Esta tribu de 200 personas vive en aislamiento en la selva peruana cerca de los ríos Panagua y Mishagua. Son animistas y hablan el idioma yora. Se ganan la vida vendiendo madera, cultivando y cazando. Se necesita un equipo misionero para pasar 10 años evangelizando a la tribu y traduciendo la Biblia a su idioma, con el fin de que conozcan el evangelio y se liberen de sus creencias animistas.