Este documento discute la importancia del amor entre los hermanos en Cristo. Argumenta que amar a Dios pero odiar a un hermano es hipocresía, y que aquellos que sienten rencor, desprecio u odio hacia otros cristianos están en tinieblas y no son hijos de Dios. Exhorta a los creyentes a resolver cualquier conflicto entre hermanos y a amarse los unos a los otros como Jesús nos amó.