El documento describe la importancia del trabajo humano según la doctrina social de la Iglesia. El trabajo enriquece el mundo y es una forma en que los humanos participan en la obra creadora de Dios. Jesús dignificó el trabajo a través de su propio trabajo como carpintero. El trabajo tiene una dimensión objetiva y subjetiva, siendo esta última más importante porque implica la dignidad de la persona. El documento también discute los derechos de los trabajadores y la responsabilidad del estado y empresas de protegerlos.