A MI MADRE
Por los campos azules
caminaba mi madre
junto a mí en el
mes de mayo.
Al pasar una nube
la vi cual una diosa,
más bella que la aurora
más bella que la flor.
Sus ojos al mirarme
irradiaban dulzura,
y me tendió sus brazos
con infinita ternura la
llame suplicante:
Los llantos me ahogaban,
de mis ojos las lágrimas
por mi cara corrían
y la tierra reseca, humedecían.
"No llores, hija mía
- oí que me decía-
No llores, hija mía,
turbas mi corazón"
Vi por un instante
nublarse su semblante
y tuve mucho miedo
verla desaparecer.
! Oh, madre, madre santa!
no quiero verte triste,
lo único que quiero
el amor de una madre.
A MI MADRE
Por los campos azules
caminaba mi madre
junto a mí en el
mes de mayo.
Al pasar una nube
la vi cual una diosa,
más bella que la aurora
más bella que la flor.
Sus ojos al mirarme
irradiaban dulzura,
y me tendió sus brazos
con infinita ternura la
llame suplicante:
Los llantos me ahogaban,
de mis ojos las lágrimas
por mi cara corrían
y la tierra reseca, humedecían.
"No llores, hija mía
- oí que me decía-
No llores, hija mía,
turbas mi corazón"
Vi por un instante
nublarse su semblante
y tuve mucho miedo
verla desaparecer.
! Oh, madre, madre santa!
no quiero verte triste,
lo único que quiero
el amor de una madre.

A mi madre

  • 1.
    A MI MADRE Porlos campos azules caminaba mi madre junto a mí en el mes de mayo. Al pasar una nube la vi cual una diosa, más bella que la aurora más bella que la flor. Sus ojos al mirarme irradiaban dulzura, y me tendió sus brazos con infinita ternura la llame suplicante: Los llantos me ahogaban, de mis ojos las lágrimas por mi cara corrían y la tierra reseca, humedecían. "No llores, hija mía - oí que me decía- No llores, hija mía, turbas mi corazón" Vi por un instante nublarse su semblante y tuve mucho miedo verla desaparecer. ! Oh, madre, madre santa! no quiero verte triste, lo único que quiero el amor de una madre. A MI MADRE Por los campos azules caminaba mi madre junto a mí en el mes de mayo. Al pasar una nube la vi cual una diosa, más bella que la aurora más bella que la flor. Sus ojos al mirarme irradiaban dulzura, y me tendió sus brazos con infinita ternura la llame suplicante: Los llantos me ahogaban, de mis ojos las lágrimas por mi cara corrían y la tierra reseca, humedecían. "No llores, hija mía - oí que me decía- No llores, hija mía, turbas mi corazón" Vi por un instante nublarse su semblante y tuve mucho miedo verla desaparecer. ! Oh, madre, madre santa! no quiero verte triste, lo único que quiero el amor de una madre.