Arquitectura sustentable

271 visualizaciones

Publicado el

0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
271
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
1
Acciones
Compartido
0
Descargas
9
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Arquitectura sustentable

  1. 1. IntroducciónSi hubiera que resumir el intrincado panorama de todas las corrientes depensamiento que han adoptado de una u otra forma el paradigma ecológico podría decirseque existe entre ellas una relativa coincidencia en el diagnóstico de los "síntomas", perouna palpable divergencia en el análisis de las causas y aún más en el terreno de laspropuestas y soluciones (Figura 1). De hecho, no podía ser de otra forma: la evidencia delos signos de degradación de la biósfera como efecto de la acción humana introduce, porprimera vez en la historia, una base aparentemente "objetiva" común a todos los sectores yagentes sociales, por contrapuestos que sean sus demás intereses, pero no anula en absolutolas contradicciones entre dichos intereses, sino que configura nuevos ámbitos de conflicto.Figura 1. Paradigmas ecológicosEn cualquier caso, la sintética formulación inicial se cumple casi literalmente en elcaso de las diversas tendencias y familias de la arquitectura y el urbanismo "sostenibles",tales son los casos de la vernácula, la culturista, el bioclimatismo de Magritt Kennedy, elneo expresionismo organicista de Ton Albert, entre muchas otras. Basta hacer un repasoapresurado a los capítulos introductorios o a los párrafos iniciales de la cada vez másabundante bibliografía al respecto para tropezarse con similares declaraciones de alarma
  2. 2. con respecto al crecimiento desmesurado y desordenado de las ciudades, los enormesgastos energéticos que acarrea el sector de la construcción y la degradación del entornourbano. La necesidad urgente de cambiar el rumbo de la arquitectura y el urbanismo paraconseguir "ciudades sostenibles" que contribuyan a la restauración de la armonía entrehombre, naturaleza y cultura es el objetivo común, repetido como un mantraen todos losdiscursos, desde los más institucionales hasta los más radicales. Es al avanzar en estosdiscursos hacia los capítulos de propuestas y soluciones cuando esta aparente unanimidadse fragmenta para dar lugar a un paisaje complejo y lleno de contradicciones, haciendopalpables las divergencias en el análisis de las causas y en el abanico de instrumentosmetodológicos utilizados para describir la realidad.En el caso de la arquitectura, este paisaje caótico, convertido en volúmenesrealmente construidos, se vuelve más revelador que en ninguna otra disciplina: marcadostodos con la etiqueta ecológica, desfilan por las páginas de los libros y revistasespecializadas rascacielos de vidrio y chozas de caña, austeros volúmenes de piedra ysensuales propuestas biomorficas, complejos artefactos equipados con toda la parafernaliabioclimática y líricas evocaciones vernáculas en adobe o madera. Cubiertas vegetales,paneles fotovoltaicos, generadores eólicos, invernaderos, filtros y pantallas entran en elmismo cajón de sastre junto con las técnicas más ancestrales recuperadas o los másavanzados mecanismos demóticos de regulación climática; la madera, la piedra y el barroson presentados como los materiales ecológicos por excelencia, pero hasta el plástico y elaluminio tienen cabida en este vasto panorama. Aunque visualmente menos revelador, elámbito del urbanismo "sostenible" ofrece una heterogeneidad similar: desde actuacionesmínimas en edificios construidos hasta proyectos de nuevas ciudades, desde extensionesdispersas de casas autosuficientes hasta intentos de recuperación de la ciudad mediterráneacompacta, desde ecoaldeas hasta ecobarrios, desde la reconversión de carreteras en jardinesurbanos hasta la introducción de las más complejas instalaciones infraestructurales, laspropuestas que se ofrecen como remedio conjunto a los males urbanos y ecológicos formanuna mezcla heterogénea plagada también de contradicciones.
  3. 3. La constatación de esta complejidad no hurta de la necesidad de trazar mapasorientativos, y más aún cuando el paradigma ecológico en el ámbito de lo urbano está aúnlejos de ser asumido a nivel global más allá de las declaraciones de intenciones por parte delos gobiernos y unas pocas corporaciones. El fracaso con respecto a las expectativas de lacumbre Hábitat II celebrada en 1996 en Estambul no es sino un síntoma más de que, en lapugna entre intereses globales, las fuerzas dominantes siguen empeñadas en la huida haciaadelante. Parte de estas fuerzas, de hecho, siguen considerando la ecología como unainvitada inoportuna al gran festín de la economía global.
  4. 4. Paradigmas de la Arquitectura sustentable“… En mi opinión, la sustentabilidad más que un compromiso, se ha convertido en unamoda de la cual se habla mucho pero se comprende poco.” (Ruíz Martínez, Rafael. 2013)El paradigma ecológico en la industria de la construcción, siempre ha sido el puntoclave entre los debates sobre el futuro de la arquitectura, aunque sobre este punto se hatrabajado poco, debido a que siguen considerando a la sustentabilidad como un “freno” alavance de la economía mundial. Los pocos que se han comprometido con ella, la ven comola única "buena" arquitectura, afirman que desde sus inicios la arquitectura ha sidosustentable y que se ha ido degradando al haber intereses de por medio.Los del otro"bando", por así decirlo, califican de nostálgico todo intento de oponerse al imparableavance de la economía mundial.Como ocurre con toda realidad compleja, caben muchas descripciones del actualpanorama de la arquitectura y el urbanismo ecológicos, así como de sus antecedentes ylíneas evolutivas, que pueden hacerse remontar a los orígenes más ancestrales. Entre labibliografía más conocida anterior al actual boom editorial sobre el tema, un magníficoejemplo de este último enfoque es el ya clásico Un hilo dorado(1980), de Ken Buti y JohnPerlin, una imprescindible historia de la arquitectura y la tecnología solares a lo largo de2500 años. Igualmente fructífera y enormemente sugerente es la lectura que LuisFernández-Galiano realiza en El fuego y la memoria (1991) del espacio arquitectónicodesde el punto de vista térmico, en un recorrido que se inicia en el origen mítico de laarquitectura para finalizar en las figuras contrapuestas de Frank Lloyd Wright y LeCorbusier. Todas estas obras han contribuido cada una a su modo a establecer losnecesarios vínculos de continuidad historiográfica y a sentar las bases para una relectura dela historia de la arquitectura desde el punto de vista ecológico.Extremos en un debateEl establecimiento de estos dos “extremos” puede ayudar como referencia a la hora
  5. 5. de orientarse entre las demás corrientes, y a situar dentro de unas coordenadas apropiadaslas diversas agrupaciones y oposiciones que se detectan a nivel general.El primero de estos extremos sería el representado por la corriente arquitectónicadenominada eco-tech, cuyo éxito indudable se ha basado en la fusión ideológica entre elcomponente técnico de la arquitectura ecológica y las utopías tecnológicas y vanguardistasde los sesenta que dieron lugar al high-tech. Nadie mejor que Richard Rogers, autor delreciente best seller Cities for a small planet, publicado en 1997, para hacer de portavoz deesta corriente:"El reto para los arquitectos es desarrollar edificios que incorporen tecnologíassostenibles, reduciendo así la contaminación y los costes de mantenimiento de los mismos.Tres cuartas partes de la energía que se usa cotidianamente en los edificios corresponde,más o menos en proporciones iguales, a la iluminación artificial, la calefacción y larefrigeración; pero las nuevas tecnologías y las nuevas prácticas están revolucionando todasestas funciones. Se están poniendo a punto innovaciones que reducirán drásticamente loscostes a largo plazo y la contaminación generada por los edificios".El énfasis en la eficiencia energética y el avance tecnológico frente a la reducción enel consumo caracteriza esta corriente cuyos dos buques insignia son los dos rascacielos"ecológicos" realizados en Frankfurt y en Essen por Sir Norman Foster y el estudio alemánIngenhoven, Overdiek und Partner, respectivamente.Para defender el extremo opuesto del debate, no puede haber voz más contundenteque la del arquitecto y catedrático de baurikologie Gunther Moewes, autor de Ni chozas nipalacios: arquitectura y ecología en la sociedad del trabajo, 1995 y Ciudad, trabajo yentropía, 1995."La idea de que los edificios de bajo consumo energético son respetuosos con elmedio ambiente y de que, a través de la construcción de más edificios de este tipo,cumpliremos las promesas hechas en la Cumbre de Río de reducir las emisiones de CO2
  6. 6. para el 2005 a un 25 por ciento de las existentes en 1990, es, naturalmente, una estupidez.Un nuevo edificio nunca ahorra energía, sino que genera nuevas necesidades energéticas, yla calificación de nuevo suelo para urbanizar es fundamentalmente antiecológica.Básicamente, sólo existen tres procesos que pueden conducir razonablemente a reducir lasnecesidades energéticas o la carga sobre el medio ambiente: la rehabilitación de edificiosexistentes; la sustitución de antiguos edificios ecológicamente despilfarradores por nuevasformas de bajo consumo y el cierre de intersticios entre edificios."Este enfoque aboga por la regeneración ecológica de lo construido y por laevolución consciente desde una sociedad basada en el trabajo, el consumo y laobsolescencia programada a otra basada en la satisfacción de las necesidades reales, elaprovechamiento igualitario de los recursos planetarios y la durabilidad de lasproducciones. Siendo su centro gravitatorio fundamental la crítica a la noción decrecimiento.Lógicamente amenazador para una serie de profesiones y agentes sociales,empezando por el arquitecto, cuya razón de ser última está, y en construir cuanto másmejor. Lo que sugiere una profunda transformación de las formas de entender laintervención sobre el territorio. Esto lo hace poco digerible desde el punto de vistainstitucional, aunque la solidez y contundencia de los datos sobre los que se fundamenta nopermiten obviar fácilmente sus argumentos.Entre los dos “extremos”Así formuladas, estas dos posturas son indudablemente la más clara representaciónde la divergencia en el ámbito de las soluciones y las propuestas.Quienes podrían representar de la forma más adecuada este enfoque podrían ser losbritánicos Brenda y Robert Vale, auténticos pioneros en el ámbito de la arquitecturaecológica, quienes. en su famoso libro The Autonomous House (1975), condensaron todaslas experiencias sobre reciclaje y autosuficiencia energética en edificación llevados a cabo
  7. 7. en los diez años anteriores, sobre todo en Estados Unidos e Inglaterra. Escrito poco menosde dos lustros después, en 1991, su libro Green Architecture. Design for a sustainablefuture constituye un nuevo esfuerzo recopilatorio que expresa la concepción de laarquitectura verde como un núcleo de ideas sólido en torno al cual pueden gravitararmónicamente todas las tendencias. Este esfuerzo de síntesis y de recapitulación,representado en el libro a través de un conjunto de proyectos considerados ejemplares, seplasma en seis principios generales hacia cuyo cumplimiento deberá tender toda propuestaarquitectónica para ser realmente verde:1.Ahorro energético a lo largo de todo el proceso desde la obtención de los materiales hastala demolición.2.Adecuación al clima.
3. Ahorro de recursos a lo largo de todo el proceso.4. Respeto a los usuarios.
5. Respeto por el lugar.
6. Integración de todos los principios dentro de un enfoque holístico.Este enfoque sitúa deliberadamente en un lugar secundario los debates ideológicos,exponiendo estos principios casi como soluciones técnicas razonables que pueden serañadidas sin más a la paleta de recursos del arquitecto.Lo cierto es que dentro de sus seis principios podrían englobarse sin estridenciasuna serie de corrientes dispares que, en función de algunas de sus características u orígenes,se aproximarían igualmente a uno u otro de los dos polos extremos: el light-tech de RenzoPiano, Michael Hopkins o Glenn Murcutt, que une sutilmente la herencia tecnoclimáticacon la vernácula y la culturalista; el bioclimatismo urbano socializante de Margrit Kennedy,Joachim Eble o Eckhart Hahn, más cercano a las prácticas de rehabilitación ecológica; laarquitectura neo-antroposófica y neo-expresionista organicista de Ton Alberts, ErikAsmussen, Imre Makovetz o Inken Baller: las diversas recuperaciones neo-vernáculas; y,en fin, la obra de verdaderos pioneros de la arquitectura ecológica como Kroll o Erskine.
  8. 8. La perspectiva antiurbanaPor otra parte, este texto es también sumamente revelador porque contribuye aponer de manifiesto uno de los rasgos más característicos de la formulación inicial delparadigma ecológico: su carácter fundamentalmente “antiurbano”. En efecto, aunque lavoluntad de síntesis de Brenda y Robert Vale les ha llevado a incluir en su catálogopropuestas de intervención en el casco urbano ligadas directamente a los planteamientos derehabilitación ecológica, a la hora de exponer los planteamientos “verdes” con respecto a laciudad, la propuesta más claramente favorecida es la de los denominados pedestrianpockets (bolsas peatonales), desarrollada por los arquitectos norteamericanos PeterCalthorpe, Sim van den Ryn y Doug Kelbaugh. Consistentes en pequeñas unidadesautosuficientes edificadas ex nihilo, unidas por ferrocarril y basadas en la accesibilidadpeatonal y la autonomía energética, pertenecen, junto con otras propuestas similares, comolos ecorillages o ecoaldeas de Richard Register, a la corriente histórica donde confluyendesde las comunidades utópicas del siglo XVIII en el Nuevo Mundo y las ciudades jardíndel XIX hasta los kibbutz y las comunas hippies del XX.Sin duda, esta visión antiurbana era ineludible en los inicios de unmovimiento
 cuya principal razón de ser estuvo en la defensa de una naturaleza amenazadapor
 la extensión de un modelo hiperindustrializado, y más si se tienen en cuenta susorígenes norteamericanos. En cualquier caso no cabe duda que las primeras propuestasurbanas, aunque decididamente mucho menos sofisticadas que los pedestrian pockets comoalternativa real al urbanismo dominante, se situaban
 claramente del lado de LewisMumford en el debate que había enfrentado a principios de los años sesenta a estepensador, partidario de una vuelta a la naturaleza desde el paradigma de la modernidad almodo de la propuesta de Broadacre Cite de Frank Lloy Wright, con la postura de JaneJacobs, defensora “a la europea” de la ciudad como espacio privilegiado de socialización,un debate que ha llegado a nuestros días casi en los mismos términos.A modo de resumen, quizá sería útil acudir aquí a la ya clásica taxonomíaurbanística establecida por Françoise Choay para constatar que, en lo que respecta a la
  9. 9. visión de la ciudad, el bioclimatismo de primera hornada y, por ende, sus corrientesdirectamente derivadas que hemos englobado bajo la etiqueta de arquitectura “verde”,pertenecen claramente al ámbito común donde se solapan el urbanismo naturalista y elculturalista, mientras que, en lo que respecta a su visión del objeto arquitectónico, estánformadas por un núcleo organicista, vernáculo e historicista que se completa con un fuerteelemento "tecnológico".En ese sentido, el desgajamiento desde este tronco inicial del primero de nuestros“extremos” de referencia, correspondiente a “la eco-tech, habría sido el resultado de laexacerbación de este elemento tecnotópico y de su hibridación con el urbanismoprogresista…” (Koolas, Rem. 2001) Por el contrario, el otro extremo, correspondiente a laregeneración ecológica provendría de “…la constatación de lo escuálido de la reflexiónurbanística por parte del primer ecologismo y de la consiguiente incorporación al núcleoinicial tanto de todo el acerbo urbanístico europeo radical como de las grandes cuestionesecológicas globales planteadas desde otras disciplinas” (Koolas, Rem. 2001).El reto de la globalización“Aunque diste mucho de agotar su diversidad, tal vez baste por el momento estarepresentación esquemática del paisaje global con dos extremos y un núcleo central enproceso de fisión para recapitular los grandes temas que atraviesan del debate de lasostenibilidad en el ámbito de lo construido: la necesidad o no de actuar en función demodelos generales de distribución social de los recursos; las posturas divergentes frente alcrecimiento urbano; la defensa de la ciudad como espacio de socialización frente a lareivindicación de la vuelta a la naturaleza como panacea frente a los males urbanos; elénfasis en los aspectos técnicos o, por el contrario, en los aspectos sociales; el papelpreponderante concedido según unas u otras visiones al objeto arquitectónico o a losconceptos urbanísticos, respectivamente; la antigua oposición entre forma y función... “(Koolas, Rem 2001)
  10. 10. Como vernos, muchos de estos temas pertenecen a ámbitos tan generales como eldel modelo de sociedad o, en el caso de la arquitectura, tan ancestrales como el venustas,utilitas, firinitas vitruviano.Por otra parte, puede alegarse que muchas de estas dicotomías no son tales y que,de hecho, todas ellas acaban resolviéndose en la practica a través de procesos de síntesis. Elque fuera un pionero de la eco-tech como Frei Otto quien dijera que "la única arquitecturaecológica es la que no se construye" parece incluso apuntar a una convergencia ideológicaentre los extremos. No obstante, a la hora de debatir y establecer direcentramado de relaciones de poder sigue imponiendo un, detectar las grietas antes queocultarlas. En ese sentido, los dos extregenerales a grupos de intereses y preocupaciones contrapuestos y marcan claramente elterreno en el que debe librarse la batalla ideológica .No afrontar el debate en estos : elde perderse discusiones estériles como la, con la crispación de las formas deconstructivas, defendida por DanielLibeskind como expresión suprema de la libertad política-Zybberk odel neotradicio, según la cual cualquier obra de Santiago Calatrav; o, en otro orden decosas, el de pensar que los criterios de sostenibilidad global son un lujo ante la urgencia delas intervenciones en las periferias de las grandes metrópolis del sur en proceso dedegradación; o el de desarrollar una burocracia mundial de “expertos” en territorio y medio
  11. 11. ambiente portadores de soluciones mágicas que acabe sustrayendo de nuevo a loshabitantes la capacidad de intervención sobre su entorno.La constatación únicas paraafrontar el reto de la explosión urbana desde la sostenibilidad no puede ser tampoco unacoartada para aceptar acríticamente cualquiera de los instrumentos y soluciones que seautodenominan ecológicos. La extensión imparable de la neo-ciudad a lo largo y ancho dela superficie del planetcontinuo, lo diverso y lo homogéneo, y la propia extensión de lo global retroalimenta a suvez todo tipo de procesos locales sobre el territorio.Reflexión: la necesidad de nuevas estrategias de soluciónLa ética energéticaLa humanidad, antes de la era del combustible fósil y de la Revolución Industrialdependía del fuego, de los animales, del sol, del viento del agua y de sí misma para realizarun trabajo.En México, en el año 2003 se consumió un promedio mensual de 2558.75 MW/H,mientras que en los primeros 5 meses del 2013 uno de 3083 MW/H, ósea, el consumoaumentó en un 17%, eso sin contar que en la muestra del 2013, no se toman en cuenta losmeses de mayor consumo histórico junio-agosto. (Fuente: INEGI, 2013)Debemos de tomar verdadera conciencia sobre este grave problema, ya que lasnecesidades demandadas por la población irán en aumento.Energías renovables: ¿Una posible solución solución?. De 2000 a2010, 27.5% promedio anual. Al cierre de 2010 se tenían instalados 197,039MW de capacidad eólica te,
  12. 12. con 44,733 MW. Le siguen Estados Unidos y Alemania, con 40,180 MW y 27,214 MW,respectivamente (véase Cuadro 1).La energíageotérmica se ha convertido en una fuente confiable para lageneracióneléctrica. Sin embargo, su capacidad instalada a nivel mundial en 2010 fuesemejante a la de 10 o 15 plantas nucleoeléctricas. El crecimiento de esta fuente ha sidoaproximadamente de 5.5% anual durante los últimos 30 años.
  13. 13. En materia de capacidad instalada para generar electricidad, en 2010, Méxicola cuarta posición, con 965 MW. A nuestro país le precedieron Estados Unidos, con 3,093MW, Filipinas, con 1,904 MW e Indonesia, con 1,197 MW (véase 2). Algunospaíses(43.6%) y Portugal(81.3%).Gráfica 2, constituye una tarea importante que sedebe realizar paralelamente al desarrollo de laelectricidad.No será nada fácil la transición desde la pasada era del combustible fósil a una erade conciencia energética, pero es preciso cambiar la marcha trabajar en un plano de mayoroperatividad. La idea de instalar placas solares a una vieja construcción y llamar a esto unacasa solar es lo mismo que colocar un motor de combustión interna a un carruaje decaballos y decir que es un automóvil. Desde luego es un modo de comenzar, pero nos quedamucho por aprender hasta lograr ser auténticos ciudadanos del sol.
  14. 14. Arquitectura sustentable: Un compromiso de todosDentro de este objetivo, existe la necesidad de plantearse cuáles son las propuestas einiciativas a las que se puede aplicar con cierta legitimidad el calificativo de "sostenibles"en lo que se refiere a la intervención sobre el territorio, generando información que puedaservir realmente corno base para la toma de decisiones conscientes. Muchos de estosinstrumentos ya han sido desarrollados desde otra disciplinas, donde han demostrado suutilidad a la hora de hacer este tipo de evacuaciones, y algunos de ellos, han acompañado alparadigma de la sostenibilidad desde sus inicios; se trata ahora degeneralizarlos,normalizando su aplicación en dicho ámbito.Entre ellos se encuentran los análisis de los materiales y de los procesosconstructivos y urbanísticos, el seguimiento de los proyectos a lo largo del tiempo,incluyendo estudios y consultas a los usuarios, o incluso los en ocasiones denostadosestudios de impacto ambiental. Un ejemplo particularmente potente de este tipo deinstrumentos es el concepto de “huella ecológica”, desarrollado desde el ámbito novedosode la economía ecológica por Mathis Wackernagel y William Rees en su libro Ourecological.footprint. Reducing Human Impact oil the Earth y concebido para tratar demedir el impacto a nivel global del funcionamiento de una ciudad en cuanto a recursos yresiduos. Aunque hasta ahora su aplicación se ha limitado al campo del macrourbanismo,su adaptación a otras escalas más próximas a la arquitectura y a las pequeñas actuacionespuede resultar prometedora.En definitiva, este tipo de conceptos ofrecen criterios de gran utilidad para predeciren cuanto a orden de magnitud el impacto de ciertas propuestas pretendidamentesostenibles y para denunciar otras como incongruentes o puramente ideológicas ycontribuyen, por lo tanto, a dotar de riqueza al debate entre los diversos planteamientos ydiscursos que se reclaman de la ecología.Aunque la facil, quizás sean losnecesarios esfuerzos por dotar de rigor y contenido al paradigma ecológico.
  15. 15. La aplicación generalizada del paradigma sostenible requerirá en unos casosintroducir rupturas y quiebros, y en otros restablecer las continuidades, favorecer unosprocesos en contra de otros según las situaciones, saber reconvertir los problemas enoportunidades, apostar en unas ocasiones por la globalidad y en otras por la particularidad,pero en cualquier caso, para ser realmente sostenible, no podrá ser nunca una tarea ajena ala voluntad de todos y cada uno de los habitantes del planeta y será imprescindible llevarlaa cabo contando con lo realmente existente, considerando lo construido como una segundanaturaleza con sus leyes y procesos autoalimentados. Entender estas leyes, en las quesomos a la vez sujeto y objeto debe ser un objetivo asumido socialmente.

×