El documento discute dos problemas que existían en la iglesia primitiva: la alimentación y los días de fiesta. Algunos creyentes eran "débiles en la fe" y creían que no debían comer carne sacrificada a ídolos o que debían seguir observando festividades judías. Pablo enseña que los fuertes no deben juzgar a los débiles y que cada uno debe actuar según su propia conciencia, sin forzar a otros. El objetivo es promover la unidad y edificación mutua en la comunidad cristiana.