El documento discute la fiabilidad de las pruebas de diagnóstico del VIH. Señala que aunque se afirma que las pruebas son fiables al 99.9%, en realidad la probabilidad de error al aplicarlas a la población general es del 50% al 67% debido a la baja prevalencia del VIH. Esto significa que más de la mitad de los resultados positivos podrían ser falsos positivos. Por lo tanto, las pruebas no deberían usarse para diagnosticar infección por VIH en la población general.