La hipótesis alternativa sobre la causa no vírica del SIDA es conocida por una minoría del 15% de los encuestados. De ellos, solo el 25.7% se muestran a favor o abiertos a considerarla, mientras que el 54.3% la descalifica. Aquellos que conocen la hipótesis alternativa tienden a informarse a través de asociaciones y literatura especializada más que a través de medios de comunicación o educación formal.