El documento aborda los vehículos eléctricos, definiéndolos como aquellos propulsados por motores eléctricos y con una historia que se remonta al primer vehículo eléctrico puro inventado por Robert Anderson entre 1832 y 1839. Se discuten las diversas fuentes de energía que pueden alimentar estos vehículos, incluyendo opciones renovables y su impacto en la contaminación, resaltando que el sector del transporte es un gran consumidor de energía y generador de CO2. Además, se destaca la eficiencia de los vehículos eléctricos en convertir energía eléctrica en energía mecánica y se menciona el avance hacia baterías de ion de litio que permiten mayores autonomías en su uso.