El VIH, un virus de la familia retroviridae, se clasifica en dos tipos principales, VIH-1 y VIH-2, siendo el primero más virulento y responsable de la mayoría de las infecciones globales. La enfermedad evoluciona desde una fase aguda asintomática hasta el SIDA, donde la carga viral y el recuento de linfocitos T CD4 juegan un papel crucial en el progreso de la enfermedad y en la necesidad de tratamiento antirretroviral. La vigilancia epidemiológica es esencial para monitorizar la enfermedad y mejorar la atención en pacientes infectados, buscando optimizar la prevención y el control del VIH/SIDA.