Un profesor falleció y fue enviado por error al infierno en lugar del cielo. Sin embargo, el profesor organizó la escuela del infierno y la mejoró con varias certificaciones y programas, convirtiéndola en una de las adquisiciones más rentables. Cuando Dios se enteró y pidió devolver al profesor, el diablo se negó porque valoraba su trabajo. Dios amenazó con demandar, pero el diablo se burló porque todos los abogados estaban en el infierno. La moraleja es apreciar a los maestros