El documento resume las principales etapas de la prehistoria, dividiéndola en Paleolítico, Mesolítico y Neolítico. En el Paleolítico Superior se desarrolló el arte rupestre, como las pinturas de las cuevas de Altamira y Lascaux que representan animales de forma naturalista. En el Neolítico aparecieron manifestaciones megalíticas como dólmenes y menhires asociados a enterramientos.