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La traducción al español de estos cantos y rezos por lo generaldice: “Yemayá es hecha con Oró para Inle”. La mención de la...
descendientes de La Habana y los Babalawos que colaboran conellos. Claro que esto no se contradice con el hecho histórico ...
Obadimeyi consagrado por segunda vez en Aggayú, quien eraMatancero y se dice que llevó a La Habana el procedimiento decons...
Si dicha consagración hubiera sido introducida por un farsante,por mucho nombre que hubiera tenido en el seno de esta gran...
Es lógico pensar entonces, que aun cuando Obadimeyi nohubiese sido consagrado en La Habana, su consagraciónsupuestamente l...
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por los procedimientos de nuestra tradición y todos losceremoniales que nos haya requerido el Abore Orisha Oduduwa.Traemos...
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Hacer Santo con Oró: ¿Coronando al Tío, la Esposa, el Hermano o la Prima?

  1. 1. © 2012-BIBLIOTECAS SOCIEDAD YORUBA DE MEXICO Y AGUILADE IFA FOUNDATION- EJEMPLAR GRATUITO-Hacer Santo con Oró: ¿Coronando al Tío, la Esposa,el Hermano o la Prima? Esta es una de las ceremonias más controversiales de nuestrareligión y trataremos de dar los hechos, sin caer en si estamos o node acuerdo. Hay una cantidad de Orishas en el Panteón Lucumí,que aún cuando sean el Ángel Guardián de la persona, no puedenser hechos directo a la cabeza, o rara vez son hechos, por variasrazones. Por ejemplo, Olokun, Oduduwa, Orisha Oko, Ozaín,considerados como Orishas muy grandes para ser montados en lacabeza. Varios prestigiosos Babalawos, tenía hecho Santo de estaforma. Por ejemplo, Don Panchito Febles tenía hecho Yemayá,pero su Ángel Guardián era Olokun, Don Valentín Cruz era hijo deOduduwa y tenía hecho Obbatalá, Don Quintín García, era hijo deDadá y tenía hecho Changó.Se cree que en Cuba Dada, Obbá, Yewá, Ozaín e Inle, eran hechosdirectos, pero que los sacerdotes de estos Orishas y los secretos desus consagraciones no sobrevivieron para llegar a nuestrostiempos. De hecho, uno de los últimos Olorishas de Inle, esmencionado por la etnóloga Doña Lydia Cabrera en su libro ElMonte y este era el Villareño Don Blas Casanova. Lasconsagraciones de Babalú Ayé y Aggayú han variado tanto según laregión y la rama, que las mismas son duramente cuestionadas unasa otras.
  2. 2. Los santos que fueron incorporados por parte de Efunshé, comolos cuatro pilares o puntos fuertes o cardinales de nuestra religión,Obbatalá, Ochún, Yemayá y Changó, se convirtieron en algo asícomo un enlace y fueron tomados para permitir las consagracionesde los Orishas que no pueden ir directo a la cabeza, porquedesconocemos sus consagraciones. Hoy en día, esto es altamentecuestionado y terreno de fuertes discusiones, por lo que muchascasas religiosas respetables, critican esta forma “Indirecta” deiniciación como un invento motivado por el comercio o la ignorancia,sin embargo, no ofrecen alternativas.Este es el marco en el que centraremos la discusión. Según lasRamas que aceptan esta consagración, los cuatro Orishas quepueden ser los enlaces, para las consagraciones de otros Orishasque están relacionados a ellos, ya sea mitológicamente o por mediodel oráculo, son a los que en las ceremonias se les llama y seasientan directamente, mientras que el que no se puede asentardirectamente se le canta en una ceremonia que se llama Oró. Esteprocedimiento indirecto de consagración, requiere que se cambienlos procedimientos de consagración e invocación, específicamenteel orden de las soperas y las secuencias de los rezos cantadosusados a lo largo de esta ceremonia.Uno de los más Orishas más comunes para este tipo deconsagración es Inle, que es una divinidad que en Cuba se diceque vivió con Yemayá en el mar. También se sabe que es un granmédico. Ahora bien, esto hace que Inle tenga elementos comunescon los Orishas del mar y la herbología por lo que entonces es quepuede ser consagrado con Oró, a través de Yemayá. En otraspalabras, uno consagra a Inle a través de Yemayá. Cuando seejecuta la ceremonia, el orden de los cantos, la posición de lassoperas y todo el ritual de asiento (Consagración, presentación,sacrificio y adivinación), es en base a una consagración de Yemayáy en la cual se le canta a Inle de último, pero precedido por Yemayáy Abatá.
  3. 3. La traducción al español de estos cantos y rezos por lo generaldice: “Yemayá es hecha con Oró para Inle”. La mención de la frase“Oró para”, es la que se usa para que Yemayá interceda y con estose hace que la invocación a Yemayá sea la mediadora de lainiciación indirecta de Inle. El Oró es el corazón de la comunicacióny mediación con el mundo espiritual. En la ceremonia de asiento, lasopera que se utiliza como enlace de esta consagración, en estecaso Yemayá, es presentada en la cabeza, mientras que la soperade Inle será presentada en el hombro del iniciado.Por otro lado, los hijos de Oduduwa y Ozun, pueden hacer Obbatalácon Oró para Oduduwa u Ozun. Los hijos de Aggayú y de Dadápueden hacer Changó con Oró a Aggayú o Dada. Los hijos de Obbáy Yewá, a través de Ochún, porque se dice que Yewá dejó a Ochúncomo su representante en el mundo y que Ochún sería la únicacapaz de mediar entre ella y sus hijos en el reino de los vivos. Lo cierto es que hacer el santo indirecto o con Oro, nos llegódurante el siglo XX y no fue otra cosa que un medio utilizado, quizáspor el hecho que muchos de los secretos de hacer estos Orishadirectos, se perdieron y se tuvo que recurrir a este “recurso”, a faltade sacerdotes que conocieran e hicieran estas iniciaciones, peroaún así, sigue siendo duramente cuestionado. Que este sistema deiniciación indirecta y el sistema de porque los cuatro “OrishasEnlace” pueden asentarse por ellos, haya sido innovado y refinadodesde su establecimiento, sí ha podido suceder. Algunas de estasinnovaciones también son fuertemente cuestionadas.De hecho, hay casas en La Habana de Regla de Ocha, dondeexiste la práctica de iniciar a los hijos de Babalú Ayé con Oró aObbatalá, Ochún o Yemayá o inclusive entregan Babalú Ayé comoun Santo de Adimu, lo que también tiene serios cuestionamientos,al ser Lucumí. Estos cuestionamientos y acusaciones de inventosvienen directamente del Cabildo Sabalú Nonjó de Matanzas, sus
  4. 4. descendientes de La Habana y los Babalawos que colaboran conellos. Claro que esto no se contradice con el hecho histórico que fuela misma Doña Ma Monserrat González Oba Tero y Doña MicaelaArzuaga (Melofo) las que hicieron la primera fusión Lucumí/Arará.Lo que ellos reclaman, es que San Lázaro Lucumí hecho con Oró alos Orishas mencionados, no existe y que el mismo fue invención deDon Armando Zulueta del Perico en Matanzas. Estas acusaciones,se basan en que los caminos de San Lázaro Lucumí que lospracticantes de Regla de Ocha distinguen de los caminos de SanLázaro Arará, fueron creados por razones prácticas y comerciales,para que los de Regla de Ocha pudieran iniciar, dar y recibir esteOrisha (Brown, 2005).La historia de todo esto podría ser bastante larga y un tantoaburrida para quienes no son amantes de esta ciencia, peroademás no es el propósito de este libro. Solo pretendemos dar loshechos, lo más apegados a la historia que nos sea posible. Peroalgo que la historia si nos muestra claramente, es que no importa loque hagamos, todo será cuestionado, llorado y pataleado, ya queesto es lo único que parece que sabemos hacer los religiosos denuestra tradición y el motivo del llanto, siempre será el mismo:Tiene fines comerciales. En otras palabras, el problema es porqueeste tipo de cosas “toca” el bolsillo y no importa la religión. Fíjeseclaramente que las acusaciones que se imputan, son que loscaminos de San Lázaro Lucumí son solo: prácticos y para finescomerciales. Por ningún lado se ha oído la palabraPROFANACIÓN, que es lo que en todo caso como religiosos,debería realmente importarnos. O sea, las quejas son comerciales yno religiosas. Claro que hemos demostrado que en nuestra religióntodo es palo porque sí y palo porque no, pero como quiera, hay querepartir palo. Muchos dirán que exageramos, pero vamos ademostrar históricamente que decimos la verdad.Uno de estos Orisha que es consagrado con Oró, fuesupuestamente rescatado por Don Octavio Samá Rodríguez
  5. 5. Obadimeyi consagrado por segunda vez en Aggayú, quien eraMatancero y se dice que llevó a La Habana el procedimiento deconsagración de Aggayú Directo y de esta forma este Orisha seconvirtió en parte integral del panteón de ciertas casas de LaHabana, las cuales adoptaron la ceremonia. No hemos podidodescifrar el porque esta ceremonia era contradictoria en LaHabana, ya que muchos argumentan que la misma Latuán habíaconsagrado a Obadimeyi supuestamente en este Orisha despuésde haberle cuestionado sus consagraciones como hijo de Ochún ycon ello lo consagró por segunda vez, siendo esta vez en Aggayú.¿Por qué era cuestionado entonces si él lo tenía hecho directosupuestamente? ¿O es que tenía hecho Changó con Oró aAggayú?Esto es lo más probable, ya que Don Nicolás nos dice claramenteque Obadimeyi no tenía hecho Aggayú Directo, no por lo menoshecho en la Habana y de hecho, según Angarica, el mismoObadimeyi, era cuestionado (esta vez sí) como PROFANADOR,por realizar estas consagraciones Directas del Orisha y así lomanifestaba en su libro Manual del Orihate, donde podemos ver enla página 76, que defendía tanto al difunto Obadimeyi, como a símismo, de las acusaciones de profanación por aquellos queestaban en contra de la consagración directa de este Orisha en LaHabana:Esta es la frase (PROFANACIÓN) que algunos hermanos Iworosemplearon contra mi persona, en el caso único, cuando tuvo lafeliz idea Obbadimelli de hacer la consagración del primerAggallú directo realizado en la Habana. La feliz idea, digo, porqueel hombre siempre debe de tratar de superarse en el campo en quese encuentre situado, ya sea en un oficio o en una profesión, y estecaso era algo nuevo que los Iworos de La Habana entoncesdesconocíamos. Y esta innovación vino a ser algo provechosapara todos nosotros, que ignorábamos que existiera talconsagración.
  6. 6. Si dicha consagración hubiera sido introducida por un farsante,por mucho nombre que hubiera tenido en el seno de esta granfamilia, entonces era motivo de haber lugar a dudas, y de que lacrítica fuera razonable, pero concebido y realizado por el Maestrode todos nosotros, sí, porque todos los que actualmente oficiamosen esta religión en actos de consagración lo teníamos como tal, odicen ellos que fue él su Maestro. Luego entonces para criticarlo yatacarme a mí por la continuación de tal consagración, ¿no lellaman ellos profanar? Pues yo a eso sí le llamo PROFANAR,porque nuestro idioma Castellano nos enseña que profanarsignifica: tratar sin respeto lo sagrado. Y para todos los Iworos, elnombre del extinto Obbadimelli debe ser sagrado y respetado.Ahora bien, es claro observar que sobre la segunda consagraciónde Obadimeyi, los hechos son discrepantes. Según el investigadorMiguel W. Ramos, Obadimeyi fue consagrado la segunda vez enAggayú y que la dirección de esta ceremonia estuvo a cargo de lamismísima Latuán. El mismo Ramos asegura que ni Latuán niEfunshe pisaron nunca más Matanzas luego del cisma con ObaTero. Por otro lado, la fuente escrita más cercana a Obadimeyi,Don Nicolás Angarica, asegura que la consagración de AggayúDirecto se iba a hacer por PRIMERA vez en La Habana porObadimeyi y que la misma era desconocida en La Habana. SiLatuán y Efunshé solo actuaban en La Habana ¿Dóndeconsagraron a Obadimeyi en Aggayú? ¿De dónde sacaron el Rito,si este era desconocido en La Habana? ¿Por qué no se cuestionó aLatuán cuando supuestamente consagró a Obadimeyi en Aggayú?Es más, ¿Por qué era cuestionada la ceremonia, si Latuán la habíahecho independientemente del lugar físico en que esta se realizara?Esto deja solo un camino: Obadimeyi no fue consagrado enAggayú directo, sino que fue consagrado en Changó con Oró aAggayú.
  7. 7. Es lógico pensar entonces, que aun cuando Obadimeyi nohubiese sido consagrado en La Habana, su consagraciónsupuestamente la había hecho Latuán, así que no creemos quenadie se atreviera a decir que eso era una profanación, si enrealidad le hubiesen hecho Aggayú Directo a Obadimeyi.Simplemente no tiene lógica que en La Habana se criticara unAggayú Directo, si la misma Latuán había consagrado en Aggayúa Obadimeyi y menos se hubiese podido criticar el hecho que estequisiera seguir la tradición enseñada por su propia madrina. Puedeque las consagraciones directas de Aggayú vinieran de Matanzas yde allá las trajera Obadimeyi, pero lo cierto es que se cuestionabaduramente esta innovación de Aggayú directo en La Habana. Sinembargo, lo que sí podemos ver con claridad, es que si el Aggayúes coronado directo, se critica y si es hecho con Oró, también secritica. Al parecer, nuestra tradición es la reina de la inconformidad¿Entonces que hacer? ¿Le coronamos los Shishirikú? ¿Significaesto que cualquier Olorisha que intente rescatar nuestrastradiciones perdidas, será criticado por el simple hecho de quererrestituirlas? Claro que no promovemos que esto se hagaindependiente, ya que de esa forma da pie a que salgan losgrandes inventores, que dirán que fueron a rescatar ceremonias alKilimanyaro. Esto debe ser hecho con el concurso de las diferentescasas respetables de Ocha/Ifá y todas ellas como testigos ypartícipes de las mismas.Otro ejemplo histórico de estos hechos, lo tenemos en NanaBurukú. Ciertos Orishas disminuían a pasos agigantados, ya quelos practicantes más viejos morían llevándose su conocimiento a latumba. Muchos religiosos, dicen que recuerdan como se lescontaba sobre una casa Lucumí muy conocida de Naná Buruku,que surgió en las afueras de Matanzas, en el pueblo de Cárdenas, alos inicios del siglo XX. Esta santa siempre ha sido parte integralpara los panteones Lucumí y Arará. Sin embargo, a mediados delos años 1920, el Babalawo Don Ramón Febles Molina tuvo queenviar a dos de sus hijos a la casa de una anciana llamadaBamboché, para que pudieran aprender los profundos secretos de
  8. 8. esta Orisha, que aparentemente se habían perdido en La Habana.Hoy, a pesar de las críticas (porque no van a faltar), Nana Burukúes recibida en La Habana por los descendientes de regla Lucumí,aun cuando sus secretos fueron salvados por Babalawos, entoncescabe preguntar ¿Es criticado esto porque lo salvaron losBabalawos? ¿Por qué no es criticada la desidia de los Olorishasque la dejaron perder? Como quiera, es malo ¿No? ,Las consecuencias de haber perdido ceremonias y deidades, es uncaso triste y una terrible pérdida para todos, ya que es la pérdida deun PATRIMONIO. Muchos pensamos que esto quedó en el pasadoy solo sucedió en el siglo pasado y que hoy día, estamos exentosde este tipo de peligros. Cuan alejados estamos de la verdad. Enfecha reciente, tanto la pérdida de conocimientos, como la pérdidade deidades, lo que a su vez ocasionó una dramática disminuciónde los panteones Arará Dajomé Magino de Jovellanos, Perico yAgramonte en la provincia de Matanzas, se dio con la muerte deDon Maximiliano Baró Céspedes (Ibae to orun). MuchasTradiciones Magino (Majinú) colapsaron con esta pérdida, que hasido lamentada tanto por sacerdotes de La Habana como deMatanzas. Esta tradición era tan hermética, que no educaba a suspropios hijos y hoy en día, se perdió en una Tumba. Todos losreligiosos, sin distingos de Rama, hemos perdido. Todos estamosde luto, no solo por la sensible pérdida de Don Maximiliano, sinoporque nuestra tradición ha perdido un PATRIMONIO ¿Eso es loque queremos? ¿O no nos importa porque no es de nuestra Regla?Aunque si nos ponemos cínicos, podríamos decir que algunos sealegrarán porque hay menos competencia comercial.Lo cierto es que el Santo con Oró, fue el único recurso que seencontró para suplir la pérdida de los conocimientos que llegaron ala Isla. Si realmente amáramos nuestra religión, buscaríamos lo quehemos perdido y lo integraríamos a nuestras tradiciones, sin queesto tenga que llamarse invento, profanación o los calificativos quele quieran poner, por tan solo el hecho de ir en contra de los
  9. 9. intereses comerciales de unos. Integrarlos, solo sería cuestión deencontrar los mecanismos para hacerlos caer en el “terreno legal”de nuestras liturgias, sin que esto tenga que significarnecesariamente ponerse a inventar. Pero en lo que se puedeapreciar, los Olorishas no se ven muy interesados en hacer muchopor esto y al parecer prefieren que se mantenga “perdido”, perotomar lo que no les pertenece.De hecho, podríamos hasta presentar un esquema “teórico” delasunto. Supongamos que tenemos un hijo de Oduduwa que noquiere hacerse Obbatalá, porque simple y sencillamente, ese no essu Orisha tutelar. En Cuba, solo existe la consagración de estadeidad por medio de Obbatalá con Oró a Oduduwa. En Nigeria, hayescasos lugares donde se hace Oduduwa directo. Nuestro amigo seencuentra en un dilema. No se quiere hacer el Santo con Oró y si sehace Santo en Nigeria, pues no podría practicar la religión comosacerdote de la religión en Cuba, ya que no le permitirían la entradaa un cuarto de Santo Lucumí. Sabemos que la religión se aprendecon la práctica y este amigo quedaría excluido de poderla obteneren la Isla, porque simplemente sería segregado ¿Qué hacerentonces? Pues matar dos pájaros de un tiro, así de simple. HacerleOduduwa para que nuestro amigo tenga consagrado su OrishaTutelar y rescatar una de nuestras deidades más queridas yrespetadas.Bien, este es el esquema que se nos ocurre y que sabemos quehabría que “pulirlo”, por no poder dar detalles públicamente, peroes una idea al aire y en este rescate las Asociaciones Yoruba detodos los países, podrían ayudar a financiarlo. Así harían algo másque gastarse los presupuestos en tomar café y comer galletitas. Loprimero que hacemos es contactar al sacerdote que haga estaceremonia en Nigeria. Se conversa con él todo lo que sea necesariopara la consagración que va a realizar y algunos detalles para podercoordinar la consagración. Una vez que esto ha sido logrado,hacemos las preparaciones pertinentes para hacer el Kari Ocha,
  10. 10. por los procedimientos de nuestra tradición y todos losceremoniales que nos haya requerido el Abore Orisha Oduduwa.Traemos al Abore y lo ponemos directo en Cuba. Iniciamos laceremonia de forma normal y en el orden establecido, paracualquier otro santo: Elegguá, Obbatalá, etc., porque coronaremosa Oduduwa directo, así que debemos dejarlo de último. Obviamentetodos los Olorishas de Tradición Afrocubana, que participen en esaceremonia, deben tener Oduduwa recibido.Cuando llega el momento de asentar al Orisha Tutelar, es cuandollamamos al Abore Orisha de Oduduwa al Cuarto de Santo, paraque lo corone y haga todo lo que es menester de estaconsagración, lo que incluye que haga el Itá y se cierra laceremonia como es costumbre. Su Oduduwa fue coronado en lacabeza y tendremos al Olorisha que podrá consagrarlo de formaLucumí, a todos aquellos que salgan hijos de este Orisha. Tambiéncontaremos con los Olorishas que vieron dicha ceremonia y sabrántambién que hacer para futuras consagraciones, pero sobre todo,habremos rescatado un patrimonio que perdimos ¿Qué podría sercuestionado en esto? ¿El Abore Orisha? ¿O el no me da la gana?Más importante aún, es el hecho que estos hijos de Oduduwa quese rescaten, aparte de tener el beneficio de haber coronado a suOrisha tutelar, también podrán participar en ceremonias de otrosOrishas, porque se le hizo todo según lo ordena nuestra propiatradición. Lo mismo puede ser hecho con todos los ceremoniales delos Orishas que hemos perdido y al final podríamos rescatarlos yrestaurarlos. Muchos criticarán estas líneas, pero les recordamosque es solo una idea y que de llevarse a cabo debe ser pulida, perosobre todo aceptada por un Cabildo General. Otra cosa que sedebe tener en mente, es que no se podrán rescatar ceremonias yOrishas que hemos perdido, si no se hacen ciertas concesionespara reactivar sus cultos y consagraciones ¿O es mejor dejarlosperdidos?
  11. 11. No pretendemos ser reformistas, ni mucho menos revisionistas,pero lo que si pretendemos es que se rescaten lo mejor posible lascosas que hemos perdido de nuestro PATRIMONIO, aun cuandoesto también pudiera ser de las tantas innovaciones que ha sufridonuestra religión a lo largo de los años. Por ejemplo, teníamos lasmascaradas, que perdimos. El último en bailarlas fue Don TataGaitán ¿Por qué no rescatarlo? ¿Tenemos que quedarnos viendocomo desaparecen nuestras tradiciones y legados con los brazoscruzados? .Pero no solo Don Tata Gaitán, sabemos que enMatanzas existieron dos personajes que conservaban estasmáscaras, uno era el Padre de Doña Ferminita Gómez, el otro eraÑo José Ikudaisí (o Ikordasí), pero este último se perdió. Dehecho, hoy en día, el juego de cuatro tambores de Olokun que aúnse conservan en casa de Doña Ferminita, yace como mudo testigode la desidia y la indolencia, porque también se perdieron a losconocedores de los toques de los mismos y nadie se hapreocupado en rescatarlos. Insistimos en que no queremos serreformistas ni revisionistas, ni innovadores, pero quizá si nosuniéramos podríamos ser reconstructores...

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