Este documento discute la importancia de comprender a las personas a las que se intenta evangelizar, como lo hacen los pescadores con los peces. Jesús llamó a sus discípulos a ser "pescadores de hombres" y Pablo aprendió a acomodarse a las personas para poder compartir el evangelio. Un buen pescador conoce los hábitos y necesidades de los peces, y usa estrategias para atraerlos de la manera más fácil y atractiva posible; mientras que un "no-pescador" no tiene estrategia y por lo tanto