ROCKSTALGI    ANo 2          Marzo       2005
EDITORIAL:                                          Aquí te va el segundo boletín dedicado a                              ...
EL TEMA PROHIBIDO (O CASI): El rock: su reflejo en la narrativa cubana y mundial (segunda parte)                          ...
desertores de Boris Vian, los mismos que se imbricarán más tarde en el corazón de todala cultura de resistencia europea a ...
ejemplares. Su segundo libro, Rumble Fish, (1968) corrió la misma suerte que elprimero, incluida la versión cinematográfic...
Sería demasiado extenso para cualquier prólogo citar todas las obras europeas onorteamericanas que desde mediados los 70 a...
PIONEROS DE LA NARRATIVA DE ROCK EN CUBA:                         José Ramón Fajardo                                      ...
AQUELLA DURA NOCHE             José Ramón Fajardo                                                                   “Quier...
Si un mosaico de simétricas florituras, calculo rápido, tiene veinte por veinte, es claro,repito por lo bajo, cuatrociento...
Prefiero la otra cara del disco. En la estridencia logro encontrar reposo. No recuerdo elinicio, pero ahora desarrollo más...
No sabes que decirle porque nunca la has visto retraída, absteniéndose de prenderte unacarcajada en las mejillas. Ya Gil t...
POESÍA BEATNIK    JACK KEROUAC Y    ALLEN GINSBERGSoledad mexicanaJack KerouacY soy un extraño sin felicidadcaminando las ...
hace gárgaras en el baño contiguo      unas cien veces por día__Si me emborracho tengo sed    _si camino mi pie se rompe_ ...
SERGIO CEVEDO: ROCKSTALGIA                   BOHEMIASergio Cevedo Sosa (1956) Ingeniero químico,hombre culto, simpático, a...
RAPSODIA BOHEMIASergio Cevedo Sosa                                                                Galileo, Galileo, Galile...
sino un tipo genial con sus sandalias. Los pies que Puig extrae de adentro de sus botasson callosos y recios; a él que va ...
¡despeguen!, fuetazo en mis costillas, ¡ay!, los calentones para el agua, fuetazos ¡ay!, aver si se les baja la temperatur...
que ahora no encuentro como definir porque algo falta o ha faltado o está ysencillamente no ha venido.Toda esa mierda iba ...
LA HISTORIA DEL HEAVY METAL                (SEGUNDA PARTE)                              Los orígenes. Introducción        ...
Mayall, Andy Fraser, está iniciando junto a un cantante llamado Paul Rodgers y unguitarrista llamado Paul Kosoff una histo...
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  1. 1. ROCKSTALGI ANo 2 Marzo 2005
  2. 2. EDITORIAL: Aquí te va el segundo boletín dedicado a la literatura con temática rock. Al parecer la idea está cuajando, hasta el punto de que ya hay un montón de gente que desea recibir el boletín y otros que nos están pidiendo un correo electrónico donde contactarnos. Ya tenemos una dirección de e-mail. Apúntala: rockstalg@yahoo.com. En este número te ofrecemos sendos cuentos rockstálgicos de José Ramón Fajardo y Sergio Cevedo, pioneros en Cuba de la narrativa rock, así como continuamos con la sección de poesía, esta vez dedicada al movimiento beatnik y ados de sus principales gestores: Jack Kerouac y Allen Ginsberg. También teofrecemos la segunda parte del ensayo El rock, su reflejo en la narrativa ycerramos con la historia del heavy metal, dedicada esta vez a ese genio de laguitarra que fue Jimmi Hendrix. Los editoresINDICE:1. El tema prohibido (o casi): El Rock, su reflejo en la narrativa cubana y mundial (Segunda parte) Por Raúl Aguiar y Yoss2. Los pioneros. Aquella dura noche, por José Ramón Fajardo.3. Poesía rock: Soledad mexicana, Jack Kerouac. América. Allen Ginsberg4. Sergio Cevedo: rockstalgia bohemia. Por Yoss5. Rapsodia bohemia. Sergio Cevedo.6. Historia del Heavy metal (Segunda parte). Raúl Aguiar
  3. 3. EL TEMA PROHIBIDO (O CASI): El rock: su reflejo en la narrativa cubana y mundial (segunda parte) Por Raúl Aguiar & Yoss (2)Rock, rock, rock around the clock (Bill Haley and The Comets) O intento de crónica secuencial de un fenómeno proteico: Origen y desarrollo de la literatura rock. A finales de la década de los 40 surgen dos tipos fundamentales de narrativa, siempre en los Estados Unidos: la de los escritores realista-naturalistas y la de los que utilizan el humor negro y una fantasía basada en el absurdo para describir el horror tecnológico de la guerra. Una narrativa también signada por el vapor etílico: La llamada generación perdida. Los relatos de Scott Fitzgerald se codean con las narraciones de Hemingway, Norman Mailer, J.D. Salinger, Henry Miller, Steinbeck y algunas piezas dramáticas de Tennesse Williams… todavía, podría decirse, improvisando, probando caminos, con fondo de jazz. Estas se publican a la par de los autores más duros de la novela negra (Hammett, Chandler, Goodis o McCoy), más desoladoras, más desengañadas si cabe, o pudiera decirse, más bluseadas. La literatura y el cine norteamericanoscomienzan a poblar sus historias con una especie de rockeros avant la lettre: rebeldessin causa, vagabundos, jóvenes violentos, pandillas... Johny, el cínico motorista forradode cuero negro de Marlon Brando en El Salvaje y el inquieto James Dean de Rebeldesin causa se vuelven de la noche a la mañana los ídolos juveniles. El rock & roll tomaráel relevo de esa mitología en la siguiente década, convirtiéndose en la banda sonora porexcelencia de los outsiders. Mientras, en la Europa de postguerra, triunfan los personajes existencialistas deboina y sweater. La época es de los Angry Young Men ingleses, de los héroesdesorientados e insensibles de Sartre y Camus, los inconformes de Malraux o los
  4. 4. desertores de Boris Vian, los mismos que se imbricarán más tarde en el corazón de todala cultura de resistencia europea a la hegemonía sociocultural estadounidense de los 60. Los beatniks estadounidenses de la quinta década fueron, en su gran mayoría y desde sus principios, un movimiento literario.La aparición del largo poema Howl de Allen Ginsberg en 1956 vino a ser, aparte de suvalor real como poema, la declaración de toda una generación. Jack Kerouac, en sunovela On the road (1957), cuenta la historia del mítico (pero completamente real) NealCassidy y otros jóvenes beat que van de ciudad en ciudad, hablando, soñando,bebiendo, fumando cannabis, escribiendo la nueva poesía, viviendo una nueva libertad,lejos de la sociedad anquilosada y vacía de la posguerra y revelándose en contra de losvalores de la misma. La marihuana reemplaza al alcohol y esto implica una diferenciacon respecto a sus antecesores y al mismo tiempo una nueva religión, personal eintransferible. Pero andar de ciudad en ciudad tiene su razón. Han elegido estar fuera.Por propia voluntad, son parias de una sociedad que ya no pueden soportar. En otra novela de 1958, Los vagabundos del Dharma, Kerouac aborda el temadel desarrollo personal a través del Budismo Zen. A esta siguieron Ángeles dedesolación (1958), quizás su obra más intensa y Big Sur (1962), donde describe laretirada de un líder beat a la costa californiana en un intento de rehacer su vida. De esta generación quedarían unos cuantos poemas y novelas excelentes deGinsberg, Gregory Corso, Philip Lamentia, Michael McClure, el Doctor Sax de JackKerouac, Cain´s Book de Alexander Trocchi, Last exit to Brooklyn de Hubert Selby Jr.,y las inquietantes Yonqui (1953) y Naked lunch (1959) de William Burroughs, ambasdevenidas posteriormente Biblias de la subcultura underground de las drogas duras.Hubo mucha energía entre los beats; muchos de los beatniks mayores siguieron a lolargo de toda su vida un compromiso serio con el mundo: hasta el propio SeñorHeroína, William Burroughs, poco antes de su muerte colaboraba con Laurie Andersony otros grupos punks y de heavy metal. Allen Ginsberg llegaría a ocupar en los 60 lacondición de sumo sacerdote (junto con Timothy Leary, el papá del LSD) de loshippies, ya en plena efervescencia del rock. Sin embargo, a despecho de sus antecesores beatniks, el movimiento hippie fuemás light: eminentemente musical, su preocupación estética fue más bien gráfica,sonora o artesanal, psicoquímica o erótica, antes que literaria. Cuando más, llegó alcomic, o comix, la irreverente historieta underground que nos dejara joyitas deneurastenia generacional como las páginas autobiográficas de Robert Crump y losincombustibles Freak Brothers. Leonard Cohen fue autor de varias novelasparcialmente autobiográficas, El juego favorito (1963) y Los hermosos vencidos (1966)antes de conquistar la fama como compositor e intérprete de rock. Sus novelas tienen unestilo provocador y vanguardista, una mezcla de misticismo y realismo, pero aúnimpregnado de la estética de la generación Beat. En 1967, una muchacha de diecisiete años llamada Susan E. Hinton publica Rebeldes (Outsiders), que inmediatamente se tradujo a varios idiomas y que el director Francis Ford Coppola llevó al cine en 1983. Al año de su publicación fue seleccionado por el New York Herald Tribune como “el mejor libro dirigido a jóvenes y libreros” de Estados Unidos. Ese año se vendieron más de nueve millones de
  5. 5. ejemplares. Su segundo libro, Rumble Fish, (1968) corrió la misma suerte que elprimero, incluida la versión cinematográfica de Coppola, que también la llevó al cine en1983 con un inolvidable uso del blanco y negro y dos tremendas interpretaciones deMatt Dillon y Mickey Rourke, que así se convirtieron a su vez en ídolos generacionales,como ocurriera años antes con Brando y Dean. La escritura de Susan E. Hinton se caracteriza por un realismo descarnado llenode fuerza y desgarro para abordar los graves conflictos de los jóvenes inmersos enproblemas personales y sociales que los superan y desbordan. La violencia, que llegahasta el crimen, preside la vida de unos muchachos abandonados a su suerte queconviven con la droga, el alcoholismo, el acoso y abuso sexual, la delincuencia familiaro personal y que, sin esperanza de futuro, se aferran al presente como lo más valiosoque les puede ofrecer la vida. Otras de sus obras son: Esto ya es otra historia (1971) yTex (1975). Norman Mailer, ya famoso por Los desnudos y los muertos, estremecedoracrítica sobre la II Guerra Mundial, publica en 1968 Los ejércitos de la noche, unadescripción de la marcha hasta el Pentágono en protesta por la guerra de Vietnam. TomWolfe, uno de los creadores del Nuevo Periodismo, en su Gaseosa de ácido eléctrico(1968), hace un recuento de los viajes de Ken Kesey (el polémico autor de lainolvidable Alguien voló sobre el nido del Cuco) y un grupo de escritores, músicos yradicales conocido como The Merry Pranksters (Los Alegres Bromistas) predicando lasbondades del LSD por todo el país. Hasta el escritor británico de ciencia-ficción BrianW. Aldiss en su A cabeza descalza (Barefoot in the head), de 1969, escribe sobre unaEuropa alucinada después de una guerra mundial en la que se utilizan bombaspsicoquímicas alucinógenas en lugar de nucleares. En 1971 Don DeLillo, novelistaestadounidense, publica Americana, un relato fantasmagórico de un viaje por carretera que denota la influencia de John Dos Passos, Jack Kerouac y Thomas Pynchon. En 1973 aparece otra novela suya, Great Jones Street, en el que describe el mundo de la música rock, contrastando su aspecto empresarial con la carrera personal de un cantante llamado Bucky Wunderlick. Algunos autores ajenos al movimiento como Elia Kazán en Los asesinos o John Updike en El regreso de Conejo (1971), darían su punto de vista, si bien un tanto reaccionario, sobre lo que estaba sucediendo… mostrando de paso que no es preciso compartir los puntos de vista de un fenómeno ni estar de acuerdo con su desarrollo para saberreflejarlo literariamente con maestría. Claro que la contaminación funciona en ambos sentidos;también el rock se hace permeable a la literatura. Podríanconsiderarse como poemas excelentes algunas piezas de BobDylan, Lennon, Jim Morrison (autor de varios poemariosindependientes de sus letras), Janis Joplin, David Bowie o losrockeros sinfónicos (Peter Gabriel, Rick Wakeman, RogerWaters, Ian Anderson), de los 70. Lou Reed, otra de las figuraslegendarias de la música rock ha esgrimido a menudo su “oficiode escritor” para esclarecer un poco sus composiciones másherméticas como Berlín, New York o Rock&roll heart. En sustextos se ha enfrentado siempre con los aspectos más sórdidos dela existencia humana, como el suicidio, la incertidumbre sexual o la drogadicción.
  6. 6. Sería demasiado extenso para cualquier prólogo citar todas las obras europeas onorteamericanas que desde mediados los 70 a nuestros días, han abordado la subculturadel rock como tema central o indirecto para sus historias. De todas formas citaremos los que a nuestro entender son los más importantes: Libros ya clásicos de Robert Greenfield (Viajando con los Rolling Stones), relatos de Terry Southern, las novelas road movie de Barry Gidford, los personajes de Tama Janovitz, Handke, Julian Barnes en Metroland (1980), Bret Easton Ellis (American Psycho), Tomas Pynchon en Vineland (1990), Douglas Coupland con sus libros Shampoo Planet (1992), Generation X (1993), e Irving Welsh con Trainspotting (1994), entre muchos otros, han consolidado esa literatura que tiene en el rock, la droga, la alienación o por lo menos en la melancolía por los 60s, su centro de gravedad. A estos pueden agregárselesmuchos relatos de autores del mal llamado Realismo Sucio como Jayne Anne Phillips,Tobias Wolff, Richard Ford (en su segunda novela La última oportunidad, de 1981,relata la historia de un ex-combatiente de Vietnam complicado en México en un asuntode drogas), Bobbie Ann Mason y J. Carol Oates, por sólo citar algunos. Generación quecreció fumando hierba, participando en manifestaciones de protesta y contemplando conira la inacabable sangría de la guerra de Vietnam. Mención aparte merecen algunosrelatos y novelas de los jóvenes del Movimiento Canibal, de Italia, representado entreotros por Aldo Nove (Superwoobinda), Niccoló Ammaniti (Branquias), MassimilianoGoverni y Tiziano Scarpa, entre muchos más. Sus obras se caracterizan por estarbastante saturadas con sangre y sadismo, muy al estilo del American Psycho de BrianEaston Ellis, devenido velozmente un nuevo clásico. Y por supuesto, imposible olvidaral super icono underground de las últimas décadas, el Gran Desclasado Borracho, SanCharles Bukowski. (Continúa en el próximo boletín)
  7. 7. PIONEROS DE LA NARRATIVA DE ROCK EN CUBA: José Ramón Fajardo Pepe, además de una excelente persona (y bebedor de cuidado, lo que casi viene a ser sinónimo de escritor por estas latitudes) es un viejo rockero de corazón, de esos que según el refrán nunca mueren, y a los que se les escapa aún la lagrimita cuando se les mencionan a grupos míticos de la escena nacional como Los Almas Vertiginosas, Los Kent o Electra. Y un irredento beatlemaníaco, además. Cosa que, si ya no quedara bien clara con el título de su cuento aquí incluido, sería evidente en el del libro del que fue tomado, su Premio David de cuento de 1986: Nosotros vivimos en unsubmarino amarillo. Como comentario, valga señalar que, si hoy alguno se permitedudar de que un cuento sobre cómo aprender a bailar algo que parece más disco que otracosa tenga que ver con el tema del rock, es porque nunca vivió aquellas deliciosasfiestecitas que de los 70 que siempre empezaban con coreografías de salón al ritmo delos Bee Gees y los Boney M para luego subir de tono hacia la pura “perretalimpiasuelos” con las guitarras distorsionadas de Led Zeppelin, Deep Purple y ¿por quéno? los Cream con el furibundo Eric Clapton. Y que si no sabías bailar, hermano,definitivamente eras un cheo, un cuadrado, estabas out y ninguna jevita te iba a mirar¿está claro?
  8. 8. AQUELLA DURA NOCHE José Ramón Fajardo “Quiero escuchar el grito de la mariposa” Jim Morrison No estás en un palacio. Nada de cariátides adustas ni orlados capiteles. Basta con retorcerse; con que te retuerzas hasta soltar el alma. Sólo un frontón calcáreo a cuatro pisos de la calle, reflejando en los charcos de asfalto un escudo de visos tiznados por el humo de los ómnibus que asciende entre silbidos y frenazos y baja luego par de metros apenas y llega a la ventana de venecianas abiertas sobre ti. El vestido de la madre de Anita es color persiana y la cara de Ana tiene un tinte crema que les extienden fría en vasos diminutos y sudados, porque llegaron rápido, primero, qué temprano muchachos, a pesar de la llovizna y el hollín de los ómnibus que los hace estornudar echándoles la culpa cuando la bebida roza la garganta y desciende flamígera estómago abajo hacia la calle por la escalera estrecha de mármol reluciente quesubieron preguntándose la hora y tocaron apenados en la puerta olorosa a barniz, contallados primorosos que tocan más alto cerca del escándalo y les abren despacio losbrazos lánguidos pálidos de Anita con pañuelo de cabeza y la saya de la escuela todavía.Ya está oscuro. La llovizna se esfuma y los postes del teléfono están húmedos; sus hilosnegros y tensos gotean atravesando las luces de la calle que comienzan a encenderse.Desde el balcón puedes palparlos con sólo estirar la mano mientras Octavio y Gilentresacan discos del montón y Rubén elogia a la madre de Ana unos horribles platos depared, además del vestido, el espacio en la sala, la posición de la casa y abre a cadamomento, no se moleste señora, también son del aula, a Mayra, Nubia, Orlando, Darío,que llegan sonriendo, estampándose besitos ruidosos, si un poco tarde se hizo por lalluvia, no importa.Ana sabe que esperas a Antonieta a quizás lo ignora en absoluto. Pero te agrada pensarque lo conoce, que también ella es un poco cómplice de armar este tinglado, como loson Octavio, Gil, Rubén y por supuesto tú, ¿yo?, sí, tú, es la primera vez que vienes.Ana sonríe a tu lado. Con un dedo barres el agua depositada en la baranda. Te observacon su nariz afilada, entrecerrando los ojillos azules. Somos vecinos casi, fingelamentarse, y nunca habías subido. Bueno, la consuelas, nunca hiciste una fiesta. Ahoravoy a hacer muchas, señala a la madre de reojo, se ha dado cuenta que no son terribles.Se ríe. Llegan Lilian y un grupo que parece demoler la sala. Ana se zambulle entreellos; luego emerge y te mira. Bueno Franco sale del balcón, dicen que bailarás, vayaacontecimiento.
  9. 9. Si un mosaico de simétricas florituras, calculo rápido, tiene veinte por veinte, es claro,repito por lo bajo, cuatrocientos de área, cuatrocientos centímetros cuadrados. ¡No esnada! Entre ellos hay que sembrar un zapato y remover los cartílagos. No se puedecontar más con ese pie, con el otro, apremia Gil, sigue el ritmo del bajo, es lo másimportante. Trato de seguirlo pero el ritmo me esquiva, escamotea su fluido monocordey vuelvo a abandonarme entre los mosaicos. Un elefante, me grita Rubén en la cara,baila mejor que tú. Es que ahora sí empiezo. Gil ladea la cabeza, sigue el ritmo del bajo,todo consiste en retorcer el cuerpo, basta con eso. Y de nuevo el disco lanza los gritosde costumbre, los que hasta ahora oía acomodado en el asiento. Puedes pasarte la vidasin bailar. Levanto la aguja, alzo los hombros y me tiendo en el piso. Ustedes tienen queenseñarme. Puedes no bailar nunca pero tampoco imagines que vas a conseguirte unamujer, y menos la que le gusta a él, agrega Gil sigue el ritmo del bajo. Los mironuevamente y reparo que hablan de mí, que reprochan la carencia de estilo. Se hacedemasiado tarde para estar en el piso olvidando y casi comprendiendo que hablan acercade como no acierto un cabrón paso que me levanta decidido a buscarlo entre loscuatrocientos centímetros cuadrados del mosaico. Gil tuerce los dedos de su manoderecha. Juanito, Tico, Pepe, todos bailan como les da la gana, no es problema dereglas, míranos. Rubén vira, se agacha, agita los brazos, suda, míralo Franco, mírame,no te puedes cansar, tienes que colocarte un motor en el estómago y seguir el ritmo delbajo, eso es, pero más rápido, con esa pierna quieta, moviendo todo el lado, sincronizalos movimientos, imprímeles fuerza, vas aprendiendo que es fácil, verdad, voyaprendiendo que es terriblemente difícil, pero sigo machacando las filigranas del piso,zafándome las articulaciones, porque cuando Antonieta me vea no va a resistirse.Llegamos tarde, se lamenta Diosdado, y en efecto, la cola se convierte en un gentíoespeso que huye del calor agrupándose bajo los portales polvorientos. Son más de lasdiez y opino que es mejor regresar. Todavía, me dice Luis, voy de excursión, y se pierdeentre las bolsas playeras y los pañuelos multicolores. Una vieja cerca de nosotrosmasculla palabrotas contra los choferes. Luis regresa, nos llama desde la otra acera.Ya tenemos puesto: toda la escuela está delante. Vamos y es un grupo grande. Conozcoa cinco o seis. Avanzamos media calle. Luis opina que nos salvamos y Diosdado lepone cara de gratitud a los tipos. Ahora estamos cerca del ómnibus y no son las once.Qué va, las diez y cuarto. ¿Qué hora tienen? La voz es conocida. Antonieta por poco tequedas. Mucho sueño de ayer, estoy rendida. El rubio y el flaco del collar le hacenespacio en la pared mugrienta. Nos vamos en la otra. Ella asiente y sonríe. Estáabanicándose con un periódico. Se lo pido y así tal vez me salude. En efecto, ¿es dehoy?, eh miren a Franco, se está poniendo buena la playa, me dice y no sé qué decirle.Creo que los demás sonríen con disimulo. Estoy molesto, pero Antonieta me deja sinpalabras. No puedo hablar como ella, hilvanando frases con la misma seguridad burlonaque utiliza conmigo. No tengo más opción que enrojecer y repito que me preste elperiódico. Enseguida compruebo que no puedo leer, las letras se arremolinan indóciles.Ella me trata así porque no fumo como el rubio, ni bailo como el flaco del collar, nihablo como saben sus amigos. Apenas logro a veces un que hay si no me interrumpeantes con un chiste. Intento decirle algo agradable y llega Omar el fuerte. Antonieta seaparta y conversan. Me quedo, no voy, hasta luego. Tengo la impresión de que hablabande mí, de como se divertirán en la playa con mis torpezas. Dice Luis que me quede.Diosdado trata de aguantarme, vamos anda, venimos temprano. Inútil, temprano voypara casa y el resto del domingo pensaré en Antonieta. Quiero figurarla como si hablaraen serio, o mejor, besándonos. Cómo que se va Franco, no me hagan eso. Vuelvo asonrojarme a distancia. Me llaman, me llama, Franco, Franco. No vuelvo la cabeza ycamino más rápido.
  10. 10. Prefiero la otra cara del disco. En la estridencia logro encontrar reposo. No recuerdo elinicio, pero ahora desarrollo más velocidad. Tengo los músculos torcidos. Rubén y Gilobservan satisfechos mi desvencijamiento. Lo haces muy bien, pero no te arrepientas ysigue. Gil baila un poco para hacerme compañía. Parece cansado y se retuerce despacio.Rubén trepa por un butacón, cambia la música, pone algo lento. Gil me abraza. Ya laconquisté. Rubén suspira. Se acabó, no puedo más. Se ríen. Te falta por lo menos unahora. Hoy no bailo más. Es casi de noche y era de mediodía cuando comenzamos.Pienso en los vecinos y en mi hermana que llega de la escuela. El piso está sucio y frío.Restriego el pelo contra los mosaicos. Gil apaga el tocadiscos. Se despiden. Mañana esel último ensayo, sabes más que nosotros. No me levanto. Las botas de Rubénrepercuten en mis oídos. Entra mi hermana. Adiós, ahí te lo dejamos medio muerto.Permaneces sentado en un extremo de la sala. Las piezas cada vez te resultan más largasporque ella no aparece y en su lugar observas como la gente se revuelve brincando,como se entremezclan los perfumes, como se demora. Un rato antes la fiesta habíaadquirido un sentido distinto al que tú esperabas. Te llevaron hasta el centro del baile,todos reían y Octavio te guiñaba un ojo y señalaba un disco manoseado. Bailaste.Restriegas los zapatos contra el piso y bailas, bailaste con Cecilia, con Norma, conLucrecia y ya, terminas molesto por la broma y el claro expectante abierto alrededor ysales al balcón donde nadie pueda circundar tu pena y el enfado se disipa al fresco de lanoche. Si no lo hiciste mal, murmura Anita y su madre dice mira que son estosmuchachos; cuando adquieres conciencia de haber hecho algo grande, te sientesaferrado a la sala, obtienes una paridad desconocida y quieres entonces agradecerle aRubén las lecciones, a Gil sigue el ritmo del bajo el impulso reciente que recorre tucuerpo y endurece tu cuello para cuando ella entre partir a su encuentro sin rodeos. Peroaún no aparece y entras al baile donde nadie se ríe de ti ahora, ni te aplauden ni te venmás que abriéndote paso fugaz entre el grupo que salta y pone cara de angustiaaparejada a la cintura que desciende espasmódica hasta el suelo y se incorporan lentos,triturando el aire con las manos que suben y bajan y suben y se quedan arriba, todas enalto, hasta que alzas las tuyas, se acaba la canción y llegas a un extremo donde esperarásque la puerta deje de abrirse en vano y Antonieta entre para demostrarle en el tumultoque aprendiste bien las florituras del piso de tu casa a cada contracción en que ella dejede reírse y al fin te mire seria, envuelta por el susto que le has proporcionado de repentecomo el beso que sueñas poder darle quizás en la escalera, tal vez en el balcón todavíahúmedo.La música retumba, resuena, se estira reptando, evade los pies que atisbas con fijeza yentre ellos Antonieta llega y no puedes continuar sentado tomándote el ponche tantranquilo como un momento atrás. La buscas y se asombra de verse arrastradarepentinamente por ti hacia uno de los márgenes desprovistos de muebles. No dice miraa Franco, no se ríe; tiene un vestido negro y muy corto y la cara sudada, roja de creyón.Huele bien. Así la has imaginado siempre, menos alta, sin esos tacones que martilleanconstantes, lanzados a cada flexión de las rodillas contra el espacio que tus pies ocupansolapadamente rápidos. Se limita a bailar, no hace comentarios, responde a tu reclamosin preguntar con quien has aprendido, se interesa sólo por electrizar aún más laconstricción que recorre su cuerpo por instantes y transmite a tus piernas la energía delos pequeños saltos que das en el lugar como se debe y ahora sí sonríe, pero es paradecirte que lo haces muy bien y arreciar el ritmo que devora dos, tres, cuatro cancioneshasta que descansan al fresco y ella mira a la calle con aire preocupado y tú en silencioatinas preguntar si espera a alguien para recibir un vaho de tristeza junto a la negativa.
  11. 11. No sabes que decirle porque nunca la has visto retraída, absteniéndose de prenderte unacarcajada en las mejillas. Ya Gil te lo decía, bailando bien todo se arregla y además dePepe, de Lino, de Vicente, también manejas a tu antojo, como quieres, los resortes de lanoche, pero no sabes empezar y la ves silenciosa y crees que has comenzado adoblegarla suavemente como esa melodía lenta que los lleva de nuevo hacia la sala.Tienes las manos en sus hombros, giran moviéndose apenas y aprietas su cintura; laatraes y suspira; basta con una palabra en el oído, una frase pequeña, susurrante, quehabrá de continuar al ¿qué te pasa? Sin respuesta y otro suspiro breve, entrecortado. Lamiras y sus ojos se pierden encima de tu cabeza. No tengo nada. Pero sigue mirandohacia otro sitio, deja de suspirar y sólo mira para congelarte la palabra que falta, laúnica, la que no le dirás al menos esta noche y seguro que nunca, porque sus ojos nocaminan hacia ti que te apartas un poco y vuelves las manos a sus hombros mientras suvista acaricia el afiche que se alza en la pared únicamente para reflejar el destello de suspupilas con la fulguración metálica de la guitarra que Eric Clapton empuña furibundo.
  12. 12. POESÍA BEATNIK JACK KEROUAC Y ALLEN GINSBERGSoledad mexicanaJack KerouacY soy un extraño sin felicidadcaminando las calles de Méxicorecordando_Mis amigos, se me han muerto,mis amantes desaparecieron,mis putas fueron proscriptas,mi cama apedreada y sacudidapor los terremotos__ y no tengohierba santa para volarme a la luzde las velas y soñar__ humo de autobusessolo eso, tormentas de polvo, y las mucamasque me espían furtivamente a través de un agujeroen la puerta, taladrado secretamente para observarlas almohadas con que hacen el amor losmasturbadores__Yo soy la gárgolade Nuestra Señorasoñando en el espaciosueños grises -brumosos_Mi rostro apunta hacia Napoleón_______no tengo forma______La libreta en la que anota las direcciones postalesestá plagada de "Que en paz descanse"No creo en el valor del vacío,me siento cómodo sin honor__Mi único amigo es un viejo maricaque no posee una máquina de escribirQue, si fuera mi amigo, Intentaría sodomizarme.Queda algo de mayonesa,una no deseada botella de aceite,campesinos lavando el tragaluz, un loco con quien comparto el mismo cielorraso
  13. 13. hace gárgaras en el baño contiguo unas cien veces por día__Si me emborracho tengo sed _si camino mi pie se rompe_ _si sonrió mi máscara es una farsa_ _si lloro sólo soy un niño_ _si recuerdo miento_ _si escribo, ya todo fue escrito_ _si muero, la muerte llega a su fin _si vivo, la muerte recién comienza_ _si espero, la espera es más prolongada_ _si parto, la partida ya no existe_Si me duermo la dicha suprema es pesadala dicha pesa sobre mis párpados__si voy a cines baratos me comen las chinchesNo tengo dinero para cines lujosos___Si no hago nada nada lo haceAméricaAllen Ginsberg Me dirijo a ti. ¿Vas a permitir que Time Magazine ordene tu vida emotiva? Me obsesiona Time Magazine Lo leo cada semana. Sus portadas me miran fijamente cada vez que paso por la confitería de la esquina. Lo leo en los sótanos de la Biblioteca Pública de Berkeley. Me habla siempre de la responsabilidad. Los hombres de negocios son serios. Los productores de cine son serios. Todo el mundo es serio, excepto yo. Se me ocurre que yo soy América. De nuevo hablo conmigo mismo. Asia se rebela contra mí. No tengo ni la sombra de una posibilidad.
  14. 14. SERGIO CEVEDO: ROCKSTALGIA BOHEMIASergio Cevedo Sosa (1956) Ingeniero químico,hombre culto, simpático, afable, de innato talentomusical (capaz, por ejemplo, de tocar pasablementevarios instrumentos sin nunca haber estudiadoninguno, y de hacer versiones de ClarenceClearwater que no asquearían a un músicoprofesional ) Sergito empezó escribiendo... cienciaficción (¡!), en el Taller Literario Oscar Hurtado,bajo la égida de Daína Chaviano. Pero ya en el 87 ganó el Premio David con su libro decuentos La noche de un día difícil (otro título de clarísima inspiración beatlera) al cualpertenece el texto que incluimos aquí. Vencedor en el 89 (compartido entre varios) delPremio Caimán Barbudo con su noveleta La costa, el “Padre Sergio” se convirtió casien figura tutelar para los jóvenes e iconoclastas (valga la redundancia... y ojalá valierasiempre) narradores del Establo. Si bien luego su producción narrativa ha sidoesporádica y escasa, nunca ha dejado de ser sólida y sobre todo original. Por ejemplo,baste citar el divertidísimo relato Anglóstica, ganador del concurso Fernando Gónzalezen 1996, un magistral pastiche ¿anglófilo o anglófobo? de las lecturas del Ivanhoe deWalter Scott y el Robin Hood de Roger Lancelyn Green, que sin embargo, no deja dehincar en la problemática clasista cubana (y cuyos protagonistas caen presos en unconcierto del bardo Charlie Var-ela, que no será rock puro, pero casi, que conste) Glosaa los inmortales Queen, verdadera declaración generacional de derechos, Rapsodiabohemia es uno de esos cuentos que a uno le dan ganas de haber vivido: como el filmeHair, de Milos Forman, una de esas extremas, ultraidealistas utopías adolescentes que,si nunca te pasó siquiera por la cabeza cometer a los 18 ¿estás seguro de que estuvistevivo, bróder?
  15. 15. RAPSODIA BOHEMIASergio Cevedo Sosa Galileo, Galileo, Galileo, Galileo Galileo, fígaro –magnífico- but I´m just a poor boy –nobody loves me- from a poor family Bohemian Rapsody Queen Poco después llegaron Dioni, Puig y El Yuma. El Yuma con sus sandalias cochambrosas. Parecía un grillo caminando sobre los arrecifes. El día transcurrió de lo más bueno. Al principio no tanto. Yo sin deseos de hacer nada. Dioni sacó dinero y nos compramos malta. Entonces pude darme cuenta de qué hambre. Dioni es un tipo espléndido: nos las pagó a los cuatro. Para comprar la malta tuvimos que movernos porque lo que es en esta playa del Tritón no venden nada. A veces, por agosto, cuando la gente está de vacaciones y en la costa no cabe nadie más, plantan dos o tres quioscos y dale. Una malta, en verdad, no es casi nada; pero no había más dinero. Qué le ibamos hacer, señaló el Yuma, vámonos. Puig se quedó un poco atrás sorteando los bolsillos; unapeseta. ¡La vida misma, nos salvamos!, aunque a decir verdad, una malta entre cuatro...Vimos que Puig se empinó el vaso, y en menos tiempo del que tardamos en creerlo se lahabía echado entera. Miré al Yuma y a Dioni: tremendas caras. A mí no me hace graciala gente casasola, tan individualista, pero no dije nada porque en definitiva el Yuma yDioni lo conocían de antes y debían ser ellos quienes abrieran fuego. No le dijeron nada.Por mí el tal Puig tenía una cruz.Cuando volvíamos, tropezamos con Belkis y Sandralee, Gatillo y otro a quien yo noconocía. Bueno, acababa de llegar. Sandralee se quejaba porque yo no traía la guitarra yasí la cosa no valía. Me besó a flor de labios y después besó al Yuma, corrido, hacia elmentón, porque en ese momento el Yuma se desentendía mirando para el cielo ¡Dios!,recordó entonces Dioni, vámonos al Castillo antes de que a otra gente se le antoje.Vamos.Ese es nuestro lugar en esta playa. También en 110 o en 34 o en la playita 16 solemosagruparnos en sitios fijos. Aquí son esas rocas levantadas en forma de columnas: lastorres del castillo. Hacia el centro se asientan otras rocas cada vez más pequeñas entre osobre las cuales nos acotejamos.Lo primero es quitarnos todo el trapo. Nos quedamos en trusa. No es nada aconsejabledejar los pies descalzos, esto es puro arrecife, dienteperro, y anda sato el erizo desde elmismo momento de penetrar al agua. Me baño con los tenis. El Yuma no es un grillo
  16. 16. sino un tipo genial con sus sandalias. Los pies que Puig extrae de adentro de sus botasson callosos y recios; a él que va a importarle si pisa vidrio o un pedazo de lata o elafilado dienteperro. Sandralee le hace burla de sus pies que parecen tractores y yo no sépor qué se los envidio y ahora deseo tenerlos yo también. Alguien prende un cigarro.Fuma un poco y lo pasa. Casi siempre es el Dioni. Esta vez por variar, correspondió aldesconocido (desconocido para mí) inaugurar el fumadero. Se llamaba Juan Luis y losdemás lo conocían. A juzgar por su aspecto no coge mucha playa.Entramos en el agua. No es prolongado el chapuzón aunque el agua está fría, como senecesita. Cuando volvemos, empieza Belkis con el lío de su asqueroso dorador. Eldorador mejor del mundo. Mejor que el de las tiendas, los de afuera, mejor, muchomejor. Desde que la conozco le vengo oyendo el cuento: me la tiene pelada. Amiel, unsalvavidas de allá de Varadero le había enseñado a prepararlo. Oigan la fórmula. A dosdedos de aceite mineral se le agregan dos más de aceite de coco y unas goticas depetróleo (puede ser gasolina de aviación). Luego se añade la mitad de un frasquito deyodo y se agita y se agita: esa es la base. En otro pomo tenemos agua oxigenada conesquirlitas de jabón (el de baño es mejor, puede sustituirse por champú): ese es elcatalizador. Luego se mezcla de ambos pomos sobre la palma de la mano en elmomento de emplearse y ya. Si alguien quiere probarlo...Ella es la única que lo usa a pesar de sus muelas de loca propaganda y ni siquiera Puigse presta. “Belkis par de pomitos”, nos burlamos y sonríe. Tengo entendido que alprincipio montaba unos berrinches del carajo. Después nos colocamos sobre lugaresmás o menos pasablemente planos, para broncearnos con el sol. De frente o bocabajo,cambiándonos de posición de cuando en cuando. Yo me acomodo junto a Sandralee,aunque hoy no me ha hecho mucho caso ¡Qué diferente de aquella vez en la PlayitaDieciséis cuando me decidí a llevar a Erika la primera vez! Ahora la extraño. A Erika.No es que sienta deseos de tocar, no. Gatillo inicia la conversación. Anoche vi en ElAtelier a Ariel y al Pluma, ¿se recuerdan? ¡Qué par de tipos esos! Ahora se mueven enuna onda extraña... No, no me explicaron bien. Dicen que andar friqueando es comermierda. Tenían dinero y estaban con un par de niñas...Se conversa de todo, de todo lo que pueda imaginarse, de lo que nadie se imagina, o porlo menos yo no había imaginado. A veces me entra miedo de escucharlos y no sé siestán locos, si de verdad piensan así o hablan sólo para impresionar. Parece que los máscamados son Gatillo y Barbosa, uno que no ha venido hoy, del cual los otros hablansiempre con respeto, pero no sé, no sé, no acabo de pasarlo. Desde que lo conozco hasido igual. Ahora hablamos de rock. Ahí es donde Puig y el Yuma se ripean, llegan aacalorarse con opiniones encontradas y no se acaban de poner de acuerdo. Hay quemandarlos a callar. Sandralee se ha virado y me ha dado la espalda. Puig se echa sobreBelkis que se broncea bocabajo y comienza a frotar, trusa con trusa, a calentarse sobrelas ancas de ella. Se la meto, la saco, la meto, se la saco. Sandralee tuerce el cuello yPuig mira pacá, mira que grande se me ha puesto. Yo enseguida aprovecho parapegarme a Sandralee que está diciendo alarde, lo tuyo es sólo alarde, y que por dárselasrecula, ni que tú fueras tan caliente. ¿Tú tienes dudas?, salta Puig, ¿dudas yo?, oye, queva, perro que ladra...Y nos sorprende el Dioni parado ¿qué volá?, en lo alto de una piedra y fueteando unacamisa. ¿Ustedes en el candeleo y nosotros las pajas?, el Yuma y el Gatillo también confuetes de camisa, ¡o acaban la candela o los enfriamos a fuetazos! Chaquea de Puig laespalda, ¡coño duele!, otro fuetazo, ¡ay! Dioni, el Yuma, el Gatillo levántense,
  17. 17. ¡despeguen!, fuetazo en mis costillas, ¡ay!, los calentones para el agua, fuetazos ¡ay!, aver si se les baja la temperatura.Tremenda jodedera la que armamos cuando volvimos para el agua. Me banqueteé conSandralee. Belkis cogió lo suyo. El Dioni y el muchacho que se llama Juan Luisrompieron a nadar para allá afuera. Quedamos cuatro para dos. Puig estrujaba a Belkis yyo con Sandralee. El Gatillo busca a ver, un chance, un chance socios, coño, unchancesito. ¡Echate para allá! El Yuma no participaba, sólo miraba, nos miraba de unamanera un poco extraña como con un recelo. Sandralee se escapó, se me fue de lasmanos por culpa del Gatillo con su cochina pegadera y se aproximó al Yuma. El sequedó ahí tieso. Justo cuando ella lo alcanzaba, se sumergió y vino a salir bastante lejos.Luego empezó a nadar siguiendo al Dioni y a Juan Luis. Sandralee regresó, me dabalástima, y continuó avanzando hasta la orilla eludiendo mi abrazo. Soltó unas palabrotasal Gatillo cuando este la bloqueó a ver si la agarraba. Salió del agua y se sentó sobre unapiedra. No creo fuera llanto. ¿Y a esta qué le dio?, gruñó el Gatillo, ¿qué le dio? ¿se lasva a dar de santa ahora? Me zambullí y eché a nadar hacia Dioni y los otros, queentonces regresaban.Después que pasó un rato dimos un recorrido por la playa. Vi a algunos de la escuela.Yo no los saludé y ellos tampoco saludaron. Para no estar de vacaciones, bastante genteviene aquí: veamos si conozco a alguien.Belkis y Sandralee son quienes más conocen. Puig pone mala cara cada vez que saludano conversan. Machos, siempre varones, las señala, que cohetones son las dos. Dioni y elYuma van delante, también saludan mucho. Claro, viven aquí en el propio Miramar. Yono vivo tan lejos, puedo venir a pie. Y los demás proceden de otros barrios más o menoslejanos. Sin embargo, conocen, por lo menos a cuatro o cinco tipos. Yo no conozco anadie. Hasta ahora sólo he visto a una vecina, viejuca ella, y me hice el desentendido.Belkis, Puig y el Gatillo se marcharon en cuanto comenzó a ponerse el sol. El Yuma ySandralee habían cogido por su lado tan misteriosamente que ni siquiera lo notamos.Quedamos sólo Dioni, el tal Juan Luis y yo.Juan Luis contaba de su beca de donde lo expulsaron porque le habían robado unacamisa y él no se iba a quedar así. Cuando intentaba hacer lo mismo, lo cogieron. Luegoa la Dirección y adiós, ya está. Lo londo es que en su escuela robaba todo el mundopero se pone tan dichoso que es a él a quien parten; a él que hasta el momento no habíarobado un chícharo. Así sucede. No existe la justicia sino la buena o mala suerte.Porque Juan Luis no es un ladrón o por lo menos yo no lo considero como tal. Uno es ono las cosas en relación a los demás y si ocurría así, como él nos cuenta, ¿cómo queríanque actuase? Y botarlo de allí fue una maraña y una injusticia y una mariconá, y unamanera hija de puta de lavarse las manos y así ignorar todo el problema que no es el deun alumno robando una camisa, y continuar aparentando que no sucede nada: aquí todotranquilo, quieto, requieto y ya.Más o menos igual fue mi problema pero para qué hablar ahora de eso. Mejor hagocomo ellos, que han callado, Juan Luis, Dioni, cada uno dedicado a su silencio. Nopensar, no pensar; así me digo siempre pero no logro nunca olvidar lo que quiero. No lopuedo evitar. Como si prohibírselo uno mismo fuera razón de más para que acudan a lamente las cosas con más fuerza. Debíamos tener en la cabeza algún botón como el de unradio para encenderse o apagarse a voluntad. Me pasaría el día desconectado. O tal vezno. Quiénsabe. Hay muchas cosas importantes, o por las cuales en definitiva vale lapena no escapar, aunque en este momento no se me ocurra alguna como ejemplo, puesno hablo ya de música, de socios ni de amigos ni de mujeres ni esas cosas, sino de algo
  18. 18. que ahora no encuentro como definir porque algo falta o ha faltado o está ysencillamente no ha venido.Toda esa mierda iba pensando cuando Dioni tosió. Fue como si nos despertáramos.Qué raro que no vino Yanheris – le dije a Dioni entonces sin el menor motivo. Fue quese me ocurrió.No sé. No sé por qué. No tengo idea.Lo dijo de algún modo que supe que había estado todo el tiempo pendiente de suausencia. Luego quiso aclararnos y agregó:Ella es normal.¿Normal?Juan Luis también se interesó:Quiero decir... estudia.Me dio por sonreir.Nosotros somos anormales, ¿no?Más o menos.Juan Luis imitó a un mongo.Vivan los anormales – dijo.
  19. 19. LA HISTORIA DEL HEAVY METAL (SEGUNDA PARTE) Los orígenes. Introducción En nuestro capítulo anterior nos habíamos referido al grupo Cream, tres músicos llamados Ginger Baker, Eric Clapton y Jack Bruce, que hicieron la mprimera gran leyenda del rock duro. La vida de este grupo fue corta, pero intensa e imprescindible para comprender el rock de los años sesenta. Y junto a los Cream, inevitablemente, la figura mágica, casi espectral de un genio llamado James Marshall Hendrix. Un músico nacido en los Estados Unidos, pero emigrado a Inglaterra en 1965, después de curtirse como músico acompañando artistas negros de soul y rythm and blues. En 1967 crea The Jimmi Hendrix Experience y edita “Are you Experienced”, la otra piedra angular del rock duro en sus comienzos.También, al igual que en el caso de Cream, su fulgurante carrera finalizó con su trágicamuerte en septiembre de 1970, es decir, apenas tres años. Pero en esos años creóescuela, lo que es por definición el sonido de la guitarra heavy, bien respaldado porNoel Redding al bajo y Mitch Mitchell a la batería. Hendrix era lo más salvaje, lo másbestial, tanto en su estudio como en vivo, haciendo arder la guitarra en pleno escenario,desplegando una intensidad sonora sin límites. Su fuerza, unida al torrente decreatividad, imaginación y progresión musical que Jimmi Hendrix desarrolló a lo largode su carrera llegaron a ser la Biblia donde leerían los guitarristas de los 70 y los 80.Solo con escuchar “Purple haze”, su eléctrica versión del “All along the Watchtower”de Bob Dylan, “Voodoo Child”, o “Foxy Lady”, se entiendse su influencia en toda lamúsica, y muy especialmente en la guitarra eléctrica. Para la historia quedan susrecitales en Monterrey, Woodstock y Wight, los grandes festivales de rock de la décadadel 60.Ya estamos en 1968. Es en este momento donde alcanzan su apogeo la histórica JamSession de blues eléctrico, llevadas por músicos como Paul Butterfield, Al Kooper,Michael Blomfield, Nick Gravenites, que versionando clásicos del blues llegaron agrabar lp´s como aquel histórico “Supersession” de 1968, el antecedente más directo deaquellas interminables versiones en vivo que Led Zeppelin harían más directamente porel blues, como “Dazed and Confused.”Otro de los guitarristas del grupo Yardbirds, en 1968 monta junto a Rod Stewart el JeffBeck Group, con una obra de debut llamada “Truth”, mientras que un exmúsico de John
  20. 20. Mayall, Andy Fraser, está iniciando junto a un cantante llamado Paul Rodgers y unguitarrista llamado Paul Kosoff una historia que algún día se llamará Free. Y en 1968también, los Yardbirds pierden como guitarrista a Jimmy Page, que ya te puedesimaginar lo que está tramando…En definitiva. Al amparo del ciclón que supusieron Hendrix, Cream, y todo el bluesprogresivo, en Inglaterra el rock está gestando, ya cada vez más, lo que va a ser el heavymetal. Pero para que esta historia continúe, también es necesario analizar lo que fue estaépoca al otro lado del Atlántico, en los Estados Unidos. Pero eso mejor te lo dejo para elpróximo capítulo.

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