Canelo era un perro leal que esperó durante 12 años en la puerta de un hospital en Cádiz, España, tras la muerte de su dueño, quien falleció durante un tratamiento de diálisis. A pesar de la insistencia del personal y vecinos para que se fuera, Canelo nunca abandonó su lugar, simbolizando un amor inquebrantable. Su historia conmovió a la comunidad, que honró su memoria poniendo su nombre a un callejón cercano al hospital.