La comunicación efectiva es fundamental en un matrimonio y puede prevenir complicaciones en la relación. Se sugiere establecer un tiempo diario para conversar, escuchar más y hablar menos, y reconocer la importancia de entender los sentimientos del cónyuge detrás de sus palabras. Además, se destaca la necesidad de comunicarse también con Dios a través de la oración y el estudio de la Biblia.