El documento critica la percepción de que las nuevas generaciones son peores que las anteriores, enfatizando que el atraso educativo en España es preocupante y está influenciado por la cultura de los reality shows y la falta de compromiso de los responsables educativos. La autora, Rosa Montero, analiza cómo la sociedad en general contribuye a esta debacle, advirtiendo que no todos los jóvenes pueden ser culpados por esta situación. Se concluye que el problema es complejo y requiere un esfuerzo colectivo para solucionarlo.