El documento aborda la obediencia y fidelidad a Dios, enfatizando que estas deben ser dirigidas a Él y no a los hombres, conforme al mandamiento de amar a Dios con todo el ser. Se relata la historia de las plagas en Egipto, donde se muestran las señales de Dios para que su pueblo reconozca su poder y se diferencia entre los israelitas y los egipcios. La sangre del cordero es presentada como símbolo de salvación, recordando la obediencia a los mandamientos divinos y las consecuencias de desobedecer.