Jesús le recuerda al lector que no está solo porque Dios habita en él. Pide que siempre se haga la voluntad de Dios, que es la felicidad, y que comparta el pan con los demás. Además, Jesús perdona todas las ofensas antes de que ocurran y pide perdonar a los que ofenden. Finalmente, Jesús expresa su amor eterno por el lector.