El documento describe al Espíritu Santo como el Consolador prometido por Jesús que estaría con los creyentes para siempre. Explica que el Espíritu Santo es Dios y que cumple funciones como enseñar, recordar, convencer y glorificar a Jesús. También describe cómo los creyentes pueden recibir al Espíritu Santo a través de la oración y el bautismo, y estar bajo su influencia constante.