Ser arquitecto requiere más que solo habilidades de dibujo; implica tener sueños, ideales y la energía para realizarlos. La buena arquitectura se basa en la coordinación y atención al detalle, además de la pasión, disciplina y creatividad. Un arquitecto debe ser observador, crítico, idealista y poseer una capacidad inagotable para trabajar en equipo y comunicarse efectivamente.