Danker Maverick lleva centrado en su trabajo mucho tiempo.
Ahora que acaba de celebrar su dos mil cumpleaños, le preocupa no
encontrar nunca a los compañeros que se merece después de haber
pasado toda su vida sirviendo a los demás.

      Tyler Gilroy, un hombre lobo que hace tiempo fue golpeado,
torturado, y utilizado, ha perdido las esperanzas de encontrar a su
compañero. Se siente demasiado asqueado de sí mismo como para
aceptar cualquier tipo de afecto y sentirse querido, pero la alternativa
es demasiado sombría para contemplarla.

      Asterio nunca ha abandonado el Plano de las hadas con
anterioridad. Cuando entra en la Tierra, tiene que aprender una nueva
forma de vida, adaptarse a tener dos compañeros, y enfrentarse a sus
inseguridades después de más de cien años de sequía.

      ¿Podrán Mav, Tyler, y Asterio, luchar para superar los
obstáculos en su camino hacia el amor? ¿O elegirá cada uno el camino
más fácil y, finalmente, terminarán solos?
Maverick.



      Estaba deprimido... Así de simple. Tenía dos mil años y
todavía estaba solo, siempre solo. Siempre soy el hombre que
está a las espaldas de otros, manteniéndolos a salvo y poniendo
mi vida en la línea para protegerlos. No me malinterpreten,
Caleb Kyros es un gran tipo, y estoy muy orgulloso de ser su Jefe
de Seguridad. Es sólo que había pasado tanto tiempo
garantizando el modo de vida y la felicidad de todos los demás,
que no podía dejar de preguntarme cuando llegaría la mía.

     Cuando hace unas semanas cumplí dos mil años, todo en
mi vida pareció cambiar de enfoque. No es que flaqueara en mi
trabajo. Solamente estaba harto de todo y de la mayoría de las
personas que me rodeaban. Todo el mundo acudía siempre a mí
con cualquier problema, personal o profesional, y me miraban
como si pudiera resolverlo mágicamente. Pero, ¿a quién podía
acudir yo? A nadie. No había nadie con quien pudiera ir y ser yo
mismo. No había nadie que me amara.

     Y eso jodía enormemente.

      Siempre era: ‘Mav, ¿qué hacemos?’ O ‘Mav, necesito que
esto esté arreglado’. Y ‘Mav, necesito tu ayuda’.
Constantemente. Durante todo el día, todos los días, y estaba
cansado. No era que no me gustara ayudar o estar al cargo. Era
sólo que estaba cansado de eso. Caleb me preparó una gran
fiesta de cumpleaños, con los hermanos de sus compañeros
revoloteando por ahí. Llegué a estar muy emocionado, pero
después de haber conocido al par de gemelos, mi mente se dio
cuenta de que no eran mis compañeros, nunca lo serían.

      No. Nada de compañeros. Joder, parecía que no me
merecía unos compañeros y que no los encontraría jamás. Pero
¿Por qué? ¿Por qué no? Me había pasado toda mi vida al
servicio de los demás por el bien mayor. ¿Por qué no podía
también yo ser feliz?

      Una parte de mí quería renunciar. La mayoría de los
guerreros no se retiraban ni tomaran trabajos para entrenar a la
siguiente generación de guerreros hasta después de que se
apareaban. Pero después de 1984 años de servicio, pensé que ya
había dado suficiente.

     Creo que Caleb se dio cuenta de que estaba a punto de
renunciar, y por eso me envió a este viaje, un cambio de
escenario para que aclarara mi mente. Sé que me había
convertido en un oso gruñón con todo el mundo. La gente que
siempre me pedía consejo o ayuda, ahora me daba un amplio
espacio en el palacio. Eso fue realmente lo que me hizo caer en
una depresión, y supuse que no tenía ningún amigo de verdad.
¿No deberían mis amigos asegurarse de que estaba bien y tratar
de ayudarme al menos una vez? Supuse que no tenía amigos.

      Sí, eso ayudó a mi crisis de los cuarenta. ¿O a la crisis del
final de la vida? ¿Cómo coño se llamaba a eso cuando podías
vivir para siempre? Bien, mi crisis de la vida.

     Así que ahora estaba en un Boeing 787 Dreamliner para
recoger a unas cien hadas desplazadas. Era un vuelo de once
horas, pero no me preocupaba. Estaba solo, sin nadie que me
molestara o me dijera algo gracioso, ni me preguntara nada. Y el
avión, aunque era enorme, era un lujo. Había adaptado el
espacio, porque además de la gran cantidad de pasajeros que
esperábamos, necesitábamos más sitio para todas sus
pertenencias. Sólo esperaba que cupiera todo. Una gran
cantidad de personas equivalía a un montón de cosas.

      De cualquier manera, Caleb me había enviado como su
Embajador, para que lo arreglara todo de forma que los Faes
pudieran hacer la transición a nuestro mundo lo más fácilmente
posible. Lo haría con orgullo y les daría la bienvenida, pero
cuando regresara a casa, estaba bastante decidido a hablar con
él y con nuestro Consejo sobre mi renuncia. Ya era hora de vivir
mi propia vida... Incluso si estaba solo.




Tyler.



      Soy un monstruo. No hay manera de evitarlo. Soy
completa, total, y absolutamente un monstruo. Mi Alfa me
torturó, golpeó varias veces hasta dejarme cerca de mi último
aliento de vida, y utilizó durante años como una puta de sangre.
Pero no odié todo lo que me pasó. Por eso es por lo que nunca le
permití a Ayden, nuestro Kappa y sanador de traumas, que me
ayudara. No quería que viera lo que estaba pasando en mi
cabeza.

      Por supuesto, no me gustaban los golpes ni ser torturado.
Pero realmente me gustaba cuando me usaban y me trataban
como a una puta, o cuando los demonios saltaban sobre mi
sangre. Para un vampiro o un demonio, la sangre de un
cambiaformas es como viagra, velocidad, y una inyección de
testosterona. Una vez que la tenían en su sistema, me deseaban
tan desesperadamente que solamente me desconectaba.
Cierto que odiaba la forma en la que me golpeaban o
mordían salvajemente, me dolía y me dejaban magullado. Pero
echaba de menos a todos esos hombres queriéndome tan
intensamente, golpeando en mí hasta que me desmayaba de
placer.

     Infiernos, solían beber de algunos de los otros
cambiaformas que tenían en cautiverio y luego venían a
buscarme porque quería ser su puta.

     Sí, era un monstruo, y estaba totalmente jodido de la
cabeza.

      Incluso cuando estuve de regreso con mi viejo Alfa
después de que me rescataran, me convertí en su puta. Él me
follaba una y otra vez, al igual que los otros ejecutores. Sabía
que era un juego para ellos, pero la única razón por la que no
me fastidiaban más, era porque había cambiado, era más fuerte
y más duro. Aún más que los hombres lobo normales, por lo que
podría derribar sus culos, incluso el del Alfa. ¿La parte enferma?
Odiaba al hombre. Era pura maldad y la forma en la que dirigía
la manada, me ponía enfermo.

     Pero cuando me encontraba solo en la noche, era como si
nada de eso importara, solamente que alguien me amara. Desde
hacía mucho tiempo había abandonado cualquier esperanza de
ser amado por quién yo era, y estaba dispuesto a recoger todas
las migajas de cariño que pudiera sentir, solo soñar por un
momento, que era especial para alguien.

     Una parte de mí quería entrar en el Complejo de los
Guerreros, desnudar mi cuello ante ellos para que saltaran
sobre mi sangre, y luego ofrecer mi culo como la puta que era.
Echaba de menos la presencia de hombres en fila y luchando
por tenerme en ese momento. ¿Qué enfermo era eso? Y eso me
dejaba como la sombra de un hombre, lleno de vergüenza y
culpa.
Pero cuando estaba solo en la noche, no podía evitar mis
fantasías ni lo que quería.

     —Oye, Tyler —dijo Ferris con una sonrisa, interrumpiendo
mis pensamientos—. ¿Empacaste?

      —Sí, hoy empiezo a trabajar en la casa del Jefe del Consejo
de la Costa Este —le contesté, dándole una sonrisa vacilante. No
importa lo que mi mente enferma quisiera, los vampiros todavía
me asustaban. No por las relaciones sexuales que había tenido
mientras estuve en cautividad, oh no, esa parte me encantó. Era
por la forma en la que me pegaron y trataron a veces de
arrancar mi garganta. Sin embargo, esos no eran vampiros, me
recordé. Eran demonios, y los vampiros que ahora estaban
cerca, eran buenos.

     —Genial. Ahora que habéis terminado aquí, por fin puedo
entrar y empezar con los detalles sobre la seguridad. —Me di
cuenta de que Ferris estaba muy emocionado, especialmente
desde que me había estado preguntando casi todos los días
cuánto tiempo faltaba hasta que su habitación estuviese lista. —
Darcy me dijo que tendría una habitación del doble del tamaño
de la que tenía en el Complejo de los Guerreros. Estoy
totalmente emocionado.

      —Bueno, diviértete con ella. —Me reí entre dientes
mientras tomaba mi caja de herramientas, el cinturón y la bolsa
de extras. Le di una ola rápida y me dirigí a mi camión. Me
alegraba de poder haberles devuelto algo. Cuando los vampiros
fueron a rescatar a los hermanos menores de Ayden y nos
ofrecieron refugio a cualquier otra persona que lo deseara,
tuvimos que dejar todo atrás. Pero entonces nuestros ancianos
se involucraron y sacaron a nuestro viejo Alfa fuera de escena.

     Nuestras cosas habían sido finalmente entregadas hacía
unos días, y estaba contento por ello. Tener mis propias
pertenencias, hacía que el hecho de haberme mudado y estar
rodeado de otras especies, teniendo en cuenta mi historia, fuera
soportable. Ahora iba a empezar a trabajar en la casa de
Barnabas Leopold y a ayudarlo con algunas reformas, para que
las hadas que estaban cruzando a nuestro Plano, se
establecieran allí.

      Me alegré de que los lobos no fuéramos la única especie
que viniera a vivir entre los vampiros. Pensé que el hecho de que
los vampiros les dieran la bienvenida a las hadas, además de a
algunos de mi manada, era un signo de esperanza de que estos
eran los buenos. Al menos, esa era mi idea actual.

     Ahora bien, si tan sólo pudiera detener los deseos de
mierda de mi cabeza, podría dejar el pasado atrás y tener una
vida mejor aquí. De acuerdo, como si pensara que iban a
desaparecer a corto plazo. Sin embargo, un hombre podía tener
esperanzas.




Asterio.



    Tenía miedo. Dioses, tenía miedo de perder mi bendita
mente.

     Claro, tenía más de tres milenios de antigüedad y era uno
de los mejores guerreros de entre los Faes, pero nunca antes
había dejado nuestro Plano para ir a la Tierra. De lo asustado
que estaba, me veía preparado para mear gatitos de color
púrpura. Todo el mundo hablaba sobre el traslado, y había
estado trabajando sin descanso para conseguir tenerlo todo listo
y empacado para el viaje.
Toda la Comunidad era una mezcla de emoción, miedo y
esperanza. Era una rara combinación, pero aunque la mayoría
no quería, teníamos que dejar nuestro Plano. En él nos
sentíamos a salvo, sabíamos qué esperar día a día. Allí estaba
nuestra casa... Pero ahora, eso había desaparecido.

    Mi parte racional, se daba cuenta que era lógico tener
miedo, teniendo en cuenta a lo que nos enfrentábamos. La parte
masculina de mí se burlaba de eso, diciendo que los guerreros
nunca tenían miedo.

     «De acuerdooooooo.»

     —Vas a estar bien, Asterio —me susurró la Reina
Magdalena mientras estaba de pie allí, mirando el Portal. Miré
por encima de ella, amándola como a mi propia madre. Me
había recogido cuando mis padres murieron trágicamente
siendo un niño. Haría cualquier cosa por esa mujer, y no sólo
porque fuera mi Reina y hubiera jurado protegerla.

     No, lo haría por amor.

     —Comparto tu preocupación, hijo, pero si queremos
sobrevivir, esta es nuestra mejor opción como pueblo.

      —Lo sé y te seguiría a cualquier parte, Alteza —le dije,
tratando de ignorar mi voz temblorosa—. La Tierra es
agradable, ¿verdad? Quiero decir, somos un pueblo de la
naturaleza. He oído hablar de sus enormes edificios y ciudades
en las que no se puede ver el cielo.

      —Hay lugares como ese, pero a donde vamos, es un
espacio rural y tiene un montón de tierra. Estas son buenas
personas que nos dan la bienvenida en nuestro tiempo de
necesidad. —Ella me hizo un gesto reconfortante y señaló hacia
el Portal. Tomé una respiración profunda y lo atravesé.
Di un grito ahogado cuando el poder irradió a mí
alrededor y de repente, estaba de pie sobre tierra firme fuera de
una gran casa. Me moví hacia la persona más cercana, y caí de
rodillas. Era como si alguien me hubiera dado un puñetazo tan
fuerte, que el aire me había abandonado, y luego me hubieran
dejado caer por un precipicio. No lograba respirar.

      —Lo que estás sintiendo es normal, Asterio —dijo
suavemente mi amigo Makari cuando se puso de rodillas junto a
mí—. Tú nunca has cruzado antes. Su aire es tan respirable para
nosotros como el de casa, pero es más delgado por lo que te
llevará algún tiempo acostumbrarte. Después de una semana o
dos, te ajustarás, y ni siquiera lo notarás. Y luego te mostraré
toda la diversión que hay en este mundo. —Le di una débil
sonrisa. Realmente lo estaba intentando. Es sólo que una vez
había escuchado una adagio humano acerca de cómo ‘no se
puede enseñar a un viejo perro nuevos trucos’. Y aunque este
hablaba de animales, yo tenía más de tres milenios edad. El
cambio no iba a ser fácil para mí, y era un enorme y jodido
cambio.

     Ahora, la gran pregunta era si podría adaptarme o
perdería mi mente. En serio, votaba a favor de lo primero.
Maverick.



      —Gracias por venir —dijo alegremente Barnabas Leopold,
Jefe del Consejo de la Costa Este, cuando entré en su casa. Tenía
un Jet lag1 y trataba de adaptarme a la diferencia horaria de
siete horas. Si estuviera en Grecia, estaría preparándome para
irme a la cama, pero aquí era temprano.

     —Ha sido un placer, Señoría. El Señor Caleb envía sus
saludos y espera reunirse con usted pronto. Se disculpa por no
haber venido él mismo, pero con el nacimiento de su primer
hijo hace nada más que un día, su conciencia no se quedaba
tranquila si lo dejaba con una niñera —le expliqué, a lo que
Barnabas hizo una respetuosa reverencia.

     —¡Oh! No sabía que era por eso por lo que se había
quedado en Grecia. —Barnabas me dio una sonrisa y estrechó
mi mano—. En nuestra conversación telefónica acerca de por
qué no podía venir, fue muy críptico.

    —Las líneas telefónicas pueden ser pinchadas, y
mantenemos oculto el hecho del nacimiento del heredero para
mayor tranquilidad. Como el último de su línea, espero que
comprenda los peligros a los que su hijo se enfrenta.

    —Por supuesto —dijo con una mueca—. Hace tan sólo unas
semanas fuimos atacados por demonios que trataban de

1
Es lo que se conoce como el desfase horario entre continentes. Tienes que adaptarte.
matarme. —Sacudió la cabeza como para dejar ir los
pensamientos sombríos—. Pero pasemos a mejores temas.

     »Me gustaría que conocieras a mis compañeros y Jefes de
Seguridad, Miles Juniper y Digger Slane.

      —Es un placer. —Todos me saludaron, e iba a decir algo
más, cuando el olor más celestial me golpeó la nariz. Eché un
vistazo alrededor del hall de entrada y mi vista cayó sobre un
hombre que me miraba fijamente, temblando como si hubiera
visto un fantasma. Mis colmillos cayeron de inmediato, e ignoré
al resto de las personas y dio un paso hacia él.

     —No —susurró, y levantó las manos. Me quedé inmóvil,
viendo que su angustia era muy real.

     —¿Sabes quién soy? —le pregunté en voz baja, porque no
quería asustarlo más.

     —Sí, pero me dan miedo los vampiros. —No tuve la
oportunidad de responder antes de que cambiara a su forma de
lobo, desgarrando sus ropas. ¡Wow! Era hermoso. Mi
compañero medía 1.85 metros, bien construido, duro, con el
pelo color caoba que le llegaba hasta las orejas, y los ojos de un
azul brillante. Era tan impresionante como su lobo, de brillante
pelaje castaño rojizo y que también tenía los ojos azules.

     —Nunca te haría daño, cachorro. —Me fui agachando
hasta quedar de rodillas y me deslicé poco a poco hacia él. Me
dio un gruñido de advertencia sin verdadera malicia detrás de
él.

     —Tú eres su compañero, ¿no?—preguntó Barnabas con un
suspiro—. Esto es malo.

      —¿Por qué? —repliqué, pero luego me aclaré la garganta y
traté de calmarme—. No soy una mala persona. Nunca le haría
daño a mi compañero.
—Tyler fue secuestrado por los demonios y utilizado como
una puta de sangre durante años.

     »Tiene serios problemas con cualquiera que tenga
colmillos.

     —Sin embargo, vive entre los vampiros —le respondí, sin
entender nada de esto.

     —Es complicado —dijo Digger con cuidado—. Pero le
corresponde a él explicarlo.

     —Si volviera a cambiar podría hacerlo —me quejé. Miré
por encima a mi compañero cuidando de detectar cualquier
signo de agresión, pero no había ninguno, así que me arriesgué.
—Como tu pareja te ordeno que cambies de nuevo y hables
conmigo, o saldré por esa puerta y me iré. No soy una amenaza
para ti, y me duele que sea así como me trates en nuestra
primera reunión. —Oí un grito ahogado de shock detrás de mí,
pero lo ignoré.

     Tyler gimió antes de rodar para dejar al descubierto su
vientre para mí. No sabía mucho acerca de los cambiaformas,
pero sabía que en un lobo, eso era un signo de sumisión. —Por
favor no me hagas esto. No me querrás cuando sepas lo jodido
que estoy de la cabeza. Sólo abandóname.

      —No puedo hacer eso, cachorro —susurré, un poco en
shock por poder oírlo en mi cabeza—. Si quieres, puedo verlo
todo sin que tengas que explicármelo. —Le froté el estómago
cuando me miró con recelo—. Seré amable, te lo juro. Si bebo de
ti, entonces podré ver tus recuerdos. —Comenzó a temblar de
nuevo—. O podría usar mi otro don y hacer que te corras aquí
mismo, en el centro del hall, con testigos, y avergonzarte por ser
un compañero muy malo.
El aire vibró a su alrededor y de repente estaba frotando a
Tyler, el hombre. —Esa no es una gran amenaza.

     —Sé que no lo es —le contesté con descaro—, pero
funcionó. —Asintió y mostró su cuello para mí. Me puse encima
de él, no daba dos mierdas por donde estábamos o quien
estuviera viéndonos.

     —Espera, la sangre de cambiaformas afecta a los vampiros
—me advirtió uno de los hombres detrás de mí. Rodé los ojos,
dejando que mi pareja me viera, y sonriéndole.

      —Tengo dos mil años de antigüedad. Sé lo que nos hace la
sangre de los cambiaformas. Acabo de conocer a mi compañero,
por lo que suena divertido para mí. —Miré a mi compañero con
una mirada lasciva—. Oh, sí, serán buenos tiempos para todos.
—No esperé más, y hundí mis colmillos en su cuello tan
suavemente como pude.

     —Oh Dios, qué bien se siente —gritó Tyler, y me rodeó con
sus piernas, colgándose de mi cuerpo más grande. Él no era
pequeño, pero dado que yo que medía 2.04 metros, casi todo el
mundo era más pequeño que yo—. Esto no era lo que sentía
cuando me mordían antes.

      Gruñí para mostrarle que lo entendía mientras bebía su
sangre. Era como beber lava líquida, así que era difícil
concentrarse, pero empujé los pensamientos a un lado y me
concentré en los recuerdos que me daba. Después de unos pocos
minutos, supe por qué mi compañero pensaba que era un bicho
raro. Retiré mis colmillos y le lamí la mordedura, cerrándola
antes de darle una mirada diabólica.

     —Sé lo que necesitas, cachorro —gruñí mientras extendía
la mano y acariciaba su agujero—. Y te lo daré tan pronto como
te comprometas a aceptar nuestro apareamiento.
—Sí —susurró sobrecogido, como si acababa de conocer a
Santa Claus.

     —Necesitamos un lugar privado —le dije a Barnabas, sin ni
siquiera apartar mis ojos de mi compañero.

     —Está bien —arrastró las palabras—. Subid las escaleras y
girad a la derecha, tercera puerta a la izquierda.

      —Gracias, Señoría. —Me puse de pie, mi compañero seguía
envuelto a mi alrededor. Les di una rápida inclinación de
cabeza, sonriendo mientras veía sus expresiones de shock.
Entonces corrí por las escaleras a la habitación que me habían
ofrecido.

     —No puedo creer que aún me quieras después de lo que
has visto —Tyler susurró en mi cuello. Le di una patada a la
puerta cerrándola y froté mis manos en su espalda.

     —Crees que estás enfermo porque te gustó una parte del
cautiverio, Tyler, pero no era el cautiverio o el abuso lo que te
gustaba. Sólo necesitabas encontrar a la persona adecuada que
entienda tus deseos.

     —¿Y tú eres ese hombre?

     —Oh sí —gemí cuando lo aparté de mí. Me miró divertido,
pero estaba demasiado ocupado tomando mi primera vista real
de mi compañero—. Quédate quieto, quiero echar un vistazo a
lo que me pertenece. —Se estremeció, y asintió. Siempre es una
buena señal. —¿Realmente quieres ser mi puta?

     —Sí —gimoteó.

     —Bien. Entonces, inclínate y muéstrame lo que es mío.
Quiero ver el estrecho agujero que voy a follar toda la noche.
Sabía que lo haría, porque estaba sintiendo los efectos de
su sangre, y estaba tan malditamente caliente, que me daría
contra la pared si no me aliviaba pronto. Hizo lo que le ordené,
y pensé que era el momento de recompensarlo. Me concentré en
Tyler y dejé fluir mi don. Gritó cuando se corrió, y se habría
caído si no lo hubiera agarrado por la cintura.

     —Oh, cachorro, eres perfecto.

     —Ya no soy un cachorro —jadeó, temblando por la fuerza
de su orgasmo.

      —Eres mío. Pero tienes treinta y dos, y yo acabo de
cumplir dos mil. Eso te hace un cachorro, y te encuentro
caliente.

     —Entonces soy tu cachorro —gimió. Le acaricié el saco
antes de lanzarlo a la cama. Me desvestí tan pronto como me fue
posible mientras me miraba. —Eres muy caliente.

     —El sentimiento es mutuo —ronroneé—. Vi en tu mente
que como soy tu compañero, no tengo que estirarte o lubricarte
para follarte, ¿no?

      —Sí, es verdad —asintió, su polla con filtraciones ante la
idea. Bien, porque eso me encendía.

    —Abre las piernas y actúa como una verdadera puta,
mendigando mi atención —le ordené con una sonrisa salvaje.

      —Por favor, fóllame fuerte y rápido —declaró él, dándome
el espectáculo de mi vida cuando abrió totalmente sus piernas al
aire. Era genial saber que era tan flexible—. Golpéame con tu
enorme polla hasta que me desmaye. Úsame como mejor te
parezca.

      —Buen cachorro —elogié metiéndome en la cama con él y
trasladando mi cuerpo sobre el suyo. Puse mi polla en su
agujero y me empujé de un solo golpe, permitiendo que su
cuerpo se adaptase. Había visto en su mente que los lobos
producían un lubricante natural cuando se acoplaban con sus
compañeros, y su cuerpo se extendió preparándose para mí—.
Las manos encima de tu cabeza.

      —¿Vas a sujetarme y follarme? —El resplandor de la
lujuria brillaba en sus hermosos ojos azules haciéndome saber
lo mucho que le gustaba.

      —Sí, hasta que consigamos algunas restricciones y
cadenas, esto tendrá que valer. —No esperé una respuesta,
empujando mi polla en su totalidad. ¡Dios, se sentía como el
cielo!—. Oh, cachorro, voy a follarte muy bien. Mi caliente y
cachondo cachorro es perfecto.

     —Gracias —susurró, sus emociones luchaban por salir a la
superficie.

     —Mi placer. —Bloqueé sus muñecas con una mano,
sujetándolo abajo mientras movía una de sus piernas alrededor
de mi cintura. Empecé a castigarlo duramente, amaba los
pequeños aullidos que mi lobo hacía mientras lo follaba
exactamente como quería—. ¿Vas a ser mi puta personal, Tyler?
¿Atenderás todos mis deseos y te entregarás a mí para siempre?

     —¡Sí, sí, soy tuyo, señor! —Odiaba esa mierda de Señor.

      —Maverick —gruñí, con ganas de golpearme a mí mismo
en la cabeza cuando me di cuenta que ni siquiera le había dicho
mi nombre—. Mi nombre es Maverick, pero todos me llaman
Mav.

     —Me gusta. —Se inclinó y lamió mi cuello—. ¿Puedo
reclamarte, Mav?
—Mejor que sí —gruñí. Sentí como sus dientes se hundían
en mi carne y nuestro vínculo encajando en su lugar—. Ya eres
mío, Tyler, y me haré cargo de ti a partir de ahora, cachorro.

     —¿Algún día me amarás? —Pude oír el miedo que
expresaba a través de sus emociones. Tyler sabía que era una
buena y salvaje puta en la cama, pero pensaba que, por eso,
nadie podría amarlo.

     —Sí, cachorro. Amaré a mi compañero mucho más que a
su cuerpo —prometí—. Ahora córrete para mí.

     Sacó los dientes de mi cuello y gritó mi nombre. Sentí
como su cuerpo me apretaba mientras llenaba el espacio entre
nosotros con su semilla. Lo seguí directamente, llenándolo
hasta que solo me quedé empujándome en él.

     Una vez no parecía ser suficiente.

     —¿Cómo lo quieres ahora? —le pregunté, lo último de mi
semen ni siquiera había dejado mi cuerpo todavía—. ¿Quieres
que golpee ese dulce culo desde atrás, mientras te sujeto a la
cama?

     —Sí, por favor —rogó. Tiré de él y lo puse boca abajo.

     Entonces empujé de nuevo mi todavía dura polla en su
dispuesto agujero. Empujé sus hombros hacia abajo en la cama,
manteniendo mi mano allí, así que se quedó quieto mientras lo
golpeaba.

      Lo follé duro y rápido una vez más, hablándole sucio todo
el tiempo hasta que llegó con tanta fuerza que parecía listo para
una siesta. Le exigí que fuera mi puta una vez más y lo hizo.
Después de la cuarta vez, finalmente estaba cao. Yo seguía
estando duro y con ganas, pero habíamos llegado al borde de lo
que podía dar.
Lo moví hacia el lado de la cama que no habíamos
ensuciado y fui al cuarto de baño contiguo a por un paño. Lo
mojé con agua tibia y luego regresé con mi compañero y lo
limpié de arriba a abajo. Cuando terminé, me arrastré en la
cama a su lado, y tiré de él a mis brazos. Incluso en su sueño,
Tyler parecía saber a dónde pertenecía, porque se acurrucó
contra mí.

      Estaba cansado, pero al mismo tiempo no lo estaba.
Quiero decir, mi cuerpo lo hacía, pero mi mente seguía
corriendo. ¿Debería quedarme en los Estados Unidos o llevarme
a Tyler conmigo? Estar acoplado a un guerrero siempre era
peligroso, pero dada mi posición como Jefe de Seguridad de
Caleb, Tyler podría estar en un peligro incluso mayor. Tenía un
equipo capacitado, cualquiera de ellos podría asumir mi papel.
Tal vez era el momento de dejarlos y vivir una vida con mi
pareja.

     —Si estás pensando tan duramente y no estás cansado,
entonces es que no he hecho mi trabajo correctamente —
masculló Tyler. Sonreí, ya amaba su lado juguetón y aventurero.

    —Tal vez deberías utilizar esa inteligente boca tuya y
chupársela a tu compañero para que pueda descansar un poco.

     —¿Vas a golpear a tu pequeño y sucio cachorro, si no lo
hace?

     —Lo haré incluso si lo haces, porque los dos sabemos que
lo deseas. Incluso golpearé tu saco, como he visto en tu cabeza
que te gusta.

     —Me gusta eso —gimió mientras se dio la vuelta y se
movió por mi cuerpo. Mi compañero me tragó entero
obedientemente, chupando con entusiasmo como si fuera su
juguete favorito. Sí, podría acostumbrarme a ese tratamiento de
alguien que me amara. Creo que lo necesitaba tanto como él me
necesitaba a mí. Ambos estábamos cansados de estar solos. Y
teniendo en cuenta que lo que él necesitaba sexualmente era
exactamente lo que yo quería darle... éramos los compañeros
perfectos.
Tyler.



      Mi compañero era un dios entre los hombres, con su
ligeramente ondulado cabello negro azabache y sus ojos grises
humo. Y luego estaba su cuerpo, con todos sus gloriosos y
definidos músculos. Era lo suficientemente fuerte como para
sostenerme en diversas posiciones salvajes, follándome contra
la pared mientras sostenía mi peso, y lanzándome sobre la cama
como si no pesara nada. Yo no soy pesado, pero con mis 1.85
metros y mis 75 kilos, encontraba eso muy impresionante.

     Mav era un animal en la cama, y no creía que fuera sólo
porque hubiera bebido mi sangre. Me folló contra la pared,
luego contra la puerta con mi pecho apoyado en ella, tres veces
en la ducha, una vez en el suelo del baño, varias veces en la
cama, y por casi toda la habitación hasta que perdí la cuenta.

     Y no era sólo el sexo. De ninguna manera. Era pervertido y
estaba al mando durante la acción, pero cuando acabábamos,
era muy tierno conmigo. Mi compañero me limpiaba, se
aseguraba de que mi culo estuviera bien y no hubiera sido
demasiado duro conmigo, y luego me sostenía en sus brazos. Me
sentía querido y apreciado. Y aunque había visto todos mis
recuerdos, me hizo todo tipo de preguntas sobre mí.

     Cuando le pregunté por qué lo hacía, simplemente me dijo
que aunque había visto mis recuerdos, eso no significaba que
supiera cómo me sentía yo acerca de las cosas. Quería conocer
mis deseos y la forma de hacerme feliz. Si no hubiésemos estado
acostados, me habría caído en estado de shock. ¿Desde cuándo
le importaba a nadie lo que yo quería?

     Yo también le pregunté sobre su vida. Mav me confesó que
recientemente había estado deprimido y que había empezado a
preguntarse si alguna vez habría algo más en su vida que ayudar
a los demás todo el tiempo. Pensé que mi compañero hacía
tiempo que había pagado sus deudas siendo un guerrero, y
merecía un poco de felicidad. Y yo estaba decidido a dársela, no
importaba lo que tuviera que hacer.

     Hablamos de nuestro vínculo mental. A mí me hacía sentir
muy cercano a él, y me di cuenta de a Mav también le gustaba.
Dijo que lo hacía sentir como si fuéramos miembros de un
emocionante club secreto para niños, del que solo nosotros
sabíamos la contraseña. Si lo había dicho así para hacerme reír,
funcionó.

     Un día y medio más tarde, finalmente salimos de la
habitación. Alguien nos había estado enviando bandejas de
comida, pero decidimos volver al mundo real. Caminábamos
hacia el comedor, cuando olí algo grandioso.

     —Creo que tenemos que hablar de algo —le susurré a Mav,
tratando de contener un gruñido de deseo.

    —¿De qué, cachorro? —Levantó mis manos a sus labios y
me sonrió—. Necesitamos alimentarnos antes de que me digas
cómo deseas la próxima ronda de sexo.

     —No, esto es serio. —Vi su sonrisa caer en una mueca—.
Sabes que los Faes tienen dos compañeros, ¿verdad?

      —Había oído hablar de eso. —Pasó una fracción de
segundo antes de que se diera cuenta de a donde yo quería
llegar, y comenzó a olfatear el aire—. Hay demasiadas personas
en la habitación y todo lo que huelo es mi aroma en ti.
—Bien, pues es buena cosa que los lobos tengamos un
mejor sentido del olfato —le contesté con una risita—. Puedo
decir que nuestra pareja está aquí, pero no seré capaz de
averiguar cuál es sin cambiar. —Tenía razón, había demasiadas
personas en la habitación. Tenía que haber casi un centenar.
Mav me había dicho que había venido para llevar a algunos Faes
a los lugares designados en Grecia, donde acamparían el doble o
el triple de los que había allí, y habían preparado habitaciones
en varias fincas de su aquelarre.

     —Ve a buscar a nuestra pareja antes de que lo perdamos —
dijo Mav nerviosamente. Sí, yo tampoco estaba preparado para
ese desenlace. Le di un ardiente beso y rápidamente me quité
mi ropa antes de cambiar. Me dio una emocionada mirada
mientras recogía la ropa. Meneó la cabeza y me siguió mientras
me movía entre la multitud tratando de encontrar a nuestra
pareja.

     Mi lobo gimió cuando lo encontré. Mierda, era un chico
grande. Debía tener más de 2.13 metros de alto, con el pelo
rubio corto y ojos café claro. Era impresionante. Me debió haber
oído, porque su cabeza dejó su plato y se giró de golpe hacia a
mí. Entonces sus ojos se agrandaron.

      —¿Por qué hay un lobo en el comedor? —preguntó
vacilante, dejando su comida. Se estremeció cuando salté sobre
él, cambiando en el aire. Una parte de mí quería reír cuando
lanzó un gruñido, pero me sujetó.

     —Porque también soy un hombre, y tú eres mi compañero
—gruñí, enterrando mi nariz en su cuello para conseguir su olor
claramente. Sí, era nuestra pareja—. Y el otro también está aquí.

     —Mis dioses, estás desnudo —susurró mientras sus manos
se posaban en mi culo—. Espera, ¿compañero?
—¿No puedes olerme? —le pregunté, pero luego recordé
vagamente a Barnabas, diciendo algo sobre que los Faes no
podían oler a sus compañeros. ¿Sería cierto? Mierda, no había
prestado atención.

      —Nosotros no hacemos ese tipo de cosas —respondió
mientras me llevaba a un lado de la puerta que conducía a un
salón privado. No había nadie allí y estaba contento de que
pudiéramos tener esta conversación en privado—. Averiguamos
quién es nuestra pareja durante las relaciones sexuales, cuando
el vínculo encaja en su lugar.

     —Entonces tengamos relaciones sexuales. —Se me quedó
mirando con ojos muy abiertos, como si hubiera sugerido algo
loco—. ¿Qué?

     —Dame un minuto para ponerme al día —murmuró—. Soy
Asterio, uno de los guerreros de las hadas y ayer llegué a este
mundo por primera vez. Estoy adaptándome, ¿de acuerdo?

     —Bueno, ahora tienes dos compañeros que te ayudaremos
a aprender y ajustarte a este mundo —dijo Mav suavemente.
Miré por encima del hombro y le sonreí—. Tyler y yo nos
conocimos antes de ayer, y todavía estamos tratando de
ponernos al día. Soy Danker Maverick pero todo el mundo me
llama Mav. Y a quien estás sosteniendo, es Tyler Gilroy.

     —¿He encontrado a mis dos compañeros al mismo
tiempo? —susurró Asterio mientras se sentaba.

     Su control sobre mí era apretado, sus manos se movían
por mi espalda. Me di cuenta de que no era algo sexual, sino
más como si fuera su manta de seguridad para no volverse loco.
Yo lo sostenía a él, mientras mi lobo hacía ruidos felices que
eran lo más cercano a ronronear que podíamos hacer en ese
momento. —¿Y ya lo reclamaste?
—Sí. Tyler te olió cuando salimos a tomar aire después de
un día y un medio de acoplamiento. Soy el enlace encargado de
trasladar a algunos de los Faes a Grecia, por lo que no es mucho
lo que necesito atender antes de renunciar.

     —¿Lo dejas? —le pregunté, dándome la vuelta en los
brazos de Asterio, de modo que pudiera verlo. Habíamos
hablado de ello, pero el hecho de que hubiera tomado una
decisión, era toda una noticia.

     —Sí, cachorro. He vivido mucho tiempo y he aprendido
que lo más importante es lo que la vida nos da —respondió con
una sonrisa avanzando hacia nosotros. Froté mi mejilla contra
su mano cuando la acercó—. Podría ayudar aquí con todo esto, o
entrenar a los nuevos guerreros para que puedan aprender de
mi experiencia, pero es hora de vivir mi vida. —Me dio un guiño
y una sonrisa caliente—. Además, tengo un compañero
insaciable. Nunca sería capaz de manejar mi trabajo y cuidar de
sus necesidades.

     —¿Tan caliente es? —espetó Asterio, mirando entre
nosotros, como si viera un partido de tenis—. Me gusta el sexo.
Solo que han pasado un par de siglos desde que lo he tenido.

    —¿Qué edad tienes? ¿Estoy acoplado con dos viejos
chapados a la antigua? —le pregunté en un tono burlón.

     —Cerca de tres milenios. —Frunció las cejas, confuso—. No
entiendo la frase ‘estar chapado a la antigua’.

     —Es normal, ya que nunca has estado aquí antes. ¿Los
Faes jamás envejecéis ni os arrugáis? —Sacudió la cabeza y me
quedé perplejo sin saber cómo explicarlo—. Es una cosa
humana. Lo aprenderás viendo la TV.

     —¿Por qué no os vais conociendo mientras soluciono un
par de cosas? —dijo Mav con suavidad, al darse cuenta, como
yo, de que nuestra pareja se sentía abrumada—. Asterio, confío
en que vigilarás y protegerás a nuestra pareja en mi ausencia.

     —Sí, por supuesto —respondió.

      —No soy un niño, chicos. —Solté una risita, rodando mis
ojos—. En realidad soy más rápido que los vampiros y el
infierno, y si cambio a mi lobo, soy un culo duro de roer. —Mav
me dirigió una mirada que decía claramente: ‘No jodas’. Ah,
claro, haciendo que Asterio se preocupara de mi protección,
estaba tratando de que no se asustara y huyera. Maldita sea, ¡mi
hombre era inteligente!

     —Aquí está tu ropa. —Se echó a reír cuando la
comprensión iluminó mi rostro—. Vístete, prepara una bandeja
de comida, y sube a nuestra habitación con nuestro compañero.
Me reuniré con vosotros en breve.

      —¿Si obedezco, me azotarás? —gemí, ya estaba caliente de
nuevo. Wow, por la forma en que actuaba, alguien debía haber
deslizado viagra en el suministro de agua.

      Se inclinó y mordió mi cuello con sus colmillos, pero no lo
suficiente para extraer sangre. —Voy a golpear a mi puta y luego
follarlo hasta que se desmaye. Asterio puede ayudar. Creo que
puedes tomarnos a los dos. Pero tienes que ser una buena puta y
mostrarnos lo flexible que eres.

     —De acuerdo —gemí, girándome hacia Asterio.

     —¿Así es como le hablas a tu pareja? —preguntó Asterio
con desaprobación en su tono.

     —A él le gusta hablar sucio y que yo esté al mando —Mav
se comenzó a defender, pero lo corté, dándome la vuelta para
hacerle frente a Asterio.
—¿Puedo ser tu puta? —Decidí mostrarle lo que Mav
estaba diciendo de otra manera—. Puedes follarme de la forma
que desees, siempre y cuando sea fuerte y rápido, y domines mi
cuerpo mientras me sujetas duramente.

      Sus ojos se agrandaron, pero vi la lujuria en ellos. —
Realmente te tendremos que tomar los dos para mantenerte
satisfecho y en línea, ¿verdad?

      —Sí, por favor. —Me froté contra su estómago y lo
siguiente que supe es que me estaba besando.

     —Voy a dejaros chicos. —Se rio entre dientes Mav.

      Le di un gesto de despedida y escuché la puerta cerrarse
tras él. Estaba un poco ocupado para decirle adiós. Maldita sea,
¡vaya beso el de Asterio! Dejé que se hiciera cargo mientras mis
caderas se movían como si tuvieran mente propia. Cuando nos
faltó el aire a los dos, nos detuvimos jadeando.

      —Comida. Habitación —exigí—. Puedes alimentarme y
follarme, al mismo tiempo.

     —Dioses, que boca tienes. —Nos pusimos de pie y me vestí
rápidamente. Cuando llegamos de nuevo al comedor, el
desayuno más o menos había terminado, por lo que el lugar no
estaba tan lleno.

     —¿Encontraste a tu segundo compañero? —preguntó
Barnabas con una ceja levantada mientras miraba a mi mano
que sostenía la de Asterio.

     —Um, sí —respondí nervioso, aclarando mi garganta para
comprarme algo de tiempo y así pensar qué decir—. Mañana
por la mañana empezaré a trabajar en las reformas, lo juro. No
había previsto…
—Está bien, Tyler. —Miles se rio entre dientes, moviendo
la cabeza—. No es como si la finca se estuviera cayendo. Sólo
queremos empezar a darle un cambio de imagen y hacer de este
nuestro hogar. Pero no es nada que no pueda esperar, dado que
encontraste a tus compañeros.

     —Bien, bien. —Suspiré con alivio. Soy un duro trabajador y
no uno que se escaquea de las responsabilidades. En realidad no
estaba actuando como yo mismo... Bueno, a los ojos de los
demás. Estaba sosteniendo la mano de Asterio, mostrando
afecto, y le había permitido a Mav darme órdenes. Había sido
un ejecutor en mi manada, pero no porque lo hubiera querido.

      Joder, había estado en el lado de los lobos duros, pero en
mi corazón, soy un sumiso. No estaba en el rollo completo de las
relaciones de dominación-sumisión, pero me gustaba que me
dijeran qué hacer y sentir que estaba siendo cuidado. Nunca
había tenido la oportunidad de explorar esa parte, ni había
tenido a nadie que se hiciera cargo de mí.

     —¿No ibas a ayudarme a aclimatarme a este mundo,
cachorro? —preguntó Asterio, su voz muy, muy profunda envió
escalofríos por mi espina dorsal—. Y con la noticia que Mav nos
ha dado, creo que él también necesitará tu ayuda. Luego queda
encontrar un lugar en el que nosotros podamos tener nuestro
hogar, ¿no crees?

      —Sí, por supuesto —asentí y le di una mirada que esperaba
le dijera claramente: ‘Entonces dime que hago’.

     —Creo que quizás lo mejor sea que Tyler se comprometa a
discutir el proyecto a partir de la próxima semana, Señoría.

     —Estoy de acuerdo. Además, comenzamos la idea del
proyecto antes de saber la cantidad de Faes que iban a residir
aquí, aunque algunos lo hicieran temporalmente. —Barnabas,
suspiró y se apoyó en Miles—. Y pienso que solo generaríamos
una gran confusión, si empezáramos a destrozar habitaciones.
Hablaremos la próxima semana, y para entonces, ya deberíamos
saber quiénes se van a quedar aquí, al menos de momento.

      —Gracias. —Sonreí, cuando mi compañero tomó la
bandeja del desayuno, incluyendo el café. Me hizo un gesto con
el codo para que guiara el camino.

     Ah, claro, no sabía que habitación era. Maldita sea, me
había perdido en mis pensamientos de lo caliente que estaba de
nuevo. Me preguntaba cómo sería su aspecto desnudo.

     —¿Dónde estabas? —preguntó con una ceja levantada.

     —Imaginándote       desnudo     —admití,    mis     mejillas
sonrojadas.

      Se echó a reír, cuando finalmente salimos del comedor y
fuimos hacia nuestra habitación. Asterio tenía razón en una
cosa. Teníamos que encontrar un lugar para vivir, porque quería
estar relajado con mis compañeros sin tener que estar siempre
preocupándome sobre quien estaba alrededor o teniendo que
comportarme porque teníamos compañía.

     Pero entonces tuve una idea. Yo, idiota de mí, como un
imbécil solté la pregunta. —¿Los Faes tenéis dinero? —¿Y la
gente se preguntaba por qué no hablaba mucho? La mayoría
piensa que soy un tipo fuerte y silencioso, cuando la realidad es
simplemente que no tengo un filtro entre mi cerebro y mi boca.

      —Tenemos oro, que me han dicho es una forma de pago
aquí. ¿Por qué, necesitas algo? —Parecía preocupado, y eso era
lo último que quería.

     —No, no, nada de eso. —Me reí mientras subíamos las
escaleras—. Es sólo que estaba pensando donde íbamos a vivir.
Una de las familias fundadoras es propietaria de una finca
abandonada y hablaron conmigo acerca de dividir ese
patrimonio en parcelas. Supongo que la idea es compartir los
miles de hectáreas y así cualquiera podría comprar una o dos
hectáreas y construir una casa propia. Como estamos en una
zona rural, no hay desarrollos de viviendas o apartamentos,
pero me gustaría que tuviéramos un lugar que fuera nuestro.

     —No sé lo que es un desarrollo de viviendas,
apartamentos, ni patrimonios. —Parecía molesto, pero con él
mismo.

     —Está bien, explícame como vivíais en vuestro Plano.
¿Vivíais en casas tan grandes como estas?

     —No, la Reina tenía su palacio y como uno de sus
guerreros, yo tenía una habitación en él.

     —¿Entonces el palacio era más grande que esto?

     —Sí —respondió, sus cejas se juntaron. Habíamos llegado
a nuestra habitación prestada y le abrí la puerta.

    —Esto es una finca. Es una gran mansión rodeada de un
montón de tierra.

     Asintió entrando y dejando la bandeja, mientras yo
cerraba la puerta detrás de nosotros.

     —Entiendo.

     —¿Dónde viven los demás?

     —En el pueblo que rodea el palacio.

     —Eso es, básicamente, un desarrollo de viviendas. Es decir
cada uno tiene su trozo de tierra para cuidar y tiene una casa en
él. Un apartamento es un edificio lleno de habitaciones,
parecido a las suites de esta casa, solo que haces tu vida en él
todo el tiempo.
—Eres muy bueno explicando las cosas —dijo con orgullo
después de un momento—. ¿Así que esta familia fundadora
quiere convertir una gran cantidad de sus bienes en partes para
que cada uno podamos tener nuestras propias tierra y vivienda?

     —Exactamente. Dado que yo construí la mayoría de las
casas para mi vieja manada, vienen a hablar conmigo acerca de
cómo dividir la tierra y conseguir a los encargados de las
construcciones, pero haciendo casas más sencillas.

    —¿Y querías saber si tenía oro, para que pudiéramos
comprar una de esas piezas de tierra?

     —Sí, supongo que realmente no me paré a pensar —
respondí, mis mejillas calientes—. Me di cuenta que estaba de
acuerdo contigo sobre el deseo de tener un lugar nuestro, así
que me acordé de lo que Desmond me había dicho y luego me di
cuenta que no tenía dinero para comprar la tierra. Entonces,
simplemente, te solté la pregunta.

     —La      soltaste   —respondió     con    una    sonrisa
tranquilizadora—. Aprecio la honestidad en mis compañeros.
Debemos sentirnos lo suficientemente cómodos uno con los
otros y no tener que preocuparnos de lo que estamos pidiendo.
No es fácil para mí admitir que estoy perdido en este Plano,
pero si no puedo preguntarles a mis compañeros en busca de
ayuda, entonces, ¿en quién más voy a confiar?

     —Ese es un buen punto. —No lo había pensado así, pero
tenía sentido. Siempre tenía que ser capaz de ser yo mismo en
torno a mis compañeros.

     Por supuesto que acababa de conocerlos y nos llevaría un
tiempo adaptarnos y conseguir estar cómodos unos con otros,
pero siempre he pensado que esa es la razón por la que el
destino unía a los compañeros. Incluso había algunas personas,
que no eran específicamente compañeros, que se unían. De
inmediato sentí que podía relajarme alrededor de Mav y
Asterio.

     Comimos en un silencio cómodo, tomando piezas de frutas
y pasteles de la bandeja. Era como si hubiéramos hecho esto
todas las mañanas durante años, y sentí que la tensión, que ni
siquiera sabía que todavía tenía después de que Mav me hubiera
hecho el amor, dejaba mis músculos. Tal vez algunas de las
preguntas que Asterio había planteado habían hecho a mi
mente relajarse.

     Menos mal que él fue capaz de expresarlas, ¿eh?
Asterio.



     —Creo que deberíamos comprar el doble de tierra, ya que
eres un lobo —le dije después de unos momentos de silencio—.
Necesitas espacio para correr, y me sentiría incómodo si
tuvieras que ir a otro lugar para hacerlo.

     —No estoy en contra de la idea, pero realmente no tengo
nada de dinero —dijo nerviosamente mi compañero—. Yo
diseñaba y construía las casas con la ayuda de la manada,
combinábamos nuestros recursos, pero realmente no teníamos
nuestro propio dinero.

      —¿Cómo puedo saber si tengo suficiente oro para comprar
esa tierra? —Tal vez lo que traemos los Faes no es mucho para la
gente en este Plano.

     —Bueno, creo que por ahora debes traer tus cosas aquí y
compartir la habitación con nosotros, y si lo deseas puedes
mostrármelo. —Tyler se encogió de hombros de esa linda
manera que hacía que me hacía sentir, que si no teníamos lo
necesario, buscaríamos otra solución. Era muy agradable.

     —Acepto la invitación. —Tomé su mano más pequeña en la
mía, y salimos de la habitación. Me tomó un momento recordar
donde estaba la mía, ya que siempre me transportaba.

    Unos minutos más tarde, estábamos en la habitación que
compartía con otros guerreros. Habíamos tomado posiciones
alrededor de la habitación en la que se quedaba la Reina. No
creía que nadie en la casa de Barnabas quisiera hacerle daño,
pero nuestra paranoia era mantenerla a salvo.

     —Mi oro está aquí —dije, sacando un gran baúl que había
traído de casa. Tomé la llave de mi bolsillo y lo abrí, mi pecho
subía y bajaba con nerviosismo antes de enseñárselo a mi nuevo
compañero—. ¿Es esto suficiente?

     Los ojos de Tyler se ampliaron tanto, que pensé que
podrían salirse de sus cuencas. —Um, sí, eso es suficiente para
comprar varias fincas, Asterio. Podrías comprar muchas
parcelas de tierra si quisieras construir un infierno de casa, y
todavía te quedaría bastante oro para el resto de nuestras vidas.

     »¿Puedo preguntar de dónde sacaste todo esto?

      —Los guerreros recibimos un pago por nuestros servicios,
además mis padres murieron en un accidente cuando era joven
y la Reina Magdalena me acogió. Después de que su hija vino a
aquí a encontrar a sus compañeros y la Reina la perdió, creo que
le preocupaba que pudiera dejarla algún día. Así que comenzó a
echarme a perder cada vez que tenía la oportunidad, y cuando te
encuentres con ella, comprenderás que no es una mujer a la que
puedas devolver un regalo que te ha dado. Muchos de estos
bloques de oro los obtuve por mis cumpleaños, y con el tiempo
que he vivido, pues tengo un montón de ellos.

     —Maldita sea, con esto podrías comprar tu propia isla,
Asterio.

     Suspiré profundamente, empezando a sentirme frustrado,
pero no con mi pareja. —No sé lo que es una isla, Tyler. —No
soy estúpido y había leído mucho... Pero solo autores Faes de
nuestro pueblo. Había leído nuestra historia, acerca de nuestra
magia, de nuestro Plano, y en ocasiones sobre otros
paranormales, así es como entendía las necesidades de mi
hombre lobo. Sólo que no había leído mucho sobre la Tierra, o
cómo actuaban los seres humanos, ni cosas sobre su lenguaje.

     —Oye, no te estreses —dijo Tyler con suavidad, se volvió
hacia mí y me abrazó—. Lo pillarás. Veremos el Canal
Discovery, que es uno de mis favoritos, y verás como aprendes
más de lo que crees.

     —Realmente es duro, y aunque estoy agradecido de haber
encontrado a mis compañeros en este Plano y que estés
dispuesto a guiarme, me preocupo por los de mi pueblo que
están solos aquí. Sé que algunos de ellos han venido alguna vez
de visita para conocer tu mundo, pero para la mayoría, este es
su primer viaje.

    —Entonces tengo una idea —dijo con una sonrisa—.
Guarda el oro y dime que bolsas tengo que llevar.

      Hice lo que me había pedido, curioso por lo que estaba
pasando por esa bonita cabeza suya. No me dijo que
volviéramos a su habitación, o supongo que, nuestra habitación,
sino que fuimos en busca de Barnabas que nos dijeron que
estaba en su estudio. Tyler tocó y alguien nos dijo que
entráramos.

     —Alteza —le dije cuando vi a la Reina allí y me incliné—.
Disculpe por interrumpir su reunión con su nieto.

     —No, en absoluto, Asterio —respondió ella con una
sonrisa—. Me dijeron que encontraste a tus compañeros y
esperaba que me los presentaras pronto. ¿Es este uno de ellos?

      —Sí, Alteza —dijo Tyler, nervioso, haciendo lo que yo
había hecho y mirándome para que lo guiara. Le di una sonrisa
y una inclinación de cabeza, contento cuando se relajó
visiblemente—. Soy Tyler Gilroy.
—Es un placer conocerte, Tyler. —La Reina Magdalena se
trasladó con gracia por la habitación y le dio un abrazo—. Cuida
de mi niño. Asterio es muy especial, y merece todo el amor que
le puedas dar.

      —Voy a hacer mi mejor esfuerzo. —La cara de Tyler se
puso roja, y estaba seguro de que su mente se fue a las
actividades carnales de las que habíamos hablado antes... Como
hizo la mía.

      —¿Necesitas algo, Tyler? —preguntó Barnabas como si
tratara de calmar los nervios de mi pareja al estar alrededor de
la Realeza. Por ese gesto, me gustó el medio Fae mucho más.

      —Um, sí, me preguntaba si había una sala de reuniones, o
un lugar lo suficientemente grande donde pudieran caber todos
los Faes e instalar allí un televisor de pantalla grande.

     —Sí, pero ¿por qué? —planteó el jefe del Consejo de la
Costa Este elevando una ceja hacia mi compañero.

     —Bueno, eh, a ver —tartamudeó Tyler, mirándome, y me
tomó un momento para darme cuenta de por qué estaba
nervioso.

     —Puedes contarle a tu amigo nuestra conversación
anterior. Siento que has tenido una idea maravillosa que nos
ayudará a todos.

     —Tal vez. —Se encogió de hombros y miró hacia Barnabas.
—Asterio y yo estábamos hablando de donde deberíamos vivir,
ahora que estamos acoplados, y me he dado cuenta de que
algunos de los Faes no saben mucho acerca de nuestro mundo.

     —Algo que también nosotros estábamos discutiendo —dijo
Barnabas con un suspiro de cansancio—. Simplemente no estoy
seguro de cómo cerrar la brecha para que no se sientan como
extraños.
—Bueno, no estoy seguro de cómo reducir la brecha, pero
tengo una idea para hacer que tal vez se diviertan un poco y a la
vez darles a los Faes información sobre nuestro mundo.

     Barnabas, y la Reina intercambiaron una mirada antes de
que ambos asintieran para que continuara. —¿Asumo que los
Faes tienen alimentos diferentes?

    —Eso es verdad. —La Reina parecía tan interesada como
yo me sentía.

     —¿Tienen ustedes palomitas de maíz? —Sonreí y Barnabas
se carcajeó. No estaba seguro de por qué la comida extraña
hacía reír a hombre, y me intrigó aún más.

     La Reina miró a su nieto como si hubiera perdido la
cabeza. —Nunca he oído hablar de eso.

     —Creo que deberíamos buscar la serie sobre la Tierra del
canal Discovery, preparar un montón de comida para el cine, y
dejar que las hadas se relajen. Es decir, conseguirían una visión
general sin ser lanzados al abismo a ciegas, mostrándoselo
como si estuvieran viendo películas corrientes, y así podrían ver
algunas de las cosas divertidas que tenemos para ofrecer.

     —Listo y guapo —dijo Mav desde uno de los sofás a
nuestra derecha. Ni siquiera le había visto allí. Había estado tan
centrado en la Reina y en la idea de Tyler, que me perdí que
nuestro compañero estaba en la habitación.

      —Me alegra que lo pienses, compañero. —Tyler seguía de
color rojo brillante, pero le sopló un beso a Mav.

     —¿Maverick es tu otro compañero? —preguntó la Reina,
mirando entre nosotros. Asentí y sonrió—. Entonces has sido
bendecido con dos compañeros maravillosos, hijo mío. Me
gusta mucho. Es inteligente, de confianza, y cuando estaba
hablando con nosotros sobre su dimisión para vivir una vida
con sus nuevos compañeros, me encontré respetándolo más aún
por tener sus prioridades claras. Bendigo miles de veces tu
acoplamiento y alabo a los Dioses porque los hayas encontrado.

     —Gracias —le susurré, mi corazón hinchado ante sus
palabras. Esa era la declaración formal que los padres les daban
a sus hijos cuando conocían a sus compañeros y los aprobaban.
Después de haber perdido a los míos, nunca pensé que tendría a
alguien que me dijera las palabras. Me acerqué a ella, y la tiré a
mis brazos, dándole vueltas en el aire—. Gracias, Magdalena. Yo
también creo que son maravillosos.

     —Te mereces ser feliz, Asterio. Te quedarás aquí con
Barnabas, pero te doy permiso para que dejes de ser uno de mis
guardias personales, de modo que puedas concentrarte en tus
compañeros.

     —Gracias, pero si alguna vez viajas más allá de la
seguridad de esta comunidad, debo insistir en que estar al cargo
de tu protección —le contesté con firmeza. No quería
mantenerla a salvo, sólo porque fuera mi Reina, sino que
también era mi familia. Eché un vistazo a Mav y Tyler—. Ahora
puedo decir que estoy acoplado, pero tenéis que entender que la
Reina es la única madre que he conocido.

      —La próxima vez que tengas que tomar una decisión que
pueda afectarnos a todos, habla antes con nosotros —dijo Mav
vacilante, pero con una sonrisa suave, así que lo tomé como una
buena señal—. Pero lo entendemos, dadas las circunstancias.

      —Estoy de acuerdo. Protege a tu madre, tu Reina, pero, si
te lesionas haciéndolo, vamos a patear tu culo. —Tyler deslizó su
mano en la mía y yo solté a la Reina—. Entendemos el deber,
Asterio. Mav es jefe de seguridad de uno de los miembros de la
Realeza, y yo era el ejecutor de mi manada.
—¿Por qué no lo eres ahora? —le pregunté con una ceja
levantada. Desde que nos conocimos, no me había dicho mucho,
y quería saber más acerca de mi compañero.

     —Um, eso es más una, eh, una conversación privada —
masculló Tyler. No estaba seguro de qué decir a continuación,
pero Mav sí.

      —Estoy seguro de que alguien tendrá por aquí la serie que
ha sugerido Tyler —dijo con suavidad nuestro compañero,
dándome una inclinación de cabeza que comprendí. Después
articuló ‘luego te lo explico’ y me relajé. Entendí que Tyler no
quería hablar de ciertas cosas delante de todos, pero no podía
dejar de preocuparme por que algo estuviera mal.

      —En realidad, la tengo —anunció Barnabas—. Me estaba
riendo de la idea de las palomitas de maíz porque Tyler tiene
absolutamente razón. Tenemos que empezar poco a poco y el
resto ya lo irán pillando. Hemos hecho hincapié sobre la brecha
entre nuestros mundos como si tuvieran que aprenderlo todo en
este instante, y no hay necesidad de eso. Vamos a pasar un buen
rato. Propongo que llamemos también a algunos de los lobos y a
los guerreros, y de esa manera, si surgen preguntas, tendremos
aquí gente para ayudar a explicar las cosas.

     —O simplemente para que cada uno tenga un amigo que le
ayude a adaptarse —sugirió Tyler—, como hacíamos en nuestra
manada con los cachorros cuando iban a pasar a la pubertad.
Uno de los miembros mayores los tomaba bajo su ala,
enseñándoles a controlar su cambio, cazar, y cómo manejarse
en su forma de lobo. Siempre funciona mejor cuando la persona
no está directamente relacionada con ellos, porque así el
cachorro se siente mejor a la hora de exponer sus
preocupaciones.

     —Creo que hemos encontrado a nuestro coordinador de
ajuste —dijo la Reina con una sonrisa.
—¿Yo? —Palideció Tyler al instante, su sonrisa
desapareció—. No, por favor no me ponga a cargo de la
adaptación de las hadas a nuestro mundo. No soy la persona
adecuada para eso. Todo lo que he visto fuera y dentro de la
manada hasta que me mudé aquí, ha sido dolor. No tengo una
mente lo suficientemente sana como para decirle a nadie cómo
deberían ser las cosas. Era sólo una idea para algunos…

      —Detente, carrocho —dijo Mav con severidad mientras
corría al lado de Tyler—. La Reina simplemente hacía una
sugerencia y era un cumplido. Nadie dijo que tuvieras que
hacerlo, ¿vale? Nunca estarás al cargo de nuevo. ¿Por qué no vas
con Barnabas a preparar la sala de conferencias y encontrar la
serie de la que estabais hablando? Tal vez después podríais ir a
la cocina y pensar en algo divertido para comer. Apuesto a que a
los Faes les gustarían las magdalenas. Sé que puedes hacerlo.

     —Lo siento —susurró Tyler, rompiendo mi corazón.

      —No hay nada que lamentar —le dije rápidamente y lo
abracé—. Los pastelitos y las palomitas de maíz suenan muy
bien. ¿Me traerás algunos?

    Cabeceó hacia Tyler dándole una mirada de complicidad.
—Vas a decirle a Asterio lo que viste en mis recuerdos, ¿no?

      —Creo que necesita saberlo, y sería muy difícil para ti
decírselo, ¿no? —Mav estaba siendo muy amable con nuestro,
obviamente, frágil compañero. Eso hizo que mi corazón gritara
por lo que Tyler había pasado.

     —Prométeme que no me dejarás cuando conozcas lo
horrible que fue mi pasado —Tyler me miró al borde de las
lágrimas, el miedo en su mente.
—Nunca, cachorro. Todos tenemos cosas en nuestro
pasado que nos han hecho daño. Nunca abandonaría a mis
compañeros debido a eso.

     —Espero que digas lo mismo después de que Mav te lo
haya contado todo. —Entonces se alejó y prácticamente corrió
hacia la puerta. Barnabas nos dio un guiño y salió persiguiendo
a Tyler, dejándonos saber que nuestra pareja estaba en buenas
manos.

     Una vez que se hubieron ido, la Reina se volvió hacia
nosotros, mirando afectada.

     —Me disculpo profundamente. No quise traerle malos
recuerdos. Pienso que vuestra pareja es inteligente y talentosa, y
tiene buenísimas ideas, sólo quise decir que era sabio y podría
ayudar con la aclimatación de los Faes.

     —Lo sé, Alteza —dijo Mav con una sonrisa triste—. Usted
no sabía que Tyler ha tenido un pasado duro.

     Hizo un gesto para que todos se sentaran, Miles y Digger
se apoyaron contra el escritorio y la Reina y yo nos sentamos en
el sofá. Mav empezó a caminar delante de nosotros. Eso me
puso nervioso.

      —Tyler es un lobo fuerte físicamente, pero se crió sólo,
porque sus padres no querían al niño que habían tenido. Luego,
cuando apenas era un adulto, fue secuestrado por los demonios
y utilizado como una puta de sangre durante años. —Mav me
lanzó una mirada que decía claramente que había más en la
historia de lo que todo el mundo necesitaba escuchar. Asentí mi
entendimiento—. Cuando algunos guerreros lo liberaron, volvió
a la manada, pero el imbécil del Alfa no quería dejarlo volver.
—Mis dioses, ¿por qué? Cualquier dirigente estaría
encantado de que uno de los suyos estuviera a salvo—. Yo
compartía los sentimientos de la Reina.

      —No era un buen líder, era un idiota hambriento de poder
y despreciaba a Tyler porque había sido capturado. —Mav
suspiró y se pasó dedos por el pelo—. El Alfa le dijo que podría
quedarse si era capaz de luchar con el fin de llegar a ser un
ejecutor y protector de la manada, demostrando que era lo
suficientemente fuerte como para que no volviera a ocurrirle lo
mismo. —En mi libro eso era una lógica retorcida—. Lo hizo,
pero nunca quiso ser un ejecutor.

      —Odiaba al Alfa, pero estaba entre la espada y la pared.
Los Shifters que son arrojados de su manada no pueden unirse
a otra.

     »Se convierten en parias de la comunidad y nadie puede
hablarles si no quieren sufrir el mismo destino. Lo hizo lo mejor
que pudo porque es fuerte, pero después de la vida que ha
vivido, también es frágil en algunos aspectos.

     —Lo que es comprensible —murmuré cuando la Reina me
tomó la mano. Le dio un suave apretón dándole a entender que
apreciaba su apoyo.

    —He oído decir a Ayden que Tyler lo salvó —dijo Miles
mirando a Mav.

      —Se ofreció al Alfa para que dejara a Ayden en paz, ya que
el Alfa lo deseaba. Lo he visto todo en su cabeza. Esa manada lo
trató peor de lo que lo hicieron los demonios, utilizando su
cuerpo de la forma que les pareció. Nuestro compañero ha
sufrido trauma tras trauma, además de tener que protegerse a sí
mismo. Después de lo que tuvo que soportar, entiendo por qué
no quiere volver a tener un papel de liderazgo.
—Gracias por explicarnos esto —dijo la Reina con
simpatía—. Trato de permanecer fuera de las mentes de la gente
a menos que sea necesario, pero te agradezco tu confianza y voy
a mantener la confianza de Tyler y a asegurarme de que nadie
de mi pueblo ejerce presión sobre él pidiéndole ayuda.

      —Oh, le gusta ayudar. Es genial construyendo, y ya ha
restaurado una casa en este aquelarre, y lo hará también con la
de Barnabas. Incluso se puede dirigir a la gente sobre lo que
debe hacer, como un capataz. —No estaba seguro de lo que
significaba la última palabra, pero había pillado la idea general.

     —Es sólo que cuando le pediste que estuviera al cargo de la
aclimatación de los Faes aquí, le preocupó que su felicidad
pudiera depender de sus acciones, y eso es algo que no puede
manejar.

     —Entonces tenemos que asegurarnos de que sepa que
siempre podrá acudir a nosotros con cualquier cosa que le pase
o piense. —Reuní mi mirada con la de Mav, sabía que mi
compañero estaba de acuerdo. Bien. Estábamos en la misma
página y haríamos lo que Tyler necesitara. El amor y los
sentimientos valían la pena.
Maverick.



     —Oye, cachorro —le dije a Tyler mientras Asterio y yo nos
encontrábamos con él y Barnabas en la cocina. Estaban
preparando algunos tentempiés para el show. Dio media vuelta
y nos miró con nerviosismo, hasta que abrí los brazos para él.
Tyler suspiró y fue derecho a ellos.

     — ¿Se lo dijiste todo?

     —No, no la parte por la que piensas que deberías estar
avergonzado, puesto que no estábamos solos. Creo que eso es
algo que tienes que decirle tú, pero no me preocuparía por eso.
No hay nada malo con lo que te gusta en la cama, Tyler —le
susurré al oído en voz tan baja que nadie más pudo oírnos—.
Antes le diste a Asterio una idea de lo que te gusta, y no ha
corrido, ¿verdad?

     —Buen punto. Pero no importa qué, no me vas a dejar,
¿verdad?

     —No voy a ir a ninguna parte, cachorro —le dije con
suavidad, comprendiendo su inseguridad después de todo lo
que había pasado. Asintió contra mi pecho mientras yo miraba a
Barnabas—. El Señor Caleb me envió un mensaje en el que me
dice que ahora tiene tiempo para hablar conmigo. ¿Por
casualidad, no tendrás un dispositivo de videoconferencias que
pueda usar? Creo que este debate debería ser cara a cara,
aunque estemos a distancia.
—Entiendo. Caleb parece un buen tipo, Mav. Va a apoyar
tu decisión. —Barnabas me dio una sonrisa suave y abrió el
camino. Me quedé sorprendió cuando terminamos en una sala
de conferencias en vez de regreso en su estudio. Debió de
imaginarse mi sorpresa, porque me hizo un guiño mientras
sacaba un teclado inalámbrico y comenzaba a escribir—. ¿Para
qué utilizar un portátil cuando hoy en día la mayoría de los
televisores tienen Wi-Fi? Además, me gustan los juguetes
interesantes.

     —Sí, te gustan. —Miles se rio entre dientes, moviendo la
cabeza—. Permitirle entrar en Amazon o el Staples2 es peligroso.
Hemos bloqueado la página de Best Buy3 en su portátil.

      —Los juguetes son geniales. —Barnabas le hizo a su
compañero un puchero mientras me entregaba el teclado—.
Sólo tienes que escribir la dirección de Caleb para conectarte
con él. —. Él se fue hacia su compañero—. Tengo algo de tiempo
y algunos juguetes nuevos que no te he enseñado.

      —Que tengas una buena llamada —gruñó Miles cuando se
abalanzó sobre su compañero, levantándolo en sus brazos y
corriendo hacia la habitación.

     —Ahora estoy caliente. —Tyler soltó una risita—. Quiero
jugar con juguetes.

     —Después de hablar con Caleb. —Rodé mis ojos, amaba
sus travesuras, pero sabía muy bien que lo hacía porque
entendía que yo estaba preocupado porque iba a renunciar.
Escribí lo que necesitaba, junto con mi contraseña de inicio de
sesión. La pantalla parpadeó, lo que indicaba que el programa
estaba esperando a que el otro usuario contestara.



2
Sitios de compra de cosas tecnológicas.
3
Lo mismo pero tiene ofertas nuevas y descuentos cada semana.
—Va a ir bien, Mav —dijo Asterio suavemente mientras
frotaba mi espalda con su mano izquierda, de pie a mi lado—.
Nosotros lo resolveremos todo. —Si bien era bueno tenerlos
cuando yo estaba preocupado, sabía que ellos me necesitaban.
Tyler estaba traumatizado y teníamos que tratar con eso.
Asterio había vivido en otro Plano toda su vida y no tenía ni idea
de cómo vivir la vida aquí.

     En otras palabras, me necesitaban más que Caleb.

     —Mi Señor Caleb —le dije con una inclinación cuando su
imagen apareció en la gran pantalla, mis compañeros hicieron
lo mismo.

     —Maldita sea, Mav, ¿cuántas veces tengo que decirte que
me llames Ca… Ah, no estamos solos. —La sonrisa de Caleb cayó
cuando se dio cuenta, y entonces regresó de nuevo, pero pude
ver que era falsa. Lo entendí, lo hice. Era feliz por mí, pero con
un bebé en camino, estaba más preocupado por su propia
familia—. Has encontrado a tus compañeros.

     —Sí. Sé que me enviaste a este viaje para ayudarme a
despejar mi cabeza porque sabías que no era feliz.

     —Wow, y yo que pensé que había sido cauteloso. —Se rio
entre dientes—. Supongo que no lo suficiente.

      —Te conozco, Caleb —dije, mostrando mi aflicción en mi
voz—. Y te doy las gracias por haberme enviado, ya que me llevó
a lo que más necesitaba, mis compañeros.

     —Y ahora quieres renunciar.

      —¿Qué? —gritó alguien al fondo antes de que Liam
apareciera en la pantalla. Los compañeros de Caleb podían ser
gemelos idénticos, pero hacía mucho que yo había aprendido a
distinguirlos. Liam a veces podía ser una diva, mientras que
Lorcan era rápido en enfadarse, aunque lo disimulaba bien—.
No puedes dejarnos. Lo prohíbo. Estamos a punto de tener un
bebé. Nuestro Jefe de Seguridad…

     —Mi compañero puede hacer lo que jodidamente quiera —
gruñó Tyler, y sus dientes se alargaron por la amenaza potencial
que veía—. Se ha pasado casi dos milenios protegiendo a los
demás y cumpliendo con su deber. Eso es más de lo que hace la
mayoría. Es hora de que haga lo que quiera y sea feliz.

      —Lo sabe, cachorro —le dije suavemente mientras tiraba
de él poniéndolo delante de mí y rodeándolo con mis brazos.
Tyler se calmó e hizo ruidos de alegría ante mi tacto—. Están a
punto de tener un bebé. Están preocupados. —Entonces me
concentré en Liam—. ¿De verdad crees que te dejaría en
peligro? Conozco a los hombres con los que trabajo, Señor
Liam. Cualquiera de ellos está más que capacitado para ocupar
mi lugar.

     —Sí, bueno, lo siento —murmuró Liam—. Es solo que
nuestra madre de alquiler se puso de parto ayer por la noche,
pero fue una falsa alarma y estamos como locos. La idea de un
cambio en nuestra seguridad y que otra persona se haga cargo,
me da miedo.

     —Lo entiendo, pero hay otro lado en la moneda, alguien
nuevo podría ver cosas que yo no haya visto, ya que llevo
demasiado tiempo en el cargo, y hacerlas de forma diferente a
como yo lo hacía. Tener sangre nueva en el cargo puede ser una
buena cosa. Como cuando Caleb asumió el poder. —Había
pensado en el argumento durante la noche anterior. Estaba
bastante seguro de que era uno muy bueno.

     —¿Tienes a alguien en mente? —preguntó Caleb mientras
ponía a su compañero en su regazo.
—En realidad tengo dos en mente —le contesté, vacilante,
no estaba seguro de como iría la siguiente parte—. El trabajo es
demasiado grande para una persona, Caleb.

     —¿Por qué nunca me lo dijiste, Mav?

      —Porque podía manejarlo —suspiré—. He estado
haciéndolo durante mucho, mucho tiempo, y cuando asumiste
el cargo necesitabas la ayuda de alguien en quien confiaras. Sin
embargo, me dejó sin vida, y creo que acabé quemado. Estaba
pensando en dimitir cuando regresara a casa o decirte que para
hacer mi trabajo se necesitaban dos personas. Pero encontré a
mis compañeros, y eso tomó la decisión por mí.

     —Así que un Jefe de Seguridad y un Jefe de los Guerreros
—murmuró Caleb mientras escribía notas—. Me preguntaba por
qué realizabas ambos trabajos cuando teníamos un coordinador
del Complejo de los Guerreros.

      —Eso es lo que solía hacer hasta que descubrimos que
estabas vivo. Después, tu protección era lo más importante, y yo
era el más viejo y el más cualificado, Así que me convertí en el
Jefe de tu seguridad, pero nunca sustituyeron mi puesto y tú
estabas empezando con todo. Después, lo añadiste a mi
trabajo…

     —Él lo hará —dijo Tyler con cuidado, cortándome. Frotó
sus manos por mis muslos y caderas, recordándome que ahora
estaba aquí con mis compañeros y feliz—. Dos personas para el
trabajo.

     —Sí, lo sé y siento no haberme dado cuenta que eran
necesarias dos personas, Mav. —Me di cuenta de que Caleb
estaba molesto, y era la última cosa que quería.

     —Oye, si no hubiera podido manejarlo, te lo hubiera dicho
—le contesté con una sonrisa—. Iba a hacerlo cuando las cosas
se calmaran y estuvieras mejor aclimatado. Pero surgió una cosa
tras otra y nunca llegué a hacerlo.

     —Bueno, gracias por hacérmelo saber, entonces debo tener
dos remplazos. ¿Vas a ayudar con el traslado de los Faes a
Grecia, la organización y el avión, o debería enviar a alguien?

     —No, yo me encargo —le respondí con una sonrisa—. Ellos
se van a retrasar un día o dos, porque mi compañero ha tenido
una idea de cómo darles una visión inicial de nuestro mundo.

      —¿En serio? —Caleb levantó una ceja y se recostó en su
silla—. Cuéntame.

     Así que lo hice. Tyler entró en juego y ayudó con la teoría
detrás de la idea. A continuación, Asterio añadió su granito de
arena explicando que lo esperaba ansioso, porque nunca había
estado en nuestro mundo, y era intimidante.

      Hablamos con Caleb y Liam un poco más antes de
concluir. Le di mis sugerencias sobre a quién promover y los
detalles acerca de las medidas tomadas para el traslado de los
Faes y sus pertenencias por avión. Después de todo eran un
montón de cosas. Me desearon lo mejor y me hicieron prometer
que mantendría el contacto. Por supuesto, dije que sí. Me
preocupaba por su familia.

     Cuando acabamos, me dejé caer en uno de los sofás,
totalmente en estado de shock. —Acabo de dejarlo.

     —Sí, lo hiciste —dijo Tyler suavemente y luego levanté los
brazos. Realmente no estaba prestando atención, pero hice lo
que quería—. Es lo que querías, ¿verdad?

     —Sí, pero fue más duro de lo que pensé que sería. Me
siento como si los hubiera abandonado.
—No lo hiciste, Mav —susurró Asterio contra mi mejilla, y
me dio un beso. Estaba quitándome mi cinturón y luego, de
repente estaba desnudo. Um, ¿cómo me había perdido eso?—
Vamos a cuidar de ti.

     —Estoy bien. —No lo estaba, pero me necesitaban y ahora
no era el momento de tener un colapso.

     —No, no lo estás —susurró Tyler en voz baja mientras
ahuecaba mi cara en sus manos. También estaba desnudo.
Wow, si me había perdido ver a mi compañero desvestirse,
realmente estaba más noqueado de lo que pensaba—. ¿Asterio,
puedes ponerlo sobre mí? Estoy tratando de asegurarme de
mantenerme enfocado.

    —Claro —estuvo de acuerdo, y entonces sentí sus grandes
manos sobre mi polla. La empujó contra el orificio de Tyler y mi
compañero se deslizó hacia abajo, llevándome dentro de él.

     —Desnúdate, porque después me vas a follar, mientras
sigo sobre Mav —dijo Tyler con un gruñido—. Me siento muy
cachondo.

    —Tú eres tan malditamente caliente —susurré mientras
hundía la cara en su cuello y movía las manos a su culo.

      Tal vez tenían razón y no estaba bien. Esto me hacía falta.
Me sentí tranquilo, y no era el sexo, aunque eso siempre era una
ventaja. Era su necesidad por mí y la mía por ellos. Recordé que
la principal razón por la que había renunciado, era que tenía
que ponerlos en primer lugar, como ellos estaban haciendo por
mí en ese momento. No le estaba fallando a Caleb, simplemente
me liberé, para poder amar a mis compañeros como se
merecían.
—No estás hablando sucio ni haciéndote cargo —criticó
Tyler en voz baja cuando me perdí en mis propios
pensamientos—. ¿Te estoy montando y no estás listo todavía?

      —No —gruñí, levantando la cabeza tan rápido que se echó
hacia atrás y casi cayó de mi regazo. Lo abracé con fuerza y
comencé a ayudarlo a moverse—. Estaré siempre que me
necesites, cachorro. Esto es perfecto, y calienta a mi corazón que
sepas que siento nuestra conexión, incluso aunque mi cuerpo no
lo hiciera.

     —Bien, bien —gimió mientras me montaba.

     —Sí, cachorro, sé una buena puta y folla mi polla —me
burlé, sus ojos se ampliaron. Sabía lo que quería en el momento
en el que inclinó su cuello—. Sólo un sorbo o no lograremos
hacer ninguna otra cosa hoy.

     —Sólo quiero que me necesites desesperadamente —
murmuró, tratando de tirar de mi cara hasta su cuello para que
bebiera.

     —No necesito la sangre para eso. —En un instante nos
rodé, por lo que se quedó debajo de mí en el sofá. Le sujeté los
brazos sobre su cabeza y me empujé salvajemente dentro de él—
. ¿No pensarás que es la única razón por la que te follo con tanta
pasión? Tu sangre me puede mantener todo el día y la noche,
Tyler, pero esa no es la razón por la que te deseo tanto.

     —Lo siento, no te enfades —murmuró con una preocupada
expresión en su rostro.

      —No lo estoy —gruñí, golpeando tan duramente que el
sillón crujió—. Sólo quería aclarártelo. Te quiero, Tyler. No sólo
a tu cuerpo, no sólo el sexo caliente, y no sólo tu sangre. Te
quiero entero, cachorro. Tu corazón, tus emociones, tu amor.
Soy así de exigente.
—Está bien. —Me sonrió y luego levantó los labios para un
beso. Me incliné y devasté su boca como lo hacía con su cuerpo.
Alcanzamos el punto máximo juntos, y lo llené con mi semilla,
marcándolo como mío. Cuando terminamos, me giré, tirando de
él hasta que estuvo en mi regazo, tumbado en mi pecho—. Me
encanta ser tu puta.

     —A mí también. —Me reí entre dientes mientras
bloqueaba mi mirada con la de Asterio. Oh, sí, nuestro
compañero también quería algo de amor. Si la lujuria en sus
ojos era algo a tener en cuenta, él lo querría durante una
semana consecutiva—. Creo que deberías ser la puta de Asterio,
mientras juego con él. —Asintió, palmeando con las manos su
enorme polla.

     Había visto el largo de Caleb, pero la polla de Asterio era
enorme. Estaba contento de que el cuerpo de Tyler se ajustase
de forma automática al tamaño de sus compañeros, ya que de lo
contrario, esa polla le haría mucho daño. Yo no era pequeño, y
era más ancho que cualquier polla que hubiera visto antes, pero
nuestro compañero era muy ancho y muy largo.

      —No necesitamos ningún lubricante, y Tyler amará
tomarte, además su cuerpo se prepara de forma natural para
tener relaciones sexuales con sus compañeros —le expliqué a
Asterio que miraba a donde todavía estamos unidos—. Así que
estaba pensando que podría beber de ti y jugar un poco, si eso
está bien. Hasta que consigamos algo de lubricante más tarde.

     —Sería un honor darle a mi compañero el sustento que
necesite —contestó con una inclinación de cabeza. Esto no era
un asunto formal, pero lo tomé como la manera en la que los
Faes hacían las cosas, y lo dejé ir.

     —¿Puedo chuparte mientras me folla? —preguntó Tyler,
con las mejillas rojo brillante mientras se movía de mi regazo.
—Hey, no hay vergüenza en lo que compartimos juntos,
cachorro. Nunca te avergüences de pedir lo que quieras.

      —Pero Asterio tiene que saberlo. —La cara de Tyler estaba
tan llena de pena que se me rompió el corazón.

      —Aprenderemos unos de otros, esa es la mitad de la
diversión, Tyler —dijo Asterio juguetonamente mientras
levantaba a Tyler, como si no pesara nada y lo tiraba encima de
su hombro—. Sé que te gusta jugar duro y a ser una puta. Eso es
suficiente por ahora. Siempre he querido a alguien con el que
pudiera ser salvaje en la cama. Odio admitirlo, pero para mi
edad, no soy muy experimentado, y sólo he tenido relaciones
sexuales blancas.

     —Espera, ¿eh? —le pregunté, juntando mis cejas confuso—
. ¿Has tenido relaciones sexuales con hombres blancos?

     —No, también tenemos Faes de piel oscura —contestó,
pero luego me di cuenta del problema—. Había escuchado a uno
de los vampiros hablar de cómo pensaba romper con su novia
porque ella sólo quería sexo blanco y helado, y que él necesitaba
más.

      —Vainilla —exclamó Tyler, mordiéndose el labio para no
reírse—. Sexo vainilla, no sexo blanco, chico grande. La vainilla
es un helado, pero la frase correcta es ‘sexo vainilla’.

     —Oh, está bien, entonces sólo he tenido la vainilla —
murmuró Asterio—. No estoy seguro de que tiene que ver el
sexo con el helado, pero me gusta el helado.

     —Hay todo tipo de helados, como tipos de sexo —explicó
Tyler pacientemente con una sonrisa, cuando Asterio lo puso
sobre sus pies—. La vainilla se considera un helado simple, sin
extras añadidos. Así que cuando la gente habla sobre el sexo
normal, al estilo misionero, muy tranquilo y suave, se refiere a
él como sexo vainilla.

     —Pero tú estabas en esa posición con Mav y no eráis muy
suaves.

      —No, no todo lo misionero es vainilla —ronroneó Tyler,
inclinándose hacia adelante para lamer el pezón de Asterio—.
Nosotros añadimos crema caliente de chocolate, crema batida, y
un montón de cerezas y nueces.

     —Me gustan las nueces —susurró Asterio con un tono
entrecortado—. Tú quieres que me haga cargo de nuestra unión,
¿no?

     —Uh… huh. —El cerebro de Tyler parecía como si se
hubiera caído de un edificio. De nuevo, su pene estaba muy
duro y tenía fugas, por lo que no creo que tuviera mucha sangre
por el resto de su cuerpo.

      —Bien —nuestro gran guerrero gruñó. Le dio la vuelta a
Tyler y lo empujó a un lado del sofá, abriéndole sus piernas. Yo
lo observé mientras empujaba su enorme polla en Tyler
lentamente—. Chuparás a Mav, y lo llevarás hasta el final con tu
pequeña y caliente boca. Cuando estés cerca de correrte, quiero
oírte gritar tu placer mientras él se corre por toda tu cara.

     —Sí —gimió Tyler. Rápidamente agarré mi camiseta y la
metí en el vaso de agua que había traído conmigo antes,
limpiándome a mí mismo. En el momento en el que hube
acabado, Asterio estaba totalmente en el interior de Tyler, a
quien se le notaba que le gustaba—. Oh, Dios, Mav tiene una
enorme polla que me extiende la perfección, pero nunca he
tenía a nadie tan largo como tú. ¡Fóllame! Usa bien mi agujero.
¡Dame con tu mano!
—¿Qué? —jadeó Asterio, retirándose inmediatamente—.
¡No golpearé a mi compañero!

     —No, en el culo —le dije suavemente, cuando Tyler enterró
su cabeza en los cojines por la vergüenza—. No golpearlo. Azotar
firmemente su culo. —Asterio me dirigió una mirada
preocupada, pero asintió. Hizo lo que dije, y Tyler gimió y se
retorció—. Querías probar cosas nuevas y no tener sexo vainilla.
Esto es lo que le gusta a nuestra pareja.

     —Creo que puedo hacerlo —susurró con temor, mirando la
huella que su mano había dejado—. Prométeme que me dirás si
te hago daño, cachorro.

     —Lo haré —masculló Tyler levantando la cabeza y
mirándome. Gesticuló con su boca un ‘gracias’, y le sonreí. Me
moví poniéndome de rodillas delante del sofá, mi polla al nivel
de su cara, y él entendió la idea. Tyler me llevó a su boca
mientras Asterio lo azotaba y se clavaba duramente en él.

     —Te sientes maravilloso, compañero.

      Tyler gimió, sus ojos dando vueltas en su cabeza mientras
me chupaba. Con toda esa estimulación, yo no iba a durar
mucho tiempo. Pasé mis dedos por su pelo, agarrando un
puñado cuando empecé a follar su boca. Tyler se volvió loco,
tratando de retroceder para tomar más de la polla de Asterio,
así como ingería la mía.

      —Quieto —le ordenó Asterio dándole una dura bofetada en
el culo. Nuestro compañero asintió, a medida que le dábamos lo
que quería... Lo que queríamos.

      Unos minutos más tarde, Tyler gimió y solté su cabeza,
saliéndome de su boca. Me hizo una cabezada y gritó.

     —Me corro. Oh, joder, me corro. ¿Soy una buena puta,
Asterio? ¿Conseguiré más de tu pene?
—Oh, sí —gruñó mientras yo me acariciaba rápidamente.
Me gustaba la idea de lanzar mi carga por toda su cara, y me
alegré de que a Asterio se le hubiera ocurrido. Nunca había
hecho eso antes, pero la idea era caliente—. Me complaces
mucho, mi caliente puta. Vas a ser una pareja maravillosa.

    —Sí, seré un        buen   compañero     —coincidió   Tyler
inmediatamente.

       —¿Te comprometes con nosotros y sólo nosotros para
siempre? —le pregunté, ahuecando su mejilla con mi mano
libre.

     —Sí, siempre.

     Asterio me dirigió una mirada de comprensión y añadió
una pregunta. —¿Siempre vendrás a nosotros con tus
necesidades y nos dirás lo que deseas, confiarás en nosotros
para darte como nuestro compañero lo que necesites?

    —Sí —gimió Tyler—. Nunca volveré a mirar a ningún otro.
Os amo a los dos y os seré fiel.

      —Buen, cachorro —lo elogió Asterio, se acercó a mí e
inclinó su cuello. Tomé la oferta, hundiendo mis colmillos en su
cuello. Cuando su sangre bajó por mi garganta, me sentí raro.
Su sangre no era como la de Tyler o cualquier otra que jamás
hubiese tenido antes. Me sentía casi embrujado.

      Eso fue extraño. Pero empujé a un lado la idea cuando me
corrí, pulverizando mi semen por todo el rostro de Tyler y
rugiendo mi liberación. Bueno, había tenido mi primer ménage.
Era mejor de lo que jamás hubiera imaginado, y esperaba
muchos, muchos más.
Tyler.



     Cuando terminamos, todos tendidos unos sobre otros en
un montón tratando de calmarnos, me eché a reír. Oh Dios, mis
compañeros podían darme todo lo que siempre había querido y
más. No se limitaban a dominar mi cuerpo y a ayudarme con
mis inseguridades... Ellos se preocupaban por mí.

     Nunca pensé que fuera posible.

     —¿Puedo conseguirte cualquier cosa, Asterio? —preguntó
Mav a nuestra pareja mientras me empujaba fuera de ellos para
tirarme al suelo. «¿Qué coño?»

     —No, estoy bien —contestó él, mirando entre nosotros. Su
suposición era tan buena como la mía.

     —Déjame lamerte para limpiarte y entonces te traeré algo
para beber. Tienes que estar sediento —divagó Mav, y hundió su
rostro en la ingle de Asterio.

      —Mav, ¿estás bien? —gimió, pero no lo rechazó. Me quedé
allí en el suelo, mirándolos como un idiota. «¿Um, hola?»
«También, estoy aquí». Joder, había acabado con el semen de
Mav por toda mi cara y él estaba limpiando a Asterio. «¿Qué
coño?»

     Me di la vuelta y agarré mi camisa desechada, utilizándola
como un trapo y limpiándome a mí mismo. Sentí que tal vez
estaba siendo una diva, pero tenía mucho de su semen en mí, y
me sentí como si estuviera siendo dejado de lado. Bien, a un
lado, para ser más exactos.

      —¿A dónde vas? —preguntó Asterio cuando agarré de un
tirón mis zapatos y mis jeans.

     —Me sorprende que te des cuenta —gruñí.

     —Espera, Tyler, espera —gritó justo cuando llegué a la
puerta.

     —¿Quieres que se quede? Puedo hacer que se quede,
Asterio. —Los ojos de Mav se movían entre él y yo cuando miré
por encima de mi hombro—. Puedo hacer que tenga un
orgasmo. ¿Eso te hace feliz? Entonces se quedará.

     —Bueno, sí, quiero que se quede —dijo Asterio lentamente,
mirando a Mav como si le hubiera crecido una segunda cabeza.
Exactamente mis mismos sentimientos.

     —¿Estás drogado? —le pregunté a Mav en su lugar.

     —No. —Me miró fijamente y al instante caí de rodillas, su
don forzó mi orgasmo de la nada. En el momento en el que lo
estaba montando, Mav volvió a chupar a Asterio y me dejó en el
olvido. «Genial, hieren mis sentimientos y ahora tengo semen
en mis pantalones. Jodidamente fantástico.»

      Salí de la habitación y me dirigí a la parte trasera de la
casa. Ya que todo el mundo me ignoraba, tenía que dejar a mi
lobo correr. En el momento en el que estuve en la terraza
trasera, me desnudé, sin prestar atención a los gritos de
asombro de la gente a mi alrededor. Cambié y mi lobo dejó
escapar un aullido de dolor. Entonces salí corriendo a toda
velocidad intentando aclarar mi mente.

     No lo entendía. Antes de hoy Mav siempre había sido muy
paciente y suave conmigo después de que tuviéramos relaciones
sexuales. Por supuesto, no siempre eso era necesario. A veces un
rapidito era más que un rato de placer. ¿Pero soltarme en el
suelo y preocuparse por Asterio? ¿Qué fue eso? Actuaba como
una persona con un trastorno maniaco-compulsivo.

     «¿Qué había cambiado? Antes se preocupaba por mis
sentimientos.»

     Sabía que Asterio lo había lanzado a un bucle, pero él no
había peleado muy duro para poner fin a su trabajo de felación,
o eso entendía yo. El cambio tenía que ver con algo de Asterio.
«¿Mav lo respetaba más porque era mejor, y porque él no
estaba dañado como yo? ¿Ahora amaría solamente a nuestro
compañero porque no estaba jodido y yo sólo sería su
juguete?»

     Entonces uno de mis pensamientos mientras corría se
destacó entre el resto. El cambio tenía que ver con algo de
Asterio, pero, ¿qué? Me repetí lo que había sucedido y frené mi
carrera cuando me di cuenta. Cuando Mav había bebido su
sangre, se había puesto muy cachondo, alocado, y gruñón. ¿Qué
si la sangre Fae, afectaba de una manera diferente a los
vampiros?

      Me giré y regresé hacia la casa. Cuando llegué allí, cambié
y entré en la cocina. Me dirigí a la oficina de Barnabas, con la
esperanza de encontrar a la Reina allí. Llamé y entré cuando me
dijeron que lo hiciera. Eché un vistazo alrededor de la
habitación frenéticamente hasta que la encontré.

     —¿La sangre Fae desmadra a los vampiros? —Tenía que
saberlo, y ella era, después de todo, la mujer al cargo.

     —Querido, estás desnudo —dijo mientras              miraba
incómodamente a cualquier lugar menos a mí.
—Sí, a los shifters no nos molesta pasear desnudos. Me
vestiré después. Por favor, respóndame. Mav actuó raramente
cuando todos nos tiramos en el sofá después de tener sexo y se
puso prácticamente loco tratando de hacerle a Asterio…

      —Tyler, toma un respiro —dijo Barnabas suavemente.
Asentí y me di cuenta que había estado frotándome el pecho.
Me dolía mucho. Sabía que, pensar que la sangre de los Faes
jodiera a los vampiros era tener mucha esperanza, pero la
alternativa era demasiado dura para pensarla. Si no era la
sangre, entonces a mi compañero yo no le importaba. Y lo
necesitaba para que me cuidara.

      Justo en ese momento la puerta se abrió y Asterio entró
corriendo arrastrando a Mav detrás de él. —Creo que nuestra
sangre desmadra a los vampiros.

      —Vine a hacer la misma pregunta —suspiré, dándome
cuenta de que habían terminado su diversión y ahora estaban
vestidos.

     —Estás desnudo —gruñó Asterio—. ¿Por qué?

     —¿No lo quieres desnudo, Asterio? —Mav preguntó
mientras subía un pie al cuerpo del otro hombre. Era algo
extraño ver a un hombre tan grande prácticamente rebotar
alrededor del otro—. Si te hace feliz iré a buscar su ropa.

    —Oh, esto es raro —susurró la Reina, viéndolo todo—.
Maverick, quiero que sueltes la mano de Asterio.

     —No, no quiero —dijo Mav con un mohín, acercándose a
Asterio—. Tengo que hacerlo feliz. Quiero estar a su lado. Puedo
hacerlo feliz.

     —¿Ves? ¡Es como un maniaco adicto al crack! —grité,
levantando mis manos al aire—. ¿Qué está pasando?
—Barnabas, una vez vi a tus padres igual —dijo Miles en
voz baja, cuando se trasladó más cerca de Mav, estudiándolo
con cuidado—. Yo era su guardia, por lo que no es que como si
me lo contaran todo. Pero ahora que lo pienso, ellos bebían de
bolsas de sangre, y antes de que existieran los bancos de sangre,
de los seres humanos. Normalmente eso no es aceptable en un
apareamiento.

     —Sí, tu padre, dijo una vez algo acerca de que tu madre ya
controlaba la relación, que no necesitaban además beber mucho
de su sangre —Zacarías, el asesor de Barnabas, estuvo de
acuerdo—. Nunca pensé en ello como algo más que una broma.
Pero parece que la sangre Fae subordina al vampiro.

     —Mav, suelta mi mano —dijo Asterio suavemente.

     —¡No! —se lamentó Mav, agarrando a Asterio—. ¿Por qué
quieres echarme? Puedo cambiar. ¡Sólo dime lo que tengo que
hacer para que seas feliz!

      La Reina se había acercado mientras todo esto estaba
pasando. Ella tocó la cabeza de Mav. —Duerme. —Mav se relajó
al instante, y Asterio lo atrapó a tiempo.

     —No lo entiendo —susurré, desplomándome en el sofá—.
Me empujó fuera del sofá como si no significara nada para él.
Aunque la sangre de Asterio lo afectara de esa forma, ¿aun así
no debería cuidar de mí? Puede preocuparse por mí y aun así
hacerlo feliz.

     —Carrocho, él estaba casi obsesionado y loco —dijo Asterio
suavemente mientras ponía a Mav en otro sofá—. Dijiste que tu
sangre lo afectaba de tal forma que lo ponía muy cachondo. Mi
sangre también lo afecta, pero de manera diferente. No es capaz
de controlarse. —Se acercó para tocarme, pero me alejé—.
¿Cachorro?
—Tampoco se lo impediste —le susurré mientras me
levantaba y me alejaba de él—. Sólo me miraste divertido
cuando me tiró al suelo. Oh, por supuesto, trataste de conseguir
que no me marchara, pero no fue un esfuerzo muy duro. El
maniaco movimiento de la cabeza de Mav era más importante
que cómo me sentía, ¿verdad?

     —Tyler, eso no es verdad. —Bajó la cabeza avergonzado.
Tal vez no lo era, pero seguro como el infierno que no había
presentado mucha pelea—. Estaba conmocionado por todo. No
sabía qué hacer. No me di cuenta de que algo estaba mal con él
de inmediato. Era nuestra primera vez juntos. No quise hacer
nada que te dañara.

     —Y sin embargo lo hiciste. —Negué y me dirigí hacia la
puerta—. Os veré por ahí chicos.

     —Tyler, espera.

      —No —gruñí mientras le daba un tirón a la puerta
abriéndola—. Ve a buscar una nueva mamada de Mav así podrás
olvidar que alguna vez estuve aquí. —Sí, estaba siendo un
imbécil, pero no sabíamos a ciencia cierta que era su sangre lo
que había vuelto loco a Mav. Y Asterio no lo había manejado
muy bien. Lo siento, estaba siendo un malcriado, ¿pero era tan
malo que quisiera que ellos me hicieran su prioridad? ¿En
particular, durante una mamada?

      —Vamos a ver si lo entiendo —gritó la Reina Magdalena
antes de que yo saliera al pasillo. La puerta se cerró detrás de
mí, pero todavía podía oír su voz alta y clara. —¿Uno de tus
compañeros empuja al otro del sofá después de que tuvierais
relaciones íntimas, te distraes con el sexo oral, y te olvidas de
que el otro está en el suelo?

     —Sí, pero no sabía qué hacer cuando Mav se movió y Tyler
cayó al suelo. No creo que lo empujara, más bien se movió y
Tyler cayó. O tal vez sí. No lo sé. Me quedé allí sentado
preguntándose qué demonios estaba pasando. Y luego Mav
estaba sobre mí y Tyler se iba y… Bien, la jodí —concluyó
Asterio, probablemente al darse cuenta de que simplemente no
era una buena forma de defenderse.

     Seguí caminando. Volví y encontré mi ropa, poniéndomela
con movimientos espasmódicos, enojado. De repente había
alguien detrás de mí, agarrando mis caderas.

    —No te vistas por nosotros, sexi lobo —ronroneó en mi
oído—. ¿Quieres jugar?

      —Sí, pero estoy acoplado a dos idiotas y creo que han
terminado de jugar conmigo —le respondí, omitiendo
deliberadamente que se había ofrecido a jugar conmigo. En el
momento que dije que estaba acoplado, me dejó ir y dio un paso
atrás. Me di la vuelta y me quedé boquiabierto. Había tres
enormes guerreros Faes mirándome con tal ansia que no pude
dejar de temblar. Estaba acoplado, no muerto.

     —¿No te han hecho daño, verdad, pequeño? —preguntó
con suavidad mientras se acercaba y ahuecaba mi mejilla.

      —No, físicamente no. Creo que vuestra sangre vuelve a los
vampiros idiotas y el otro sólo tiene que sacar la cabeza de su
culo.

     —¿Cómo no iban a adorar una recompensa como tú? Si
fuera tu compañero, te valoraría siempre. Te ves como si
estuvieras hecho para el placer, pequeño lobo.

     —Lo está, pero no es tuyo, Lavache —gruñó Asterio, su
propia voz profunda y aún más baja. Peligrosa casi.

     —El lobo dijo que estaba acoplado —le espetó el hombre—.
Sus sentimientos han sido heridos y no vi nada de malo en
decirle que no podía haber sido por nada que hubiera hecho.
—Está bien, pero quita la mano de mi compañero. —
Asterio saltó entre nosotros y me apartó del tipo. Le di un
empujón y me alejé de los dos—. Lo siento, cachorro.

      —Lo que sea, es genial. ¿Quieres tener relaciones sexuales
otra vez? —No podía obligarlos a que me hicieran su prioridad y
estaba acoplado con ellos. Así que bien, podíamos ser
compañeros, pero realmente había sido hecho para ser su
juguete.

      —Sí. No, espera, ¿qué? ¿Estás enojado conmigo, pero sin
embargo, quieres sexo? —La mirada confusa en su rostro era
casi divertida.

     —No puedo cambiar lo que sientes, pero a los dos nos
encanta follar. Así que fóllame. Aquí delante de todos y
demuéstrales a quien pertenezco.

     —No voy a tratar a mi pareja como una vulgar prostituta.
—Se inclinó y me susurró al oído por lo que solo pude oírlo yo—.
Jugar a la puta cuando estamos solos es una cosa, Tyler, pero no
tendré una puta por compañero.

     —Jódete. —Las lágrimas ardían en mis ojos y lo empujé
con toda mi fuerza. Se tambaleó hacia atrás unos metros—. Eso
no significa que sea una puta. Eso es ser un lobo. No tenemos
problemas con tener relaciones sexuales delante de los demás.
Estos hombres me quieren, pero soy tuyo. Te decía que estaba
bien mostrarles exactamente a quien pertenezco. Me estaba
sometiendo a mi compañero, permitiéndote demostrar tu
dominio sobre mí.

     —Oh. —Palideció y dio un paso hacia mí. Negué y di un
paso atrás.

      —Golpe dos, Asterio. Solo te falta el tercero. Voy a volver a
vivir con Darcy y Ayden. Incluso si fuera la mayor zorra en el
mundo y me gustara el sexo en público sólo porque soy un
exhibicionista, no hay nada con malo en eso. Sólo sería una puta
con mis compañeros. Yo pensaba que estabas de acuerdo con
que podríamos ser nosotros mismos uno con los otros. ¿Qué
pasó con eso?

      —Tyler, lo siento. —Sí, me miró como si alguien hubiera
atropellado a su perrito y le dijera que no volvería a tener
relaciones sexuales nunca. Genial. Lo sentía, pero todavía me
dolía.

      Lo estaba mirando cuando una lágrima se me escapó fuera
del ojo. —Sí, yo también. Gracias por darme una idea de lo que
puede ser la felicidad antes de arrancármela de inmediato.

      Me dirigí a la casa, ignorando sus gritos detrás de mí. Fui y
hablé con el cocinero y el personal temporal que Barnabas había
contratado para atender a todas las hadas durante su estancia
en la finca. Planeamos la comida y la diversión para la película
de la noche y su introducción a la vida en nuestro planeta. Al
principio lo había hecho para ayudar a mi compañero a no
sentirse como un pez fuera del agua. Ahora ya no me importaba
si tomaba una larga caminata hasta un muelle de embarque.

     Cuando terminé, decidí irme a casa. Mav estaba fuera y no
sabíamos qué iba a pasar con él. Tal vez me merecía lo que
estaba pasando, porque no quería sentarme allí y sujetar su
mano. Pero, de nuevo, ¿puede alguien ser lo suficientemente
fuerte como para hacer eso, cuando tu compañero está
obsesionado con tu otro compañero y no por los dos?

      No lo sabía, tenía otros problemas de los que
preocuparme. Estaba cansado, necesitaba una ducha y una
muda de ropa. Llevaba con la misma ropa varios días. Bueno,
no la había usado mucho, pero el punto seguía siendo el mismo.
Agarré mis cosas de la habitación que había estado usando
con Mav y me dirigí a mi camioneta. Cuando la Reina y
Barnabas trataron de detenerme, pasé de largo delante de ellos,
sacudiendo mi cabeza haciéndoles saber que no podía hacerle
frente en ese momento. Cuando ya había salido de la finca, me
di cuenta de que los había ignorado. Mierda. «¿Podría tener
problemas por eso?» Quiero decir, el jefe del Consejo de la
Costa Este y la Reina de las hadas querían hablar conmigo y me
alejé dejándolos tirados.

     «¿Sería eso un delito de muerte?» Si se lo hubiera hecho a
mi Alfa, me hubiera pateado el culo durante mucho tiempo.
Pero, de nuevo, fue un pensamiento pasajero, porque estaba
teniendo problemas con dos mierdas. Estaba perdido en mi
propia y jodida cabeza, por lo que lo más probable era que
hubiera reaccionado exageradamente ante lo que estaba
pasando. Pero realmente me habían hecho daño, tanto si fue a
propósito como si no.

     Ninguna de las personas que habían estado en mi vida se
había preocupado por mí. Tuve una idea de último momento, la
gente estaba acostumbrada a conseguir de mí lo que querían.
Durante unos dos días enteros lo había consentido, y ahora me
sentía como si alguien hubiera tirado de la manta y me hubiera
dejado como una alfombra.

     Entré y estacioné en el garaje. Apagué el camión y me
quedé mirando a la casa que no era mía, pero se sentía como lo
más cercano a un verdadero hogar que jamás había tenido. Ni
siquiera sentí como un hogar la casa que tenía en tierras de la
manada, porque no estaba seguro allí. En esta casa, me sentía
seguro, pero ahora faltaba una parte de mí, mis compañeros. Y
no quería estar allí. No sabía dónde quería estar.
Salí de mi camioneta y entré en la casa, suspirando cuando
vi a Ayden esperándome. —Por favor, no. No puedo soportar
más mierda.

     —Acabo de recibir un mensaje de Barnabas diciendo que
has huido de tus compañeros —gruñó, caminando hasta
quedarse frente a mí, mientras yo trataba de moverme a su
alrededor.

      —¿Por qué corres, Tyler? Barnabas dice que uno se está
volviendo loco y el otro está desmayado. ¿Qué diablos ha pasado
para que corrieras?

     —Tú no sabes nada, ¿de acuerdo? —grité, sin importarme
de que pudiéramos atraer a una multitud—. Me hicieron daño,
Ayden. Sin embargo, tu falta de confianza es conmovedora.
Después de todo, ¿piensas que les haría algo a ellos y después
los abandonaría? ¿Qué demonios, hombre? ¿Es que no he
estado siempre a tu espalda? ¿No me lancé una y otra vez en el
camino del Alfa para salvarte? Ahora, de repente, cuando hay
problemas asumes que hice algo mal. Volví por algo de ropa
limpia y conseguir un poco de espacio. ¡Espero que se me
permita eso!

     —Tyler, no quise decir eso —dijo suavemente.

     —Sí de acuerdo. Vi la sentencia en tus ojos. Cuando entré
estabas gruñendo como si fuera culpa mía. Lo que sea. ¿Por qué
a nadie le importa lo que siento? Todo el mundo me usa para lo
que quiere, pero soy el único culpable. El Alfa me culpaba
porque tú lo habías dejado, Asterio me culpa por como soy, y tú
me culpas, porque ellos equivocaron. Bueno, ¡jodeos todos!

      Me di vuelta y corrí hacia las escaleras. Joder. ¡Tenía que
salir de allí! Tomaría una ducha y una siesta y luego empacaría
mis cosas y me lanzaría a la carretera.
—No quise decir que fuera culpa suya —le oí decir a Ayden
abajo cuando llegaba a mi habitación. Supuse que estaba
hablando con Darcy. Sí, tenía un compañero que estaba allí para
él, para consolarlo, incluso cuando metía la pata. ¿Yo? ¡Oh, no!
A mí uno me empujó fuera del sofá y el otro me exigió que
cambiara lo que soy.

     «Genial. Sólo de puta madre.»

     Una vez que estuve en mi habitación me quité la ropa y me
metí en la ducha. Me restregué la piel con tanta fuerza, que me
sorprendí de no estar cubierto de cortes y hemorragias. Era
como si pensaba que si me lavaba así para quitarme de encima
su esencia, no rompería a llorar.

      Eso trabajó hasta después que hube terminado y me sequé.
En el instante en el que me arrastré solo a mi cama fría, sentí su
pérdida y todo el dolor de mi vida pareció ahogarme. Las
lágrimas ardían en mis ojos cuando mi desesperación me
alcanzó. Sólo quería dormir un poco, no es que me importara si
alguna vez me despertaba de nuevo. Después de todo, ¿qué
tenía esperándome?
Asterio.



     Estaba sentado en la parte posterior de lo que había oído a
alguien llamar ‘sala de los medios de comunicación y mini
teatro’. No sabía lo que eran medios de comunicación, y apenas
lo que significaba teatro. En nuestra casa teníamos un lugar
para representar obras de teatro, pero esto era otra cosa. Así
que todo alrededor, todo en el mundo, me confundía. Solo
quería a mis compañeros, su presencia me calmaba. No quería
saber más acerca de este mundo ni explorarlo, sin ellos.

      Cuando Tyler me dejó, nadie me permitió ir detrás de él, y
no era como si sólo pudiera caminar hasta encontrarlo. No sabía
cómo conducir una de esas máquinas de metal. Tampoco me
dejaron llamarlo por teléfono, que era un invento ingenioso, tan
solo me dijeron que esperara a que se calmara. Siempre había
respetado a mi Reina, pero en ese momento estaba enojado con
ella. No creía que tuviera derecho a intervenir en mi
apareamiento.

     Quiero decir, ¿y si todo lo que Tyler quería era que fuera
detrás de él, e hiciera las cosas mejor? ¿Qué pasaba si al darle
espacio sólo estaba poniendo más distancia entre nosotros y no
podía arreglarlo más tarde?

      ¿Y qué diablos iba a hacer con respecto Mav? La Reina
había dicho que lo había puesto a dormir hasta que mi sangre
saliera de su sistema y volviera a la normalidad. ¿Cuánto tiempo
llevaría? ¿Y cómo le iba a explicar que le hice tanto daño a Tyler
que se fue?

      El espectáculo comenzó y me sentí abrumado por la
tristeza. Tyler había tenido esa idea para ayudarnos a mí y a mi
gente. Ahora ni siquiera estaba aquí para ver si funcionaba,
debido a que yo lo había alejado. Yo era un compañero horrible.
No tenía excusa, pero sí había tenido algunas razones para
haber hecho las cosas tan mal. Les rogué a los dioses que me
dieran la oportunidad de explicárselo a Tyler y que lo
entendiera.

      Tan perdido como estaba en mis propios pensamientos, no
podía quitar mis ojos del show. Este mundo tenía grandes
inventos. Esos televisores mostraban imágenes que eran
fantásticas. Me sentí como si estuviera de pie allí en los lugares
que mostraran. La película mostraba toda la Tierra, y escuché
gritos de asombro por toda la habitación. ¿Ahí era donde
estábamos? ¿En ese enorme planeta?

     Luego cambió a otros temas para mostrarnos cómo el sol
se movía alrededor, pero lo que una voz femenina estaba
diciendo, es que eso era un sistema solar, y que eran la Tierra y
los otros planetas los que se movían alrededor del Sol. Más
tarde buscaría lo que significaba eso, pero parecía algo
importante.

    Me gustaba su voz. Era tranquilizadora. Oí a uno de mis
amigos preguntar quién era ella.

      —Es Sigourney Weaver, una actriz que interpreta a
personajes en las películas —explicó Ferris, un guerrero
vampiro. Eso hizo que un montón de personas hicieran más
preguntas—. Bueno, tal vez podríamos conseguir algunas
libretas, y así podrían simplemente escribir las preguntas, y
comentarlas después de la película para que no se la pierdan.
Pensé que era una gran idea, ya que tenía una docena de
preguntas en mi mente. Paró el espectáculo, diciendo que eso
era ponerlo en pausa. ¡Wow! ¿Podían parar el show? ¿Cómo
tenían el poder de hacer eso con una sola mano? Por supuesto,
alguien lo preguntó y Ferris explicó que el show estaba grabado
y podía ser visto en cualquier momento. La cosa en la mano era
un mando a distancia y controlaba la máquina que reproducía el
programa grabado.

      En otras palabras, estaba aprendiendo mucho en el lapso
de unos minutos y no todo tenía sentido. Muchos otros
regresaron con pequeños libros de papel, que llamaron blocs de
notas. No tenía mucho sentido que los llamaran blocs si eran
libros para las notas, pero era básicamente lo mismo. También
nos entregaron instrumentos de escritura que llamaban
bolígrafos. En nuestro mundo teníamos lápices, pero encontré
esos bolígrafos divertidos.

      Cuando fui a escribir mi primera pregunta y vi que escribía
de color morado, me alegré. Si tan sólo pudiera tener una idea
sobre este mundo y que todo saliera bien con mis compañeros,
pensé que podría ser feliz aquí. Su mundo era mágico, a su
manera. Quiero decir, estaba ahí sentado, esperando que Ferris
volviera a poner el show en la televisión, con mi bloc y un
bolígrafo de color púrpura. Si eso no es magia, no sabía lo que
era.

     Empezó de nuevo y me fascinó aún más que antes. No
había sólo tierra en el mundo. Vimos a unos adorables animales
llamados pingüinos luchando contra una tormenta de nieve.
¡Oh, cómo me gustaría ver la nieve algún día! Sonaba
maravilloso. No estaba seguro de querer nieve como la que
había en ese lugar llamado Ártico, pero uno de los guerreros
explicó que no nevaba así en todas partes.
Todo el mundo se quedó sin aliento cuando la escena
cambió y un animal de gran tamaño llamado oso polar estaba
luchando por salir de la nieve. Fue realmente hermoso. Rodó
por una colina de nieve, y la mujer de voz suave dijo que estaba
limpiando su piel. No creo que jamás quisiera bañarme en
nieve, pero esos animales parecía que estaban muy adaptados a
esas cosas.

      Sus cachorros asomaron la cabeza fuera de un agujero en
la nieve y otra ola más grande de tristeza me golpeó. Echaba de
menos a mi cachorro. De acuerdo, podría ser un apodo extraño
para nombrar a nuestra pareja, pero eso funcionaba para
nosotros. Tyler no era un niño en el sentido estricto de la
palabra, pero en realidad era joven para nosotros.

     Pero, de nuevo, éramos muy, muy viejos. Él había pasado
por muchas más cosas de las que realmente yo sabía. Sólo en el
gran esquema de las cosas, él era joven. Era nuestro cachorro,
no sólo en el sentido de su corta edad.

        —Oye —dijo Mav en voz baja mientras se sentaba a mi
lado.

    —¿Estás bien? —le pregunté, preocupado por su estado de
ánimo.

     —He vuelto a ser yo, pero te debo una disculpa y a Tyler
una enorme. No sé lo que pasó. —Me miró angustiado y supe
qué necesitaba. Llamé a Ferris con la mano y él se inclinó unos
centímetros.

     —¿Puedo atender a mi pareja y ver el espectáculo más
tarde? Dijiste que estaba grabado y que lo podías reproducir en
cualquier momento, ¿verdad?

      —Sí, Mav te lo puede poner más tarde. Ve con tu pareja —
dijo el guerrero con suavidad y comprensión en sus ojos. Le di
las gracias y tomé la mano de Mav, saliendo en silencio de la
habitación para no molestar a los otros.

    Cuando llegamos al vestíbulo, me hizo la pregunta que
más miedo me daba contestar. —¿Dónde está Tyler?

     —Tyler se fue —le susurré, sacudiendo mi cabeza por el
dolor—. Condujo su máquina fuera de la finca y no tuve ninguna
forma de seguirlo.

     —Él va… va —tartamudeó Mav, y luego dijo en voz alta—.
¿Va a volver?

      —No lo sé. Estaba herido por nuestra reacción después de
haber tenido relaciones sexuales con él. Lo empujaste fuera del
sofá y no lo cuidaste, y te pusiste a hacerme una mamada
delante de él sin pensar en lo que sentía. Entonces traté de
compensarlo por ello mientras estabas fuera. Lo encontré en la
terraza, desnudo, hablando con uno de los guerreros, y me
asusté. Estaba distante y molesto, pero me dijo que podía
follarlo frente de todos. —Empecé a tener nudo en la garganta.

     —No sabías que era una cosa de lobos, ¿verdad? —Me di
cuenta que Mav no me estaba juzgando, sólo preocupado de lo
que había añadido al problema. Asentí.

     —Le dije que no lo trataría como a una puta y que ser
nuestra zorra en privado era una cosa, pero que no tendría una
puta por compañero. No hay excusa, pero yo estaba preocupado
por lo que te estaba pasando, aún estoy adaptándome a este
mundo, y me parece estar siempre un paso por detrás de todo.
No sabía eso, y no me gusta ver a nadie tocándolo. Lamento
mucho como he manejado las cosas, más de lo que imaginas,
pero se había ido antes de que pudiera decírselo.

     —Entonces se lo dirás cuando lo encontremos —dijo Mav
suavemente, mientras se ponía de puntillas y me besaba—.
Hemos metido la pata, pero no lo hicimos con intención. Es
emocionalmente frágil después de la jodida vida de mierda que
ha tenido. Vamos a arreglar esto.

     —Lo siento mucho. —Lo abracé, estaba a un segundo de
echarme a llorar. Nunca quise hacerle daño a mis compañeros.
Los amaba, pero había metido la pata con todo.

      —Hey, ¿estáis bien? —preguntó Ferris cuando entró en el
vestíbulo—. He oído que Tyler ha ido, y quería ver si había algo
que pudiera hacer para ayudar.

      —Sí, lo hay —respondió Mav cuando nos separamos—. Tú
estás asignado a la casa de Darcy Burke, ¿verdad?

     —Sí. ¿Quieres que te lleve allí?

     —Sí, por favor.

     —Bueno, déjame decirles a los demás que volveré en
breve. —Ferris salió corriendo y Mav deslizó su mano en la mía.

     —¿Puedes decirme lo que pasó después de que bebiste mi
sangre? —Tenía curiosidad por saber cómo se había sentido
acerca de todo el incidente.

      —Es difícil de explicar. Tenía un sabor raro, casi como si
estuviera mezclada con algún producto químico. Entonces, lo
siguiente que supe es que me sentí desesperado, era como si la
necesidad por complacerte me arañara, como si no me pudiera
enfocar en nada más y nada más importara. Era muy extraño,
pero no podía detenerlo.

     —La Reina está investigando cómo sucedió. No teníamos
conocimiento de que nuestra sangre afectara a los vampiros de
esa manera.
—Me alegro de que alguien esté en ello, para que advierta a
los vampiros, y porque me gustaría ser capaz de alimentarme de
mi compañero cuando necesite sangre. —Me sonrió y justo en
ese momento Ferris volvió y nos llevó a su máquina. Lo miré
aprensivamente y luego miré a Mav, que cuando vio la
expresión de mi cara me sonrió tranquilizadoramente—. Son
seguros, te lo prometo. Sentirás miedo los primeros minutos,
pero te prometo que será divertido.

     —¿No hay coches de dónde vienes? —preguntó Ferris, su
ojos muy abiertos—. Dios, vaya choque cultural por el que todos
debéis estar pasando. Ya no me asombra que Tyler pensara que
era mejor que empezarais poco a poco. Ni siquiera puedo
imaginar cómo es el viaje en la montaña rusa en la que te
encuentras.

     —¿Qué es una montaña rusa? —Subí al coche, que era
como lo llamaba Ferris, y Mav me mostró cómo ponerme el
cinturón de seguridad. Di un chillido muy fuerte cuando
arrancó, tragándome de nuevo mis nervios.

      Me explicaron lo que era una montaña rusa y que estaba
en un lugar llamado parque de atracciones. Tenía la sensación
de que me gustaría un lugar como ese. Mav estaba de acuerdo.
Después de unos minutos, me encontré bajando la ventanilla y
apoyando mi cabeza para que el viento soplara a través de mi
pelo. Era muy estimulante. Estaba muy impresionado de que la
gente de este mundo hubiera inventado una cosa así.

     Luego me contó cómo ese vehículo, o SUV, funcionaba.
Mav me explicó que había también coches, camiones y
Hummers. Me dijo que en Grecia él tenía un coche deportivo, y
que haría que Caleb se lo enviara y me enseñaría a conducir.
Aunque dijo que tal vez debería comenzar con la camioneta de
Tyler. No estaba seguro de por qué creía eso, pero haría lo que
él quisiera. Mav sabía lo que era mejor cuando se trataba de
asuntos de su mundo.

      —Mierda, tenemos problemas —gruñó Ferris, mientras
señalaba hacia abajo la carretera. Vi decenas de personas que
corrían hacia nosotros desde varios kilómetros a lo lejos—.
¿Dónde se dirigen?

     —¿Quiénes son? —le pregunté, sin saber por qué estaban
tan molestos.

    —Demonios —respondió Mav y sacó su teléfono—.
Barnabas, sella la casa. Los demonios se acercan.

      —Llama y cuéntales que están a unos diez kilómetros de
distancia de la casa de Darcy, pero que no sabemos a dónde se
dirigen —ladró antes de que Ferris hiciera un giro brusco en la
carretera. En ese momento entendí el propósito de los
cinturones de seguridad.

     —Me pondré en contacto con Darcy para hacérselo saber y
enviaré ayuda —dijo Barnabas al teléfono, y me sorprendió que
pudiera oírlo como si estuviera con nosotros.

     —No llegarás a tiempo —respondió Mav cuando el SUV
patinó en un alto. Rápidamente me sacó mi cinturón de
seguridad, saltamos del vehículo y corrimos hacia la casa.

      —Oh, sí lo haremos —gruñó Barnabas, y luego hubo un
pitido.

     Mav metió el teléfono en el bolsillo y saltó al porche
delantero. Ferris abrió la puerta y entramos antes de que la
cerrara con llave.

      —Tenemos demonios a pocos kilómetros de distancia —
gritó lo suficientemente fuerte como para que me dolieran los
oídos—. ¡Llevad a los lobos al sótano!
—Cuéntanos todo —exigió un vampiro mientras bajaba
velozmente por las escaleras con un hombre muy pequeño,
Tyler detrás de ellos.

     —Hemos visto al menos tres docenas a unos 16 kilómetros
del camino principal —dijo Ferris, mientras abría una puerta
hacia un cuarto oculto escaleras abajo. Vi varias armas y tomé
una espada de gran tamaño—. Podría haber más, pero no
sabemos cuál es su objetivo.

      —¿Esos son los seres con los que la Reina nos dijo que
estáis en guerra? —le pregunté, las piezas cayendo en su lugar.

     —Sí —respondió Ferris, ni siquiera me miró mientras
entregaba armas de metal. La Reina nos las había mostrado, y
nos había explicado cómo funcionaban las armas de los
guerreros.

     —El fuego los mata, ¿verdad? —Mav asintió, me di la
vuelta y corrí de regreso a la puerta principal.

     —¡Asterio, espera! Hay demasiados —gritó Tyler.

     —Confía en mí, compañero —le dije suavemente mientras
agarraba la manija de la puerta y la abría.

      Él asintió y corrió detrás de mí. Recité un conjuro de
protección que recorriera el perímetro de los alrededores de la
casa lo más rápidamente posible. Cuando volví al frente, vi a los
enemigos aproximándose rápidamente a Ferris, Mav, Tyler, y el
hombre que suponía que era Darcy, que estaban de pie en el
porche.

      —Nadie debe cruzar esa línea. Desintegrará cualquier cosa
que la toque —dije en voz baja, cuando me uní a ellos. No sabía
lo bien que el enemigo podría oírnos.
—Bueno, eso es un truco jodidamente ingenioso. —El
hombre se rio entre dientes mientras sostenía su mano—. Soy
Darcy Burke, y el que viste cuando llegaste aquí, era mi
compañero Ayden.

     —Un placer —le dije, estrechándole la mano.

      —Todo el mundo está abajo —nos informó Ayden cuando
salió al porche.

     —Tú no lo estás —gruñó Darcy—. Ponte a salvo.

      —Bésame el culo. —Se rio, revisando su arma—. Me
enseñaste cómo dispararle a algo por si acaso sucedía algo como
esto. Me puedo mover más rápido que vosotros y tengo algunos
trucos bajo la manga. Guerrero o no, no voy a dejar a mi pareja
defender nuestra casa solo.

     —Tienes el corazón de un guerrero —le dije con
aprobación, y me gané una mirada desagradable de Darcy.

     —Nadie tiene que morir hoy aquí —gruñó uno de los
demonios, cuando redujeron la velocidad—. Sólo queremos a los
lobos Kappas. —Sus ojos rojos y malvados estaban llenos de
odio mientras su mirada se lanzaba a cada uno de nosotros
antes de fijarlos en mí otra vez.

     —Ven y tómalos —me burlé cuando levanté mi espada—.
Serás tú quien muera aquí esta noche.

     —¿Qué es? —le susurró un demonio a su líder.

     —Así que tienen conocimiento sobre los lobos Kappas,
pero no saben que las hadas están aquí —murmuró Mav para
que sólo nosotros pudiéramos oírlo—. Interesante. Me
encantaría averiguar cómo se enteran de algunas cosas.
Asentí en acuerdo. Teníamos que tomar por lo menos un
prisionero para interrogarlo. Hubo un destello de luz detrás de
nosotros y me volví justo a tiempo para ver a la Reina pasar a
través de un Portal.

     —Alteza —gruñí mientras me acercaba a ella—.
¿Advertimos del peligro y aun así vienes aquí? He establecido
una barrera de protección. Ponte a salvo.

      —¿Y perderme la primera batalla en la que he estado desde
hace un milenio? —Me preguntó, con un vertiginoso
entusiasmo—. Estás loco, Asterio. Además, sabes que mi poder
es grande.

    —Sí, pero eres demasiado          importante   como    para
permitirte entrar en batalla.

     —Tonterías —dijo con un gesto de desprecio, y se dirigió al
porche. Bueno, al menos vi que unas pocas docenas de
guerreros, Faes habían venido con ella a través del Portal.
Tomamos posiciones alrededor de la terraza, yo junto a la Reina
cuando vi que Mav estaba de pie delante de Tyler.

    —Vosotros estáis, como dicen aquí, superados en número,
demonios. Entregaos ahora y me aseguraré de que tengáis una
muerte sin dolor. Luchad contra nosotros y sufriréis.

    —Oh, nosotros solo somos la primera ola —se burló el
demonio—. Dadnos a los Kappas y nos iremos.

    —¿Por qué los queréis? Decidme por qué y tal vez
podamos hacer un trato —replicó ella. Darcy gruñó, pero sabía
muy bien que ella nunca los entregaría.

    —Nos dijeron que consiguiéramos a los lobos que estaban
ayudando a los vampiros —gritó uno.
—¡Idiota! Está mintiendo —espetó el líder golpeando al
otro demonio. —¡Dadnos a los Kappas o morid todos!

     —Venid a por ellos —respondió ella con una sonrisa.

     —Les dije eso antes de que llegaras aquí. —Me reí entre
dientes, moviendo la cabeza.

     Era bueno saber que la mujer que había sido como una
madre para mí me había influenciado. —Necesitamos uno para
poder interrogarlo. Mav dice que no deberían tener la
información que tienen.

     —Me ocuparé de eso. —Me guiñó un ojo y agitó las manos.

    De repente, el líder estaba en el aire en algún tipo de
burbuja protectora.

    —¡Atacad! —gritó el hombre con voz de pánico. Los
demonios cargaron. Esto iba a ser bueno.

    —¿Podemos disparar a través de tu barrera protectora? —
Mav se inclinó y me preguntó.

     —Um, no. No había pensado en eso —admití con un
encogimiento de hombros—. Las balas se desintegrarían.

     —Oye, prefiero tu escudo de protección a poder disparar
cualquier día. Eres muy impresionante, compañero. —Me hizo
un guiño y me sentí como si fuera el mejor guerrero en la tierra.
Me gustaba que mi compañero me hiciera sentir de esa manera.
Ahora bien, si pudiera arreglar lo que estropeé con mi otro
compañero...

      —Sí, dale otra mamada —murmuró Tyler enfadado. Sí, yo
tenía un montón que arreglar.
Maverick.



      Cuando el primer demonio golpeó la barrera de Asterio y
gritó antes de convertirse en ceniza, me protegí los ojos ante el
reflejo que surgió. Oh, eso fue genial. Estaba encantado con eso
de tener a las hadas alrededor. No es que no lo hubiera estado
antes, pero estaba un poco molesto por la forma en que la
sangre de Asterio me había afectado.

     Y había oído los comentarios sarcásticos de Tyler. Pero
teníamos cuestiones más importantes que atender antes de
hacer frente a ese asunto. Más tarde podríamos arreglar lo que
se había roto entre nosotros.

      Tuvieron que convertirse en polvo una docena antes de
que se dieran cuenta que había alguna línea que no podían
cruzar. Wow, me preguntaba si cuando decidieron renunciar a
sus almas, habían renunciado también a sus cerebros.

     —¿Todavía crees que nos pueden golpear? —preguntó
Asterio con una sonrisa, apoyándose en su espada en una
posición relajada como si fuera un bastón.

     —Volveremos —gruñó uno de los demonios.

      —Levanta el escudo —susurró la Reina Magdalena. Asterio
asintió y desató la barrera de protección con otro cántico. Bajó
algunos pasos y dejó escapar un silbido—. Hemos ganado en el
campo. Venid a por nosotros.
—¡No! —gritó el líder de los demonios cuando el resto se
volvió hacia nosotros. Vi con asombro como la Reina levantaba
las manos y el poder fluía de sus dedos. Ella iluminó a todos los
demonios que estaban en el jardín, además de al líder al que
todavía tenía cautivo.

      —Me acabo de poner duro, y ni siquiera me gustan las
mujeres —dijo Ayden sobrecogido. Darcy le dio un golpe en la
parte posterior de su cabeza por la broma, pero la Reina se echó
a reír.

    —¿Puedo entender que esa es tu manera de hacerme un
cumplido?

     —Sí, Alteza. Lo siento, a veces, mi boca se mueve antes de
que mi cerebro lo piense bien.

      —Querido, eso nos ocurre a todos. —Ella se volvió hacia mí
y levantó una frente—. ¿Qué te gustaría que hiciera con el líder?

      —Dejaré que Darcy responda a eso. No tengo ni idea sobre
el protocolo de los guerreros locales. Asumo que tienen algún
tipo de cárcel que puede albergar a los demonios para poder
interrogarlos.

    —La tenemos —dijo él con una sonrisa malévola—.
¿Puedes noquearlo un par de horas? Así podremos trasladarlo.

     —Primero hay que asegurarse de que los demonios no
tratan de atacar en cualquier otro lugar —sugirió Ayden. Todo el
mundo fue un torbellino de movimientos en ese momento,
algunos tirando de sus móviles para llamar y comprobarlo.

     —Bueno, eso fue decepcionante —se quejó uno de los
guerreros Faes—. Pensé que íbamos a pelear.
—Tendrás tu oportunidad. —Me reí entre dientes,
moviendo la cabeza—. Los demonios ahora están organizados, y
ya no atacan ocultándose y tratando de no llamar la atención.

     —¿Cuántos hay? —preguntó la Reina Magdalena.

      —Simplemente no lo sabemos. No hay un registro oficial
de todos los vampiros. A pesar de que los aquelarres no pierden
de vista su propia cuenta, hasta hace poco, la mitad de nuestra
raza no vivía dentro de los aquelarres —suspiré, sabiendo muy
bien que era una cuestión que afectaba a todos los guerreros.
¿Qué tan grandes eran nuestros enemigos en número?—. No
tenemos ni idea, pero ahora lo que necesitamos saber es quién
está filtrando la información a los mismos. A mi entender, esta
no es la primera vez que han estado al tanto de nuestros
mecanismos internos.

     —No, no lo es —gruñó Darcy, sacudiendo la cabeza—. No
hace mucho tiempo atacaron a Riley en el Complejo de los
Guerreros, y se jactaron de la forma en la que habían
secuestrado y torturado a uno de los cocineros hasta que habló.
Pero eso fue antes de los lobos, así que tienen que tener alguna
nueva fuente de información.

     La belleza de ojos violeta frotó sus manos arriba y abajo
del pecho de Darcy. —Vamos a averiguarlo, tío grande. Por
ahora, estamos a salvo. Ellos están muertos, y nadie de nuestro
lado ha resultado herido.

    —Tienes razón. Siempre eres tan listo, bebé —susurró
Darcy, abrazando a su compañero más pequeño.

     Me hizo pensar en mi propio compañero lobo, ahora que el
polvo se había asentado. Me giré y me di cuenta que Tyler se
había ido. Agarré a Asterio del brazo para llamar su atención. —
¿Tyler?
—No lo veo —respondió, el pánico en su voz—. ¡Tyler! —
Corrimos al interior, gritando su nombre mientras los lobos
subían del sótano. Uno de ellos nos señaló cual era su
habitación y corrimos hacia ella, golpeando frenéticamente la
puerta.

      —Oh, por Dios, iros —espetó. Como cualquier buen
compañero, no lo escuché, rompí la cerradura y entramos. Sí,
habría que añadir eso a mi lista de crímenes. Casi me caí de
rodillas por el dolor cuando vi que estaba haciendo las maletas.
Asterio hizo un sonido de angustia, verbalizando cómo me
sentía.

    —Por lo tanto, estás embalando para mudarte a la casa de
Barnabas, ¿verdad? —le pregunté, mi voz un poco quebrada.

      —No —susurró, moviendo la cabeza, todavía no había
girado su cara para enfrentamos—. Me voy a ir y empezar en
algún lugar donde la gente no me conozca y tal vez tratar de
vivir entre los humanos. Podría conseguir un trabajo en la
construcción de viviendas, tener una vida tranquila, y no
sentirme herido nunca más.

     —Entonces nos iremos contigo —dijo Asterio.

     —Sí, porque de todos modos no sois la razón principal por
la que voy.

      —Pero nosotros no somos la única razón. —Y fue cuando la
bombilla se encendió en mi cabeza—. Jamás permitiremos que
los demonios te vuelvan a secuestrar, cachorro.

     Sus hombros se pusieron rígidos y lo vi flaquear. —Decidí
irme cuando volví y Ayden estaba molesto conmigo. Es evidente
que incluso las personas que pensé que eran mis amigos
piensan lo peor de mí. Estoy cansado de mi pasado y de ser el
lobo que lo fastidia todo y que todo el mundo me juzgue.
—No lo entendía, Tyler. Lo siento mucho —declaró Asterio
adelantándose y tomando la ropa que Tyler estaba doblando en
sus manos. —Por favor, sólo escúchanos. Si aun así después te
quieres ir, no te detendremos.

     —¿Me vas a detener ahora? —gruñó, con los dientes cada
vez más largos mientras se sacudía. «¿Iría a cambiar?»

      —Um, bueno, ¿no? —tartamudeó Asterio. Yo tampoco
tenía una respuesta para eso—. ¿Tal vez? No por la fuerza, pero
sí, haré cualquier cosa, hasta tumbarme delante de tu camión
para que no me dejes.

     La cara de Tyler pasó casi al instante de tener una
expresión de ira a dolor. —¿Por qué te importa? Tienes a Mav.

     —Cachorro, no hagas eso —le dije suavemente mientras
extendía la mano y le acariciaba la mejilla—. La jodimos y te
hicimos daño. Lo sabemos, y estamos aquí para disculparnos
por ello y hacer las cosas bien. Pero no actúes como si nunca
hubiéramos mostrado que nos importas. Hemos pasado algunos
días juntos, Tyler. Por favor, no te olvides de ellos y déjanos
borrar ese recuerdo.

     —Realmente no estoy tan molesto contigo si es la sangre
de los Faes lo que te noqueó —admitió mientras miraba al
suelo—. No lo entiendo muy bien, pero el miedo me está
abrumando.

     —¿Qué temes?

     —Que me jodas como una mierda —Se rio tristemente
mientras se alejaba—. Miedo de que te canses de tu jodido
cachorro y me empujes del sofá nuevo. Miedo de que Asterio no
me vea como algo más que una puta común y guarra. Miedo de
que os améis uno al otro y sólo estéis conmigo porque somos
compañeros.
»Miedo de ser tan depravado que nadie quiera mostrarme
ni el más mínimo afecto porque asuma que no voy a ser fiel,
cuando es él quien la ha cagado. Miedo de que los demonios
vengan a por mí o mi Alfa me encuentre. Tengo miedo
simplemente de no ser capaz de funcionar alrededor de la gente,
y estar solo podría ser la única manera de mantenerme sano.

     —Déjanos ayudarte —le dije suavemente mientras trataba
de abrazarlo.

      —Claro, ¿para que puedas quitarme la manta de la
felicidad otra vez? No gracias. No soy un caballo que sigue a la
zanahoria para caminar sobre la mierda una y otra vez.

     —Analogía interesante, pero esto no es lo mismo —le
contesté con un gruñido y lo arrojé sobre la cama. Me gruñó
cuando seguí situándome sobre él, sujetándole los brazos sobre
su cabeza—. Ahora vamos a abordar uno por uno tus
comentarios, ¿de acuerdo?

     —¡Suéltame!

     —No. —Le di un beso rápido, haciéndome hacia atrás,
cuando sus dientes salieron de nuevo—. Lo siento, fue un lapsus
sexual. Ni siquiera puedo describir lo mal que me sentí al
respecto y el pánico maníaco que sentía cuando tenía su sangre.

       —¿Estás bien? No te hizo daño o dejó efectos a largo plazo,
¿no? —me miró tan preocupado que creí que por fin se sintió
algo más fuerte como para abrirse camino a través de su miedo.
¡Allí estaba mi compañero!

      —Estoy bien ahora. —Le di una suave sonrisa y otro beso,
ahora que sus dientes habían vuelto a la normalidad—. Me
desperté con un infierno de resaca debido a lo que sea que me
hizo la Reina para noquearme. Quiero decir, sí, quería vomitar
la poca comida que no tenía en mi estómago, pero estoy bien
ahora.

      —Me sentí culpable por no estar contigo, pero no fui lo
suficientemente fuerte, Mav. Pensé que si te despertabas
totalmente preocupado por Asterio otra vez, me rompería
mentalmente.

     —Lo sé, cachorro. No me molesta en lo más mínimo, ¿de
acuerdo? No fue culpa tuya, y te hacía daño, y por eso lo siento.
—Asintió y le di otro beso, esta vez con lengua—. Ahora, sobre
Asterio aceptando mi mamada en lugar de prestarte atención. —
Los ojos de Tyler se encendieron de ira—. Sólo escúchame.

     —Bien.

      —Nos hemos conocido hoy, y probablemente debería
conocerte mejor, ¿no? —esperé hasta que asintió—. Pero él no
podía saber cómo actuaba yo contigo normalmente después del
sexo. Por lo que sabía, yo podía haber sido una puta alrededor, o
ser un idiota o quién sabe. Pero tenía mis colmillos en su polla.
¿Te habrías arriesgado a molestarme quitándome en ese
momento?

     —No, no lo pensé así —murmuró.

     —Sólo estoy diciendo que él también ha pasado por
muchas cosas, así que tal vez tengamos que ser un poco menos
exigentes con él. Estoy seguro de que está más que dispuesto a
compensar su error, como lo estoy yo.

     —Podría haberlo perdonado, pero piensa que soy una
puta. Quiere cambiar mis tendencias de lobo.

      —No, yo no —dijo Asterio firmemente empujándome fuera
de Tyler—. Mira, ahora soy yo el que lo ha empujado fuera de ti,
ahí lo tienes. —No pude evitar sonreír ante eso—. Llevo en tu
mundo menos de treinta y seis horas, Tyler. Infiernos, vomité
después de cruzar y me sentí como el culo todo el día ayer.
Estaba luchando para aprender todo lo que podía, y entonces
me encontré contigo y vaya, mi mente se tambaleó.

     »Y tú eres hermoso y yo grande y me puse a pensar, ¿le
haré daño? ¿Seré suficiente? ¿Les gustaré a un lobo y a un
vampiro como Mav? Y justo cuando empecé a más o menos ir
más allá de eso, me enteré de lo que te gusta sexualmente, eso
es caliente. Y entonces mi cerebro no se podía detener. ¿Qué
pasaría si no podía satisfacerte? ¿Notarías mi falta de
experiencia? Después, Mav comenzó a actuar extraño y no tenía
ninguna idea de cómo manejarlo.

     »Así que lo manejé jodidamente mal. Tenía miedo. ¿Qué
pasaría si los efectos eran permanentes? ¿Me odiaría por
cambiarlo? ¿Tú me culparías a mí? Y entonces la Reina, que es
como mi madre, me gritó y tú te fuiste. Así que corrí detrás de ti
y vi a otro guerrero tocándote, y todas mis preocupaciones
anteriores salieron a la parte delantera de mi mente. Pensé que
quizás ya no me querías, y eso lo manejé peor. A continuación,
quisiste tener relaciones sexuales.

     »Ya estaba girando y luego toda la sangre de mi cuerpo se
fue a mi polla. Así que no me quedaba cerebro. Y lo querías
delante de mis amigos. No sabía lo que era la sumisión. Solo vi
que te iba a usar y pensé que querías que te tratara como un
juguete.

     »Lo siento, no sabía lo suficiente acerca de la cultura de los
lobos y te insulté. Soy un desastre, tengo que reconocerlo, pero,
por favor, cachorro, solo piénsalo un minuto y míralo desde mi
punto de vista.

      »Infiernos parece que no consigo sostenerme sobre mis
pies. El único momento en el que me he sentido sólido y no
como si estuviera fuera de control, es cuando los demonios se
presentaron. Sabía que podía protegeros a todos. Lo sabía.
Nunca les permitiría llevarte o que hirieran a mis compañeros.
Incluso si tengo que poner un barrera de protección alrededor
de nuestra casa cada noche para manteneros a salvo, lo haría.
Por favor, Tyler.

      ¡Wow, eso fue un discurso impresionante! Asterio parecía
casi histérico al final del mismo. Y ahora que tenía un momento
para ver las cosas desde su perspectiva, no lo culpaba. Podía ver
que Tyler sentía lo mismo.

      —La próxima vez, si no estás de acuerdo con tener
relaciones sexuales frente a tus amigos, solo inclina mi cuello y
muérdeme —le susurró Tyler vacilante—. Eso les demostrará a
los demás lobos y a mí que soy tuyo y me aceptas. No es solo lo
que dijiste, Asterio. Básicamente, me negaste como tu pareja
delante de ellos. Sé que no lo entendías, pero todavía me duele.

     —Cachorro, te follaré toda la noche delante de la Reina, si
eso se te hace feliz.

    —Um, dijiste que es como tu madre, por lo que no, gracias.
—Tyler se echó a reír.

     —No me importa. Haré frente a la incomodidad, si es lo
que necesitas. Lo siento mucho.

      —Así que, ¿nos ocupamos de todas tus preocupaciones? —
le pregunté suavemente, esperando que mi compañero se
sintiera mejor. Porque maldita sea, lo necesitaba. Los
necesitaba a los dos.
Tyler.



      —Los dos podríais patearle el culo a mi viejo Alfa con una
mano atada detrás de la espalda, así que ya no tengo miedo por
eso —admití, finalmente relajándome un poco. Ver que no era el
único que tenía miedo acerca de nuestro acoplamiento, me
ayudó a salir de la bruma enloquecida que había estado
ocultando—. Pero en cuanto al resto, creo que sólo el tiempo lo
dirá.

     —¿Así que no te vas? —preguntó Asterio, con tanta
esperanza que me hubiera sentido mal si se lo hubiera negado.

     —No… —no llegué a terminar, porque aplastó su boca con
la mía en un beso tan lleno de pasión, que los dedos de mis pies
se curvaron.

     —Gracias, gracias, gracias —dijo mientras me acribillaba la
cara con tantos besos que me faltaba el aire. ¿Cómo podía él
hablar después de un beso así? Supuse que tenía grandes los
pulmones, de lo contrario me habría ofendido. Sostuve su rostro
inmóvil y lo miré a los ojos, buscando en ellos una respuesta.

     —Realmente te importa si me voy o no, ¿verdad?

     —¡Sí! —exclamó con los ojos muy abiertos.

     Tomé el riesgo y confié en que mis compañeros me
estaban diciendo la verdad. Nunca había tenido gente en mi
vida que lo hiciera, pero, era mejor tomar la oportunidad, ¿no?
—Entonces meteré algunas ropas en una bolsa para unos días
mientras discutimos donde queremos vivir, e iremos a ver si
quedó algo de comida de la fiesta. No he visto ‘Planeta Tierra’ en
años, pero me gustó mucho y quiero volver a hacerlo.

      —Suena como una de las mejores ideas del día —estuvo de
acuerdo Mav con una sonrisa. Levanté una ceja hacia él. «¿Una
de ellas?» Se encogió de hombros y me dio un guiño—. No viste
que tenía la idea de tener relaciones sexuales unas cuantas veces
en el día de hoy. No puedes descartar eso. —Creo que se dio
cuenta de su error en el momento en el que salió de sus labios—.
Cachorro, lo siento.

      —No, está bien. —Le di la mejor sonrisa que pude reunir—.
Tengo que superarlo. Sé que en realidad no eras tú. Vamos a
relajarnos y responder a las preguntas que nuestra pareja tenga
sobre nuestro mundo, mientras vemos la televisión y picamos
algo.

      —Gracias, cachorro. —Mav se inclinó posando sus labios
en los míos. Como Asterio todavía me tenía sujeto, mi mente se
derritió. Aunque siempre me empujaba hacía el sexo, no quería
ser esa persona para mis compañeros. Quería que vieran que
había algo más en mí, aunque no tenía ni idea de lo que había
allí.

     Asterio me dejó, preparó una bosa con ropa para unos
pocos días y metió algunos de mis juguetes. Realmente no lo
había pensado de esa manera. Pero, ¿quién diablos iba a
meterse con el afortunado giro de los acontecimientos? Bueno,
afortunado si quisieran jugar con los juguetes... en mí.

      A la salida, Ayden me detuvo y me pidió disculpas. No sólo
lo perdoné, sino que también se las pedí a él. Salté a su cuello en
vez de escucharlo. Nos dimos un abrazo y me dijo que si
necesitaba hablar de cualquier cosa, estaría allí para mí.
—Permíteme que aclare algunas cosas y entonces tal vez
vendré en busca de ayuda muy pronto. —Tomé una respiración
profunda y reuní mi mirada con las caras de mis confusos
compañeros—. Os lo explicaré en el camino de regreso.

     —Ellos quieren que seas feliz, Tyler. Puedo oírlo en sus
cabezas como si me lo estuvieran gritando —me susurró Ayden
para que nadie más pudiera oírlo—. Son hombres buenos.
Confía en ellos.

     —Estoy intentándolo.

    —Eso es todo lo que cualquiera de nosotros puede hacer.
—Lo abracé de nuevo y nos fuimos.

     Me sentí orgulloso de cómo Asterio saltó directamente al
camión sin cuestionárselo. Pero luego me di cuenta que después
de todo, ya había montado en un vehículo para llegar a casa de
Darcy y Ayden. Supuse que le gustaba, y eso me hizo sonreír.
Quería que le gustara nuestro mundo. Quería que fuera feliz.

     —Por lo tanto, hay diferentes tipos de Faes, y al igual que
los guerreros tiene poderes, ¿verdad? —le pregunté, notando
que Asterio asentía—. Como Ayden, los tiene entre los lobos.
Los suyos son raros. Me dijo que supuestamente es
descendiente de la diosa del amor o algo así, pero no sé nada de
eso. Lo único que sé es que ayuda a la gente. Trabaja con la
comunicación y los deseos ocultos de los compañeros. Pero
también puede guiar a la gente a través de los traumas del
pasado.

     —¿Te los hace revivir, o simplemente verlos como los vi yo
cuando bebí tu sangre y concentré mi don? —preguntó Mav en
voz baja.

    —No lo sé. Uno de los vampiros dijo que su trauma fue
cuando era un niño, y Ayden lo ayudó a pasar por él siendo
adulto. No estoy seguro de cómo me va a ayudar, pero sé que
puede trabajar con mi cerebro embotado por el miedo y
ayudarme a aceptar lo que pasó.

     —¿Por qué no le has pedido ayuda antes? —Asterio sonaba
tan confuso que le disparé a Mav un vistazo.

     —Le expliqué ciertas partes de lo que vi cuando bebí tu
sangre, pero teníamos compañía.

     —Sí, claro, sabía eso —murmuré, concentrado en la
carretera. Me sentí como el avestruz metiendo la cabeza en la
arena. Tal vez si no me fijaba en ellos y mantenía mis ojos en la
carretera, no se darían cuenta. «Valeeeeeeeee».

     Asterio se dio cuenta de mi proceso de pensamiento. —
Podría ser más fácil si me lo cuentas ahora que no estamos uno
frente al otro en lugar de más tarde.

      —No odié todo lo que pasó —espeté, con ganas de
golpearme la cabeza contra el volante—. Quiero decir, no era un
fan de que los demonios me usaran como un juguete, pero
cuando mi sangre los golpeaba, Dios, me encantaba. Ellos me
follaban tan bien y me trataban como una puta. La mayor parte
del tiempo estaba encadenado con las manos sobre mi cabeza, y
hacían fila para follarme. Sabían que me gustaba y parte de mí
se alegraba de eso.

     —¿Por qué? —susurró Asterio, y entonces sí que realmente
no pude mirarlo. No quería ver el disgusto en su rostro.

      —Debido a que aunque los demonios bebían de los otros
cautivos, no hacían fila delante de los otros cambiaformas, ya
que tenían un agujero dispuesto. Pero me encantaba. Me
follaban hasta que me desmayaba y luego me despertaba lleno
de semen, prácticamente bañado en él. Sanaba más rápido que
los vampiros, así que podían hacérmelo todo el tiempo y
realmente nunca me lastimaban.

     —¿Y el Alfa? ¿Te gustaba su atención? —Hizo su pregunta
con mucho cuidado, así que no podía decir en qué estaba
pensando.

      —Odiaba al tipo, pero estaba hambriento por cualquier
atención, así que tomaba su mierda. Todos los ejecutores me
usaban y sé que pensaban que yo era una mierda, pero nunca
dijeron nada. Sabían que podía librarme de sus culos y del culo
de mi viejo Alfa.

     —Así que si dijera que pararas el coche, te empujáramos
contra el camión y te folláramos hasta que estuviésemos
saciados, ¿qué harías?

        —Me gustaría parar y ser vuestra puta —contesté en voz
baja.

     —Entonces creo que deberíamos hacerlo, cachorro. —
Asterio no me hubiera impresionado más si hubiera anunciado
que era realmente una mujer. Lo miré en estado de shock
mientras se desviaba el camión. Rápidamente me centré,
lanzándome al parque.

        —¿No estás disgustado?

     —¿Por qué? —preguntó con una ceja levantada—. Tienes
una libido sexual fuerte y te gusta ser follado por varios
hombres. Tienes dos compañeros. No has dicho que querías ser
golpeado o algo peor, Tyler. Te gusta ser una zorra con tus
compañeros y darte libremente. No veo nada malo en ello,
siempre y cuando nos seas fiel.

        Entonces aparté la vista de él, mi vergüenza me llenaba.
—¿Cachorro, has sido infiel? —Mav preguntó, el dolor en
su voz.

      —¿Qué? ¡No! —exclamé mientras lo miraba con los ojos
muy abiertos. —Es solo que cuando pensaba que habíais
terminado conmigo y los guerreros me miraban con lujuria,
parte de mí quería lo que me estaban ofreciendo. Quería ser
querido, y tú no lo hacías, debido a la sangre de Asterio o lo que
sea, y no me prestabas atención. Les dije que estaba acoplado,
pero sí, en el fondo de mi mente pensaba en eso.

    —Pero no lo hiciste, Tyler —dijo Asterio suavemente
ahuecando mi mejilla—. Estamos acoplados, no muertos.
Podemos apreciar a un hombre atractivo o fantasear a veces.
Simplemente no debes traicionarnos jamás.

     —Incluso si vosotros dos me dijerais que me fuera de
paseo y nunca más me volvierais a querer, no creo que pudiera
permitir que nadie me tocara —admití, mis mejillas sonrojadas.
Sonaba enamorado y cursi, pero era lo que sentía.

     —Buena respuesta —gruñó Asterio cuando llegó junto a mí
y abrió mi puerta. Luego casi me empujó fuera. Oí a Mav abrir y
cerrar la puerta cuando nuestro compañero Fae me arrastró
hacia él—. Agárrate a ese lado de la camioneta.

     —Está bien. —Hice lo que me ordenó, temblando por el
mando en su profunda voz. Rápidamente, me desabrochó los
pantalones y los bajó por mis muslos. Entonces oí como abría
sus pantalones justo antes de que sintiera su polla presionando
contra mi culo.

     —Inclínate más hacia delante, pero no quiero que abras
tus piernas. Quiero que estés lo más ajustado posible. —Asentí
mientras mi cuerpo se abría para él, mi orificio estaba
secretando humedad para mi compañero. Al cabo de sólo un
momento, y tan pronto como estuve listo, Asterio se empujó
duramente. Grité de placer. Ni siquiera me dio un segundo para
que me acostumbrara a la invasión antes de golpear en mí una y
otra vez, mucho más duro de lo que lo había hecho al principio
del día.

    —¿A quién perteneces,         cachorro?   —preguntó     Mav
mientras se paraba a mi lado.

      —A ti. A Asterio y a ti —gruñí, impresionado por lo bien
que se sentía dentro de mí y la fuerza con la que me estaba
follando—. Soy vuestro compañero, vuestra puta.

      —Bien. —Bajó sus colmillos a mi cuello, que incliné en
sumisión. Me mordió y grité de nuevo mientras me corría. Sólo
tomó un poco, justo lo que yo necesitaba para sentir la felicidad
de su mordedura. Segundos después, Asterio rugió su
liberación, bombeando su semilla muy dentro de mí.

      —Necesito aumentar mi resistencia —murmuró mientras
salía de mí. Mav de inmediato tomó su lugar y se enterró en mi
cuerpo.

     —No te sientas mal. Yo tampoco puedo durar mucho
tiempo con Tyler —dijo Mav con una risita—. Se siente
demasiado bueno para contener y tratar de retenerlo.

     —¿Lo hago? —Miré por encima del hombro y vi a los dos
asentir. ¡Vaya si eso no elevaba mi ego!—. Demuéstramelo.

     —¿Te estás poniendo agresivo conmigo, mi caliente puta?

     —No, nunca —gemí cuando me folló el culo tan rápido que
era casi un borrón. Era tan bueno, que me aferré a la camioneta
con tanta fuerza que oí el gemido de metal. Ops. No quería
hacer daño a las ruedas, así que deje de presionar y me enderecé
cuando Mav terminó y me llevó con él.
Cada uno de ellos me folló una vez más, hasta que ya no
pude sostenerme. Luego volvimos a la camioneta, Mav detrás
del volante mientras que yo me senté con Asterio, apoyándome
en él como un fideo mojado. Podía sentir el entusiasmo de mi
compañero mientras regresábamos. Prácticamente vibró
cuando nos detuvimos en la entrada de la finca.

     —¿Supongo que te gustó lo que viste de la serie? —Me
burlé mientras salíamos de la camioneta, una vez que Mav había
aparcado.

     —Fue increíble, Tyler. Todo el mundo contenía el aliento,
no creo que cualquiera de nosotros realmente entendiera que
había otros planetas aquí fuera, ni siquiera los guerreros que
conozco que han estado aquí antes. Makari estaba sentado junto
a mí y sé que ha pasado varias veces, pero miraba sobrecogido.
Tu plan es increíble, mi amor.

     —¿Tu qué? —Me quedé helado, justo cuando llegamos a la
terraza, mirándolo fijamente, como si me hubiera crecido una
segunda cabeza.

     —¿Aquí no es aceptable llamar a tus seres queridos por ese
término? —Asterio echó un vistazo a Mav para su confirmación.

     —Aquí también lo hacemos —dijo Mav, mirándome—, creo
que sólo has noqueado a Tyler un poco.

     —Tú no me puedes amar todavía —le dije. Joder, ojalá
tuviera a veces un interruptor que cerrara mi boca.

      —Por supuesto que puedo. —Asterio me sonrió, extendió
su mano y tomó mi mejilla—. Va a llevarnos más tiempo juntos
para que caiga enamorado de ti. Pero ya te quiero. Hay una
diferencia, pero te amo. Me encanta cuando sonríes. Me encanta
cómo funciona tu mente, especialmente cuando se trata de lo
sexual. Tienes un corazón tan grande que lo amo muchísimo.
Me encanta la persona que eres, y me siento honrado de ser tu
compañero.

     —Wow —le susurré. Ahora no podía conseguir que mi boca
trabajara. Genial. Era seriamente especial y no de la mejor
manera.

     —¿No sientes lo mismo por mí? —Estudió con curiosidad
lo que yo iba a decir, pero no había rechazo o juicio.

     —Nadie me ha amado, y no estoy seguro de si sé hacerlo.
—Realmente me cosería mis labios en breve—. A mis padres no
les importaba una mierda. Yo estaba de camino, pero fui un
accidente que no deseaban. Y entonces, bueno, nadie me ha
querido.

     —Todo el mundo sabe cómo amar —dijo Mav suavemente
cuando me abrazó desde atrás—. Simplemente no sabes que
sabes cómo hacerlo. Llegará.

     —Sé que vosotros me hacéis sentir seguro y querido. Soy
más feliz cuando estáis conmigo y triste cuando no estáis. Los
dos me hacéis pensar en el futuro, y nunca he hecho eso antes.
Sé que quiero ser un hombre mejor, un buen compañero, para
vosotros.

     —Eso es amor, cachorro —susurró Asterio contra mis
labios—. Crecerá con el tiempo.

      —Muy bien, genial. —Lo besé con suavidad antes de darme
la vuelta en los brazos de Mav y darle otro—. Muy guay.

     —Bien resumido. —Se rio entre dientes, moviendo la
cabeza. Rodé los ojos mientras corría escaleras arriba, dejando
que me dieran caza. Me detuve cuando llegamos a la sala de
medios de comunicación y quise reírme cuando vi a un montón
de guerreros en la primera fila de sillas frente a la pantalla
grande.
—¡Asterio, tienes que ver esto! —gritó uno de ellos—.
Barnabas quería ver un nuevo remake, por lo que nos unimos a
él.

     »No es real como el otro show. Es una historia. Pero es
una nueva forma de ponernos al día.

     Me mordí el labio cuando me di cuenta de no sabía lo que
era un ‘remake’ y miré a Barnabas. —¿No se lo explicaste?

     —Todavía estoy tratando de explicarle la diferencia entre
una película y un juego —contestó con una sonrisa. Nos
movimos uniéndonos a ellos, nos sentamos en la fila de atrás
para poder sentarme con mis compañeros.

    —No te tenía por alguien que podía ser un alocado fan —
bromeé.

    —Sí, porque un joven Kevin Bacon bailando no es el sueño
húmedo de todos los hombres gais —arrastró las palabras—. Ese
nuevo chico también está bueno.

     Asterio rápidamente nos presentó a sus amigos y un chico
llamado Baylor nos puso al corriente de lo que nos habíamos
perdido.

     —¿Así que la madre del niño ha muerto? ¡Eso es tan
horrible! —Asterio parecía roto—. No me gusta que los seres
humanos sean tan frágiles que tengan que sufrir ese tipo de
tragedias.

     —Tú también sabes lo que es la tragedia, hermano —dijo
Makari suavemente—. Tus padres fueron una gran pérdida para
nuestro pueblo.

     —Gracias, pero casi no los recuerdo —murmuró Asterio.
—¿Cómo murieron? —preguntó Mav y yo me alegré de que
lo hubiera hecho. Necesitábamos saberlo, pero no era un tema
fácil de abordar. No estaba seguro de si era el momento de abrir
viejas heridas cuando nos estábamos divirtiendo, sin embargo,
confié en Mav. Era mucho mejor en esas cosas que yo.
Asterio.



      Cuando respiré hondo, Makari detuvo la película. Me
mordí el labio y les di una mirada a mis dos compañeros,
tratando de averiguar por dónde empezar. No estaba seguro de
si sabría cómo explicar lo que había sucedido.

    —Fue culpa mía —dijo la Reina Magdalena en voz baja
mientras entraba en la gran sala.

      —No, no lo fue —dije sin aliento, por no haber sabido que
se sentía de esa manera—. Fue un accidente.

     —Debería haber sabido que el Plano era demasiado
pequeño. —Sacudió la cabeza mientras las lágrimas se perdían
por sus mejillas—. Sé que piensas que nuestro mundo es como
un espacio creado con nuestra magia, pero es una réplica de una
de las islas del Caribe que nuestros antepasados crearon en el
otro Plano. Era la magia de todos los Faes la que mantenía las
paredes de nuestro Plano. Cuantos más Faes cruzaban a este
mundo, menos magia había para mantenerlas unidas.

     —Asterio era un bebé en ese momento. Su madre era mi
amiga y consejera de confianza. Sus padres querían pasar un día
juntos, y me ofrecí a cuidarlo. Era la primera vez desde que
había nacido que lo dejaron con alguien y tuve el honor de que
confiaran en mí. Ellos pasaron el día en la playa. El borde de
nuestro Plano siempre ha estado marcado, y nadie se acerca a
él. Un espejismo hace que parezca que no hay pared para pasar
a nuestro mundo, pero la hay.

     »Ellos estaban nadando, pero las paredes se habían
movido debido a la disminución de la magia que mantenía
nuestro Plano. Así que llegaron hasta el muro, y cuando sus
cuerpos golpearon tan gran cantidad de magia, perdieron sus
vidas. —Su voz estaba llena de dolor y desesperación.

    —Fue un accidente, Magdalena —le dije suavemente
mientras me ponía de pie e iba hacia ella—. No podías saberlo.

     —¡Debería haberlo sabido! —argumentó, mientras las
lágrimas fluían libremente, dejando rastros brillantes en su
bonita cara. Dio un paso atrás para que no pudiera consolarla—.
Eran mis amigos y mi gente. Era mi trabajo mantenerlos a salvo
y no lo hice. Me maldigo todos los días por lo que pasó. ¡Qué
desperdicio! Los dos eran tan buena gente.

     —¿Nunca se habían movido antes las                  paredes
anteriormente? —preguntó Barnabas a su abuela.

     —No, pero lo han vuelto a hacer desde entonces. Antes de
cruzar aquí, mucha gente del pueblo tuvo que mudarse al
palacio. Ni siquiera hemos sido capaces de nadar o estar en la
playa desde hace siglos.

      —¿Tus padres nunca te advirtieron de que el Plano podría
reducir su tamaño? No creo que eso fuera culpa tuya, en
realidad de nadie. Fue un trágico accidente, pero no veo la
necesidad de que nadie se sienta culpable.

     —No, mis padres cruzaron después de que estuviera lista
para gobernar, porque nunca encontraron a su otro compañero.
No he sabido nada de ellos desde entonces. Era una norma de
los Faes, que si dejabas nuestro Plano no se te volvería a dar la
bienvenida. Yo suprimí esa regla, pero ni siquiera mi propia hija
volvió…

     —Oye, nada de eso —dijo Barnabas con suavidad,
agarrándola de la muñeca y tirando de ella en un abrazo—.
¿Cuándo fue la última vez que has dormido, abuela?

     —No puedo hacerlo. Mi pueblo está inquieto y preocupado
por este nuevo mundo. Han tenido que abandonar su hogar
porque yo les he fallado. Ahora, algunos no quieren trasladarse
a Grecia, porque tienen miedo de que la gente no sea tan
agradable como la de aquí. Tampoco conocen el idioma, y he
tratado de explicarles que uno de nuestros regalos es que
pueden hablar de cualquier dialecto, pero aún están
preocupados.

     —Puedo ayudar con eso —dijo Mav con una sonrisa—. Yo
lo hablo con fluidez. Por la mañana me reuniré con todos los
Faes que se van a mudar allí y responderé a cualquier pregunta
que tengan. Resolveremos eso, pero perdone mi franqueza,
Alteza, necesita dormir un poco. Se ve como una mierda y está
agotada.

     —No me parezco a las heces —jadeó, sus ojos ampliamente
abiertos.

     —Es una frase coloquial, significa que no te ves lo mejor
posible —explicó Barnabas rápidamente—. Tienes que dormir.
Esta noche no puedes arreglar todo los problemas y todos te
ayudaremos por la mañana. ¿Por favor? ¿Por mí?

     —Sí, está bien, probablemente será lo mejor —ella estuvo
de acuerdo con un suspiro antes de mirarme—. Deberíamos
haber tenido esta discusión hace años. Simplemente no podía.
Siempre has sido como un hijo para mí, y temía que me odiaras
cuando te enteraras de que fue culpa mía.
—Eres una mujer terca y obstinada. —Me reí, negando
cuando la saqué de los brazos de Barnabas llevándola a los
míos—. No fue culpa tuya. Nunca lo he pensado y nunca te lo he
reprochado. Me criaste como si fuera tu hijo sin pensártelo dos
veces y me encanta que seas mi madre. Me gustaría haberlos
conocido, pero crecí siendo un niño muy querido, y sabiendo
que siempre estabas cerca de mí.

      —Gracias a ti, hijo. —Ella besó mi mejilla y se volvió para
irse. Le hizo a cada uno de mis compañeros una reverencia y se
fue, cerrando la puerta detrás de ella.

     —Puede ser que ella necesite ver a Ayden —oí que le
susurraba Tyler a Mav—. Esa mujer lleva el peso del mundo
sobre sus hombros, y la culpa que no es suya.

    —Estoy de acuerdo —suspiré mientras me sentaba de
nuevo—. Nunca supe que sentía que era culpa suya.

    —Hey, trataremos con eso mañana. —Mav sonrió y tomó
mi mano—. Por esta noche, vamos a relajarnos.

      —Claro, sí, está bien. —Asentí con la cabeza y Makari puso
la película de nuevo.

     —Oh, no quiero viajar más en esos vehículos motorizados
—le susurró Teagani a Makari, cuando la obra de teatro, o
película, como Tyler me había corregido, mostró una escena de
carreras que salió mal.

      —No son todos así —le aseguré—. Me gustó mucho montar
en el camión de Tyler. Es muy estimulante. Ellos no conducen
como en esas carreteras. Creo que esta película muestra los
peligros de conducir mal.

     —Sí, eso no es una forma normal de conducir —bromeó
Tyler—. Ni siquiera es una carrera normal. Nunca he visto un
autobús en una carrera. Te lo prometo, estarás bien.
Todos mis amigos asintieron y seguimos viendo la
película. Luego tuve otra pregunta. —El espectáculo que vimos
antes era real, ¿no? Quiero decir que no era ficción, pero esto sí
lo es. ¿Cómo podemos saber la diferencia?

      Barnabas, Mav, Tyler, Miles, y Digger intercambiaron una
mirada antes de estallar en carcajadas. Empecé a enojarme. No
pensaba que fuera una pregunta estúpida. Ambos espectáculos
se veían igual de reales para mí. ¿Cómo sabían lo que era falso o
real?

      —No nos estamos riendo —exclamó Tyler agarrándome del
brazo cuando fui a ponerme de pie—. No nos estamos riendo de
ti, Asterio. Te juro que no.

     —Bueno, yo no me estoy riendo, por lo que no os estáis
riendo conmigo —le dije con frialdad.

     —Nos reímos porque ninguno de nosotros tiene idea de
cómo responderte —Mav respondió con un guiño—. Es una
buena pregunta, pero ninguno de nosotros es capaz de
explicártelo de manera que aprendas la diferencia. Sé que es
una respuesta muy cutre, pero ya aprenderás cuales son
programas y cuales documentales, como el que estabas viendo
anteriormente. Luego están las noticias, eso es gente que
informa sobre lo que es pasando en el mundo. Además, hay
películas como ésta que son ficción, y programas reales que
muestran lo mismo.

     —Pero luego está esa cosa llamada Reality TV —añadió
Tyler—. Y es las dos cosas y ninguna. Simplemente no hay una
buena respuesta. No estoy seguro de que alguien alguna vez nos
pueda explicar claramente la diferencia. Es algo que pillas a
medida que te haces mayor. Pero como sabemos que esta
respuesta es frustrante, nos hemos echado a reír.
—Entonces, estás diciendo que os reísteis, porque la
respuesta es muy complicada para explicar algo tan simple
como sería caminar —preguntó Baylor. Pensé en eso y estuve de
acuerdo con su analogía.

     —Exactamente —dijo Tyler, disparándole una sonrisa de
agradecimiento—. Lo pillaréis, como un bebé que comienza a
caminar, pero si tengo que explicarlo, no sé cómo.

     —Está bien, entonces no estoy loco. —Volvimos a la
película. Me incliné, puse mi brazo alrededor de los hombros de
Tyler y Mav tomó mi mano. Mav y yo intercambiamos una
mirada sobre su cabeza. Nos atraíamos mucho uno al otro, y
sabía que lo amaba, pero Tyler necesitaba afecto y ayudarlo era
nuestra prioridad. Mav me dio un guiño haciéndome saber que
pensaba lo mismo, y frotó mi mano sobre su hombro.

     —¿Son todos los seres humanos como este? —preguntó
Makari haciendo un gesto hacia la pantalla—. Este muchacho es
tan apasionado del baile. Quiero decir, no creo que haya una ley
en contra de eso, pero la forma en la que se mueve es
cautivadora.

     —Algunos lo son —respondió Mav—. Muchos se han
preparado para eso, por lo que imagino que son así. Los seres
humanos en realidad no son tan diferentes.

     —Eso está bien. Quiero un amigo humano. —Baylor sonrió
y miró a la pantalla con atención—. Creo que la idea de bailar es
genial. Nunca he bailado ni he ido a un club de baile.

    —¿Podríamos tener uno? —pregunté, me gustaba la idea—.
De esa manera podríamos reunir a todos los lobos y los
vampiros, y podría conseguir un traje como el que él lleva. Pero
me gustaría rojo.
—Podríamos hacer eso —respondió Barnabas, con una
sonrisa maliciosa—. Nunca pude ir al baile de graduación, y
ahora tendría dos sementales como cita. Los dos se verían muy
bien en esmoquin.

      —Cualquier cosa por ti, bebé. —Digger se rio entre
dientes—. Creo que sería divertido. Nuestros guerreros han
estado tan estresados y ocupados, que no han tenido tiempo
libre. Y así ayudaríamos a los vampiros que todavía están
asustados de los guerreros Faes. —Hizo una mueca y se volvió
hacia mis amigos y hacia mí—. Chicos, después de todo sois
enormes, y cuando habláis, es como si tuvierais vuestro propio
tono de barítono. Algunos de los vampiros que han sido
trasladados aquí recientemente están asustados.

      —Tenemos un plan. —Barnabas se frotó las manos son
alegría—. Voy a llamar a Rory para que lo planifique.

     Todo el mundo se entusiasmó dando ideas, mientras
terminábamos de ver la película. Pero una vez que todo hubo
terminado, era como si todos tuviéramos algún interruptor
interno que se apagaba solo, y quedamos agotados. Había sido
un largo día, y me di cuenta que solo quería irme a la cama.

     Esa noche dormí con Tyler encima de mí y con Mav
acurrucado a mi costado. Hacía siglos que no había tenido a un
hombre en la cama conmigo toda la noche. Y era consciente de
que tenía una gran sonrisa en mi cara.




     —Si continuáis alimentándome así engordaré —me quejé a
la mañana siguiente. Me había comido tres platos de lo que ellos
llamaban panqueques. ¡Mis dioses, eran buenos!
—Entonces tenemos que entrenar —dijo Tyler brillante.
Levanté una ceja y se rio—. No ese tipo de entrenamiento. Mi
lobo acostumbra a correr.

     —Esa es una idea maravillosa —respondió Mav con un
gesto de aprobación—. ¿A qué distancia de aquí está el
Complejo de los Guerreros?

     —Aproximadamente 32 kilómetros. Nunca lo he medido,
pero se tardan unos quince minutos por carretera, así que creo
que esa es la distancia aproximada.

      —Escuchadme —dijo Mav mientras permanecía de pie, su
voz se transfería completamente por el comedor—. Para
aquellos que estén interesados, guerreros, o simplemente a los
que les gustaría ver el Complejo de los Guerreros, estaremos allí
en una media hora. Vamos a correr los 32 kilómetros de ida y
vuelta, pero estoy seguro de que podemos encontrar a gente que
lleve en coche a los que no les apetezca hacer ejercicio.

      —Es hora de que vean donde van a entrenar, guerreros, y
que se encuentren con sus compañeros de armas. Cuanto más
rápido empiecen a entrenar, mejor protegida estará la
comunidad. Ya ha habido un ataque desde que vosotros estáis
aquí. Estaremos preparados para el próximo.

      —En otras palabras —dijo la Reina Magdalena con una
sonrisa—, todos los guerreros están obligados a estar fuera en
treinta minutos. Yo también iré.

     —Con mucho gusto te llevaré —ofreció Digger. Me reí
entre dientes, como muchos de mis amigos, y la Reina sonrió.

     —Hijo, podría correr esa distancia tres veces al día y
apenas rompería a sudar —respondió ella con una ceja
levantada—. Apuesto a que puedo hacerlo en menos tiempo que
cualquiera de aquí. Todos nosotros somos grandes luchadores,
al igual que los son vuestros guerreros, pero desde el principio,
enseñamos a nuestra gente que cuando no se puede luchar, se
corre.

    —¡Oh rayos! ¿Vas a empezar a hacerme correr contigo? —
Barnabas se quejó en broma.

     —Tú nadas y eso te hace estar en forma —respondió ella
con una sonrisa—. No todo el mundo está preparado para
correr, y además puedes teletransportarte, así que tú siempre
podrás ponerte a salvo si llega el momento, no es necesario que
seas un corredor. Ya has tenido una gran cantidad de cosas de
las que preocuparte desde una edad temprana, por lo que
maneja las cosas como mejor te parezca. —Le hizo un gesto de
aprobación.

     —Voy a llamar para que vengan algunos guerreros a
proteger a los demás, mientras la mayoría de nosotros está
fuera —agregó Miles mientras sacaba su teléfono.

     —Gracias, Miles. Nunca tendré que preocuparme de la
seguridad de mi nieto mientras Digger y tú estéis alrededor. —
Sonreí. Sabía lo que la Reina estaba haciendo. Estaba
mostrándoles a todos los presentes que tenía completa fe en la
gente de esta casa. Por eso ella era la que mandaba. Sabía cómo
manejar cada situación.

    —Pregunta si hay algún problema con que cambie a mi
forma de lobo —susurró Tyler en voz baja. Asentí y se levantó.

     —Mi compañero se unirá a nosotros en su forma de lobo.
Puesto que hay lobos en la comunidad a la que vamos a unirnos,
es mejor que os acostumbréis a verlos ahora.

    —Pero saben quiénes somos, ¿verdad? ¿No nos van a
morder? —preguntó una de los Faes vacilante.
—Soy completamente consciente cuando cambio. A menos
que alguien amenace a mis compañeros, no muerdo. —Tyler
bromeó. Hice un gesto de negación por sus travesuras. Amaba
su lado juguetón—. Pero no os sorprendáis si circulo a vuestro
alrededor un par de veces, chicos. Todavía no he visto a nadie
más rápido que los cambiaformas, y yo soy más fuerte que la
mayoría de los lobos.

     —Muy bien, nos veremos fuera en treinta minutos —dijo
Mav rápidamente cuando se dio cuenta de que algunos
guerreros Faes iban a cuestionar lo que Tyler había declarado.

     —¿Realmente eres tan rápido? —le pregunté mientas
recogíamos los restos del desayuno. Sabíamos que Barnabas
había contratado personal extra, pero era la forma de dar las
gracias de los Faes sin importar su rango o condición.

     —Sólo tendrás que esperar y ver, compañero —me
respondió Tyler con un guiño. Salió fuera, moviendo sus
caderas un poco más de lo necesario, ante lo que solté un
gemido. Podría jurar que si no tenían cuidado, mis compañeros
me convertirían en una máquina del sexo. Mi falta de
experiencia y siglos de no tener relaciones sexuales, me habían
alcanzado. Ahora, algunas veces, era todo en lo que podía
pensar.

     No hacía daño que fueran una preciosidad y que el sexo
fuera muy caliente, algo que hacíamos muchas veces desde que
nos habíamos conocido. Eché un vistazo a la Reina, como
cuando perdí de vista a mi compañero, devolviéndole la sonrisa
que me dio.

    —Ser feliz te sienta bien, Asterio —dijo en voz baja
mientras caminaba hacia ella—. Se te ve muy bien.

     Me hizo darme cuenta que quería que ella también se viera
bien. Quería que la mujer que era nuestra líder y a la que veía
como una madre, fuera feliz. ¿Encontraría aquí a su otro
compañero? Y también me gustaba la idea de Tyler de que fuera
a ver a Ayden. Eso si podía conseguir que ella estuviera de
acuerdo.

     Sí, eso no sería fácil.
Maverick.



      Sonreí cuando escuché y sentí en el aire la charla excitada
del grupo. Esta había sido una de las mejores ideas que había
tenido últimamente. Todos se alinearon cuando Tyler se
escondió detrás de Asterio y se quitó los pantalones antes de
cambiar. Él estaba bien con la desnudez, pero habíamos
hablado con él sobre que lo frenara hasta que la gente llegara a
conocer mejor a los lobos. Lo entendió y no hizo ningún
problema de ello. Sólo nos pidió que se lo recordáramos, porque
era algo en lo que jamás había pensado.

      Quise reírme al ver cómo, cuando comenzamos, Asterio
tomó una pequeña bolsa para Tyler. Sin embargo, nuestro
compañero necesitaría ropa y zapatos cuando llegáramos, de
modo que tenía sentido. Empezamos con un trote que resultaba
ligero para ser paranormales, a unos de 16 kilómetros por hora.
Tyler, sin embargo, le permitió a su lobo correr rápidamente.
Cuando volvió de nuevo a la parte delantera del grupo en el que
yo estaba, tenía la lengua colgando.

     —¿Necesitabas esto, no es cierto, cachorro? —Asintió
golpeando mi muslo. Yo lo pillé, era hora de coger el ritmo.
Asterio, que estaba a mi lado, se echó a reír.

     —¿Impaciente?

    —Creo que nuestro compañero siempre lo hace todo a su
manera. No puedo ver a Tyler haciendo nada a medias.
—Una buena cualidad a tener —dijo Asterio con cariño, y
me miró—. Una que tú también tienes, compañero.

      —¿Estaría mal que quisiera competir contra tu compañero
y ver quién es realmente más rápido? —dijo la Reina al ponerse
a nuestra altura—. Es un hermoso lobo. Siempre pensé que sería
increíble tener otra forma.

     —Pero es injusto, tiene ventaja —se quejó Baylor—. Él va a
cuatro patas y nosotros a dos. —En ese momento Tyler acababa
de hacer otro círculo alrededor de nosotros, y cuando nuestro
compañero gruñó, supe que había oído lo que el Fae había
dicho.

      —Tyler —exclamé cuando nuestra pareja cambió de nuevo
a su humana forma, desnudo a la vista de todos.

     —¡Oh, dame mi ropa! Solo voy a poner a este tipo en su
lugar —se quejó. Asterio le entregó su bolsa y todo el mundo se
ralentizó para darle un momento—. Llamad a alguien del
Complejo de los Guerreros para que nos espere en la puerta y
cronometre la carrera.

     Rodé los ojos, pero hice lo que me pidió. Por supuesto yo
sabía el número de Zane, ya que estaba acoplado a los hermanos
de Caleb, y se rio de mi solicitud. Dijo que iba a estar esperando
y que volvería a llamar con el nombre del ganador.

      —Está bien, ¿listo para la carrera? —se burló Tyler, cuando
ya se hubo vestido y puesto sus zapatos de correr.

     —Estoy dentro —se rio entre dientes Asterio. La Reina,
Baylor, unos cuantos guerreros y yo, asentimos.

     —Que empiece el show —rio Digger—. Llevaré al resto del
grupo.

     —Vale —contestó Miles con una sonrisa—. Estoy dentro.
—¡Preparados, ya! —gritó Tyler, y nos fuimos. ¡Mierda, era
rápido! Y eso que yo estaba corriendo a toda velocidad, pero él
se puso en cabeza con facilidad.

       —Ver para creer —jadeó Miles que se mantenía conmigo.
La Reina, por otro lado, ya estaba delante de nosotros, sus
guerreros hacían su mejor esfuerzo para mantenerse al día con
ella, pero les estaba dando una paliza.

     Unos minutos más tarde, sonó mi teléfono. —¿En serio? —
me quejé, cuando Zane me dio el resultado, dejándome saber
que Tyler ya estaba en el Complejo de los Guerreros—. Había
corrido más de 24 kilómetros en unos minutos. ¿Cómo era
posible?

     —Maldita sea, eso es impresionante. —Miles sacudió la
cabeza y nos hicimos entre nosotros un movimiento de cabeza.
Aceleramos el ritmo, empujando más duro que nunca a la
formación. Nos negábamos a ser los últimos.

     Pero aun así lo fuimos. En nuestra defensa, los guerreros
Faes tenían las piernas muchos más largas que nosotros. ¿Pero
la Reina? Sí, las de ellas no lo eran, por lo que realmente
aplastaba toda la lógica.

     —Finalmente estáis aquí —Tyler arrastró las palabras
cuando se apoyó en marco de la puerta, de pie junto a él,
riéndose a carcajadas, Zane—. Pensamos que íbamos a tener
que enviar un grupo de búsqueda.

     —Muérdeme —exclamé mientras finalmente reduje la
velocidad.

     —No, es a ti a quien le gusta morderme a mí, compañero —
ronroneó—. ¿Ahora pesas?
—¿Puedes levantar tanto peso como nosotros? —preguntó
Miles, mientras miraba a mi agradablemente tonificado, pero
no voluminoso, compañero—. ¿Cómo?

      —No mentimos cuando decimos que somos más rápidos y
más fuertes que los vampiros. Y yo era uno de nuestros
guerreros, Miles. Eso es lo que es un ejecutor de la manada.
Bueno, en una manada normal. Nuestro trabajo, como el tuyo,
es proteger a nuestra gente. Pero incluso el lobo más pequeño,
como Ayden, puede correr más rápido que vosotros todos los
días.

      —Te creo —jadeó la Reina Magdalena con una sonrisa—.
Muy impresionante, Tyler. Me gusta tu confianza. No eres
arrogante ni tienes el ego subido. Sólo tienes claros cuáles son
tus límites y lo que eres capaz de hacer.

      —Gracias. Y te he oído decir que soy un lobo muy, muy
hermoso, así que, gracias para eso también —dijo Tyler con un
ligero rubor—. Creo que tú eres muy, muy guapa, Alteza y ni
siquiera estoy por las mujeres.

      —Bien, es bueno saber que mi aspecto puede hacer girar la
cabeza de un hombre gay. —Ella se rio entre dientes mientras
entrábamos. Cuanto más tiempo pasaba con ella, más me
gustaba. Realmente era muy fácil de tratar y era agradable pasar
el tiempo con ella, como con Caleb. El hecho de que fuera de la
Realeza, no significaba que tenían a ser pomposos. También
eran personas.

     Todos se congregaron en la sala de pesas, y Zane nos
presentó a los guerreros que estaban allí. Tyler se paseó por el
área de las bancas de pesas y se recostó.

     —Cachorro, eso son 450 kilos —advirtió Asterio.
—Lo sé. Es poco, pero empezaré con esto porque no he
levantado pesas en más de un año —respondió. Está bien,
entonces. ¡Wow! Eso era impresionante hasta para un guerrero
experimentado.

     —He visto a Ayden sostener el lateral de un camión
mientras Brian cambiaba un neumático —se rio entre dientes
Zane, sacudiendo la cabeza—. Claro, después estaba cansado y
dolorido, pero podía hacerlo.

     Lo miré asombrado, mi boca abierta todo el tiempo,
mientras Tyler hacía veinte repeticiones sin siquiera empezar a
sudar—. Cachorro, eso sí que es caliente.

     —Me alegra que lo creas —ronroneó—. Tu turno. —Asentí
con la cabeza hacia abajo mientras se apartaba del banquillo. Yo
era capaz de hacerlo, pero con la carga de trabajo que Caleb me
había dado, no había estado entrenando como debería.

     Asterio fue el siguiente, y luego todos sus amigos. Ninguno
tuvo problemas. Todos fuimos rodando, excepto la Reina y
Miles. Al final, Tyler ganó, siendo el único capaz de levantar
900 kilos en diez repeticiones.

      Para entonces, el resto del grupo nos había alcanzado y
teníamos una pequeña multitud en la sala de pesas. Cuando
quedó claro que Tyler era el campeón, se quedó en el banquillo
y dejó escapar un aullido de triunfo.

      —¿Cuál es mi premio? —preguntó con una sonrisa
brillante.

     —Encontraremos algo buueno —le contesté, disparándole
una mirada a Asterio. De hecho, había estado planeando algo
para Tyler y le había pedido ayuda a Barnabas. Simplemente no
estaba listo todavía.
—Muy bien, entonces, ¿recorremos el lugar, celebramos la
reunión con los que van a ir a Grecia, y luego vemos un poco
más de la serie ‘Planeta Tierra’? —¡Wow, mi compañero seguía
hiperactivo después de entrenar!

     —Suena bien, cachorro. —Asterio se rio entre dientes.
Zane nos dio un recorrido, nos mostró las salas de
entrenamiento y nos presentó a otros guerreros. Les mostró a la
Reina y a algunos de los guerreros Faes el programa de
entrenamiento y les presentó a Isaac Dragos, quien lo había
diseñado.

      —Las salas de musculación y algunos de los gimnasios de
lucha cuerpo a cuerpo están siempre abiertos, es algo así como
‘el primero que llegue se sirve’ —explicó Isaac liderando esa
parte de la gira—. Tenemos otras habitaciones que podemos
acondicionar para los entrenamientos, así que una vez que se
organicen, sólo háganme saber cuándo las necesitarán y lo
organizaremos. Sé que le han pedido a Stefan Marius que
empiecen con las clases de tiro, ya que es nuestro experto en
armas de fuego.

     —No entiendo por qué necesitamos eso —indagó Baylor,
mirando a la Reina, que le asintió para que siguiera
explicándose—. La mayoría de nosotros puede disparar fuego o
poner barreras de protección.

     —Me han dicho eso, y aunque es impresionante, tengo
entendido que eso también los drena —respondió Isaac. La
mayoría de los guerreros Faes asintieron—. Todo lo que sé, es
que con un arma de fuego, solo hay que apretar el gatillo para
matar a un demonio. Si estás herido o estás demasiado drenado
para usar tus dones, eso podría salvar tu vida.

      —Eso tiene sentido —coincidió Baylor—. Espero que
entiendan que no quería cuestionar sus métodos. Simplemente
no lo entendía.
—Estamos todos aquí para planear los entrenamientos y el
trabajo en equipo —Isaac respondió—. Pregunten lo que
quieran. Creo que habrá muchos Faes que nos pueden enseñar,
y espero que podamos hacer lo mismo por vosotros.

     —Una loable manera de mirar la situación —dijo la Reina
con aprobación. Terminamos el recorrido y nos dirigimos al
exterior... Y a los lobos. Literalmente. Había seis lobos furiosos
gruñendo en la entrada.

      —No sabíamos qué hacer —uno de los guerreros, Clove
creo que era su nombre, dijo nerviosamente—. Hemos intentado
capturarlos, pero son demasiado rápidos. Estamos en un
callejón sin salida.

      —Iros a la mierda, cabrones —espetó Tyler y corrió más
allá de los guerreros frente a los lobos—. Retroceded, bastardos.

     Los hombres lo hicieron, todos miraban a Tyler con odio.
—¡Tú eres el bastardo! Escondiste a nuestro pueblo entre los
vampiros. Veníamos a por Ayden, pero luego olí tu perfume y
decidí arreglar las cuentas contigo primero.

     —Que te jodan, Paul. No lo encontrarás. Su compañero lo
llevó de vuelta a su casa familiar antes de que tú fueras
capturado. —Se burló Tyler del hombre antes de mirar a los
demás—. ¿Os ha dicho que nuestros mayores han dado la orden
de arrestarlo o matarlo? ¿Por qué seguís con él?

     —No hagáis caso de sus mentiras —disparó Paul. Ah, iba a
golpear a nuestro compañero más tarde. Aun con toda la mierda
que había visto en su cabeza y todo que me había contado, no
sabía que su antiguo Alfa era un deshonesto.

    —Eres tú el que está mintiendo —gritó la Reina Magdalena
dando un paso adelante.
—Enfermera, esto no le concierne —dijo Tyler por encima
del hombro. Asterio le disparó una mirada que lo decía todo:
Estaba preocupado por su seguridad. Nuestro compañero lo
entendió, y los guerreros Faes rodearon a la Reina.

    —Puedo protegerme a mí misma —objetó. Wow, era terca.
Me gustaba eso de ella. Si duda no era una Reina tímida.

      —¿Cómo sabemos que estás diciendo la verdad, Tyler?
Saliste corriendo —dijo un lobo, su ira desapareciéndose—.
Cuando regresé a la manada, la mitad de vosotros os habíais
ido, y Paul nos dijo que habías sido deshonesto y te los habías
llevado.

     —¿Y lo creíste, Fletcher? ¿Suena como algo que yo haría?
El compañero de Ayden vino a ayudar a sus hermanos con el
pleno consentimiento de nuestros mayores. Nos dijeron que
aquellos de nosotros que quisiéramos asilo, mientras que los
mayores investigaban a Paul, podíamos ir con ellos. Ya ni
siquiera es el Alfa. —Tyler se mantuvo firme, y pensaba que
estaba llegando a algún lugar hasta que Paul cambió.

     —¡No! —grité mientras corría hacia adelante.

     —Sostén a Paul, mientras cambio —dijo Tyler en mi
cabeza. Casi había olvidado que podíamos hablar de esa manera
ya que estábamos acoplados—. Puedo ganarle.

      Asterio abrió la boca y supe que lo había oído. Paul mordió
a Tyler duramente el hombro, pasando muy cerca de su cuello.
Se quitó a su antiguo Alfa de encima, lanzándolo lejos y Paul
aterrizó duramente. Al que Tyler había llamado Fletcher,
cambió y se unió a la lucha. A continuación, el resto siguió su
ejemplo, algunos ayudando a Tyler y otros a Paul.

     —Ya basta de esto —gritó la Reina, y pasó junto a sus
guerreros—. Tyler es uno de los nuestros, y no me voy a quedar
quieta mientras le hacen daño. —Ella echó los brazos al aire y de
repente todos los lobos se congelaron, excepto mi compañero.
Se apartó de los demás, cojeando mucho y dejándose caer en el
suelo justo frente a ella.

     El aire brilló a su alrededor cuando volvió a cambiar. —
Gracias. No quería que te hicieran daño.

     —Joven, soy casi imposible de matar —dijo ella con
suavidad—. No quiero que te dañen a ti. Piensa en lo que eso le
haría a Asterio.

      —Lo siento —susurró. Yo me zambullí a su lado, apartando
el pelo de su rostro—. Sanaré en breve. Sólo me mordió un par
de veces.

     —Um, ¿qué te gustaría que hiciera con estos lobos? —
preguntó la Reina.

     —Paul y Ben son buscados por nuestros ancianos —Tyler
respondió con voz cansada mientras me quitaba la camisa y la
envolvía alrededor de su cintura—. No sé sobre los otros. Habría
que preguntarle a Elena Marius o Darcy. Son los que han estado
en contacto con nuestros ancianos.

      —Si pudiera sostenerlos, podríamos noquearlos y meterlos
en la cárcel —sugirió Clove.

     —Oh, puedo dejarlos inconscientes con bastante facilidad.
—Soltó una risita y así lo hizo. Luego los liberó de cualquiera
que los estuviera sosteniendo. Después de eso, noté un rápido
movimiento al que no presté atención hasta que vi a Asterio
arrodillado al otro lado de Tyler.

     —Aunque aprecio tu advertencia sobre la protección de la
Reina, hubiera preferido que no te lanzarás así en la pelea —lo
reprendió con suavidad.
—Siento haberla llamado enfermera —masculló Tyler a la
Reina, sus ojos todavía cerrados—. No quería que supieran
quién era, porque Paul podría haberla atrapado para
intercambiarla por Ayden o alguna otra mierda.

     —Puede que hubiera sido capaz de apresarme, pero no
habría sido capaz de retenerme por mucho tiempo. —Ella le dio
un guiño a Tyler cuando este abrió sus ojos—. Si me lo permites,
puedo acelerar el proceso.

     —Claro. —Entonces Tyler quedó sin aliento cuando la
Reina lo hizo sanar y la marca de la mordida se cerró. En el
momento en el que dejó de sangrar, pude sentir mi corazón latir
de nuevo. Dios, no podía perderlo.
Tyler.



     —No tienes que seguir llevándome, estoy bien. —Me reí
entre dientes, rodando mis ojos. Mav me dio una mirada sucia y
me metió en el SUV que le había prestado uno de los
guerreros—. La Reina me ha curado, tipo grande. Estoy
hambriento y amaría tener una botella de agua.

     —Te conseguiré lo que necesites —dijo con voz ronca.

    —¿Estás enojado conmigo? —susurré contra su cuello
mientras conducía a casa de Barnabas.

      —No —gruñó Mav. Sí, eso sonaba totalmente como si lo
estuviera. Tonto de mí. Me cargó hasta uno de los sofás del
salón a través de la entrada antes de cerrar la puerta después de
salir. Bueno, supuse que tenía que sentarme allí hasta que
volviera.

     Unos cinco minutos más tarde, pensé que iba a perder mi
mente. Es decir, había jugado numerosas veces con mis
pulgares y contado mis dedos antes de aburrirme. Además, me
sentía como un niño que había sido castigado a su habitación
por mi compañero y bueno, yo no era un niño.

     —Tengo tu ropa —anunció Mav cuando volvió a la
habitación con una bandeja de comida, algunas botellas de
agua, y un conjunto de ropa en el brazo.
—Gracias, eso es genial —dije en voz baja. Lo dejó todo y
me estudió de cerca.

     —¿Por qué estás callado? ¿Estás cansado? ¿Aún duele?

     —Porque tú dices que no estás enfadado, pero no estás
realmente feliz —me respondió con un encogimiento de
hombros antes de tomar un bocado del sándwich—. Debido a
que me siento como si me estuvieras castigando en mi
habitación, y no me gusta sentir que estoy en problemas. No
entiendo lo que te molesta o por qué que no me lo dices. Pero, al
menos, no me digas lo que no es cierto, porque me gustaría una
respuesta honesta a mi pregunta.

      Tuve solo el tiempo suficiente para dejar el sándwich antes
de que estuviera sobre mí, sujetándome contra el sofá. Arrojó
lejos la camisa que había estado usando como una falda para
mantenerme cubierto y se desabrochó los pantalones vaqueros.
Jadeé cuando extendió mis piernas, empujando una sobre la
parte posterior del sofá, y metiendo la cabeza de su polla en mi
agujero.

      Lo miré fijamente en estado de shock, sus ojos grises
llenos de lágrimas. Cuando mi cuerpo estuvo listo para él, mi
agujero relajado y húmedo, se empujó el resto del camino. Cerré
los ojos y gemí de placer.

     —¡Mírame! —ordenó, agarrándome del pelo duramente.
Hice lo que me ordenó. Mav se inclinó, por lo que su frente tocó
la mía. Comenzó lentamente a empujar su gorda polla
profundamente dentro de mí.

     —Mav, no entiendo —le susurré. No estaba en contra del
sexo. Diablos, me encantaba estar con mis compañeros, pero
veía tal desesperación en mi pareja y lo que estábamos
haciendo, que necesitaba entenderlo.
—Podría haberte perdido —se atragantó. Mav enterró su
cara en mi cuello, envolvió su cuerpo a mi alrededor y comenzó
a empujarse con mayor rapidez—. En dos días casi te he perdido
dos veces, y esta vez, si hubiera ocurrido, no habría sido capaz
de hacerte regresar. ¿No lo entiendes, Tyler? No sobreviviría a
perderte. Todos mis años en esta tierra y cuando finalmente te
encuentro casi te pierdo. No has estado en mi vida ni siquiera
una semana, pero me desmoronaría si no te tuviera.

    Le froté la espalda suavemente, besando su cuello
mientras me follaba. —Oye, no voy a ninguna parte, compañero.

     —¡No lo sabes! —gruñó mientras se empujaba. Ahora que
me estaba follando con todo lo que tenía, tuve que agarrarme
del brazo del sofá para no caerme—. Ese imbécil podría haberte
arrancado la garganta si no te hubieras vuelto a tiempo. Podría
haberte matado antes de que cualquiera de nosotros pudiera
haber llegado a ti. Saltaste directamente hacia ellos sin ninguna
protección u otros lobos a tu lado.

      —Mav, los otros chicos y tú sois mi protección. —Usé
nuestro vínculo mental, porque sabía lo mucho que lo atesoraba
y porque me golpeaba con tanta fuerza que no podía obtener
suficiente aire en mis pulmones como para hablar—. Sabía que
no estaba solo.

      —¿Estás bromeando? —gritó. Ahora estaba golpeando en
mí lo suficiente fuerte como para mover el sofá por el suelo. —
Te fallamos. Hoy nos has demostrado que eres más rápido y
más fuerte, Tyler. Todos los lobos lo sois y no podríamos
haberte ayudado. Joder, la lucha fue como un destello de piel, y
la siguiente cosa que supe, fue que estabas herido, los demás
seguían moviéndose, y me sentí inútil. Podías haber muerto y
me sentí inútil porque no podía detenerlo.

     —No, no lo eres —gruñí en su cabeza mientras lo agarraba
del pelo y tiraba de él hacia mi cara—. Iba a ir a esconderme
detrás de tu gran culo cuando la Reina intervino. Me habrías
protegido o descubierto la manera de conseguir estar
alrededor, a pesar de que ellos eran más rápidos. Eres más
inteligente, Mav. Tenías miedo, entiendo eso, yo también lo
tenía. Pero nunca dejarías que el miedo te impidiera
protegerme.

     —No sabía qué hacer —susurró, una lágrima cayó sobre mi
mejilla—. Nunca me he sentido tan impotente.

      —Tú no lo eres. Tienes el poder, y necesito sentirlo ahora.
Haz que tu cachorro se corra. —Sujeté con mis músculos su
polla, y Mav me mordió. No tomó nada de sangre, pero sabía
que necesitaba sentirse unido a mí tanto como fuera posible.
Además, las marcas de mordeduras les recordarían a todos a
quien pertenecía. Yo estaba bien con eso.

     Me corrí con tanta fuerza que vi luces parpadeando. Mi
compañero rugió su liberación y me llenó. Cuando se nos pasó,
se derrumbó sobre mí, aplastándome contra el sofá. Era
perfecto.

     —Ahora que te has calmado un poco, piensa en lo sucedido
—le dije suavemente mientras pasaba los dedos por los suaves
mechones negros de su cabello—. Si hubiera ido detrás de ti a
esconderme, ¿qué hubieras hecho? ¿Cómo lo habrías manejado
ya que eran más rápidos?

     Pensó un momento antes de darme una respuesta. —
Habría usado mi don. No puedes luchar o huir si estás teniendo
un orgasmo. A continuación, los habría noqueado y encerrado.

     —Sí, lo habrías hecho. —Le besé la sien y lo sostuve con
fuerza.

     —¿Sabías que eso es lo que hubiera hecho?
—Sí, Mav. —Me reí—. Te conozco. Era inteligente y habrías
descubierto la ventaja sobre alguien más rápido o más fuerte. Es
la forma en la que te las has arreglado para mantenerte con vida
durante tanto tiempo teniendo en cuenta las amenazas que
siempre has tenido a tu alrededor.

     —No eres sólo una cara bonita, ¿verdad?

    —No —gemí mientras salía mí y me ayudaba a sentarme—,
también tengo un bonito culo.

     Nos estábamos riendo cuando Asterio irrumpió en la
habitación, mirando alrededor hasta que me encontró. —¿Cómo
estás? ¿Estás bien? ¿Necesitas algo? Tengo que…

      —Podría usar a mi compañero —ronroneé mientras me
ponía boca abajo y abría mis piernas. Asterio gimió mientras
observaba como el semen de Mav corría por mi culo—. Ven a
sentirme, Asterio. Estoy aquí, estoy bien, y no me voy a ninguna
parte.

      —Bien —gruñó antes de saltar. Entonces me golpeó contra
el sofá... Dos veces, sin siquiera detenerse para un descanso.
Mierda, mis hombres eran unos sementales.

     Cuando terminamos, me llevaron a nuestra habitación
para ducharme mientras Mav seguía tratando de alimentarme.
Sí, mientras estaba en la ducha. Luego se aseguraron de
hidratarme y me revisaron los moretones. Oh Dios mío, estaban
locos, pero me regocijé en su atención y sus miradas. A alguien
le importaba. Les importaba lo suficiente como para
preocuparse. Me hizo sentir algo que sólo había sentido un par
de veces en mi vida. Esperanza.

     —Muy bien, ¿entonces tienes que dar la charla para los
que vayan a Grecia y luego iremos a ver el siguiente episodio de
Planeta Tierra? —les pregunté cuando me di cuenta de que iban
a estar cuidándome todo el día en lugar de hacer cualquier otra
cosa.

    —Pero estás lesionado, cachorro —dijo Mav vacilante,
mordiéndose el labio.

      —Mav, ya me he curado, incluso si la Reina no me hubiera
ayudado, ya lo habría hecho. Pero lo hizo y me siento muy bien.
Tal vez otro sándwich o uno de esos pastelitos maravillosos y
estaré en plena forma. —Intercambiaron una mirada y me di
cuenta—. Además, me gustaría saberlo todo sobre Grecia. Es
decir, algún día iremos allí de visita, ¿verdad?

     —Sí, te va a encantar —dijo Mav con un suspiro de alivio.
Sí, me lo imaginaba. No querían dejarme solo, pero tampoco
querían ordenarme que fuera con ellos. ¡Un punto para mí!

      —¡Entonces vamos a venderles a algunos Faes la idea de
mudarse a Grecia! —Prácticamente salí corriendo de la
habitación. De lo contrario, habrían estado allí todo el día
quejándose de mí. A pesar de que estuve de acuerdo en acudir a
la reunión, Asterio todavía se veía indeciso sobre mi salida de la
habitación.

      Cinco minutos más tarde estábamos en el salón de baile
mientras los Faes iban llegando a la charla de Mav. Diez
minutos más tarde, mi compañero estaba hablándole a una sala
llena. Me sentí mal por él. Todo el mundo parecía querer que
Mav les prometiera que iban a ser felices en Grecia. ¿Cómo
podría hacer eso y no mentir? No los conocía, ni sabía si les
gustaría la cultura griega. Lo único que podía hacer, era darles
hechos.

     Pero entonces también comenzaron a hacer preguntas
acerca de este mundo en contraste con su Plano. Bueno, ya que
Mav nunca había estado en su Plano, una vez más, estaban
ladrándole al árbol equivocado. Y algunos comenzaron a
enojarse cuando contestaba, ‘no lo sé’. Entendía que tenían
miedo, y tenían preguntas, pero Mav no podía respondérselas.
No estaba seguro de que alguien pudiera, ya que la Reina
tampoco había pasado mucho tiempo aquí.

     Estaban realmente lanzándose sobre Mav, y me enojé. Me
levanté, puse los dedos en mi boca, y di un silbido como para
perforar los tímpanos. Incluso Mav se congeló y se volvió hacia
mí con el shock escrito por toda su cara.

     —Mirad, muchachos, entiendo vuestras preguntas, pero
algunas no pueden ser respondidas. Sobre todo porque le estáis
pidiendo a mi compañero que responda a las cosas sobre la base
de vuestras opiniones y experiencias —dije en voz alta, haciendo
que mi voz se escuchara—. No puede responderos si os va a
gustar Grecia, porque esa será vuestra opinión y no os conoce.
Pedidle hechos o preguntadle a otra persona, y dejad de
acosarlo porque no tiene las respuestas. ¡No es adivino!

      Unas pocas personas se calmaron y dejaron de
comportarse como una turba asustada y agobiante. Mav
respondió preguntas durante unos quince minutos más y luego
se acabó. Cuando nos quedamos solos, esperé a que mi pareja
soltara su ira sobre mí, pero hizo otra cosa.

      —Te amo —gruñó Mav tomándome en sus brazos. Solté un
grito, sorprendido porque era la última reacción que había
esperado—. Eres muy inteligente, sexi, y dulce, y nunca había
tenido a nadie que saltara y me defendiera como lo has hecho
antes. Hiciste al grupo volver a la realidad, y todo para
protegerme.

     —No me gustaba la forma en la que algunos de ellos te
estaban hablando. Te estaban golpeando verbalmente, y mi lobo
quería empezar a morderles el culo.
La sonrisa de Mav cayó. —Has oído lo que he dicho,
¿verdad? La primera parte.

     —Sí —le susurré, mirando a su nariz en vez de a sus ojos.
No podía hacer frente a lo que pudiera ver allí—. Dar las gracias
suena cojo, pero no estoy seguro de qué más decir. ¿Puedo
pedirte que me des un minuto para procesarlo? Nadie me ha
dicho que me amaba antes, y sinceramente no sé cómo me
siento al respecto.

        —¿Sabes cómo te sientes acerca de mí?

     —Sí —respondí de inmediato, tomado la oportunidad y
encontrándome con su mirada—. Eres mi todo. Asterio y tú sois
las dos personas más importantes en el mundo para mí, y mi
corazón es vuestro.

      —Entonces te puedo dar todo el tiempo que necesites —
dijo en un tono ronco. Sabía lo que quería decir, y mi agujero se
estremeció con anticipación. Lo siguiente que supe fue que
estaba atrapado entre ellos dos, desnudos, mientras se turnaban
para follarme. Fue fantástico.

      Me limpiaron mientras yo prácticamente ronroneaba en
los brazos de Asterio, y luego me vistieron. Me llevaron como si
fuera la cosa más preciada del mundo a la sala de medios de
comunicación.

        —Oye, gato —dije alegremente cuando vi que Rory estaba
allí.

     —Hola, perro —disparó hacia atrás y me sacó la lengua.
Nos habíamos estado gastando uno al otro bromas como esa
desde que nos conocimos, y me gustaba mucho el pequeño
tipo—. Hueles a sexo.

      —Es una pena que tú no. —Me estiré mientras sacudía mis
cejas.
—Acabo de ducharme después de mi diversión. —Se rio
Rory—. Mi compañero me cuida muy bien, especialmente
durante la luna llena.

     —Oh, Dios, la luna llena —jadeé mientras Asterio me
bajaba a mis pies—. Ah, me había olvidado de deciros como nos
afectaba la luna llena a los cambiaformas.

     —¿Te pones más caliente de lo normal? —preguntó Mav
con voz burlona.

     «Wow, no sabía cuánta razón tenía.»

     —¿Tú sabes cómo te hace sentir mi sangre? —Esperé hasta
que asintió.

     —Así es como voy a estar durante tres días.

     —Maravilloso —exclamó Asterio, agitando el puño en el
aire—. ¿Cuándo es la luna llena?

     —En unos pocos días. —Me reí, me alegraba que se
estuvieran tomando las noticias tan fácilmente.

     —Es por eso que cuando Barnabas me dijo que querían
organizar un baile, pensé que debía venir directamente y
comenzar a planificarlo antes de me distraiga demasiado. —
Rory bateó sus pestañas como si fuera la persona más inocente
del mundo. «Sí, claro».

      —Vamos a empezar con la música. Creo que Barnabas
tiene un iDock en alguna parte y podemos ver algunas ideas —
sugerí. Mav, Rory, y yo le dijimos a Asterio que íbamos a buscar
nuestras cosas y algunos materiales para hacer la planificación,
y que volveríamos pronto. Asintió y dijo que iba a ver la tele un
poco y a aprender a usarla.
Le sonreí y le di un beso antes de irme. Barnabas se unió a
nosotros, junto con la Reina, trajo su iDock portátil y los iPods
de sus compañeros. Nos llevó menos de diez minutos hasta que
regresamos a la sala de comunicaciones... Y al entrar vimos a
Asterio bailando.

     Oh, no sólo estaba bailando. Movía sus caderas al ritmo de
la música de LMFSAO 4 que sonaba en un comercial de los
M&M5 «Sexi, lo sé, pero dulce en el fondo». Mi compañero de
2.13 cm de altura estaba tomando lecciones de danza de un
caramelo de dibujos animados.

    —No sé si reírme o empezar a bailar con él —dijo Mav
cuando entró en la sala.

     —Me gusta esta canción —anunció Asterio con una
sonrisa—.Pero no entiendo cómo podéis saber qué caramelo os
tenéis que comer.

    —¿Qué quieres decir? —le pregunté, no tenía ni
remotamente idea de lo que estaba hablando.

     —Bueno, si algunos de los M&M bailan, ¿cómo sabéis
cuales son los de comer y cuáles los que están vivos?

     —No le hemos explicado lo que son los dibujos animados,
¿verdad? —Mav se mordía el labio con tanta fuerza para
contener su risa, que me sorprendió que el labio no sangrara.

      —No, tal vez ahora sería un buen momento antes de que
empiece a tratar de poner en libertad a todo el chocolate de la
casa —bromeé. Asterio nos miró como si estuviéramos locos, y
la siguiente cosa que supe, es que todos nos estábamos riendo
tanto duro que pensé que podría hacerme pis en los pantalones.


4
Grupo de Rock.
5
Emanems.
Cuando nos calmamos, fue Rory el que le explicó qué eran
los dibujos animados que se veían en la televisión, y que eran
actores quienes les ponían voces. Y que eran como algunas
películas que parecían reales. Asterio asentía, escuchando
atentamente hasta que Rory terminó.

     —Bien, bien, porque me gusta el chocolate que me dio
Tyler, y me habría sentido mal si me hubiera comido a alguien
mientras disfrutaba de él. —Le di un beso caliente a Asterio en
respuesta. Mi compañero era más dulce que cualquier
chocolate, y tenía un corazón de oro. Yo era un lobo suerte,
porque en realidad tenía a dos así.
Asterio.



     Me encantaba cómo mis compañeros eran de pacientes
explicándome las cosas. Claro, que se echaban a reír, a veces,
pero ahora comprendía que no era de mí, o por que pensaran
que era estúpido. Era más la diversión de cómo veía el mundo.
Si no había otra cosa, al menos mantendría nuestra relación
interesante.

     —He encontrado la respuesta —dijo la Reina Magdalena
con una sonrisa a medida que todos nos sentábamos.

     —¿La respuesta a...? —le pregunté, haciéndome hacia atrás
mientras la miraba otra vez. Ella parecía el gato que se comió al
canario.

      —Porqué la sangre afectó a Mav de la forma en la que lo
hizo. —Vi como sacaba un libro muy viejo y muy grande que
recordaba vagamente haber visto en la biblioteca que trajimos
de nuestro Plano—. Me acordé de algo que decían los escritos
sobre que nuestro Plano fue creado originalmente a causa de los
vampiros. Eso había sido hacía siglos, cuando todas las
criaturas paranormales perseguían a los Faes por la magia tan
fuerte que teníamos.

     »Los vampiros, en particular, solían pensar que podrían
absorber nuestro poder si bebían nuestra sangre. Estaban
equivocados, pero según los escritos de nuestros antepasados,
que estuvieran equivocados no hizo que dejaran de intentarlo.
Así, que mientras nuestros antepasados descubrían una manera
de construir un nuevo Plano con nuestra magia, echaron dos
hechizos para protegernos de los vampiros.

      —Uno de ellos fue la creación de nuestros guerreros. Se
bendijo a todas las Faes embarazadas, con hijos que crecerían
casi el doble del tamaño normal de un Fae. Serían más fuertes,
más rápidos y capaces de proteger a su raza. El segundo fue
hechizar nuestra sangre de manera que si un vampiro la bebía,
no sólo no desearía hacernos daño, sino que se abrumaría por el
deseo hacia nosotros, hasta el punto de la locura.

     —Eso parece una descripción exacta de cómo estabas
actuando. —Tyler arrastró las palabras disparándole a Mav una
sonrisa de satisfacción.

     —¿Hay alguna manera de invertirlo? —le pregunté con
nerviosismo, asustado de la respuesta—. Tengo que ser capaz de
proporcionarle a mi compañero lo que necesita.

     —Oye, nada de eso —dijo Mav suavemente mientras
tomaba mi mano y la llevaba a sus labios—. Tyler y tú me dais
todo lo que necesito.

     —Tyler disfruta tanto cuando lo muerdes, y sé que te gusta
hacerlo, me siento como que falta algo entre nosotros porque
me puedas morderme. —Fue difícil admitirlo, pero tenía que
saber la verdad.

     —No temas —habló la Reina—. Nuestros antepasados
previeron que los Faes podrían tener compañeros vampiros y
dejaron escrito el hechizo para invertirlo. Mav tiene que
morderte, pero no puede beber tu sangre hasta que diga el
encantamiento, y luego tu sangre ya no lo afectará de esa
manera.
—Bueno, vamos a hacerlo —le dije con entusiasmo, tirando
de mi compañero a mi regazo. Mav se rio y me dio un beso
rápido.

      —Gracias por querer probar esto —me susurró en mi
oído—. Amaré morderte. —Me estremecí al oír su tono cuando
sentí sus colmillos contra mi cuello. La Reina dio la señal y se
hundieron en mi carne. Entonces murmuró algo en voz baja y
sentí cómo el poder nos rodeaba.

      —Puedes beber. Ya está hecho —nos informó. Gemí
cuando Mav bebió de mí, disfruté de ello tanto como lo había
hecho la primera vez. Caray, estaba luchando contra la
necesidad de correrme en mis pantalones. Debió haber
entendido mi situación, ya que sólo tomó un poco. Luego pasó
la lengua por la mordedura para cerrarla, y levantó la cabeza.

     —Sabes como un ser humano normal —dijo con una
sonrisa—. Más dulce, pero no como si hubiera algo mal en tu
sangre.

     —Oh, gracias a los dioses —susurré aliviado.

      —¿Entonces no sentirás la necesidad de echarme del sofá
si toco a Asterio? —bromeó Tyler, dándole a nuestro compañero
un guiño.

     —No, pero podría azotarte —gruñó Mav en broma.

     —Promesas, promesas —se rio Tyler, sacudiendo la cabeza.

      —Parece que hemos llegado en la parte interesante —
arrastró las palabras una mujer desde la puerta. Rory al instante
se puso de pie, corriendo hacia ella, que se echó a reír mientras
la abrazaba—. Es bueno verte, Rory.

     —¿Cómo has estado, Elena? No te he visto en años —Rory
preguntó con una sonrisa brillante. Oh, así que esos son Elena
Marius, y quien estaba pie detrás de ella, su compañero
Desmond.

      —¿Siempre? Si fue hace unos días. —Ella se rio. Se
hicieron las presentaciones y luego se sentaron uniéndose a
nosotros—. Felicitaciones por vuestro acoplamiento. Desmond y
yo nos emocionamos cuando nos enteramos.

      —Gracias. —Mav les dio un gesto de agradecimiento. Sabía
que había conocido a Desmond antes, pero estaba bastante
seguro de que esta era la primera vez que se reunía con Elena,
así que no me sentí como si fuera el extraño. Bueno, no más que
de costumbre, desde que había llegado a este mundo.

      —Tyler, sé que hemos estado hablando de la propiedad y el
trabajo sobre los planes para convertirla en una pequeña
comunidad de casas —dijo Desmond con una sonrisa
maliciosa—. Sin embargo, fue planeado como un proyecto de
futuro. Bien, Elena se acercó a la oficina del Condado y
oficialmente dividió la tierra y la recalificó. —Le entregó un
sobre a nuestra pareja—. Esto es para ti y tus compañeros, como
nuestro regalo de acoplamiento.

     —No tienes que hacerlo —susurró Tyler cuando lo abrió.
Sus ojos se agrandaron mientras leía el documento—. ¿Me estás
regalando cinco hectáreas? Esto es demasiado.

     —Tonterías —dijo Elena con firmeza—. Un lobo necesita
su propia tierra para correr cuando lo desee, y nuestro maestro
constructor debería tener la mejor parcela de la tierra del grupo.
Has estado enseñando a los otros lobos cómo se hacen las obras
de construcción, por lo que hemos reservado dos hectáreas para
cada uno de los de tu equipo como pago. El resto lo he dividido
en cincuenta y seis parcelas de dos hectáreas. Si la gente quiere
construir dos casas en cada una, o lo que sea, pues pueden
hacerlo.
—Esto es increíble. Gracias. —Tyler parecía a punto de
llorar. Mav se trasladó de silla junto a mí y llevamos a nuestro
compañero a nuestro regazo, abrazándolo con fuerza—.
Tendremos una casa. Tenemos la tierra y podré construir
muestra casa. —Lo sentí temblar con las noticias. Finalmente
todo empujó a nuestra pareja sobre el borde de la montaña rusa
emocional en la que había estado todo el día.

     Elena miró a Mav, con los ojos llenos de preocupación. —
Pensé que esto te haría feliz, Tyler.

     —Lo hace —sollozó mientras acariciaba mi cuello, frotando
su esencia en mí. Cuando no dio más detalles, yo lo hice.

     —Han sido unos días locos, y el viejo Alfa de Tyler apareció
hoy. —Traté de pensar en una forma de explicárselo todo sin
alargarme, así que sencillamente dije—: Han pasado muchas
más cosas de las que hemos sido capaces de procesar todavía.
Creo que tu generosidad ha sido la cima de la montaña rusa,
que lo ha desbordado. —Miré a Mav para confirmar que lo había
explicado bien.

     —Lo suficientemente cerca —dijo con un guiño—. ¿Por qué
no te quedas y ayudas a Rory junto con Barnabas y la Reina a
planificar el baile? Vamos a llevarnos a Tyler para que tenga
algo de espacio para respirar un poco, y volveremos.

    —Estoy bien, de verdad —dijo Tyler, su voz un poco
quebrada—. Es solo que…

      —Lo sabemos, cachorro —susurró Mav mientras se ponía
de pie y levantaba a nuestro compañero de mis brazos—. Todo
el mundo necesita a veces un descanso para manejar las cosas.
Yo lo necesito.

      —¿Sí? —Tyler miró a Mav como si no se lo comprara, pero
yo estaba realmente de acuerdo.
—Sí, necesitamos nuestro tiempo de descanso mientras
nos cuidas —le expliqué gentilmente mientras salíamos. Seguí a
Mav, sabía que estaba tramando algo—. Tuvimos mucho miedo
cuanto te hirieron, y nos consolaste. Pero creo que estabas tan
ocupado ayudándonos, que no has tenido tiempo para tratar
con todo.

    —Tal vez —suspiró, acurrucándose en mis brazos—.
Entonces, ¿qué voy a hacer? ¿Sólo tomar una siesta?

      —No, tenemos otra forma de sacarte de tu mente —dijo
Mav crípticamente, y supe a ciencia cierta a dónde íbamos.
Tyler no dijo nada mientras bajamos al nivel inferior de la finca,
sólo miraba a su alrededor con curiosidad hasta que Mav nos
llevó a una habitación con cadenas que colgaban del techo.
Luego se estremeció.

      —No tienes que hacer esto —le susurró Tyler cuando lo
dejó sobre su pies—. No quiero que hagas algo que no quieras
sólo porque lo viste en mi cabeza.

    —Desnúdate, cachorro —dijo Mav con firmeza mientras
miraba a nuestro compañero—. Vas a permitirnos que
cumplamos con tu fantasía. No nos estás forzando a que
hagamos nada. Queremos hacerlo.

     —Oh sí —gemí cuando Tyler se desnudó—. Vamos a cuidar
muy bien de ti, por lo que no tendrás que preocuparte por
nosotros o cualquier otra cosa. Todo lo que tienes que hacer es
dejarte llevar y disfrutar.

     —Sí, Asterio. —Se puso delante de nosotros desnudo,
temblando de deseo. Eso era mejor que antes, cuando estaba
temblando por las abrumadoras emociones que había estado
conteniendo todo el día.
—¿Tienes una palabra de seguridad, puta? —preguntó Mav
al tiempo que agarraba las muñecas de Tyler y lo arrastraba
hasta las cadenas.

     —No, no me harás daño ni ninguna cosa mala —contestó
Tyler inmediatamente—. Tú me amas.

     —Los dos lo hacemos —estuve de acuerdo, cuando Mav lo
encerró en los puños—. Te amo, Tyler. Vamos a mostrarte
cuanto te amamos y luego, cuando hayamos terminado,
planificaremos una habitación como esta en nuestra casa, para
que siempre podemos darte lo que necesites.

    —¿En serio? —La lujuria en sus ojos era asombrosa
cuando me sonrió—. Me comprometo a ser una buena puta.

     —Sí, lo serás —gruñó Mav, agarrando la polla de Tyler y
acariciándola—. Y a las buenas putas les gusta que las follen
dura y rápidamente. ¿Es eso lo que deseas, cachorro?

     —Por favor —gimió Tyler—. Te quiero tan malamente. —
Envolvió sus manos alrededor de las cadenas y separó las
piernas más ampliamente—. Os quiero sentir a los dos para
siempre. Te amo. Os amo a los dos.

      —Bien —le susurré al oído mientras me movía detrás de él.
Lo dejé sentir mi erección, frotándome contra él a través de mis
pantalones antes de desatarlos—. Gime, como nuestra pequeña
puta.

      Lo hizo y le di un guiño a Mav por encima del hombro de
Tyler. Me sorprendió gesticulando ‘También te amo’. Le sonreí e
hizo lo mismo. Ahora éramos perfectos. Mi corazón se disparó
antes de centrarme de nuevo en Tyler. Empujé la cabeza de mi
polla en su dispuesto cuerpo, esperando a que se humedeciera y
se ajustara a mí. Agarré sus caderas cuando trató de tomar más
de mí en él.
—Compórtate, o no te follaré y sólo te dejaré atado —lo
amenacé, a sabiendas de que no había manera de que le
hiciéramos eso.

      —Por favor, fóllame. Empuja tu enorme polla en mí —
gritaba Tyler una y otra vez—. Ayúdame a correrme. —Hice lo
que quería, tomándolo con fuerza y rápido, por lo que las
cadenas se sacudieron. Gimió cuando lo llené, pero yo quería
más.

     —Grita tu placer, puta. Quiero que toda la casa sepa lo
bien que te sientes cuando estoy dentro de ti.

     —¡Sí! —gimió, dejando de lado cualquier restricción. Tyler
era tan sexi y la escena tan erótica, que no me tomó mucho
tiempo llegar al orgasmo. Llené su culo antes de salirme y
moverme fuera del camino de Mav.

      —Jugaremos uno con el otro esta noche, pero Tyler
necesitaba esto en primer lugar —susurró Mav en mi oído, por
lo que sólo yo pude oírlo. Le di un beso apasionado, aceptando
su oferta. Entonces masturbé a Tyler sin descanso mientras Mav
aporreaba su agujero. Cuanto más sucio le hablábamos, más
intenso era el placer de Tyler—. Apreté la base de su polla.

     —¿No le permitimos correrse todavía? —le pregunté a
Mav, porque sabía que eso le gustaba.

      —Todavía no. Quiero que nos quiera tan mal que nos
ruegue y entienda a quién pertenece. Nadie más le agradará,
solo nosotros.

     —No, nadie —gritó Tyler—. ¡Por favor, dejadme correrme!

     En su lugar, Mav rugió el nombre de Tyler y se corrió.
Esperé hasta que terminó y sacó su polla de Tyler. Entendí
cuando Mav se arrodilló delante de él, dejando espacio para mí,
y empezó a lamer su polla. Me uní por la derecha hasta que
nuestra pareja se corrió en nuestras caras. Nos limpiamos uno
al otro con la lengua comiéndonos todo el semen de Tyler, que
siguió duro todo el tiempo, pidiendo más.

      —Dime cómo te sientes, Tyler —le ordené unos minutos
después, cuando me enterré en él otra vez—. Dime cómo te hace
sentir lo que te hacemos.

     —¡Lo amo! —gritó cuando golpeé contra él—. Querido,
aceptado, feliz.

     —Bien —gemí mientras hundía mi cara en su cuello—.
¿Sientes que nos perteneces?

      —Sí, sólo Mav y tú podéis hacerme sentir de esta manera
—jadeó—. Puedo dejarme ir con vosotros y no tener que luchar
o estar siempre al cargo. Puedo ser yo mismo.

     Compartí una mirada con Mav y supe que eso era
exactamente lo que habíamos estado esperando. Queríamos que
Tyler entendiera que con nosotros podía ser él mismo, y que lo
amábamos por lo que era. ¿Y al final, no es eso lo único que
cualquiera querría? Ser aceptado por lo que era y encontrar
alguien que lo amara por eso.

     Todos nos sentíamos de esa manera los unos con los otros,
y nunca pensé que podría ser tan feliz cuando escuché a mi
Reina que debíamos cruzar a través del Portal. Y en este mundo
había encontrado todo lo que había estado buscando, a los dos
hombres con los que iba a compartir el resto de mi vida.
Joyee Flyn creció en Chicago y vivió en la misma casa hasta
que fue a la universidad. A pesar de tener una gran vida, ama
perderse en la fantasía que solo obtiene con los libros.

      Ha escrito cuentos, romance, mística y por supuesto añade
vaqueros calientes en cualquier momento que puede. Su gran
interés en la lectura se refleja en sus libros. Actualmente vive con su
perro, Marius, llamado así por “Entrevista con el Vampiro” de Ann
Rice. Sueña con vivir un día en Montana, y tener la suficiente tierra
para tener unos cuantos caballos, y encontrar un par de vaqueros
para ella.

     Amante de los hombres, Joyee los adapta de cualquier
manera en sus libros. Vampiros, cambiaformas, militares, no le
importa de qué manera sean, siempre y cuando sean rudos,
ardientes, y unos demonios del sexo.



                        www.joyeeflyn.com
Lleu




                     Mai




                   Gaby

¡Y no olvides comprar a los autores, sin ellos no
  podríamos disfrutar de todas estas historias!

042

  • 2.
    Danker Maverick llevacentrado en su trabajo mucho tiempo. Ahora que acaba de celebrar su dos mil cumpleaños, le preocupa no encontrar nunca a los compañeros que se merece después de haber pasado toda su vida sirviendo a los demás. Tyler Gilroy, un hombre lobo que hace tiempo fue golpeado, torturado, y utilizado, ha perdido las esperanzas de encontrar a su compañero. Se siente demasiado asqueado de sí mismo como para aceptar cualquier tipo de afecto y sentirse querido, pero la alternativa es demasiado sombría para contemplarla. Asterio nunca ha abandonado el Plano de las hadas con anterioridad. Cuando entra en la Tierra, tiene que aprender una nueva forma de vida, adaptarse a tener dos compañeros, y enfrentarse a sus inseguridades después de más de cien años de sequía. ¿Podrán Mav, Tyler, y Asterio, luchar para superar los obstáculos en su camino hacia el amor? ¿O elegirá cada uno el camino más fácil y, finalmente, terminarán solos?
  • 3.
    Maverick. Estaba deprimido... Así de simple. Tenía dos mil años y todavía estaba solo, siempre solo. Siempre soy el hombre que está a las espaldas de otros, manteniéndolos a salvo y poniendo mi vida en la línea para protegerlos. No me malinterpreten, Caleb Kyros es un gran tipo, y estoy muy orgulloso de ser su Jefe de Seguridad. Es sólo que había pasado tanto tiempo garantizando el modo de vida y la felicidad de todos los demás, que no podía dejar de preguntarme cuando llegaría la mía. Cuando hace unas semanas cumplí dos mil años, todo en mi vida pareció cambiar de enfoque. No es que flaqueara en mi trabajo. Solamente estaba harto de todo y de la mayoría de las personas que me rodeaban. Todo el mundo acudía siempre a mí con cualquier problema, personal o profesional, y me miraban como si pudiera resolverlo mágicamente. Pero, ¿a quién podía acudir yo? A nadie. No había nadie con quien pudiera ir y ser yo mismo. No había nadie que me amara. Y eso jodía enormemente. Siempre era: ‘Mav, ¿qué hacemos?’ O ‘Mav, necesito que esto esté arreglado’. Y ‘Mav, necesito tu ayuda’. Constantemente. Durante todo el día, todos los días, y estaba cansado. No era que no me gustara ayudar o estar al cargo. Era sólo que estaba cansado de eso. Caleb me preparó una gran fiesta de cumpleaños, con los hermanos de sus compañeros revoloteando por ahí. Llegué a estar muy emocionado, pero
  • 4.
    después de haberconocido al par de gemelos, mi mente se dio cuenta de que no eran mis compañeros, nunca lo serían. No. Nada de compañeros. Joder, parecía que no me merecía unos compañeros y que no los encontraría jamás. Pero ¿Por qué? ¿Por qué no? Me había pasado toda mi vida al servicio de los demás por el bien mayor. ¿Por qué no podía también yo ser feliz? Una parte de mí quería renunciar. La mayoría de los guerreros no se retiraban ni tomaran trabajos para entrenar a la siguiente generación de guerreros hasta después de que se apareaban. Pero después de 1984 años de servicio, pensé que ya había dado suficiente. Creo que Caleb se dio cuenta de que estaba a punto de renunciar, y por eso me envió a este viaje, un cambio de escenario para que aclarara mi mente. Sé que me había convertido en un oso gruñón con todo el mundo. La gente que siempre me pedía consejo o ayuda, ahora me daba un amplio espacio en el palacio. Eso fue realmente lo que me hizo caer en una depresión, y supuse que no tenía ningún amigo de verdad. ¿No deberían mis amigos asegurarse de que estaba bien y tratar de ayudarme al menos una vez? Supuse que no tenía amigos. Sí, eso ayudó a mi crisis de los cuarenta. ¿O a la crisis del final de la vida? ¿Cómo coño se llamaba a eso cuando podías vivir para siempre? Bien, mi crisis de la vida. Así que ahora estaba en un Boeing 787 Dreamliner para recoger a unas cien hadas desplazadas. Era un vuelo de once horas, pero no me preocupaba. Estaba solo, sin nadie que me molestara o me dijera algo gracioso, ni me preguntara nada. Y el avión, aunque era enorme, era un lujo. Había adaptado el espacio, porque además de la gran cantidad de pasajeros que esperábamos, necesitábamos más sitio para todas sus
  • 5.
    pertenencias. Sólo esperabaque cupiera todo. Una gran cantidad de personas equivalía a un montón de cosas. De cualquier manera, Caleb me había enviado como su Embajador, para que lo arreglara todo de forma que los Faes pudieran hacer la transición a nuestro mundo lo más fácilmente posible. Lo haría con orgullo y les daría la bienvenida, pero cuando regresara a casa, estaba bastante decidido a hablar con él y con nuestro Consejo sobre mi renuncia. Ya era hora de vivir mi propia vida... Incluso si estaba solo. Tyler. Soy un monstruo. No hay manera de evitarlo. Soy completa, total, y absolutamente un monstruo. Mi Alfa me torturó, golpeó varias veces hasta dejarme cerca de mi último aliento de vida, y utilizó durante años como una puta de sangre. Pero no odié todo lo que me pasó. Por eso es por lo que nunca le permití a Ayden, nuestro Kappa y sanador de traumas, que me ayudara. No quería que viera lo que estaba pasando en mi cabeza. Por supuesto, no me gustaban los golpes ni ser torturado. Pero realmente me gustaba cuando me usaban y me trataban como a una puta, o cuando los demonios saltaban sobre mi sangre. Para un vampiro o un demonio, la sangre de un cambiaformas es como viagra, velocidad, y una inyección de testosterona. Una vez que la tenían en su sistema, me deseaban tan desesperadamente que solamente me desconectaba.
  • 6.
    Cierto que odiabala forma en la que me golpeaban o mordían salvajemente, me dolía y me dejaban magullado. Pero echaba de menos a todos esos hombres queriéndome tan intensamente, golpeando en mí hasta que me desmayaba de placer. Infiernos, solían beber de algunos de los otros cambiaformas que tenían en cautiverio y luego venían a buscarme porque quería ser su puta. Sí, era un monstruo, y estaba totalmente jodido de la cabeza. Incluso cuando estuve de regreso con mi viejo Alfa después de que me rescataran, me convertí en su puta. Él me follaba una y otra vez, al igual que los otros ejecutores. Sabía que era un juego para ellos, pero la única razón por la que no me fastidiaban más, era porque había cambiado, era más fuerte y más duro. Aún más que los hombres lobo normales, por lo que podría derribar sus culos, incluso el del Alfa. ¿La parte enferma? Odiaba al hombre. Era pura maldad y la forma en la que dirigía la manada, me ponía enfermo. Pero cuando me encontraba solo en la noche, era como si nada de eso importara, solamente que alguien me amara. Desde hacía mucho tiempo había abandonado cualquier esperanza de ser amado por quién yo era, y estaba dispuesto a recoger todas las migajas de cariño que pudiera sentir, solo soñar por un momento, que era especial para alguien. Una parte de mí quería entrar en el Complejo de los Guerreros, desnudar mi cuello ante ellos para que saltaran sobre mi sangre, y luego ofrecer mi culo como la puta que era. Echaba de menos la presencia de hombres en fila y luchando por tenerme en ese momento. ¿Qué enfermo era eso? Y eso me dejaba como la sombra de un hombre, lleno de vergüenza y culpa.
  • 7.
    Pero cuando estabasolo en la noche, no podía evitar mis fantasías ni lo que quería. —Oye, Tyler —dijo Ferris con una sonrisa, interrumpiendo mis pensamientos—. ¿Empacaste? —Sí, hoy empiezo a trabajar en la casa del Jefe del Consejo de la Costa Este —le contesté, dándole una sonrisa vacilante. No importa lo que mi mente enferma quisiera, los vampiros todavía me asustaban. No por las relaciones sexuales que había tenido mientras estuve en cautividad, oh no, esa parte me encantó. Era por la forma en la que me pegaron y trataron a veces de arrancar mi garganta. Sin embargo, esos no eran vampiros, me recordé. Eran demonios, y los vampiros que ahora estaban cerca, eran buenos. —Genial. Ahora que habéis terminado aquí, por fin puedo entrar y empezar con los detalles sobre la seguridad. —Me di cuenta de que Ferris estaba muy emocionado, especialmente desde que me había estado preguntando casi todos los días cuánto tiempo faltaba hasta que su habitación estuviese lista. — Darcy me dijo que tendría una habitación del doble del tamaño de la que tenía en el Complejo de los Guerreros. Estoy totalmente emocionado. —Bueno, diviértete con ella. —Me reí entre dientes mientras tomaba mi caja de herramientas, el cinturón y la bolsa de extras. Le di una ola rápida y me dirigí a mi camión. Me alegraba de poder haberles devuelto algo. Cuando los vampiros fueron a rescatar a los hermanos menores de Ayden y nos ofrecieron refugio a cualquier otra persona que lo deseara, tuvimos que dejar todo atrás. Pero entonces nuestros ancianos se involucraron y sacaron a nuestro viejo Alfa fuera de escena. Nuestras cosas habían sido finalmente entregadas hacía unos días, y estaba contento por ello. Tener mis propias pertenencias, hacía que el hecho de haberme mudado y estar
  • 8.
    rodeado de otrasespecies, teniendo en cuenta mi historia, fuera soportable. Ahora iba a empezar a trabajar en la casa de Barnabas Leopold y a ayudarlo con algunas reformas, para que las hadas que estaban cruzando a nuestro Plano, se establecieran allí. Me alegré de que los lobos no fuéramos la única especie que viniera a vivir entre los vampiros. Pensé que el hecho de que los vampiros les dieran la bienvenida a las hadas, además de a algunos de mi manada, era un signo de esperanza de que estos eran los buenos. Al menos, esa era mi idea actual. Ahora bien, si tan sólo pudiera detener los deseos de mierda de mi cabeza, podría dejar el pasado atrás y tener una vida mejor aquí. De acuerdo, como si pensara que iban a desaparecer a corto plazo. Sin embargo, un hombre podía tener esperanzas. Asterio. Tenía miedo. Dioses, tenía miedo de perder mi bendita mente. Claro, tenía más de tres milenios de antigüedad y era uno de los mejores guerreros de entre los Faes, pero nunca antes había dejado nuestro Plano para ir a la Tierra. De lo asustado que estaba, me veía preparado para mear gatitos de color púrpura. Todo el mundo hablaba sobre el traslado, y había estado trabajando sin descanso para conseguir tenerlo todo listo y empacado para el viaje.
  • 9.
    Toda la Comunidadera una mezcla de emoción, miedo y esperanza. Era una rara combinación, pero aunque la mayoría no quería, teníamos que dejar nuestro Plano. En él nos sentíamos a salvo, sabíamos qué esperar día a día. Allí estaba nuestra casa... Pero ahora, eso había desaparecido. Mi parte racional, se daba cuenta que era lógico tener miedo, teniendo en cuenta a lo que nos enfrentábamos. La parte masculina de mí se burlaba de eso, diciendo que los guerreros nunca tenían miedo. «De acuerdooooooo.» —Vas a estar bien, Asterio —me susurró la Reina Magdalena mientras estaba de pie allí, mirando el Portal. Miré por encima de ella, amándola como a mi propia madre. Me había recogido cuando mis padres murieron trágicamente siendo un niño. Haría cualquier cosa por esa mujer, y no sólo porque fuera mi Reina y hubiera jurado protegerla. No, lo haría por amor. —Comparto tu preocupación, hijo, pero si queremos sobrevivir, esta es nuestra mejor opción como pueblo. —Lo sé y te seguiría a cualquier parte, Alteza —le dije, tratando de ignorar mi voz temblorosa—. La Tierra es agradable, ¿verdad? Quiero decir, somos un pueblo de la naturaleza. He oído hablar de sus enormes edificios y ciudades en las que no se puede ver el cielo. —Hay lugares como ese, pero a donde vamos, es un espacio rural y tiene un montón de tierra. Estas son buenas personas que nos dan la bienvenida en nuestro tiempo de necesidad. —Ella me hizo un gesto reconfortante y señaló hacia el Portal. Tomé una respiración profunda y lo atravesé.
  • 10.
    Di un gritoahogado cuando el poder irradió a mí alrededor y de repente, estaba de pie sobre tierra firme fuera de una gran casa. Me moví hacia la persona más cercana, y caí de rodillas. Era como si alguien me hubiera dado un puñetazo tan fuerte, que el aire me había abandonado, y luego me hubieran dejado caer por un precipicio. No lograba respirar. —Lo que estás sintiendo es normal, Asterio —dijo suavemente mi amigo Makari cuando se puso de rodillas junto a mí—. Tú nunca has cruzado antes. Su aire es tan respirable para nosotros como el de casa, pero es más delgado por lo que te llevará algún tiempo acostumbrarte. Después de una semana o dos, te ajustarás, y ni siquiera lo notarás. Y luego te mostraré toda la diversión que hay en este mundo. —Le di una débil sonrisa. Realmente lo estaba intentando. Es sólo que una vez había escuchado una adagio humano acerca de cómo ‘no se puede enseñar a un viejo perro nuevos trucos’. Y aunque este hablaba de animales, yo tenía más de tres milenios edad. El cambio no iba a ser fácil para mí, y era un enorme y jodido cambio. Ahora, la gran pregunta era si podría adaptarme o perdería mi mente. En serio, votaba a favor de lo primero.
  • 11.
    Maverick. —Gracias por venir —dijo alegremente Barnabas Leopold, Jefe del Consejo de la Costa Este, cuando entré en su casa. Tenía un Jet lag1 y trataba de adaptarme a la diferencia horaria de siete horas. Si estuviera en Grecia, estaría preparándome para irme a la cama, pero aquí era temprano. —Ha sido un placer, Señoría. El Señor Caleb envía sus saludos y espera reunirse con usted pronto. Se disculpa por no haber venido él mismo, pero con el nacimiento de su primer hijo hace nada más que un día, su conciencia no se quedaba tranquila si lo dejaba con una niñera —le expliqué, a lo que Barnabas hizo una respetuosa reverencia. —¡Oh! No sabía que era por eso por lo que se había quedado en Grecia. —Barnabas me dio una sonrisa y estrechó mi mano—. En nuestra conversación telefónica acerca de por qué no podía venir, fue muy críptico. —Las líneas telefónicas pueden ser pinchadas, y mantenemos oculto el hecho del nacimiento del heredero para mayor tranquilidad. Como el último de su línea, espero que comprenda los peligros a los que su hijo se enfrenta. —Por supuesto —dijo con una mueca—. Hace tan sólo unas semanas fuimos atacados por demonios que trataban de 1 Es lo que se conoce como el desfase horario entre continentes. Tienes que adaptarte.
  • 12.
    matarme. —Sacudió lacabeza como para dejar ir los pensamientos sombríos—. Pero pasemos a mejores temas. »Me gustaría que conocieras a mis compañeros y Jefes de Seguridad, Miles Juniper y Digger Slane. —Es un placer. —Todos me saludaron, e iba a decir algo más, cuando el olor más celestial me golpeó la nariz. Eché un vistazo alrededor del hall de entrada y mi vista cayó sobre un hombre que me miraba fijamente, temblando como si hubiera visto un fantasma. Mis colmillos cayeron de inmediato, e ignoré al resto de las personas y dio un paso hacia él. —No —susurró, y levantó las manos. Me quedé inmóvil, viendo que su angustia era muy real. —¿Sabes quién soy? —le pregunté en voz baja, porque no quería asustarlo más. —Sí, pero me dan miedo los vampiros. —No tuve la oportunidad de responder antes de que cambiara a su forma de lobo, desgarrando sus ropas. ¡Wow! Era hermoso. Mi compañero medía 1.85 metros, bien construido, duro, con el pelo color caoba que le llegaba hasta las orejas, y los ojos de un azul brillante. Era tan impresionante como su lobo, de brillante pelaje castaño rojizo y que también tenía los ojos azules. —Nunca te haría daño, cachorro. —Me fui agachando hasta quedar de rodillas y me deslicé poco a poco hacia él. Me dio un gruñido de advertencia sin verdadera malicia detrás de él. —Tú eres su compañero, ¿no?—preguntó Barnabas con un suspiro—. Esto es malo. —¿Por qué? —repliqué, pero luego me aclaré la garganta y traté de calmarme—. No soy una mala persona. Nunca le haría daño a mi compañero.
  • 13.
    —Tyler fue secuestradopor los demonios y utilizado como una puta de sangre durante años. »Tiene serios problemas con cualquiera que tenga colmillos. —Sin embargo, vive entre los vampiros —le respondí, sin entender nada de esto. —Es complicado —dijo Digger con cuidado—. Pero le corresponde a él explicarlo. —Si volviera a cambiar podría hacerlo —me quejé. Miré por encima a mi compañero cuidando de detectar cualquier signo de agresión, pero no había ninguno, así que me arriesgué. —Como tu pareja te ordeno que cambies de nuevo y hables conmigo, o saldré por esa puerta y me iré. No soy una amenaza para ti, y me duele que sea así como me trates en nuestra primera reunión. —Oí un grito ahogado de shock detrás de mí, pero lo ignoré. Tyler gimió antes de rodar para dejar al descubierto su vientre para mí. No sabía mucho acerca de los cambiaformas, pero sabía que en un lobo, eso era un signo de sumisión. —Por favor no me hagas esto. No me querrás cuando sepas lo jodido que estoy de la cabeza. Sólo abandóname. —No puedo hacer eso, cachorro —susurré, un poco en shock por poder oírlo en mi cabeza—. Si quieres, puedo verlo todo sin que tengas que explicármelo. —Le froté el estómago cuando me miró con recelo—. Seré amable, te lo juro. Si bebo de ti, entonces podré ver tus recuerdos. —Comenzó a temblar de nuevo—. O podría usar mi otro don y hacer que te corras aquí mismo, en el centro del hall, con testigos, y avergonzarte por ser un compañero muy malo.
  • 14.
    El aire vibróa su alrededor y de repente estaba frotando a Tyler, el hombre. —Esa no es una gran amenaza. —Sé que no lo es —le contesté con descaro—, pero funcionó. —Asintió y mostró su cuello para mí. Me puse encima de él, no daba dos mierdas por donde estábamos o quien estuviera viéndonos. —Espera, la sangre de cambiaformas afecta a los vampiros —me advirtió uno de los hombres detrás de mí. Rodé los ojos, dejando que mi pareja me viera, y sonriéndole. —Tengo dos mil años de antigüedad. Sé lo que nos hace la sangre de los cambiaformas. Acabo de conocer a mi compañero, por lo que suena divertido para mí. —Miré a mi compañero con una mirada lasciva—. Oh, sí, serán buenos tiempos para todos. —No esperé más, y hundí mis colmillos en su cuello tan suavemente como pude. —Oh Dios, qué bien se siente —gritó Tyler, y me rodeó con sus piernas, colgándose de mi cuerpo más grande. Él no era pequeño, pero dado que yo que medía 2.04 metros, casi todo el mundo era más pequeño que yo—. Esto no era lo que sentía cuando me mordían antes. Gruñí para mostrarle que lo entendía mientras bebía su sangre. Era como beber lava líquida, así que era difícil concentrarse, pero empujé los pensamientos a un lado y me concentré en los recuerdos que me daba. Después de unos pocos minutos, supe por qué mi compañero pensaba que era un bicho raro. Retiré mis colmillos y le lamí la mordedura, cerrándola antes de darle una mirada diabólica. —Sé lo que necesitas, cachorro —gruñí mientras extendía la mano y acariciaba su agujero—. Y te lo daré tan pronto como te comprometas a aceptar nuestro apareamiento.
  • 15.
    —Sí —susurró sobrecogido,como si acababa de conocer a Santa Claus. —Necesitamos un lugar privado —le dije a Barnabas, sin ni siquiera apartar mis ojos de mi compañero. —Está bien —arrastró las palabras—. Subid las escaleras y girad a la derecha, tercera puerta a la izquierda. —Gracias, Señoría. —Me puse de pie, mi compañero seguía envuelto a mi alrededor. Les di una rápida inclinación de cabeza, sonriendo mientras veía sus expresiones de shock. Entonces corrí por las escaleras a la habitación que me habían ofrecido. —No puedo creer que aún me quieras después de lo que has visto —Tyler susurró en mi cuello. Le di una patada a la puerta cerrándola y froté mis manos en su espalda. —Crees que estás enfermo porque te gustó una parte del cautiverio, Tyler, pero no era el cautiverio o el abuso lo que te gustaba. Sólo necesitabas encontrar a la persona adecuada que entienda tus deseos. —¿Y tú eres ese hombre? —Oh sí —gemí cuando lo aparté de mí. Me miró divertido, pero estaba demasiado ocupado tomando mi primera vista real de mi compañero—. Quédate quieto, quiero echar un vistazo a lo que me pertenece. —Se estremeció, y asintió. Siempre es una buena señal. —¿Realmente quieres ser mi puta? —Sí —gimoteó. —Bien. Entonces, inclínate y muéstrame lo que es mío. Quiero ver el estrecho agujero que voy a follar toda la noche.
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    Sabía que loharía, porque estaba sintiendo los efectos de su sangre, y estaba tan malditamente caliente, que me daría contra la pared si no me aliviaba pronto. Hizo lo que le ordené, y pensé que era el momento de recompensarlo. Me concentré en Tyler y dejé fluir mi don. Gritó cuando se corrió, y se habría caído si no lo hubiera agarrado por la cintura. —Oh, cachorro, eres perfecto. —Ya no soy un cachorro —jadeó, temblando por la fuerza de su orgasmo. —Eres mío. Pero tienes treinta y dos, y yo acabo de cumplir dos mil. Eso te hace un cachorro, y te encuentro caliente. —Entonces soy tu cachorro —gimió. Le acaricié el saco antes de lanzarlo a la cama. Me desvestí tan pronto como me fue posible mientras me miraba. —Eres muy caliente. —El sentimiento es mutuo —ronroneé—. Vi en tu mente que como soy tu compañero, no tengo que estirarte o lubricarte para follarte, ¿no? —Sí, es verdad —asintió, su polla con filtraciones ante la idea. Bien, porque eso me encendía. —Abre las piernas y actúa como una verdadera puta, mendigando mi atención —le ordené con una sonrisa salvaje. —Por favor, fóllame fuerte y rápido —declaró él, dándome el espectáculo de mi vida cuando abrió totalmente sus piernas al aire. Era genial saber que era tan flexible—. Golpéame con tu enorme polla hasta que me desmaye. Úsame como mejor te parezca. —Buen cachorro —elogié metiéndome en la cama con él y trasladando mi cuerpo sobre el suyo. Puse mi polla en su
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    agujero y meempujé de un solo golpe, permitiendo que su cuerpo se adaptase. Había visto en su mente que los lobos producían un lubricante natural cuando se acoplaban con sus compañeros, y su cuerpo se extendió preparándose para mí—. Las manos encima de tu cabeza. —¿Vas a sujetarme y follarme? —El resplandor de la lujuria brillaba en sus hermosos ojos azules haciéndome saber lo mucho que le gustaba. —Sí, hasta que consigamos algunas restricciones y cadenas, esto tendrá que valer. —No esperé una respuesta, empujando mi polla en su totalidad. ¡Dios, se sentía como el cielo!—. Oh, cachorro, voy a follarte muy bien. Mi caliente y cachondo cachorro es perfecto. —Gracias —susurró, sus emociones luchaban por salir a la superficie. —Mi placer. —Bloqueé sus muñecas con una mano, sujetándolo abajo mientras movía una de sus piernas alrededor de mi cintura. Empecé a castigarlo duramente, amaba los pequeños aullidos que mi lobo hacía mientras lo follaba exactamente como quería—. ¿Vas a ser mi puta personal, Tyler? ¿Atenderás todos mis deseos y te entregarás a mí para siempre? —¡Sí, sí, soy tuyo, señor! —Odiaba esa mierda de Señor. —Maverick —gruñí, con ganas de golpearme a mí mismo en la cabeza cuando me di cuenta que ni siquiera le había dicho mi nombre—. Mi nombre es Maverick, pero todos me llaman Mav. —Me gusta. —Se inclinó y lamió mi cuello—. ¿Puedo reclamarte, Mav?
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    —Mejor que sí—gruñí. Sentí como sus dientes se hundían en mi carne y nuestro vínculo encajando en su lugar—. Ya eres mío, Tyler, y me haré cargo de ti a partir de ahora, cachorro. —¿Algún día me amarás? —Pude oír el miedo que expresaba a través de sus emociones. Tyler sabía que era una buena y salvaje puta en la cama, pero pensaba que, por eso, nadie podría amarlo. —Sí, cachorro. Amaré a mi compañero mucho más que a su cuerpo —prometí—. Ahora córrete para mí. Sacó los dientes de mi cuello y gritó mi nombre. Sentí como su cuerpo me apretaba mientras llenaba el espacio entre nosotros con su semilla. Lo seguí directamente, llenándolo hasta que solo me quedé empujándome en él. Una vez no parecía ser suficiente. —¿Cómo lo quieres ahora? —le pregunté, lo último de mi semen ni siquiera había dejado mi cuerpo todavía—. ¿Quieres que golpee ese dulce culo desde atrás, mientras te sujeto a la cama? —Sí, por favor —rogó. Tiré de él y lo puse boca abajo. Entonces empujé de nuevo mi todavía dura polla en su dispuesto agujero. Empujé sus hombros hacia abajo en la cama, manteniendo mi mano allí, así que se quedó quieto mientras lo golpeaba. Lo follé duro y rápido una vez más, hablándole sucio todo el tiempo hasta que llegó con tanta fuerza que parecía listo para una siesta. Le exigí que fuera mi puta una vez más y lo hizo. Después de la cuarta vez, finalmente estaba cao. Yo seguía estando duro y con ganas, pero habíamos llegado al borde de lo que podía dar.
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    Lo moví haciael lado de la cama que no habíamos ensuciado y fui al cuarto de baño contiguo a por un paño. Lo mojé con agua tibia y luego regresé con mi compañero y lo limpié de arriba a abajo. Cuando terminé, me arrastré en la cama a su lado, y tiré de él a mis brazos. Incluso en su sueño, Tyler parecía saber a dónde pertenecía, porque se acurrucó contra mí. Estaba cansado, pero al mismo tiempo no lo estaba. Quiero decir, mi cuerpo lo hacía, pero mi mente seguía corriendo. ¿Debería quedarme en los Estados Unidos o llevarme a Tyler conmigo? Estar acoplado a un guerrero siempre era peligroso, pero dada mi posición como Jefe de Seguridad de Caleb, Tyler podría estar en un peligro incluso mayor. Tenía un equipo capacitado, cualquiera de ellos podría asumir mi papel. Tal vez era el momento de dejarlos y vivir una vida con mi pareja. —Si estás pensando tan duramente y no estás cansado, entonces es que no he hecho mi trabajo correctamente — masculló Tyler. Sonreí, ya amaba su lado juguetón y aventurero. —Tal vez deberías utilizar esa inteligente boca tuya y chupársela a tu compañero para que pueda descansar un poco. —¿Vas a golpear a tu pequeño y sucio cachorro, si no lo hace? —Lo haré incluso si lo haces, porque los dos sabemos que lo deseas. Incluso golpearé tu saco, como he visto en tu cabeza que te gusta. —Me gusta eso —gimió mientras se dio la vuelta y se movió por mi cuerpo. Mi compañero me tragó entero obedientemente, chupando con entusiasmo como si fuera su juguete favorito. Sí, podría acostumbrarme a ese tratamiento de alguien que me amara. Creo que lo necesitaba tanto como él me
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    necesitaba a mí.Ambos estábamos cansados de estar solos. Y teniendo en cuenta que lo que él necesitaba sexualmente era exactamente lo que yo quería darle... éramos los compañeros perfectos.
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    Tyler. Mi compañero era un dios entre los hombres, con su ligeramente ondulado cabello negro azabache y sus ojos grises humo. Y luego estaba su cuerpo, con todos sus gloriosos y definidos músculos. Era lo suficientemente fuerte como para sostenerme en diversas posiciones salvajes, follándome contra la pared mientras sostenía mi peso, y lanzándome sobre la cama como si no pesara nada. Yo no soy pesado, pero con mis 1.85 metros y mis 75 kilos, encontraba eso muy impresionante. Mav era un animal en la cama, y no creía que fuera sólo porque hubiera bebido mi sangre. Me folló contra la pared, luego contra la puerta con mi pecho apoyado en ella, tres veces en la ducha, una vez en el suelo del baño, varias veces en la cama, y por casi toda la habitación hasta que perdí la cuenta. Y no era sólo el sexo. De ninguna manera. Era pervertido y estaba al mando durante la acción, pero cuando acabábamos, era muy tierno conmigo. Mi compañero me limpiaba, se aseguraba de que mi culo estuviera bien y no hubiera sido demasiado duro conmigo, y luego me sostenía en sus brazos. Me sentía querido y apreciado. Y aunque había visto todos mis recuerdos, me hizo todo tipo de preguntas sobre mí. Cuando le pregunté por qué lo hacía, simplemente me dijo que aunque había visto mis recuerdos, eso no significaba que supiera cómo me sentía yo acerca de las cosas. Quería conocer mis deseos y la forma de hacerme feliz. Si no hubiésemos estado
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    acostados, me habríacaído en estado de shock. ¿Desde cuándo le importaba a nadie lo que yo quería? Yo también le pregunté sobre su vida. Mav me confesó que recientemente había estado deprimido y que había empezado a preguntarse si alguna vez habría algo más en su vida que ayudar a los demás todo el tiempo. Pensé que mi compañero hacía tiempo que había pagado sus deudas siendo un guerrero, y merecía un poco de felicidad. Y yo estaba decidido a dársela, no importaba lo que tuviera que hacer. Hablamos de nuestro vínculo mental. A mí me hacía sentir muy cercano a él, y me di cuenta de a Mav también le gustaba. Dijo que lo hacía sentir como si fuéramos miembros de un emocionante club secreto para niños, del que solo nosotros sabíamos la contraseña. Si lo había dicho así para hacerme reír, funcionó. Un día y medio más tarde, finalmente salimos de la habitación. Alguien nos había estado enviando bandejas de comida, pero decidimos volver al mundo real. Caminábamos hacia el comedor, cuando olí algo grandioso. —Creo que tenemos que hablar de algo —le susurré a Mav, tratando de contener un gruñido de deseo. —¿De qué, cachorro? —Levantó mis manos a sus labios y me sonrió—. Necesitamos alimentarnos antes de que me digas cómo deseas la próxima ronda de sexo. —No, esto es serio. —Vi su sonrisa caer en una mueca—. Sabes que los Faes tienen dos compañeros, ¿verdad? —Había oído hablar de eso. —Pasó una fracción de segundo antes de que se diera cuenta de a donde yo quería llegar, y comenzó a olfatear el aire—. Hay demasiadas personas en la habitación y todo lo que huelo es mi aroma en ti.
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    —Bien, pues esbuena cosa que los lobos tengamos un mejor sentido del olfato —le contesté con una risita—. Puedo decir que nuestra pareja está aquí, pero no seré capaz de averiguar cuál es sin cambiar. —Tenía razón, había demasiadas personas en la habitación. Tenía que haber casi un centenar. Mav me había dicho que había venido para llevar a algunos Faes a los lugares designados en Grecia, donde acamparían el doble o el triple de los que había allí, y habían preparado habitaciones en varias fincas de su aquelarre. —Ve a buscar a nuestra pareja antes de que lo perdamos — dijo Mav nerviosamente. Sí, yo tampoco estaba preparado para ese desenlace. Le di un ardiente beso y rápidamente me quité mi ropa antes de cambiar. Me dio una emocionada mirada mientras recogía la ropa. Meneó la cabeza y me siguió mientras me movía entre la multitud tratando de encontrar a nuestra pareja. Mi lobo gimió cuando lo encontré. Mierda, era un chico grande. Debía tener más de 2.13 metros de alto, con el pelo rubio corto y ojos café claro. Era impresionante. Me debió haber oído, porque su cabeza dejó su plato y se giró de golpe hacia a mí. Entonces sus ojos se agrandaron. —¿Por qué hay un lobo en el comedor? —preguntó vacilante, dejando su comida. Se estremeció cuando salté sobre él, cambiando en el aire. Una parte de mí quería reír cuando lanzó un gruñido, pero me sujetó. —Porque también soy un hombre, y tú eres mi compañero —gruñí, enterrando mi nariz en su cuello para conseguir su olor claramente. Sí, era nuestra pareja—. Y el otro también está aquí. —Mis dioses, estás desnudo —susurró mientras sus manos se posaban en mi culo—. Espera, ¿compañero?
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    —¿No puedes olerme?—le pregunté, pero luego recordé vagamente a Barnabas, diciendo algo sobre que los Faes no podían oler a sus compañeros. ¿Sería cierto? Mierda, no había prestado atención. —Nosotros no hacemos ese tipo de cosas —respondió mientras me llevaba a un lado de la puerta que conducía a un salón privado. No había nadie allí y estaba contento de que pudiéramos tener esta conversación en privado—. Averiguamos quién es nuestra pareja durante las relaciones sexuales, cuando el vínculo encaja en su lugar. —Entonces tengamos relaciones sexuales. —Se me quedó mirando con ojos muy abiertos, como si hubiera sugerido algo loco—. ¿Qué? —Dame un minuto para ponerme al día —murmuró—. Soy Asterio, uno de los guerreros de las hadas y ayer llegué a este mundo por primera vez. Estoy adaptándome, ¿de acuerdo? —Bueno, ahora tienes dos compañeros que te ayudaremos a aprender y ajustarte a este mundo —dijo Mav suavemente. Miré por encima del hombro y le sonreí—. Tyler y yo nos conocimos antes de ayer, y todavía estamos tratando de ponernos al día. Soy Danker Maverick pero todo el mundo me llama Mav. Y a quien estás sosteniendo, es Tyler Gilroy. —¿He encontrado a mis dos compañeros al mismo tiempo? —susurró Asterio mientras se sentaba. Su control sobre mí era apretado, sus manos se movían por mi espalda. Me di cuenta de que no era algo sexual, sino más como si fuera su manta de seguridad para no volverse loco. Yo lo sostenía a él, mientras mi lobo hacía ruidos felices que eran lo más cercano a ronronear que podíamos hacer en ese momento. —¿Y ya lo reclamaste?
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    —Sí. Tyler teolió cuando salimos a tomar aire después de un día y un medio de acoplamiento. Soy el enlace encargado de trasladar a algunos de los Faes a Grecia, por lo que no es mucho lo que necesito atender antes de renunciar. —¿Lo dejas? —le pregunté, dándome la vuelta en los brazos de Asterio, de modo que pudiera verlo. Habíamos hablado de ello, pero el hecho de que hubiera tomado una decisión, era toda una noticia. —Sí, cachorro. He vivido mucho tiempo y he aprendido que lo más importante es lo que la vida nos da —respondió con una sonrisa avanzando hacia nosotros. Froté mi mejilla contra su mano cuando la acercó—. Podría ayudar aquí con todo esto, o entrenar a los nuevos guerreros para que puedan aprender de mi experiencia, pero es hora de vivir mi vida. —Me dio un guiño y una sonrisa caliente—. Además, tengo un compañero insaciable. Nunca sería capaz de manejar mi trabajo y cuidar de sus necesidades. —¿Tan caliente es? —espetó Asterio, mirando entre nosotros, como si viera un partido de tenis—. Me gusta el sexo. Solo que han pasado un par de siglos desde que lo he tenido. —¿Qué edad tienes? ¿Estoy acoplado con dos viejos chapados a la antigua? —le pregunté en un tono burlón. —Cerca de tres milenios. —Frunció las cejas, confuso—. No entiendo la frase ‘estar chapado a la antigua’. —Es normal, ya que nunca has estado aquí antes. ¿Los Faes jamás envejecéis ni os arrugáis? —Sacudió la cabeza y me quedé perplejo sin saber cómo explicarlo—. Es una cosa humana. Lo aprenderás viendo la TV. —¿Por qué no os vais conociendo mientras soluciono un par de cosas? —dijo Mav con suavidad, al darse cuenta, como
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    yo, de quenuestra pareja se sentía abrumada—. Asterio, confío en que vigilarás y protegerás a nuestra pareja en mi ausencia. —Sí, por supuesto —respondió. —No soy un niño, chicos. —Solté una risita, rodando mis ojos—. En realidad soy más rápido que los vampiros y el infierno, y si cambio a mi lobo, soy un culo duro de roer. —Mav me dirigió una mirada que decía claramente: ‘No jodas’. Ah, claro, haciendo que Asterio se preocupara de mi protección, estaba tratando de que no se asustara y huyera. Maldita sea, ¡mi hombre era inteligente! —Aquí está tu ropa. —Se echó a reír cuando la comprensión iluminó mi rostro—. Vístete, prepara una bandeja de comida, y sube a nuestra habitación con nuestro compañero. Me reuniré con vosotros en breve. —¿Si obedezco, me azotarás? —gemí, ya estaba caliente de nuevo. Wow, por la forma en que actuaba, alguien debía haber deslizado viagra en el suministro de agua. Se inclinó y mordió mi cuello con sus colmillos, pero no lo suficiente para extraer sangre. —Voy a golpear a mi puta y luego follarlo hasta que se desmaye. Asterio puede ayudar. Creo que puedes tomarnos a los dos. Pero tienes que ser una buena puta y mostrarnos lo flexible que eres. —De acuerdo —gemí, girándome hacia Asterio. —¿Así es como le hablas a tu pareja? —preguntó Asterio con desaprobación en su tono. —A él le gusta hablar sucio y que yo esté al mando —Mav se comenzó a defender, pero lo corté, dándome la vuelta para hacerle frente a Asterio.
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    —¿Puedo ser tuputa? —Decidí mostrarle lo que Mav estaba diciendo de otra manera—. Puedes follarme de la forma que desees, siempre y cuando sea fuerte y rápido, y domines mi cuerpo mientras me sujetas duramente. Sus ojos se agrandaron, pero vi la lujuria en ellos. — Realmente te tendremos que tomar los dos para mantenerte satisfecho y en línea, ¿verdad? —Sí, por favor. —Me froté contra su estómago y lo siguiente que supe es que me estaba besando. —Voy a dejaros chicos. —Se rio entre dientes Mav. Le di un gesto de despedida y escuché la puerta cerrarse tras él. Estaba un poco ocupado para decirle adiós. Maldita sea, ¡vaya beso el de Asterio! Dejé que se hiciera cargo mientras mis caderas se movían como si tuvieran mente propia. Cuando nos faltó el aire a los dos, nos detuvimos jadeando. —Comida. Habitación —exigí—. Puedes alimentarme y follarme, al mismo tiempo. —Dioses, que boca tienes. —Nos pusimos de pie y me vestí rápidamente. Cuando llegamos de nuevo al comedor, el desayuno más o menos había terminado, por lo que el lugar no estaba tan lleno. —¿Encontraste a tu segundo compañero? —preguntó Barnabas con una ceja levantada mientras miraba a mi mano que sostenía la de Asterio. —Um, sí —respondí nervioso, aclarando mi garganta para comprarme algo de tiempo y así pensar qué decir—. Mañana por la mañana empezaré a trabajar en las reformas, lo juro. No había previsto…
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    —Está bien, Tyler.—Miles se rio entre dientes, moviendo la cabeza—. No es como si la finca se estuviera cayendo. Sólo queremos empezar a darle un cambio de imagen y hacer de este nuestro hogar. Pero no es nada que no pueda esperar, dado que encontraste a tus compañeros. —Bien, bien. —Suspiré con alivio. Soy un duro trabajador y no uno que se escaquea de las responsabilidades. En realidad no estaba actuando como yo mismo... Bueno, a los ojos de los demás. Estaba sosteniendo la mano de Asterio, mostrando afecto, y le había permitido a Mav darme órdenes. Había sido un ejecutor en mi manada, pero no porque lo hubiera querido. Joder, había estado en el lado de los lobos duros, pero en mi corazón, soy un sumiso. No estaba en el rollo completo de las relaciones de dominación-sumisión, pero me gustaba que me dijeran qué hacer y sentir que estaba siendo cuidado. Nunca había tenido la oportunidad de explorar esa parte, ni había tenido a nadie que se hiciera cargo de mí. —¿No ibas a ayudarme a aclimatarme a este mundo, cachorro? —preguntó Asterio, su voz muy, muy profunda envió escalofríos por mi espina dorsal—. Y con la noticia que Mav nos ha dado, creo que él también necesitará tu ayuda. Luego queda encontrar un lugar en el que nosotros podamos tener nuestro hogar, ¿no crees? —Sí, por supuesto —asentí y le di una mirada que esperaba le dijera claramente: ‘Entonces dime que hago’. —Creo que quizás lo mejor sea que Tyler se comprometa a discutir el proyecto a partir de la próxima semana, Señoría. —Estoy de acuerdo. Además, comenzamos la idea del proyecto antes de saber la cantidad de Faes que iban a residir aquí, aunque algunos lo hicieran temporalmente. —Barnabas, suspiró y se apoyó en Miles—. Y pienso que solo generaríamos
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    una gran confusión,si empezáramos a destrozar habitaciones. Hablaremos la próxima semana, y para entonces, ya deberíamos saber quiénes se van a quedar aquí, al menos de momento. —Gracias. —Sonreí, cuando mi compañero tomó la bandeja del desayuno, incluyendo el café. Me hizo un gesto con el codo para que guiara el camino. Ah, claro, no sabía que habitación era. Maldita sea, me había perdido en mis pensamientos de lo caliente que estaba de nuevo. Me preguntaba cómo sería su aspecto desnudo. —¿Dónde estabas? —preguntó con una ceja levantada. —Imaginándote desnudo —admití, mis mejillas sonrojadas. Se echó a reír, cuando finalmente salimos del comedor y fuimos hacia nuestra habitación. Asterio tenía razón en una cosa. Teníamos que encontrar un lugar para vivir, porque quería estar relajado con mis compañeros sin tener que estar siempre preocupándome sobre quien estaba alrededor o teniendo que comportarme porque teníamos compañía. Pero entonces tuve una idea. Yo, idiota de mí, como un imbécil solté la pregunta. —¿Los Faes tenéis dinero? —¿Y la gente se preguntaba por qué no hablaba mucho? La mayoría piensa que soy un tipo fuerte y silencioso, cuando la realidad es simplemente que no tengo un filtro entre mi cerebro y mi boca. —Tenemos oro, que me han dicho es una forma de pago aquí. ¿Por qué, necesitas algo? —Parecía preocupado, y eso era lo último que quería. —No, no, nada de eso. —Me reí mientras subíamos las escaleras—. Es sólo que estaba pensando donde íbamos a vivir. Una de las familias fundadoras es propietaria de una finca abandonada y hablaron conmigo acerca de dividir ese
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    patrimonio en parcelas.Supongo que la idea es compartir los miles de hectáreas y así cualquiera podría comprar una o dos hectáreas y construir una casa propia. Como estamos en una zona rural, no hay desarrollos de viviendas o apartamentos, pero me gustaría que tuviéramos un lugar que fuera nuestro. —No sé lo que es un desarrollo de viviendas, apartamentos, ni patrimonios. —Parecía molesto, pero con él mismo. —Está bien, explícame como vivíais en vuestro Plano. ¿Vivíais en casas tan grandes como estas? —No, la Reina tenía su palacio y como uno de sus guerreros, yo tenía una habitación en él. —¿Entonces el palacio era más grande que esto? —Sí —respondió, sus cejas se juntaron. Habíamos llegado a nuestra habitación prestada y le abrí la puerta. —Esto es una finca. Es una gran mansión rodeada de un montón de tierra. Asintió entrando y dejando la bandeja, mientras yo cerraba la puerta detrás de nosotros. —Entiendo. —¿Dónde viven los demás? —En el pueblo que rodea el palacio. —Eso es, básicamente, un desarrollo de viviendas. Es decir cada uno tiene su trozo de tierra para cuidar y tiene una casa en él. Un apartamento es un edificio lleno de habitaciones, parecido a las suites de esta casa, solo que haces tu vida en él todo el tiempo.
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    —Eres muy buenoexplicando las cosas —dijo con orgullo después de un momento—. ¿Así que esta familia fundadora quiere convertir una gran cantidad de sus bienes en partes para que cada uno podamos tener nuestras propias tierra y vivienda? —Exactamente. Dado que yo construí la mayoría de las casas para mi vieja manada, vienen a hablar conmigo acerca de cómo dividir la tierra y conseguir a los encargados de las construcciones, pero haciendo casas más sencillas. —¿Y querías saber si tenía oro, para que pudiéramos comprar una de esas piezas de tierra? —Sí, supongo que realmente no me paré a pensar — respondí, mis mejillas calientes—. Me di cuenta que estaba de acuerdo contigo sobre el deseo de tener un lugar nuestro, así que me acordé de lo que Desmond me había dicho y luego me di cuenta que no tenía dinero para comprar la tierra. Entonces, simplemente, te solté la pregunta. —La soltaste —respondió con una sonrisa tranquilizadora—. Aprecio la honestidad en mis compañeros. Debemos sentirnos lo suficientemente cómodos uno con los otros y no tener que preocuparnos de lo que estamos pidiendo. No es fácil para mí admitir que estoy perdido en este Plano, pero si no puedo preguntarles a mis compañeros en busca de ayuda, entonces, ¿en quién más voy a confiar? —Ese es un buen punto. —No lo había pensado así, pero tenía sentido. Siempre tenía que ser capaz de ser yo mismo en torno a mis compañeros. Por supuesto que acababa de conocerlos y nos llevaría un tiempo adaptarnos y conseguir estar cómodos unos con otros, pero siempre he pensado que esa es la razón por la que el destino unía a los compañeros. Incluso había algunas personas, que no eran específicamente compañeros, que se unían. De
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    inmediato sentí quepodía relajarme alrededor de Mav y Asterio. Comimos en un silencio cómodo, tomando piezas de frutas y pasteles de la bandeja. Era como si hubiéramos hecho esto todas las mañanas durante años, y sentí que la tensión, que ni siquiera sabía que todavía tenía después de que Mav me hubiera hecho el amor, dejaba mis músculos. Tal vez algunas de las preguntas que Asterio había planteado habían hecho a mi mente relajarse. Menos mal que él fue capaz de expresarlas, ¿eh?
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    Asterio. —Creo que deberíamos comprar el doble de tierra, ya que eres un lobo —le dije después de unos momentos de silencio—. Necesitas espacio para correr, y me sentiría incómodo si tuvieras que ir a otro lugar para hacerlo. —No estoy en contra de la idea, pero realmente no tengo nada de dinero —dijo nerviosamente mi compañero—. Yo diseñaba y construía las casas con la ayuda de la manada, combinábamos nuestros recursos, pero realmente no teníamos nuestro propio dinero. —¿Cómo puedo saber si tengo suficiente oro para comprar esa tierra? —Tal vez lo que traemos los Faes no es mucho para la gente en este Plano. —Bueno, creo que por ahora debes traer tus cosas aquí y compartir la habitación con nosotros, y si lo deseas puedes mostrármelo. —Tyler se encogió de hombros de esa linda manera que hacía que me hacía sentir, que si no teníamos lo necesario, buscaríamos otra solución. Era muy agradable. —Acepto la invitación. —Tomé su mano más pequeña en la mía, y salimos de la habitación. Me tomó un momento recordar donde estaba la mía, ya que siempre me transportaba. Unos minutos más tarde, estábamos en la habitación que compartía con otros guerreros. Habíamos tomado posiciones
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    alrededor de lahabitación en la que se quedaba la Reina. No creía que nadie en la casa de Barnabas quisiera hacerle daño, pero nuestra paranoia era mantenerla a salvo. —Mi oro está aquí —dije, sacando un gran baúl que había traído de casa. Tomé la llave de mi bolsillo y lo abrí, mi pecho subía y bajaba con nerviosismo antes de enseñárselo a mi nuevo compañero—. ¿Es esto suficiente? Los ojos de Tyler se ampliaron tanto, que pensé que podrían salirse de sus cuencas. —Um, sí, eso es suficiente para comprar varias fincas, Asterio. Podrías comprar muchas parcelas de tierra si quisieras construir un infierno de casa, y todavía te quedaría bastante oro para el resto de nuestras vidas. »¿Puedo preguntar de dónde sacaste todo esto? —Los guerreros recibimos un pago por nuestros servicios, además mis padres murieron en un accidente cuando era joven y la Reina Magdalena me acogió. Después de que su hija vino a aquí a encontrar a sus compañeros y la Reina la perdió, creo que le preocupaba que pudiera dejarla algún día. Así que comenzó a echarme a perder cada vez que tenía la oportunidad, y cuando te encuentres con ella, comprenderás que no es una mujer a la que puedas devolver un regalo que te ha dado. Muchos de estos bloques de oro los obtuve por mis cumpleaños, y con el tiempo que he vivido, pues tengo un montón de ellos. —Maldita sea, con esto podrías comprar tu propia isla, Asterio. Suspiré profundamente, empezando a sentirme frustrado, pero no con mi pareja. —No sé lo que es una isla, Tyler. —No soy estúpido y había leído mucho... Pero solo autores Faes de nuestro pueblo. Había leído nuestra historia, acerca de nuestra magia, de nuestro Plano, y en ocasiones sobre otros paranormales, así es como entendía las necesidades de mi
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    hombre lobo. Sóloque no había leído mucho sobre la Tierra, o cómo actuaban los seres humanos, ni cosas sobre su lenguaje. —Oye, no te estreses —dijo Tyler con suavidad, se volvió hacia mí y me abrazó—. Lo pillarás. Veremos el Canal Discovery, que es uno de mis favoritos, y verás como aprendes más de lo que crees. —Realmente es duro, y aunque estoy agradecido de haber encontrado a mis compañeros en este Plano y que estés dispuesto a guiarme, me preocupo por los de mi pueblo que están solos aquí. Sé que algunos de ellos han venido alguna vez de visita para conocer tu mundo, pero para la mayoría, este es su primer viaje. —Entonces tengo una idea —dijo con una sonrisa—. Guarda el oro y dime que bolsas tengo que llevar. Hice lo que me había pedido, curioso por lo que estaba pasando por esa bonita cabeza suya. No me dijo que volviéramos a su habitación, o supongo que, nuestra habitación, sino que fuimos en busca de Barnabas que nos dijeron que estaba en su estudio. Tyler tocó y alguien nos dijo que entráramos. —Alteza —le dije cuando vi a la Reina allí y me incliné—. Disculpe por interrumpir su reunión con su nieto. —No, en absoluto, Asterio —respondió ella con una sonrisa—. Me dijeron que encontraste a tus compañeros y esperaba que me los presentaras pronto. ¿Es este uno de ellos? —Sí, Alteza —dijo Tyler, nervioso, haciendo lo que yo había hecho y mirándome para que lo guiara. Le di una sonrisa y una inclinación de cabeza, contento cuando se relajó visiblemente—. Soy Tyler Gilroy.
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    —Es un placerconocerte, Tyler. —La Reina Magdalena se trasladó con gracia por la habitación y le dio un abrazo—. Cuida de mi niño. Asterio es muy especial, y merece todo el amor que le puedas dar. —Voy a hacer mi mejor esfuerzo. —La cara de Tyler se puso roja, y estaba seguro de que su mente se fue a las actividades carnales de las que habíamos hablado antes... Como hizo la mía. —¿Necesitas algo, Tyler? —preguntó Barnabas como si tratara de calmar los nervios de mi pareja al estar alrededor de la Realeza. Por ese gesto, me gustó el medio Fae mucho más. —Um, sí, me preguntaba si había una sala de reuniones, o un lugar lo suficientemente grande donde pudieran caber todos los Faes e instalar allí un televisor de pantalla grande. —Sí, pero ¿por qué? —planteó el jefe del Consejo de la Costa Este elevando una ceja hacia mi compañero. —Bueno, eh, a ver —tartamudeó Tyler, mirándome, y me tomó un momento para darme cuenta de por qué estaba nervioso. —Puedes contarle a tu amigo nuestra conversación anterior. Siento que has tenido una idea maravillosa que nos ayudará a todos. —Tal vez. —Se encogió de hombros y miró hacia Barnabas. —Asterio y yo estábamos hablando de donde deberíamos vivir, ahora que estamos acoplados, y me he dado cuenta de que algunos de los Faes no saben mucho acerca de nuestro mundo. —Algo que también nosotros estábamos discutiendo —dijo Barnabas con un suspiro de cansancio—. Simplemente no estoy seguro de cómo cerrar la brecha para que no se sientan como extraños.
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    —Bueno, no estoyseguro de cómo reducir la brecha, pero tengo una idea para hacer que tal vez se diviertan un poco y a la vez darles a los Faes información sobre nuestro mundo. Barnabas, y la Reina intercambiaron una mirada antes de que ambos asintieran para que continuara. —¿Asumo que los Faes tienen alimentos diferentes? —Eso es verdad. —La Reina parecía tan interesada como yo me sentía. —¿Tienen ustedes palomitas de maíz? —Sonreí y Barnabas se carcajeó. No estaba seguro de por qué la comida extraña hacía reír a hombre, y me intrigó aún más. La Reina miró a su nieto como si hubiera perdido la cabeza. —Nunca he oído hablar de eso. —Creo que deberíamos buscar la serie sobre la Tierra del canal Discovery, preparar un montón de comida para el cine, y dejar que las hadas se relajen. Es decir, conseguirían una visión general sin ser lanzados al abismo a ciegas, mostrándoselo como si estuvieran viendo películas corrientes, y así podrían ver algunas de las cosas divertidas que tenemos para ofrecer. —Listo y guapo —dijo Mav desde uno de los sofás a nuestra derecha. Ni siquiera le había visto allí. Había estado tan centrado en la Reina y en la idea de Tyler, que me perdí que nuestro compañero estaba en la habitación. —Me alegra que lo pienses, compañero. —Tyler seguía de color rojo brillante, pero le sopló un beso a Mav. —¿Maverick es tu otro compañero? —preguntó la Reina, mirando entre nosotros. Asentí y sonrió—. Entonces has sido bendecido con dos compañeros maravillosos, hijo mío. Me gusta mucho. Es inteligente, de confianza, y cuando estaba hablando con nosotros sobre su dimisión para vivir una vida
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    con sus nuevoscompañeros, me encontré respetándolo más aún por tener sus prioridades claras. Bendigo miles de veces tu acoplamiento y alabo a los Dioses porque los hayas encontrado. —Gracias —le susurré, mi corazón hinchado ante sus palabras. Esa era la declaración formal que los padres les daban a sus hijos cuando conocían a sus compañeros y los aprobaban. Después de haber perdido a los míos, nunca pensé que tendría a alguien que me dijera las palabras. Me acerqué a ella, y la tiré a mis brazos, dándole vueltas en el aire—. Gracias, Magdalena. Yo también creo que son maravillosos. —Te mereces ser feliz, Asterio. Te quedarás aquí con Barnabas, pero te doy permiso para que dejes de ser uno de mis guardias personales, de modo que puedas concentrarte en tus compañeros. —Gracias, pero si alguna vez viajas más allá de la seguridad de esta comunidad, debo insistir en que estar al cargo de tu protección —le contesté con firmeza. No quería mantenerla a salvo, sólo porque fuera mi Reina, sino que también era mi familia. Eché un vistazo a Mav y Tyler—. Ahora puedo decir que estoy acoplado, pero tenéis que entender que la Reina es la única madre que he conocido. —La próxima vez que tengas que tomar una decisión que pueda afectarnos a todos, habla antes con nosotros —dijo Mav vacilante, pero con una sonrisa suave, así que lo tomé como una buena señal—. Pero lo entendemos, dadas las circunstancias. —Estoy de acuerdo. Protege a tu madre, tu Reina, pero, si te lesionas haciéndolo, vamos a patear tu culo. —Tyler deslizó su mano en la mía y yo solté a la Reina—. Entendemos el deber, Asterio. Mav es jefe de seguridad de uno de los miembros de la Realeza, y yo era el ejecutor de mi manada.
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    —¿Por qué nolo eres ahora? —le pregunté con una ceja levantada. Desde que nos conocimos, no me había dicho mucho, y quería saber más acerca de mi compañero. —Um, eso es más una, eh, una conversación privada — masculló Tyler. No estaba seguro de qué decir a continuación, pero Mav sí. —Estoy seguro de que alguien tendrá por aquí la serie que ha sugerido Tyler —dijo con suavidad nuestro compañero, dándome una inclinación de cabeza que comprendí. Después articuló ‘luego te lo explico’ y me relajé. Entendí que Tyler no quería hablar de ciertas cosas delante de todos, pero no podía dejar de preocuparme por que algo estuviera mal. —En realidad, la tengo —anunció Barnabas—. Me estaba riendo de la idea de las palomitas de maíz porque Tyler tiene absolutamente razón. Tenemos que empezar poco a poco y el resto ya lo irán pillando. Hemos hecho hincapié sobre la brecha entre nuestros mundos como si tuvieran que aprenderlo todo en este instante, y no hay necesidad de eso. Vamos a pasar un buen rato. Propongo que llamemos también a algunos de los lobos y a los guerreros, y de esa manera, si surgen preguntas, tendremos aquí gente para ayudar a explicar las cosas. —O simplemente para que cada uno tenga un amigo que le ayude a adaptarse —sugirió Tyler—, como hacíamos en nuestra manada con los cachorros cuando iban a pasar a la pubertad. Uno de los miembros mayores los tomaba bajo su ala, enseñándoles a controlar su cambio, cazar, y cómo manejarse en su forma de lobo. Siempre funciona mejor cuando la persona no está directamente relacionada con ellos, porque así el cachorro se siente mejor a la hora de exponer sus preocupaciones. —Creo que hemos encontrado a nuestro coordinador de ajuste —dijo la Reina con una sonrisa.
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    —¿Yo? —Palideció Tyleral instante, su sonrisa desapareció—. No, por favor no me ponga a cargo de la adaptación de las hadas a nuestro mundo. No soy la persona adecuada para eso. Todo lo que he visto fuera y dentro de la manada hasta que me mudé aquí, ha sido dolor. No tengo una mente lo suficientemente sana como para decirle a nadie cómo deberían ser las cosas. Era sólo una idea para algunos… —Detente, carrocho —dijo Mav con severidad mientras corría al lado de Tyler—. La Reina simplemente hacía una sugerencia y era un cumplido. Nadie dijo que tuvieras que hacerlo, ¿vale? Nunca estarás al cargo de nuevo. ¿Por qué no vas con Barnabas a preparar la sala de conferencias y encontrar la serie de la que estabais hablando? Tal vez después podríais ir a la cocina y pensar en algo divertido para comer. Apuesto a que a los Faes les gustarían las magdalenas. Sé que puedes hacerlo. —Lo siento —susurró Tyler, rompiendo mi corazón. —No hay nada que lamentar —le dije rápidamente y lo abracé—. Los pastelitos y las palomitas de maíz suenan muy bien. ¿Me traerás algunos? Cabeceó hacia Tyler dándole una mirada de complicidad. —Vas a decirle a Asterio lo que viste en mis recuerdos, ¿no? —Creo que necesita saberlo, y sería muy difícil para ti decírselo, ¿no? —Mav estaba siendo muy amable con nuestro, obviamente, frágil compañero. Eso hizo que mi corazón gritara por lo que Tyler había pasado. —Prométeme que no me dejarás cuando conozcas lo horrible que fue mi pasado —Tyler me miró al borde de las lágrimas, el miedo en su mente.
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    —Nunca, cachorro. Todostenemos cosas en nuestro pasado que nos han hecho daño. Nunca abandonaría a mis compañeros debido a eso. —Espero que digas lo mismo después de que Mav te lo haya contado todo. —Entonces se alejó y prácticamente corrió hacia la puerta. Barnabas nos dio un guiño y salió persiguiendo a Tyler, dejándonos saber que nuestra pareja estaba en buenas manos. Una vez que se hubieron ido, la Reina se volvió hacia nosotros, mirando afectada. —Me disculpo profundamente. No quise traerle malos recuerdos. Pienso que vuestra pareja es inteligente y talentosa, y tiene buenísimas ideas, sólo quise decir que era sabio y podría ayudar con la aclimatación de los Faes. —Lo sé, Alteza —dijo Mav con una sonrisa triste—. Usted no sabía que Tyler ha tenido un pasado duro. Hizo un gesto para que todos se sentaran, Miles y Digger se apoyaron contra el escritorio y la Reina y yo nos sentamos en el sofá. Mav empezó a caminar delante de nosotros. Eso me puso nervioso. —Tyler es un lobo fuerte físicamente, pero se crió sólo, porque sus padres no querían al niño que habían tenido. Luego, cuando apenas era un adulto, fue secuestrado por los demonios y utilizado como una puta de sangre durante años. —Mav me lanzó una mirada que decía claramente que había más en la historia de lo que todo el mundo necesitaba escuchar. Asentí mi entendimiento—. Cuando algunos guerreros lo liberaron, volvió a la manada, pero el imbécil del Alfa no quería dejarlo volver.
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    —Mis dioses, ¿porqué? Cualquier dirigente estaría encantado de que uno de los suyos estuviera a salvo—. Yo compartía los sentimientos de la Reina. —No era un buen líder, era un idiota hambriento de poder y despreciaba a Tyler porque había sido capturado. —Mav suspiró y se pasó dedos por el pelo—. El Alfa le dijo que podría quedarse si era capaz de luchar con el fin de llegar a ser un ejecutor y protector de la manada, demostrando que era lo suficientemente fuerte como para que no volviera a ocurrirle lo mismo. —En mi libro eso era una lógica retorcida—. Lo hizo, pero nunca quiso ser un ejecutor. —Odiaba al Alfa, pero estaba entre la espada y la pared. Los Shifters que son arrojados de su manada no pueden unirse a otra. »Se convierten en parias de la comunidad y nadie puede hablarles si no quieren sufrir el mismo destino. Lo hizo lo mejor que pudo porque es fuerte, pero después de la vida que ha vivido, también es frágil en algunos aspectos. —Lo que es comprensible —murmuré cuando la Reina me tomó la mano. Le dio un suave apretón dándole a entender que apreciaba su apoyo. —He oído decir a Ayden que Tyler lo salvó —dijo Miles mirando a Mav. —Se ofreció al Alfa para que dejara a Ayden en paz, ya que el Alfa lo deseaba. Lo he visto todo en su cabeza. Esa manada lo trató peor de lo que lo hicieron los demonios, utilizando su cuerpo de la forma que les pareció. Nuestro compañero ha sufrido trauma tras trauma, además de tener que protegerse a sí mismo. Después de lo que tuvo que soportar, entiendo por qué no quiere volver a tener un papel de liderazgo.
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    —Gracias por explicarnosesto —dijo la Reina con simpatía—. Trato de permanecer fuera de las mentes de la gente a menos que sea necesario, pero te agradezco tu confianza y voy a mantener la confianza de Tyler y a asegurarme de que nadie de mi pueblo ejerce presión sobre él pidiéndole ayuda. —Oh, le gusta ayudar. Es genial construyendo, y ya ha restaurado una casa en este aquelarre, y lo hará también con la de Barnabas. Incluso se puede dirigir a la gente sobre lo que debe hacer, como un capataz. —No estaba seguro de lo que significaba la última palabra, pero había pillado la idea general. —Es sólo que cuando le pediste que estuviera al cargo de la aclimatación de los Faes aquí, le preocupó que su felicidad pudiera depender de sus acciones, y eso es algo que no puede manejar. —Entonces tenemos que asegurarnos de que sepa que siempre podrá acudir a nosotros con cualquier cosa que le pase o piense. —Reuní mi mirada con la de Mav, sabía que mi compañero estaba de acuerdo. Bien. Estábamos en la misma página y haríamos lo que Tyler necesitara. El amor y los sentimientos valían la pena.
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    Maverick. —Oye, cachorro —le dije a Tyler mientras Asterio y yo nos encontrábamos con él y Barnabas en la cocina. Estaban preparando algunos tentempiés para el show. Dio media vuelta y nos miró con nerviosismo, hasta que abrí los brazos para él. Tyler suspiró y fue derecho a ellos. — ¿Se lo dijiste todo? —No, no la parte por la que piensas que deberías estar avergonzado, puesto que no estábamos solos. Creo que eso es algo que tienes que decirle tú, pero no me preocuparía por eso. No hay nada malo con lo que te gusta en la cama, Tyler —le susurré al oído en voz tan baja que nadie más pudo oírnos—. Antes le diste a Asterio una idea de lo que te gusta, y no ha corrido, ¿verdad? —Buen punto. Pero no importa qué, no me vas a dejar, ¿verdad? —No voy a ir a ninguna parte, cachorro —le dije con suavidad, comprendiendo su inseguridad después de todo lo que había pasado. Asintió contra mi pecho mientras yo miraba a Barnabas—. El Señor Caleb me envió un mensaje en el que me dice que ahora tiene tiempo para hablar conmigo. ¿Por casualidad, no tendrás un dispositivo de videoconferencias que pueda usar? Creo que este debate debería ser cara a cara, aunque estemos a distancia.
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    —Entiendo. Caleb pareceun buen tipo, Mav. Va a apoyar tu decisión. —Barnabas me dio una sonrisa suave y abrió el camino. Me quedé sorprendió cuando terminamos en una sala de conferencias en vez de regreso en su estudio. Debió de imaginarse mi sorpresa, porque me hizo un guiño mientras sacaba un teclado inalámbrico y comenzaba a escribir—. ¿Para qué utilizar un portátil cuando hoy en día la mayoría de los televisores tienen Wi-Fi? Además, me gustan los juguetes interesantes. —Sí, te gustan. —Miles se rio entre dientes, moviendo la cabeza—. Permitirle entrar en Amazon o el Staples2 es peligroso. Hemos bloqueado la página de Best Buy3 en su portátil. —Los juguetes son geniales. —Barnabas le hizo a su compañero un puchero mientras me entregaba el teclado—. Sólo tienes que escribir la dirección de Caleb para conectarte con él. —. Él se fue hacia su compañero—. Tengo algo de tiempo y algunos juguetes nuevos que no te he enseñado. —Que tengas una buena llamada —gruñó Miles cuando se abalanzó sobre su compañero, levantándolo en sus brazos y corriendo hacia la habitación. —Ahora estoy caliente. —Tyler soltó una risita—. Quiero jugar con juguetes. —Después de hablar con Caleb. —Rodé mis ojos, amaba sus travesuras, pero sabía muy bien que lo hacía porque entendía que yo estaba preocupado porque iba a renunciar. Escribí lo que necesitaba, junto con mi contraseña de inicio de sesión. La pantalla parpadeó, lo que indicaba que el programa estaba esperando a que el otro usuario contestara. 2 Sitios de compra de cosas tecnológicas. 3 Lo mismo pero tiene ofertas nuevas y descuentos cada semana.
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    —Va a irbien, Mav —dijo Asterio suavemente mientras frotaba mi espalda con su mano izquierda, de pie a mi lado—. Nosotros lo resolveremos todo. —Si bien era bueno tenerlos cuando yo estaba preocupado, sabía que ellos me necesitaban. Tyler estaba traumatizado y teníamos que tratar con eso. Asterio había vivido en otro Plano toda su vida y no tenía ni idea de cómo vivir la vida aquí. En otras palabras, me necesitaban más que Caleb. —Mi Señor Caleb —le dije con una inclinación cuando su imagen apareció en la gran pantalla, mis compañeros hicieron lo mismo. —Maldita sea, Mav, ¿cuántas veces tengo que decirte que me llames Ca… Ah, no estamos solos. —La sonrisa de Caleb cayó cuando se dio cuenta, y entonces regresó de nuevo, pero pude ver que era falsa. Lo entendí, lo hice. Era feliz por mí, pero con un bebé en camino, estaba más preocupado por su propia familia—. Has encontrado a tus compañeros. —Sí. Sé que me enviaste a este viaje para ayudarme a despejar mi cabeza porque sabías que no era feliz. —Wow, y yo que pensé que había sido cauteloso. —Se rio entre dientes—. Supongo que no lo suficiente. —Te conozco, Caleb —dije, mostrando mi aflicción en mi voz—. Y te doy las gracias por haberme enviado, ya que me llevó a lo que más necesitaba, mis compañeros. —Y ahora quieres renunciar. —¿Qué? —gritó alguien al fondo antes de que Liam apareciera en la pantalla. Los compañeros de Caleb podían ser gemelos idénticos, pero hacía mucho que yo había aprendido a distinguirlos. Liam a veces podía ser una diva, mientras que Lorcan era rápido en enfadarse, aunque lo disimulaba bien—.
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    No puedes dejarnos.Lo prohíbo. Estamos a punto de tener un bebé. Nuestro Jefe de Seguridad… —Mi compañero puede hacer lo que jodidamente quiera — gruñó Tyler, y sus dientes se alargaron por la amenaza potencial que veía—. Se ha pasado casi dos milenios protegiendo a los demás y cumpliendo con su deber. Eso es más de lo que hace la mayoría. Es hora de que haga lo que quiera y sea feliz. —Lo sabe, cachorro —le dije suavemente mientras tiraba de él poniéndolo delante de mí y rodeándolo con mis brazos. Tyler se calmó e hizo ruidos de alegría ante mi tacto—. Están a punto de tener un bebé. Están preocupados. —Entonces me concentré en Liam—. ¿De verdad crees que te dejaría en peligro? Conozco a los hombres con los que trabajo, Señor Liam. Cualquiera de ellos está más que capacitado para ocupar mi lugar. —Sí, bueno, lo siento —murmuró Liam—. Es solo que nuestra madre de alquiler se puso de parto ayer por la noche, pero fue una falsa alarma y estamos como locos. La idea de un cambio en nuestra seguridad y que otra persona se haga cargo, me da miedo. —Lo entiendo, pero hay otro lado en la moneda, alguien nuevo podría ver cosas que yo no haya visto, ya que llevo demasiado tiempo en el cargo, y hacerlas de forma diferente a como yo lo hacía. Tener sangre nueva en el cargo puede ser una buena cosa. Como cuando Caleb asumió el poder. —Había pensado en el argumento durante la noche anterior. Estaba bastante seguro de que era uno muy bueno. —¿Tienes a alguien en mente? —preguntó Caleb mientras ponía a su compañero en su regazo.
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    —En realidad tengodos en mente —le contesté, vacilante, no estaba seguro de como iría la siguiente parte—. El trabajo es demasiado grande para una persona, Caleb. —¿Por qué nunca me lo dijiste, Mav? —Porque podía manejarlo —suspiré—. He estado haciéndolo durante mucho, mucho tiempo, y cuando asumiste el cargo necesitabas la ayuda de alguien en quien confiaras. Sin embargo, me dejó sin vida, y creo que acabé quemado. Estaba pensando en dimitir cuando regresara a casa o decirte que para hacer mi trabajo se necesitaban dos personas. Pero encontré a mis compañeros, y eso tomó la decisión por mí. —Así que un Jefe de Seguridad y un Jefe de los Guerreros —murmuró Caleb mientras escribía notas—. Me preguntaba por qué realizabas ambos trabajos cuando teníamos un coordinador del Complejo de los Guerreros. —Eso es lo que solía hacer hasta que descubrimos que estabas vivo. Después, tu protección era lo más importante, y yo era el más viejo y el más cualificado, Así que me convertí en el Jefe de tu seguridad, pero nunca sustituyeron mi puesto y tú estabas empezando con todo. Después, lo añadiste a mi trabajo… —Él lo hará —dijo Tyler con cuidado, cortándome. Frotó sus manos por mis muslos y caderas, recordándome que ahora estaba aquí con mis compañeros y feliz—. Dos personas para el trabajo. —Sí, lo sé y siento no haberme dado cuenta que eran necesarias dos personas, Mav. —Me di cuenta de que Caleb estaba molesto, y era la última cosa que quería. —Oye, si no hubiera podido manejarlo, te lo hubiera dicho —le contesté con una sonrisa—. Iba a hacerlo cuando las cosas
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    se calmaran yestuvieras mejor aclimatado. Pero surgió una cosa tras otra y nunca llegué a hacerlo. —Bueno, gracias por hacérmelo saber, entonces debo tener dos remplazos. ¿Vas a ayudar con el traslado de los Faes a Grecia, la organización y el avión, o debería enviar a alguien? —No, yo me encargo —le respondí con una sonrisa—. Ellos se van a retrasar un día o dos, porque mi compañero ha tenido una idea de cómo darles una visión inicial de nuestro mundo. —¿En serio? —Caleb levantó una ceja y se recostó en su silla—. Cuéntame. Así que lo hice. Tyler entró en juego y ayudó con la teoría detrás de la idea. A continuación, Asterio añadió su granito de arena explicando que lo esperaba ansioso, porque nunca había estado en nuestro mundo, y era intimidante. Hablamos con Caleb y Liam un poco más antes de concluir. Le di mis sugerencias sobre a quién promover y los detalles acerca de las medidas tomadas para el traslado de los Faes y sus pertenencias por avión. Después de todo eran un montón de cosas. Me desearon lo mejor y me hicieron prometer que mantendría el contacto. Por supuesto, dije que sí. Me preocupaba por su familia. Cuando acabamos, me dejé caer en uno de los sofás, totalmente en estado de shock. —Acabo de dejarlo. —Sí, lo hiciste —dijo Tyler suavemente y luego levanté los brazos. Realmente no estaba prestando atención, pero hice lo que quería—. Es lo que querías, ¿verdad? —Sí, pero fue más duro de lo que pensé que sería. Me siento como si los hubiera abandonado.
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    —No lo hiciste,Mav —susurró Asterio contra mi mejilla, y me dio un beso. Estaba quitándome mi cinturón y luego, de repente estaba desnudo. Um, ¿cómo me había perdido eso?— Vamos a cuidar de ti. —Estoy bien. —No lo estaba, pero me necesitaban y ahora no era el momento de tener un colapso. —No, no lo estás —susurró Tyler en voz baja mientras ahuecaba mi cara en sus manos. También estaba desnudo. Wow, si me había perdido ver a mi compañero desvestirse, realmente estaba más noqueado de lo que pensaba—. ¿Asterio, puedes ponerlo sobre mí? Estoy tratando de asegurarme de mantenerme enfocado. —Claro —estuvo de acuerdo, y entonces sentí sus grandes manos sobre mi polla. La empujó contra el orificio de Tyler y mi compañero se deslizó hacia abajo, llevándome dentro de él. —Desnúdate, porque después me vas a follar, mientras sigo sobre Mav —dijo Tyler con un gruñido—. Me siento muy cachondo. —Tú eres tan malditamente caliente —susurré mientras hundía la cara en su cuello y movía las manos a su culo. Tal vez tenían razón y no estaba bien. Esto me hacía falta. Me sentí tranquilo, y no era el sexo, aunque eso siempre era una ventaja. Era su necesidad por mí y la mía por ellos. Recordé que la principal razón por la que había renunciado, era que tenía que ponerlos en primer lugar, como ellos estaban haciendo por mí en ese momento. No le estaba fallando a Caleb, simplemente me liberé, para poder amar a mis compañeros como se merecían.
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    —No estás hablandosucio ni haciéndote cargo —criticó Tyler en voz baja cuando me perdí en mis propios pensamientos—. ¿Te estoy montando y no estás listo todavía? —No —gruñí, levantando la cabeza tan rápido que se echó hacia atrás y casi cayó de mi regazo. Lo abracé con fuerza y comencé a ayudarlo a moverse—. Estaré siempre que me necesites, cachorro. Esto es perfecto, y calienta a mi corazón que sepas que siento nuestra conexión, incluso aunque mi cuerpo no lo hiciera. —Bien, bien —gimió mientras me montaba. —Sí, cachorro, sé una buena puta y folla mi polla —me burlé, sus ojos se ampliaron. Sabía lo que quería en el momento en el que inclinó su cuello—. Sólo un sorbo o no lograremos hacer ninguna otra cosa hoy. —Sólo quiero que me necesites desesperadamente — murmuró, tratando de tirar de mi cara hasta su cuello para que bebiera. —No necesito la sangre para eso. —En un instante nos rodé, por lo que se quedó debajo de mí en el sofá. Le sujeté los brazos sobre su cabeza y me empujé salvajemente dentro de él— . ¿No pensarás que es la única razón por la que te follo con tanta pasión? Tu sangre me puede mantener todo el día y la noche, Tyler, pero esa no es la razón por la que te deseo tanto. —Lo siento, no te enfades —murmuró con una preocupada expresión en su rostro. —No lo estoy —gruñí, golpeando tan duramente que el sillón crujió—. Sólo quería aclarártelo. Te quiero, Tyler. No sólo a tu cuerpo, no sólo el sexo caliente, y no sólo tu sangre. Te quiero entero, cachorro. Tu corazón, tus emociones, tu amor. Soy así de exigente.
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    —Está bien. —Mesonrió y luego levantó los labios para un beso. Me incliné y devasté su boca como lo hacía con su cuerpo. Alcanzamos el punto máximo juntos, y lo llené con mi semilla, marcándolo como mío. Cuando terminamos, me giré, tirando de él hasta que estuvo en mi regazo, tumbado en mi pecho—. Me encanta ser tu puta. —A mí también. —Me reí entre dientes mientras bloqueaba mi mirada con la de Asterio. Oh, sí, nuestro compañero también quería algo de amor. Si la lujuria en sus ojos era algo a tener en cuenta, él lo querría durante una semana consecutiva—. Creo que deberías ser la puta de Asterio, mientras juego con él. —Asintió, palmeando con las manos su enorme polla. Había visto el largo de Caleb, pero la polla de Asterio era enorme. Estaba contento de que el cuerpo de Tyler se ajustase de forma automática al tamaño de sus compañeros, ya que de lo contrario, esa polla le haría mucho daño. Yo no era pequeño, y era más ancho que cualquier polla que hubiera visto antes, pero nuestro compañero era muy ancho y muy largo. —No necesitamos ningún lubricante, y Tyler amará tomarte, además su cuerpo se prepara de forma natural para tener relaciones sexuales con sus compañeros —le expliqué a Asterio que miraba a donde todavía estamos unidos—. Así que estaba pensando que podría beber de ti y jugar un poco, si eso está bien. Hasta que consigamos algo de lubricante más tarde. —Sería un honor darle a mi compañero el sustento que necesite —contestó con una inclinación de cabeza. Esto no era un asunto formal, pero lo tomé como la manera en la que los Faes hacían las cosas, y lo dejé ir. —¿Puedo chuparte mientras me folla? —preguntó Tyler, con las mejillas rojo brillante mientras se movía de mi regazo.
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    —Hey, no hayvergüenza en lo que compartimos juntos, cachorro. Nunca te avergüences de pedir lo que quieras. —Pero Asterio tiene que saberlo. —La cara de Tyler estaba tan llena de pena que se me rompió el corazón. —Aprenderemos unos de otros, esa es la mitad de la diversión, Tyler —dijo Asterio juguetonamente mientras levantaba a Tyler, como si no pesara nada y lo tiraba encima de su hombro—. Sé que te gusta jugar duro y a ser una puta. Eso es suficiente por ahora. Siempre he querido a alguien con el que pudiera ser salvaje en la cama. Odio admitirlo, pero para mi edad, no soy muy experimentado, y sólo he tenido relaciones sexuales blancas. —Espera, ¿eh? —le pregunté, juntando mis cejas confuso— . ¿Has tenido relaciones sexuales con hombres blancos? —No, también tenemos Faes de piel oscura —contestó, pero luego me di cuenta del problema—. Había escuchado a uno de los vampiros hablar de cómo pensaba romper con su novia porque ella sólo quería sexo blanco y helado, y que él necesitaba más. —Vainilla —exclamó Tyler, mordiéndose el labio para no reírse—. Sexo vainilla, no sexo blanco, chico grande. La vainilla es un helado, pero la frase correcta es ‘sexo vainilla’. —Oh, está bien, entonces sólo he tenido la vainilla — murmuró Asterio—. No estoy seguro de que tiene que ver el sexo con el helado, pero me gusta el helado. —Hay todo tipo de helados, como tipos de sexo —explicó Tyler pacientemente con una sonrisa, cuando Asterio lo puso sobre sus pies—. La vainilla se considera un helado simple, sin extras añadidos. Así que cuando la gente habla sobre el sexo
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    normal, al estilomisionero, muy tranquilo y suave, se refiere a él como sexo vainilla. —Pero tú estabas en esa posición con Mav y no eráis muy suaves. —No, no todo lo misionero es vainilla —ronroneó Tyler, inclinándose hacia adelante para lamer el pezón de Asterio—. Nosotros añadimos crema caliente de chocolate, crema batida, y un montón de cerezas y nueces. —Me gustan las nueces —susurró Asterio con un tono entrecortado—. Tú quieres que me haga cargo de nuestra unión, ¿no? —Uh… huh. —El cerebro de Tyler parecía como si se hubiera caído de un edificio. De nuevo, su pene estaba muy duro y tenía fugas, por lo que no creo que tuviera mucha sangre por el resto de su cuerpo. —Bien —nuestro gran guerrero gruñó. Le dio la vuelta a Tyler y lo empujó a un lado del sofá, abriéndole sus piernas. Yo lo observé mientras empujaba su enorme polla en Tyler lentamente—. Chuparás a Mav, y lo llevarás hasta el final con tu pequeña y caliente boca. Cuando estés cerca de correrte, quiero oírte gritar tu placer mientras él se corre por toda tu cara. —Sí —gimió Tyler. Rápidamente agarré mi camiseta y la metí en el vaso de agua que había traído conmigo antes, limpiándome a mí mismo. En el momento en el que hube acabado, Asterio estaba totalmente en el interior de Tyler, a quien se le notaba que le gustaba—. Oh, Dios, Mav tiene una enorme polla que me extiende la perfección, pero nunca he tenía a nadie tan largo como tú. ¡Fóllame! Usa bien mi agujero. ¡Dame con tu mano!
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    —¿Qué? —jadeó Asterio,retirándose inmediatamente—. ¡No golpearé a mi compañero! —No, en el culo —le dije suavemente, cuando Tyler enterró su cabeza en los cojines por la vergüenza—. No golpearlo. Azotar firmemente su culo. —Asterio me dirigió una mirada preocupada, pero asintió. Hizo lo que dije, y Tyler gimió y se retorció—. Querías probar cosas nuevas y no tener sexo vainilla. Esto es lo que le gusta a nuestra pareja. —Creo que puedo hacerlo —susurró con temor, mirando la huella que su mano había dejado—. Prométeme que me dirás si te hago daño, cachorro. —Lo haré —masculló Tyler levantando la cabeza y mirándome. Gesticuló con su boca un ‘gracias’, y le sonreí. Me moví poniéndome de rodillas delante del sofá, mi polla al nivel de su cara, y él entendió la idea. Tyler me llevó a su boca mientras Asterio lo azotaba y se clavaba duramente en él. —Te sientes maravilloso, compañero. Tyler gimió, sus ojos dando vueltas en su cabeza mientras me chupaba. Con toda esa estimulación, yo no iba a durar mucho tiempo. Pasé mis dedos por su pelo, agarrando un puñado cuando empecé a follar su boca. Tyler se volvió loco, tratando de retroceder para tomar más de la polla de Asterio, así como ingería la mía. —Quieto —le ordenó Asterio dándole una dura bofetada en el culo. Nuestro compañero asintió, a medida que le dábamos lo que quería... Lo que queríamos. Unos minutos más tarde, Tyler gimió y solté su cabeza, saliéndome de su boca. Me hizo una cabezada y gritó. —Me corro. Oh, joder, me corro. ¿Soy una buena puta, Asterio? ¿Conseguiré más de tu pene?
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    —Oh, sí —gruñómientras yo me acariciaba rápidamente. Me gustaba la idea de lanzar mi carga por toda su cara, y me alegré de que a Asterio se le hubiera ocurrido. Nunca había hecho eso antes, pero la idea era caliente—. Me complaces mucho, mi caliente puta. Vas a ser una pareja maravillosa. —Sí, seré un buen compañero —coincidió Tyler inmediatamente. —¿Te comprometes con nosotros y sólo nosotros para siempre? —le pregunté, ahuecando su mejilla con mi mano libre. —Sí, siempre. Asterio me dirigió una mirada de comprensión y añadió una pregunta. —¿Siempre vendrás a nosotros con tus necesidades y nos dirás lo que deseas, confiarás en nosotros para darte como nuestro compañero lo que necesites? —Sí —gimió Tyler—. Nunca volveré a mirar a ningún otro. Os amo a los dos y os seré fiel. —Buen, cachorro —lo elogió Asterio, se acercó a mí e inclinó su cuello. Tomé la oferta, hundiendo mis colmillos en su cuello. Cuando su sangre bajó por mi garganta, me sentí raro. Su sangre no era como la de Tyler o cualquier otra que jamás hubiese tenido antes. Me sentía casi embrujado. Eso fue extraño. Pero empujé a un lado la idea cuando me corrí, pulverizando mi semen por todo el rostro de Tyler y rugiendo mi liberación. Bueno, había tenido mi primer ménage. Era mejor de lo que jamás hubiera imaginado, y esperaba muchos, muchos más.
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    Tyler. Cuando terminamos, todos tendidos unos sobre otros en un montón tratando de calmarnos, me eché a reír. Oh Dios, mis compañeros podían darme todo lo que siempre había querido y más. No se limitaban a dominar mi cuerpo y a ayudarme con mis inseguridades... Ellos se preocupaban por mí. Nunca pensé que fuera posible. —¿Puedo conseguirte cualquier cosa, Asterio? —preguntó Mav a nuestra pareja mientras me empujaba fuera de ellos para tirarme al suelo. «¿Qué coño?» —No, estoy bien —contestó él, mirando entre nosotros. Su suposición era tan buena como la mía. —Déjame lamerte para limpiarte y entonces te traeré algo para beber. Tienes que estar sediento —divagó Mav, y hundió su rostro en la ingle de Asterio. —Mav, ¿estás bien? —gimió, pero no lo rechazó. Me quedé allí en el suelo, mirándolos como un idiota. «¿Um, hola?» «También, estoy aquí». Joder, había acabado con el semen de Mav por toda mi cara y él estaba limpiando a Asterio. «¿Qué coño?» Me di la vuelta y agarré mi camisa desechada, utilizándola como un trapo y limpiándome a mí mismo. Sentí que tal vez estaba siendo una diva, pero tenía mucho de su semen en mí, y
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    me sentí comosi estuviera siendo dejado de lado. Bien, a un lado, para ser más exactos. —¿A dónde vas? —preguntó Asterio cuando agarré de un tirón mis zapatos y mis jeans. —Me sorprende que te des cuenta —gruñí. —Espera, Tyler, espera —gritó justo cuando llegué a la puerta. —¿Quieres que se quede? Puedo hacer que se quede, Asterio. —Los ojos de Mav se movían entre él y yo cuando miré por encima de mi hombro—. Puedo hacer que tenga un orgasmo. ¿Eso te hace feliz? Entonces se quedará. —Bueno, sí, quiero que se quede —dijo Asterio lentamente, mirando a Mav como si le hubiera crecido una segunda cabeza. Exactamente mis mismos sentimientos. —¿Estás drogado? —le pregunté a Mav en su lugar. —No. —Me miró fijamente y al instante caí de rodillas, su don forzó mi orgasmo de la nada. En el momento en el que lo estaba montando, Mav volvió a chupar a Asterio y me dejó en el olvido. «Genial, hieren mis sentimientos y ahora tengo semen en mis pantalones. Jodidamente fantástico.» Salí de la habitación y me dirigí a la parte trasera de la casa. Ya que todo el mundo me ignoraba, tenía que dejar a mi lobo correr. En el momento en el que estuve en la terraza trasera, me desnudé, sin prestar atención a los gritos de asombro de la gente a mi alrededor. Cambié y mi lobo dejó escapar un aullido de dolor. Entonces salí corriendo a toda velocidad intentando aclarar mi mente. No lo entendía. Antes de hoy Mav siempre había sido muy paciente y suave conmigo después de que tuviéramos relaciones
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    sexuales. Por supuesto,no siempre eso era necesario. A veces un rapidito era más que un rato de placer. ¿Pero soltarme en el suelo y preocuparse por Asterio? ¿Qué fue eso? Actuaba como una persona con un trastorno maniaco-compulsivo. «¿Qué había cambiado? Antes se preocupaba por mis sentimientos.» Sabía que Asterio lo había lanzado a un bucle, pero él no había peleado muy duro para poner fin a su trabajo de felación, o eso entendía yo. El cambio tenía que ver con algo de Asterio. «¿Mav lo respetaba más porque era mejor, y porque él no estaba dañado como yo? ¿Ahora amaría solamente a nuestro compañero porque no estaba jodido y yo sólo sería su juguete?» Entonces uno de mis pensamientos mientras corría se destacó entre el resto. El cambio tenía que ver con algo de Asterio, pero, ¿qué? Me repetí lo que había sucedido y frené mi carrera cuando me di cuenta. Cuando Mav había bebido su sangre, se había puesto muy cachondo, alocado, y gruñón. ¿Qué si la sangre Fae, afectaba de una manera diferente a los vampiros? Me giré y regresé hacia la casa. Cuando llegué allí, cambié y entré en la cocina. Me dirigí a la oficina de Barnabas, con la esperanza de encontrar a la Reina allí. Llamé y entré cuando me dijeron que lo hiciera. Eché un vistazo alrededor de la habitación frenéticamente hasta que la encontré. —¿La sangre Fae desmadra a los vampiros? —Tenía que saberlo, y ella era, después de todo, la mujer al cargo. —Querido, estás desnudo —dijo mientras miraba incómodamente a cualquier lugar menos a mí.
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    —Sí, a losshifters no nos molesta pasear desnudos. Me vestiré después. Por favor, respóndame. Mav actuó raramente cuando todos nos tiramos en el sofá después de tener sexo y se puso prácticamente loco tratando de hacerle a Asterio… —Tyler, toma un respiro —dijo Barnabas suavemente. Asentí y me di cuenta que había estado frotándome el pecho. Me dolía mucho. Sabía que, pensar que la sangre de los Faes jodiera a los vampiros era tener mucha esperanza, pero la alternativa era demasiado dura para pensarla. Si no era la sangre, entonces a mi compañero yo no le importaba. Y lo necesitaba para que me cuidara. Justo en ese momento la puerta se abrió y Asterio entró corriendo arrastrando a Mav detrás de él. —Creo que nuestra sangre desmadra a los vampiros. —Vine a hacer la misma pregunta —suspiré, dándome cuenta de que habían terminado su diversión y ahora estaban vestidos. —Estás desnudo —gruñó Asterio—. ¿Por qué? —¿No lo quieres desnudo, Asterio? —Mav preguntó mientras subía un pie al cuerpo del otro hombre. Era algo extraño ver a un hombre tan grande prácticamente rebotar alrededor del otro—. Si te hace feliz iré a buscar su ropa. —Oh, esto es raro —susurró la Reina, viéndolo todo—. Maverick, quiero que sueltes la mano de Asterio. —No, no quiero —dijo Mav con un mohín, acercándose a Asterio—. Tengo que hacerlo feliz. Quiero estar a su lado. Puedo hacerlo feliz. —¿Ves? ¡Es como un maniaco adicto al crack! —grité, levantando mis manos al aire—. ¿Qué está pasando?
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    —Barnabas, una vezvi a tus padres igual —dijo Miles en voz baja, cuando se trasladó más cerca de Mav, estudiándolo con cuidado—. Yo era su guardia, por lo que no es que como si me lo contaran todo. Pero ahora que lo pienso, ellos bebían de bolsas de sangre, y antes de que existieran los bancos de sangre, de los seres humanos. Normalmente eso no es aceptable en un apareamiento. —Sí, tu padre, dijo una vez algo acerca de que tu madre ya controlaba la relación, que no necesitaban además beber mucho de su sangre —Zacarías, el asesor de Barnabas, estuvo de acuerdo—. Nunca pensé en ello como algo más que una broma. Pero parece que la sangre Fae subordina al vampiro. —Mav, suelta mi mano —dijo Asterio suavemente. —¡No! —se lamentó Mav, agarrando a Asterio—. ¿Por qué quieres echarme? Puedo cambiar. ¡Sólo dime lo que tengo que hacer para que seas feliz! La Reina se había acercado mientras todo esto estaba pasando. Ella tocó la cabeza de Mav. —Duerme. —Mav se relajó al instante, y Asterio lo atrapó a tiempo. —No lo entiendo —susurré, desplomándome en el sofá—. Me empujó fuera del sofá como si no significara nada para él. Aunque la sangre de Asterio lo afectara de esa forma, ¿aun así no debería cuidar de mí? Puede preocuparse por mí y aun así hacerlo feliz. —Carrocho, él estaba casi obsesionado y loco —dijo Asterio suavemente mientras ponía a Mav en otro sofá—. Dijiste que tu sangre lo afectaba de tal forma que lo ponía muy cachondo. Mi sangre también lo afecta, pero de manera diferente. No es capaz de controlarse. —Se acercó para tocarme, pero me alejé—. ¿Cachorro?
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    —Tampoco se loimpediste —le susurré mientras me levantaba y me alejaba de él—. Sólo me miraste divertido cuando me tiró al suelo. Oh, por supuesto, trataste de conseguir que no me marchara, pero no fue un esfuerzo muy duro. El maniaco movimiento de la cabeza de Mav era más importante que cómo me sentía, ¿verdad? —Tyler, eso no es verdad. —Bajó la cabeza avergonzado. Tal vez no lo era, pero seguro como el infierno que no había presentado mucha pelea—. Estaba conmocionado por todo. No sabía qué hacer. No me di cuenta de que algo estaba mal con él de inmediato. Era nuestra primera vez juntos. No quise hacer nada que te dañara. —Y sin embargo lo hiciste. —Negué y me dirigí hacia la puerta—. Os veré por ahí chicos. —Tyler, espera. —No —gruñí mientras le daba un tirón a la puerta abriéndola—. Ve a buscar una nueva mamada de Mav así podrás olvidar que alguna vez estuve aquí. —Sí, estaba siendo un imbécil, pero no sabíamos a ciencia cierta que era su sangre lo que había vuelto loco a Mav. Y Asterio no lo había manejado muy bien. Lo siento, estaba siendo un malcriado, ¿pero era tan malo que quisiera que ellos me hicieran su prioridad? ¿En particular, durante una mamada? —Vamos a ver si lo entiendo —gritó la Reina Magdalena antes de que yo saliera al pasillo. La puerta se cerró detrás de mí, pero todavía podía oír su voz alta y clara. —¿Uno de tus compañeros empuja al otro del sofá después de que tuvierais relaciones íntimas, te distraes con el sexo oral, y te olvidas de que el otro está en el suelo? —Sí, pero no sabía qué hacer cuando Mav se movió y Tyler cayó al suelo. No creo que lo empujara, más bien se movió y
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    Tyler cayó. Otal vez sí. No lo sé. Me quedé allí sentado preguntándose qué demonios estaba pasando. Y luego Mav estaba sobre mí y Tyler se iba y… Bien, la jodí —concluyó Asterio, probablemente al darse cuenta de que simplemente no era una buena forma de defenderse. Seguí caminando. Volví y encontré mi ropa, poniéndomela con movimientos espasmódicos, enojado. De repente había alguien detrás de mí, agarrando mis caderas. —No te vistas por nosotros, sexi lobo —ronroneó en mi oído—. ¿Quieres jugar? —Sí, pero estoy acoplado a dos idiotas y creo que han terminado de jugar conmigo —le respondí, omitiendo deliberadamente que se había ofrecido a jugar conmigo. En el momento que dije que estaba acoplado, me dejó ir y dio un paso atrás. Me di la vuelta y me quedé boquiabierto. Había tres enormes guerreros Faes mirándome con tal ansia que no pude dejar de temblar. Estaba acoplado, no muerto. —¿No te han hecho daño, verdad, pequeño? —preguntó con suavidad mientras se acercaba y ahuecaba mi mejilla. —No, físicamente no. Creo que vuestra sangre vuelve a los vampiros idiotas y el otro sólo tiene que sacar la cabeza de su culo. —¿Cómo no iban a adorar una recompensa como tú? Si fuera tu compañero, te valoraría siempre. Te ves como si estuvieras hecho para el placer, pequeño lobo. —Lo está, pero no es tuyo, Lavache —gruñó Asterio, su propia voz profunda y aún más baja. Peligrosa casi. —El lobo dijo que estaba acoplado —le espetó el hombre—. Sus sentimientos han sido heridos y no vi nada de malo en decirle que no podía haber sido por nada que hubiera hecho.
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    —Está bien, peroquita la mano de mi compañero. — Asterio saltó entre nosotros y me apartó del tipo. Le di un empujón y me alejé de los dos—. Lo siento, cachorro. —Lo que sea, es genial. ¿Quieres tener relaciones sexuales otra vez? —No podía obligarlos a que me hicieran su prioridad y estaba acoplado con ellos. Así que bien, podíamos ser compañeros, pero realmente había sido hecho para ser su juguete. —Sí. No, espera, ¿qué? ¿Estás enojado conmigo, pero sin embargo, quieres sexo? —La mirada confusa en su rostro era casi divertida. —No puedo cambiar lo que sientes, pero a los dos nos encanta follar. Así que fóllame. Aquí delante de todos y demuéstrales a quien pertenezco. —No voy a tratar a mi pareja como una vulgar prostituta. —Se inclinó y me susurró al oído por lo que solo pude oírlo yo—. Jugar a la puta cuando estamos solos es una cosa, Tyler, pero no tendré una puta por compañero. —Jódete. —Las lágrimas ardían en mis ojos y lo empujé con toda mi fuerza. Se tambaleó hacia atrás unos metros—. Eso no significa que sea una puta. Eso es ser un lobo. No tenemos problemas con tener relaciones sexuales delante de los demás. Estos hombres me quieren, pero soy tuyo. Te decía que estaba bien mostrarles exactamente a quien pertenezco. Me estaba sometiendo a mi compañero, permitiéndote demostrar tu dominio sobre mí. —Oh. —Palideció y dio un paso hacia mí. Negué y di un paso atrás. —Golpe dos, Asterio. Solo te falta el tercero. Voy a volver a vivir con Darcy y Ayden. Incluso si fuera la mayor zorra en el
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    mundo y megustara el sexo en público sólo porque soy un exhibicionista, no hay nada con malo en eso. Sólo sería una puta con mis compañeros. Yo pensaba que estabas de acuerdo con que podríamos ser nosotros mismos uno con los otros. ¿Qué pasó con eso? —Tyler, lo siento. —Sí, me miró como si alguien hubiera atropellado a su perrito y le dijera que no volvería a tener relaciones sexuales nunca. Genial. Lo sentía, pero todavía me dolía. Lo estaba mirando cuando una lágrima se me escapó fuera del ojo. —Sí, yo también. Gracias por darme una idea de lo que puede ser la felicidad antes de arrancármela de inmediato. Me dirigí a la casa, ignorando sus gritos detrás de mí. Fui y hablé con el cocinero y el personal temporal que Barnabas había contratado para atender a todas las hadas durante su estancia en la finca. Planeamos la comida y la diversión para la película de la noche y su introducción a la vida en nuestro planeta. Al principio lo había hecho para ayudar a mi compañero a no sentirse como un pez fuera del agua. Ahora ya no me importaba si tomaba una larga caminata hasta un muelle de embarque. Cuando terminé, decidí irme a casa. Mav estaba fuera y no sabíamos qué iba a pasar con él. Tal vez me merecía lo que estaba pasando, porque no quería sentarme allí y sujetar su mano. Pero, de nuevo, ¿puede alguien ser lo suficientemente fuerte como para hacer eso, cuando tu compañero está obsesionado con tu otro compañero y no por los dos? No lo sabía, tenía otros problemas de los que preocuparme. Estaba cansado, necesitaba una ducha y una muda de ropa. Llevaba con la misma ropa varios días. Bueno, no la había usado mucho, pero el punto seguía siendo el mismo.
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    Agarré mis cosasde la habitación que había estado usando con Mav y me dirigí a mi camioneta. Cuando la Reina y Barnabas trataron de detenerme, pasé de largo delante de ellos, sacudiendo mi cabeza haciéndoles saber que no podía hacerle frente en ese momento. Cuando ya había salido de la finca, me di cuenta de que los había ignorado. Mierda. «¿Podría tener problemas por eso?» Quiero decir, el jefe del Consejo de la Costa Este y la Reina de las hadas querían hablar conmigo y me alejé dejándolos tirados. «¿Sería eso un delito de muerte?» Si se lo hubiera hecho a mi Alfa, me hubiera pateado el culo durante mucho tiempo. Pero, de nuevo, fue un pensamiento pasajero, porque estaba teniendo problemas con dos mierdas. Estaba perdido en mi propia y jodida cabeza, por lo que lo más probable era que hubiera reaccionado exageradamente ante lo que estaba pasando. Pero realmente me habían hecho daño, tanto si fue a propósito como si no. Ninguna de las personas que habían estado en mi vida se había preocupado por mí. Tuve una idea de último momento, la gente estaba acostumbrada a conseguir de mí lo que querían. Durante unos dos días enteros lo había consentido, y ahora me sentía como si alguien hubiera tirado de la manta y me hubiera dejado como una alfombra. Entré y estacioné en el garaje. Apagué el camión y me quedé mirando a la casa que no era mía, pero se sentía como lo más cercano a un verdadero hogar que jamás había tenido. Ni siquiera sentí como un hogar la casa que tenía en tierras de la manada, porque no estaba seguro allí. En esta casa, me sentía seguro, pero ahora faltaba una parte de mí, mis compañeros. Y no quería estar allí. No sabía dónde quería estar.
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    Salí de micamioneta y entré en la casa, suspirando cuando vi a Ayden esperándome. —Por favor, no. No puedo soportar más mierda. —Acabo de recibir un mensaje de Barnabas diciendo que has huido de tus compañeros —gruñó, caminando hasta quedarse frente a mí, mientras yo trataba de moverme a su alrededor. —¿Por qué corres, Tyler? Barnabas dice que uno se está volviendo loco y el otro está desmayado. ¿Qué diablos ha pasado para que corrieras? —Tú no sabes nada, ¿de acuerdo? —grité, sin importarme de que pudiéramos atraer a una multitud—. Me hicieron daño, Ayden. Sin embargo, tu falta de confianza es conmovedora. Después de todo, ¿piensas que les haría algo a ellos y después los abandonaría? ¿Qué demonios, hombre? ¿Es que no he estado siempre a tu espalda? ¿No me lancé una y otra vez en el camino del Alfa para salvarte? Ahora, de repente, cuando hay problemas asumes que hice algo mal. Volví por algo de ropa limpia y conseguir un poco de espacio. ¡Espero que se me permita eso! —Tyler, no quise decir eso —dijo suavemente. —Sí de acuerdo. Vi la sentencia en tus ojos. Cuando entré estabas gruñendo como si fuera culpa mía. Lo que sea. ¿Por qué a nadie le importa lo que siento? Todo el mundo me usa para lo que quiere, pero soy el único culpable. El Alfa me culpaba porque tú lo habías dejado, Asterio me culpa por como soy, y tú me culpas, porque ellos equivocaron. Bueno, ¡jodeos todos! Me di vuelta y corrí hacia las escaleras. Joder. ¡Tenía que salir de allí! Tomaría una ducha y una siesta y luego empacaría mis cosas y me lanzaría a la carretera.
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    —No quise decirque fuera culpa suya —le oí decir a Ayden abajo cuando llegaba a mi habitación. Supuse que estaba hablando con Darcy. Sí, tenía un compañero que estaba allí para él, para consolarlo, incluso cuando metía la pata. ¿Yo? ¡Oh, no! A mí uno me empujó fuera del sofá y el otro me exigió que cambiara lo que soy. «Genial. Sólo de puta madre.» Una vez que estuve en mi habitación me quité la ropa y me metí en la ducha. Me restregué la piel con tanta fuerza, que me sorprendí de no estar cubierto de cortes y hemorragias. Era como si pensaba que si me lavaba así para quitarme de encima su esencia, no rompería a llorar. Eso trabajó hasta después que hube terminado y me sequé. En el instante en el que me arrastré solo a mi cama fría, sentí su pérdida y todo el dolor de mi vida pareció ahogarme. Las lágrimas ardían en mis ojos cuando mi desesperación me alcanzó. Sólo quería dormir un poco, no es que me importara si alguna vez me despertaba de nuevo. Después de todo, ¿qué tenía esperándome?
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    Asterio. Estaba sentado en la parte posterior de lo que había oído a alguien llamar ‘sala de los medios de comunicación y mini teatro’. No sabía lo que eran medios de comunicación, y apenas lo que significaba teatro. En nuestra casa teníamos un lugar para representar obras de teatro, pero esto era otra cosa. Así que todo alrededor, todo en el mundo, me confundía. Solo quería a mis compañeros, su presencia me calmaba. No quería saber más acerca de este mundo ni explorarlo, sin ellos. Cuando Tyler me dejó, nadie me permitió ir detrás de él, y no era como si sólo pudiera caminar hasta encontrarlo. No sabía cómo conducir una de esas máquinas de metal. Tampoco me dejaron llamarlo por teléfono, que era un invento ingenioso, tan solo me dijeron que esperara a que se calmara. Siempre había respetado a mi Reina, pero en ese momento estaba enojado con ella. No creía que tuviera derecho a intervenir en mi apareamiento. Quiero decir, ¿y si todo lo que Tyler quería era que fuera detrás de él, e hiciera las cosas mejor? ¿Qué pasaba si al darle espacio sólo estaba poniendo más distancia entre nosotros y no podía arreglarlo más tarde? ¿Y qué diablos iba a hacer con respecto Mav? La Reina había dicho que lo había puesto a dormir hasta que mi sangre saliera de su sistema y volviera a la normalidad. ¿Cuánto tiempo
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    llevaría? ¿Y cómole iba a explicar que le hice tanto daño a Tyler que se fue? El espectáculo comenzó y me sentí abrumado por la tristeza. Tyler había tenido esa idea para ayudarnos a mí y a mi gente. Ahora ni siquiera estaba aquí para ver si funcionaba, debido a que yo lo había alejado. Yo era un compañero horrible. No tenía excusa, pero sí había tenido algunas razones para haber hecho las cosas tan mal. Les rogué a los dioses que me dieran la oportunidad de explicárselo a Tyler y que lo entendiera. Tan perdido como estaba en mis propios pensamientos, no podía quitar mis ojos del show. Este mundo tenía grandes inventos. Esos televisores mostraban imágenes que eran fantásticas. Me sentí como si estuviera de pie allí en los lugares que mostraran. La película mostraba toda la Tierra, y escuché gritos de asombro por toda la habitación. ¿Ahí era donde estábamos? ¿En ese enorme planeta? Luego cambió a otros temas para mostrarnos cómo el sol se movía alrededor, pero lo que una voz femenina estaba diciendo, es que eso era un sistema solar, y que eran la Tierra y los otros planetas los que se movían alrededor del Sol. Más tarde buscaría lo que significaba eso, pero parecía algo importante. Me gustaba su voz. Era tranquilizadora. Oí a uno de mis amigos preguntar quién era ella. —Es Sigourney Weaver, una actriz que interpreta a personajes en las películas —explicó Ferris, un guerrero vampiro. Eso hizo que un montón de personas hicieran más preguntas—. Bueno, tal vez podríamos conseguir algunas libretas, y así podrían simplemente escribir las preguntas, y comentarlas después de la película para que no se la pierdan.
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    Pensé que erauna gran idea, ya que tenía una docena de preguntas en mi mente. Paró el espectáculo, diciendo que eso era ponerlo en pausa. ¡Wow! ¿Podían parar el show? ¿Cómo tenían el poder de hacer eso con una sola mano? Por supuesto, alguien lo preguntó y Ferris explicó que el show estaba grabado y podía ser visto en cualquier momento. La cosa en la mano era un mando a distancia y controlaba la máquina que reproducía el programa grabado. En otras palabras, estaba aprendiendo mucho en el lapso de unos minutos y no todo tenía sentido. Muchos otros regresaron con pequeños libros de papel, que llamaron blocs de notas. No tenía mucho sentido que los llamaran blocs si eran libros para las notas, pero era básicamente lo mismo. También nos entregaron instrumentos de escritura que llamaban bolígrafos. En nuestro mundo teníamos lápices, pero encontré esos bolígrafos divertidos. Cuando fui a escribir mi primera pregunta y vi que escribía de color morado, me alegré. Si tan sólo pudiera tener una idea sobre este mundo y que todo saliera bien con mis compañeros, pensé que podría ser feliz aquí. Su mundo era mágico, a su manera. Quiero decir, estaba ahí sentado, esperando que Ferris volviera a poner el show en la televisión, con mi bloc y un bolígrafo de color púrpura. Si eso no es magia, no sabía lo que era. Empezó de nuevo y me fascinó aún más que antes. No había sólo tierra en el mundo. Vimos a unos adorables animales llamados pingüinos luchando contra una tormenta de nieve. ¡Oh, cómo me gustaría ver la nieve algún día! Sonaba maravilloso. No estaba seguro de querer nieve como la que había en ese lugar llamado Ártico, pero uno de los guerreros explicó que no nevaba así en todas partes.
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    Todo el mundose quedó sin aliento cuando la escena cambió y un animal de gran tamaño llamado oso polar estaba luchando por salir de la nieve. Fue realmente hermoso. Rodó por una colina de nieve, y la mujer de voz suave dijo que estaba limpiando su piel. No creo que jamás quisiera bañarme en nieve, pero esos animales parecía que estaban muy adaptados a esas cosas. Sus cachorros asomaron la cabeza fuera de un agujero en la nieve y otra ola más grande de tristeza me golpeó. Echaba de menos a mi cachorro. De acuerdo, podría ser un apodo extraño para nombrar a nuestra pareja, pero eso funcionaba para nosotros. Tyler no era un niño en el sentido estricto de la palabra, pero en realidad era joven para nosotros. Pero, de nuevo, éramos muy, muy viejos. Él había pasado por muchas más cosas de las que realmente yo sabía. Sólo en el gran esquema de las cosas, él era joven. Era nuestro cachorro, no sólo en el sentido de su corta edad. —Oye —dijo Mav en voz baja mientras se sentaba a mi lado. —¿Estás bien? —le pregunté, preocupado por su estado de ánimo. —He vuelto a ser yo, pero te debo una disculpa y a Tyler una enorme. No sé lo que pasó. —Me miró angustiado y supe qué necesitaba. Llamé a Ferris con la mano y él se inclinó unos centímetros. —¿Puedo atender a mi pareja y ver el espectáculo más tarde? Dijiste que estaba grabado y que lo podías reproducir en cualquier momento, ¿verdad? —Sí, Mav te lo puede poner más tarde. Ve con tu pareja — dijo el guerrero con suavidad y comprensión en sus ojos. Le di
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    las gracias ytomé la mano de Mav, saliendo en silencio de la habitación para no molestar a los otros. Cuando llegamos al vestíbulo, me hizo la pregunta que más miedo me daba contestar. —¿Dónde está Tyler? —Tyler se fue —le susurré, sacudiendo mi cabeza por el dolor—. Condujo su máquina fuera de la finca y no tuve ninguna forma de seguirlo. —Él va… va —tartamudeó Mav, y luego dijo en voz alta—. ¿Va a volver? —No lo sé. Estaba herido por nuestra reacción después de haber tenido relaciones sexuales con él. Lo empujaste fuera del sofá y no lo cuidaste, y te pusiste a hacerme una mamada delante de él sin pensar en lo que sentía. Entonces traté de compensarlo por ello mientras estabas fuera. Lo encontré en la terraza, desnudo, hablando con uno de los guerreros, y me asusté. Estaba distante y molesto, pero me dijo que podía follarlo frente de todos. —Empecé a tener nudo en la garganta. —No sabías que era una cosa de lobos, ¿verdad? —Me di cuenta que Mav no me estaba juzgando, sólo preocupado de lo que había añadido al problema. Asentí. —Le dije que no lo trataría como a una puta y que ser nuestra zorra en privado era una cosa, pero que no tendría una puta por compañero. No hay excusa, pero yo estaba preocupado por lo que te estaba pasando, aún estoy adaptándome a este mundo, y me parece estar siempre un paso por detrás de todo. No sabía eso, y no me gusta ver a nadie tocándolo. Lamento mucho como he manejado las cosas, más de lo que imaginas, pero se había ido antes de que pudiera decírselo. —Entonces se lo dirás cuando lo encontremos —dijo Mav suavemente, mientras se ponía de puntillas y me besaba—.
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    Hemos metido lapata, pero no lo hicimos con intención. Es emocionalmente frágil después de la jodida vida de mierda que ha tenido. Vamos a arreglar esto. —Lo siento mucho. —Lo abracé, estaba a un segundo de echarme a llorar. Nunca quise hacerle daño a mis compañeros. Los amaba, pero había metido la pata con todo. —Hey, ¿estáis bien? —preguntó Ferris cuando entró en el vestíbulo—. He oído que Tyler ha ido, y quería ver si había algo que pudiera hacer para ayudar. —Sí, lo hay —respondió Mav cuando nos separamos—. Tú estás asignado a la casa de Darcy Burke, ¿verdad? —Sí. ¿Quieres que te lleve allí? —Sí, por favor. —Bueno, déjame decirles a los demás que volveré en breve. —Ferris salió corriendo y Mav deslizó su mano en la mía. —¿Puedes decirme lo que pasó después de que bebiste mi sangre? —Tenía curiosidad por saber cómo se había sentido acerca de todo el incidente. —Es difícil de explicar. Tenía un sabor raro, casi como si estuviera mezclada con algún producto químico. Entonces, lo siguiente que supe es que me sentí desesperado, era como si la necesidad por complacerte me arañara, como si no me pudiera enfocar en nada más y nada más importara. Era muy extraño, pero no podía detenerlo. —La Reina está investigando cómo sucedió. No teníamos conocimiento de que nuestra sangre afectara a los vampiros de esa manera.
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    —Me alegro deque alguien esté en ello, para que advierta a los vampiros, y porque me gustaría ser capaz de alimentarme de mi compañero cuando necesite sangre. —Me sonrió y justo en ese momento Ferris volvió y nos llevó a su máquina. Lo miré aprensivamente y luego miré a Mav, que cuando vio la expresión de mi cara me sonrió tranquilizadoramente—. Son seguros, te lo prometo. Sentirás miedo los primeros minutos, pero te prometo que será divertido. —¿No hay coches de dónde vienes? —preguntó Ferris, su ojos muy abiertos—. Dios, vaya choque cultural por el que todos debéis estar pasando. Ya no me asombra que Tyler pensara que era mejor que empezarais poco a poco. Ni siquiera puedo imaginar cómo es el viaje en la montaña rusa en la que te encuentras. —¿Qué es una montaña rusa? —Subí al coche, que era como lo llamaba Ferris, y Mav me mostró cómo ponerme el cinturón de seguridad. Di un chillido muy fuerte cuando arrancó, tragándome de nuevo mis nervios. Me explicaron lo que era una montaña rusa y que estaba en un lugar llamado parque de atracciones. Tenía la sensación de que me gustaría un lugar como ese. Mav estaba de acuerdo. Después de unos minutos, me encontré bajando la ventanilla y apoyando mi cabeza para que el viento soplara a través de mi pelo. Era muy estimulante. Estaba muy impresionado de que la gente de este mundo hubiera inventado una cosa así. Luego me contó cómo ese vehículo, o SUV, funcionaba. Mav me explicó que había también coches, camiones y Hummers. Me dijo que en Grecia él tenía un coche deportivo, y que haría que Caleb se lo enviara y me enseñaría a conducir. Aunque dijo que tal vez debería comenzar con la camioneta de Tyler. No estaba seguro de por qué creía eso, pero haría lo que
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    él quisiera. Mavsabía lo que era mejor cuando se trataba de asuntos de su mundo. —Mierda, tenemos problemas —gruñó Ferris, mientras señalaba hacia abajo la carretera. Vi decenas de personas que corrían hacia nosotros desde varios kilómetros a lo lejos—. ¿Dónde se dirigen? —¿Quiénes son? —le pregunté, sin saber por qué estaban tan molestos. —Demonios —respondió Mav y sacó su teléfono—. Barnabas, sella la casa. Los demonios se acercan. —Llama y cuéntales que están a unos diez kilómetros de distancia de la casa de Darcy, pero que no sabemos a dónde se dirigen —ladró antes de que Ferris hiciera un giro brusco en la carretera. En ese momento entendí el propósito de los cinturones de seguridad. —Me pondré en contacto con Darcy para hacérselo saber y enviaré ayuda —dijo Barnabas al teléfono, y me sorprendió que pudiera oírlo como si estuviera con nosotros. —No llegarás a tiempo —respondió Mav cuando el SUV patinó en un alto. Rápidamente me sacó mi cinturón de seguridad, saltamos del vehículo y corrimos hacia la casa. —Oh, sí lo haremos —gruñó Barnabas, y luego hubo un pitido. Mav metió el teléfono en el bolsillo y saltó al porche delantero. Ferris abrió la puerta y entramos antes de que la cerrara con llave. —Tenemos demonios a pocos kilómetros de distancia — gritó lo suficientemente fuerte como para que me dolieran los oídos—. ¡Llevad a los lobos al sótano!
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    —Cuéntanos todo —exigióun vampiro mientras bajaba velozmente por las escaleras con un hombre muy pequeño, Tyler detrás de ellos. —Hemos visto al menos tres docenas a unos 16 kilómetros del camino principal —dijo Ferris, mientras abría una puerta hacia un cuarto oculto escaleras abajo. Vi varias armas y tomé una espada de gran tamaño—. Podría haber más, pero no sabemos cuál es su objetivo. —¿Esos son los seres con los que la Reina nos dijo que estáis en guerra? —le pregunté, las piezas cayendo en su lugar. —Sí —respondió Ferris, ni siquiera me miró mientras entregaba armas de metal. La Reina nos las había mostrado, y nos había explicado cómo funcionaban las armas de los guerreros. —El fuego los mata, ¿verdad? —Mav asintió, me di la vuelta y corrí de regreso a la puerta principal. —¡Asterio, espera! Hay demasiados —gritó Tyler. —Confía en mí, compañero —le dije suavemente mientras agarraba la manija de la puerta y la abría. Él asintió y corrió detrás de mí. Recité un conjuro de protección que recorriera el perímetro de los alrededores de la casa lo más rápidamente posible. Cuando volví al frente, vi a los enemigos aproximándose rápidamente a Ferris, Mav, Tyler, y el hombre que suponía que era Darcy, que estaban de pie en el porche. —Nadie debe cruzar esa línea. Desintegrará cualquier cosa que la toque —dije en voz baja, cuando me uní a ellos. No sabía lo bien que el enemigo podría oírnos.
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    —Bueno, eso esun truco jodidamente ingenioso. —El hombre se rio entre dientes mientras sostenía su mano—. Soy Darcy Burke, y el que viste cuando llegaste aquí, era mi compañero Ayden. —Un placer —le dije, estrechándole la mano. —Todo el mundo está abajo —nos informó Ayden cuando salió al porche. —Tú no lo estás —gruñó Darcy—. Ponte a salvo. —Bésame el culo. —Se rio, revisando su arma—. Me enseñaste cómo dispararle a algo por si acaso sucedía algo como esto. Me puedo mover más rápido que vosotros y tengo algunos trucos bajo la manga. Guerrero o no, no voy a dejar a mi pareja defender nuestra casa solo. —Tienes el corazón de un guerrero —le dije con aprobación, y me gané una mirada desagradable de Darcy. —Nadie tiene que morir hoy aquí —gruñó uno de los demonios, cuando redujeron la velocidad—. Sólo queremos a los lobos Kappas. —Sus ojos rojos y malvados estaban llenos de odio mientras su mirada se lanzaba a cada uno de nosotros antes de fijarlos en mí otra vez. —Ven y tómalos —me burlé cuando levanté mi espada—. Serás tú quien muera aquí esta noche. —¿Qué es? —le susurró un demonio a su líder. —Así que tienen conocimiento sobre los lobos Kappas, pero no saben que las hadas están aquí —murmuró Mav para que sólo nosotros pudiéramos oírlo—. Interesante. Me encantaría averiguar cómo se enteran de algunas cosas.
  • 79.
    Asentí en acuerdo.Teníamos que tomar por lo menos un prisionero para interrogarlo. Hubo un destello de luz detrás de nosotros y me volví justo a tiempo para ver a la Reina pasar a través de un Portal. —Alteza —gruñí mientras me acercaba a ella—. ¿Advertimos del peligro y aun así vienes aquí? He establecido una barrera de protección. Ponte a salvo. —¿Y perderme la primera batalla en la que he estado desde hace un milenio? —Me preguntó, con un vertiginoso entusiasmo—. Estás loco, Asterio. Además, sabes que mi poder es grande. —Sí, pero eres demasiado importante como para permitirte entrar en batalla. —Tonterías —dijo con un gesto de desprecio, y se dirigió al porche. Bueno, al menos vi que unas pocas docenas de guerreros, Faes habían venido con ella a través del Portal. Tomamos posiciones alrededor de la terraza, yo junto a la Reina cuando vi que Mav estaba de pie delante de Tyler. —Vosotros estáis, como dicen aquí, superados en número, demonios. Entregaos ahora y me aseguraré de que tengáis una muerte sin dolor. Luchad contra nosotros y sufriréis. —Oh, nosotros solo somos la primera ola —se burló el demonio—. Dadnos a los Kappas y nos iremos. —¿Por qué los queréis? Decidme por qué y tal vez podamos hacer un trato —replicó ella. Darcy gruñó, pero sabía muy bien que ella nunca los entregaría. —Nos dijeron que consiguiéramos a los lobos que estaban ayudando a los vampiros —gritó uno.
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    —¡Idiota! Está mintiendo—espetó el líder golpeando al otro demonio. —¡Dadnos a los Kappas o morid todos! —Venid a por ellos —respondió ella con una sonrisa. —Les dije eso antes de que llegaras aquí. —Me reí entre dientes, moviendo la cabeza. Era bueno saber que la mujer que había sido como una madre para mí me había influenciado. —Necesitamos uno para poder interrogarlo. Mav dice que no deberían tener la información que tienen. —Me ocuparé de eso. —Me guiñó un ojo y agitó las manos. De repente, el líder estaba en el aire en algún tipo de burbuja protectora. —¡Atacad! —gritó el hombre con voz de pánico. Los demonios cargaron. Esto iba a ser bueno. —¿Podemos disparar a través de tu barrera protectora? — Mav se inclinó y me preguntó. —Um, no. No había pensado en eso —admití con un encogimiento de hombros—. Las balas se desintegrarían. —Oye, prefiero tu escudo de protección a poder disparar cualquier día. Eres muy impresionante, compañero. —Me hizo un guiño y me sentí como si fuera el mejor guerrero en la tierra. Me gustaba que mi compañero me hiciera sentir de esa manera. Ahora bien, si pudiera arreglar lo que estropeé con mi otro compañero... —Sí, dale otra mamada —murmuró Tyler enfadado. Sí, yo tenía un montón que arreglar.
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    Maverick. Cuando el primer demonio golpeó la barrera de Asterio y gritó antes de convertirse en ceniza, me protegí los ojos ante el reflejo que surgió. Oh, eso fue genial. Estaba encantado con eso de tener a las hadas alrededor. No es que no lo hubiera estado antes, pero estaba un poco molesto por la forma en que la sangre de Asterio me había afectado. Y había oído los comentarios sarcásticos de Tyler. Pero teníamos cuestiones más importantes que atender antes de hacer frente a ese asunto. Más tarde podríamos arreglar lo que se había roto entre nosotros. Tuvieron que convertirse en polvo una docena antes de que se dieran cuenta que había alguna línea que no podían cruzar. Wow, me preguntaba si cuando decidieron renunciar a sus almas, habían renunciado también a sus cerebros. —¿Todavía crees que nos pueden golpear? —preguntó Asterio con una sonrisa, apoyándose en su espada en una posición relajada como si fuera un bastón. —Volveremos —gruñó uno de los demonios. —Levanta el escudo —susurró la Reina Magdalena. Asterio asintió y desató la barrera de protección con otro cántico. Bajó algunos pasos y dejó escapar un silbido—. Hemos ganado en el campo. Venid a por nosotros.
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    —¡No! —gritó ellíder de los demonios cuando el resto se volvió hacia nosotros. Vi con asombro como la Reina levantaba las manos y el poder fluía de sus dedos. Ella iluminó a todos los demonios que estaban en el jardín, además de al líder al que todavía tenía cautivo. —Me acabo de poner duro, y ni siquiera me gustan las mujeres —dijo Ayden sobrecogido. Darcy le dio un golpe en la parte posterior de su cabeza por la broma, pero la Reina se echó a reír. —¿Puedo entender que esa es tu manera de hacerme un cumplido? —Sí, Alteza. Lo siento, a veces, mi boca se mueve antes de que mi cerebro lo piense bien. —Querido, eso nos ocurre a todos. —Ella se volvió hacia mí y levantó una frente—. ¿Qué te gustaría que hiciera con el líder? —Dejaré que Darcy responda a eso. No tengo ni idea sobre el protocolo de los guerreros locales. Asumo que tienen algún tipo de cárcel que puede albergar a los demonios para poder interrogarlos. —La tenemos —dijo él con una sonrisa malévola—. ¿Puedes noquearlo un par de horas? Así podremos trasladarlo. —Primero hay que asegurarse de que los demonios no tratan de atacar en cualquier otro lugar —sugirió Ayden. Todo el mundo fue un torbellino de movimientos en ese momento, algunos tirando de sus móviles para llamar y comprobarlo. —Bueno, eso fue decepcionante —se quejó uno de los guerreros Faes—. Pensé que íbamos a pelear.
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    —Tendrás tu oportunidad.—Me reí entre dientes, moviendo la cabeza—. Los demonios ahora están organizados, y ya no atacan ocultándose y tratando de no llamar la atención. —¿Cuántos hay? —preguntó la Reina Magdalena. —Simplemente no lo sabemos. No hay un registro oficial de todos los vampiros. A pesar de que los aquelarres no pierden de vista su propia cuenta, hasta hace poco, la mitad de nuestra raza no vivía dentro de los aquelarres —suspiré, sabiendo muy bien que era una cuestión que afectaba a todos los guerreros. ¿Qué tan grandes eran nuestros enemigos en número?—. No tenemos ni idea, pero ahora lo que necesitamos saber es quién está filtrando la información a los mismos. A mi entender, esta no es la primera vez que han estado al tanto de nuestros mecanismos internos. —No, no lo es —gruñó Darcy, sacudiendo la cabeza—. No hace mucho tiempo atacaron a Riley en el Complejo de los Guerreros, y se jactaron de la forma en la que habían secuestrado y torturado a uno de los cocineros hasta que habló. Pero eso fue antes de los lobos, así que tienen que tener alguna nueva fuente de información. La belleza de ojos violeta frotó sus manos arriba y abajo del pecho de Darcy. —Vamos a averiguarlo, tío grande. Por ahora, estamos a salvo. Ellos están muertos, y nadie de nuestro lado ha resultado herido. —Tienes razón. Siempre eres tan listo, bebé —susurró Darcy, abrazando a su compañero más pequeño. Me hizo pensar en mi propio compañero lobo, ahora que el polvo se había asentado. Me giré y me di cuenta que Tyler se había ido. Agarré a Asterio del brazo para llamar su atención. — ¿Tyler?
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    —No lo veo—respondió, el pánico en su voz—. ¡Tyler! — Corrimos al interior, gritando su nombre mientras los lobos subían del sótano. Uno de ellos nos señaló cual era su habitación y corrimos hacia ella, golpeando frenéticamente la puerta. —Oh, por Dios, iros —espetó. Como cualquier buen compañero, no lo escuché, rompí la cerradura y entramos. Sí, habría que añadir eso a mi lista de crímenes. Casi me caí de rodillas por el dolor cuando vi que estaba haciendo las maletas. Asterio hizo un sonido de angustia, verbalizando cómo me sentía. —Por lo tanto, estás embalando para mudarte a la casa de Barnabas, ¿verdad? —le pregunté, mi voz un poco quebrada. —No —susurró, moviendo la cabeza, todavía no había girado su cara para enfrentamos—. Me voy a ir y empezar en algún lugar donde la gente no me conozca y tal vez tratar de vivir entre los humanos. Podría conseguir un trabajo en la construcción de viviendas, tener una vida tranquila, y no sentirme herido nunca más. —Entonces nos iremos contigo —dijo Asterio. —Sí, porque de todos modos no sois la razón principal por la que voy. —Pero nosotros no somos la única razón. —Y fue cuando la bombilla se encendió en mi cabeza—. Jamás permitiremos que los demonios te vuelvan a secuestrar, cachorro. Sus hombros se pusieron rígidos y lo vi flaquear. —Decidí irme cuando volví y Ayden estaba molesto conmigo. Es evidente que incluso las personas que pensé que eran mis amigos piensan lo peor de mí. Estoy cansado de mi pasado y de ser el lobo que lo fastidia todo y que todo el mundo me juzgue.
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    —No lo entendía,Tyler. Lo siento mucho —declaró Asterio adelantándose y tomando la ropa que Tyler estaba doblando en sus manos. —Por favor, sólo escúchanos. Si aun así después te quieres ir, no te detendremos. —¿Me vas a detener ahora? —gruñó, con los dientes cada vez más largos mientras se sacudía. «¿Iría a cambiar?» —Um, bueno, ¿no? —tartamudeó Asterio. Yo tampoco tenía una respuesta para eso—. ¿Tal vez? No por la fuerza, pero sí, haré cualquier cosa, hasta tumbarme delante de tu camión para que no me dejes. La cara de Tyler pasó casi al instante de tener una expresión de ira a dolor. —¿Por qué te importa? Tienes a Mav. —Cachorro, no hagas eso —le dije suavemente mientras extendía la mano y le acariciaba la mejilla—. La jodimos y te hicimos daño. Lo sabemos, y estamos aquí para disculparnos por ello y hacer las cosas bien. Pero no actúes como si nunca hubiéramos mostrado que nos importas. Hemos pasado algunos días juntos, Tyler. Por favor, no te olvides de ellos y déjanos borrar ese recuerdo. —Realmente no estoy tan molesto contigo si es la sangre de los Faes lo que te noqueó —admitió mientras miraba al suelo—. No lo entiendo muy bien, pero el miedo me está abrumando. —¿Qué temes? —Que me jodas como una mierda —Se rio tristemente mientras se alejaba—. Miedo de que te canses de tu jodido cachorro y me empujes del sofá nuevo. Miedo de que Asterio no me vea como algo más que una puta común y guarra. Miedo de que os améis uno al otro y sólo estéis conmigo porque somos compañeros.
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    »Miedo de sertan depravado que nadie quiera mostrarme ni el más mínimo afecto porque asuma que no voy a ser fiel, cuando es él quien la ha cagado. Miedo de que los demonios vengan a por mí o mi Alfa me encuentre. Tengo miedo simplemente de no ser capaz de funcionar alrededor de la gente, y estar solo podría ser la única manera de mantenerme sano. —Déjanos ayudarte —le dije suavemente mientras trataba de abrazarlo. —Claro, ¿para que puedas quitarme la manta de la felicidad otra vez? No gracias. No soy un caballo que sigue a la zanahoria para caminar sobre la mierda una y otra vez. —Analogía interesante, pero esto no es lo mismo —le contesté con un gruñido y lo arrojé sobre la cama. Me gruñó cuando seguí situándome sobre él, sujetándole los brazos sobre su cabeza—. Ahora vamos a abordar uno por uno tus comentarios, ¿de acuerdo? —¡Suéltame! —No. —Le di un beso rápido, haciéndome hacia atrás, cuando sus dientes salieron de nuevo—. Lo siento, fue un lapsus sexual. Ni siquiera puedo describir lo mal que me sentí al respecto y el pánico maníaco que sentía cuando tenía su sangre. —¿Estás bien? No te hizo daño o dejó efectos a largo plazo, ¿no? —me miró tan preocupado que creí que por fin se sintió algo más fuerte como para abrirse camino a través de su miedo. ¡Allí estaba mi compañero! —Estoy bien ahora. —Le di una suave sonrisa y otro beso, ahora que sus dientes habían vuelto a la normalidad—. Me desperté con un infierno de resaca debido a lo que sea que me hizo la Reina para noquearme. Quiero decir, sí, quería vomitar
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    la poca comidaque no tenía en mi estómago, pero estoy bien ahora. —Me sentí culpable por no estar contigo, pero no fui lo suficientemente fuerte, Mav. Pensé que si te despertabas totalmente preocupado por Asterio otra vez, me rompería mentalmente. —Lo sé, cachorro. No me molesta en lo más mínimo, ¿de acuerdo? No fue culpa tuya, y te hacía daño, y por eso lo siento. —Asintió y le di otro beso, esta vez con lengua—. Ahora, sobre Asterio aceptando mi mamada en lugar de prestarte atención. — Los ojos de Tyler se encendieron de ira—. Sólo escúchame. —Bien. —Nos hemos conocido hoy, y probablemente debería conocerte mejor, ¿no? —esperé hasta que asintió—. Pero él no podía saber cómo actuaba yo contigo normalmente después del sexo. Por lo que sabía, yo podía haber sido una puta alrededor, o ser un idiota o quién sabe. Pero tenía mis colmillos en su polla. ¿Te habrías arriesgado a molestarme quitándome en ese momento? —No, no lo pensé así —murmuró. —Sólo estoy diciendo que él también ha pasado por muchas cosas, así que tal vez tengamos que ser un poco menos exigentes con él. Estoy seguro de que está más que dispuesto a compensar su error, como lo estoy yo. —Podría haberlo perdonado, pero piensa que soy una puta. Quiere cambiar mis tendencias de lobo. —No, yo no —dijo Asterio firmemente empujándome fuera de Tyler—. Mira, ahora soy yo el que lo ha empujado fuera de ti, ahí lo tienes. —No pude evitar sonreír ante eso—. Llevo en tu mundo menos de treinta y seis horas, Tyler. Infiernos, vomité
  • 88.
    después de cruzary me sentí como el culo todo el día ayer. Estaba luchando para aprender todo lo que podía, y entonces me encontré contigo y vaya, mi mente se tambaleó. »Y tú eres hermoso y yo grande y me puse a pensar, ¿le haré daño? ¿Seré suficiente? ¿Les gustaré a un lobo y a un vampiro como Mav? Y justo cuando empecé a más o menos ir más allá de eso, me enteré de lo que te gusta sexualmente, eso es caliente. Y entonces mi cerebro no se podía detener. ¿Qué pasaría si no podía satisfacerte? ¿Notarías mi falta de experiencia? Después, Mav comenzó a actuar extraño y no tenía ninguna idea de cómo manejarlo. »Así que lo manejé jodidamente mal. Tenía miedo. ¿Qué pasaría si los efectos eran permanentes? ¿Me odiaría por cambiarlo? ¿Tú me culparías a mí? Y entonces la Reina, que es como mi madre, me gritó y tú te fuiste. Así que corrí detrás de ti y vi a otro guerrero tocándote, y todas mis preocupaciones anteriores salieron a la parte delantera de mi mente. Pensé que quizás ya no me querías, y eso lo manejé peor. A continuación, quisiste tener relaciones sexuales. »Ya estaba girando y luego toda la sangre de mi cuerpo se fue a mi polla. Así que no me quedaba cerebro. Y lo querías delante de mis amigos. No sabía lo que era la sumisión. Solo vi que te iba a usar y pensé que querías que te tratara como un juguete. »Lo siento, no sabía lo suficiente acerca de la cultura de los lobos y te insulté. Soy un desastre, tengo que reconocerlo, pero, por favor, cachorro, solo piénsalo un minuto y míralo desde mi punto de vista. »Infiernos parece que no consigo sostenerme sobre mis pies. El único momento en el que me he sentido sólido y no como si estuviera fuera de control, es cuando los demonios se presentaron. Sabía que podía protegeros a todos. Lo sabía.
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    Nunca les permitiríallevarte o que hirieran a mis compañeros. Incluso si tengo que poner un barrera de protección alrededor de nuestra casa cada noche para manteneros a salvo, lo haría. Por favor, Tyler. ¡Wow, eso fue un discurso impresionante! Asterio parecía casi histérico al final del mismo. Y ahora que tenía un momento para ver las cosas desde su perspectiva, no lo culpaba. Podía ver que Tyler sentía lo mismo. —La próxima vez, si no estás de acuerdo con tener relaciones sexuales frente a tus amigos, solo inclina mi cuello y muérdeme —le susurró Tyler vacilante—. Eso les demostrará a los demás lobos y a mí que soy tuyo y me aceptas. No es solo lo que dijiste, Asterio. Básicamente, me negaste como tu pareja delante de ellos. Sé que no lo entendías, pero todavía me duele. —Cachorro, te follaré toda la noche delante de la Reina, si eso se te hace feliz. —Um, dijiste que es como tu madre, por lo que no, gracias. —Tyler se echó a reír. —No me importa. Haré frente a la incomodidad, si es lo que necesitas. Lo siento mucho. —Así que, ¿nos ocupamos de todas tus preocupaciones? — le pregunté suavemente, esperando que mi compañero se sintiera mejor. Porque maldita sea, lo necesitaba. Los necesitaba a los dos.
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    Tyler. —Los dos podríais patearle el culo a mi viejo Alfa con una mano atada detrás de la espalda, así que ya no tengo miedo por eso —admití, finalmente relajándome un poco. Ver que no era el único que tenía miedo acerca de nuestro acoplamiento, me ayudó a salir de la bruma enloquecida que había estado ocultando—. Pero en cuanto al resto, creo que sólo el tiempo lo dirá. —¿Así que no te vas? —preguntó Asterio, con tanta esperanza que me hubiera sentido mal si se lo hubiera negado. —No… —no llegué a terminar, porque aplastó su boca con la mía en un beso tan lleno de pasión, que los dedos de mis pies se curvaron. —Gracias, gracias, gracias —dijo mientras me acribillaba la cara con tantos besos que me faltaba el aire. ¿Cómo podía él hablar después de un beso así? Supuse que tenía grandes los pulmones, de lo contrario me habría ofendido. Sostuve su rostro inmóvil y lo miré a los ojos, buscando en ellos una respuesta. —Realmente te importa si me voy o no, ¿verdad? —¡Sí! —exclamó con los ojos muy abiertos. Tomé el riesgo y confié en que mis compañeros me estaban diciendo la verdad. Nunca había tenido gente en mi vida que lo hiciera, pero, era mejor tomar la oportunidad, ¿no?
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    —Entonces meteré algunasropas en una bolsa para unos días mientras discutimos donde queremos vivir, e iremos a ver si quedó algo de comida de la fiesta. No he visto ‘Planeta Tierra’ en años, pero me gustó mucho y quiero volver a hacerlo. —Suena como una de las mejores ideas del día —estuvo de acuerdo Mav con una sonrisa. Levanté una ceja hacia él. «¿Una de ellas?» Se encogió de hombros y me dio un guiño—. No viste que tenía la idea de tener relaciones sexuales unas cuantas veces en el día de hoy. No puedes descartar eso. —Creo que se dio cuenta de su error en el momento en el que salió de sus labios—. Cachorro, lo siento. —No, está bien. —Le di la mejor sonrisa que pude reunir—. Tengo que superarlo. Sé que en realidad no eras tú. Vamos a relajarnos y responder a las preguntas que nuestra pareja tenga sobre nuestro mundo, mientras vemos la televisión y picamos algo. —Gracias, cachorro. —Mav se inclinó posando sus labios en los míos. Como Asterio todavía me tenía sujeto, mi mente se derritió. Aunque siempre me empujaba hacía el sexo, no quería ser esa persona para mis compañeros. Quería que vieran que había algo más en mí, aunque no tenía ni idea de lo que había allí. Asterio me dejó, preparó una bosa con ropa para unos pocos días y metió algunos de mis juguetes. Realmente no lo había pensado de esa manera. Pero, ¿quién diablos iba a meterse con el afortunado giro de los acontecimientos? Bueno, afortunado si quisieran jugar con los juguetes... en mí. A la salida, Ayden me detuvo y me pidió disculpas. No sólo lo perdoné, sino que también se las pedí a él. Salté a su cuello en vez de escucharlo. Nos dimos un abrazo y me dijo que si necesitaba hablar de cualquier cosa, estaría allí para mí.
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    —Permíteme que aclarealgunas cosas y entonces tal vez vendré en busca de ayuda muy pronto. —Tomé una respiración profunda y reuní mi mirada con las caras de mis confusos compañeros—. Os lo explicaré en el camino de regreso. —Ellos quieren que seas feliz, Tyler. Puedo oírlo en sus cabezas como si me lo estuvieran gritando —me susurró Ayden para que nadie más pudiera oírlo—. Son hombres buenos. Confía en ellos. —Estoy intentándolo. —Eso es todo lo que cualquiera de nosotros puede hacer. —Lo abracé de nuevo y nos fuimos. Me sentí orgulloso de cómo Asterio saltó directamente al camión sin cuestionárselo. Pero luego me di cuenta que después de todo, ya había montado en un vehículo para llegar a casa de Darcy y Ayden. Supuse que le gustaba, y eso me hizo sonreír. Quería que le gustara nuestro mundo. Quería que fuera feliz. —Por lo tanto, hay diferentes tipos de Faes, y al igual que los guerreros tiene poderes, ¿verdad? —le pregunté, notando que Asterio asentía—. Como Ayden, los tiene entre los lobos. Los suyos son raros. Me dijo que supuestamente es descendiente de la diosa del amor o algo así, pero no sé nada de eso. Lo único que sé es que ayuda a la gente. Trabaja con la comunicación y los deseos ocultos de los compañeros. Pero también puede guiar a la gente a través de los traumas del pasado. —¿Te los hace revivir, o simplemente verlos como los vi yo cuando bebí tu sangre y concentré mi don? —preguntó Mav en voz baja. —No lo sé. Uno de los vampiros dijo que su trauma fue cuando era un niño, y Ayden lo ayudó a pasar por él siendo
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    adulto. No estoyseguro de cómo me va a ayudar, pero sé que puede trabajar con mi cerebro embotado por el miedo y ayudarme a aceptar lo que pasó. —¿Por qué no le has pedido ayuda antes? —Asterio sonaba tan confuso que le disparé a Mav un vistazo. —Le expliqué ciertas partes de lo que vi cuando bebí tu sangre, pero teníamos compañía. —Sí, claro, sabía eso —murmuré, concentrado en la carretera. Me sentí como el avestruz metiendo la cabeza en la arena. Tal vez si no me fijaba en ellos y mantenía mis ojos en la carretera, no se darían cuenta. «Valeeeeeeeee». Asterio se dio cuenta de mi proceso de pensamiento. — Podría ser más fácil si me lo cuentas ahora que no estamos uno frente al otro en lugar de más tarde. —No odié todo lo que pasó —espeté, con ganas de golpearme la cabeza contra el volante—. Quiero decir, no era un fan de que los demonios me usaran como un juguete, pero cuando mi sangre los golpeaba, Dios, me encantaba. Ellos me follaban tan bien y me trataban como una puta. La mayor parte del tiempo estaba encadenado con las manos sobre mi cabeza, y hacían fila para follarme. Sabían que me gustaba y parte de mí se alegraba de eso. —¿Por qué? —susurró Asterio, y entonces sí que realmente no pude mirarlo. No quería ver el disgusto en su rostro. —Debido a que aunque los demonios bebían de los otros cautivos, no hacían fila delante de los otros cambiaformas, ya que tenían un agujero dispuesto. Pero me encantaba. Me follaban hasta que me desmayaba y luego me despertaba lleno de semen, prácticamente bañado en él. Sanaba más rápido que
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    los vampiros, asíque podían hacérmelo todo el tiempo y realmente nunca me lastimaban. —¿Y el Alfa? ¿Te gustaba su atención? —Hizo su pregunta con mucho cuidado, así que no podía decir en qué estaba pensando. —Odiaba al tipo, pero estaba hambriento por cualquier atención, así que tomaba su mierda. Todos los ejecutores me usaban y sé que pensaban que yo era una mierda, pero nunca dijeron nada. Sabían que podía librarme de sus culos y del culo de mi viejo Alfa. —Así que si dijera que pararas el coche, te empujáramos contra el camión y te folláramos hasta que estuviésemos saciados, ¿qué harías? —Me gustaría parar y ser vuestra puta —contesté en voz baja. —Entonces creo que deberíamos hacerlo, cachorro. — Asterio no me hubiera impresionado más si hubiera anunciado que era realmente una mujer. Lo miré en estado de shock mientras se desviaba el camión. Rápidamente me centré, lanzándome al parque. —¿No estás disgustado? —¿Por qué? —preguntó con una ceja levantada—. Tienes una libido sexual fuerte y te gusta ser follado por varios hombres. Tienes dos compañeros. No has dicho que querías ser golpeado o algo peor, Tyler. Te gusta ser una zorra con tus compañeros y darte libremente. No veo nada malo en ello, siempre y cuando nos seas fiel. Entonces aparté la vista de él, mi vergüenza me llenaba.
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    —¿Cachorro, has sidoinfiel? —Mav preguntó, el dolor en su voz. —¿Qué? ¡No! —exclamé mientras lo miraba con los ojos muy abiertos. —Es solo que cuando pensaba que habíais terminado conmigo y los guerreros me miraban con lujuria, parte de mí quería lo que me estaban ofreciendo. Quería ser querido, y tú no lo hacías, debido a la sangre de Asterio o lo que sea, y no me prestabas atención. Les dije que estaba acoplado, pero sí, en el fondo de mi mente pensaba en eso. —Pero no lo hiciste, Tyler —dijo Asterio suavemente ahuecando mi mejilla—. Estamos acoplados, no muertos. Podemos apreciar a un hombre atractivo o fantasear a veces. Simplemente no debes traicionarnos jamás. —Incluso si vosotros dos me dijerais que me fuera de paseo y nunca más me volvierais a querer, no creo que pudiera permitir que nadie me tocara —admití, mis mejillas sonrojadas. Sonaba enamorado y cursi, pero era lo que sentía. —Buena respuesta —gruñó Asterio cuando llegó junto a mí y abrió mi puerta. Luego casi me empujó fuera. Oí a Mav abrir y cerrar la puerta cuando nuestro compañero Fae me arrastró hacia él—. Agárrate a ese lado de la camioneta. —Está bien. —Hice lo que me ordenó, temblando por el mando en su profunda voz. Rápidamente, me desabrochó los pantalones y los bajó por mis muslos. Entonces oí como abría sus pantalones justo antes de que sintiera su polla presionando contra mi culo. —Inclínate más hacia delante, pero no quiero que abras tus piernas. Quiero que estés lo más ajustado posible. —Asentí mientras mi cuerpo se abría para él, mi orificio estaba secretando humedad para mi compañero. Al cabo de sólo un momento, y tan pronto como estuve listo, Asterio se empujó
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    duramente. Grité deplacer. Ni siquiera me dio un segundo para que me acostumbrara a la invasión antes de golpear en mí una y otra vez, mucho más duro de lo que lo había hecho al principio del día. —¿A quién perteneces, cachorro? —preguntó Mav mientras se paraba a mi lado. —A ti. A Asterio y a ti —gruñí, impresionado por lo bien que se sentía dentro de mí y la fuerza con la que me estaba follando—. Soy vuestro compañero, vuestra puta. —Bien. —Bajó sus colmillos a mi cuello, que incliné en sumisión. Me mordió y grité de nuevo mientras me corría. Sólo tomó un poco, justo lo que yo necesitaba para sentir la felicidad de su mordedura. Segundos después, Asterio rugió su liberación, bombeando su semilla muy dentro de mí. —Necesito aumentar mi resistencia —murmuró mientras salía de mí. Mav de inmediato tomó su lugar y se enterró en mi cuerpo. —No te sientas mal. Yo tampoco puedo durar mucho tiempo con Tyler —dijo Mav con una risita—. Se siente demasiado bueno para contener y tratar de retenerlo. —¿Lo hago? —Miré por encima del hombro y vi a los dos asentir. ¡Vaya si eso no elevaba mi ego!—. Demuéstramelo. —¿Te estás poniendo agresivo conmigo, mi caliente puta? —No, nunca —gemí cuando me folló el culo tan rápido que era casi un borrón. Era tan bueno, que me aferré a la camioneta con tanta fuerza que oí el gemido de metal. Ops. No quería hacer daño a las ruedas, así que deje de presionar y me enderecé cuando Mav terminó y me llevó con él.
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    Cada uno deellos me folló una vez más, hasta que ya no pude sostenerme. Luego volvimos a la camioneta, Mav detrás del volante mientras que yo me senté con Asterio, apoyándome en él como un fideo mojado. Podía sentir el entusiasmo de mi compañero mientras regresábamos. Prácticamente vibró cuando nos detuvimos en la entrada de la finca. —¿Supongo que te gustó lo que viste de la serie? —Me burlé mientras salíamos de la camioneta, una vez que Mav había aparcado. —Fue increíble, Tyler. Todo el mundo contenía el aliento, no creo que cualquiera de nosotros realmente entendiera que había otros planetas aquí fuera, ni siquiera los guerreros que conozco que han estado aquí antes. Makari estaba sentado junto a mí y sé que ha pasado varias veces, pero miraba sobrecogido. Tu plan es increíble, mi amor. —¿Tu qué? —Me quedé helado, justo cuando llegamos a la terraza, mirándolo fijamente, como si me hubiera crecido una segunda cabeza. —¿Aquí no es aceptable llamar a tus seres queridos por ese término? —Asterio echó un vistazo a Mav para su confirmación. —Aquí también lo hacemos —dijo Mav, mirándome—, creo que sólo has noqueado a Tyler un poco. —Tú no me puedes amar todavía —le dije. Joder, ojalá tuviera a veces un interruptor que cerrara mi boca. —Por supuesto que puedo. —Asterio me sonrió, extendió su mano y tomó mi mejilla—. Va a llevarnos más tiempo juntos para que caiga enamorado de ti. Pero ya te quiero. Hay una diferencia, pero te amo. Me encanta cuando sonríes. Me encanta cómo funciona tu mente, especialmente cuando se trata de lo sexual. Tienes un corazón tan grande que lo amo muchísimo.
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    Me encanta lapersona que eres, y me siento honrado de ser tu compañero. —Wow —le susurré. Ahora no podía conseguir que mi boca trabajara. Genial. Era seriamente especial y no de la mejor manera. —¿No sientes lo mismo por mí? —Estudió con curiosidad lo que yo iba a decir, pero no había rechazo o juicio. —Nadie me ha amado, y no estoy seguro de si sé hacerlo. —Realmente me cosería mis labios en breve—. A mis padres no les importaba una mierda. Yo estaba de camino, pero fui un accidente que no deseaban. Y entonces, bueno, nadie me ha querido. —Todo el mundo sabe cómo amar —dijo Mav suavemente cuando me abrazó desde atrás—. Simplemente no sabes que sabes cómo hacerlo. Llegará. —Sé que vosotros me hacéis sentir seguro y querido. Soy más feliz cuando estáis conmigo y triste cuando no estáis. Los dos me hacéis pensar en el futuro, y nunca he hecho eso antes. Sé que quiero ser un hombre mejor, un buen compañero, para vosotros. —Eso es amor, cachorro —susurró Asterio contra mis labios—. Crecerá con el tiempo. —Muy bien, genial. —Lo besé con suavidad antes de darme la vuelta en los brazos de Mav y darle otro—. Muy guay. —Bien resumido. —Se rio entre dientes, moviendo la cabeza. Rodé los ojos mientras corría escaleras arriba, dejando que me dieran caza. Me detuve cuando llegamos a la sala de medios de comunicación y quise reírme cuando vi a un montón de guerreros en la primera fila de sillas frente a la pantalla grande.
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    —¡Asterio, tienes quever esto! —gritó uno de ellos—. Barnabas quería ver un nuevo remake, por lo que nos unimos a él. »No es real como el otro show. Es una historia. Pero es una nueva forma de ponernos al día. Me mordí el labio cuando me di cuenta de no sabía lo que era un ‘remake’ y miré a Barnabas. —¿No se lo explicaste? —Todavía estoy tratando de explicarle la diferencia entre una película y un juego —contestó con una sonrisa. Nos movimos uniéndonos a ellos, nos sentamos en la fila de atrás para poder sentarme con mis compañeros. —No te tenía por alguien que podía ser un alocado fan — bromeé. —Sí, porque un joven Kevin Bacon bailando no es el sueño húmedo de todos los hombres gais —arrastró las palabras—. Ese nuevo chico también está bueno. Asterio rápidamente nos presentó a sus amigos y un chico llamado Baylor nos puso al corriente de lo que nos habíamos perdido. —¿Así que la madre del niño ha muerto? ¡Eso es tan horrible! —Asterio parecía roto—. No me gusta que los seres humanos sean tan frágiles que tengan que sufrir ese tipo de tragedias. —Tú también sabes lo que es la tragedia, hermano —dijo Makari suavemente—. Tus padres fueron una gran pérdida para nuestro pueblo. —Gracias, pero casi no los recuerdo —murmuró Asterio.
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    —¿Cómo murieron? —preguntóMav y yo me alegré de que lo hubiera hecho. Necesitábamos saberlo, pero no era un tema fácil de abordar. No estaba seguro de si era el momento de abrir viejas heridas cuando nos estábamos divirtiendo, sin embargo, confié en Mav. Era mucho mejor en esas cosas que yo.
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    Asterio. Cuando respiré hondo, Makari detuvo la película. Me mordí el labio y les di una mirada a mis dos compañeros, tratando de averiguar por dónde empezar. No estaba seguro de si sabría cómo explicar lo que había sucedido. —Fue culpa mía —dijo la Reina Magdalena en voz baja mientras entraba en la gran sala. —No, no lo fue —dije sin aliento, por no haber sabido que se sentía de esa manera—. Fue un accidente. —Debería haber sabido que el Plano era demasiado pequeño. —Sacudió la cabeza mientras las lágrimas se perdían por sus mejillas—. Sé que piensas que nuestro mundo es como un espacio creado con nuestra magia, pero es una réplica de una de las islas del Caribe que nuestros antepasados crearon en el otro Plano. Era la magia de todos los Faes la que mantenía las paredes de nuestro Plano. Cuantos más Faes cruzaban a este mundo, menos magia había para mantenerlas unidas. —Asterio era un bebé en ese momento. Su madre era mi amiga y consejera de confianza. Sus padres querían pasar un día juntos, y me ofrecí a cuidarlo. Era la primera vez desde que había nacido que lo dejaron con alguien y tuve el honor de que confiaran en mí. Ellos pasaron el día en la playa. El borde de nuestro Plano siempre ha estado marcado, y nadie se acerca a
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    él. Un espejismohace que parezca que no hay pared para pasar a nuestro mundo, pero la hay. »Ellos estaban nadando, pero las paredes se habían movido debido a la disminución de la magia que mantenía nuestro Plano. Así que llegaron hasta el muro, y cuando sus cuerpos golpearon tan gran cantidad de magia, perdieron sus vidas. —Su voz estaba llena de dolor y desesperación. —Fue un accidente, Magdalena —le dije suavemente mientras me ponía de pie e iba hacia ella—. No podías saberlo. —¡Debería haberlo sabido! —argumentó, mientras las lágrimas fluían libremente, dejando rastros brillantes en su bonita cara. Dio un paso atrás para que no pudiera consolarla—. Eran mis amigos y mi gente. Era mi trabajo mantenerlos a salvo y no lo hice. Me maldigo todos los días por lo que pasó. ¡Qué desperdicio! Los dos eran tan buena gente. —¿Nunca se habían movido antes las paredes anteriormente? —preguntó Barnabas a su abuela. —No, pero lo han vuelto a hacer desde entonces. Antes de cruzar aquí, mucha gente del pueblo tuvo que mudarse al palacio. Ni siquiera hemos sido capaces de nadar o estar en la playa desde hace siglos. —¿Tus padres nunca te advirtieron de que el Plano podría reducir su tamaño? No creo que eso fuera culpa tuya, en realidad de nadie. Fue un trágico accidente, pero no veo la necesidad de que nadie se sienta culpable. —No, mis padres cruzaron después de que estuviera lista para gobernar, porque nunca encontraron a su otro compañero. No he sabido nada de ellos desde entonces. Era una norma de los Faes, que si dejabas nuestro Plano no se te volvería a dar la
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    bienvenida. Yo suprimíesa regla, pero ni siquiera mi propia hija volvió… —Oye, nada de eso —dijo Barnabas con suavidad, agarrándola de la muñeca y tirando de ella en un abrazo—. ¿Cuándo fue la última vez que has dormido, abuela? —No puedo hacerlo. Mi pueblo está inquieto y preocupado por este nuevo mundo. Han tenido que abandonar su hogar porque yo les he fallado. Ahora, algunos no quieren trasladarse a Grecia, porque tienen miedo de que la gente no sea tan agradable como la de aquí. Tampoco conocen el idioma, y he tratado de explicarles que uno de nuestros regalos es que pueden hablar de cualquier dialecto, pero aún están preocupados. —Puedo ayudar con eso —dijo Mav con una sonrisa—. Yo lo hablo con fluidez. Por la mañana me reuniré con todos los Faes que se van a mudar allí y responderé a cualquier pregunta que tengan. Resolveremos eso, pero perdone mi franqueza, Alteza, necesita dormir un poco. Se ve como una mierda y está agotada. —No me parezco a las heces —jadeó, sus ojos ampliamente abiertos. —Es una frase coloquial, significa que no te ves lo mejor posible —explicó Barnabas rápidamente—. Tienes que dormir. Esta noche no puedes arreglar todo los problemas y todos te ayudaremos por la mañana. ¿Por favor? ¿Por mí? —Sí, está bien, probablemente será lo mejor —ella estuvo de acuerdo con un suspiro antes de mirarme—. Deberíamos haber tenido esta discusión hace años. Simplemente no podía. Siempre has sido como un hijo para mí, y temía que me odiaras cuando te enteraras de que fue culpa mía.
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    —Eres una mujerterca y obstinada. —Me reí, negando cuando la saqué de los brazos de Barnabas llevándola a los míos—. No fue culpa tuya. Nunca lo he pensado y nunca te lo he reprochado. Me criaste como si fuera tu hijo sin pensártelo dos veces y me encanta que seas mi madre. Me gustaría haberlos conocido, pero crecí siendo un niño muy querido, y sabiendo que siempre estabas cerca de mí. —Gracias a ti, hijo. —Ella besó mi mejilla y se volvió para irse. Le hizo a cada uno de mis compañeros una reverencia y se fue, cerrando la puerta detrás de ella. —Puede ser que ella necesite ver a Ayden —oí que le susurraba Tyler a Mav—. Esa mujer lleva el peso del mundo sobre sus hombros, y la culpa que no es suya. —Estoy de acuerdo —suspiré mientras me sentaba de nuevo—. Nunca supe que sentía que era culpa suya. —Hey, trataremos con eso mañana. —Mav sonrió y tomó mi mano—. Por esta noche, vamos a relajarnos. —Claro, sí, está bien. —Asentí con la cabeza y Makari puso la película de nuevo. —Oh, no quiero viajar más en esos vehículos motorizados —le susurró Teagani a Makari, cuando la obra de teatro, o película, como Tyler me había corregido, mostró una escena de carreras que salió mal. —No son todos así —le aseguré—. Me gustó mucho montar en el camión de Tyler. Es muy estimulante. Ellos no conducen como en esas carreteras. Creo que esta película muestra los peligros de conducir mal. —Sí, eso no es una forma normal de conducir —bromeó Tyler—. Ni siquiera es una carrera normal. Nunca he visto un autobús en una carrera. Te lo prometo, estarás bien.
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    Todos mis amigosasintieron y seguimos viendo la película. Luego tuve otra pregunta. —El espectáculo que vimos antes era real, ¿no? Quiero decir que no era ficción, pero esto sí lo es. ¿Cómo podemos saber la diferencia? Barnabas, Mav, Tyler, Miles, y Digger intercambiaron una mirada antes de estallar en carcajadas. Empecé a enojarme. No pensaba que fuera una pregunta estúpida. Ambos espectáculos se veían igual de reales para mí. ¿Cómo sabían lo que era falso o real? —No nos estamos riendo —exclamó Tyler agarrándome del brazo cuando fui a ponerme de pie—. No nos estamos riendo de ti, Asterio. Te juro que no. —Bueno, yo no me estoy riendo, por lo que no os estáis riendo conmigo —le dije con frialdad. —Nos reímos porque ninguno de nosotros tiene idea de cómo responderte —Mav respondió con un guiño—. Es una buena pregunta, pero ninguno de nosotros es capaz de explicártelo de manera que aprendas la diferencia. Sé que es una respuesta muy cutre, pero ya aprenderás cuales son programas y cuales documentales, como el que estabas viendo anteriormente. Luego están las noticias, eso es gente que informa sobre lo que es pasando en el mundo. Además, hay películas como ésta que son ficción, y programas reales que muestran lo mismo. —Pero luego está esa cosa llamada Reality TV —añadió Tyler—. Y es las dos cosas y ninguna. Simplemente no hay una buena respuesta. No estoy seguro de que alguien alguna vez nos pueda explicar claramente la diferencia. Es algo que pillas a medida que te haces mayor. Pero como sabemos que esta respuesta es frustrante, nos hemos echado a reír.
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    —Entonces, estás diciendoque os reísteis, porque la respuesta es muy complicada para explicar algo tan simple como sería caminar —preguntó Baylor. Pensé en eso y estuve de acuerdo con su analogía. —Exactamente —dijo Tyler, disparándole una sonrisa de agradecimiento—. Lo pillaréis, como un bebé que comienza a caminar, pero si tengo que explicarlo, no sé cómo. —Está bien, entonces no estoy loco. —Volvimos a la película. Me incliné, puse mi brazo alrededor de los hombros de Tyler y Mav tomó mi mano. Mav y yo intercambiamos una mirada sobre su cabeza. Nos atraíamos mucho uno al otro, y sabía que lo amaba, pero Tyler necesitaba afecto y ayudarlo era nuestra prioridad. Mav me dio un guiño haciéndome saber que pensaba lo mismo, y frotó mi mano sobre su hombro. —¿Son todos los seres humanos como este? —preguntó Makari haciendo un gesto hacia la pantalla—. Este muchacho es tan apasionado del baile. Quiero decir, no creo que haya una ley en contra de eso, pero la forma en la que se mueve es cautivadora. —Algunos lo son —respondió Mav—. Muchos se han preparado para eso, por lo que imagino que son así. Los seres humanos en realidad no son tan diferentes. —Eso está bien. Quiero un amigo humano. —Baylor sonrió y miró a la pantalla con atención—. Creo que la idea de bailar es genial. Nunca he bailado ni he ido a un club de baile. —¿Podríamos tener uno? —pregunté, me gustaba la idea—. De esa manera podríamos reunir a todos los lobos y los vampiros, y podría conseguir un traje como el que él lleva. Pero me gustaría rojo.
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    —Podríamos hacer eso—respondió Barnabas, con una sonrisa maliciosa—. Nunca pude ir al baile de graduación, y ahora tendría dos sementales como cita. Los dos se verían muy bien en esmoquin. —Cualquier cosa por ti, bebé. —Digger se rio entre dientes—. Creo que sería divertido. Nuestros guerreros han estado tan estresados y ocupados, que no han tenido tiempo libre. Y así ayudaríamos a los vampiros que todavía están asustados de los guerreros Faes. —Hizo una mueca y se volvió hacia mis amigos y hacia mí—. Chicos, después de todo sois enormes, y cuando habláis, es como si tuvierais vuestro propio tono de barítono. Algunos de los vampiros que han sido trasladados aquí recientemente están asustados. —Tenemos un plan. —Barnabas se frotó las manos son alegría—. Voy a llamar a Rory para que lo planifique. Todo el mundo se entusiasmó dando ideas, mientras terminábamos de ver la película. Pero una vez que todo hubo terminado, era como si todos tuviéramos algún interruptor interno que se apagaba solo, y quedamos agotados. Había sido un largo día, y me di cuenta que solo quería irme a la cama. Esa noche dormí con Tyler encima de mí y con Mav acurrucado a mi costado. Hacía siglos que no había tenido a un hombre en la cama conmigo toda la noche. Y era consciente de que tenía una gran sonrisa en mi cara. —Si continuáis alimentándome así engordaré —me quejé a la mañana siguiente. Me había comido tres platos de lo que ellos llamaban panqueques. ¡Mis dioses, eran buenos!
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    —Entonces tenemos queentrenar —dijo Tyler brillante. Levanté una ceja y se rio—. No ese tipo de entrenamiento. Mi lobo acostumbra a correr. —Esa es una idea maravillosa —respondió Mav con un gesto de aprobación—. ¿A qué distancia de aquí está el Complejo de los Guerreros? —Aproximadamente 32 kilómetros. Nunca lo he medido, pero se tardan unos quince minutos por carretera, así que creo que esa es la distancia aproximada. —Escuchadme —dijo Mav mientras permanecía de pie, su voz se transfería completamente por el comedor—. Para aquellos que estén interesados, guerreros, o simplemente a los que les gustaría ver el Complejo de los Guerreros, estaremos allí en una media hora. Vamos a correr los 32 kilómetros de ida y vuelta, pero estoy seguro de que podemos encontrar a gente que lleve en coche a los que no les apetezca hacer ejercicio. —Es hora de que vean donde van a entrenar, guerreros, y que se encuentren con sus compañeros de armas. Cuanto más rápido empiecen a entrenar, mejor protegida estará la comunidad. Ya ha habido un ataque desde que vosotros estáis aquí. Estaremos preparados para el próximo. —En otras palabras —dijo la Reina Magdalena con una sonrisa—, todos los guerreros están obligados a estar fuera en treinta minutos. Yo también iré. —Con mucho gusto te llevaré —ofreció Digger. Me reí entre dientes, como muchos de mis amigos, y la Reina sonrió. —Hijo, podría correr esa distancia tres veces al día y apenas rompería a sudar —respondió ella con una ceja levantada—. Apuesto a que puedo hacerlo en menos tiempo que cualquiera de aquí. Todos nosotros somos grandes luchadores,
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    al igual quelos son vuestros guerreros, pero desde el principio, enseñamos a nuestra gente que cuando no se puede luchar, se corre. —¡Oh rayos! ¿Vas a empezar a hacerme correr contigo? — Barnabas se quejó en broma. —Tú nadas y eso te hace estar en forma —respondió ella con una sonrisa—. No todo el mundo está preparado para correr, y además puedes teletransportarte, así que tú siempre podrás ponerte a salvo si llega el momento, no es necesario que seas un corredor. Ya has tenido una gran cantidad de cosas de las que preocuparte desde una edad temprana, por lo que maneja las cosas como mejor te parezca. —Le hizo un gesto de aprobación. —Voy a llamar para que vengan algunos guerreros a proteger a los demás, mientras la mayoría de nosotros está fuera —agregó Miles mientras sacaba su teléfono. —Gracias, Miles. Nunca tendré que preocuparme de la seguridad de mi nieto mientras Digger y tú estéis alrededor. — Sonreí. Sabía lo que la Reina estaba haciendo. Estaba mostrándoles a todos los presentes que tenía completa fe en la gente de esta casa. Por eso ella era la que mandaba. Sabía cómo manejar cada situación. —Pregunta si hay algún problema con que cambie a mi forma de lobo —susurró Tyler en voz baja. Asentí y se levantó. —Mi compañero se unirá a nosotros en su forma de lobo. Puesto que hay lobos en la comunidad a la que vamos a unirnos, es mejor que os acostumbréis a verlos ahora. —Pero saben quiénes somos, ¿verdad? ¿No nos van a morder? —preguntó una de los Faes vacilante.
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    —Soy completamente conscientecuando cambio. A menos que alguien amenace a mis compañeros, no muerdo. —Tyler bromeó. Hice un gesto de negación por sus travesuras. Amaba su lado juguetón—. Pero no os sorprendáis si circulo a vuestro alrededor un par de veces, chicos. Todavía no he visto a nadie más rápido que los cambiaformas, y yo soy más fuerte que la mayoría de los lobos. —Muy bien, nos veremos fuera en treinta minutos —dijo Mav rápidamente cuando se dio cuenta de que algunos guerreros Faes iban a cuestionar lo que Tyler había declarado. —¿Realmente eres tan rápido? —le pregunté mientas recogíamos los restos del desayuno. Sabíamos que Barnabas había contratado personal extra, pero era la forma de dar las gracias de los Faes sin importar su rango o condición. —Sólo tendrás que esperar y ver, compañero —me respondió Tyler con un guiño. Salió fuera, moviendo sus caderas un poco más de lo necesario, ante lo que solté un gemido. Podría jurar que si no tenían cuidado, mis compañeros me convertirían en una máquina del sexo. Mi falta de experiencia y siglos de no tener relaciones sexuales, me habían alcanzado. Ahora, algunas veces, era todo en lo que podía pensar. No hacía daño que fueran una preciosidad y que el sexo fuera muy caliente, algo que hacíamos muchas veces desde que nos habíamos conocido. Eché un vistazo a la Reina, como cuando perdí de vista a mi compañero, devolviéndole la sonrisa que me dio. —Ser feliz te sienta bien, Asterio —dijo en voz baja mientras caminaba hacia ella—. Se te ve muy bien. Me hizo darme cuenta que quería que ella también se viera bien. Quería que la mujer que era nuestra líder y a la que veía
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    como una madre,fuera feliz. ¿Encontraría aquí a su otro compañero? Y también me gustaba la idea de Tyler de que fuera a ver a Ayden. Eso si podía conseguir que ella estuviera de acuerdo. Sí, eso no sería fácil.
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    Maverick. Sonreí cuando escuché y sentí en el aire la charla excitada del grupo. Esta había sido una de las mejores ideas que había tenido últimamente. Todos se alinearon cuando Tyler se escondió detrás de Asterio y se quitó los pantalones antes de cambiar. Él estaba bien con la desnudez, pero habíamos hablado con él sobre que lo frenara hasta que la gente llegara a conocer mejor a los lobos. Lo entendió y no hizo ningún problema de ello. Sólo nos pidió que se lo recordáramos, porque era algo en lo que jamás había pensado. Quise reírme al ver cómo, cuando comenzamos, Asterio tomó una pequeña bolsa para Tyler. Sin embargo, nuestro compañero necesitaría ropa y zapatos cuando llegáramos, de modo que tenía sentido. Empezamos con un trote que resultaba ligero para ser paranormales, a unos de 16 kilómetros por hora. Tyler, sin embargo, le permitió a su lobo correr rápidamente. Cuando volvió de nuevo a la parte delantera del grupo en el que yo estaba, tenía la lengua colgando. —¿Necesitabas esto, no es cierto, cachorro? —Asintió golpeando mi muslo. Yo lo pillé, era hora de coger el ritmo. Asterio, que estaba a mi lado, se echó a reír. —¿Impaciente? —Creo que nuestro compañero siempre lo hace todo a su manera. No puedo ver a Tyler haciendo nada a medias.
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    —Una buena cualidada tener —dijo Asterio con cariño, y me miró—. Una que tú también tienes, compañero. —¿Estaría mal que quisiera competir contra tu compañero y ver quién es realmente más rápido? —dijo la Reina al ponerse a nuestra altura—. Es un hermoso lobo. Siempre pensé que sería increíble tener otra forma. —Pero es injusto, tiene ventaja —se quejó Baylor—. Él va a cuatro patas y nosotros a dos. —En ese momento Tyler acababa de hacer otro círculo alrededor de nosotros, y cuando nuestro compañero gruñó, supe que había oído lo que el Fae había dicho. —Tyler —exclamé cuando nuestra pareja cambió de nuevo a su humana forma, desnudo a la vista de todos. —¡Oh, dame mi ropa! Solo voy a poner a este tipo en su lugar —se quejó. Asterio le entregó su bolsa y todo el mundo se ralentizó para darle un momento—. Llamad a alguien del Complejo de los Guerreros para que nos espere en la puerta y cronometre la carrera. Rodé los ojos, pero hice lo que me pidió. Por supuesto yo sabía el número de Zane, ya que estaba acoplado a los hermanos de Caleb, y se rio de mi solicitud. Dijo que iba a estar esperando y que volvería a llamar con el nombre del ganador. —Está bien, ¿listo para la carrera? —se burló Tyler, cuando ya se hubo vestido y puesto sus zapatos de correr. —Estoy dentro —se rio entre dientes Asterio. La Reina, Baylor, unos cuantos guerreros y yo, asentimos. —Que empiece el show —rio Digger—. Llevaré al resto del grupo. —Vale —contestó Miles con una sonrisa—. Estoy dentro.
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    —¡Preparados, ya! —gritóTyler, y nos fuimos. ¡Mierda, era rápido! Y eso que yo estaba corriendo a toda velocidad, pero él se puso en cabeza con facilidad. —Ver para creer —jadeó Miles que se mantenía conmigo. La Reina, por otro lado, ya estaba delante de nosotros, sus guerreros hacían su mejor esfuerzo para mantenerse al día con ella, pero les estaba dando una paliza. Unos minutos más tarde, sonó mi teléfono. —¿En serio? — me quejé, cuando Zane me dio el resultado, dejándome saber que Tyler ya estaba en el Complejo de los Guerreros—. Había corrido más de 24 kilómetros en unos minutos. ¿Cómo era posible? —Maldita sea, eso es impresionante. —Miles sacudió la cabeza y nos hicimos entre nosotros un movimiento de cabeza. Aceleramos el ritmo, empujando más duro que nunca a la formación. Nos negábamos a ser los últimos. Pero aun así lo fuimos. En nuestra defensa, los guerreros Faes tenían las piernas muchos más largas que nosotros. ¿Pero la Reina? Sí, las de ellas no lo eran, por lo que realmente aplastaba toda la lógica. —Finalmente estáis aquí —Tyler arrastró las palabras cuando se apoyó en marco de la puerta, de pie junto a él, riéndose a carcajadas, Zane—. Pensamos que íbamos a tener que enviar un grupo de búsqueda. —Muérdeme —exclamé mientras finalmente reduje la velocidad. —No, es a ti a quien le gusta morderme a mí, compañero — ronroneó—. ¿Ahora pesas?
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    —¿Puedes levantar tantopeso como nosotros? —preguntó Miles, mientras miraba a mi agradablemente tonificado, pero no voluminoso, compañero—. ¿Cómo? —No mentimos cuando decimos que somos más rápidos y más fuertes que los vampiros. Y yo era uno de nuestros guerreros, Miles. Eso es lo que es un ejecutor de la manada. Bueno, en una manada normal. Nuestro trabajo, como el tuyo, es proteger a nuestra gente. Pero incluso el lobo más pequeño, como Ayden, puede correr más rápido que vosotros todos los días. —Te creo —jadeó la Reina Magdalena con una sonrisa—. Muy impresionante, Tyler. Me gusta tu confianza. No eres arrogante ni tienes el ego subido. Sólo tienes claros cuáles son tus límites y lo que eres capaz de hacer. —Gracias. Y te he oído decir que soy un lobo muy, muy hermoso, así que, gracias para eso también —dijo Tyler con un ligero rubor—. Creo que tú eres muy, muy guapa, Alteza y ni siquiera estoy por las mujeres. —Bien, es bueno saber que mi aspecto puede hacer girar la cabeza de un hombre gay. —Ella se rio entre dientes mientras entrábamos. Cuanto más tiempo pasaba con ella, más me gustaba. Realmente era muy fácil de tratar y era agradable pasar el tiempo con ella, como con Caleb. El hecho de que fuera de la Realeza, no significaba que tenían a ser pomposos. También eran personas. Todos se congregaron en la sala de pesas, y Zane nos presentó a los guerreros que estaban allí. Tyler se paseó por el área de las bancas de pesas y se recostó. —Cachorro, eso son 450 kilos —advirtió Asterio.
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    —Lo sé. Espoco, pero empezaré con esto porque no he levantado pesas en más de un año —respondió. Está bien, entonces. ¡Wow! Eso era impresionante hasta para un guerrero experimentado. —He visto a Ayden sostener el lateral de un camión mientras Brian cambiaba un neumático —se rio entre dientes Zane, sacudiendo la cabeza—. Claro, después estaba cansado y dolorido, pero podía hacerlo. Lo miré asombrado, mi boca abierta todo el tiempo, mientras Tyler hacía veinte repeticiones sin siquiera empezar a sudar—. Cachorro, eso sí que es caliente. —Me alegra que lo creas —ronroneó—. Tu turno. —Asentí con la cabeza hacia abajo mientras se apartaba del banquillo. Yo era capaz de hacerlo, pero con la carga de trabajo que Caleb me había dado, no había estado entrenando como debería. Asterio fue el siguiente, y luego todos sus amigos. Ninguno tuvo problemas. Todos fuimos rodando, excepto la Reina y Miles. Al final, Tyler ganó, siendo el único capaz de levantar 900 kilos en diez repeticiones. Para entonces, el resto del grupo nos había alcanzado y teníamos una pequeña multitud en la sala de pesas. Cuando quedó claro que Tyler era el campeón, se quedó en el banquillo y dejó escapar un aullido de triunfo. —¿Cuál es mi premio? —preguntó con una sonrisa brillante. —Encontraremos algo buueno —le contesté, disparándole una mirada a Asterio. De hecho, había estado planeando algo para Tyler y le había pedido ayuda a Barnabas. Simplemente no estaba listo todavía.
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    —Muy bien, entonces,¿recorremos el lugar, celebramos la reunión con los que van a ir a Grecia, y luego vemos un poco más de la serie ‘Planeta Tierra’? —¡Wow, mi compañero seguía hiperactivo después de entrenar! —Suena bien, cachorro. —Asterio se rio entre dientes. Zane nos dio un recorrido, nos mostró las salas de entrenamiento y nos presentó a otros guerreros. Les mostró a la Reina y a algunos de los guerreros Faes el programa de entrenamiento y les presentó a Isaac Dragos, quien lo había diseñado. —Las salas de musculación y algunos de los gimnasios de lucha cuerpo a cuerpo están siempre abiertos, es algo así como ‘el primero que llegue se sirve’ —explicó Isaac liderando esa parte de la gira—. Tenemos otras habitaciones que podemos acondicionar para los entrenamientos, así que una vez que se organicen, sólo háganme saber cuándo las necesitarán y lo organizaremos. Sé que le han pedido a Stefan Marius que empiecen con las clases de tiro, ya que es nuestro experto en armas de fuego. —No entiendo por qué necesitamos eso —indagó Baylor, mirando a la Reina, que le asintió para que siguiera explicándose—. La mayoría de nosotros puede disparar fuego o poner barreras de protección. —Me han dicho eso, y aunque es impresionante, tengo entendido que eso también los drena —respondió Isaac. La mayoría de los guerreros Faes asintieron—. Todo lo que sé, es que con un arma de fuego, solo hay que apretar el gatillo para matar a un demonio. Si estás herido o estás demasiado drenado para usar tus dones, eso podría salvar tu vida. —Eso tiene sentido —coincidió Baylor—. Espero que entiendan que no quería cuestionar sus métodos. Simplemente no lo entendía.
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    —Estamos todos aquípara planear los entrenamientos y el trabajo en equipo —Isaac respondió—. Pregunten lo que quieran. Creo que habrá muchos Faes que nos pueden enseñar, y espero que podamos hacer lo mismo por vosotros. —Una loable manera de mirar la situación —dijo la Reina con aprobación. Terminamos el recorrido y nos dirigimos al exterior... Y a los lobos. Literalmente. Había seis lobos furiosos gruñendo en la entrada. —No sabíamos qué hacer —uno de los guerreros, Clove creo que era su nombre, dijo nerviosamente—. Hemos intentado capturarlos, pero son demasiado rápidos. Estamos en un callejón sin salida. —Iros a la mierda, cabrones —espetó Tyler y corrió más allá de los guerreros frente a los lobos—. Retroceded, bastardos. Los hombres lo hicieron, todos miraban a Tyler con odio. —¡Tú eres el bastardo! Escondiste a nuestro pueblo entre los vampiros. Veníamos a por Ayden, pero luego olí tu perfume y decidí arreglar las cuentas contigo primero. —Que te jodan, Paul. No lo encontrarás. Su compañero lo llevó de vuelta a su casa familiar antes de que tú fueras capturado. —Se burló Tyler del hombre antes de mirar a los demás—. ¿Os ha dicho que nuestros mayores han dado la orden de arrestarlo o matarlo? ¿Por qué seguís con él? —No hagáis caso de sus mentiras —disparó Paul. Ah, iba a golpear a nuestro compañero más tarde. Aun con toda la mierda que había visto en su cabeza y todo que me había contado, no sabía que su antiguo Alfa era un deshonesto. —Eres tú el que está mintiendo —gritó la Reina Magdalena dando un paso adelante.
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    —Enfermera, esto nole concierne —dijo Tyler por encima del hombro. Asterio le disparó una mirada que lo decía todo: Estaba preocupado por su seguridad. Nuestro compañero lo entendió, y los guerreros Faes rodearon a la Reina. —Puedo protegerme a mí misma —objetó. Wow, era terca. Me gustaba eso de ella. Si duda no era una Reina tímida. —¿Cómo sabemos que estás diciendo la verdad, Tyler? Saliste corriendo —dijo un lobo, su ira desapareciéndose—. Cuando regresé a la manada, la mitad de vosotros os habíais ido, y Paul nos dijo que habías sido deshonesto y te los habías llevado. —¿Y lo creíste, Fletcher? ¿Suena como algo que yo haría? El compañero de Ayden vino a ayudar a sus hermanos con el pleno consentimiento de nuestros mayores. Nos dijeron que aquellos de nosotros que quisiéramos asilo, mientras que los mayores investigaban a Paul, podíamos ir con ellos. Ya ni siquiera es el Alfa. —Tyler se mantuvo firme, y pensaba que estaba llegando a algún lugar hasta que Paul cambió. —¡No! —grité mientras corría hacia adelante. —Sostén a Paul, mientras cambio —dijo Tyler en mi cabeza. Casi había olvidado que podíamos hablar de esa manera ya que estábamos acoplados—. Puedo ganarle. Asterio abrió la boca y supe que lo había oído. Paul mordió a Tyler duramente el hombro, pasando muy cerca de su cuello. Se quitó a su antiguo Alfa de encima, lanzándolo lejos y Paul aterrizó duramente. Al que Tyler había llamado Fletcher, cambió y se unió a la lucha. A continuación, el resto siguió su ejemplo, algunos ayudando a Tyler y otros a Paul. —Ya basta de esto —gritó la Reina, y pasó junto a sus guerreros—. Tyler es uno de los nuestros, y no me voy a quedar
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    quieta mientras lehacen daño. —Ella echó los brazos al aire y de repente todos los lobos se congelaron, excepto mi compañero. Se apartó de los demás, cojeando mucho y dejándose caer en el suelo justo frente a ella. El aire brilló a su alrededor cuando volvió a cambiar. — Gracias. No quería que te hicieran daño. —Joven, soy casi imposible de matar —dijo ella con suavidad—. No quiero que te dañen a ti. Piensa en lo que eso le haría a Asterio. —Lo siento —susurró. Yo me zambullí a su lado, apartando el pelo de su rostro—. Sanaré en breve. Sólo me mordió un par de veces. —Um, ¿qué te gustaría que hiciera con estos lobos? — preguntó la Reina. —Paul y Ben son buscados por nuestros ancianos —Tyler respondió con voz cansada mientras me quitaba la camisa y la envolvía alrededor de su cintura—. No sé sobre los otros. Habría que preguntarle a Elena Marius o Darcy. Son los que han estado en contacto con nuestros ancianos. —Si pudiera sostenerlos, podríamos noquearlos y meterlos en la cárcel —sugirió Clove. —Oh, puedo dejarlos inconscientes con bastante facilidad. —Soltó una risita y así lo hizo. Luego los liberó de cualquiera que los estuviera sosteniendo. Después de eso, noté un rápido movimiento al que no presté atención hasta que vi a Asterio arrodillado al otro lado de Tyler. —Aunque aprecio tu advertencia sobre la protección de la Reina, hubiera preferido que no te lanzarás así en la pelea —lo reprendió con suavidad.
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    —Siento haberla llamadoenfermera —masculló Tyler a la Reina, sus ojos todavía cerrados—. No quería que supieran quién era, porque Paul podría haberla atrapado para intercambiarla por Ayden o alguna otra mierda. —Puede que hubiera sido capaz de apresarme, pero no habría sido capaz de retenerme por mucho tiempo. —Ella le dio un guiño a Tyler cuando este abrió sus ojos—. Si me lo permites, puedo acelerar el proceso. —Claro. —Entonces Tyler quedó sin aliento cuando la Reina lo hizo sanar y la marca de la mordida se cerró. En el momento en el que dejó de sangrar, pude sentir mi corazón latir de nuevo. Dios, no podía perderlo.
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    Tyler. —No tienes que seguir llevándome, estoy bien. —Me reí entre dientes, rodando mis ojos. Mav me dio una mirada sucia y me metió en el SUV que le había prestado uno de los guerreros—. La Reina me ha curado, tipo grande. Estoy hambriento y amaría tener una botella de agua. —Te conseguiré lo que necesites —dijo con voz ronca. —¿Estás enojado conmigo? —susurré contra su cuello mientras conducía a casa de Barnabas. —No —gruñó Mav. Sí, eso sonaba totalmente como si lo estuviera. Tonto de mí. Me cargó hasta uno de los sofás del salón a través de la entrada antes de cerrar la puerta después de salir. Bueno, supuse que tenía que sentarme allí hasta que volviera. Unos cinco minutos más tarde, pensé que iba a perder mi mente. Es decir, había jugado numerosas veces con mis pulgares y contado mis dedos antes de aburrirme. Además, me sentía como un niño que había sido castigado a su habitación por mi compañero y bueno, yo no era un niño. —Tengo tu ropa —anunció Mav cuando volvió a la habitación con una bandeja de comida, algunas botellas de agua, y un conjunto de ropa en el brazo.
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    —Gracias, eso esgenial —dije en voz baja. Lo dejó todo y me estudió de cerca. —¿Por qué estás callado? ¿Estás cansado? ¿Aún duele? —Porque tú dices que no estás enfadado, pero no estás realmente feliz —me respondió con un encogimiento de hombros antes de tomar un bocado del sándwich—. Debido a que me siento como si me estuvieras castigando en mi habitación, y no me gusta sentir que estoy en problemas. No entiendo lo que te molesta o por qué que no me lo dices. Pero, al menos, no me digas lo que no es cierto, porque me gustaría una respuesta honesta a mi pregunta. Tuve solo el tiempo suficiente para dejar el sándwich antes de que estuviera sobre mí, sujetándome contra el sofá. Arrojó lejos la camisa que había estado usando como una falda para mantenerme cubierto y se desabrochó los pantalones vaqueros. Jadeé cuando extendió mis piernas, empujando una sobre la parte posterior del sofá, y metiendo la cabeza de su polla en mi agujero. Lo miré fijamente en estado de shock, sus ojos grises llenos de lágrimas. Cuando mi cuerpo estuvo listo para él, mi agujero relajado y húmedo, se empujó el resto del camino. Cerré los ojos y gemí de placer. —¡Mírame! —ordenó, agarrándome del pelo duramente. Hice lo que me ordenó. Mav se inclinó, por lo que su frente tocó la mía. Comenzó lentamente a empujar su gorda polla profundamente dentro de mí. —Mav, no entiendo —le susurré. No estaba en contra del sexo. Diablos, me encantaba estar con mis compañeros, pero veía tal desesperación en mi pareja y lo que estábamos haciendo, que necesitaba entenderlo.
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    —Podría haberte perdido—se atragantó. Mav enterró su cara en mi cuello, envolvió su cuerpo a mi alrededor y comenzó a empujarse con mayor rapidez—. En dos días casi te he perdido dos veces, y esta vez, si hubiera ocurrido, no habría sido capaz de hacerte regresar. ¿No lo entiendes, Tyler? No sobreviviría a perderte. Todos mis años en esta tierra y cuando finalmente te encuentro casi te pierdo. No has estado en mi vida ni siquiera una semana, pero me desmoronaría si no te tuviera. Le froté la espalda suavemente, besando su cuello mientras me follaba. —Oye, no voy a ninguna parte, compañero. —¡No lo sabes! —gruñó mientras se empujaba. Ahora que me estaba follando con todo lo que tenía, tuve que agarrarme del brazo del sofá para no caerme—. Ese imbécil podría haberte arrancado la garganta si no te hubieras vuelto a tiempo. Podría haberte matado antes de que cualquiera de nosotros pudiera haber llegado a ti. Saltaste directamente hacia ellos sin ninguna protección u otros lobos a tu lado. —Mav, los otros chicos y tú sois mi protección. —Usé nuestro vínculo mental, porque sabía lo mucho que lo atesoraba y porque me golpeaba con tanta fuerza que no podía obtener suficiente aire en mis pulmones como para hablar—. Sabía que no estaba solo. —¿Estás bromeando? —gritó. Ahora estaba golpeando en mí lo suficiente fuerte como para mover el sofá por el suelo. — Te fallamos. Hoy nos has demostrado que eres más rápido y más fuerte, Tyler. Todos los lobos lo sois y no podríamos haberte ayudado. Joder, la lucha fue como un destello de piel, y la siguiente cosa que supe, fue que estabas herido, los demás seguían moviéndose, y me sentí inútil. Podías haber muerto y me sentí inútil porque no podía detenerlo. —No, no lo eres —gruñí en su cabeza mientras lo agarraba del pelo y tiraba de él hacia mi cara—. Iba a ir a esconderme
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    detrás de tugran culo cuando la Reina intervino. Me habrías protegido o descubierto la manera de conseguir estar alrededor, a pesar de que ellos eran más rápidos. Eres más inteligente, Mav. Tenías miedo, entiendo eso, yo también lo tenía. Pero nunca dejarías que el miedo te impidiera protegerme. —No sabía qué hacer —susurró, una lágrima cayó sobre mi mejilla—. Nunca me he sentido tan impotente. —Tú no lo eres. Tienes el poder, y necesito sentirlo ahora. Haz que tu cachorro se corra. —Sujeté con mis músculos su polla, y Mav me mordió. No tomó nada de sangre, pero sabía que necesitaba sentirse unido a mí tanto como fuera posible. Además, las marcas de mordeduras les recordarían a todos a quien pertenecía. Yo estaba bien con eso. Me corrí con tanta fuerza que vi luces parpadeando. Mi compañero rugió su liberación y me llenó. Cuando se nos pasó, se derrumbó sobre mí, aplastándome contra el sofá. Era perfecto. —Ahora que te has calmado un poco, piensa en lo sucedido —le dije suavemente mientras pasaba los dedos por los suaves mechones negros de su cabello—. Si hubiera ido detrás de ti a esconderme, ¿qué hubieras hecho? ¿Cómo lo habrías manejado ya que eran más rápidos? Pensó un momento antes de darme una respuesta. — Habría usado mi don. No puedes luchar o huir si estás teniendo un orgasmo. A continuación, los habría noqueado y encerrado. —Sí, lo habrías hecho. —Le besé la sien y lo sostuve con fuerza. —¿Sabías que eso es lo que hubiera hecho?
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    —Sí, Mav. —Mereí—. Te conozco. Era inteligente y habrías descubierto la ventaja sobre alguien más rápido o más fuerte. Es la forma en la que te las has arreglado para mantenerte con vida durante tanto tiempo teniendo en cuenta las amenazas que siempre has tenido a tu alrededor. —No eres sólo una cara bonita, ¿verdad? —No —gemí mientras salía mí y me ayudaba a sentarme—, también tengo un bonito culo. Nos estábamos riendo cuando Asterio irrumpió en la habitación, mirando alrededor hasta que me encontró. —¿Cómo estás? ¿Estás bien? ¿Necesitas algo? Tengo que… —Podría usar a mi compañero —ronroneé mientras me ponía boca abajo y abría mis piernas. Asterio gimió mientras observaba como el semen de Mav corría por mi culo—. Ven a sentirme, Asterio. Estoy aquí, estoy bien, y no me voy a ninguna parte. —Bien —gruñó antes de saltar. Entonces me golpeó contra el sofá... Dos veces, sin siquiera detenerse para un descanso. Mierda, mis hombres eran unos sementales. Cuando terminamos, me llevaron a nuestra habitación para ducharme mientras Mav seguía tratando de alimentarme. Sí, mientras estaba en la ducha. Luego se aseguraron de hidratarme y me revisaron los moretones. Oh Dios mío, estaban locos, pero me regocijé en su atención y sus miradas. A alguien le importaba. Les importaba lo suficiente como para preocuparse. Me hizo sentir algo que sólo había sentido un par de veces en mi vida. Esperanza. —Muy bien, ¿entonces tienes que dar la charla para los que vayan a Grecia y luego iremos a ver el siguiente episodio de Planeta Tierra? —les pregunté cuando me di cuenta de que iban
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    a estar cuidándometodo el día en lugar de hacer cualquier otra cosa. —Pero estás lesionado, cachorro —dijo Mav vacilante, mordiéndose el labio. —Mav, ya me he curado, incluso si la Reina no me hubiera ayudado, ya lo habría hecho. Pero lo hizo y me siento muy bien. Tal vez otro sándwich o uno de esos pastelitos maravillosos y estaré en plena forma. —Intercambiaron una mirada y me di cuenta—. Además, me gustaría saberlo todo sobre Grecia. Es decir, algún día iremos allí de visita, ¿verdad? —Sí, te va a encantar —dijo Mav con un suspiro de alivio. Sí, me lo imaginaba. No querían dejarme solo, pero tampoco querían ordenarme que fuera con ellos. ¡Un punto para mí! —¡Entonces vamos a venderles a algunos Faes la idea de mudarse a Grecia! —Prácticamente salí corriendo de la habitación. De lo contrario, habrían estado allí todo el día quejándose de mí. A pesar de que estuve de acuerdo en acudir a la reunión, Asterio todavía se veía indeciso sobre mi salida de la habitación. Cinco minutos más tarde estábamos en el salón de baile mientras los Faes iban llegando a la charla de Mav. Diez minutos más tarde, mi compañero estaba hablándole a una sala llena. Me sentí mal por él. Todo el mundo parecía querer que Mav les prometiera que iban a ser felices en Grecia. ¿Cómo podría hacer eso y no mentir? No los conocía, ni sabía si les gustaría la cultura griega. Lo único que podía hacer, era darles hechos. Pero entonces también comenzaron a hacer preguntas acerca de este mundo en contraste con su Plano. Bueno, ya que Mav nunca había estado en su Plano, una vez más, estaban ladrándole al árbol equivocado. Y algunos comenzaron a
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    enojarse cuando contestaba,‘no lo sé’. Entendía que tenían miedo, y tenían preguntas, pero Mav no podía respondérselas. No estaba seguro de que alguien pudiera, ya que la Reina tampoco había pasado mucho tiempo aquí. Estaban realmente lanzándose sobre Mav, y me enojé. Me levanté, puse los dedos en mi boca, y di un silbido como para perforar los tímpanos. Incluso Mav se congeló y se volvió hacia mí con el shock escrito por toda su cara. —Mirad, muchachos, entiendo vuestras preguntas, pero algunas no pueden ser respondidas. Sobre todo porque le estáis pidiendo a mi compañero que responda a las cosas sobre la base de vuestras opiniones y experiencias —dije en voz alta, haciendo que mi voz se escuchara—. No puede responderos si os va a gustar Grecia, porque esa será vuestra opinión y no os conoce. Pedidle hechos o preguntadle a otra persona, y dejad de acosarlo porque no tiene las respuestas. ¡No es adivino! Unas pocas personas se calmaron y dejaron de comportarse como una turba asustada y agobiante. Mav respondió preguntas durante unos quince minutos más y luego se acabó. Cuando nos quedamos solos, esperé a que mi pareja soltara su ira sobre mí, pero hizo otra cosa. —Te amo —gruñó Mav tomándome en sus brazos. Solté un grito, sorprendido porque era la última reacción que había esperado—. Eres muy inteligente, sexi, y dulce, y nunca había tenido a nadie que saltara y me defendiera como lo has hecho antes. Hiciste al grupo volver a la realidad, y todo para protegerme. —No me gustaba la forma en la que algunos de ellos te estaban hablando. Te estaban golpeando verbalmente, y mi lobo quería empezar a morderles el culo.
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    La sonrisa deMav cayó. —Has oído lo que he dicho, ¿verdad? La primera parte. —Sí —le susurré, mirando a su nariz en vez de a sus ojos. No podía hacer frente a lo que pudiera ver allí—. Dar las gracias suena cojo, pero no estoy seguro de qué más decir. ¿Puedo pedirte que me des un minuto para procesarlo? Nadie me ha dicho que me amaba antes, y sinceramente no sé cómo me siento al respecto. —¿Sabes cómo te sientes acerca de mí? —Sí —respondí de inmediato, tomado la oportunidad y encontrándome con su mirada—. Eres mi todo. Asterio y tú sois las dos personas más importantes en el mundo para mí, y mi corazón es vuestro. —Entonces te puedo dar todo el tiempo que necesites — dijo en un tono ronco. Sabía lo que quería decir, y mi agujero se estremeció con anticipación. Lo siguiente que supe fue que estaba atrapado entre ellos dos, desnudos, mientras se turnaban para follarme. Fue fantástico. Me limpiaron mientras yo prácticamente ronroneaba en los brazos de Asterio, y luego me vistieron. Me llevaron como si fuera la cosa más preciada del mundo a la sala de medios de comunicación. —Oye, gato —dije alegremente cuando vi que Rory estaba allí. —Hola, perro —disparó hacia atrás y me sacó la lengua. Nos habíamos estado gastando uno al otro bromas como esa desde que nos conocimos, y me gustaba mucho el pequeño tipo—. Hueles a sexo. —Es una pena que tú no. —Me estiré mientras sacudía mis cejas.
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    —Acabo de ducharmedespués de mi diversión. —Se rio Rory—. Mi compañero me cuida muy bien, especialmente durante la luna llena. —Oh, Dios, la luna llena —jadeé mientras Asterio me bajaba a mis pies—. Ah, me había olvidado de deciros como nos afectaba la luna llena a los cambiaformas. —¿Te pones más caliente de lo normal? —preguntó Mav con voz burlona. «Wow, no sabía cuánta razón tenía.» —¿Tú sabes cómo te hace sentir mi sangre? —Esperé hasta que asintió. —Así es como voy a estar durante tres días. —Maravilloso —exclamó Asterio, agitando el puño en el aire—. ¿Cuándo es la luna llena? —En unos pocos días. —Me reí, me alegraba que se estuvieran tomando las noticias tan fácilmente. —Es por eso que cuando Barnabas me dijo que querían organizar un baile, pensé que debía venir directamente y comenzar a planificarlo antes de me distraiga demasiado. — Rory bateó sus pestañas como si fuera la persona más inocente del mundo. «Sí, claro». —Vamos a empezar con la música. Creo que Barnabas tiene un iDock en alguna parte y podemos ver algunas ideas — sugerí. Mav, Rory, y yo le dijimos a Asterio que íbamos a buscar nuestras cosas y algunos materiales para hacer la planificación, y que volveríamos pronto. Asintió y dijo que iba a ver la tele un poco y a aprender a usarla.
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    Le sonreí yle di un beso antes de irme. Barnabas se unió a nosotros, junto con la Reina, trajo su iDock portátil y los iPods de sus compañeros. Nos llevó menos de diez minutos hasta que regresamos a la sala de comunicaciones... Y al entrar vimos a Asterio bailando. Oh, no sólo estaba bailando. Movía sus caderas al ritmo de la música de LMFSAO 4 que sonaba en un comercial de los M&M5 «Sexi, lo sé, pero dulce en el fondo». Mi compañero de 2.13 cm de altura estaba tomando lecciones de danza de un caramelo de dibujos animados. —No sé si reírme o empezar a bailar con él —dijo Mav cuando entró en la sala. —Me gusta esta canción —anunció Asterio con una sonrisa—.Pero no entiendo cómo podéis saber qué caramelo os tenéis que comer. —¿Qué quieres decir? —le pregunté, no tenía ni remotamente idea de lo que estaba hablando. —Bueno, si algunos de los M&M bailan, ¿cómo sabéis cuales son los de comer y cuáles los que están vivos? —No le hemos explicado lo que son los dibujos animados, ¿verdad? —Mav se mordía el labio con tanta fuerza para contener su risa, que me sorprendió que el labio no sangrara. —No, tal vez ahora sería un buen momento antes de que empiece a tratar de poner en libertad a todo el chocolate de la casa —bromeé. Asterio nos miró como si estuviéramos locos, y la siguiente cosa que supe, es que todos nos estábamos riendo tanto duro que pensé que podría hacerme pis en los pantalones. 4 Grupo de Rock. 5 Emanems.
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    Cuando nos calmamos,fue Rory el que le explicó qué eran los dibujos animados que se veían en la televisión, y que eran actores quienes les ponían voces. Y que eran como algunas películas que parecían reales. Asterio asentía, escuchando atentamente hasta que Rory terminó. —Bien, bien, porque me gusta el chocolate que me dio Tyler, y me habría sentido mal si me hubiera comido a alguien mientras disfrutaba de él. —Le di un beso caliente a Asterio en respuesta. Mi compañero era más dulce que cualquier chocolate, y tenía un corazón de oro. Yo era un lobo suerte, porque en realidad tenía a dos así.
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    Asterio. Me encantaba cómo mis compañeros eran de pacientes explicándome las cosas. Claro, que se echaban a reír, a veces, pero ahora comprendía que no era de mí, o por que pensaran que era estúpido. Era más la diversión de cómo veía el mundo. Si no había otra cosa, al menos mantendría nuestra relación interesante. —He encontrado la respuesta —dijo la Reina Magdalena con una sonrisa a medida que todos nos sentábamos. —¿La respuesta a...? —le pregunté, haciéndome hacia atrás mientras la miraba otra vez. Ella parecía el gato que se comió al canario. —Porqué la sangre afectó a Mav de la forma en la que lo hizo. —Vi como sacaba un libro muy viejo y muy grande que recordaba vagamente haber visto en la biblioteca que trajimos de nuestro Plano—. Me acordé de algo que decían los escritos sobre que nuestro Plano fue creado originalmente a causa de los vampiros. Eso había sido hacía siglos, cuando todas las criaturas paranormales perseguían a los Faes por la magia tan fuerte que teníamos. »Los vampiros, en particular, solían pensar que podrían absorber nuestro poder si bebían nuestra sangre. Estaban equivocados, pero según los escritos de nuestros antepasados, que estuvieran equivocados no hizo que dejaran de intentarlo.
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    Así, que mientrasnuestros antepasados descubrían una manera de construir un nuevo Plano con nuestra magia, echaron dos hechizos para protegernos de los vampiros. —Uno de ellos fue la creación de nuestros guerreros. Se bendijo a todas las Faes embarazadas, con hijos que crecerían casi el doble del tamaño normal de un Fae. Serían más fuertes, más rápidos y capaces de proteger a su raza. El segundo fue hechizar nuestra sangre de manera que si un vampiro la bebía, no sólo no desearía hacernos daño, sino que se abrumaría por el deseo hacia nosotros, hasta el punto de la locura. —Eso parece una descripción exacta de cómo estabas actuando. —Tyler arrastró las palabras disparándole a Mav una sonrisa de satisfacción. —¿Hay alguna manera de invertirlo? —le pregunté con nerviosismo, asustado de la respuesta—. Tengo que ser capaz de proporcionarle a mi compañero lo que necesita. —Oye, nada de eso —dijo Mav suavemente mientras tomaba mi mano y la llevaba a sus labios—. Tyler y tú me dais todo lo que necesito. —Tyler disfruta tanto cuando lo muerdes, y sé que te gusta hacerlo, me siento como que falta algo entre nosotros porque me puedas morderme. —Fue difícil admitirlo, pero tenía que saber la verdad. —No temas —habló la Reina—. Nuestros antepasados previeron que los Faes podrían tener compañeros vampiros y dejaron escrito el hechizo para invertirlo. Mav tiene que morderte, pero no puede beber tu sangre hasta que diga el encantamiento, y luego tu sangre ya no lo afectará de esa manera.
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    —Bueno, vamos ahacerlo —le dije con entusiasmo, tirando de mi compañero a mi regazo. Mav se rio y me dio un beso rápido. —Gracias por querer probar esto —me susurró en mi oído—. Amaré morderte. —Me estremecí al oír su tono cuando sentí sus colmillos contra mi cuello. La Reina dio la señal y se hundieron en mi carne. Entonces murmuró algo en voz baja y sentí cómo el poder nos rodeaba. —Puedes beber. Ya está hecho —nos informó. Gemí cuando Mav bebió de mí, disfruté de ello tanto como lo había hecho la primera vez. Caray, estaba luchando contra la necesidad de correrme en mis pantalones. Debió haber entendido mi situación, ya que sólo tomó un poco. Luego pasó la lengua por la mordedura para cerrarla, y levantó la cabeza. —Sabes como un ser humano normal —dijo con una sonrisa—. Más dulce, pero no como si hubiera algo mal en tu sangre. —Oh, gracias a los dioses —susurré aliviado. —¿Entonces no sentirás la necesidad de echarme del sofá si toco a Asterio? —bromeó Tyler, dándole a nuestro compañero un guiño. —No, pero podría azotarte —gruñó Mav en broma. —Promesas, promesas —se rio Tyler, sacudiendo la cabeza. —Parece que hemos llegado en la parte interesante — arrastró las palabras una mujer desde la puerta. Rory al instante se puso de pie, corriendo hacia ella, que se echó a reír mientras la abrazaba—. Es bueno verte, Rory. —¿Cómo has estado, Elena? No te he visto en años —Rory preguntó con una sonrisa brillante. Oh, así que esos son Elena
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    Marius, y quienestaba pie detrás de ella, su compañero Desmond. —¿Siempre? Si fue hace unos días. —Ella se rio. Se hicieron las presentaciones y luego se sentaron uniéndose a nosotros—. Felicitaciones por vuestro acoplamiento. Desmond y yo nos emocionamos cuando nos enteramos. —Gracias. —Mav les dio un gesto de agradecimiento. Sabía que había conocido a Desmond antes, pero estaba bastante seguro de que esta era la primera vez que se reunía con Elena, así que no me sentí como si fuera el extraño. Bueno, no más que de costumbre, desde que había llegado a este mundo. —Tyler, sé que hemos estado hablando de la propiedad y el trabajo sobre los planes para convertirla en una pequeña comunidad de casas —dijo Desmond con una sonrisa maliciosa—. Sin embargo, fue planeado como un proyecto de futuro. Bien, Elena se acercó a la oficina del Condado y oficialmente dividió la tierra y la recalificó. —Le entregó un sobre a nuestra pareja—. Esto es para ti y tus compañeros, como nuestro regalo de acoplamiento. —No tienes que hacerlo —susurró Tyler cuando lo abrió. Sus ojos se agrandaron mientras leía el documento—. ¿Me estás regalando cinco hectáreas? Esto es demasiado. —Tonterías —dijo Elena con firmeza—. Un lobo necesita su propia tierra para correr cuando lo desee, y nuestro maestro constructor debería tener la mejor parcela de la tierra del grupo. Has estado enseñando a los otros lobos cómo se hacen las obras de construcción, por lo que hemos reservado dos hectáreas para cada uno de los de tu equipo como pago. El resto lo he dividido en cincuenta y seis parcelas de dos hectáreas. Si la gente quiere construir dos casas en cada una, o lo que sea, pues pueden hacerlo.
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    —Esto es increíble.Gracias. —Tyler parecía a punto de llorar. Mav se trasladó de silla junto a mí y llevamos a nuestro compañero a nuestro regazo, abrazándolo con fuerza—. Tendremos una casa. Tenemos la tierra y podré construir muestra casa. —Lo sentí temblar con las noticias. Finalmente todo empujó a nuestra pareja sobre el borde de la montaña rusa emocional en la que había estado todo el día. Elena miró a Mav, con los ojos llenos de preocupación. — Pensé que esto te haría feliz, Tyler. —Lo hace —sollozó mientras acariciaba mi cuello, frotando su esencia en mí. Cuando no dio más detalles, yo lo hice. —Han sido unos días locos, y el viejo Alfa de Tyler apareció hoy. —Traté de pensar en una forma de explicárselo todo sin alargarme, así que sencillamente dije—: Han pasado muchas más cosas de las que hemos sido capaces de procesar todavía. Creo que tu generosidad ha sido la cima de la montaña rusa, que lo ha desbordado. —Miré a Mav para confirmar que lo había explicado bien. —Lo suficientemente cerca —dijo con un guiño—. ¿Por qué no te quedas y ayudas a Rory junto con Barnabas y la Reina a planificar el baile? Vamos a llevarnos a Tyler para que tenga algo de espacio para respirar un poco, y volveremos. —Estoy bien, de verdad —dijo Tyler, su voz un poco quebrada—. Es solo que… —Lo sabemos, cachorro —susurró Mav mientras se ponía de pie y levantaba a nuestro compañero de mis brazos—. Todo el mundo necesita a veces un descanso para manejar las cosas. Yo lo necesito. —¿Sí? —Tyler miró a Mav como si no se lo comprara, pero yo estaba realmente de acuerdo.
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    —Sí, necesitamos nuestrotiempo de descanso mientras nos cuidas —le expliqué gentilmente mientras salíamos. Seguí a Mav, sabía que estaba tramando algo—. Tuvimos mucho miedo cuanto te hirieron, y nos consolaste. Pero creo que estabas tan ocupado ayudándonos, que no has tenido tiempo para tratar con todo. —Tal vez —suspiró, acurrucándose en mis brazos—. Entonces, ¿qué voy a hacer? ¿Sólo tomar una siesta? —No, tenemos otra forma de sacarte de tu mente —dijo Mav crípticamente, y supe a ciencia cierta a dónde íbamos. Tyler no dijo nada mientras bajamos al nivel inferior de la finca, sólo miraba a su alrededor con curiosidad hasta que Mav nos llevó a una habitación con cadenas que colgaban del techo. Luego se estremeció. —No tienes que hacer esto —le susurró Tyler cuando lo dejó sobre su pies—. No quiero que hagas algo que no quieras sólo porque lo viste en mi cabeza. —Desnúdate, cachorro —dijo Mav con firmeza mientras miraba a nuestro compañero—. Vas a permitirnos que cumplamos con tu fantasía. No nos estás forzando a que hagamos nada. Queremos hacerlo. —Oh sí —gemí cuando Tyler se desnudó—. Vamos a cuidar muy bien de ti, por lo que no tendrás que preocuparte por nosotros o cualquier otra cosa. Todo lo que tienes que hacer es dejarte llevar y disfrutar. —Sí, Asterio. —Se puso delante de nosotros desnudo, temblando de deseo. Eso era mejor que antes, cuando estaba temblando por las abrumadoras emociones que había estado conteniendo todo el día.
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    —¿Tienes una palabrade seguridad, puta? —preguntó Mav al tiempo que agarraba las muñecas de Tyler y lo arrastraba hasta las cadenas. —No, no me harás daño ni ninguna cosa mala —contestó Tyler inmediatamente—. Tú me amas. —Los dos lo hacemos —estuve de acuerdo, cuando Mav lo encerró en los puños—. Te amo, Tyler. Vamos a mostrarte cuanto te amamos y luego, cuando hayamos terminado, planificaremos una habitación como esta en nuestra casa, para que siempre podemos darte lo que necesites. —¿En serio? —La lujuria en sus ojos era asombrosa cuando me sonrió—. Me comprometo a ser una buena puta. —Sí, lo serás —gruñó Mav, agarrando la polla de Tyler y acariciándola—. Y a las buenas putas les gusta que las follen dura y rápidamente. ¿Es eso lo que deseas, cachorro? —Por favor —gimió Tyler—. Te quiero tan malamente. — Envolvió sus manos alrededor de las cadenas y separó las piernas más ampliamente—. Os quiero sentir a los dos para siempre. Te amo. Os amo a los dos. —Bien —le susurré al oído mientras me movía detrás de él. Lo dejé sentir mi erección, frotándome contra él a través de mis pantalones antes de desatarlos—. Gime, como nuestra pequeña puta. Lo hizo y le di un guiño a Mav por encima del hombro de Tyler. Me sorprendió gesticulando ‘También te amo’. Le sonreí e hizo lo mismo. Ahora éramos perfectos. Mi corazón se disparó antes de centrarme de nuevo en Tyler. Empujé la cabeza de mi polla en su dispuesto cuerpo, esperando a que se humedeciera y se ajustara a mí. Agarré sus caderas cuando trató de tomar más de mí en él.
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    —Compórtate, o note follaré y sólo te dejaré atado —lo amenacé, a sabiendas de que no había manera de que le hiciéramos eso. —Por favor, fóllame. Empuja tu enorme polla en mí — gritaba Tyler una y otra vez—. Ayúdame a correrme. —Hice lo que quería, tomándolo con fuerza y rápido, por lo que las cadenas se sacudieron. Gimió cuando lo llené, pero yo quería más. —Grita tu placer, puta. Quiero que toda la casa sepa lo bien que te sientes cuando estoy dentro de ti. —¡Sí! —gimió, dejando de lado cualquier restricción. Tyler era tan sexi y la escena tan erótica, que no me tomó mucho tiempo llegar al orgasmo. Llené su culo antes de salirme y moverme fuera del camino de Mav. —Jugaremos uno con el otro esta noche, pero Tyler necesitaba esto en primer lugar —susurró Mav en mi oído, por lo que sólo yo pude oírlo. Le di un beso apasionado, aceptando su oferta. Entonces masturbé a Tyler sin descanso mientras Mav aporreaba su agujero. Cuanto más sucio le hablábamos, más intenso era el placer de Tyler—. Apreté la base de su polla. —¿No le permitimos correrse todavía? —le pregunté a Mav, porque sabía que eso le gustaba. —Todavía no. Quiero que nos quiera tan mal que nos ruegue y entienda a quién pertenece. Nadie más le agradará, solo nosotros. —No, nadie —gritó Tyler—. ¡Por favor, dejadme correrme! En su lugar, Mav rugió el nombre de Tyler y se corrió. Esperé hasta que terminó y sacó su polla de Tyler. Entendí cuando Mav se arrodilló delante de él, dejando espacio para mí, y empezó a lamer su polla. Me uní por la derecha hasta que
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    nuestra pareja secorrió en nuestras caras. Nos limpiamos uno al otro con la lengua comiéndonos todo el semen de Tyler, que siguió duro todo el tiempo, pidiendo más. —Dime cómo te sientes, Tyler —le ordené unos minutos después, cuando me enterré en él otra vez—. Dime cómo te hace sentir lo que te hacemos. —¡Lo amo! —gritó cuando golpeé contra él—. Querido, aceptado, feliz. —Bien —gemí mientras hundía mi cara en su cuello—. ¿Sientes que nos perteneces? —Sí, sólo Mav y tú podéis hacerme sentir de esta manera —jadeó—. Puedo dejarme ir con vosotros y no tener que luchar o estar siempre al cargo. Puedo ser yo mismo. Compartí una mirada con Mav y supe que eso era exactamente lo que habíamos estado esperando. Queríamos que Tyler entendiera que con nosotros podía ser él mismo, y que lo amábamos por lo que era. ¿Y al final, no es eso lo único que cualquiera querría? Ser aceptado por lo que era y encontrar alguien que lo amara por eso. Todos nos sentíamos de esa manera los unos con los otros, y nunca pensé que podría ser tan feliz cuando escuché a mi Reina que debíamos cruzar a través del Portal. Y en este mundo había encontrado todo lo que había estado buscando, a los dos hombres con los que iba a compartir el resto de mi vida.
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    Joyee Flyn crecióen Chicago y vivió en la misma casa hasta que fue a la universidad. A pesar de tener una gran vida, ama perderse en la fantasía que solo obtiene con los libros. Ha escrito cuentos, romance, mística y por supuesto añade vaqueros calientes en cualquier momento que puede. Su gran interés en la lectura se refleja en sus libros. Actualmente vive con su perro, Marius, llamado así por “Entrevista con el Vampiro” de Ann Rice. Sueña con vivir un día en Montana, y tener la suficiente tierra para tener unos cuantos caballos, y encontrar un par de vaqueros para ella. Amante de los hombres, Joyee los adapta de cualquier manera en sus libros. Vampiros, cambiaformas, militares, no le importa de qué manera sean, siempre y cuando sean rudos, ardientes, y unos demonios del sexo. www.joyeeflyn.com
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    Lleu Mai Gaby ¡Y no olvides comprar a los autores, sin ellos no podríamos disfrutar de todas estas historias!