La construcción y caída del muro de Berlín, símbolo de la división de Alemania, marcaron un momento clave del siglo XX, separando a familias y amigos durante 28 años. Levantado en 1961 para detener la fuga de habitantes de la Alemania del Este a la del Oeste, el muro se convirtió en un símbolo de la Guerra Fría hasta su caída en 1989, impulsada por protestas y la apertura de fronteras en Europa. Su desplome permitió la reunificación de familias y el fin de la división entre las dos Alemanias, cerrando un capítulo histórico significativo.