La serie de artículos publicados en Diario 16 entre marzo y septiembre de 1997 presentó una perspectiva crítica sobre la hipótesis oficial del SIDA, argumentando que no es causado por un virus sino por factores autoinmunes y de nutrición, y que las pruebas de VIH y los tratamientos son ineficaces y dañinos. El debate abierto fue censurado cuando el director dimitió y el nuevo director sólo publicó la perspectiva oficial, marcando el fin de la discusión disidente en este medio.