La arquitectura romana se caracterizó por el uso del arco de medio punto y distintas bóvedas que permitían cubrir grandes espacios. Entre las obras más relevantes se encuentran el Coliseo Romano, un anfiteatro para 50,000 espectadores donde se realizaban luchas de gladiadores; el Templo de la Fortuna Viril, con orden jónico y frontón sobresaliente; y el Ara Pacis de Augusto, un monumento conmemorativo dedicado al emperador por sus victorias en Hispania y la Galia.