Estudiante:
- Denys Romina Gutierrez Pacco
Escuela: Administración y negocios internacionales C:2 - GP:3
Fecha:20/09/2021
Miedo y esperanza
Vida, sumatoria de horas, minutos y segundos que van acorde con un dictamen divino.
No se pronostica el tiempo de duración, pero sí, la utilización de la misma. En todo
sentido, se tiene libre albedrío, pues es un obsequio personal, único e intransferible.
Como mariposas coloridas revoloteando alrededor de las más hermosas flores, las
mujeres de definidas siluetas se paseaban por las calles de un pueblo de luciente prado
bienaventurado, que ni la helada ni el rayo de sol ardiente la hace fallecer ¡Qué tranquila
vida la del que escapa del mundanal gentío! Vivir quiero conmigo, lejos del ruidoso
festival de mi pueblo.
Cuando contemplo el cielo nocturno, decorado de luces infinitas tiritantes miro hacia mis
pantuflas y recuerdo una historia sepultada. El miedo y el asco despiertan en mi pecho un
horrible recuerdo. Nuestra vida es una morada de grandeza, templo de claridad y
hermosura, pero mi alma que en este codiciado lugar nació, tuvo la desventura de perderse
de pequeña y alejarse confundida en la noche, hacia la vana sombra de hombres y mujeres
entregados al disfrute de la vida con licor. Tuve suerte, pues con paso callado a la gran
puerta llegué, de aquella circular toril, en el que mi madre tomaba mi mano mientras
juntas mirábamos a los rebeldes toros marrones.
Con movimiento nervioso y pasos desiguales bajo la luna tenue, la escasa luz eléctrica y
las “diminutas” estrellas del firmamento que relucían esa noche, avancé despacio hacia
donde creía poder encontrar a mi mamá ¿Quién suelta la mano de su madre y la pierde en
un segundo? Y como el camino prosigue, nos toca avanzar con nuestros miedos, y así lo
hice, hasta que oí unas voces tras mío ¿Quiénes son los que fijan su mirada en una niña y
precisan sus acciones con murmullos? De pronto me tocaba avanzar rápidamente con la
respiración agitada, con pasos torpes y ojos al borde del sollozo, tratando de escapar de
un desdicho destino de la vida.
Y ahí venían, eran varios. ¡Oh señor!, ¿Lo habrías permitido? ¿Era acaso mi destino
inevitable manifestándose inesperadamente? Logré dar unos pasos más hasta que me
paralicé, no pude correr más. Era tan rojo como el vino, y se escurría directo al suelo;
eran los toros, sus cuerpos ensangrentados me detuvieron. y por un segundo me aborrecí
de mis sentidos por permitirme ver tal amargo final de la vida, y oler ese inolvidable “olor
metálico”. Había llegado a mi fin, ellos estaban cerca y yo estaba cansada. Fue así que
permití que mi mente y mis ojos se nublaran para dejarme caer. Esperé el impacto, pero
no llegó. Mi madre por fin me había encontrado.
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Trabajo revisado cc 3 (1)

Trabajo revisado cc 3 (1)

  • 1.
    Estudiante: - Denys RominaGutierrez Pacco Escuela: Administración y negocios internacionales C:2 - GP:3 Fecha:20/09/2021 Miedo y esperanza Vida, sumatoria de horas, minutos y segundos que van acorde con un dictamen divino. No se pronostica el tiempo de duración, pero sí, la utilización de la misma. En todo sentido, se tiene libre albedrío, pues es un obsequio personal, único e intransferible. Como mariposas coloridas revoloteando alrededor de las más hermosas flores, las mujeres de definidas siluetas se paseaban por las calles de un pueblo de luciente prado bienaventurado, que ni la helada ni el rayo de sol ardiente la hace fallecer ¡Qué tranquila vida la del que escapa del mundanal gentío! Vivir quiero conmigo, lejos del ruidoso festival de mi pueblo. Cuando contemplo el cielo nocturno, decorado de luces infinitas tiritantes miro hacia mis pantuflas y recuerdo una historia sepultada. El miedo y el asco despiertan en mi pecho un horrible recuerdo. Nuestra vida es una morada de grandeza, templo de claridad y hermosura, pero mi alma que en este codiciado lugar nació, tuvo la desventura de perderse de pequeña y alejarse confundida en la noche, hacia la vana sombra de hombres y mujeres entregados al disfrute de la vida con licor. Tuve suerte, pues con paso callado a la gran puerta llegué, de aquella circular toril, en el que mi madre tomaba mi mano mientras juntas mirábamos a los rebeldes toros marrones. Con movimiento nervioso y pasos desiguales bajo la luna tenue, la escasa luz eléctrica y las “diminutas” estrellas del firmamento que relucían esa noche, avancé despacio hacia donde creía poder encontrar a mi mamá ¿Quién suelta la mano de su madre y la pierde en un segundo? Y como el camino prosigue, nos toca avanzar con nuestros miedos, y así lo hice, hasta que oí unas voces tras mío ¿Quiénes son los que fijan su mirada en una niña y precisan sus acciones con murmullos? De pronto me tocaba avanzar rápidamente con la respiración agitada, con pasos torpes y ojos al borde del sollozo, tratando de escapar de un desdicho destino de la vida. Y ahí venían, eran varios. ¡Oh señor!, ¿Lo habrías permitido? ¿Era acaso mi destino inevitable manifestándose inesperadamente? Logré dar unos pasos más hasta que me paralicé, no pude correr más. Era tan rojo como el vino, y se escurría directo al suelo; eran los toros, sus cuerpos ensangrentados me detuvieron. y por un segundo me aborrecí de mis sentidos por permitirme ver tal amargo final de la vida, y oler ese inolvidable “olor metálico”. Había llegado a mi fin, ellos estaban cerca y yo estaba cansada. Fue así que permití que mi mente y mis ojos se nublaran para dejarme caer. Esperé el impacto, pero no llegó. Mi madre por fin me había encontrado. INICIO NUDO DESENLACE