Un niño vio un anuncio de cachorros en venta en una tienda. Preguntó el precio y solo tenía 5 euros, así que pidió verlos. Un cachorro cojeaba, y el niño quiso comprarlo a pesar de que el dueño dijo que siempre cojearía. El niño mostró que él también cojeaba y entendía al cachorro, por lo que pagaría los 40-50 euros completos aunque le llevara tiempo. El dueño se conmovió por la compasión del niño.