CONOCIMIENTO MÍSTICO DEL
SANTO ABANDONO.
Volví a Dabeiba, con las buenas nuevas
de la fundación y sus principios, aunque
callando lo de las fieras. Enseguida
emprendí visita a las otras
fundacioncitas. Cuando iba para la Santa
Teresa, en Chontaduro, subíamos una
grandísima loma llamada la de Don
Máximo, muy entretenidas en pensar en
San José, pues era su día o se acercaba,
no recuerdo. Sin duda ninguna, cada
hermana haría lo mismo porque no
hablábamos ni una palabra
De pronto sentí que se formaba dentro de mi alma, una nube de color igual
al lado blanco de la pomarrosa, cuando está muy madura; esta nube como
que se formaba de un modo inmaterial; era como el concepto de la nube,
con el concepto del color como reflejado en ella, pero de un modo muy
claro. Entendía perfectamente que esto era como la manera de
representarse el abandono de San José en las manos de Dios, su silencio
contemplativo, pero sobre todo su abandono. A la vez comprendí de un
modo muy claro, la magnitud de aquel abandono y cómo trascendía todo lo
del santo, como un bálsamo muy suave. Comprendí lo que a Dios agradaba
ese abandono y la gloria que le daba. Mi alma gozaba con aquella vista, pero
comprendía que amaba más que veía; me sentía como abrasada en un amor
muy dulce, cosa que raras veces he experimentado, pues ya he dicho que mi
amor es siempre o casi siempre muy amargo.
A la vez sentía materialmente un
perfume delicioso, igual exactamente
al de la pomarrosa en su estado de
madurez. Esto duró todo el tiempo
que gastamos subiendo aquella loma.
No me quitaba de responder a los que
me hablaban, ni de saber a dónde iba,
ni ninguna facultad tenía entorpecida,
creo. Santa Laura Montoya
Autobiografía. Pág. 679
Misioneras de la Madre Laura

Feliz día San José

  • 2.
    CONOCIMIENTO MÍSTICO DEL SANTOABANDONO. Volví a Dabeiba, con las buenas nuevas de la fundación y sus principios, aunque callando lo de las fieras. Enseguida emprendí visita a las otras fundacioncitas. Cuando iba para la Santa Teresa, en Chontaduro, subíamos una grandísima loma llamada la de Don Máximo, muy entretenidas en pensar en San José, pues era su día o se acercaba, no recuerdo. Sin duda ninguna, cada hermana haría lo mismo porque no hablábamos ni una palabra
  • 3.
    De pronto sentíque se formaba dentro de mi alma, una nube de color igual al lado blanco de la pomarrosa, cuando está muy madura; esta nube como que se formaba de un modo inmaterial; era como el concepto de la nube, con el concepto del color como reflejado en ella, pero de un modo muy claro. Entendía perfectamente que esto era como la manera de representarse el abandono de San José en las manos de Dios, su silencio contemplativo, pero sobre todo su abandono. A la vez comprendí de un modo muy claro, la magnitud de aquel abandono y cómo trascendía todo lo del santo, como un bálsamo muy suave. Comprendí lo que a Dios agradaba ese abandono y la gloria que le daba. Mi alma gozaba con aquella vista, pero comprendía que amaba más que veía; me sentía como abrasada en un amor muy dulce, cosa que raras veces he experimentado, pues ya he dicho que mi amor es siempre o casi siempre muy amargo.
  • 4.
    A la vezsentía materialmente un perfume delicioso, igual exactamente al de la pomarrosa en su estado de madurez. Esto duró todo el tiempo que gastamos subiendo aquella loma. No me quitaba de responder a los que me hablaban, ni de saber a dónde iba, ni ninguna facultad tenía entorpecida, creo. Santa Laura Montoya Autobiografía. Pág. 679 Misioneras de la Madre Laura