Este documento discute la importancia de la comunicación honesta y abierta en el matrimonio cristiano. Enfatiza que debemos hablar con la verdad en amor para edificar a otros, en lugar de usar palabras para lastimar o mentir. También advierte contra el chisme y las discusiones, y en su lugar promueve el uso positivo del lenguaje para bendecir a otros. El objetivo final de la comunicación cristiana debe ser edificar a la familia y fortalecer la relación con Dios.