El documento explica que Adán y Eva fueron creados a imagen de Dios, lo que les dio personalidad, espíritu, conocimiento, voluntad e inmortalidad. Fueron creados para tener comunión con Dios, pero desobedecieron y dañaron la imagen de Dios en ellos, transmitiendo el pecado a la humanidad. Aún conservamos la semejanza de Dios aunque llevamos las marcas del pecado.