Abigaíl intervino sabiamente entre David y su necio esposo Nabal para evitar la violencia. Ella logró calmar a David y convencerlo de no vengarse, mostrando compasión y razonamiento. Más tarde, Abigaíl se casó con David después de que Dios castigara a Nabal por su necedad, demostrando que la sabiduría y la paz son mejores que la ira y la venganza.