Censura y autocensura

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Censura y autocensura

  1. 1. Las fronteras borrosas entre censura y autocensuraEn el transcurso de esta investigación, hubo cinco periodistas que, ante nuestropedido de que ofrecieran su testimonio sobre la censura, lo pensaron mucho yluego decidieron no hacerlo. Uno de ellos, editor de larga trayectoria, postergóindefinidamente la cita, hasta que resultó evidente que su intención era agotarpor cansancio la posibilidad de la entrevista sin negarse explícitamente.Posteriormente, dos de ellos accedieron a hablar sobre el tema bajo la condiciónde que sus nombres se mantuvieran en reserva, una posibilidad que siemprehabía estado presente y que ellos conocen demasiado.Aunque no fuera su intención, la negativa de estos periodistas equivale altestimonio más fuerte acerca de sus condiciones de trabajo. En todos los casos,argumentaron que no estaban autorizados a ejercer una opinión personal, puesconsideraban que todo lo que hicieran o dijeran acerca de su trabajo,necesariamente lo hacían como empleados de tal o cual medio.Todos coincidieron en que no podían hablar libremente de su ejercicio profesionalpor temor a dañar su relación con su empleador si expresaban algún criterioinoportuno o “inconveniente”. Parece ser que esa palabra comienza a tomarforma como categoría periodística en el Ecuador.El caso de una reportera de un diario quiteño, ganadora de varios premiosnacionales de periodismo, es particularmente llamativo. Explicó que, en unareciente charla entre los directivos de su medio y los reporteros, había quedadomuy claro que nada de lo que dijeran estos últimos acerca de su trabajo seríaconsiderado como una reflexión personal, sino como la opinión de un trabajadorde esa empresa. Por ello, no quería arriesgarse a una entrevista sin elconsentimiento de sus jefes. Parecía no ser consciente de que se estaba negandoa sí misma su libertad de expresión, su derecho a la opinión, algo que reclamanmedios y periodistas todos los días.Hace aproximadamente un año, apareció en internet un video titulado “La doblecara de diario El Comercio”, que combina las expresiones vertidas por ladirectora de ese medio, Guadalupe Mantilla, en tres espacios distintos: unaentrevista en Radio Quito, una reunión con periodistas en las instalaciones de ElComercio, y una entrevista en Ecuavisa. La pieza, en la que no consta el nombredel autor o del grupo que la produjo, usa una voz en off y varios efectos sonorospara resaltar el significado de ciertas palabras. Reproducimos aquí lasexpresiones más significativas, no tanto como prueba documental, sino comohuella visible de un modo de pensar y actuar que justifica la desconfianza en eldiscurso corporativo de los medios tradicionales. Varios reporteros consultadospara este informe han confirmado la autenticidad de las palabras vertidas por ladirectora en esa reunión. Hemos eliminado los enunciados en caracteres, que losautores presentan mezclados con efectos sonoros, así como las repeticiones yotros recursos enfáticos que constan en la pieza en internet, que aquí resultanfuera de lugar.Título: “La doble cara de diario El Comercio”Entrevista en radio Quito (20 de julio de 2009):
  2. 2. - Guadalupe Mantilla: … Y lo que nosotros menos hacemos es manipular. Lo quenosotros tratamos es de crear, eso sí, un buen periodismo, capacitando a lagente…- … Yo debo defender a los periodistas. No solamente a los míos, sino también deotros medios…- … En ningún momento nosotros tenemos ningún interés que defender…- … Nosotros tenemos código de ética que, evidentemente, de acuerdo a lostiempos va añadiéndose o variando…Reunión con periodistas en El Comercio (sin fecha):- … Todos ustedes tienen su trabajo aquí, firme y seguro. Pero si me hacenpolítica dentro de la empresa, ahí sí, les digo, reaccionaré… aunque sea de latumba…- … Así es que la política, si ustedes quieren ser socialistas del siglo XXI, háganlo,pero están prevenidos, vayan a hacerlo en su casa…- … Esa supuesta sociedad social del siglo XXI no es más que llevarles a unadictadura como la de Chávez y la de Castro… ¿Ustedes quieren eso? Ustedestienen la libertad. Sí les debo advertir, por mi edad, por las canas que estánpintadas y que lo pueden ver, que les digo que tengo experiencia, que tengo unolfato periodístico, y que sé por dónde vienen las cosas y los planes que estántrazados, y los planes estos van a acabar con el país, porque serán luchasfratricidas…- … Ustedes han visto las mentiras últimas que han salido del gobierno,pero esmuy hábil, es muy hábil…Entrevista con Alfredo Pinoargote, en Ecuavisa, sobre la Ley deComunicación (sin fecha)- … Los medios tenemos que ser firmes, tenemos que argumentar ytenemos quedebatir (…) Primero será la prensa, pero después seránotras libertades. Yo creoque sí, debemos nosotros enfrentar y decirlas verdades…Tres discursos distintos en tres sitios distintos. El mensaje para losperiodistas esclaro en lo institucional: no se puede tener la mínimaexpresión de simpatía conel gobierno a menos que el periodista estédispuesto a irse a su casa. Peroademás, aunque a los empleados de ElComercio les resultara claro el mensaje encuanto a los alcances y límitesimpuestos por su jefa y su empleadora, eso nosignifica que tengan unaidea clara acerca de los alcances y límites del periodismoni su función deresponsabilidad social. “Por supuesto, yo estoy de acuerdo conella. Si no tegusta la línea de un medio privado, estás en toda la libertad de irtea unmedio público”, es la reflexión de un fotógrafo de ese diario, para quien“Enel periodismo rige la misma norma que en cualquier empresa privada:eldueño es el que manda”. Asegura no sentirse censurado. No hace falta. Porsuspalabras, él mismo se ha autocensurado para sobrevivir en ese diario.Periodistas y otras piezas descartablesLas ciudades amazónicas de Lago Agrio y Coca estaban desabastecidas, conlascarreteras cerradas y paralizado el flujo de combustibles y alimentos.Era agosto de 2005 y los habitantes de esa región llevaban varios días
  3. 3. deprotestas con el fin de presionar al gobierno por una redistribución justa delasriquezas petroleras29. Un equipo de un canal quiteño cubría lasmanifestacionesen Lago Agrio, cerca de una multitud que esperaba ver susreclamos en algúnmedio nacional. Entonces aparece el presentador estrelladel noticiero y, desde lacomodidad del set de noticias en la capital, calificaa los manifestantes comovándalos y terroristas.Nunca se le ocurrió que sus palabras no solo criminalizaban el derecho alaprotesta, sino que ponían en riesgo la integridad de su propio equipo, enesemomento rodeado de gente a punto de reaccionar violentamente alverseofendida de esa manera. Aterrados, el camarógrafo, el asistente y lareporterarogaban que su jefe se callara. “Si lo tuviera enfrente lo callaríade otra manera”,confesó luego el camarógrafo haciendo un gestoinequívoco con las manos.El ejercicio periodístico está lleno de episodios como este. Lo traemos aquíparagraficar la condición del trabajador de prensa como un sujetodescartable por supropia empresa. El descenso que ha sufrido el oficioperiodístico en la valoraciónsocial comienza en los propios medios. Cuandoun periodista ecuatoriano entra enconflictos con el empleador se convierteen un ser desprotegido, indefenso.En el interior de las empresasperiodísticas existen niveles de organizacióngremial, que no son unaconcesión, sino un derecho constitucional. Este tipo deorganizacionestienen diversos nombres: “comité de empresa”, “sindicato detrabajadores”,“comité de trabajadores” y otras variantes.La mayoría de los agremiados proviene de las áreas administrativa(contadores,secretarias…), comercial (vendedores, publicistas…), operativa(prensistas,empacadores…), de servicios (auxiliares de aseo, jardineros…),de distribución(conductores, repartidores…), entre otros.Algunos periodistas pertenecen a estas organizaciones, pero esapertenencia nosignifica una garantía para el ejercicio de su profesión,porque los casos deconflicto entre el periodista y la empresa se resuelvende manera individual,generalmente con despido. El periodista ni siquiera seplantea iniciar un litigiocontra la corporación, un escenario que puedesignificar su ruina económica yprofesional. Como ya hemos señalado, lasorganizaciones externas, como la UNPy el CPP, tampoco intervienen enestos casos a favor de sus agremiados.Uno de los rasgos característicos de la cultura periodística ecuatoriana eslaausencia de una organización gremial fuerte y representativa, quepuedadefender ante los empleadores los derechos de los periodistas. En laúltimadécada no existen casos de periodistas despedidos que hayanpodidoentablar una demanda laboral en contra de sus empleadores con elapoyode alguna organización gremial30. Los medios privados han propiciadoestaatomización mediante unas prácticas laborales y unas relaciones detrabajoque distancian a los periodistas de cualquier sentido de pertenencia aungremio. Están más ocupados de cumplir su carga extenuantederesponsabilidades como para pensar en temas de interés colectivo.El concepto de trabajador de prensa no existe en el Ecuador. El periodistase
  4. 4. considera muy por arriba de un trabajador pero también muy por debajode unintelectual, en los términos en los que se concibe en el medio a estasdosocupaciones. El compromiso social que implica la pertenencia a ungremio detrabajadores de prensa no está dentro de las prácticas ni de lasaspiraciones delos periodistas. Pero tampoco están comprometidos conotros niveles deconstrucción del conocimiento, como el de los escritores olos académicos. Portanto, el periodista en el Ecuador se asume como partede un espacio intermedio,indescifrable e incómodo consigo mismo, queestá entre el trabajador y elintelectual. Quizá ello explica la ausencia deorganizaciones fuertes de periodistasque reivindiquen la condición de susmiembros como trabajadores de prensa,porque no se sienten trabajadores,pero tampoco intelectuales. Al parecer, eneste caso, quien se sientesuperior a otro no lo es, pero quien se siente inferior aotro sí lo es.La investigación como apuesta personalNi la Unión Nacional de Periodistas (UNP) ni el Colegio de Periodistas de Pichincha(CPP)tienen registros de una acción efectiva de defensa de sus agremiados frente asusempleadores.Durante los últimos tres años, a partir de la llegada de Rafael Correa alpoder, larelación entre medios y gobierno ha estado marcada por eldiscurso emocional departe y parte. En periodismo, cuando la emociónalcanza su pico más alto, lainvestigación desciende al más bajo. Opacadapor el discurso visceral de algunasfiguras mediáticas, la investigación hapasado a segundo plano. No obstante,existe, no tanto por decisióncorporativa, sino por apuesta personal de algunosperiodistas. Por eso,cuando los medios muestran una investigación contundente,ésta destacade modo especial.El 14 de junio de 2009, diario Expreso publicó un reportaje titulado “Lasobrasque ejecuta el hermano del presidente”. El trabajo periodístico, quetuvo undespliegue de cinco entregas durante la semana siguiente, revelóque un grupode empresas, a las que estaba vinculado Fabricio Correa,hermano mayor delPresidente, habían obtenido contratos con el Estado porun monto de entre 80 y100 millones de dólares.Aunque la información no revelaba delitos específicos, sí ofrecía pistasacerca deun tema clásico en el manejo de la cosa pública en el Ecuador: eltráfico deinfluencias. El ambiente cargado de suspicacias motivó al editordel diario ainsertar un párrafo inusual en los textos periodísticos:“EXPRESO publica desdehoy el resultado de una investigación que hatomado más de tres meses. No es,como dice el presidente Correa, por „unarevancha‟ por su maltrato a la prensa.Es porque son recursos públicos, yporque nada menos que empresas vinculadascon el hermano del Presidentetienen grandes contratos en su Gobierno. Algo queno tiene antecedentes niparangón en la historia del Ecuador. Y lo hacemosporque es la ineludibleresponsabilidad de una prensa libre en bien de la ética delpoder”.La reacción inicial del gobierno fue decir que se trataba de otramaniobramediática para desacreditarlo. Pero ese argumento apenas duró unashoras,pues los datos del reportaje no pudieron ser desmentidos. Se trataba
  5. 5. deuna investigación nítida, madurada durante un año e intensificada durantelosúltimos tres meses. El equipo de investigación, liderado por el periodistaJuanCarlos Calderón, buscó documentos, contrastó cifras, verificóescrituras,entrevistó a funcionarios públicos y privados y, sobre todo,contrastó susdescubrimientos con las versiones de los involucrados.Con ello, el país tuvo una demostración de la diferencia entre hacer políticacontrael gobierno desde los medios y hacer periodismo de investigaciónsiguiendo lasnormas del buen oficio. “Nadie ha podido decir que lainvestigación que hicimossobre los negocios de Fabricio Correa es falsa. Niel propio Presidente. Lo que hahecho (el Presidente) y a mí me parecegravísimo, es considerar que lo hicimosde mala fe, para joderlo…”, aseguraCalderón, uno de los pocos periodistas en elEcuador que ha logradocapitalizar el resultado de su trabajo en textos de largoaliento. Su libro“Naufragio: migración y muerte en el Pacífico” es un trabajorevelador sobreel tráfico de migrantes, víctimas por igual de los traficantes comode lasautoridades corruptas.Calderón cree que la única opción que le queda al periodismo ecuatorianoesmejorar su calidad para recuperar la confianza del público. “La confianzaes comoun banco en el que el periodista es el depositario de la verdad yeso implica unaenorme confianza del lector. Su responsabilidad social esmantener la confianza.Yo creo que el periodismo ecuatoriano, en estemomento, 18 de noviembre de2009, vive un estancamiento filosófico,porque nadie se ha puesto a pensar en eloficio”.El trabajo liderado por Calderón obligó a la Fiscalía General del Estado ainiciaruna investigación respecto de los negocios del hermano delmandatario. El propiopresidente Correa se apresuró a tomar distancia yordenar que se anulen todoslos contratos entre el Estado y las empresas desu hermano. Sin embargo, nopudo evitar el costo político para el gobierno.Como estrategia de defensa, el mayor de los Correa es ahora una de lasvocesmás visibles de la oposición y un entrevistado constante en losmedios máscríticos al gobierno.Calderón y su equipo −integrado por periodistas de bajo perfil y soloconocidosentre su círculo de amigos− hicieron periodismo y noproselitismo. La mayoría demedios privados, donde se impone un discursocorporativo de defensa delnegocio, ha hecho lo contrario: proselitismo yno periodismo. Por ello, el usopolítico de esa información es una decisióncorporativa y no individual. El conflictoético expulsa a los buenosperiodistas y mantienen en su puesto a los queprolongan al máximo sucapacidad de negociación. Paradójicamente, Calderón ysu equipo no estánmás en la nómina de Expreso.Durante los tres años del gobierno de Correa la prensa ecuatoriana exhibepocostrabajos de investigación contundentes. Ha perdido muchasoportunidades dereivindicar su lugar. La cobertura del conflicto entreEcuador y Colombia haestado marcada más por el deseo de los medios dedemostrar alguna complicidadentre el gobierno y la guerrilla de las FARCque por mostrar la dimensióngeopolítica del tema. La intención de afectarpolíticamente al gobierno ha
  6. 6. disminuido la calidad de la información –conclusiones apresuradas, falta decorrespondencia entre titulares ycontenidos– y ha permitido al mandatarioponerla fácilmente en duda.El debate pendiente de la responsabilidad socialOtro de los que no se resignan a que el debate sobre el periodismo se limiteunapelea entre el presidente y los dueños de los medios es ArturoTorres,coordinador de investigación del diario El Comercio. Torres yCalderóncierran la lista de los periodistas que han publicado libros de reportajesenla última década. Su libro “El juego del camaleón: los secretos deAngostura”es un relato acerca de las operaciones de inteligencia quefacilitaron elbombardeo que acabó con la vida del líder guerrillero RaúlReyes, el 1 de marzode 2008 y que significó la ruptura de relaciones entreEcuador y Colombia.Quizá por su condición de investigadores, los dos coinciden en que laúnicarespuesta apropiada de parte de los medios es fortalecer sucapacidadinvestigativa. Proponen que el periodismo ecuatoriano debe trazarseotrasmetas, relacionadas con la investigación y el servicio público. A los doslesmolesta que el debate se haya reducido a una tira y afloja entre el gobiernoylas corporaciones. Están convencidos de que es posible abrir un ampliodebatepor fuera de esos límites.Según Torres, “Es necesario que la sociedad entienda que dentro de losmediosexisten diversas corrientes de pensamiento”. Está convencido deque solo a losperiodistas les corresponde sacar a flote esa diversidad,opacada por los discursosdominantes tanto del gobierno como de lasempresas mediáticas. “Creo que losperiodistas hemos limitado nuestropapel y no hemos querido jugar el rol que noscorresponde. Hemosdelegado todo a los dueños y nosotros hemos quedadorelegados”.Torres admite que “Los periodistas ecuatorianos no tenemos claro cuál esnuestrooficio, no somos suficientemente autocríticos, nos falta trabajar enlos conceptosy en las teorías acerca de cuál es nuestra posición. En lassalas de redacciónpocas veces aflora el tema de la responsabilidad social.Que este momento de crisis sirva como una catarsis para que hagamosunalimpieza de las malas prácticas y nos pongamos a reinventar y potenciarelbuen periodismo”.Es común en los medios decir que el periodismo colombiano le llevagrandelantera al ecuatoriano por las historias bien contadas que los mediosdeese país han desarrollado especialmente en las últimas dos décadas. Enefecto,los temas relacionados con el conflicto armado y con el narcotráficohanproducido material de calidad en los diarios y revistas colombianos,pero tambiénha sido evidente el alineamiento de los principales mediosprivados, como ElTiempo, con gobiernos de extrema derecha como el deÁlvaro Uribe, con laconsecuente manipulación informativa. En cambio, enel Ecuador, sin conflictoarmado y con mucho menos narcotráfico,históricamentelos medios han puestosu atención en la corrupción y hanrevelado importantes casos en las últimas dosdécadas, sin que ello logredestacar como una marca particular del periodismo de
  7. 7. este país. Aunque nose puede tomar como un dato concluyente, un indicador dela bajaproducción investigativa de los medios ecuatorianos es que en losnueveaños de existencia del Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNPI noconstantrabajos ecuatorianos entre los finalistas, excepto un trabajo deGuidoMoreno, que ocupó el primer lugar en 2005 con una pieza de radio.Disidentes y otros pariasLa figura del disidente es, seguramente, una de las más llamativasycontroversiales dentro de la larga experiencia de las relaciones de poder.Históricamente, el disidente político de los regímenes totalitarios es quizálafigura más representativa de quienes eligen impugnar o abandonar unmodo deorganización social que les exige sometimiento. No obstante,existen muchasotras formas de disidencia, que no necesariamente seconstituyen en oposición aregímenes políticos, sino más bien, comoexpresión de valores personales,obligaciones éticas, compromisos“Muerte en la basura” es una crónica radial quenarra la muerte de dos niñosindígena al quedar enterrados dentro de un basurero enRiobamba. El periodistaGuido Moreno realizó ese trabajo para un medio comunitario,Escuelas RadiofónicasPopulares del Ecuador (ERPE), ligada históricamente al trabajo conlos pueblosindígenas.La disidencia es una de las diversas maneras de buscar la coherencia entre cómose piensa y cómo se vive,entre lo que se dice y lo que se hace.El periodismo ecuatoriano tiene muchos casos de disidencia. Un tema quemuchosconocen pero pocos verbalizan. Los casos de periodistasamedrentados por elpoder político son muchos, pero son más los que sehan visto obligados arenunciar por no estar de acuerdo con la censura, lasprecarias condicioneslaborales, las órdenes reñidas con su ética profesionaly otros abusos en lospropios medios. Lo que pasa es que a nadie locensuran en público ni por escrito.Basta meterlo en la “congeladora” un parde meses para que el individuo escojala renuncia como su única vía deliberación.La “congeladora” consiste en dejar a un periodista sin actividad cuando éstenoencaja en el modelo de conducta impuesto por los editores y otrosdirectivos.Comienza por retirarlo de sus fuentes habituales y asignarletrabajos secundariosque minen su autoestima y que nunca seránpublicados. Una estrategia cruel deagotamiento, de la que todos suscompañeros están conscientes, pero nadie hacealgo debido al clima detensión, que el mismo periodista se encarga de terminarcon su inmolación.La única opción que han tenido hasta ahora los periodistascensurados,explotados e irrespetados, ha sido la disidencia. No existe unainstancia adónde puedan acudir para exigir respeto o reclamar su derecho a lalibertadde expresión y al trabajo. Muchos llevan años en el desempleo. Nadielesrestituye a esos periodistas su integridad, su valoración individual ysocial,demolida al quebrarse el nexo entre sus ideales y su práctica profesional.En este punto resulta inevitable mencionar la experiencia personal del autordeeste informe como disidente de los medios masivos en el contextoecuatoriano.
  8. 8. Perdón por el uso de la primera persona, pero es un recursonecesario parareferirme a mi propia vivencia como reportero y editor envarios diarios como ElComercio, Hoy, El Universo y, últimamente, comoeditor regional y articulista deEl Telégrafo, en su etapa de diario público.Una vivencia que se caracteriza por mi constante impugnación tanto delmodo deproducción como de la relación entre el periodista y la empresa.La constataciónde que en los medios predomina una noción del periodistacomo empleado deldueño y no como la de un profesional independiente,motivado por un conceptode la información como servicio público, significóuna de las primeras rupturas yun posicionamiento crítico respecto de estaactividad. Después, la certeza de queel pensamiento no alineado con losintereses corporativos no tienen la mínimaposibilidad de sobrevivir en losmedios masivos, ya sean públicos o privados,determinó mi alejamiento deesos espacios de trabajo aunque no del periodismo.¿Se puede hacer periodismo fuera de los medios? La respuesta, en micasoparticular, es sí. El periodismo no se limita a la práctica informativa, sinoquese extiende también a la investigación, la reflexión y la producciónacadémica, esdecir, la construcción de conocimiento sobre este tema. Ladocencia universitariaha sido el espacio donde he podido replantear miopción profesional, lo cual hasido posible, en gran medida, porque nopermití que mi trabajo en los diversosespacios mediáticos me alejara de losespacios de pensamiento crítico, como laacademia que, a la larga, ha sidoel lugar más receptivo a mi opción disidente.Perdón de nuevo por la digresión personal y volviendo a las fuentes deesteinforme, el primer escollo a superar por el disidente es el desempleo,comose evidencia en el testimonio Roberto Aguilar: “Ando haciendotalleres,presentando proyectos… Desde que me echaron de El Comercio, nohevuelto a escribir en medios, excepto un artículo, por invitación de ElTelégrafo,sobre el tema de los medios públicos en el contexto de la Ley decomunicación…”Pese a ser, por varios años, uno de los analistas más reconocidos en elEcuador,ese prestigio profesional apenas le ha servido para realizartrabajos puntuales amanera de consultorías y no siempre con resultadospersonal y socialmentesatisfactorios: “Me contrataron para hacer la guíaeditorial de ECTV, que este ratoestá colgada en la página web. Ese trabajolo entregué en enero de 2009, haceya un año. Puesto a valorar laexperiencia, no ha sido muy positiva en cuanto aresultados. La guía estácolgada pero la violan todos los días…”Pero además, eldisidente tiene que llevar a cabo un duro proceso derecomposición personal yprofesional. Algunos optan por la comunicacióninstitucional y se enclaustran enlas oficinas a escribir boletines; otros másencuentran un nicho en las oficinaslegislativas como asesores de diputados,ahora asambleístas; pocos logranrecomponerse en el ámbito académico encalidad de docentes, pero son absolutaminoría puesto que las prácticasperiodísticas, ligadas a la información de impactoy de coyuntura, tienden adistanciarlos de las prácticas académicas, ligadas a lareflexión teórica y auna mayor sistematización de las ideas.El disidente se queda solo, su inmolación no tiene eco ni efecto social,lasconsecuencias demoledoras de su decisión comienzan y terminan en símismo.“Yo estoy renegando completamente de este oficio. Y no me veotrabajando de
  9. 9. nuevo en algún medio. Me veo haciendo cursos decomunicación parafuncionarios del gobierno, lo cual hace unos años habríasido inaudito para mí,porque pensaba que un periodista no hace esascosas. Pero, si ya trabajé paraGuadalupe Mantilla, por qué no voy atrabajar para Rafael correa. Si ya caí tanbajo ¿cuál es la diferencia?”,reflexiona Aguilar con ironía.Hay otros testimonios de disidencia, como el de Marcela Noriega, quienabandonóel diario público El Telégrafo, cuando no encontrócorrespondencia entre eldiscurso y la práctica, entre la manera cómo seconstruye la información y supropia noción de lo que significa narrar larealidad. “Siempre voy a tener lanecesidad de narrar la realidad, perotengo conflictos con la información, porqueen los medios cada vez más seconstruye un mensaje mañoso. Hay demasiadosintereses en el medio(parece un juego de palabras: los intereses en el medio) ycada vez haymenos posibilidades de construir y transmitir un mensaje honesto,limpio,sin carga de intereses corporativos. Yo tengo clara una cosa: no volveré atrabajar para una corporación. Al fin de cuentas, eso es un periódico,unacorporación, ya sea de un gobierno o de una empresa privada. Seríamuydecepcionante para mí misma volver a un lugar del que he salido huyendo”.La decisión de no volver a una corporación significa apostarle aproyectospequeños pero independientes, como revistas de corto tiraje, porejemplo.“Los medios tradicionales son castrantes. No te dejan avanzar. Menosmalque hay una crisis, porque ya es hora de que pase algo. Hacer ratoquealgunos medios debieron cerrarse”. Una opción válida es quedarse y darpeleadesde adentro, pero Noriega cree que tan válida como esa es laopción de irse yrecomponerse en otros espacios. “Lo mío también es unaforma de disidencia. Talvez es un mensaje muy débil, que a nadie leimporta, pero a mí me importa. Sinembargo, esa disidencia no tienerepercusión si no va a lugares como laacademia, por ejemplo, que esdonde se puede comenzar a formar otro tipo deperiodistas. Ahí es dondepuedo llegar con mis ideas”.Esta periodista, que ha trabajado tanto en medios privados como enmediospúblicos, no encuentra diferencia entre unos y otros cuando sobreellospesa más el discurso corporativo por sobre la diversidad del pensamientodelos periodistas. “Yo no tuve conflictos sólo en El Telégrafo, sino endiariosprivados como Expreso, que defendía a la derecha, al PSC (PartidoSocialCristiano) y donde me decían claramente que no podían aparecer negros,nicholos ni indios en las notas. Cuando entré a Expreso, lo primero que medieronfue una carpeta con los nombres de las empresas que no se podíantocar. Unavez hice una investigación sobre Álvaro Noboa y me lacensuraron por que Noboapautaba en Extra, que ni siquiera era el diario enel que yo escribía, pero sí de lamisma empresa. Cuando surgió El Telégrafocomo medio público, pensé que erauna manera de hacer otro periodismo.Yo creía en ese proyecto. Pero El Telégrafo, poco a poco, se fue convirtiendoenotro Expreso, otro El Universo, solo que del otro lado. Por eso nosgolearon. Elgobierno nos goleó”.Lo dicho, el disidente comienza a bregar con las dificultades del desempleoy conla necesidad de recomponerse en otro espacios, aunque casi nuncadeja de estar
  10. 10. ligado al periodismo. En el periodismo ecuatoriano, el que seaparta de la culturadominante construida en los medios de mayoría privadase convierte en un paria,porque no solo se aparta del culto a la institución,sino que desafía aspiracionessocialmente aceptadas como la estabilidadlaboral. “Es una de las apuestas másfuertes que uno hace, porque podríaser un suicidio profesional. Muy pocos tienenautonomía personal para darseel lujo de hacerle caso a sus principios. Aunque nosé si eso sea un lujo.Más bien es una obligación. Cada uno tiene su vida y hace lo que puede. Loquehay que ver es qué tan fuertes son esos principios, qué tan adaptableeres tú. Yocreo que la mayoría tiende a acomodarse”.Esa tensión entre los valores personales y las exigencias del discursocorporativono siempre se resuelven con una decisión radical, como larenuncia y ladisidencia. La mayoría de periodistas vive una tensiónemocional interna, unacrisis de valores, cuya expresión más visible son lasluchas internas de poder ylas estrategias de conservación del puesto detrabajo. “Esta decisión (renunciar)la tomé hace un año. Yo no digo que esteha sido el mejor año de mi vida. Hasido difícil por el tema económico, peronada más. Esa falsa idea de seguridadque te crean los medios te hacemucho daño, porque te sientes, de algunamanera, protegida y eso, a lalarga, es ficticio. Cuando dejas un medio, hay genteque incluso te deja dehablar. En los medios se cultiva un día a día tan ruin, tandeshumanizante”.Entonces ¿Qué está ocurriendo con este sujeto llamado periodista al quealgunavez la sociedad le asignó una misión y un sitial y ahora ha perdidovaloraciónsocial? “Dejaron de ser periodistas y pasaron a ser informantes,pero informantesde intereses. Yo creo que están proporcionalmente en unadesventaja total.Decadencia total. Los medios no quieren periodistas,quieren informantes. Genteque pueda movilizar información y eso lo puedehacer cualquiera. Los medios yano hacen periodismo sino reality”, diceNoriega. En efecto, los medios privilegianlas destrezas técnicas en lugar delas capacidades interpretativas. La demanda deinstantaneidad ha anuladola mediación periodística, es decir, esa intervencióninteligente entre loshechos y los significados mediante un relato confiable.Como resultado, la valoración social, el respeto profesional del periodistaestá endeclive. “Ese declive comenzó hace rato, especialmente cuando secomenzó aconfundir al periodista con el comunicador institucional. Eseempobrecimiento noes de ahora. Lo que pasa es que ahora la crisis se haceevidente porquecomenzaron a despedir periodistas de muchos diarios. Sehizo más evidente queeres desechable. Ahora el periodismo se volviónoticia”. Una noticia en el que eldiscurso corporativo anula completamentelas diversas comprensiones de esteoficio. Noriega encuentra otra arista aeste problema, el de la salud mental de losperiodistas. “Especialmente enel caso de los editores, que ya llevan veinte o másaños en los medios y hansufrido y han sudado y no van a perder ese puesto, quees una pequeñaparcela de poder. Están viciados, son gente trastornada. La saludmentaldel periodista debería ser un tema de debate como un asunto desaludpública”.2.3. DISCURSOS Y PRIORIDADES INFORMATIVAS
  11. 11. Durante el período comprendido entre la primera y la segunda guerrasmundiales,el filósofo del lenguaje Walter Benjamín32 ya hablaba en tonoangustiado acercade lo que él llamaba la crisis del narrador. Se refería a lasdificultades de muchosoradores, narradores, ensayistas, periodistas,escritores en general, de hilvanarun relato de principio a fin sin extraviar elsentido de la historia principal ni elsujeto de su narración. Benjaminproponía que los narradores de esa sociedad yesa generación habíanextraviado el sujeto de sus relatos.Ciertamente, esas reflexiones tenían su propio contexto histórico, que eraelavance del fascismo en Europa, cuya principal necesidad era legitimar susactosde fuerza al mostrarlos como legítimos y necesarios. Según lagramáticaelemental, sujeto es aquello respecto de lo cual aseveramos algoen la oración.Los líderes de la propaganda totalitaria y los medios masivosde entoncesconstruían sus relatos en torno a los conceptos de orden ydisciplina a los quecolocaban como sujetos de sus narraciones. Por lo tanto,el poder le proponía a lasociedad pensar y actuar en función del orden y ladisciplina. En ese sentido, elnarrador, cualquiera sea su naturaleza, lepropone a la sociedad los temas sobrelos cuales pensar colectivamente.La crisis del narrador periodísticoOcho décadas después, hay muchas razones para pensar que la crisisdelnarrador persiste, especialmente en los medios de comunicación, que nosonotra cosa que los narradores privilegiados del mundo contemporáneo.Sin embargo, en los medios ecuatorianos, es necesario diferenciar dosclases deextravíos principales. Por un lado, está la falta de dominio dellenguaje –oral,escrito, audiovisual– que arrastran los periodistas desde suformaciónuniversitaria y que les dificulta situar con claridad el sujetogramatical. Por otro,la falta de conocimiento de los procesos políticos ysociales contemporáneos noles permite distinguir claramente el sujetohistórico. En el primer caso, los erroresde sintaxis y concordancia son lasmuestras más visibles de esta deficiencia. En elsegundo caso, laincapacidad para reconocer, en diversos procesos sociales, alsujeto de sunarración, es decir, al núcleo en torno al cual construir un relatoconfiable.Respecto del lenguaje, Ana Karina López, Defensora del Lector de diarioHoy, seenfrenta todos los días con esta pesada carga que arrastran losperiodistas. “Lasfacultades de comunicación no forman periodistas sinosociólogos frustrados queno saben reportear ni escribir una nota. Cuando aun periodista le censuran unanota, muchas veces se debe a la mala calidadde su escritura antes que a susideas”. López ejerce ese cargo desde 2009 yestá segura de que el problema másgrave es la falta de dominio dellenguaje escrito. Según su diagnóstico, los casosevidentes de mal uso dellenguaje superan, por su cantidad, la capacidad dereacción de cualquieraque asuma la tarea de defensor del lector.No obstante, como hemos señalado, la deficiencia no está solo en laincapacidadpara distinguir el sujeto gramatical, sino el sujeto histórico. Enuna artículoreciente33, la defensora señala que “En la semana del 6 al 12 deabril de 2010, el
  12. 12. cuerpo principal de HOY -contabilizando la informaciónpura, las columnas deopinión, los editoriales y las cartas de Buzón- tieneen promedio 60% de susnotas relacionadas con el presidente (RafaelCorrea). Sus declaraciones,decisiones o la onda de expansiva de sus actosson el eje de las notas de HOY”.La obsesión por el poder copa las agendasinformativas, incluso cuando el poderlo ejerce uno de los más grandescontradictores de los medios en el Ecuador. Suatención no está en losactores sociales sino en los actores y los escenariostradicionales de lapolítica.Roberto Aguilar, periodista y crítico de medios, coincide con estecriterio,especialmente respecto de los periodistas de televisión “Hay muchoserroresgramaticales que consisten en la pérdida del sujeto. Si uno se guía porelsignificado de las palabras y la construcción de las frases, muchas noticiasdicenotra cosa de lo que uno está mirando en imágenes”. Aguilar desarrollacursos deescritura periodística y es autor de la “Guía editorial. Serviciosinformativos de latelevisión pública”para el canal público ECTV. Lo haceporque considera que loserrores gramaticales tienen un efecto en lainformación mucho mayor del que sepiensa. Por ejemplo, cree que lanoticia emitida por el canal Teleamazonas sobrela afectación a la pesca enla isla Puná, en realidad fue un descuido gramatical delperiodista.Esta deficiencia, señalada por los dos especialistas, es el reflejo de loquepodríamos llamar “pensamiento débil” entre los periodistas ecuatorianos,esdecir, la poca capacidad para verbalizar correctamente la experiencia,paraconstruir mediante el lenguaje el correcto sentido de los acontecimientos.Nilos dueños, ni los mandos medios periodísticos, ni los reporteros de apieparecen estar conscientes de la gravedad de este problema.En palabras de Aguilar. “La mayoría de periodistas de televisión –calculaque enun 90% de los casos– no son capaces de elaborar estructurascomplejas con ellenguaje, que les permitan pasar de un nivel descriptivo aun nivel analítico. Entelevisión, la cantidad de errores de concordancia –plural con singular, masculinocon femenino– es espeluznante”. Y cierra sucomentario con una sentenciadurísima: “Si hablas a martillazos es porquepiensas a martillazos”.Pero ese pensamiento a martillazos no proviene solo de los reporteros, sinoquese origina, en gran parte, en las políticas administrativas de los medios.Un periodista que destaca por su desempeño, que maneja bien el lenguaje,quedemuestra capacidad narrativa, que es sistemático y organizado, entreotrosméritos, hipoteca su futuro porque, como premio, lo ascienden aeditor. Ahí seacaba su desarrollo. En el Ecuador, los buenos periodistas notienen posibilidadesde crecer profesionalmente y de acceder a mejorescondiciones económicas si semantienen como reporteros. La lógicaadministrativa de las empresas no admiteque un excelente reportero, unriguroso investigador o un talentoso narradortengan igual o mejor sueldoque un jefe de redacción mediocre. Paradójicamente,al buen periodista nole espera una promesa de crecimiento en la práctica deescribir y narrar,sino un cargo burocrático de organizar y mandar en la empresa.La misma defensora comenta con asombro que alcanzó al puesto de editorade la
  13. 13. sección Política de El Comercio cuando tenía apenas 27 años y nomásantecedente que unos cuantos buenos reportajes. “Apenas escribestresnotas bonitas, bien puestas, ya tienes que ser editor.El 22 de mayo de 2009, Teleamazonas difundió una noticia en la que asegurabaque laexploración de gas en las cercanías de la isla Puná podrían afectar la pescaen la zona yperdjudicar a los pescadores que viven de esa actividad. LaSuperintendencia deTelecomunicaciones (SUPTEL) consideró que la noticia habíacausado conmoción social, locual constituía una infracción. Esa falta, sumada aotras dos (transmisión de imágenestaurinas en horario no permitido, y noticiasobre un supuesto centro clandestino deconteo electoral en Guayaquil)desembocaron en la suspensión del canal por 72 horas,entre el 22 y 25 dediciembre de 2009.Tal es el nivel de mediocridad. Así (los medios) queman a buenos reporterosporque losponen a ser editores”, dice en una retrospectiva de su propiaexperiencia.En esas condiciones, la única posibilidad de un reportero de mejorar susituacióneconómica es ascender a editor, lo cual significa abandonar la calley parapetarsetras un escritorio en la sala de redacción a corregir textos deotros. Después deuno o dos años como editor, cualquier periodista haperdido contacto con lasfuentes, ha perdido habilidad para el diálogo con lagente, en suma, se haestancado porque ha perdido práctica y reflejos.La ausencia de método y de escuela periodísticaA la falta de dominio del lenguaje, al desconocimiento de la historia, sesuma laausencia de métodos de trabajo. Juan Carlos Calderón, uno de lospocosperiodistas investigadores en el Ecuador, está seguro de que lainvestigación esuna apuesta personal en la que cada periodista tiene quecrear su propio métodoa falta de una escuela en los medios. “La ciencia esuna sección en los mediospero no es su método. Al periodismo le faltamétodo científico, así como le faltafilosofía y reflexión”.Si las empresas periodísticas no ofrecen el contexto para desarrollaresosmétodos y esas reflexiones, entonces los periodistas tienen queplantearseagendas personales al respecto, dice Calderón. “Creo que amuchosperiodistas ecuatorianos les faltan agendas personales, porque lo común,loclásico, es entrar al servicio de un medio. Predomina la voluntad deserempleado y nadie se plantea otras opciones, como la de sistematizarlainformación y desarrollar procesos que perduren y te mantenga con lasantenasprendidas”.Este periodista enfrentó esa dificultad como una apuesta personal.“Cuandotrabajé en el libro sobre el tema del naufragio, tuve que armar unesquema,pero yo no sabía hacerlo, excepto algunos trabajos anterioresconestructura monotemática. Este nuevo reto me obligó aplantearmementalmente la estructura y me tocó hacer mucho caldo de cabeza,pensarmucho, crear mapas mentales de cómo quería yo narrar esa historia.Poreso, creo que lo que le falta al periodismo ecuatoriano es sistematizarlascosas, indagar en las múltiples posibilidades de cómo cocinar una
  14. 14. historia.Falta sensibilidad y conocimiento para comprender eso”.Así, el periodista que se propone hacer mejor periodismo debe cubrir dosfrentes:responder a las exigencias del trabajo diario y, paralelamente,plantearseproyectos personales de mediano y largo aliento. No todos están dispuestos aello, porque lo segundo significa mucho trabajo. Si no hay unincentivo, comobecas, auspicios, concursos nacionales o internacionales,que los motive asistematizar su trabajo, difícilmente los periodistas seplantean otro nivel que elque demanda la cobertura informativa cotidiana.Los discursos corporativos por sobre la diversidadEl debate en torno a la Ley de Comunicación dejó de ser un intercambio deideaspara convertirse en una disputa por la última palabra. Parecería que loque estáen juego no es el contenido mismo de una ley sino la autoridadpara anular alotro. Poder político y poder mediático juegan a esa estrategiadestructiva.Mientras el poder político se refiere a ellos como “prensacorrupta”, los medios seempeñan en obstruir el flujo de nuevas ideas,mediante el lugar común decalificar a la ley como la “ley mordaza”.En el fondo, los periodistas y los medios se niegan a admitir que lasgarantías dela democracia están más en la lucha política que en lainformación mediatizada.Los actores políticos y sociales no crecen gracias ala visibilidad mediática por símisma, sino que logran esa visibilidad cuandoganan fuerza política. En el planoindividual, los periodistas lo saben, peroen al plano colectivo generan otrodiscurso.El problema es que las posiciones individuales de muchos periodistassonacalladas por los discursos corporativos, que procuran hacer invisibleslasprecarias condiciones de trabajo, los ambientes cargados de tensiones,lasconflictivas relaciones internas, entre otras causas. El discurso corporativolospresenta como si fueran un solo cuerpo, como si todos estuvieranalineados conlas posturas institucionales.Durante el debate de la Ley de Comunicación, diario El Universo puso acircularun cuadernillo que recoge la opinión de más de cien periodistas alrespecto. Enprincipio, parece buena idea que muchos opinen y sediversifiquen las voces. Sinembargo, se trata de un esfuerzo por construirla ilusión de que los mediosprivados son espacios democráticos yparticipativos. Sin dudar de la validez deesas opiniones individuales, habríaque preguntarse ¿Las habrían tomado encuenta si algunas de esas vocesresultaban discordantes con las vocesinstitucionales?No existen registros de que las opiniones de los reporteros de planta hayasidotomada en cuenta y difundida por algún medio cuando han reclamadoaspectosrelacionados con las condiciones laborales, con los procesos decapacitación, conla toma de decisiones informativas. La fuerza dominantedel discurso corporativotermina alineando a todos como si fueran uno soloen torno a la instituciónabarcadora.
  15. 15. A fines de marzo de 2010, ocho meses después de iniciado el debate ypocassemanas antes de la aprobación de la Ley de Comunicación, la UniónNacional dePeriodistas (UNP) hizo un pronunciamiento público al respecto.El presidente del gremio, Vicente Ordóñez, se refirió en términos generalesa lossiguientes aspectos: la necesidad de una profesionalización de losperiodistas; ladefinición del Sistema de Comunicación Social como uncuadernillo adjunto, unconjunto articulado de instituciones y políticas públicas; la conformación delConsejo de Comunicación e Información sin representantes del Ejecutivo; yla necesidad de reglamentar el financiamiento de los medios públicos.En ningún momento mencionó el mejoramiento de las condiciones detrabajo delos periodistas. El discurso de la organización dejó intactas a lasempresasmediáticas y pasó por alto que ésta son las principalesresponsables de la censuradebido a la precariedad en que mantienen a lostrabajadores de prensa. Por ello,todos los medios le dieron ampliodespliegue al pronunciamiento del gremio, queen ningún momentocuestiona el discurso de los dueños de las empresasmediáticas. SegúnOrdóñez, la Ley de Comunicación no es el espacio parareivindicar mejorescondiciones laborales de los periodistas. Admite que existeprecarización delos trabajadores de prensa, pero considera que esa demandatiene queproducirse en otro momento, no ahora.El discurso corporativo anula la diversidad, oculta las discrepanciasinternas.Anulada la diversidad, nadie arriesga nada, porque unacomprensibleconducta humana es tener más miedo a quedarse solo que aequivocarse enmasa. El discurso institucional reduce las voces críticas dentro delosmedios. Existen periodistas críticos cuando están fuera y defensorescuandorecuperan algún estatus dentro de esa institucionalidad en crisisdecredibilidad.Juan Carlos Calderón lo resume así: “El único poder del periodismo essucredibilidad. Pero hay dueños de medios vinculados al poder económico,quehan usado esos medios para cosas que van más allá de suresponsabilidad deinformar. Hay dueños de medios vinculados al poderbancario. Eso tiene queestar en los juzgados”. Sin embargo, el discursoempresarial de los dueños diceque la libertad de expresión está en peligro,pero se niegan a transparentar susrelaciones de poder.Esos dueños de medios son los principales causantes de la censura enelperiodismo ecuatoriano, como lo reafirma el testimonio del mismoCalderón.“Los que hemos quedado por fuera de esta bronca (poder políticocontrapoder mediático) somos los periodistas, los que estamos en lasredacciones,donde nuestras lógicas de producción y de trabajo se han vistoalteradas.Estamos gravemente afectados, porque vivimos un proceso de autocensura.Enlas redacciones no existe un ambiente de libertad para ejercer el oficiode maneracolectiva y democrática, sin imposiciones, ni dedazos, nidireccionamientos, nilistas negras. Eso, en este momento, es difícil delograr porque a lo que se juegaen el periodismo es a no ofender ni al unoni al otro. La mayoría de los periodistas
  16. 16. estamos en una lógica de guerra,de bandos. Esa dependencia es, en muchoscasos, ideológica, sicológica,comunicativa, y es muy duro ganar con argumentosde calidad unahistoria”.En suma, prevalece la cultura de que el periodista “trabaja para alguien”, yaseaun jefe, una empresa, un gobierno, y que tiene que calcular mucho elefecto de lainformación que genera. La idea de que el periodista trabajapara el público haperdido terreno debido al clima de censura y autocensuraimpuesto en las mismasempresas mediáticas en medio de un clima deconfrontación con el poder político.Como resultado, el periodista trabajapara una corporación y no para la sociedad.Consecuente con su posiciónpersonal, y después de veinte años de trabajar endiversos medios,Calderón abandonó su último cargo como editor de Expreso yfundó unmedio digital, un proyecto personal, desde donde se propone inaugurarotralínea de trabajo periodístico.La ausencia de una base institucional, pública o privada, que cubra lasdemandasde un mejor periodismo obliga a las personas comprometidascon esta actividad aincursionar en proyectos personales o grupales demediano alcance. Una muestrade ello es el colectivo “Telegrafoexiliado”,que reúne a una veintena de excolumnistas de El Telégrafo, convencidos deque las posibilidades de creación ysostenimientos de espacios para elpensamiento crítico no se agotan en losmedios privados ni públicos. En lostres primeros meses de existencia de estesitio, ha logrado alrededor de120 seguidores y 8.000 visitas en la red.

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