El documento describe las cualidades personales del Espíritu Santo según la Biblia, argumentando que es una persona divina y no meramente una fuerza. Explica que Jesús se refiere a Él como "otro Consolador" igual a Él mismo. También analiza pasajes que muestran que el Espíritu piensa, habla, ama y se enoja, acciones propias de una persona. Concluye invitando a entregarse al Espíritu Santo como una persona amiga que guía a los creyentes.