La deshidratación se produce por la pérdida excesiva de agua y electrolitos del organismo. Existen tres grados de deshidratación - leve, moderada y grave - dependiendo del porcentaje de pérdida de peso. El tratamiento incluye planes de rehidratación oral o intravenosa según el grado, con el objetivo de reemplazar los líquidos y electrolitos perdidos.