El poema describe la tristeza de la Luna y el Sol al llegar la mañana y no poder ver a sus amores. La Luna suspira en una manzana porque otra noche pasó sin su amor, mientras el Sol llora detrás de una montaña. Ambos están llorando en el cielo negro. Al amanecer, la luz rosada del alba acaricia los hados mientras el Sol continúa llorando por su alma llana.