El documento contrasta un instructor con un maestro auténtico. Un instructor solo proporciona información, mientras que un maestro forja la inteligencia y voluntad de sus alumnos para que alcancen su máximo potencial. Un maestro siembra ambiciones éticas y enseña con pasión a través de su ejemplo para inspirar a los estudiantes a lograr lo imposible. Un maestro auténtico encuentra su vocación en la enseñanza y se esfuerza al máximo en cada clase para ayudar a sus alumnos