Incrustar presentación
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Una niña pálida que mendigaba de mesón en mesón fue encontrada muerta al amanecer con las manos y el corazón helados. Nadie sabía quién era o de dónde venía. El hambre había dejado su huella en su cuerpo y rostro, y la tristeza se veía en sus profundas ojeras. Aunque el cielo lloró estrellas sobre ella, su identidad siguió siendo un misterio.
