El documento clasifica a los hermanos en la iglesia en dos tipos: positivos y negativos, describiendo sus características y actitudes. Los negativos pueden influir negativamente en otros miembros, mientras que los positivos son alentadores y motivadores. A pesar de las malas experiencias, se enfatiza que la fe en Dios y su amor deben prevalecer por encima de las circunstancias adversas.