Un niño con una discapacidad física visitó una tienda que vendía cachorros. Se interesó especialmente en un cachorro discapacitado que cojeaba. A pesar de solo tener $106, insistió en pagar el precio completo por el cachorro. El dueño de la tienda se conmovió por la empatía y determinación del niño de cuidar a un cachorro que también necesitaba a alguien que lo entendiera.