A R T E S                                                     Y                  M E D I O S
  FOTO G R A F Í A

Richard A...
do monstruos o –lo que para muchos es lo mismo– absolutos             una bala invisible entre los ojos. Manipulaciones, s...
C I N E

Minority Report,
de Steven Spielberg
Minority report, de Spielberg, que se acaba de estrenar en España, está basa...
nas interrumpiendo sus activida-
des, en la busca de un sospecho-
so. Lo cual enfatiza que en este
paraíso sin crimen la p...
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

richard avedon

703 visualizaciones

Publicado el

0 comentarios
1 recomendación
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
703
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
2
Acciones
Compartido
0
Descargas
7
Comentarios
0
Recomendaciones
1
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

richard avedon

  1. 1. A R T E S Y M E D I O S FOTO G R A F Í A Richard Avedon Mirar a cámara Avedon consigue, a través del retrato, acercarse al alma de sus modelos, sean éstos los rostros de los famosos, desconocidos hasta que Avedon los “desnuda”, sean éstos simples ciudadanos. In the American West se exhibió en Granada y Barcelona y estará en la Fundación “la Caixa” de Madrid hasta noviembre. 1. Cuando se viaja al Oeste Americano de Richard Ave- don, uno lo hace pensando en que va a mirar fotos. Ape- nas llegar, se comprende el error: son las fotos las que lo miran a uno. La muestra In the American West 1979-1984 –que ya pasó por que comparte con estas fotos que ahora se exponen en España es el blanco y el negro. Y eso es todo. La foto en cuestión se ti- tula “Dovima with Elephants” –seguro que estará en la expo del Met ya mencionada– y es el perfecto y definitivo exponente de la etapa fashion de Avedon, de los tiempos en que su nombre em- Granada y Barcelona, y ahora recala en Madrid coincidiendo pezó a ser sagrado para las revistas de alta costura. En la foto con la inauguración de la megarretrospectiva que el Metropoli- aparece su modelo fetiche dentro de un vestido de Dior, flan- tan Museum de New York dedica a este fotógrafo neoyorquino queada por dos paquidermos. El efecto es formidable. La bella nacido en 1923– es una de esas experiencias en principio incó- y las bestias. Y casi puede afirmarse que de ahí sale toda la es- modas, enseguida fascinantes y esclarecedoras y, finalmente, agra- tética de Annie Leibowitz y de esas portadas en las que esta fo- decibles, porque siempre se agradece el que tógrafa puso y pone a los famosos a recrear alguien nos revele la existencia y ubicación situaciones inesperadas pero definitorias en exacta de uno de esos tantos otros mundos Rolling Stone o Vanity Fair. que están en éste. Sí, durante buena parte de su vida, Ave- 2. Y no es que desconociéramos la fi- don fue cazador de ropa cara y de famosos sonomía y costumbres de este territorio más caros todavía. Fotografió a todo aquel liminar. Hay películas, hay pinturas, hay que valiera la pena fotografiar. Basta con canciones y hay también ese formidable do- hojear los libros An Autobiography, Evidence cumento fotográfico que fue y sigue siendo 1944-1994 o The Sixties o con ser espectador el libro/reportaje sobre la Gran Depresión, del brillante documental biográfico que se Let Us Now Praise Famous Men, con fotogra- proyecta en una de las salas de la muestra fías de Walker Evans y textos de James Agee. para experimentar el vértigo de la Histo- Pero nunca habíamos visto al Oeste así: ria en nuestras pupilas. Hasta que un día el el fondo blanco de rigor como marca de es- Museo Amon Carter de Forth Worth le en- tilo, hombres y mujeres como flotando en cargó documentar la forma de vida de los un vacío absoluto que sólo pueden llenar sus trabajadores del Oeste de los Estados Uni- rostros y sus cuerpos, extirpado todo con- dos. Avedon fue, vio y reveló. Granjas, mi- Clarence Lippard, vagabundo, 29-8-83. texto documental à la Sebastiao Salgado. nas de carbón, campos petroleros, oficinas, Avedon no denuncia nada. Avedon tampoco se limita a mos- restaurantes de carretera, rodeos, ferias rurales y los seres que trar. A mí me parece que –lo mismo ocurre con los cuadros del las habitan. Todos los sujetos que Avedon eligió en el camino pintor Edward Hopper– Avedon narra. Cada foto de la serie In tienen algo en común: una naturaleza fugitiva, algo asombra- the American West puede leerse como capítulos de esa gran nove- da, como la de esos ciervos que se cruzan de noche frente a un la del realismo sucio que tal vez nadie escribió todavía porque auto y parecen paralizarse y posar para el flash de los faros. In ya están estos retratos, estas miradas, en ese blanco y ese negro the American West es, también, un punto de fuga para Avedon, donde van a dar todas las cosas y del que no hay retorno posible. una huida hacia delante para poder escapar de su propia leyen- 3. La foto de Richard Avedon que alguien escogió para esa da dejando de lado a las celebridades y la sofisticación y encon- monumental guía editada en 1997 por Phaidon que es The Pho- trar lo más básico con modales que recuerdan y homenajean un to Book es una foto muy famosa y poco o nada tiene que ver con poco a la estética freak de la suicida Diane Arbus, su amiga que las fotos de In the American West. Es una foto de 1955, y lo único también empezó fotografiando bellezas y terminó fotografian- 8 8 : L e t ras L i b r e s Octubre 2002
  2. 2. do monstruos o –lo que para muchos es lo mismo– absolutos una bala invisible entre los ojos. Manipulaciones, sumisiones, desconocidos. suposiciones, opiniones, precisiones, advierte y define Avedon 4. Avedon explica casi clínicamente su sistema en un breve luego de iluminar el emplazamiento perfecto de la cámara y la texto del catálogo: distancia exacta entre él y el sujeto a la hora de apuntar a ese Le- jano Oeste donde convergen todos los puntos cardinales de su Estos retratos se hicieron de la siguiente manera: fotografia- arte. Y ahí, en estas fotos, está la diferencia, lo que seguro sabe ba al sujeto delante de una hoja de papel de unos tres metros cualquier aborigen que se ubique, feliz y entregado, frente a Ave- de ancho por dos de alto fijada sobre un muro, un edificio, a don y lo mire a cámara: de acuerdo, las fotografías te roban el veces sobre el lateral de un tráiler […] Estoy lo suficientemen- alma; las fotografías de Avedon, en cambio, te la devuelven. ~ te cerca del sujeto como para tocarlo y entre nosotros no hay – María Mantra nada salvo lo que ocurre mientras nos ob- servamos mutuamente durante la realiza- ción del retrato. Ese intercambio implica manipulaciones, sumisiones. Se suponen cosas y se actúa en consecuencia, suposi- ciones que raramente podrían hacerse im- punemente en la vida real. Un fotógrafo retratista depende de la otra persona para completar su fotografía […] Un retrato no es una semejanza. En el mismo instante en que una emoción o un hecho se convierte en una fotografía deja de ser un hecho para pasar a ser una opinión. En una foto- grafía no existe la imprecisión. Todas las fotografías son precisas. Ninguna de ellas es la verdad. Esta explicación –que arranca de lo mera- mente descriptivo para alcanzar cuestiones casi metafísicas– omite, está claro, el ingre- diente secreto y el factor inasible de la ecua- ción: el genio único de un fotógrafo único. Así, en esta atmósfera controlada y sin ador- nos de realismo absoluto, Avedon consigue y nos ofrece una hazaña admirable: ese ca- mionero de Texas con el torso al aire adquie- re la nobleza inmortal de algo de Miguel Ángel, ese albino cubierto de abejas bien puede ser un alien dueño de la sabiduría ab- soluta del universo, ese vagabundo captura- do en uno de los bordes de la carretera esta- tal 18 no desentonaría en absoluto junto a los Rolling Stones, y ese jugador de black jack en el paro se parece tanto, pero tanto, al poe- ta W. H. Auden. 5. Casi todos los aborígenes del planeta coinciden en una creencia que, si se lo pien- sa un poco, suena lógica y verosímil: las foto- grafías te roban el alma. Hay algo de pacto mefistofélico en permitir que te tomen o te saquen –no es casual la presencia de estos ver- Juan Patricio Lobato, trabajador bos– una foto. Te piden que le sonrías al ojo de atracción de feria, único de esa máquina y entonces te disparan 23-8-80. Octubre 2002 L e t ras L i b r e s : 8 9
  3. 3. C I N E Minority Report, de Steven Spielberg Minority report, de Spielberg, que se acaba de estrenar en España, está basada en un cuento del escritor Philip K. Dick. Para Yehya, la película traiciona la his- toria original, muy crítica de la realidad norteamericana, como todo en Dick, para narrar una versión edulcorada y light más del triunfo del bien sobre el mal. E n el año 2054 se cumplen seis años desde el último asesi- Los tres precogs son hijos de drogadictos que nacieron con de- nato cometido en la ciudad de Washington. El éxito se de- ficiencias cerebrales, y que tras un procedimiento experimental be al programa piloto del Departamento de Precrimen, el para “curarlos” comenzaron a mostrar su talento para soñar el cual consiste en que un equipo de policías se dedica a interpre- futuro. Estos mutantes se llaman Agatha, Arthur y Dashiell, en tar las visiones de tres precognitivos o precogs, seres capaces de obvio homenaje a tres grandes maestros de la literatura de mis- predecir el futuro mientras flotan en un tanque de aislamiento terio: Christie, C. Doyle y Hammett, “videntes de la culpabili- sensorial lleno de una sustancia enriquecida con nutrientes. Tam- dad humana”, como señala Armond White en el New York Press. bién se cumplen seis años de la misteriosa desaparición del hi- Algunas veces, entre estos tres seres condenados a vivir en una jo de seis años del jefe de este programa, John Anderton (Tom interminable pesadilla de atrocidades en el futuro, puede haber Cruise), especie de fusión de superpolicía violento, detective, disidencia en torno a un crimen, pero en conjunto son infali- director de orquesta, psicoanalista del sueño y editor de cine. bles. Una versión discrepante es denominada un informe minori- Anderton, al ritmo de la Sinfonía inconclusa de Schubert y me- tario. De ahí el título original del filme, el cual resulta ser una diante un curioso dispositivo, que incluye unos guantes-proyec- pista falsa, pero que también es la justificación de las vertigino- tores, manipula en el aire, con grandes gestos y movimientos de sas secuencias de acción de la película, ya que la búsqueda de manos, el material visual de los sueños de los precogs (que pare- dicho informe conduce a Anderton a huir de la ley cuando él ce sacado de un viejo filme) para crear una narrativa coherente mismo es acusado de ser un precriminal. y con ella determinar el criminal, la víctima y la localización del Este filme, así como Blade Runner (Ridley Scott, 1982), sin du- futuro crimen. Una vez encontrada la información, los agentes da la mejor adaptación de Dick al cine, gira en torno a una ob- salen a toda prisa a bordo de extrañas y poco aerodinámicas má- sesión con la visión y los ojos. La película de Scott comienza con quinas voladoras para arrestar al preculpable. Y al hacerlo se es- un ojo que vigila desde las alturas el apoteósico Los Ángeles del tablece el principal dilema lógico del filme: “Los culpables son futuro y culmina cuando el replicante Roy Beatty trata de demos- arrestados antes de que la ley sea rota”. trar su “humanidad” al blade runner que ha ido a asesinarlo, al enu- El más reciente filme de Steven Spielberg, Minority Report, merar los prodigios que ha visto y que ningún hombre jamás ha está basado en un relato de 1954 de uno de los autores más podido presenciar. En esa cinta es un técnico en la fabricación prodigiosos de la ciencia ficción, Philip K. Dick. Si bien aquí de ojos de la corporación Tyrrell quien permite a los replicantes aparecen algunas de las obsesiones que caracterizan a la obra enfrentarse a su creador. Aparte, es a través de la prueba de Voight- de Dick, como la desconfianza en la autoridad, la posibilidad de Kampf, que analiza los movimientos oculares durante un inte- realidades alternativas, las alucinaciones colectivas como méto- rrogatorio, cómo se determina quién no es humano. En Minority dos de control, las fronteras de lo que es un ser humano (los pre- Report, los ojos de todo mundo son escaneados constantemente cogs aparecen como híbridos de ángeles y androides) y el terror por incontables dispositivos de seguridad así como por anuncios a un futuro donde la mente humana es colonizada por intereses comerciales callejeros, los cuales le hablan a la gente por su nom- corporativos dictatoriales, se trata de una historia relativamen- bre en una perversa extensión del concepto del target marketing. te simple que es anterior a las novelas y cuentos que lo dieron a Es un tiempo en el que los trasplantes de ojos se realizan clan- conocer. El relato era una reflexión filosófica en torno al libre destinamente en cuartuchos inmundos. Aunque, paradójicamen- albedrío y el destino. Aunque la cinta toca esos temas tangen- te, el filme comienza con un precriminal que afirma que sin sus cialmente, en realidad trata acerca de segundas oportunidades lentes no puede ver nada. En una de las mejores secuencias del y de la posibilidad de elegir una “opción mejor”, tanto a nivel filme, docenas de pequeños robots se deslizan al interior de vi- individual como social. viendas miserables para escanear los ojos de todo mundo, ape- 9 0 : L e t ras L i b r e s Octubre 2002
  4. 4. nas interrumpiendo sus activida- des, en la busca de un sospecho- so. Lo cual enfatiza que en este paraíso sin crimen la privacidad ha dejado de existir. La respon- sable de que los precogs se hayan convertido en profetas involun- tarios es la Dra. Iris (otra referen- cia ocular) Hineman y el dealer de la droga clandestina con que Anderton goza y se atormenta con su desventura tiene en vez de ojos dos negras cuencas agu- sanadas. También el propio An- derton se verá obligado a arran- carse los ojos para cambiarlos por un par nuevo, en una elíptica re- ferencia edípica. La cinta se vale de numero- sos clichés de la ciencia ficción (como jetpacks o arrestos al esti- lo Brasil, de Terry Gilliam) y va del homenaje a Hitchcock al su- rrealismo, pasando por la inol- Spielberg, traicionado por su optimismo. vidable secuencia en la que un coche es construido alrededor de Anderton, quien sale con- ser salvados simplemente al cambiar el futuro y elegir un “me- duciendo de la línea de producción, y otra en la que él mismo jor curso de acción”. Spielberg no está interesado en cuestionar tiene que perseguir a sus ojos antes de que rueden hasta una a la autoridad o al sistema como Dick, quien vivió en carne pro- alcantarilla. Por otro lado, la tecnología del futuro que nos ofre- pia la marginación, la opresión y supo lo que era tener que ali- ce Spielberg no resulta demasiado sorprendente, con la excep- mentar a su familia con comida para perros mientras vivía a ción de las carreteras que suben y bajan por los costados de los pocos kilómetros de la oprobiosa opulencia de Beverly Hills. rascacielos. El centro comercial que Anderton recorre abrazan- Spielberg es un moralista y un optimista incorregible que aquí do a la azorada Agatha, en otra secuencia brillante, más que recurre a un giro populista típicamente hollywoodense: la fór- evocar el futuro parece una versión glamourosa del acoso co- mula que hace que los poderosos sean castigados por sus crí- mercial de la actualidad y tan sólo parece indicar que el filme menes en un vertiginoso ajuste de cuentas en el último rollo de se desarrolla en un presente inamovible de consumo y decaden- película, donde el héroe es premiado poco antes de que rueden cia (cuyo emblema más apropiado son las cajas de cereal anima- los créditos. En la cinta toda especulación filosófica se desvane- das y musicales). ce con la misma rapidez que la utopía de un mundo sin crimen. Spielberg ofrece una lectura interesante, vistosa y por mo- El cineasta ha declarado apoyar plenamente al presidente es- mentos fascinante del relato, en una cinta que está constituida tadounidense George W. Bush en su lucha contra el terrorismo por un thriller policiaco y un filme de aventuras extremadamen- y estar de acuerdo en ceder algunas libertades a cambio de segu- te convencionales, con complacientes finales sucesivos y artifi- ridad, con lo que se hace eco del dogma del Departamento de cios estandarizados. Pero antes que nada Minority Report es un Precrimen: “Aquello que nos mantiene seguros también nos man- drama familiar en el que por una parte tenemos la tragedia de tiene libres”. El filme se rodó antes de los sucesos del 11 de sep- la desaparición de un hijo y por otra la pérdida de una madre. tiembre de 2001, pero el concepto de la persecución de los pre- El director de Parque Jurásico estaba interesado en hacer un fil- criminales o criminales en potencia refleja que en la realidad existe me sucio, decadente y sórdido, por lo que intentó crear un film un número indeterminado de hombres que han sido arrestados noir. En vez de eso obtuvo un atractivo look deslavado, consegui- sin cargos en los Estados Unidos por su origen nacional, religión do al decolorar virtualmente el technicolor, y darle una calidad o ideología. Resulta irónico que así como la institución que An- metalizada y tornarlo granuloso por el uso de película ASA 800. derton dirige queda fuera de su control y se torna en su contra, Pero el film noir no es nunca resultado de efectos especiales ni de también la trama de esta historia ha sido arrebatada a Dick, pa- un look, sino de una visión pesimista de un universo irredimi- ra ser tornada en un melodrama sin duda deslumbrante, pero ble cuya estética responde a su desolación. El director de Tibu- perversamente irreconciliable con el espíritu original del relato. rón es incapaz de asumir que existen universos que no pueden – Naief Yehya Octubre 2002 L e t ras L i b r e s : 9 1

×