La lección aborda los privilegios del creyente, centrados en la lectura de la Biblia y la oración. La Biblia, como palabra de Dios, es esencial para conocer a Dios y entender nuestro propósito, mientras que la oración es la comunicación natural del creyente con su Padre celestial. Se enfatiza la importancia de un plan sistemático para el estudio bíblico y se sugiere orar regularmente para fortalecer la relación con Dios.