La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en su resolución 1815, aborda los peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos en la salud y el medio ambiente, enfatizando la necesidad de aplicar el principio de precaución y reducir la exposición, especialmente en grupos vulnerables como niños y jóvenes. Recomienda a los Estados miembros adoptar medidas para disminuir la exposición a estas radiaciones y reconsiderar las normas existentes sobre su seguridad, dado el aumento de la ansiedad pública sobre sus efectos nocivos. La resolución subraya la importancia de la investigación y la sensibilización en torno a los riesgos asociados a las tecnologías inalámbricas y campos electromagnéticos.