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1
2
3
Créditos
Moderadora de traducción
Clau
Traductoras
Clau
Nelly Vanessa
Axcia
Paloma
Mokona
Brenda Carpio
Steffanie
Mere
Elena Ashb
Clarksx
GraceKelly
Vanehz
Mir
Nelshia
Mona
Sol Brillante
Malu_12
Merlu
Daniela_DB
Curitiba
Melusanti
Electra
Traductoras SOS
GraceKelly
Clau
Mir
Steffanie
Antonella❤
4
Moderadora de Corrección
Francatemartu
Correctoras
Bibliotecaria70
Aldebarán
Caamille
Carosole
Francatemartu
Nanis
Merlu
Revisión Final
Francatemartu
Diseño
ƸӜƷYossƸӜƷ
Francatemartu
5
Contenido
Sinopsis
Parte Uno
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Parte Dos
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Capítulo 32
Epílogo
Biografía de la Autora
6
Sinopsis
mber Walsh siempre fue tranquila, disfrutando más de un libro y una copa de
vino que del ruido y las multitudes de un club, pero cuando su mejor amiga
la invita a salir y encontrarse con el chico que le gusta, el mundo de Ember
se pone patas arriba. Él parece un ángel vengador mítico, entintado, precioso y
completamente fuera de su alcance, pero una mirada y Ember ya no quiere
tranquilidad, lo quiere a él.
Trace Montgomery ha enterrado su dañino pasado de mujeres y peleas hasta que un
día conoce a un ángel y de repente quiere más, la quiere a ella. Por ella, está
decidido a vencer a sus demonios, pero el secreto oculto que vincula sus pasados puede
acercarlos, o separarlos.
E
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Parte Uno
“Ninguno de los que, como yo, evoca al más malo de aquellos demonios medio-
domesticados que habitan en la bestia humana, y trata de luchar contra ellos, puede
esperar salir de la lucha ileso”. Sigmund Freud.
8
Capítulo 1
Traducido por Clau, Nelly Vanessa,
Axcia & Paloma
Corregido por francatemartu
n realidad no era mi escena: la discoteca oscura y llena de humo, la
ruidosa música llena de bajos, los cuerpos —hombro con hombro— y
el ruido —capaz de sacarte los ojos y embrutecerte—. La barra era
elegante, y con un tope negro que abarcaba todo el costado del lugar.
Estaba lleno de vasos rellenos con líquidos de variados colores. Las
personas que estaban de pie alrededor de la barra, eran algunas de las
personas más hermosas que jamás había visto en la vida real. Sí,
definitivamente estaba muy lejos de mi zona de confort.
Lena había quedado en encontrarse aquí con el chico que le gustaba y
quería que yo la acompañara por si acaso. Ella era mi mejor
amiga y lo había sido desde que estábamos en la escuela media. Era una
amistad que había sobrevivido la secundaria y universidades
separadas. Yo era muy tímida, pero también valoraba mi amistad con ella,
el estar en un lugar como este era una prueba de lo mucho que esta
amistad significaba para mí.
Nos abrimos paso entre la multitud mientras mis dedos fueron pisoteados,
mi cabello fue halado y no podía evitar pensar en que debía haberme
quedado en casa, tomando una copa de vino y leyendo a Jane Eyre. De
alguna manera logramos llegar a la barra cuando Lena me agarró la mano.
—Mira, Em, ahí está.
Seguí la mirada de Lena al rubio de pie cerca de la barra. Era alto, tal vez de
un metro ochenta, tenía el pelo perfectamente cortado e incluso en su
pantalón caqui y una camisa oxford, se notaba que su cuerpo era atlético
como el de un corredor con músculos largos y delgados. Cuando volvió su
rostro hacia nosotras, vi que sus ojos eran de un color verde-avellana en
una cara que era una belleza clásica.
E
9
—¿Qué opinas?
Miré a Lena y me di cuenta de que me había estado estudiando mientras lo
miraba.
—Él es muy guapo, Lena. ¿Cómo se llama?
—Todd.
Todd se dirigió hacia nosotras. Los ojos le brillaron a modo de saludo
mientras una sonrisa curvó sus labios.
—Hola, Lena. Me alegro que lo lograras. —Dio un paso hacia Lena y
presionó un beso en sus labios y yo no pude evitar una punzada de envidia
que sentí por su saludo, pero de inmediato mi mente cambió de rumbo
cuando Todd se giró hacia mí y Lena hizo las presentaciones.
—Todd, esta es mi mejor amiga, Ember.
Cogió mi mano para sacudirla. Los apretones de manos de mi papá eran
fuertes, pero el de Todd era uno de esos medio de chica, ya que sus manos
eran demasiado tersas y suaves —incluso más suaves que las mías—. Para
mi papá esta sería una señal de alerta grave, pero lo saqué de mis
pensamientos cuando Todd me sonrió.
—Encantado de conocerte, Ember.
—... igualmente Todd.
La canción favorita de Lena comenzó a sonar y agarró la mano de Todd.
—Vamos a bailar.
Ella lo sacó a la pista de baile mirándome mientras caminaba.
—¿Vienes, Em?
—No, vayan ustedes.
—Está bien. —Y así desaparecieron en la multitud. Había un taburete vacío
en la barra por lo que me senté y le hice señas al camarero. Él estaba en
sus treinta, tenía hombros y brazos grandes, el pelo corto, pero sus
ojos eran amables. Se detuvo justo en frente de mí y colocó una servilleta.
—¿Qué te sirvo?
10
—Cabernet, por favor.
—Por supuesto.
Lo vi verter el vino de color rojo rubí en un vaso antes de que yo sacara un
billete de veinte y lo moviera al otro lado de la barra hacia él, justo cuando
colocaba la copa frente a mí.
—Quédate con el cambio —le dije.
—Gracias, preciosa. —Él me lanzó una sonrisa mientras se movía hacia el
otro lado de la barra mientras yo tomaba un sorbo de mi vino.
Me giré en mi taburete y miré hacia el mar de gente. Este lugar no era como
los clubes en los que solíamos pasar el rato durante nuestros años
universitarios, pero aun así era un lugar para ver y ser visto, y aunque traté
de mezclarme como Lena, era difícil para mí entablar conversación ya que
la sola idea de hablar con un desconocido me llenaba el estómago con
mariposas y hacía que mis palmas se volvieran sudorosas. Era por esa
razón que mi vida amorosa era muy anémica. A pesar de que tenía la
capacidad de atraer a un hombre, mantenerlo interesado cuando buscaba a
tientas por mi timidez, no tanto.
Tomé otro sorbo de mi vino, capturé un destello del pelo castaño de
Lena antes de que se sumergiera aún más en la multitud, y luego un gran
revuelo en la pista de baile llamó mi atención. Había por lo menos seis
damas vestidas con los vestidos más cortos y reveladores que jamás había
visto. Cada una de ellas era preciosa, pero era el hombre que caminaba en
medio de ellas quien tenía toda mi atención. Iba vestido con jeans
gastados, una camiseta tipo tanque y botas de color negro. Medía por lo
menos 1.95, su pelo negro era corto y de punta alrededor de una cara de
pura belleza, pero fue el tatuaje que cubría su brazo izquierdo lo que me
cautivó. De hombro a muñeca estaba completamente cubierto de tinta. El
diseño era indiscernible desde mi distancia y nunca tuve ninguna
sensación respecto a los tatuajes en un sentido u otro, pero me pareció
bello y sexy. Tal vez estaba movida en este caso debido a que el brazo era
un brazo espectacular, con un hombro ancho, un bíceps densamente
musculoso y un poderoso antebrazo.
Se movía entre la multitud y la gente realmente se apartaba para dejarlo
pasar —como Moisés y el Mar Rojo— y entonces estuvo justo a mi derecha
con su grupo de chicas riendo y lanzando su pelo. Volví los ojos de la
11
escena ya que el hombre claramente no carecía de atención femenina. Las
mujeres en la barra —malditas fueran las citas— tensaban el cuello para
echarle un vistazo a él. Miré a mi jeans negro y mi blusa sin mangas
mientras una sonrisa curvaba mis labios —no hay nada sexy en eso—. Mi
cabello, mi característica más importante, era largo y grueso, pero en vez
de rubio o rojo como la mayoría de los hombres prefieren, era marrón,
del mismo color de mis ojos. Definitivamente no estaba en la misma liga
que la gente guapa de la barra.
Un repentino empujón en la espalda casi me hizo derramar mi vino y
cuando me volví hacia mi agresor, supe de inmediato que estaba
completamente borracho.
—Hola, cariño. ¿Quieres bailar?
¿Bailar? Este hombre apenas podía mantenerse de pie, balanceándose
como un rascacielos en un fuerte viento, así que era algo
ambicioso para él incluso considerar caminar hasta la pista de baile y
mucho menos bailar. No quería ofenderlo, pero seguro que tampoco quería
bailar con él, así que sonreí con dulzura y respondí con bastante firmeza.
—No, gracias.
Él me agarró y teniendo en cuenta su borrachera, me sorprendió la
precisión de sus movimientos.
—Vamos, nena. —Sus manos se movían por mis brazos hasta mis caderas
lo que me hizo empujarlo, pero era fuerte y su agarre era firme. Mi enojo
se convirtió en miedo.
—Suéltame. —Mi voz no era muy estable mientras trataba en vano de
apartarme de él.
—Suéltala. —Volví la cabeza hacia el camarero que estaba preparándose
para saltar por encima de la barra, pero se detuvo cuando una sombra cayó
sobre nosotros. Era el hombre-tatuado que se cernía sobre mí y mi casi
agresor. El borracho miró por encima del hombro, vio quién estaba de pie
detrás de él, e inmediatamente dejó caer sus manos antes de dar un paso
hacia atrás.
—No quise decir nada malo, hombre.
12
Saqué mis ojos del hermoso ángel vengador que estaba delante de mí y
observé el terror en los ojos de mi no deseado pretendiente, mientras mi
miedo era reemplazado rápidamente por la ira.
—¡¿Nada malo?! ¡Dije que no!
Sus ojos se posaron en mí y vi el destello de calor en ellos. Me di cuenta de
que no estaba arrepentido en absoluto y eso sólo me molestó. Antes de que
supiera mi intención, apreté la mano en un puño y conecté un sólido
golpe en su mandíbula apoyándome con mi cuerpo como me enseñaron. A
la vista de su cabeza girando hacia atrás, no pude controlar mi sonrisa.
—¡Perra! —aulló.
Plantó sus piernas preparándose para ir sobre mí, pero más rápido de lo
que mis ojos podían ver, una mancha brilló ante mí y en lo que pareció un
instante, los ojos de mi atacante rodaron a la parte de adentro de su cara
mientras su cuerpo chocaba contra el suelo. Miré hacia el hombre tatuado
que me miraba fijamente y pensé que aunque sabía que el golpe había
venido de él, nunca se sabría por la forma en que estaba casualmente allí
de pie.
—¿Estás bien? —Su voz era tan suave, pero en un tono barítono tan
profundo que podía escuchar claramente sobre el ruido del lugar.
—Sí. Gracias por… —hice un gesto hacia el hombre actualmente
inconsciente en el suelo mientras sostenía la mirada del hombre tatuado—
... eso.
—No, significa no, ¿verdad?
Sonreí antes de contestarle:
—Sí.
Su dedo recorrió mi brazo antes de llegar a mi mano y cuando se la llevó a
los labios, sus ojos se quedaron clavados en los míos.
—Trace Montgomery.
—Ember Walsh.
Sus ojos nunca dejaron los míos cuando rozó con sus labios mis nudillos y
honestamente mi mano se quemó con el contacto y luego dijo:
13
—Es un placer conocerte, Ember.
Antes de que pudiera pensar en una respuesta, me soltó la mano y
desapareció entre la masa de cuerpos. No me perdí las miradas
desagradables que su club de fans lanzó hacia mí, pero no pude
concentrarme en ellas, ya que estaba demasiado ocupada tratando de
recordar cómo respirar.
Mi atacante seguía inconsciente en el suelo mientras dos guardias vinieron
a llevárselo. Yo simplemente los vi insegura de si mis ojos realmente
habían visto lo que creían haber visto: el bastardo borracho o el magnífico,
ángel entintado que me salvó. Una mano me tocó el brazo y me di la vuelta
mirando a unos preocupados ojos grises. Era el camarero, que me llevó
suavemente de vuelta a mi asiento mientras se agachaba para mirarme a
los ojos.
—¿Estás bien?
—Creo que sí. —Miré de nuevo al piso vacante y le pregunté—: ¿Todo eso
acaba de suceder?
Su sonrisa atrajo de inmediato mi atención cuando respondió en voz baja:
—Sí. —Se inclinó sobre la barra para tomar una copa antes de ponerla en
mi mano—. Bebe esto. Es agua.
—Gracias. Soy Ember.
—Luke.
Tomé un sorbo y me di cuenta que realmente tenía mucha sed así que lo
bebí todo de un largo trago antes de que Luke me quitara el vaso y lo
colocara en la barra.
—Ember, ¿te puedo ofrecer algo de camarero, un consejo no solicitado?
—Por supuesto.
—Trace Montgomery. Me quedaría lejos de él.
El ángel tatuado. ¿Mantenerme alejada de él? Dudaba que el hombre me
reconociera si me viera de nuevo pero le pedí una aclaración de todos
modos.
—No entiendo.
14
—Él tiene una manera de ser con las mujeres que las ve noche tras noche y
ellas sólo acuden a él. La cosa es… que no tiene relaciones, es un tipo de
persona de amarlas-y-dejarlas. Cualquier noche de la semana estará aquí
con alguien diferente. Es simplemente lo que es.
Esperaba eso, ya que se asomó con todo el rebaño de gallinas a su
alrededor pero estaría mintiendo si dijera que no me decepcionaba. No
importaba ya que nunca esperaba volver a verlo después de esta noche de
todos modos.
—Gracias por el consejo, Luke.
Él me estudió durante un minuto y pareció que le gustaba lo que veía
cuando sonrió y se levantó.
—¿Puedo ofrecerte algo más?
—Otro vaso de agua estaría bien.
—Enseguida.
Una hora más tarde estaba lista para irme. Al no haber visto a Lena desde
que llegamos por primera vez, traté de enviarle mensajes de texto pero no
obtuve respuesta. Me despedí de Luke y dejé mi lugar en busca de Lena y
Todd en la multitud pero el lugar estaba lleno, lo que hizo que mi
búsqueda no tuviera sentido. Finalmente me dirigí a la parte trasera cerca
de los baños y traté de enviar mensajes de texto de nuevo. Mientras estaba
allí esperando su respuesta, me di cuenta de que no estaba sola. Era un
rincón bastante oscuro y no tenía ganas de quedarme para ver lo que los
dos estaban haciendo.
Empecé a alejarme mientras la cabeza de una sombra se movía hacia la luz
y vi que se trataba de Trace. Su espalda daba a la pista de baile y
presionada entre él y la pared había una mujer. Ella se movía, empujando
las caderas hacia atrás y hacia adelante, y fue entonces cuando me di
cuenta de la mano de su brazo con tinta perdida entre sus cuerpos. No
podía quitar los ojos de ellos porque era la cosa más erótica que jamás
había visto, pero la cordura finalmente regresó y empecé a alejarme de
ellos. No llegue lejos porque, cuando le di una última mirada a Trace, me
encontré con un par de ojos acerados azules mirando directamente a mí.
Mis pies apenas me llevaban mientras miraba hacia atrás. Él no dejó sus
atenciones y basado en los sonidos que su amiga estaba haciendo, ella se
estaba acercando, pero sus ojos nunca dejaron los míos. No podía dejar de
15
pensar que me estaba llevando al clímax y pensar que tendría mi cuerpo
apretado con fuerza con deseo. Fue el hormigueo de mi cuerpo, el
calentamiento de mi sangre, y la aguda punzada de deseo lo que me sacó
de mi brumosa lujuria inducida. Con el retorno de la realidad llegó la pena,
mientras me volvía y huía en el momento exacto en el que Trace
encontraba su liberación.
Por la mañana me desperté y simplemente me quedé allí pensando en lo de
anoche. Realmente no entiendo la escena del club y estaba obviamente en
minoría teniendo en cuenta lo concurrido que estaba el Sapphire. Pensé en
el borracho y en cómo, si hubiera dicho que sí a la encantadora invitación,
habría aprendido una lección valiosa esta mañana sobre la correlación
negativa entre el consumo y la perspectiva. Y luego, por supuesto, estaba el
ángel tatuado. Ser manoseada por un idiota borracho habría valido la pena
por tener una oportunidad de encontrarme con ese hombre. Pensé que
probablemente no lo volvería a ver, pero, maldita sea, en realidad era otra
cosa.
Me bajé de la cama y me dirigí por el pasillo hasta la cocina. Lena estaba
sentada en la mesa tomando el desayuno.
—Hola, Lena. Buenos días.
Ella me miró.
—Buenos días.
Metí la mano en el armario por mis barras de granola, mi desayuno
habitual, cuando Lena ofreció:
—Me comí la última.
—Oh, está bien. ¿Te divertiste anoche?
Lena se reclinó en su silla mientras una sonrisa curvaba sus labios.
—Lo hice. —Y luego su atención se centró en mí—. ¿Qué piensas de Todd?
En realidad no había tenido una opinión sobre Todd considerando que tan
pronto se hicieron las presentaciones no lo vi de nuevo el resto de la
noche. De hecho, acabé volviendo a casa sola. Es cierto, estaba huyendo, así
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que caminé rápidamente hacia la puerta después del incidente, pero aun así
vine a Lena. Ella por lo menos podría haberme dicho que se iba. Era grosero
de su parte no haberlo hecho.
—Él es muy guapo y parece bastante atraído por ti, pero ¿qué te pasó
anoche?
—Todd quiso irse.
Yo estaba en mi camino a la nevera por mis granos de café cuando dijo eso.
No era justo lo que ella decía sino cómo lo decía. Todd quería irse, ¿y el
hecho de que ella hubiera ido conmigo no significaba nada?
—Podrías haberme dicho que te ibas.
Cuando sus ojos se encontraron con los míos en realidad pareció un poco
molesta antes de decir:
—Oh, claro. Lo siento. Honestamente olvidé que estabas con nosotros. No
me puedes culpar, Em, ya que actúas como un alhelí siempre que salimos.
Me quedé mirándola mientras me culpaba porque ella y su novio me
dejaron. No podía mentir, me había molestado, pero ella estaba
emocionada acerca de su cita así que lo dejé pasar. Cuando se puso de pie
y comenzó a ir por el pasillo hasta su habitación, no dije nada y me volví
para hacer el café.
Esa noche tuve que trabajar. Me quedé en la cocina esperando a que el chef
añadiera el mango confitado a las vieiras mientras me maravillaba —y no
por primera vez— la forma en que cualquier persona podría pagar unos
ochocientos dólares por la cena. En mi mente aturdida, pero entonces la
mayoría de las cosas en Manhattan no habían resucitado a una Philly hija
de un estibador.
Mamá murió cuando yo tenía tres años y, por haber sido tan joven, no me
acuerdo de ella, pero papá fue muy bueno en mantenerla viva en nuestros
pensamientos. Ella fue el amor de su vida y cuando se la llevaron de
repente por un golpea-y-corre, juró que nunca se volvería a casar. Era un
poco incómodo —especialmente durante mis años de adolescencia— el
aprendizaje de mi periodo, a los pájaros y a las abejas, de mi padre, de los
amigos de su trabajo, pero también me enseñó a cocinar lo básico, a lanzar
un golpe, a cambiar una llanta, a revisar un motor y jugar un juego malo de
póker. No era una marimacho y me presentaron y favorecieron actividades
17
que se solían reservar para los hijos y mis profesores eran todos hombres,
y yo estaba bien con eso.
Después de graduarme en la Universidad de Delaware, fue una decisión
difícil de tomar y mover las estacas a la ciudad de Nueva York, pero quería
ser escritora y la fuente inagotable de material que la ciudad siempre daba
era demasiado tentadora. Hablaba con mi padre casi todos los días y nos
veíamos en todas las vacaciones por lo que no era demasiado malo.
El chef salió de mis pensamientos cuando dijo mi nombre.
—Ember... antes de que se enfríe.
—Lo siento, chef.
Sonrió antes de moverse hacia el siguiente plato.
Me fui al comedor elegantemente equipado con paneles de madera de
nogal oscuro, candelabros de cristal, chimeneas de piedra y suelos de
madera. Las sábanas blancas estaban almidonadas, proporcionando el
exquisito telón de fondo con arreglos florales, cubiertos de plata esterlina,
platos Royal Crown Derby y cristalería Waterford. Al venir de Fishtown, no
hubiera sabido que eran ninguna de estas cosas hasta que empecé a
trabajar aquí y, a pesar de la belleza de los ajustes del lugar, aún favorecía
mi mezcla de concordancia de loza, los utensilios de acero inoxidable y los
vasos de Star Wars de las ventas de McDonald.
Me gustaba trabajar aquí debido a que era prácticamente invisible, entre
menos les hablaba a mis clientes, más felices eran, así que llegué a la punta
que rastrillé —mi timidez realmente era un bono en lugar de un obstáculo.
Me quedé en la parte posterior comprobando mis mesas y no pude dejar de
preguntarme quién sería el dueño. Nunca lo había conocido y al parecer
nunca venía a estos lugares. Sabía que este no era el único restaurante en la
ciudad y ni siquiera el más exclusivo, entonces… ¿Qué cantidad de dinero
tendría que hacer él en una noche donde no había una mesa vacía?
Mis ojos se cruzaron con Trent, el barman, quien me sonrió. Era unos años
mayor que yo y era un músico que atendía la barra para llegar a fin de mes.
Había sido divertido las pocas veces que habíamos estado juntos.
Me acerqué a mis siguientes clientes y casi tropecé con mis propios pies
cuando vi que eran Todd y Lena.
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—Hola, Em. ¿Puedes creerlo? —susurró ella mientras miraba con adoración
a través de la mesa a Todd.
—Hola, qué agradable sorpresa. ¿Puedo ofrecerles algo de beber mientras
miran sus menús?
Todd volvió sus ojos verde-avellana a mí y pidió una botella de Burdeos. Su
francés era perfecto y aunque en la superficie era bastante encantador, una
incómoda sensación de aprensión se abrió camino por mi espina. A lo largo
de su comida vi a Todd y a Lena y me pregunté cómo exactamente se
ganaba la vida que podía darse el lujo de traer a una chica, con la que no
había más que comenzado a salir, a un restaurante que costaba más dinero
por una comida que lo que ella hacía en una semana.
Después de la cena se levantaron para irse y Lena se inclinó y le susurró:
—No me esperes, Em.
Ella sonrió mientras Todd le tomaba la mano y tiraba de ella sacándola del
restaurante. Tomé la cuenta y noté que Todd me había dado exactamente
veinte por ciento de propina. Por qué eso me frotaba por el camino
equivocado, no podía decirlo.
Cuando volví a casa después del trabajo, me sorprendió de encontrar a
Lena en casa. En base a la forma en que ella y Todd habían estado actuando
en la cena, no esperaba que volviera a casa. Dejé caer mis llaves en el
mostrador mientras entraba en la sala de estar.
—Lena, ¿qué sucede?
Fue una sorpresa su expresión cuando me miró. Tuve la sensación de que
estaba tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera me oyó entrar en el
apartamento. Me instalé en el borde del sofá mientras se lo preguntaba de
nuevo.
—¿Está todo bien?
—Sí, Todd tuvo que recortar nuestra cita. Tenía cosas de negocios que
atender.
Cosas de negocios a las diez de la noche, no es probable.
—¿Qué hace Todd?
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Me di cuenta de que sus hombros se tensaron y se veía a la defensiva
cuando contestó:
—Él es un banquero de inversión.
Me pregunto el porqué de su reacción a mi pregunta, pero no sigo
empujando sobre ello.
—¿Te gustó tu cena en Clover?
Ella sonríe antes de contestar:
—Fue deliciosa.
—Debe haber sido un verdadero placer para ti.
—Lo era. Estaba muy emocionado por el aterrizaje de un gran cliente, así
que fue una cena de celebración.
—Bien.
—Estoy un poco triste porque la noche se truncó, sin embargo, el trabajo es
trabajo.
Yo no entiendo qué tipo de negocios retiraría a un hombre de una cita a las
diez de la noche, pero no le digo nada.
—Estoy agotada. Te veré en la mañana, Lena.
—Buenas noches, Em.
Por la mañana me vestí y corrí escaleras abajo, donde Trent me estaba
esperando. Nos dirigimos a Central Park para un festival de jazz. Era un día
hermoso y tan pronto como salí Trent me dio una sonrisa grande y bonita.
—¿Estás lista para un día de jazz, Ember?
Le sonrío antes de responder:
—Lo estoy.
Comenzamos calle abajo y podía ver lo excitado que estaba Trent ya que
adoraba el jazz. Trent iba a estar en el cielo, teniendo un día entero para
estar sentada bajo un árbol y escucharlo. Paramos en un Starbucks por un
café y luego nos dirigimos hacia el parque. Encontramos un buen trozo de
20
hierba y nos sentamos. Trent en realidad se acostó y cerró los ojos
perdiéndose en la música.
Me apoyé atrás contra el árbol, bebí mi café y mire a la gente pasar. A veces
la escritora que hay en mí elabora historias sobre la gente que ve, pero hoy
solo observo. Había una pareja de la mano dándose miradas de adoración.
Era dulce, pero tenía la sensación de que aún estaban en el principio. Como
mi padre decía aún están en la fase de luna de miel en la relación. Otra
pareja pasó con un niño gritando. No había adoración en sus
manifestaciones sino agotamiento completo. Fue la pareja de ancianos que
pasó la que me hizo suspirar. Tenían que estar en sus ochenta y sin
embargo estaban tomados de la mano. Se podía ver lo cómodos que
estaban el uno con el otro después de haber compartido una vida juntos.
Eso era lo que quería: alguien que me conociese mejor de lo que yo me
conocía, alguien que conociendo mis peores partes, me quisiese.
Mientras observa la pareja de ancianos, noté al hombre alto al final del
camino, que caminaba hacia la música. Cuando se acercaba vi su pelo en
punta negro y su tatuaje en el brazo. Trace Montgomery. Me quedé
mirándolo sin creerme que pudiera verlo de nuevo. ¿Cuáles eran las
probabilidades? Me pregunté si estaría tocando en algún punto de magia
latente y tenía el poder para evocarlo a mi voluntad, ya que siendo honesta
—y si tú no puedes ser honesto contigo mismo, entonces estamos en
problemas— él había estado en el fondo de mi mente desde que nos
conocimos. Se detuvo junto a un árbol, se apoyó en él y escuchó la música.
Desde el día en que lo conocí me había convencido de que había exagerado
su belleza, pero, oh no, no lo había embellecido. Tuve un impulso fuerte de
ir a hablar con él. Teniendo en cuenta que por lo general no podía controlar
mis nervios al entablar una conversación con un hombre, el hecho de que
quería iniciar una con este hombre era extraño.
Vi como las mujeres se acercaron a él, pero lo interesante fue la expresión
de su cara cuando lo hicieron. Se veía tan molesto que parecía uno de esos
actores de primera orden que estaban en contra de su fama. No llegó a
participar en ninguna de las conversaciones y parecía que cuando se le
preguntaba algo él respondía con el menor número de palabras posibles. Se
podría decir que por las miradas que algunas damas le daban, que lo
conocían íntimamente y sin embargo no había familiaridad en su
expresión, sino irritación. Uno pensaría que estarían coqueteando, pero con
la expresión que lucía, me sorprendía que esas mujeres fueran lo
suficientemente valientes para acercarse a él.
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Ya que estaba lo suficientemente lejos de él, podía estudiar realmente su
rostro. Tenía unos buenos pómulos, una mandíbula fuerte, la boca de un
poeta y una nariz que había estado rota un par de veces lo que le impedía
parecer demasiado perfecto. Su rostro era hermoso pero difícil y había
frialdad en esos hermosos ojos. Estaba tan perdida en ese rostro que no
me di cuenta de que estaba mirando en mi dirección y, a continuación, para
mi horror absoluto me di cuenta de que él también me estaba estudiando
a mí. ¿Cómo iba a saber esto, puedes preguntar? Bueno, porque había una
ligera sonrisa en esa boca y maldita sea su sonrisa era sexy como el
infierno. Me sonrojé hasta el nacimiento del pelo, mientras volvía la cabeza
lejos de él. Mi corazón latía como un conejo asustado y tenía la sensación
de que sus ojos me seguían mirando. Una media hora más tarde, reuní el
valor para mirar por encima. Decidí que si todavía estaba allí iba a caminar
hacia él y darle las gracias por haber venido la otra noche en mi ayuda,
pero cuando miré, se había ido.
Para el resto del día mi mente persistió felizmente sobre su rastro. Tuve la
sensación de que él recordaba quién era yo y tal conocimiento ponía
mariposas en mi vientre haciendo piruetas. Era una tontería pensar en él,
ya que sin duda no nos movíamos en los mismos círculos, pero no era
capaz de evitarlo. Había algo que me intrigaba. Pensamientos sobre él se
habían instalado en mi cabeza y no era capaz de expulsarlos, no es que
realmente lo necesitase ya que, ¿qué daño hacia al admirarlo desde lejos?
A la mañana siguiente tengo una carrera de 5 Km. en Central Park
patrocinado por Clover. Todos los ingresos de la carrera, incluyendo los
beneficios de las ventas en los restaurantes, iban a varias organizaciones
benéficas de apoyo a los niños desfavorecidos. Cuando llego me siento
feliz por correr la vuelta por el evento. Me registro, tengo mi número, y
luego circulo al lado para calentar.
No estoy allí mucho tiempo cuando siento un cosquilleo extraño en mi
espalda y sé quién es antes de que mis ojos se posen sobre Trace. Esta
vestido con chándal negro y una camiseta blanca ajustada en los músculos
de su pecho y brazos. ¿Y cómo un hombre vestido para sudar puede
parecer tan sexy como el infierno? Llegó solo, pero a medida que avanza
entre la multitud me doy cuenta de que las personas, la mayoría mujeres,
comienzan a gravitar alrededor de él como el acero a un imán.
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Muevo mis ojos del hombre a la mujer y tengo que resistir la tentación de
rascar mi cabeza. ¿Quién se arregla el pelo y se aplica maquillaje antes de
correr? Sus ropas no solo son de diseñador, sino que parece que nunca han
sido usadas. Me siento un poco vagabunda al lado de ellos teniendo en
cuenta que mi pelo está recogido en un moño desordenado, mis pantalones
han visto mejores días y mi descolorida camiseta gris había disminuido un
poco en los últimos años las palabras Que la fuerza este contigo que se
extendían a través de mis pechos.
Yo miraba a Trace —más bien fija y descaradamente— y me di cuenta una
vez más que parecía estar separado de su entorno, incluyendo a las
mujeres que acudían a su alrededor. Pensaba ir y decir hola, pero la sola
idea de hacerlo frente a su club de fans, hacía que mi estómago girase
hacia arriba hecho nudos. Y entonces, como por arte de magia, él giró la
cabeza y sus ojos de azul acero miraron directamente a los míos. Vi como
curvaba sus labios hacia arriba por un lado y luego para mi total alegría
comenzó a acercarse. Casi me desmayo, mis rodillas comenzaron a
temblar. Realmente era el hombre vivo más hermoso y tenía un excelente
pavoneo al caminar. Su paso era largo y se movía con una intencionalidad
que me hacia la boca agua. Cuando se detuvo justo en frente de mí, tuve
mareos y luego me di cuenta que era porque estaba conteniendo la
respiración. Solté una sonrisa cuando él hablo.
—Hola.
Tuve problemas para formar palabras, mi cerebro parecía haberse
paralizado de shock, pero me las arreglé con un simple:
—Hola.
Me estudió con una intensidad que me calentó la sangre. A diferencia de la
frialdad que le había observado tanto en ese momento y en el día anterior,
había un calor en su mirada que hacia acelerar mi ritmo cardiaco. De
alguna manera me las arreglé para decir:
—No sé si tú me recuerdas de Shappire…
No pude terminar mi pensamiento cuando él dijo:
—... Ember Walsh, lo recuerdo.
23
Se acordaba de mi nombre. Yo quería hacer una pequeña danza de la
victoria. Mirando su cara, no podía dejar de sonreír, era totalmente
delicioso.
—Quería darte las gracias por ayudarme la otra noche.
—Creo que lo estabas haciendo bastante bien por tu cuenta pero yo estaba
feliz de ayudar.
Su voz era profunda e hipnótica. Podría estar escuchándolo todo el día,
mirándolo también. Me sacudí estos pensamientos antes de empezar a
babear o gemir o ambos.
—Tal vez, pero aprecio tus esfuerzos, así que gracias Trace.
Noté un destello en sus ojos y tuve la sensación de que estaba sorprendido
de que yo recordase su nombre. El hombre era inolvidable, seguramente lo
sabía.
—De nada, Ember. —Nos quedamos mirando el uno al otro y luego
preguntó—: ¿Te importa si me uno a ti?
Estaba sorprendida y ridículamente feliz en respuesta a su pregunta antes
de contestar.
—Por favor.
Él comenzó a calentar, los músculos de su torso agrupándose y tensándose
bajo su camiseta. Me di cuenta de la leve coloración a lo largo de su
mandíbula. Es evidente que el hombre había estado en una pelea desde la
última vez que lo vi, pero teniendo en cuenta que golpeó a mi aspirante a
atacante en el culo con muy pocos problemas, no estaría sorprendida de
enterarme que era algún tipo de luchador.
Vi como continuó el calentamiento con el rostro de perfil, y qué cara era.
Su tatuaje estaba en el brazo opuesto a mí, así que todavía no podía
distinguir lo que representa, pero vi un montón de llamas. Me saqué de mi
estudio silencioso en él cuando el anunciador nos llamó a la línea de salida.
Los ojos de Trace se volvieron hacia mí.
—¿Vamos?
Sonreí mientras nos unimos a los grupos. Cuando el arma sonaba yo
esperaba a Trace para salir considerando que sus piernas eran tan largas.
24
Sin embargo él me sorprendió y pasó corriendo a mi lado. Tenía mariposas
en mi estómago cada vez que lo miraba. En un momento cuando miré, él
estaba mirando hacia atrás, lo que tenía a mi corazón latiendo casi fuera de
mi pecho. Sonreí antes de girar la cabeza pero sabía que mi rostro se
sonrojó tan rojo como una manzana. Yo sabía que él lo vio también, si la
sonrisa maliciosa que me lanzó era una indicación. Yo no sabía de qué
trataba este tipo, pero me sentía como una adolescente con un
enamoramiento, cuando estaba en su presencia. A medio camino Trace se
movió un poco más cerca de mí.
—Te veré en la meta, Ember.
Mis ojos encontraron los suyos y maldición, eran hermosos antes de que yo
respondiera:
—Está bien.
Me sostuvo la mirada por un momento y luego se retiró. No sólo era
hermoso, pero el hombre estaba en excelente forma física mientras se
movía a sí mismo a través de los grupos. En poco tiempo yo no podía verlo
más. Realmente no esperaba verlo en la meta. Supuse que sus palabras de
despedida fueron una especie de adiós. Estaba decepcionada porque podría
haber pasado todo el día con el hombre y todavía no habría sido suficiente.
No sabía nada acerca de él pero quería. Me di cuenta de que estaba muy
interesada en Trace Montgomery y ese tipo de interés en un hombre nunca
me había pasado antes. Por supuesto, déjamelo a mí para desarrollar un
enamoramiento de un hombre que estaba tan fuera de mi estratosfera.
Terminé la carrera superando a mi mejor tiempo personal y empecé a
hacer ejercicios de relajación. El cielo era de un azul increíble y las nubes
eran como bolas de algodón, así que tomé un momento para tumbarme en
la hierba y mirar hacia arriba. Recordé cuando era niña buscando formas
en las nubes con mi papá. Siempre me ha gustado mirar al cielo, porque no
podía evitar preguntarme ¿qué estaba más allá de él? Creo que fue por eso
que me encantaba Star Wars tanto. Tenemos una idea de lo que podría
estar por ahí en ese vasto espacio abierto y desconocido.
Una sombra cayó sobre mí y cuando miré ahí estaba Trace mirándome con
una sonrisa. Era una bonita vista pero también un producto de mi
imaginación por lo que incluso cuando le devolví la sonrisa cerré mis ojos y
me obligué a despertar. Su voz profunda tenía mis ojos chasqueando
abiertos.
25
—¿Estás bien?
—Realmente estás de pie allí.
Su sonrisa era más bien una mueca cuando él respondió:
—Como puedes ver.
—Es justo eso, no confío en mis ojos —murmuré.
—¿Perdón? —preguntó.
—Nada.
Allí estaba un destello diabólico en sus ojos mientras me ofreció su mano y
cuando la tomé, sentí que el calor quemaba por mi brazo. Una mirada a su
cara y yo sabía que él lo sintió, también. Solo nos quedamos allí de pie, su
mano aún envuelta alrededor de la mía, cuando nos miramos el uno al
otro.
Él parecía recuperarse antes que yo cuando ofreció más suavemente.
—Fue agradable verte de nuevo, Ember.
—También, a ti.
Él comenzó a alejarse de mí y me oí llamar detrás de él.
—¿Trace?
Se detuvo y miró hacia atrás, a mí.
—Corro aquí cada mañana a las nueve comenzando en el Puente Gapstow y
después de mis carreras voy al Starbucks de la Quinta Avenida cerca del
Parque. Si alguna vez estás de humor para una carrera le daría la
bienvenida a la compañía.
Su sonrisa era pura perfección antes de que él respondiera:
—Lo tendré en cuenta, Ember.
Y luego se fue, desapareciendo entre la multitud mientras yo estaba allí
mirándolo fijamente.
Llegué a casa un poco más tarde fantaseando sobre un buen baño caliente.
En cuanto cerré la puerta oí los sonidos que deberían haberme puesto al
tanto pero no estaba prestando suficiente atención ya que mis
26
pensamientos estaban preocupados por la carrera y en ver y hablar con
Trace. Fue sólo cuando me gire y miré a la sala de estar que me sonrojé y
rápidamente desvié mis ojos porque Lena y Todd estaban teniendo sexo en
el sofá. Corrí por el pasillo a mi habitación cuando oí gritos de indignación
de Lena dirigidos a mí.
—¡Ember, realmente!
—¿No se supone que pones un calcetín en la puerta, Lena.
—No se suponía que estarías en casa hasta más tarde.
Yo no podía creer realmente que estábamos teniendo una discusión
mientras Todd seguía empujando. Tal vez yo había entrado en un universo
alterno porque hoy había estado lleno de sorpresas.
—Bien, vaya, Ember. ¿Vas a estar allí y ver?
Ella estaba pinchando mi temperamento para ser beligerante. Caminé
alrededor del sofá y me limite a mirarla. El hecho de que llegué a ver más
de Todd era un efecto secundario desagradable de mi movimiento inducido
por la rabia.
—Tú no estás realmente dándome mierda por caminar en mi propio
apartamento, ¿lo estás Lena? Si tú y Todd quieren desnudarse ese es su
negocio, pero si decides hacerlo en la sala de estar cuando tienes un
dormitorio perfectamente privado, entonces vas a tener que esperar
interrupciones.
Empecé a bajar por el pasillo y aunque no podía entender lo que decía
Todd sabía que él estaba hablando de mí.
Tomé un baño extra largo así que cuando finalmente salí me veía como una
ciruela pasa pero al menos mi temperamento se había desvanecido. Me
puse una sudadera, sequé mi cabello y me dirigí a la cocina. Lena estaba
allí, sentada a la mesa comiendo mis sobras de comida china. Era algo que
hacía todo el tiempo y por lo general yo lo dejaba pasar, pero estaba
empezando a observar un patrón con Lena que nunca había visto antes.
Ella era egoísta.
—Te estás comiendo mi almuerzo, Lena.
Ella me miró y pude ver que todavía estaba enojada así que ladeé mi cadera
y sostuve su mirada.
27
—Sexo en el sofá, Lena, con un hombre que apenas conoces.
Ella intentó sonar arrogante cuando respondió:
—Una cosa llevó a la otra.
—Bien, la próxima vez lo conduces por el pasillo hasta tu dormitorio
porque entrar y ver el pálido culo blanco de tu novio no está arriba en mi
lista de obligados a ver. Demonios, ni siquiera está en mi lista.
—Sólo estás celosa —dijo mientras se levantaba dejando su plato en la
mesa, mientras se dirigía a su habitación.
Me quedé mirándola y me di cuenta de que mi mejor amiga se estaba
convirtiendo en una perra.
28
Capítulo 2
Traducido por Mokona, Brenda Carpio,
Curitiba & Malu_12
Corregido por francatemartu
a mañana siguiente salí a correr y no mentiré; yo estaba
decepcionada cuando llegué y Trace no estaba allí. En realidad no
pensé que él fuese a unírseme porque, bueno, yo no estaba tan
interesada pero realmente deseaba que él lo estuviera. Después de correr
fui por mi café y me dirigí a casa. Todd estaba otra vez; pude oírlos pero al
menos estaban en la habitación de Lena así que gané esa discusión. Me
duché y cambié antes de sentarme en la sala a leer. En verdad no me gusta
Todd porque el hombre nunca me habla —ni siquiera un hola o un adiós—.
No entendía que es lo que Lena veía en él. Si, era atractivo pero tenía la
personalidad de un pez muerto. Otro aspecto negativo de Todd: Lena
empezó a estar con él y se convirtió en una maldita1
zorra. No quería
pensar más en ellos así que tomé mi libro y me perdí en el mundo de Jane
Eyre y Sr. Rochester.
Unos días después decidí desentenderme corriendo ya que me sentí como
una idiota diciéndole a un hombre como Trace que daría la bienvenida a su
compañía en mis carreras —como si él quisiera pasar tiempo conmigo—.
Me sonrojo cada vez que repito esa conversación en mi cabeza y es por esa
razón que evito interactuar con hombres desde que lo arruiné así.
Caminé dentro de la cocina para preparar algo de café y me di cuenta que
estaba sin granos de café —nada bueno—. Me puse unos pantalones para
correr y me dirigí a un Starbucks.
Yo estaba justo bajando la calle de cielo de los cafés cuando sentí ese raro
escalofrió bajando por mi espina dorsal y supe que Trace estaba cerca.
Miré al otro lado de la calle y lo vi lo cual me hizo tener una ridícula
sensación de regocijo porque pensé que él venía a verme. Esta ilusión
1
En el original Uber que significa una persona que nunca quieres tener cerca.
L
29
permaneció solo por un momento porque una despampanante mujer
caminó junto a él y unió sus dedos con los suyos.
Mi interés en él era tonto ya que ese hombre conmigo sería una noción tan
cómica como Brad Pitt y la pequeña anciana del comercial de ¿Dónde está
la carne?2
Aun así, una chica podía soñar y yo lo hice con Trace. Ser capaz
de tocar cada pulgada de ese cuerpo, sentir esos deliciosos brazos
envueltos a mi alrededor, acercándome, el toque de sus labios en mi piel y
ser la que lo hiciera perder el control mientras se movía profundamente
dentro de mí, una y otra vez, de nuevo… alguien pitó hacia mí,
interrumpiendo mi muy erótica ensoñación, lo cual fue bueno ya que
estaba peligrosamente cerca de ser llamada una Meg Ryan. No me di cuenta
que había estado mirando fijamente a Trace durante toda mi fantasía así
que rápidamente me moví adelante con mis piernas que estaban
sorprendentemente débiles.
Ya que no iba a obtener el hombre, me decidí a pagar por el más decadente
brebaje de café achocolatado que se le pudiera ocurrir a Starbucks. En
adición a mi bebida y mis granos de café, agregué cuatro cake-pops3
a mi
orden, sí, sé que todo el propósito de esas malvadas delicias era disfrutar
el pecado con moderación, pero al infierno con eso.
Estaba saliendo del lugar, café en una mano, pop en la otra, cuando la
puerta se abrió, entraron Trace con su belleza. Ah infiernos, y aquí yo
justamente empujé entero el cake-pop de cumpleaños dentro de mi boca.
Traté de esconderme en las sombras, quieta, esperando que Trace fuese
como un t-rex y su visión se basara en el movimiento, pero cuando su voz
dijo mi nombre, mis hombros se desplomaron mientras yo giraba, luciendo
como una vaca pastoreando. Él iba en su ropa favorita de vaqueros
desteñidos y una camiseta pero, honestamente, cuando luces tan bien en
algo, infiernos sip, úsalo todo el tiempo. Mis ojos viajaron arriba de sus
brazos, porque esos tatuajes me llamaban y lo que eso quería decir, no lo
sé, pero cuando mis ojos finalmente encontraron los suyos me sorprendió
ver amabilidad mirando hacia mí.
2
En el original dice Where's the beef que es una frase de un comercial de los años 80’s
donde esta mujer era la protagonista:
http://smoothspan.files.wordpress.com/2010/11/wheresthebeef.jpg
3
Cake-pop es un tipo de pastel con forma de piruleta:
http://cakepopwonders.files.wordpress.com/2012/06/depositphotos_6757417_m1.jpg
30
—¿Cómo estas Ember?
Levanté un dedo, dándome un momento para terminar mi cake-pop, y
notando que aunque Trace me miraba con amabilidad, su cita, no mucho.
—Hola, Trace.
Allí hubo algo íntimo sobre la forma en que se curvaron hacia arriba sus
labios mientras sostenía mi mirada. Claramente, su amiga notó eso
también cuando se envolvió alrededor de él presionando su muy femenino
cuerpo contra él.
—Vamos, cariño, vámonos.
El brazo de Trace se movió y, estuve tan fija en esa fabulosa extremidad,
no pude evitar ver mientras él la envolvía alrededor de la delgada cintura
antes de que su mano fuese a descansar en el trasero de ella. No fue hasta
que apretó y ella gimió profundo en su garganta que conseguí llevar mi
envidiosa mirada de esa espalda a sus ojos para descubrir que seguía
mirándome. Fue doloroso ver al hombre que deseas más que a un cake-pop
y saber que nunca lo tendrás porque tenerlo significaría convertirse en una
de tantas marcas en el pilar de su cama. Debe haber visto algo en mi
expresión porque la suya cambió, tan suavemente, pero estar cerca de él se
estaba haciendo tan difícil así que sonreí al tiempo que comencé a
rodearlo.
—Fue lindo verte de nuevo, Trace.
Salí del Starbucks combatiendo la decepción y atiborrando otro cake-pop
en mi boca. No me sentía como para ir a casa así que encontré un banco y
me senté. Había una parte de mí —una parte bastante grande— que se
sentó allí esperando ver a Trace. Era estúpido y muy juvenil; lo sé, pero
estaba enganchada con él. Sí, estaba siendo inmadura y después podría
tener una severa charla conmigo misma sobre actuar de acuerdo a mi edad.
Más pronto de lo que habría creído él y su reina de belleza aparecieron en
la cuneta saliendo del Starbucks. Vi como Trace llamó un taxi y mi
estómago bajó imaginando a donde irían. Un taxi amarillo se detuvo en la
cuneta y Trace abrió la puerta para la mujer pero en lugar de seguirla,
cerró la puerta detrás de ella. Él ni siquiera esperó que el taxi arrancara de
la cuneta cuando comenzó a bajar por la calle. Antes que pudiera discutir
conmigo misma un camino u otro, estaba levantada y caminando abajo por
la calle detrás de él. Podría argumentar que técnicamente estaba
31
acosándolo pero estaba tan malditamente curiosa sobre él. Basada en su
actuación en el Starbucks, pensé que él y su belleza estaban listos para irse
horizontales por un rato así que el hecho de que la pusiera en un taxi solo
momentos después que yo me fuese —no podía negarlo; estaba intrigada—.
Yo claramente no estaba recortada para trabajo encubierto ya que no
habíamos andado dos cuadras y Trace se dio cuenta que lo seguía. Era
mortificante perderlo en un montón de gente para que se escurriera detrás
de mí un minuto más tarde. Él dijo mi nombre y yo casi di un salto de tres
metros de la acera. Giré, sabiendo que estaba del color de un camión de
bomberos, y fui recibida por la más malvada sonrisa que alguna vez
hubiese visto.
—¿Estas siguiéndome, Ember?
Traté de mirarlo indignada pero era claramente tan buena actriz como
investigadora privada basada en la entretenida expresión de Trace.
—No, por supuesto que no. Solo estaba caminando. Es una excelente forma
de ejercitarse, caminando.
Hubo una diminuta sonrisa en uno de los lados de su boca antes que
ofreciera:
—He oído eso acerca de caminar.
No sé cómo conseguí sostener su mirada ya que sabía que él sabía que yo
estaba mintiendo. Y luego me impacté a mí misma. Culpo al azúcar de los
cake-pops o la cafeína o la adrenalina cuando abrí mi boca y pregunté:
—¿Qué pasó con tu amiga?
Empalidecí y luego enrojecí como remolacha. La reacción de Trace fue
interesante. El embutió sus manos dentro de los bolsillos delanteros de sus
vaqueros y se paró firme antes de decir:
—Estaba cansada.
Mentiroso. Él sabía que yo sabía que estaba mintiendo pero la pregunta que
yo tenía era ¿Por qué? Se suponía que era un jugador, del tipo tómalas-
déjalas así que ¿Por qué no la tomó antes de dejarla? Continuamos
mirándonos fijamente y tal vez estaba siendo soñadora pero sentí el aire
cambiando entre nosotros. No sé de dónde vino el coraje ya que
usualmente balbuceo cuando trato de hablar con un hombre.
32
—Un disparo o dos de expreso podría haberle ayudado con eso.
Él no dijo nada pero sus ojos se reían. No quería irme, quería permanecer
allí todo el día y hablar con él. Eso era raro, lo suficientemente raro para
hacerme mover hacia adelante.
—Bueno, probablemente debería ir a casa. Fue lindo verte de nuevo, Trace.
—¿Quieres que camine contigo hasta tu casa?
—Siempre quiero —lo dije y me di cuenta que en verdad lo dije en voz alta.
Evité mirar a Trace que estaba riéndose de mí. Este sería un buen momento
para que una bola de energía me noqueara. Empecé a alejarme de él
mientras sus risueños ojos seguían pegados a los míos.
—Estoy bien pero gracias.
—Espero que tengas un buen día, Ember.
Yo estaba más allá de las palabras así que en vez de eso sonreí, giré y hui.
Sentí sus ojos en mí hasta que me perdió de vista.
La mañana siguiente mientras comía mi desayuno consideré los cambios de
entrar al programa de protección de testigos. La idea de cambiar mi
identidad y desaparecer de la faz de la tierra era oh tan tentadora después
de mi ridícula exposición el día anterior. No solo había acosado a un
hombre sino que había sido atrapada por ese hombre acosándolo. No creo
que hubiese estado tan avergonzada en mi vida. Lo único que me impidió
recoger estacas y dirigirme por las colinas fue el hecho de que vivimos en
Manhattan. ¿Cuáles eran las posibilidades de que lo viera de nuevo? Pocas
o ninguna y eso me encantaba y desanimaba. Fui alejada de mis
pensamientos cuando sonó mi teléfono.
—Aló.
—Hola, Ember, soy Trent.
—Hola, Trent. ¿Qué tal?
—¿Te interesa salir esta noche?
33
—Sip, a donde sea que sirvan alcohol.
Pude oír la gracia en su voz cuando preguntó:
—¿Por qué?
—Porque algunas veces puedo ser asombrosamente estúpida.
—Claramente allí hay una historia. Tendrás que decirme todo más tarde.
—No si puedo evitarlo.
Él se rió de mí antes de ofrecer:
—Quiero echar un vistazo a los pavos reales. ¿Funciona eso para ti?
—Sí, ¿a qué hora?
—Iré por ti alrededor de las siete.
—Genial, te veré entonces.
Después del desayuno organicé el apartamento, listo por un tiempo, y justo
a las cinco me puse en marcha a mi habitación para estar lista cuando la
puerta se abrió y Lena entró. Las cosas habían estado un poco tensas entre
nosotras y yo odiaba eso, especialmente ya que vivíamos juntas. Por eso, y
por nuestra larga vida como amigas, es que traté de suavizar las cosas.
—Hola Lena.
Ella echó una ojeada hacia mí, una rara expresión en su rostro, antes de
decir:
—Hola
—Saldré esta noche con Trent. ¿Quieres venir?
—No, Todd y yo saldremos. Él me llevara al teatro —ella ofreció eso al
tiempo que se movía a través del apartamento hacia su habitación.
—Eso suena divertido. ¿Qué van a ver?
Ella se tensó antes de mirarme.
—¿Por qué te interesa?
—Estoy tratando de tener una conversación agradable, Lena.
34
Ella cerró los ojos un momento antes de ofrecer:
—No sé qué veremos, él va a sorprenderme.
No puedo entender como Lena no pudo ver que su relación con Todd no
era buena, no cuando alguien cambia radicalmente tan rápido. Deseé decir
algo, un amigo lo haría, pero Lena era el tipo de persona que no le gustaba
escuchar nada en contra de lo que quería o creía. Así que mordí mi lengua
y le ofrecí:
—Espero que tengas una buena noche.
Y luego desaparecí dentro de mi habitación, no molestándome en esperar
una respuesta.
El club estaba repleto pero Trent y yo nos las arreglamos para conseguir
una mesa. Era noche de Karaoke micrófono abierto por las siguientes horas
escuchamos voces atroces pero como el infierno que era divertido. Aprendí
algo sobre mí. Aparentemente, era de los que perdía toda inhibición
cuando bebía porque decidí que quería darle una oportunidad al micrófono
abierto. Cuando el micrófono estuvo libre miré sobre Trent.
—¿Subirías conmigo ahí?
—Sí.
Él se puso de pie, y buscó mi codo, mientras me guiaba hacia el escenario.
Agarró la guitarra acústica y tomó uno de los taburetes mientras yo tomé
el otro, el que estaba justamente frente al micrófono.
—¿Cuál canción, Ember?
Pensé por un momento antes de contestar.
—¿Conoces Blood Brother de Ingrid Michaelson?
—Sí.
Cerré mis ojos mientras Trent rasgueó las primeras medidas y luego
simplemente me perdí en la canción.
Me encantaría haber sido una estrella de Rock pero soy ridículamente
tímida y fortalecerme todas las noches con alcohol no sería prudente. La
canción llegó a su fin y hubo un momento de silencio antes de que el
público rugiera en aprobación. Me senté ahí sólo viendo hacia el público y
35
la excitación ardiendo a través de mí. Me levanté volteando hacia Trent y
corriendo hacia sus brazos.
—Bien hecho, Ember —susurró en mi oreja.
Di un paso atrás antes de presionar un buen, gran, húmedo beso en su
boca.
—Eso fue muy divertido.
—¡Demonios, sí!
Tres horas después, Trent y yo estábamos listos para irnos. Bebí unos
cuantos tragos y pensé que no estaba tambaleándome pero sabía que en la
mañana dolería. Me excusé para ir al baño y al regresar noté la sombra de
un hombre contra la pared. Me acerqué e inmediatamente lo reconocí. Mi
reacción fue sorprendente y totalmente involuntaria, la sangre se calentó
en mis venas. Empecé a pensar que tal vez era una bruja porque la
oportunidad de verlo aquí era totalmente imposible.
Una parte de mí se preguntaba si él no estaba acosándome. Sabía que tal
pensamiento era una locura y aún más que no me aterrara la idea de él
acosándome, me hizo calentarme en deseo. Estaba mirándome con esos
penetrantes ojos azules y traté de enfocarme en mi comportamiento del
día anterior, pero por suerte mi cerebro daba vueltas en espíritus y no
podía mantener mis pensamientos claros.
Sabía que debía haber ido hacia al bar con Trent pero me estaba sintiendo a
nueve pies de altura y a prueba de balas. Me acerqué y me detuve frente a
él. Estaba apoyado contra la pared con un pie casualmente sobre el otro y
sus manos dentro de los bolsillos de sus jeans. Estaba usando una
camiseta que se ajustaba a sus fabulosos brazos para el placer de mi vista
y, Oh sí, y los vi antes de cambiar mi mirada hacia él.
—Trace.
—Ember.
Miré alrededor antes de pasar mi atención detrás de él con timidez, una
pequeña sonrisa curvada en mis labios.
—¿Sola esta noche? —Una lenta y sexy sonrisa apareció en la orilla de su
boca, y sus ojos brillaron con humor—. Como ves. Fue bastante buena la
presentación.
36
—Ah, ¿viste eso?
—Sí, y no recuerdo haber disfrutado tanto algo.
Placer, puro y simple, crepitó a través de mí por esas palabras y entonces
preguntó:
—¿Lo haces frecuentemente?
—No, realmente soy muy tímida.
Su ceja se levantó muy ligeramente en respuesta.
—Oh. —Me incliné un poco más y él bajó su cabeza para mí.
—Estoy trabajando en un muy buen Buzz.
Su pequeña sonrisa se convirtió en una completa; encantadora y malvada.
Y literalmente me quitó el aliento. Estaba mirando su boca y sabía que
debía mirar hacia otro lado pero no podía porque, para ser honesta, él era
el hombre más hermoso que alguna vez haya visto. Gracias al alcohol
actualmente adormeciendo mi cerebro, abrí mi gran boca y dije
exactamente lo que estaba pensado.
—¡Dios, eres hermoso!
Su expresión cambió e imaginé cómo se vería antes de hacer una mueca
suya y el solo pensamiento de eso hizo a mi corazón palpitar fuerte en mi
pecho. Estar debajo él, agarrando sus densos bíceps, y moviéndose
profundamente dentro de mí. La visualización era demasiado ardiente y
empecé a abanicarme.
—Oh mi… necesito irme.
—¿Cómo irás a casa?
—Podría volar —murmuré tan pronto como Trent se nos unió.
—¿Estás lista, Ember?
¡No!
—Sí.
Trent miró de mí a Trace y de vuelta antes de decirme:
—Te veo en la puerta.
37
Lo observé irse antes de mirar de vuelta a Trace justo cuando se impulsaba
de la pared y se moviera, en un sexy estilo, para estar directamente frente a
mí. Pasó sus dedos en mi mejilla a lo largo de mi mandíbula antes de que
su pulgar rozara mi labio inferior, sus ojos siguieron el progreso antes de
que su mirada encontrara la mía.
—Buenas noches, Ember.
—Buenas noches.
No hice ningún intento de avanzar, aunque ya que no estaba muy segura de
que mis piernas me iban a llevar. Él sonrió, mientras descansaba sus manos
sobre mis hombros y me giró hacia la entrada, con la cabeza baja para que
sus labios pudieran susurrar sobre mi oreja. Esa acción había enviado
deliciosos escalofríos por mi espina dorsal.
—Tienes que poner un pie frente del otro, cariño. —Presionó un beso en mi
oreja y me dio un ligero empujón. Estaba en un estado de sobrecarga así
que hice exactamente lo que él sugirió, sólo puse un pie delante del otro.
Desperté en la mañana y quería quitarme la cabeza. Oh, hombre, me sentía
como la mierda. Estaba tentada a cubrir mi cabeza con las sábanas y
dormir todo el día, pero sabía que una vez empezara a correr me sentiría
mejor. Me arrastré fuera de la cama, me vestí apresuradamente y salí del
apartamento. Cuando llegué al puente Gapstow mi pie sólo se detuvo
porque Trace estaba ahí, esperando por mí. De todos los días que el
hombre podría haberse unirse a mí, eligió el día en cual me sentía como un
perro ahogado. Cambió a mi dirección, sus ojos fundiéndose en mí. Una
sonrisa tocó sus labios y se fue sobre mí.
—¿Cómo te sientes hoy, Ember?
…Como mierda. Hubo un constante impacto detrás de mis ojos y perdí un
poco el balance pero el correr ayudaría a desintoxicar el alcohol que
permanecía en mi sistema.
—Me estoy sintiendo mejor. —Creo que el alcohol hizo que preguntara—.
¿Por qué te estás uniendo a mí esta mañana?
—Supuse que probablemente necesitarías un poco de apoyo moral.
—¿Cómo sabías que vendría hoy?
—Me diste la impresión de alguien que no se da por vencida fácilmente.
38
¿Cómo supo eso de mí? Me pregunté cuando me escuché ausentemente
respondiendo.
—Tienes razón.
—¿No te importa, o sí?
Estaba más que probablemente alucinante toda esta conversación, pero no
había filo en su voz, como si estuviera realmente preocupado de que no lo
quisiera aquí. Yo sólo he pensado en él todos los días desde que nos
conocimos. Demonio, incluso había acosado al hombre. Sostuve su mirada
antes de responderle con una franqueza impresionable.
—Estaba siguiéndote el otro día.
Un flash golpeó en sus ojos antes de responder.
—Lo sé.
—Estás bajo mi piel, Trace. —Él no dijo nada al respecto, pero la mirada en
sus ojos hizo que las puntas de mis pies se estremecieran. De alguna
manera mantuve esa chispa antes de ofrecer—: He estado esperando que
me invitaras.
A pesar de que estaba siendo inusualmente abierta, bajé mi cabeza cuando
empecé a sentirme avergonzada. Tocó mi barbilla con su dedo y levantó mi
mirada hacia él.
—He querido.
Inmediatamente traté de entender sus palabras. Él quería hacerlo,
entonces, ¿qué lo detenía? Estuve muy tentada al preguntar pero decidí que
no. Nos calentamos en silencio y corrí 5 millas con Trace, manteniendo el
paso conmigo. Luego de calentar él dijo:
—¿Irás por tu café?
—Sí.
—¿Te importaría si me uno?
—Me gustaría eso.
Empezamos el camino y no pude dejar de mirarlo desde la esquina de mis
ojos. Él era realmente asombroso y el hecho de que estuviera aquí,
39
conmigo, hacía que mi corazón saltara. Empujé mi enamoramiento cuando
su voz rompió el silencio.
—Hay un club aquí que creo que tu amigo y tú tal vez disfrutarían. Se
llama Nocturno y está en el pueblo. Tienen micrófono abierto todas las
noches.
Giré mi cabeza hacia él y sonreí.
—Tendremos que darle un vistazo.
—Si decides ir, ¿podrías avisarme? Me gustaría escuchar tu presentación
otra vez.
Una malvada emoción bordeó mi espalda ante la mirada de Trace. ¿Cómo
hice para recuperar mi teléfono para guardar su número sin temblar? No
sabía. Mi voz era apenas un susurro cuando contesté.
—Lo haré.
Llegamos a Starbucks y abrió la puerta para mí, ofreciéndome una sonrisa
y diciendo:
—Te veo luego, Ember. —Luego se fue.
Llamé a Trace tres noches después y le dije en mensaje que Trent y yo
iríamos al Nocturno.
En el bar con Trent me encontré constantemente mirando la puerta. Había
tenido unos días para pensar sobre la propuesta de Trace por eso le llamé,
y no podía mentir, estaba sorprendida. Trace tenía la reputación de un
jugador pero su comportamiento conmigo había sido de un completo
caballero.
Yo sabía que se acostaba con cualquiera, era obvio desde las miradas que
las damas le daban, pero no durmió con esa belleza de Starbucks. No se
detenía con una mujer y sin embargo yo lo había visto un par de veces y
todavía parecía interesado en verme más. Era una contradicción caminante
y ya que yo estaba encantada por él, este comportamiento al contrario sólo
me hizo querer más. Fui apartada de mis pensamientos cuando Trent
agarró mi mano.
—Estamos listos.
40
No estaba hasta al punto de cantar, ya que no me quería exceder en el
alcohol de nuevo, así que iba a acompañar las excelentes habilidades de
Trent con la guitarra. Me instalé detrás del piano y me perdí en la música
tan pronto mis dedos tocaron las piezas de marfil.
Después de nuestro primer número, la multitud aplaudió tan fuerte que
presentamos otro y luego otro. Cuando finalmente bajamos del escenario
varias personas sacudieron nuestras manos y nos dieron sus tarjetas de
visita para posibles actuaciones. Dos puntos al instante se abrieron para
nosotros en el bar y bebidas frescas fueron entregadas.
—Podría acostumbrarme a esto —dijo Trent cuando me sonrió antes de
tocar mi vaso con el suyo.
—Yo también.
Pasamos la siguiente hora hablando y todo el tiempo me di cuenta de la
bella morena en la barra del bar estaba mirando a Trent. Yo sabía que él la
había visto, también, ya que estaba mirando hacia atrás.
—Trent, ve a saludar.
—No quiero dejarte aquí sola.
—Voy a estar bien. Ve. Ella es bonita.
Una sonrisa brilló en su rostro.
—Lo es, ¿verdad? Bueno, voy a quedarme por aquí, donde puedo verte y no
te vayas sin mí.
—Sí, papá.
Me dio un beso en la cabeza antes de que se levantara, agarró su cerveza, y
caminó por el bar hacia la morena. Sonreí, observándolos durante un
minuto, antes de volver la mirada hacia mi vino. Estaba decepcionada
porque Trace no había llegado, pero en realidad no había hablado con él
antes, sólo dejé un mensaje, y sabiendo que tenía una vida social muy
activa, no fue realmente una sorpresa.
Terminé mi bebida y vi que Trent y la morena se habían conectado. Yo
estaba cansada de todos modos, así que iba a dar por encerrada la noche.
Me dirigí a ellos y Trent sonrió mientras me acercaba.
—Ember, está es Kelly.
41
—Hola, Kelly. —Era bonita con el cabello castaño y los ojos azules
brillantes. Me sentí un poco tímida cuando me saludó, pero no parecía
sufrir esa aflicción cuando estaba hablando con Trent. Esta observación
trajo una sonrisa en mis labios.
—Hola, Ember.
Volví los ojos hacia Trent.
—Me voy a casa.
—Ok, te ayudaré a conseguir un taxi.
—No, estoy bien.
—¿Está segura?
—Sí.
Trent me dio un beso en la mejilla antes de susurrar:
—Cuídate.
—Sí, papá.
—Fue un placer conocerte, Kelly.
—Igual, Ember.
Caminé por el club hacía la puerta principal y cuando di un paso en la
fresca noche me detuve porque en la acera estaba Trace que acababa de
estacionar su moto. No pude evitar sonreír; era totalmente involuntario. Vi
como su pierna metida en un jeans giraba sobre su moto y me tomé un
minuto para apreciar cómo los vaqueros estaban ajustados en los
músculos de su muslo. Se volteó y por un segundo vi placer arder en
aquellos los ojos.
—Ember.
—Trace.
—Me perdí tu presentación, ¿no?
—Sí.
—¿Te vas?
42
—Así es.
Él sonrió mientras se paraba justo en frente de mí.
—Siento llegar tarde. —Agarró mi mano—. ¿Vienes conmigo?
Yo estaba un poco nerviosa de si aceptar, ya que en realidad no lo conozco,
pero mi instinto me decía que estaría a salvo con él y entonces me quedé
con el instinto.
—Sí.
Me llevó a su moto antes de colocarme el casco en la cabeza. Se sentó a
horcajadas sobre la bestia de negro y cromo, para que yo pudiera subir.
—Apóyate en mí, Ember.
Volamos por las calles con el aire fresco nocturno sintiéndose maravilloso
contra mi piel antes de que nos detuviéramos en el estacionamiento de un
restaurante veinticuatro horas. Bajé de la moto de Trace y quité el casco de
mi cabeza entregándoselo para que lo colocara en el manubrio. Entrelazó
nuestras manos y cruzamos las puertas.
Se posicionó frente a mí y se quitó la chaqueta, mientras tomé un
momento para estudiar la belleza de hombre que tenía delante de mí. Mis
ojos se detuvieron en su brazo izquierdo y pude ver la representación de
Hades y su reino del infierno con sus demonios ardiendo en las llamas del
purgatorio. Era a la vez inquietante y hermoso.
—¿Tienes hambre?
Era cerca de las dos de la mañana y había comido alrededor de las cinco de
la tarde de día anterior. Tenía hambre, pero antes de que pudiera contestar
mi estómago lo hizo por mí con un ruido fuerte y largo. Traté de actuar
indiferente sobre el rugido ensordecedor que hizo temblar nuestra cabina y
esperaba que él no lo hubiera escuchado, pero cuando vi la sonrisa que se
abrió en su rostro supe que lo había hecho.
Ordenó suficiente comida para alimentar a un pequeño país. La camarera
necesitó de otras tres ayudantes para depositar los platos de panqueques,
huevos revueltos, tostadas francesas, croquetas de papa, salchichas y
tocino, y me sentí culpable por desperdiciar tanta comida, pero no debía
haberme preocupado por eso. Trace me sirvió en el plato suficiente comida
para mí —una pequeña fracción de lo que había pedido— de la que era
43
suficiente para alimentar a un hombre de trescientas libras y procedió a
comer todo lo demás. No quedó siquiera un huevo por comer. No quise
decirlo en voz alta lo que estaba pensando, pero, sinceramente, no podía
detenerme.
—Nunca he visto nada como eso. Tú, literalmente, acabas de comer tu peso
corporal en comida. Creo que puede haber roto un récord mundial.
Deberíamos llamar a Guinness.
Él se echó hacia atrás y sonrió.
—Soy un niño grande.
El comentario hizo que mis ojos inconscientemente lo evaluaran por
encima de su excelente forma y tuve que estar de acuerdo, pero no era un
muchacho, oh no. Era sin duda cien por ciento un hombre. Cuando mis
ojos volvieron a él me estaba estudiando silenciosamente antes de
preguntar:
—¿Cuáles son tus intereses fuera de la música?
—Me encanta leer. Me gusta viajar de un lugar a otro, a vivir un día en la
vida de alguien más.
Sonrió antes de preguntar:
—¿Qué te gusta leer?
—Estoy recorriendo los clásicos, leyendo ahora Jane Eyre de Charlotte
Bronte.
—Lo siento, te eché de menos esta noche. ¿Qué cantas?
—No canto porque no bebo alcohol suficiente, así que acompañé a Trent en
el piano.
—¿No bebes suficiente alcohol?
—Soy tímida para encontrarme sin la ayuda de alcohol. Me pongo
demasiado nerviosa para levantarme delante de una sala llena de personas
y cantar.
—Es una lástima, porque tienes una voz preciosa, Ember.
44
Me sentía como un pavo real, ante el cumplido, y quería pavonearme con
placer, pero fui alejada de esa tentación cuando Trace añadió:
—Lo siento me perdí tu presentación. ¿Cuánto tiempo haces que tocas el
piano?
—Desde que era una niña. Fui criada por un padre soltero y aunque él me
enseñó todo tipo de habilidades útiles ninguna de ellas se considera
habilidades típicas femeninas así que me inscribió en clases de piano.
Como sucedió, era una estudiante rápida.
—¿Trent es tu novio? —Escalofríos pasaron por mi espalda con esta
pregunta y probablemente era sólo mi imaginación, pero parecía muy
interesado en mi respuesta.
—No, él es sólo un amigo. Nos conocimos en el trabajo y descubrimos que
ambos tenemos un interés por la música.
—¿Dónde trabajas?
—Clover.
Me di cuenta de que algo brilló en sus ojos, parecía una reacción, pero
luego cambió el tema.
—Tú no eres local. —Él no lo estaba preguntando.
—No, yo crecí en Fishtown, una pequeña comunidad en Filadelfia, fui a la
escuela en UD4
y me trasladé aquí el verano pasado.
—¿Por qué a la ciudad de Nueva York?
—Soy aspirante a escritora y pensé que este era el lugar para estar.
—¿Y tenías razón?
—Sí, me gusta estar aquí. ¿Y tú, Trace? ¿Qué haces?
Él pareció dudar por un momento antes de que ofrecer:
—Soy un luchador amateur.
Eso sin duda explicaba los moretones y las manos rápidas. Esperé que
dijera algo más, pero no lo hizo.
4
UD: Universidad de Delaware.
45
En su lugar, se inclinó y tomó un mechón de mi cabello entre sus dedos
pulgar e índice mientras sus ojos se posaban en los míos antes de decir:
—Me alegro de que nos encontráramos esta noche.
—Yo también.
Trace me trajo a casa a las siete de la mañana y yo estaba tan cansada que
apenas podía mantener los ojos abiertos. Pensé que sólo iba a dejarme,
pero no, estacionó su moto en la acera y me acompañó hasta la puerta.
—Realmente me divertí mucho esta noche, gracias —le dije.
—Yo también. —Quería que me besara, casi fruncí los labios, pero entonces
él dio un paso lejos de mí mientras metía las manos en los bolsillos de sus
pantalones vaqueros. Tuve la sensación de que lo hizo para pararse a sí
mismo de tocarme, pero yo quería que lo hiciera. En todos lados.
—Buenas noches, Ember.
—Buenas noches, Trace.
Entré y me giré mientras una sonrisa se dibujaba en mis labios. Cerré la
puerta detrás de mí y aunque no lo pude ver, de alguna manera supe que él
se quedó allí hasta que oyó cómo puse el bloqueo en su lugar.
Subí las escaleras hasta mi apartamento y me dirigí directo a una acalorada
discusión entre Lena y Todd.
Todd me vio y me habló entre dientes mientras saltaba junto a mí.
—¿Estás bien, Lena?
Sus ojos verdes miraron a los míos y parecía enfadado conmigo. ¿Por qué,
por volver a casa? Siendo que eran las siete de la mañana, creía que les
había dado el apartamento durante tiempo suficiente.
—Estoy bien. Me voy a la cama.
Y entonces ella también se enfureció.
Dormí hasta las dos de la tarde y desperté con menos ganas aún de salir de
mi dormitorio. Noté el movimiento en la otra habitación que indicaba que
Lena estaba en casa, posiblemente Todd también, y no tenía sentido
retrasar lo inevitable. Bajé de la cama y me dirigí al baño. Un poco más
46
tarde, entré en la cocina para encontrar a Lena sentada en la mesa con una
taza de café enfriándose frente a ella.
Estaba mirando por la ventana tan perdida en sus pensamientos que ni
siquiera me oyó entrar.
—Hola, Lena.
Su cabeza se sacudió en mi dirección antes de que ella se levantara y
caminara alrededor de la mesa para envolverme en sus brazos.
—Lamento haber sido una perra, Ember.
—¿Estás bien?
—Sí, Todd estaba borracho y molesto por perder una apuesta grande.
—¿Una apuesta?
—Sí, ya sabes: póker, billar, ponis. Le gusta jugar... y aparentemente Todd
odiaba perder y se estaba exponiendo a sí mismo al fracaso ya que las
probabilidades estaban en su contra en el juego.
—¿Con qué frecuencia juega?
Sus ojos eran como fuego verde en respuesta a esa pregunta benigna.
—No muy a menudo. —Me di cuenta por la forma en que sus ojos se
movieron que estaba mintiendo.
—¿Es así cada vez que pierde?
Ella no respondió, pero no era necesario.
—En serio, Lena, creo que realmente deberías reconsiderar el tener una
relación con él. ¿De verdad quieres involucrarte con un jugador impetuoso?
—Él es más que eso. Sí, lo del juego es inquietante, pero es sólo una
pequeña parte de lo que es. Me gusta, de verdad. Sólo dale una
oportunidad, ya lo verás.
Yo no era tan optimista y peor aún, me preocupaba que Lena pudiera
descartar tan fácilmente lo que yo pensaba que era una señal de alerta
grave acerca de la personalidad de Todd, pero ¿qué podía decir?
—Está bien.
47
Más tarde ese día, mi padre llamó y el sólo escuchar su voz me levantó el
ánimo.
—Hey, Emmie, ¿cómo va la gran ciudad del mal?
—Conquistada —fue mi respuesta estándar ridícula.
—¿Cómo está Lena?
—Ella está saliendo con un jugador, uno impetuoso.
—¿Cuánto tiempo han estado juntos?
—Acaban de comenzar a salir.
—Los jugadores son muy difíciles, muchacha. Me parece que su relación es
prematura que Lena debería dejar ir y salir de Dodge5
.
—Esos son exactamente mis pensamientos, pero ella quiere intentarlo.
—¿Siguen compartiendo una cuenta bancaria?
—Sí, diferentes cuentas dentro de la misma cuenta, pero sí.
—Si fuera tú movería el dinero, cariño, obtén tu propia cuenta. Querer
hacer que funcione con un jugador podría hacer que Lena se la habilite y lo
que un jugador necesita más que nada es dinero.
Mierda, ni siquiera había pensado en eso.
—Tienes razón. Lo haré el lunes por la mañana.
—Emmie, he querido hablarte de esto por un tiempo. Sé que tú y Lena han
sido cercanas desde que eran niñas en la escuela, pero creo que deberías
buscar largo y tendido en su relación.
—¿Qué quieres decir?
—¿Tu timidez, como tú lo llamas? No creo que sea timidez en absoluto,
niña, porque te he visto irte cara a cara con un equipo de hombres y
mantener tu lugar. Creo que si pasaras menos tiempo con Lena, podrías
encontrar que no eres tan tímida como piensas.
5
Salir de Dodge: Expresión utilizada para sugerir que se debe abandonar una situación
mala y/o peligrosa.
48
—¿Qué significa?
—Ella te socava, Emmie, empequeñeciéndote para parecer mejor. Tú
aceptaste el papel de la sombra mientras ella era el centro de atención, y
peor aún, te convenció de que las sombras están donde prefieren estar.
Tuve que tomar asiento, porque era la primera vez que oía que mi padre no
era fan de Lena.
—¿Por qué nunca me lo dijiste antes?
—Quiero que seas feliz y Lena parecía darte eso, pero tengo que admitir
que empujé lo de UD en Temple porque quería que te alejaras de ella
durante cuatro años. Piensa en tu tiempo en Newark, Emmie. Brillaste.
Yo no había pensado en ello, pero tenía razón.
—Ten cuidado. Lena vela por Lena y si llega el momento en que necesites
que ella te guarde la espalda, yo no contendría la respiración esperando
que lo hiciera.
Tenía la terrible sensación en mi interior de que mi papá había dado en el
clavo.
—Lo haré, papá, y gracias por el consejo.
—No hay problema, chica. Cuídate. Te amo.
—Te amo, papá.
49
Capítulo 3
Traducido por Steffanie, Elena Ashb & Clarksx
Corregido por bibliotecaria70
unes por la mañana me encontraba frente a mis finanzas no
solo saque mi dinero de nuestra cuenta conjunta, sino que también
me cambié a otro banco. Le expliqué a Lena que me inscribí en algún
tipo de pagos electrónicos y me daban un descuento si me cambiaba de
banco. Realmente esperaba que Todd pudiera dejar de apostar pero si no,
me sentiría aliviada de que mi dinero estuviera a salvo.
Más tarde esa noche tenía que trabajar. Clover estaba patrocinando otro
evento benéfico, esta vez para mujeres y niños maltratados. El menú
incluye el plato más popular y cada evento cuesta unos mil dólares el
asiento.
Pueden imaginarse mi sorpresa y confusión en algún punto de la noche al
ver a Trace entrar. Me di cuenta cuando lo vi que realmente no sabía nada
de él. ¿Qué es lo que hace para ganarse la vida para que pudiera pagar el
precio de dos mil dólares para esta cena?
Iba vestido con un hermoso traje negro claramente hecho a medida y
aunque parecía elegante, no se podía negar el cuerpo duro y musculoso
bajo él. El traje era acompañado por una camisa negro ceniza y una corbata
de seda de colores, decir que lucía exquisito era no estar siendo justa con
él.
La mujer en su brazo es una rubia despampanante en un vestido plateado,
con la espalda descubierta. Sus afilados rasgos insinuaban
descendencia eslava.
Estaba llena de decepción al verlo con ella, pero fue una buena revisión de
la realidad. Ingenuamente esperaba que el desayuno de la otra noche
pudiera haber sido el comienzo de algo, pero Trace no jugaba de esa
manera y tenía que recordar eso.
L
50
No me gustó, en realidad estaba molesta de que estuvieran sentados en mi
sección, pero ya que el menú era fijo sólo tenía que llevarles sus bebidas y
luego llevar sus platos de comidas. Cuando me acerqué, la cabeza de Trace
se movió en mi dirección y luego sus ojos se encontraron directamente con
los míos.
—Hola, Ember.
—Buenas tardes. Me alegro de verte, Trace.
Mis ojos se movieron de él a su cita, que me miraba fríamente con ojos
pálidos azules
—¿Puedo ofrecerles algo de beber?
—Patron, solo —dijo ella antes de volver su mirada a Trace. Decir que el
aire era frío sería un eufemismo.
—Dalmore, solo. Gracias, Ember.
Miré hacia arriba y vi una sonrisa en sus labios y sonreí como respuesta
involuntaria antes de que desapareciera para ir por sus bebidas.
El resto de la noche fue de la misma manera. Su cita era una perra
fría. Trace era afable y educado. Me pregunto por qué se sometía a una
persona tan fría como ella. Los miré y me di cuenta de que su frialdad se
dirigía únicamente a mí, lo que me pareció extraño teniendo en cuenta que
yo solo era un miembro del personal de servicio.
Una conmoción en toda la zona del comedor llamó mi atención. Reconocí al
comensal, era un habitual y cuando estaba sobrio era encantador,
pero cuando estaba borracho por lo general no podía detenerse después
de una, dos o tres copas.
Usualmente es colocado en mi sección porque aprendí a manejarlo.
Después de beber su bebida número seis en realidad no estaba saboreando
el whisky de cuarenta dólares porque Trent y yo podíamos agarrar sus
bebidas y cortar el escoces con agua. Eso tuvo el efecto de que no se fuera
en una espiral descendente, pero como cualquier persona que haya
bebido demasiado sabía, una vez que el alboroto terminara comenzaría a
desvanecerse, remplazado por el cansancio. Incluso tuve que llamar a la
compañía de taxis para que llevaran al señor Forester a casa. Claramente,
51
Cindi no aguaba sus bebidas, ya que su voz se elevaba y su mano se movía.
Caminé con determinación antes de detenerme justo en frente de él.
—Ember, que hermosa chica, me alegro de verte.
—Y usted, señor Forester. ¿Cómo estuvo la cena de esta noche?
—Maravillosa, como siempre.
Trent se acercó en ese momento con una nueva bebida y me la entrego a mí
con un guiño.
—Aquí tiene, señor Forester.
—Eres demasiado buena para mí, Ember.
—Tonterías.
Tenía los ojos inyectados de sangre mirando a Cindi como si fueran de
color rojo remolacha y retorciéndose las manos nerviosas ante ella.
—No es tan buena como tú.
—Es nueva, señor Forester, todavía está aprendiendo el oficio.
—No es tan bonita como tú tampoco.
Me sonrojé cuando me volví a Cindi y sonreí.
—Me hare cargo por ti.
Ella lucía como si le hubiera regalado la luna.
—Gracias.
Me quede con el señor Forester durante unos minutos hasta que conseguí
que se calmara y luego tenía que ir a ver a mis otros clientes.
—Ya vuelvo. Tengo que ir a comprobar mis otras mesas.
—No tardes mucho, preciosa.
Mientras me alejaba, no pude evitar sonreír, porque tan halagador como
fue para mí oír esas palabras del señor Forester, sería mejor escucharlas de
alguien que no tuviera sus tres hojas tiradas al viento.
52
La última mesa que visité fue la de Trace solo para encontrármelo sentado
solo, en silencio mirándome. No podía dejar de mirar el asiento vacío
frente a él, que debía ofrecerle.
—Está en el baño de damas.
—Por supuesto. ¿Puedo ofrecerte algo más?
—Manejaste muy bien a ese hombre, Ember.
—Crecí con trabajadores de puerto.
—Él tiene razón, ¿sabes?
Sabía que mi confusión era claramente visible en mi cara cuando le
pregunte:
—¿Razón en qué?
—Tú eres preciosa.
Antes de que pudiera conseguir devuelta mi cabeza por sus palabras, su
cita volvió, y no debió gustarle la forma en que Trace me miraba porque
ella cogió su mano mientras me miraba.
—Él no es para ti, cariño, además está ocupado por esta noche, así que
tendrás que buscarte a otro para que te quite la picazón.
Sus palabras me molestaron, casi irracionalmente así que, y antes de
darme cuenta me incliné sobre la mesa, y quede al nivel de los ojos de ella.
—Tienes razón; no es para mí, porque cuando lo miro veo mucho más que
un semental en celo. —Ante su mirada de indignación me volví con
mis duros ojos azules antes de agregar—: Y si tuviera la suerte de llamar
su atención te aseguro que no estaría de acuerdo con tenerlo por solo una
noche. —Entonces coloqué la cuenta sobre la mesa y me fui.
Tomé la fuerza de voluntad que no sabía que poseía al irme de la mesa de
Trace y verificar al señor Forester pero, afortunadamente, la mesa estaba
vacía. No sabía lo que me había poseído a decir lo que dije, pero con toda
honestidad, no lamento lo que dije. Tome la carpeta de cuero negro para
registrar el pago y tuve que enderezar mis rodillas para no hundirme en el
suelo cuando me di cuenta de que Trace me había dejado el cincuenta por
ciento de propina.
53
Pocos días después de mi representación inusual de temperamento en
Clover, estaba corriendo en Central Park.
Los árboles estaban empezando a cambiar de colores y el aire fresco me
helo la piel. Mis pensamientos se dirigían a esos pequeños pecados de
pastelitos, ya me estaba volviendo un poco adicta a esos pastelitos.
Debido a lo que estaba haciendo podía disfrutar de uno esta tarde. ¡Sí!
Estaba teniendo un momento fantaseando con ese pastelito en un plato y
no estaba prestando atención a mi entorno.
Me asusté cuando oí a alguien gritar y cuando me quise dar cuenta de que
me estaban gritando a mí ya era demasiado tarde. Recuperé la
concentración a tiempo de tener una colisión de frente con una bestia de
perro, nosotros caímos al suelo, nuestros miembros distendidos. Trate de
tomar aliento en mis pulmones cuando el perro se paró frente a mí en mi
torpe posición.
Luego me empezó a lamer con su enorme y húmeda y rosada lengua.
Fabuloso. Volví la cabeza para evitar su lengua y fue entonces que vi dos
botas negras, desaliñadas. Seguí las piernas unidas a las botas y tuve un
momento de claridad ante mis ojos, eventualmente mis ojos se
encontraron con unos azul acero.
Miré por un momento a Trace, quien estaba sonriéndome, antes de rodar
mis ojos a su amigo, y honestamente, ¿quién diablos estaba en el agua?
Largo cabello negro enmarcaba un rostro de belleza pura; como sus ojos,
que eran verdes como la hierba de verano, me miraban con humor. Cerré
los míos y quise que la tierra se abriera y me tragara pero cuando abrí mis
ojos todavía estaban ahí, sonriendo.
Y luego Trace extendió su mano hacia mí.
No pude evitar la pequeña emoción que se esparció a través de mí desde
que Trace supo que yo corría esta ruta cada mañana.
Este encuentro no era una coincidencia. ¿Y qué significa eso?
―Ember.
Acepté su mano ofrecida cuando me ayudó a ponerme de pie. El perro
estaba sentado al lado del chico, tan perfecto como tú lo quieras. No pude
54
evitar la mirada penetrante que di al perro que sólo hizo al amigo de Trace
reírse en voz alta antes de que me ofreciera su mano.
―Rafe McKenzie. Gracias por detener a mi perro, incluso si tu método fue
poco convencional.
Estreché mis ojos y tuve que reprimir las ganas de sacarle mi lengua.
―Ember Walsh, y estaba más que feliz de jugar a la banda de frenado pero
realmente deberías prestarle más atención a tu perro.
―Raramente se escapa.
―¿En serio? Así que hoy es una excepción.
Vi su mirada de confusión solo mientras Trace empezaba a reír, quien tenía
a Rafe mirando hacia abajo sólo para darse cuenta que su perro se había
ido otra vez.
―Demonios. ―Todos giramos para ver como el gran manchón negro corría
hacia el camino en la distancia. Cuando era joven mi trabajo a tiempo
parcial era pasear perros y había aprendido la voz con la cual las bolas de
pelo de cuatro patas eran más receptivas.
―¿Cuál es su nombre? ―pregunté.
―Loki.
Puse mis dedos en mi boca y soplé un fuerte silbido que llamó la atención
de Loki haciendo que se detuviera y se volviera en la dirección del sonido.
―¡LOKI, VEN! ―llamé en una voz de mando.
Como magia, el perro trotó hacia nosotros, deteniéndose en frente de mí.
Acaricié su cabeza antes de alcanzar su correa.
―Bienvenido, Loki.
Volví mis ojos a Rafe y lo encontré estudiándome silenciosamente. Le di la
cuerda mientras sonreía y le hablé como si me dirigiera a un niño de cinco
años.
―Quieres aferrarte a esto realmente fuerte.
Su rostro era inexpresivo por un momento y luego echó su cabeza hacia
atrás y aulló de la risa antes de darse la vuelta a Trace.
55
―Me gusta.
Sonreí.
―Fue un gusto conocerte, Rafe. ―Moví mis ojos al perro y acaricié su
cabeza―. Loki, sé un buen chico. ―Cuando mis ojos encontraron a Trace lo
descubrí mirándome con una expresión que parecía como afecto―. Un
gusto en verte otra vez, Trace.
Extendió la mano y tocó con su dedo mi mejilla antes de dirigirla abajo a lo
largo de mi mandíbula cuando susurró:
―Gracias, Ember.
Estando tan cerca de él, mi pulso era errático, y sabía que lo vio cuando su
dedo rozó contra el punto del pulso que brincaba en un ritmo espástico.
Las palabras eran imposibles así que asentí en reconocimiento y luego di la
vuelta sin una palabra y corrí, no caminé, lejos. Aún no estaba fuera del
parque cuando mi teléfono sonó y cuando miré mi corazón saltó en un
latido.
―Trace.
―Ember. ¿Estás libre esta noche?
―Sí.
―¿Voy por ti a las siete?
―Está bien.
Colgué mientras una sonrisa se extendía por mi rostro cuando floté, no
caminé a casa.
Unas pocas horas después estaba en casa, limpiando el apartamento con
una permanente sonrisa estampada en mi cara.
Cuando Lena llegó a casa quise hablar con ella acerca de Trace pero cuando
la miré supe que estaba de mal humor.
Se estaba haciendo un poco incómodo el apartamento porque ella era
constantemente una perra pero nunca sabía lo que iba a hacerle enojar. Se
estaba convirtiendo en una completa extraña y sabía que la razón de eso
era Todd. Me dije que no iba a decir nada, pero era mi amiga y no estaba
56
siendo mucho de yo si no decía nada. Me uní a ella en la cocina mientras
ella buscaba a través del correo.
―¿Lena?
Me miró y vi el humor detrás de sus ojos.
―¿Qué es lo que está pasando contigo? Has estado fuera de ti, francamente
desagradable.
―No hay nada malo conmigo. Deja de ser tan sensible.
Sentí que mi humor se agitaba mientras sostenía su mirada.
―Has sido una perra desde que empezaste a salir con Todd. Si él te ha
hecho tan jodidamente miserable, ¿por qué sigues con él?
―Él no me ha hecho miserable. Lo amo.
―Apenas le conoces.
Ella se apoyó en el mostrador con una mueca desagradable que cubrió su
cara.
―¿Estás dándome consejos sobre relaciones? ¿La-chica-que-tiene-23-años-
y-aun-es-virgen?
―¿Y eso no es ser una perra?
―No necesito tu permiso o tu aprobación, Ember. No te metas en mis
asuntos.
―Está bien, siempre y cuando detengas la maliciosa mentira porque,
francamente, Lena, tus asuntos realmente apestan. ―Y entonces me giré
sin otra palabra y caminé a mi habitación.
Trace fue muy puntual y estaba tan entusiasmado sobre nuestra cita como
lo estaba yo, aunque estaba desalentada por la confrontación con Lena.
Cuando tiré de la puerta para abrirle, parecía reconocer que algo estaba
mal cuando preguntó:
―¿Estás bien?
―Sí, solo problemas con mi compañera de habitación.
―¿Quieres hablar acerca de eso?
57
―No.
Me estudió por un minuto antes de preguntarme:
―¿Estás lista?
―Lo estoy.
Alcanzó mi mano y unió nuestros dedos. El calor del contacto se sintió
realmente bien. Me condujo a su motocicleta y colocó su casco en mi
cabeza antes de que se sentara a horcajadas sobre la moto para que
pudiera subir. Me gustaba viajar con él, me gustaba tener una excusa para
estar tan cerca de él. Cuando llegamos a la pequeña galería, me sorprendió
agradablemente.
―Este artista es uno de mis favoritos —ofreció a modo de explicación.
Me jaló hacia la pequeña galería y me dio un vaso de vino de un camarero
que iba pasando antes de abrirnos paso a la primera pintura. El artista sin
duda alguna era muy talentoso pero sus pinturas eran todas muy oscuras.
En cuanto a su trabajo se puede casi ver a los demonios que atormentaban
al hombre y cómo trató a través de la pintura exorcizarlos. En un momento
de la tarde, Trace estaba estudiando una pintura particularmente
inquietante que representa rostros, alargados en el terror. Los ojos eran
huecos negros y la boca había sido pintada para mirar como si gritaran
pidiendo ayuda, pero las palabras no salían. Estaba tan obsesionado con la
pintura que él era ajeno a todos a su alrededor. Mirándole, lo que rompió
mi corazón era la mirada en sus ojos, una mirada vacía que era muy similar
a la de los ojos en la pintura.
Me quedé mirándole y me di cuenta de que le gustaba seguir a este artista
porque podía relacionarse con él.
Trace Montgomery tenía sus propios demonios. Mis ojos se movieron hacia
el brazo y al tatuaje, mientras las lágrimas quemaron la parte de atrás de
mis ojos. ¿Qué secretos esconde? Me aparté de él para que no me viera
mirándole y se movió al otro lado de la habitación.
Vi que una mujer se le acercaba. Ella había estado mirándole toda la noche.
Su mano se apoyó en su brazo, y bajó los ojos para que pudiera mirarle a
través de sus pestañas. Estaba lanzando todas las vibraciones correctas, las
que decían: Sí, puedes levantar mi falda y llevarme contra la pared. Lo
58
interesante fue la respuesta que Trace le dio. Para un jugador, él de manera
muy eficaz la silencio antes de alejarse de ella.
Sus ojos se encontraron con los míos a través del cuarto y una sonrisa se
dibujó en sus labios cuando se dirigió hacia mí. Probablemente estaba
leyendo demasiado en él, pero mi corazón dio una vuelta lenta y larga en el
pecho. Se detuvo frente a mí y tuve el impulso más fuerte de envolver mis
brazos alrededor de él y simplemente retenerlo. Tuve una terrible sospecha
de lo que le faltaba en su vida, alguien que le ofrezca una sencilla
comodidad. Había mucho más de Trace Montgomery que cumplía con su
mirada y quise saberlo, todo de él.
—¿En qué piensas?
Sostuve su mirada y una sonrisa se dibujó en mis labios mientras mi
corazón dolía.
—Su trabajo es hermoso.
Y muy preocupante.
—¿Estás lista para irnos?
—Lo estoy, si tú lo estas.
Tomó mi mano y vinculamos los dedos mientras caminábamos desde la
galería hacia su moto. Estábamos a mitad de camino por el aparcamiento
cuando ambos escuchamos el sonido. Sonaba como un grito ahogado, pero
el aparcamiento no estaba iluminado muy bien, así que era difícil ver algo.
Trace estaba tenso a mi lado cuando me llevó de nuevo a la galería.
—Espera aquí. —Antes de que pudiera decir nada se volvió y desapareció
en las sombras.
Me quedé allí durante unos pocos minutos cuando oí el sonido
característico de la carne contra carne. No fue una elección consciente de
que el sonido me estuviera siguiendo y fue entonces cuando vi a Trace. Él
estaba golpeando a un tipo; su puño fue implacable mientras golpeaba el
rostro del hombre. No podía moverme, no podía apartar los ojos de la vista
y era debido a la mirada en el rostro de Trace. No podría describir el
aspecto pero sacaba mi maldito miedo fuera.
Entonces me di cuenta de la mujer, que estaba inclinada cerca de un coche
y de inmediato corrí hacia ella.
59
—¿Estás bien?
—Lo estoy, gracias a él.
Volví la cabeza mientras que Trace dejaba caer al tipo que parecía haberse
desmayado. Cuando sus ojos se encontraron con los míos vi un nivel de ira
en él que daba miedo. Cuando habló, su voz era suave, pero amenazante.
—Se suponía que te quedarías en la galería.
—Quería ayudar.
Vi como apretaba los puños y que estaba tratando muy duro de controlar
su temperamento cuando dijo:
—Debo llevarte a tú casa.
En ese momento el dueño de la galería salió a ver qué pasaba. Trace se
acercó a él, hablaban en voz baja durante unos minutos antes de que el
hombre se acercara a la mujer y la ayudara a ponerse en pie. Otros dos
salieron a velar por el hombre inconsciente para que no pudiera salir
corriendo después de que volviera en sí.
—Vamos a llevarte dentro y llamar a la policía. —Luego miró a Trace—. Te
veré cuando regreses.
He oído que la mujer le dio su agradecimiento a Trace, pero mirándole me
di cuenta de que no estaba realmente allí. Lo que puso esa mirada vacía en
sus ojos consumió sus pensamientos. Se acercó a mí y me cogió la mano
mientras decía:
—Esto no era lo que quería ver al final de la noche.
—¿Por qué tiene que terminar? —le pregunté.
Se detuvo y me miró y cuando me respondió, su voz era un susurro suave.
—No voy a ser muy buena compañía.
No pensaba, sólo actuaba por impulso, ya que me acerque a él y envolví
mis brazos alrededor de su cintura.
—Hiciste algo bueno aquí esta noche, Trace.
Sentí su vacilación y luego envolvió sus brazos alrededor de mí y me
mantuvo cerca. Cuando habló no había ira en sus palabras.
60
—Y tú hiciste algo estúpido entrando en algo a ciegas.
—Actué sin pensar. Estaba preocupada por ti.
Eso le hizo alejarse de mí para que pudiera mirarme con incredulidad.
—¿Por qué?
No entendía su pregunta.
—¿Por qué me preocupo por ti?
—Sí. —Actuó como si la idea fuera completamente increíble a lo que le
contesté con toda sinceridad.
—Porque me preocupo por ti.
Él no dijo nada, se limitó a seguir mirándome como si tuviera seis cabezas.
Sus brazos me apretaron llevándome tan cerca de él como fuera posible.
—Debo llevarte a casa.
—Gracias por esta noche, Trace.
Sus labios me acariciaron a lo largo de mi mandíbula mientras me
susurraba:
—Gracias.
61
Capítulo 4
Traducido por GraceKelly, Clarksx & Vanehz
Corregido por Aldebarán
staba tumbada en mi cama con la siguiente lectura del día, pero
realmente no podía concentrarme en el libro porque mi mente se
mantenía girando en torno a Trace. No podía dejar de pensar en él. Sí,
estaba tremendamente atraída por él, pero era la mirada vacía y perdida
que había visto en sus ojos en la galería y la rabia que vi más tarde en el
estacionamiento lo que ocupaba mis pensamientos.
Había un lado oscuro en Trace Montgomery.
Debía ser mi idea de mantenerlo alejado, pero, a pesar de su oscuridad, mi
instinto me decía que había mucho más de él que el cruel, mujeriego
impetuoso que se rumoreaba que era, que era un buen hombre debajo.
Mi teléfono sonó y contesté sin mirar, pero era ridículamente feliz de
escuchar a Trace en el otro extremo.
—Hola, Ember. ¿Está ocupada?
—Trace, Hola. No, no estoy ocupada.
Se quedó en silencio por un momento antes de que dijera en voz baja,
—Lo siento por la manera en que terminó la breve noche.
—Está bien. ¿Estás bien? Tengo la sensación de que pasaban más cosas en
el estacionamiento, bueno, más cosas que tú reordenándole la cara a ese
bastardo enfermo.
El silencio se reunió a esa pregunta y pensé que no me iba a responder,
pero me sorprendió cuando dijo:
—Sí, estoy bien.
E
62
—No estoy pidiendo que compartas tu pasado conmigo, Trace, pero si
alguna vez necesitas alguien con quien hablar, estoy aquí.
Un calor entró en su voz cuando dijo:
—Gracias, Ember.
Hubo un silencio en la línea por unos momentos antes de que Trace
preguntara:
—¿Me preguntaba si esta noche pudiera compensarte por lo de anoche?
—No hay nada que compensar, pero me gustaría verte.
—Vístete casual y nos vemos a las cinco.
—Nos vemos entonces.
Puntualmente, a las cinco, el timbre sonó, abrí la puerta y me encontré a
Trace de pie allí con una sonrisa en su rostro. Vestía vaqueros
descoloridos, una camisa negra y chaqueta de cuero. La visión de él me
había dejado sin palabras. Me las arreglé para llevar de regreso mis ojos a
su rostro y vi una mirada caliente en sus ojos.
—Te ves hermosa, Ember.
Me sonrojé y sentí mi rostro quemarse, lo cual sólo hizo sonreír a Trace
mientras alcanzaba mi mano.
—¿Estás lista?
—¿Dónde vamos?
—Es una sorpresa.
Le dejo tirar de mí por el pasillo mientras ofrecí.
—Me gustan las sorpresas.
Nos subimos a la moto y nos dirigimos fuera de la ciudad hacia los
suburbios. Una media hora más tarde, vi luces en la distancia mientras una
sonrisa apareció en mi cara. Aparcamos y me bajé de la moto, me quité el
casco mientras Trace se paraba a mi lado.
—La feria… ¿vamos a la feria? —pregunté y no me molesté en ocultar mi
alegría dado que me encantaba la feria.
63
—Sí.
—¿Cómo sabes que soy adicta a las ferias?
—Lo supuse —dijo mientras metía la mano en la alforja y sacaba una caja
con un par de botas negras Doc Marten, de mi talla.
—No creo que a tus Convers les vaya muy bien.
—¿Cómo sabes mi talla de zapatos?
—Otra conjetura.
Llevó sus manos alrededor de mi cintura y me levantó en el asiento de su
moto.
—Espera, Ember —dijo y yo me limité a mirar como esas maravillosas
manos levantaron mi pie, retiraron las Converse deslizándolas y
masajeando mi talón y el arco. Mis ojos se cerraron de puro éxtasis ante su
toque. Sus dedos acariciaron cada centímetro de mi pie antes de que
pusiera la bota y atara los cordones. Terminó y se trasladó al otro pie para
prestarle igual atención. Contemplé la posibilidad de hacer un estudio
científico respecto a la relación entre los mansajes en los pies y la pérdida
de células cerebrales, ya que me sentía bastante fuera de mi mente en ese
momento.
—¿Lista?
—Um. —Tuve suerte de no babear y poner los ojos en la parte posterior de
la cabeza. Sonrió mientras buscaba mi mano para enlazar los dedos antes
de halarme para levantarme.
—¿Te importa si nos montamos primero en la rueda de la fortuna?
Sonreí mientras mi corazón hipaba debido a que la rueda de la fortuna era
mi absolutamente favorita.
—No, en absoluto.
Él pagó por los boletos y me ayudó a subir a la silla. Tan pronto como nos
sentamos, envolvió su brazo alrededor de mis hombros y me atrajo.
—¿Tienes frío?
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  • 2. 2
  • 3. 3 Créditos Moderadora de traducción Clau Traductoras Clau Nelly Vanessa Axcia Paloma Mokona Brenda Carpio Steffanie Mere Elena Ashb Clarksx GraceKelly Vanehz Mir Nelshia Mona Sol Brillante Malu_12 Merlu Daniela_DB Curitiba Melusanti Electra Traductoras SOS GraceKelly Clau Mir Steffanie Antonella❤
  • 5. 5 Contenido Sinopsis Parte Uno Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Capítulo 12 Capítulo 13 Parte Dos Capítulo 14 Capítulo 15 Capítulo 16 Capítulo 17 Capítulo 18 Capítulo 19 Capítulo 20 Capítulo 21 Capítulo 22 Capítulo 23 Capítulo 24 Capítulo 25 Capítulo 26 Capítulo 27 Capítulo 28 Capítulo 29 Capítulo 30 Capítulo 31 Capítulo 32 Epílogo Biografía de la Autora
  • 6. 6 Sinopsis mber Walsh siempre fue tranquila, disfrutando más de un libro y una copa de vino que del ruido y las multitudes de un club, pero cuando su mejor amiga la invita a salir y encontrarse con el chico que le gusta, el mundo de Ember se pone patas arriba. Él parece un ángel vengador mítico, entintado, precioso y completamente fuera de su alcance, pero una mirada y Ember ya no quiere tranquilidad, lo quiere a él. Trace Montgomery ha enterrado su dañino pasado de mujeres y peleas hasta que un día conoce a un ángel y de repente quiere más, la quiere a ella. Por ella, está decidido a vencer a sus demonios, pero el secreto oculto que vincula sus pasados puede acercarlos, o separarlos. E
  • 7. 7 Parte Uno “Ninguno de los que, como yo, evoca al más malo de aquellos demonios medio- domesticados que habitan en la bestia humana, y trata de luchar contra ellos, puede esperar salir de la lucha ileso”. Sigmund Freud.
  • 8. 8 Capítulo 1 Traducido por Clau, Nelly Vanessa, Axcia & Paloma Corregido por francatemartu n realidad no era mi escena: la discoteca oscura y llena de humo, la ruidosa música llena de bajos, los cuerpos —hombro con hombro— y el ruido —capaz de sacarte los ojos y embrutecerte—. La barra era elegante, y con un tope negro que abarcaba todo el costado del lugar. Estaba lleno de vasos rellenos con líquidos de variados colores. Las personas que estaban de pie alrededor de la barra, eran algunas de las personas más hermosas que jamás había visto en la vida real. Sí, definitivamente estaba muy lejos de mi zona de confort. Lena había quedado en encontrarse aquí con el chico que le gustaba y quería que yo la acompañara por si acaso. Ella era mi mejor amiga y lo había sido desde que estábamos en la escuela media. Era una amistad que había sobrevivido la secundaria y universidades separadas. Yo era muy tímida, pero también valoraba mi amistad con ella, el estar en un lugar como este era una prueba de lo mucho que esta amistad significaba para mí. Nos abrimos paso entre la multitud mientras mis dedos fueron pisoteados, mi cabello fue halado y no podía evitar pensar en que debía haberme quedado en casa, tomando una copa de vino y leyendo a Jane Eyre. De alguna manera logramos llegar a la barra cuando Lena me agarró la mano. —Mira, Em, ahí está. Seguí la mirada de Lena al rubio de pie cerca de la barra. Era alto, tal vez de un metro ochenta, tenía el pelo perfectamente cortado e incluso en su pantalón caqui y una camisa oxford, se notaba que su cuerpo era atlético como el de un corredor con músculos largos y delgados. Cuando volvió su rostro hacia nosotras, vi que sus ojos eran de un color verde-avellana en una cara que era una belleza clásica. E
  • 9. 9 —¿Qué opinas? Miré a Lena y me di cuenta de que me había estado estudiando mientras lo miraba. —Él es muy guapo, Lena. ¿Cómo se llama? —Todd. Todd se dirigió hacia nosotras. Los ojos le brillaron a modo de saludo mientras una sonrisa curvó sus labios. —Hola, Lena. Me alegro que lo lograras. —Dio un paso hacia Lena y presionó un beso en sus labios y yo no pude evitar una punzada de envidia que sentí por su saludo, pero de inmediato mi mente cambió de rumbo cuando Todd se giró hacia mí y Lena hizo las presentaciones. —Todd, esta es mi mejor amiga, Ember. Cogió mi mano para sacudirla. Los apretones de manos de mi papá eran fuertes, pero el de Todd era uno de esos medio de chica, ya que sus manos eran demasiado tersas y suaves —incluso más suaves que las mías—. Para mi papá esta sería una señal de alerta grave, pero lo saqué de mis pensamientos cuando Todd me sonrió. —Encantado de conocerte, Ember. —... igualmente Todd. La canción favorita de Lena comenzó a sonar y agarró la mano de Todd. —Vamos a bailar. Ella lo sacó a la pista de baile mirándome mientras caminaba. —¿Vienes, Em? —No, vayan ustedes. —Está bien. —Y así desaparecieron en la multitud. Había un taburete vacío en la barra por lo que me senté y le hice señas al camarero. Él estaba en sus treinta, tenía hombros y brazos grandes, el pelo corto, pero sus ojos eran amables. Se detuvo justo en frente de mí y colocó una servilleta. —¿Qué te sirvo?
  • 10. 10 —Cabernet, por favor. —Por supuesto. Lo vi verter el vino de color rojo rubí en un vaso antes de que yo sacara un billete de veinte y lo moviera al otro lado de la barra hacia él, justo cuando colocaba la copa frente a mí. —Quédate con el cambio —le dije. —Gracias, preciosa. —Él me lanzó una sonrisa mientras se movía hacia el otro lado de la barra mientras yo tomaba un sorbo de mi vino. Me giré en mi taburete y miré hacia el mar de gente. Este lugar no era como los clubes en los que solíamos pasar el rato durante nuestros años universitarios, pero aun así era un lugar para ver y ser visto, y aunque traté de mezclarme como Lena, era difícil para mí entablar conversación ya que la sola idea de hablar con un desconocido me llenaba el estómago con mariposas y hacía que mis palmas se volvieran sudorosas. Era por esa razón que mi vida amorosa era muy anémica. A pesar de que tenía la capacidad de atraer a un hombre, mantenerlo interesado cuando buscaba a tientas por mi timidez, no tanto. Tomé otro sorbo de mi vino, capturé un destello del pelo castaño de Lena antes de que se sumergiera aún más en la multitud, y luego un gran revuelo en la pista de baile llamó mi atención. Había por lo menos seis damas vestidas con los vestidos más cortos y reveladores que jamás había visto. Cada una de ellas era preciosa, pero era el hombre que caminaba en medio de ellas quien tenía toda mi atención. Iba vestido con jeans gastados, una camiseta tipo tanque y botas de color negro. Medía por lo menos 1.95, su pelo negro era corto y de punta alrededor de una cara de pura belleza, pero fue el tatuaje que cubría su brazo izquierdo lo que me cautivó. De hombro a muñeca estaba completamente cubierto de tinta. El diseño era indiscernible desde mi distancia y nunca tuve ninguna sensación respecto a los tatuajes en un sentido u otro, pero me pareció bello y sexy. Tal vez estaba movida en este caso debido a que el brazo era un brazo espectacular, con un hombro ancho, un bíceps densamente musculoso y un poderoso antebrazo. Se movía entre la multitud y la gente realmente se apartaba para dejarlo pasar —como Moisés y el Mar Rojo— y entonces estuvo justo a mi derecha con su grupo de chicas riendo y lanzando su pelo. Volví los ojos de la
  • 11. 11 escena ya que el hombre claramente no carecía de atención femenina. Las mujeres en la barra —malditas fueran las citas— tensaban el cuello para echarle un vistazo a él. Miré a mi jeans negro y mi blusa sin mangas mientras una sonrisa curvaba mis labios —no hay nada sexy en eso—. Mi cabello, mi característica más importante, era largo y grueso, pero en vez de rubio o rojo como la mayoría de los hombres prefieren, era marrón, del mismo color de mis ojos. Definitivamente no estaba en la misma liga que la gente guapa de la barra. Un repentino empujón en la espalda casi me hizo derramar mi vino y cuando me volví hacia mi agresor, supe de inmediato que estaba completamente borracho. —Hola, cariño. ¿Quieres bailar? ¿Bailar? Este hombre apenas podía mantenerse de pie, balanceándose como un rascacielos en un fuerte viento, así que era algo ambicioso para él incluso considerar caminar hasta la pista de baile y mucho menos bailar. No quería ofenderlo, pero seguro que tampoco quería bailar con él, así que sonreí con dulzura y respondí con bastante firmeza. —No, gracias. Él me agarró y teniendo en cuenta su borrachera, me sorprendió la precisión de sus movimientos. —Vamos, nena. —Sus manos se movían por mis brazos hasta mis caderas lo que me hizo empujarlo, pero era fuerte y su agarre era firme. Mi enojo se convirtió en miedo. —Suéltame. —Mi voz no era muy estable mientras trataba en vano de apartarme de él. —Suéltala. —Volví la cabeza hacia el camarero que estaba preparándose para saltar por encima de la barra, pero se detuvo cuando una sombra cayó sobre nosotros. Era el hombre-tatuado que se cernía sobre mí y mi casi agresor. El borracho miró por encima del hombro, vio quién estaba de pie detrás de él, e inmediatamente dejó caer sus manos antes de dar un paso hacia atrás. —No quise decir nada malo, hombre.
  • 12. 12 Saqué mis ojos del hermoso ángel vengador que estaba delante de mí y observé el terror en los ojos de mi no deseado pretendiente, mientras mi miedo era reemplazado rápidamente por la ira. —¡¿Nada malo?! ¡Dije que no! Sus ojos se posaron en mí y vi el destello de calor en ellos. Me di cuenta de que no estaba arrepentido en absoluto y eso sólo me molestó. Antes de que supiera mi intención, apreté la mano en un puño y conecté un sólido golpe en su mandíbula apoyándome con mi cuerpo como me enseñaron. A la vista de su cabeza girando hacia atrás, no pude controlar mi sonrisa. —¡Perra! —aulló. Plantó sus piernas preparándose para ir sobre mí, pero más rápido de lo que mis ojos podían ver, una mancha brilló ante mí y en lo que pareció un instante, los ojos de mi atacante rodaron a la parte de adentro de su cara mientras su cuerpo chocaba contra el suelo. Miré hacia el hombre tatuado que me miraba fijamente y pensé que aunque sabía que el golpe había venido de él, nunca se sabría por la forma en que estaba casualmente allí de pie. —¿Estás bien? —Su voz era tan suave, pero en un tono barítono tan profundo que podía escuchar claramente sobre el ruido del lugar. —Sí. Gracias por… —hice un gesto hacia el hombre actualmente inconsciente en el suelo mientras sostenía la mirada del hombre tatuado— ... eso. —No, significa no, ¿verdad? Sonreí antes de contestarle: —Sí. Su dedo recorrió mi brazo antes de llegar a mi mano y cuando se la llevó a los labios, sus ojos se quedaron clavados en los míos. —Trace Montgomery. —Ember Walsh. Sus ojos nunca dejaron los míos cuando rozó con sus labios mis nudillos y honestamente mi mano se quemó con el contacto y luego dijo:
  • 13. 13 —Es un placer conocerte, Ember. Antes de que pudiera pensar en una respuesta, me soltó la mano y desapareció entre la masa de cuerpos. No me perdí las miradas desagradables que su club de fans lanzó hacia mí, pero no pude concentrarme en ellas, ya que estaba demasiado ocupada tratando de recordar cómo respirar. Mi atacante seguía inconsciente en el suelo mientras dos guardias vinieron a llevárselo. Yo simplemente los vi insegura de si mis ojos realmente habían visto lo que creían haber visto: el bastardo borracho o el magnífico, ángel entintado que me salvó. Una mano me tocó el brazo y me di la vuelta mirando a unos preocupados ojos grises. Era el camarero, que me llevó suavemente de vuelta a mi asiento mientras se agachaba para mirarme a los ojos. —¿Estás bien? —Creo que sí. —Miré de nuevo al piso vacante y le pregunté—: ¿Todo eso acaba de suceder? Su sonrisa atrajo de inmediato mi atención cuando respondió en voz baja: —Sí. —Se inclinó sobre la barra para tomar una copa antes de ponerla en mi mano—. Bebe esto. Es agua. —Gracias. Soy Ember. —Luke. Tomé un sorbo y me di cuenta que realmente tenía mucha sed así que lo bebí todo de un largo trago antes de que Luke me quitara el vaso y lo colocara en la barra. —Ember, ¿te puedo ofrecer algo de camarero, un consejo no solicitado? —Por supuesto. —Trace Montgomery. Me quedaría lejos de él. El ángel tatuado. ¿Mantenerme alejada de él? Dudaba que el hombre me reconociera si me viera de nuevo pero le pedí una aclaración de todos modos. —No entiendo.
  • 14. 14 —Él tiene una manera de ser con las mujeres que las ve noche tras noche y ellas sólo acuden a él. La cosa es… que no tiene relaciones, es un tipo de persona de amarlas-y-dejarlas. Cualquier noche de la semana estará aquí con alguien diferente. Es simplemente lo que es. Esperaba eso, ya que se asomó con todo el rebaño de gallinas a su alrededor pero estaría mintiendo si dijera que no me decepcionaba. No importaba ya que nunca esperaba volver a verlo después de esta noche de todos modos. —Gracias por el consejo, Luke. Él me estudió durante un minuto y pareció que le gustaba lo que veía cuando sonrió y se levantó. —¿Puedo ofrecerte algo más? —Otro vaso de agua estaría bien. —Enseguida. Una hora más tarde estaba lista para irme. Al no haber visto a Lena desde que llegamos por primera vez, traté de enviarle mensajes de texto pero no obtuve respuesta. Me despedí de Luke y dejé mi lugar en busca de Lena y Todd en la multitud pero el lugar estaba lleno, lo que hizo que mi búsqueda no tuviera sentido. Finalmente me dirigí a la parte trasera cerca de los baños y traté de enviar mensajes de texto de nuevo. Mientras estaba allí esperando su respuesta, me di cuenta de que no estaba sola. Era un rincón bastante oscuro y no tenía ganas de quedarme para ver lo que los dos estaban haciendo. Empecé a alejarme mientras la cabeza de una sombra se movía hacia la luz y vi que se trataba de Trace. Su espalda daba a la pista de baile y presionada entre él y la pared había una mujer. Ella se movía, empujando las caderas hacia atrás y hacia adelante, y fue entonces cuando me di cuenta de la mano de su brazo con tinta perdida entre sus cuerpos. No podía quitar los ojos de ellos porque era la cosa más erótica que jamás había visto, pero la cordura finalmente regresó y empecé a alejarme de ellos. No llegue lejos porque, cuando le di una última mirada a Trace, me encontré con un par de ojos acerados azules mirando directamente a mí. Mis pies apenas me llevaban mientras miraba hacia atrás. Él no dejó sus atenciones y basado en los sonidos que su amiga estaba haciendo, ella se estaba acercando, pero sus ojos nunca dejaron los míos. No podía dejar de
  • 15. 15 pensar que me estaba llevando al clímax y pensar que tendría mi cuerpo apretado con fuerza con deseo. Fue el hormigueo de mi cuerpo, el calentamiento de mi sangre, y la aguda punzada de deseo lo que me sacó de mi brumosa lujuria inducida. Con el retorno de la realidad llegó la pena, mientras me volvía y huía en el momento exacto en el que Trace encontraba su liberación. Por la mañana me desperté y simplemente me quedé allí pensando en lo de anoche. Realmente no entiendo la escena del club y estaba obviamente en minoría teniendo en cuenta lo concurrido que estaba el Sapphire. Pensé en el borracho y en cómo, si hubiera dicho que sí a la encantadora invitación, habría aprendido una lección valiosa esta mañana sobre la correlación negativa entre el consumo y la perspectiva. Y luego, por supuesto, estaba el ángel tatuado. Ser manoseada por un idiota borracho habría valido la pena por tener una oportunidad de encontrarme con ese hombre. Pensé que probablemente no lo volvería a ver, pero, maldita sea, en realidad era otra cosa. Me bajé de la cama y me dirigí por el pasillo hasta la cocina. Lena estaba sentada en la mesa tomando el desayuno. —Hola, Lena. Buenos días. Ella me miró. —Buenos días. Metí la mano en el armario por mis barras de granola, mi desayuno habitual, cuando Lena ofreció: —Me comí la última. —Oh, está bien. ¿Te divertiste anoche? Lena se reclinó en su silla mientras una sonrisa curvaba sus labios. —Lo hice. —Y luego su atención se centró en mí—. ¿Qué piensas de Todd? En realidad no había tenido una opinión sobre Todd considerando que tan pronto se hicieron las presentaciones no lo vi de nuevo el resto de la noche. De hecho, acabé volviendo a casa sola. Es cierto, estaba huyendo, así
  • 16. 16 que caminé rápidamente hacia la puerta después del incidente, pero aun así vine a Lena. Ella por lo menos podría haberme dicho que se iba. Era grosero de su parte no haberlo hecho. —Él es muy guapo y parece bastante atraído por ti, pero ¿qué te pasó anoche? —Todd quiso irse. Yo estaba en mi camino a la nevera por mis granos de café cuando dijo eso. No era justo lo que ella decía sino cómo lo decía. Todd quería irse, ¿y el hecho de que ella hubiera ido conmigo no significaba nada? —Podrías haberme dicho que te ibas. Cuando sus ojos se encontraron con los míos en realidad pareció un poco molesta antes de decir: —Oh, claro. Lo siento. Honestamente olvidé que estabas con nosotros. No me puedes culpar, Em, ya que actúas como un alhelí siempre que salimos. Me quedé mirándola mientras me culpaba porque ella y su novio me dejaron. No podía mentir, me había molestado, pero ella estaba emocionada acerca de su cita así que lo dejé pasar. Cuando se puso de pie y comenzó a ir por el pasillo hasta su habitación, no dije nada y me volví para hacer el café. Esa noche tuve que trabajar. Me quedé en la cocina esperando a que el chef añadiera el mango confitado a las vieiras mientras me maravillaba —y no por primera vez— la forma en que cualquier persona podría pagar unos ochocientos dólares por la cena. En mi mente aturdida, pero entonces la mayoría de las cosas en Manhattan no habían resucitado a una Philly hija de un estibador. Mamá murió cuando yo tenía tres años y, por haber sido tan joven, no me acuerdo de ella, pero papá fue muy bueno en mantenerla viva en nuestros pensamientos. Ella fue el amor de su vida y cuando se la llevaron de repente por un golpea-y-corre, juró que nunca se volvería a casar. Era un poco incómodo —especialmente durante mis años de adolescencia— el aprendizaje de mi periodo, a los pájaros y a las abejas, de mi padre, de los amigos de su trabajo, pero también me enseñó a cocinar lo básico, a lanzar un golpe, a cambiar una llanta, a revisar un motor y jugar un juego malo de póker. No era una marimacho y me presentaron y favorecieron actividades
  • 17. 17 que se solían reservar para los hijos y mis profesores eran todos hombres, y yo estaba bien con eso. Después de graduarme en la Universidad de Delaware, fue una decisión difícil de tomar y mover las estacas a la ciudad de Nueva York, pero quería ser escritora y la fuente inagotable de material que la ciudad siempre daba era demasiado tentadora. Hablaba con mi padre casi todos los días y nos veíamos en todas las vacaciones por lo que no era demasiado malo. El chef salió de mis pensamientos cuando dijo mi nombre. —Ember... antes de que se enfríe. —Lo siento, chef. Sonrió antes de moverse hacia el siguiente plato. Me fui al comedor elegantemente equipado con paneles de madera de nogal oscuro, candelabros de cristal, chimeneas de piedra y suelos de madera. Las sábanas blancas estaban almidonadas, proporcionando el exquisito telón de fondo con arreglos florales, cubiertos de plata esterlina, platos Royal Crown Derby y cristalería Waterford. Al venir de Fishtown, no hubiera sabido que eran ninguna de estas cosas hasta que empecé a trabajar aquí y, a pesar de la belleza de los ajustes del lugar, aún favorecía mi mezcla de concordancia de loza, los utensilios de acero inoxidable y los vasos de Star Wars de las ventas de McDonald. Me gustaba trabajar aquí debido a que era prácticamente invisible, entre menos les hablaba a mis clientes, más felices eran, así que llegué a la punta que rastrillé —mi timidez realmente era un bono en lugar de un obstáculo. Me quedé en la parte posterior comprobando mis mesas y no pude dejar de preguntarme quién sería el dueño. Nunca lo había conocido y al parecer nunca venía a estos lugares. Sabía que este no era el único restaurante en la ciudad y ni siquiera el más exclusivo, entonces… ¿Qué cantidad de dinero tendría que hacer él en una noche donde no había una mesa vacía? Mis ojos se cruzaron con Trent, el barman, quien me sonrió. Era unos años mayor que yo y era un músico que atendía la barra para llegar a fin de mes. Había sido divertido las pocas veces que habíamos estado juntos. Me acerqué a mis siguientes clientes y casi tropecé con mis propios pies cuando vi que eran Todd y Lena.
  • 18. 18 —Hola, Em. ¿Puedes creerlo? —susurró ella mientras miraba con adoración a través de la mesa a Todd. —Hola, qué agradable sorpresa. ¿Puedo ofrecerles algo de beber mientras miran sus menús? Todd volvió sus ojos verde-avellana a mí y pidió una botella de Burdeos. Su francés era perfecto y aunque en la superficie era bastante encantador, una incómoda sensación de aprensión se abrió camino por mi espina. A lo largo de su comida vi a Todd y a Lena y me pregunté cómo exactamente se ganaba la vida que podía darse el lujo de traer a una chica, con la que no había más que comenzado a salir, a un restaurante que costaba más dinero por una comida que lo que ella hacía en una semana. Después de la cena se levantaron para irse y Lena se inclinó y le susurró: —No me esperes, Em. Ella sonrió mientras Todd le tomaba la mano y tiraba de ella sacándola del restaurante. Tomé la cuenta y noté que Todd me había dado exactamente veinte por ciento de propina. Por qué eso me frotaba por el camino equivocado, no podía decirlo. Cuando volví a casa después del trabajo, me sorprendió de encontrar a Lena en casa. En base a la forma en que ella y Todd habían estado actuando en la cena, no esperaba que volviera a casa. Dejé caer mis llaves en el mostrador mientras entraba en la sala de estar. —Lena, ¿qué sucede? Fue una sorpresa su expresión cuando me miró. Tuve la sensación de que estaba tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera me oyó entrar en el apartamento. Me instalé en el borde del sofá mientras se lo preguntaba de nuevo. —¿Está todo bien? —Sí, Todd tuvo que recortar nuestra cita. Tenía cosas de negocios que atender. Cosas de negocios a las diez de la noche, no es probable. —¿Qué hace Todd?
  • 19. 19 Me di cuenta de que sus hombros se tensaron y se veía a la defensiva cuando contestó: —Él es un banquero de inversión. Me pregunto el porqué de su reacción a mi pregunta, pero no sigo empujando sobre ello. —¿Te gustó tu cena en Clover? Ella sonríe antes de contestar: —Fue deliciosa. —Debe haber sido un verdadero placer para ti. —Lo era. Estaba muy emocionado por el aterrizaje de un gran cliente, así que fue una cena de celebración. —Bien. —Estoy un poco triste porque la noche se truncó, sin embargo, el trabajo es trabajo. Yo no entiendo qué tipo de negocios retiraría a un hombre de una cita a las diez de la noche, pero no le digo nada. —Estoy agotada. Te veré en la mañana, Lena. —Buenas noches, Em. Por la mañana me vestí y corrí escaleras abajo, donde Trent me estaba esperando. Nos dirigimos a Central Park para un festival de jazz. Era un día hermoso y tan pronto como salí Trent me dio una sonrisa grande y bonita. —¿Estás lista para un día de jazz, Ember? Le sonrío antes de responder: —Lo estoy. Comenzamos calle abajo y podía ver lo excitado que estaba Trent ya que adoraba el jazz. Trent iba a estar en el cielo, teniendo un día entero para estar sentada bajo un árbol y escucharlo. Paramos en un Starbucks por un café y luego nos dirigimos hacia el parque. Encontramos un buen trozo de
  • 20. 20 hierba y nos sentamos. Trent en realidad se acostó y cerró los ojos perdiéndose en la música. Me apoyé atrás contra el árbol, bebí mi café y mire a la gente pasar. A veces la escritora que hay en mí elabora historias sobre la gente que ve, pero hoy solo observo. Había una pareja de la mano dándose miradas de adoración. Era dulce, pero tenía la sensación de que aún estaban en el principio. Como mi padre decía aún están en la fase de luna de miel en la relación. Otra pareja pasó con un niño gritando. No había adoración en sus manifestaciones sino agotamiento completo. Fue la pareja de ancianos que pasó la que me hizo suspirar. Tenían que estar en sus ochenta y sin embargo estaban tomados de la mano. Se podía ver lo cómodos que estaban el uno con el otro después de haber compartido una vida juntos. Eso era lo que quería: alguien que me conociese mejor de lo que yo me conocía, alguien que conociendo mis peores partes, me quisiese. Mientras observa la pareja de ancianos, noté al hombre alto al final del camino, que caminaba hacia la música. Cuando se acercaba vi su pelo en punta negro y su tatuaje en el brazo. Trace Montgomery. Me quedé mirándolo sin creerme que pudiera verlo de nuevo. ¿Cuáles eran las probabilidades? Me pregunté si estaría tocando en algún punto de magia latente y tenía el poder para evocarlo a mi voluntad, ya que siendo honesta —y si tú no puedes ser honesto contigo mismo, entonces estamos en problemas— él había estado en el fondo de mi mente desde que nos conocimos. Se detuvo junto a un árbol, se apoyó en él y escuchó la música. Desde el día en que lo conocí me había convencido de que había exagerado su belleza, pero, oh no, no lo había embellecido. Tuve un impulso fuerte de ir a hablar con él. Teniendo en cuenta que por lo general no podía controlar mis nervios al entablar una conversación con un hombre, el hecho de que quería iniciar una con este hombre era extraño. Vi como las mujeres se acercaron a él, pero lo interesante fue la expresión de su cara cuando lo hicieron. Se veía tan molesto que parecía uno de esos actores de primera orden que estaban en contra de su fama. No llegó a participar en ninguna de las conversaciones y parecía que cuando se le preguntaba algo él respondía con el menor número de palabras posibles. Se podría decir que por las miradas que algunas damas le daban, que lo conocían íntimamente y sin embargo no había familiaridad en su expresión, sino irritación. Uno pensaría que estarían coqueteando, pero con la expresión que lucía, me sorprendía que esas mujeres fueran lo suficientemente valientes para acercarse a él.
  • 21. 21 Ya que estaba lo suficientemente lejos de él, podía estudiar realmente su rostro. Tenía unos buenos pómulos, una mandíbula fuerte, la boca de un poeta y una nariz que había estado rota un par de veces lo que le impedía parecer demasiado perfecto. Su rostro era hermoso pero difícil y había frialdad en esos hermosos ojos. Estaba tan perdida en ese rostro que no me di cuenta de que estaba mirando en mi dirección y, a continuación, para mi horror absoluto me di cuenta de que él también me estaba estudiando a mí. ¿Cómo iba a saber esto, puedes preguntar? Bueno, porque había una ligera sonrisa en esa boca y maldita sea su sonrisa era sexy como el infierno. Me sonrojé hasta el nacimiento del pelo, mientras volvía la cabeza lejos de él. Mi corazón latía como un conejo asustado y tenía la sensación de que sus ojos me seguían mirando. Una media hora más tarde, reuní el valor para mirar por encima. Decidí que si todavía estaba allí iba a caminar hacia él y darle las gracias por haber venido la otra noche en mi ayuda, pero cuando miré, se había ido. Para el resto del día mi mente persistió felizmente sobre su rastro. Tuve la sensación de que él recordaba quién era yo y tal conocimiento ponía mariposas en mi vientre haciendo piruetas. Era una tontería pensar en él, ya que sin duda no nos movíamos en los mismos círculos, pero no era capaz de evitarlo. Había algo que me intrigaba. Pensamientos sobre él se habían instalado en mi cabeza y no era capaz de expulsarlos, no es que realmente lo necesitase ya que, ¿qué daño hacia al admirarlo desde lejos? A la mañana siguiente tengo una carrera de 5 Km. en Central Park patrocinado por Clover. Todos los ingresos de la carrera, incluyendo los beneficios de las ventas en los restaurantes, iban a varias organizaciones benéficas de apoyo a los niños desfavorecidos. Cuando llego me siento feliz por correr la vuelta por el evento. Me registro, tengo mi número, y luego circulo al lado para calentar. No estoy allí mucho tiempo cuando siento un cosquilleo extraño en mi espalda y sé quién es antes de que mis ojos se posen sobre Trace. Esta vestido con chándal negro y una camiseta blanca ajustada en los músculos de su pecho y brazos. ¿Y cómo un hombre vestido para sudar puede parecer tan sexy como el infierno? Llegó solo, pero a medida que avanza entre la multitud me doy cuenta de que las personas, la mayoría mujeres, comienzan a gravitar alrededor de él como el acero a un imán.
  • 22. 22 Muevo mis ojos del hombre a la mujer y tengo que resistir la tentación de rascar mi cabeza. ¿Quién se arregla el pelo y se aplica maquillaje antes de correr? Sus ropas no solo son de diseñador, sino que parece que nunca han sido usadas. Me siento un poco vagabunda al lado de ellos teniendo en cuenta que mi pelo está recogido en un moño desordenado, mis pantalones han visto mejores días y mi descolorida camiseta gris había disminuido un poco en los últimos años las palabras Que la fuerza este contigo que se extendían a través de mis pechos. Yo miraba a Trace —más bien fija y descaradamente— y me di cuenta una vez más que parecía estar separado de su entorno, incluyendo a las mujeres que acudían a su alrededor. Pensaba ir y decir hola, pero la sola idea de hacerlo frente a su club de fans, hacía que mi estómago girase hacia arriba hecho nudos. Y entonces, como por arte de magia, él giró la cabeza y sus ojos de azul acero miraron directamente a los míos. Vi como curvaba sus labios hacia arriba por un lado y luego para mi total alegría comenzó a acercarse. Casi me desmayo, mis rodillas comenzaron a temblar. Realmente era el hombre vivo más hermoso y tenía un excelente pavoneo al caminar. Su paso era largo y se movía con una intencionalidad que me hacia la boca agua. Cuando se detuvo justo en frente de mí, tuve mareos y luego me di cuenta que era porque estaba conteniendo la respiración. Solté una sonrisa cuando él hablo. —Hola. Tuve problemas para formar palabras, mi cerebro parecía haberse paralizado de shock, pero me las arreglé con un simple: —Hola. Me estudió con una intensidad que me calentó la sangre. A diferencia de la frialdad que le había observado tanto en ese momento y en el día anterior, había un calor en su mirada que hacia acelerar mi ritmo cardiaco. De alguna manera me las arreglé para decir: —No sé si tú me recuerdas de Shappire… No pude terminar mi pensamiento cuando él dijo: —... Ember Walsh, lo recuerdo.
  • 23. 23 Se acordaba de mi nombre. Yo quería hacer una pequeña danza de la victoria. Mirando su cara, no podía dejar de sonreír, era totalmente delicioso. —Quería darte las gracias por ayudarme la otra noche. —Creo que lo estabas haciendo bastante bien por tu cuenta pero yo estaba feliz de ayudar. Su voz era profunda e hipnótica. Podría estar escuchándolo todo el día, mirándolo también. Me sacudí estos pensamientos antes de empezar a babear o gemir o ambos. —Tal vez, pero aprecio tus esfuerzos, así que gracias Trace. Noté un destello en sus ojos y tuve la sensación de que estaba sorprendido de que yo recordase su nombre. El hombre era inolvidable, seguramente lo sabía. —De nada, Ember. —Nos quedamos mirando el uno al otro y luego preguntó—: ¿Te importa si me uno a ti? Estaba sorprendida y ridículamente feliz en respuesta a su pregunta antes de contestar. —Por favor. Él comenzó a calentar, los músculos de su torso agrupándose y tensándose bajo su camiseta. Me di cuenta de la leve coloración a lo largo de su mandíbula. Es evidente que el hombre había estado en una pelea desde la última vez que lo vi, pero teniendo en cuenta que golpeó a mi aspirante a atacante en el culo con muy pocos problemas, no estaría sorprendida de enterarme que era algún tipo de luchador. Vi como continuó el calentamiento con el rostro de perfil, y qué cara era. Su tatuaje estaba en el brazo opuesto a mí, así que todavía no podía distinguir lo que representa, pero vi un montón de llamas. Me saqué de mi estudio silencioso en él cuando el anunciador nos llamó a la línea de salida. Los ojos de Trace se volvieron hacia mí. —¿Vamos? Sonreí mientras nos unimos a los grupos. Cuando el arma sonaba yo esperaba a Trace para salir considerando que sus piernas eran tan largas.
  • 24. 24 Sin embargo él me sorprendió y pasó corriendo a mi lado. Tenía mariposas en mi estómago cada vez que lo miraba. En un momento cuando miré, él estaba mirando hacia atrás, lo que tenía a mi corazón latiendo casi fuera de mi pecho. Sonreí antes de girar la cabeza pero sabía que mi rostro se sonrojó tan rojo como una manzana. Yo sabía que él lo vio también, si la sonrisa maliciosa que me lanzó era una indicación. Yo no sabía de qué trataba este tipo, pero me sentía como una adolescente con un enamoramiento, cuando estaba en su presencia. A medio camino Trace se movió un poco más cerca de mí. —Te veré en la meta, Ember. Mis ojos encontraron los suyos y maldición, eran hermosos antes de que yo respondiera: —Está bien. Me sostuvo la mirada por un momento y luego se retiró. No sólo era hermoso, pero el hombre estaba en excelente forma física mientras se movía a sí mismo a través de los grupos. En poco tiempo yo no podía verlo más. Realmente no esperaba verlo en la meta. Supuse que sus palabras de despedida fueron una especie de adiós. Estaba decepcionada porque podría haber pasado todo el día con el hombre y todavía no habría sido suficiente. No sabía nada acerca de él pero quería. Me di cuenta de que estaba muy interesada en Trace Montgomery y ese tipo de interés en un hombre nunca me había pasado antes. Por supuesto, déjamelo a mí para desarrollar un enamoramiento de un hombre que estaba tan fuera de mi estratosfera. Terminé la carrera superando a mi mejor tiempo personal y empecé a hacer ejercicios de relajación. El cielo era de un azul increíble y las nubes eran como bolas de algodón, así que tomé un momento para tumbarme en la hierba y mirar hacia arriba. Recordé cuando era niña buscando formas en las nubes con mi papá. Siempre me ha gustado mirar al cielo, porque no podía evitar preguntarme ¿qué estaba más allá de él? Creo que fue por eso que me encantaba Star Wars tanto. Tenemos una idea de lo que podría estar por ahí en ese vasto espacio abierto y desconocido. Una sombra cayó sobre mí y cuando miré ahí estaba Trace mirándome con una sonrisa. Era una bonita vista pero también un producto de mi imaginación por lo que incluso cuando le devolví la sonrisa cerré mis ojos y me obligué a despertar. Su voz profunda tenía mis ojos chasqueando abiertos.
  • 25. 25 —¿Estás bien? —Realmente estás de pie allí. Su sonrisa era más bien una mueca cuando él respondió: —Como puedes ver. —Es justo eso, no confío en mis ojos —murmuré. —¿Perdón? —preguntó. —Nada. Allí estaba un destello diabólico en sus ojos mientras me ofreció su mano y cuando la tomé, sentí que el calor quemaba por mi brazo. Una mirada a su cara y yo sabía que él lo sintió, también. Solo nos quedamos allí de pie, su mano aún envuelta alrededor de la mía, cuando nos miramos el uno al otro. Él parecía recuperarse antes que yo cuando ofreció más suavemente. —Fue agradable verte de nuevo, Ember. —También, a ti. Él comenzó a alejarse de mí y me oí llamar detrás de él. —¿Trace? Se detuvo y miró hacia atrás, a mí. —Corro aquí cada mañana a las nueve comenzando en el Puente Gapstow y después de mis carreras voy al Starbucks de la Quinta Avenida cerca del Parque. Si alguna vez estás de humor para una carrera le daría la bienvenida a la compañía. Su sonrisa era pura perfección antes de que él respondiera: —Lo tendré en cuenta, Ember. Y luego se fue, desapareciendo entre la multitud mientras yo estaba allí mirándolo fijamente. Llegué a casa un poco más tarde fantaseando sobre un buen baño caliente. En cuanto cerré la puerta oí los sonidos que deberían haberme puesto al tanto pero no estaba prestando suficiente atención ya que mis
  • 26. 26 pensamientos estaban preocupados por la carrera y en ver y hablar con Trace. Fue sólo cuando me gire y miré a la sala de estar que me sonrojé y rápidamente desvié mis ojos porque Lena y Todd estaban teniendo sexo en el sofá. Corrí por el pasillo a mi habitación cuando oí gritos de indignación de Lena dirigidos a mí. —¡Ember, realmente! —¿No se supone que pones un calcetín en la puerta, Lena. —No se suponía que estarías en casa hasta más tarde. Yo no podía creer realmente que estábamos teniendo una discusión mientras Todd seguía empujando. Tal vez yo había entrado en un universo alterno porque hoy había estado lleno de sorpresas. —Bien, vaya, Ember. ¿Vas a estar allí y ver? Ella estaba pinchando mi temperamento para ser beligerante. Caminé alrededor del sofá y me limite a mirarla. El hecho de que llegué a ver más de Todd era un efecto secundario desagradable de mi movimiento inducido por la rabia. —Tú no estás realmente dándome mierda por caminar en mi propio apartamento, ¿lo estás Lena? Si tú y Todd quieren desnudarse ese es su negocio, pero si decides hacerlo en la sala de estar cuando tienes un dormitorio perfectamente privado, entonces vas a tener que esperar interrupciones. Empecé a bajar por el pasillo y aunque no podía entender lo que decía Todd sabía que él estaba hablando de mí. Tomé un baño extra largo así que cuando finalmente salí me veía como una ciruela pasa pero al menos mi temperamento se había desvanecido. Me puse una sudadera, sequé mi cabello y me dirigí a la cocina. Lena estaba allí, sentada a la mesa comiendo mis sobras de comida china. Era algo que hacía todo el tiempo y por lo general yo lo dejaba pasar, pero estaba empezando a observar un patrón con Lena que nunca había visto antes. Ella era egoísta. —Te estás comiendo mi almuerzo, Lena. Ella me miró y pude ver que todavía estaba enojada así que ladeé mi cadera y sostuve su mirada.
  • 27. 27 —Sexo en el sofá, Lena, con un hombre que apenas conoces. Ella intentó sonar arrogante cuando respondió: —Una cosa llevó a la otra. —Bien, la próxima vez lo conduces por el pasillo hasta tu dormitorio porque entrar y ver el pálido culo blanco de tu novio no está arriba en mi lista de obligados a ver. Demonios, ni siquiera está en mi lista. —Sólo estás celosa —dijo mientras se levantaba dejando su plato en la mesa, mientras se dirigía a su habitación. Me quedé mirándola y me di cuenta de que mi mejor amiga se estaba convirtiendo en una perra.
  • 28. 28 Capítulo 2 Traducido por Mokona, Brenda Carpio, Curitiba & Malu_12 Corregido por francatemartu a mañana siguiente salí a correr y no mentiré; yo estaba decepcionada cuando llegué y Trace no estaba allí. En realidad no pensé que él fuese a unírseme porque, bueno, yo no estaba tan interesada pero realmente deseaba que él lo estuviera. Después de correr fui por mi café y me dirigí a casa. Todd estaba otra vez; pude oírlos pero al menos estaban en la habitación de Lena así que gané esa discusión. Me duché y cambié antes de sentarme en la sala a leer. En verdad no me gusta Todd porque el hombre nunca me habla —ni siquiera un hola o un adiós—. No entendía que es lo que Lena veía en él. Si, era atractivo pero tenía la personalidad de un pez muerto. Otro aspecto negativo de Todd: Lena empezó a estar con él y se convirtió en una maldita1 zorra. No quería pensar más en ellos así que tomé mi libro y me perdí en el mundo de Jane Eyre y Sr. Rochester. Unos días después decidí desentenderme corriendo ya que me sentí como una idiota diciéndole a un hombre como Trace que daría la bienvenida a su compañía en mis carreras —como si él quisiera pasar tiempo conmigo—. Me sonrojo cada vez que repito esa conversación en mi cabeza y es por esa razón que evito interactuar con hombres desde que lo arruiné así. Caminé dentro de la cocina para preparar algo de café y me di cuenta que estaba sin granos de café —nada bueno—. Me puse unos pantalones para correr y me dirigí a un Starbucks. Yo estaba justo bajando la calle de cielo de los cafés cuando sentí ese raro escalofrió bajando por mi espina dorsal y supe que Trace estaba cerca. Miré al otro lado de la calle y lo vi lo cual me hizo tener una ridícula sensación de regocijo porque pensé que él venía a verme. Esta ilusión 1 En el original Uber que significa una persona que nunca quieres tener cerca. L
  • 29. 29 permaneció solo por un momento porque una despampanante mujer caminó junto a él y unió sus dedos con los suyos. Mi interés en él era tonto ya que ese hombre conmigo sería una noción tan cómica como Brad Pitt y la pequeña anciana del comercial de ¿Dónde está la carne?2 Aun así, una chica podía soñar y yo lo hice con Trace. Ser capaz de tocar cada pulgada de ese cuerpo, sentir esos deliciosos brazos envueltos a mi alrededor, acercándome, el toque de sus labios en mi piel y ser la que lo hiciera perder el control mientras se movía profundamente dentro de mí, una y otra vez, de nuevo… alguien pitó hacia mí, interrumpiendo mi muy erótica ensoñación, lo cual fue bueno ya que estaba peligrosamente cerca de ser llamada una Meg Ryan. No me di cuenta que había estado mirando fijamente a Trace durante toda mi fantasía así que rápidamente me moví adelante con mis piernas que estaban sorprendentemente débiles. Ya que no iba a obtener el hombre, me decidí a pagar por el más decadente brebaje de café achocolatado que se le pudiera ocurrir a Starbucks. En adición a mi bebida y mis granos de café, agregué cuatro cake-pops3 a mi orden, sí, sé que todo el propósito de esas malvadas delicias era disfrutar el pecado con moderación, pero al infierno con eso. Estaba saliendo del lugar, café en una mano, pop en la otra, cuando la puerta se abrió, entraron Trace con su belleza. Ah infiernos, y aquí yo justamente empujé entero el cake-pop de cumpleaños dentro de mi boca. Traté de esconderme en las sombras, quieta, esperando que Trace fuese como un t-rex y su visión se basara en el movimiento, pero cuando su voz dijo mi nombre, mis hombros se desplomaron mientras yo giraba, luciendo como una vaca pastoreando. Él iba en su ropa favorita de vaqueros desteñidos y una camiseta pero, honestamente, cuando luces tan bien en algo, infiernos sip, úsalo todo el tiempo. Mis ojos viajaron arriba de sus brazos, porque esos tatuajes me llamaban y lo que eso quería decir, no lo sé, pero cuando mis ojos finalmente encontraron los suyos me sorprendió ver amabilidad mirando hacia mí. 2 En el original dice Where's the beef que es una frase de un comercial de los años 80’s donde esta mujer era la protagonista: http://smoothspan.files.wordpress.com/2010/11/wheresthebeef.jpg 3 Cake-pop es un tipo de pastel con forma de piruleta: http://cakepopwonders.files.wordpress.com/2012/06/depositphotos_6757417_m1.jpg
  • 30. 30 —¿Cómo estas Ember? Levanté un dedo, dándome un momento para terminar mi cake-pop, y notando que aunque Trace me miraba con amabilidad, su cita, no mucho. —Hola, Trace. Allí hubo algo íntimo sobre la forma en que se curvaron hacia arriba sus labios mientras sostenía mi mirada. Claramente, su amiga notó eso también cuando se envolvió alrededor de él presionando su muy femenino cuerpo contra él. —Vamos, cariño, vámonos. El brazo de Trace se movió y, estuve tan fija en esa fabulosa extremidad, no pude evitar ver mientras él la envolvía alrededor de la delgada cintura antes de que su mano fuese a descansar en el trasero de ella. No fue hasta que apretó y ella gimió profundo en su garganta que conseguí llevar mi envidiosa mirada de esa espalda a sus ojos para descubrir que seguía mirándome. Fue doloroso ver al hombre que deseas más que a un cake-pop y saber que nunca lo tendrás porque tenerlo significaría convertirse en una de tantas marcas en el pilar de su cama. Debe haber visto algo en mi expresión porque la suya cambió, tan suavemente, pero estar cerca de él se estaba haciendo tan difícil así que sonreí al tiempo que comencé a rodearlo. —Fue lindo verte de nuevo, Trace. Salí del Starbucks combatiendo la decepción y atiborrando otro cake-pop en mi boca. No me sentía como para ir a casa así que encontré un banco y me senté. Había una parte de mí —una parte bastante grande— que se sentó allí esperando ver a Trace. Era estúpido y muy juvenil; lo sé, pero estaba enganchada con él. Sí, estaba siendo inmadura y después podría tener una severa charla conmigo misma sobre actuar de acuerdo a mi edad. Más pronto de lo que habría creído él y su reina de belleza aparecieron en la cuneta saliendo del Starbucks. Vi como Trace llamó un taxi y mi estómago bajó imaginando a donde irían. Un taxi amarillo se detuvo en la cuneta y Trace abrió la puerta para la mujer pero en lugar de seguirla, cerró la puerta detrás de ella. Él ni siquiera esperó que el taxi arrancara de la cuneta cuando comenzó a bajar por la calle. Antes que pudiera discutir conmigo misma un camino u otro, estaba levantada y caminando abajo por la calle detrás de él. Podría argumentar que técnicamente estaba
  • 31. 31 acosándolo pero estaba tan malditamente curiosa sobre él. Basada en su actuación en el Starbucks, pensé que él y su belleza estaban listos para irse horizontales por un rato así que el hecho de que la pusiera en un taxi solo momentos después que yo me fuese —no podía negarlo; estaba intrigada—. Yo claramente no estaba recortada para trabajo encubierto ya que no habíamos andado dos cuadras y Trace se dio cuenta que lo seguía. Era mortificante perderlo en un montón de gente para que se escurriera detrás de mí un minuto más tarde. Él dijo mi nombre y yo casi di un salto de tres metros de la acera. Giré, sabiendo que estaba del color de un camión de bomberos, y fui recibida por la más malvada sonrisa que alguna vez hubiese visto. —¿Estas siguiéndome, Ember? Traté de mirarlo indignada pero era claramente tan buena actriz como investigadora privada basada en la entretenida expresión de Trace. —No, por supuesto que no. Solo estaba caminando. Es una excelente forma de ejercitarse, caminando. Hubo una diminuta sonrisa en uno de los lados de su boca antes que ofreciera: —He oído eso acerca de caminar. No sé cómo conseguí sostener su mirada ya que sabía que él sabía que yo estaba mintiendo. Y luego me impacté a mí misma. Culpo al azúcar de los cake-pops o la cafeína o la adrenalina cuando abrí mi boca y pregunté: —¿Qué pasó con tu amiga? Empalidecí y luego enrojecí como remolacha. La reacción de Trace fue interesante. El embutió sus manos dentro de los bolsillos delanteros de sus vaqueros y se paró firme antes de decir: —Estaba cansada. Mentiroso. Él sabía que yo sabía que estaba mintiendo pero la pregunta que yo tenía era ¿Por qué? Se suponía que era un jugador, del tipo tómalas- déjalas así que ¿Por qué no la tomó antes de dejarla? Continuamos mirándonos fijamente y tal vez estaba siendo soñadora pero sentí el aire cambiando entre nosotros. No sé de dónde vino el coraje ya que usualmente balbuceo cuando trato de hablar con un hombre.
  • 32. 32 —Un disparo o dos de expreso podría haberle ayudado con eso. Él no dijo nada pero sus ojos se reían. No quería irme, quería permanecer allí todo el día y hablar con él. Eso era raro, lo suficientemente raro para hacerme mover hacia adelante. —Bueno, probablemente debería ir a casa. Fue lindo verte de nuevo, Trace. —¿Quieres que camine contigo hasta tu casa? —Siempre quiero —lo dije y me di cuenta que en verdad lo dije en voz alta. Evité mirar a Trace que estaba riéndose de mí. Este sería un buen momento para que una bola de energía me noqueara. Empecé a alejarme de él mientras sus risueños ojos seguían pegados a los míos. —Estoy bien pero gracias. —Espero que tengas un buen día, Ember. Yo estaba más allá de las palabras así que en vez de eso sonreí, giré y hui. Sentí sus ojos en mí hasta que me perdió de vista. La mañana siguiente mientras comía mi desayuno consideré los cambios de entrar al programa de protección de testigos. La idea de cambiar mi identidad y desaparecer de la faz de la tierra era oh tan tentadora después de mi ridícula exposición el día anterior. No solo había acosado a un hombre sino que había sido atrapada por ese hombre acosándolo. No creo que hubiese estado tan avergonzada en mi vida. Lo único que me impidió recoger estacas y dirigirme por las colinas fue el hecho de que vivimos en Manhattan. ¿Cuáles eran las posibilidades de que lo viera de nuevo? Pocas o ninguna y eso me encantaba y desanimaba. Fui alejada de mis pensamientos cuando sonó mi teléfono. —Aló. —Hola, Ember, soy Trent. —Hola, Trent. ¿Qué tal? —¿Te interesa salir esta noche?
  • 33. 33 —Sip, a donde sea que sirvan alcohol. Pude oír la gracia en su voz cuando preguntó: —¿Por qué? —Porque algunas veces puedo ser asombrosamente estúpida. —Claramente allí hay una historia. Tendrás que decirme todo más tarde. —No si puedo evitarlo. Él se rió de mí antes de ofrecer: —Quiero echar un vistazo a los pavos reales. ¿Funciona eso para ti? —Sí, ¿a qué hora? —Iré por ti alrededor de las siete. —Genial, te veré entonces. Después del desayuno organicé el apartamento, listo por un tiempo, y justo a las cinco me puse en marcha a mi habitación para estar lista cuando la puerta se abrió y Lena entró. Las cosas habían estado un poco tensas entre nosotras y yo odiaba eso, especialmente ya que vivíamos juntas. Por eso, y por nuestra larga vida como amigas, es que traté de suavizar las cosas. —Hola Lena. Ella echó una ojeada hacia mí, una rara expresión en su rostro, antes de decir: —Hola —Saldré esta noche con Trent. ¿Quieres venir? —No, Todd y yo saldremos. Él me llevara al teatro —ella ofreció eso al tiempo que se movía a través del apartamento hacia su habitación. —Eso suena divertido. ¿Qué van a ver? Ella se tensó antes de mirarme. —¿Por qué te interesa? —Estoy tratando de tener una conversación agradable, Lena.
  • 34. 34 Ella cerró los ojos un momento antes de ofrecer: —No sé qué veremos, él va a sorprenderme. No puedo entender como Lena no pudo ver que su relación con Todd no era buena, no cuando alguien cambia radicalmente tan rápido. Deseé decir algo, un amigo lo haría, pero Lena era el tipo de persona que no le gustaba escuchar nada en contra de lo que quería o creía. Así que mordí mi lengua y le ofrecí: —Espero que tengas una buena noche. Y luego desaparecí dentro de mi habitación, no molestándome en esperar una respuesta. El club estaba repleto pero Trent y yo nos las arreglamos para conseguir una mesa. Era noche de Karaoke micrófono abierto por las siguientes horas escuchamos voces atroces pero como el infierno que era divertido. Aprendí algo sobre mí. Aparentemente, era de los que perdía toda inhibición cuando bebía porque decidí que quería darle una oportunidad al micrófono abierto. Cuando el micrófono estuvo libre miré sobre Trent. —¿Subirías conmigo ahí? —Sí. Él se puso de pie, y buscó mi codo, mientras me guiaba hacia el escenario. Agarró la guitarra acústica y tomó uno de los taburetes mientras yo tomé el otro, el que estaba justamente frente al micrófono. —¿Cuál canción, Ember? Pensé por un momento antes de contestar. —¿Conoces Blood Brother de Ingrid Michaelson? —Sí. Cerré mis ojos mientras Trent rasgueó las primeras medidas y luego simplemente me perdí en la canción. Me encantaría haber sido una estrella de Rock pero soy ridículamente tímida y fortalecerme todas las noches con alcohol no sería prudente. La canción llegó a su fin y hubo un momento de silencio antes de que el público rugiera en aprobación. Me senté ahí sólo viendo hacia el público y
  • 35. 35 la excitación ardiendo a través de mí. Me levanté volteando hacia Trent y corriendo hacia sus brazos. —Bien hecho, Ember —susurró en mi oreja. Di un paso atrás antes de presionar un buen, gran, húmedo beso en su boca. —Eso fue muy divertido. —¡Demonios, sí! Tres horas después, Trent y yo estábamos listos para irnos. Bebí unos cuantos tragos y pensé que no estaba tambaleándome pero sabía que en la mañana dolería. Me excusé para ir al baño y al regresar noté la sombra de un hombre contra la pared. Me acerqué e inmediatamente lo reconocí. Mi reacción fue sorprendente y totalmente involuntaria, la sangre se calentó en mis venas. Empecé a pensar que tal vez era una bruja porque la oportunidad de verlo aquí era totalmente imposible. Una parte de mí se preguntaba si él no estaba acosándome. Sabía que tal pensamiento era una locura y aún más que no me aterrara la idea de él acosándome, me hizo calentarme en deseo. Estaba mirándome con esos penetrantes ojos azules y traté de enfocarme en mi comportamiento del día anterior, pero por suerte mi cerebro daba vueltas en espíritus y no podía mantener mis pensamientos claros. Sabía que debía haber ido hacia al bar con Trent pero me estaba sintiendo a nueve pies de altura y a prueba de balas. Me acerqué y me detuve frente a él. Estaba apoyado contra la pared con un pie casualmente sobre el otro y sus manos dentro de los bolsillos de sus jeans. Estaba usando una camiseta que se ajustaba a sus fabulosos brazos para el placer de mi vista y, Oh sí, y los vi antes de cambiar mi mirada hacia él. —Trace. —Ember. Miré alrededor antes de pasar mi atención detrás de él con timidez, una pequeña sonrisa curvada en mis labios. —¿Sola esta noche? —Una lenta y sexy sonrisa apareció en la orilla de su boca, y sus ojos brillaron con humor—. Como ves. Fue bastante buena la presentación.
  • 36. 36 —Ah, ¿viste eso? —Sí, y no recuerdo haber disfrutado tanto algo. Placer, puro y simple, crepitó a través de mí por esas palabras y entonces preguntó: —¿Lo haces frecuentemente? —No, realmente soy muy tímida. Su ceja se levantó muy ligeramente en respuesta. —Oh. —Me incliné un poco más y él bajó su cabeza para mí. —Estoy trabajando en un muy buen Buzz. Su pequeña sonrisa se convirtió en una completa; encantadora y malvada. Y literalmente me quitó el aliento. Estaba mirando su boca y sabía que debía mirar hacia otro lado pero no podía porque, para ser honesta, él era el hombre más hermoso que alguna vez haya visto. Gracias al alcohol actualmente adormeciendo mi cerebro, abrí mi gran boca y dije exactamente lo que estaba pensado. —¡Dios, eres hermoso! Su expresión cambió e imaginé cómo se vería antes de hacer una mueca suya y el solo pensamiento de eso hizo a mi corazón palpitar fuerte en mi pecho. Estar debajo él, agarrando sus densos bíceps, y moviéndose profundamente dentro de mí. La visualización era demasiado ardiente y empecé a abanicarme. —Oh mi… necesito irme. —¿Cómo irás a casa? —Podría volar —murmuré tan pronto como Trent se nos unió. —¿Estás lista, Ember? ¡No! —Sí. Trent miró de mí a Trace y de vuelta antes de decirme: —Te veo en la puerta.
  • 37. 37 Lo observé irse antes de mirar de vuelta a Trace justo cuando se impulsaba de la pared y se moviera, en un sexy estilo, para estar directamente frente a mí. Pasó sus dedos en mi mejilla a lo largo de mi mandíbula antes de que su pulgar rozara mi labio inferior, sus ojos siguieron el progreso antes de que su mirada encontrara la mía. —Buenas noches, Ember. —Buenas noches. No hice ningún intento de avanzar, aunque ya que no estaba muy segura de que mis piernas me iban a llevar. Él sonrió, mientras descansaba sus manos sobre mis hombros y me giró hacia la entrada, con la cabeza baja para que sus labios pudieran susurrar sobre mi oreja. Esa acción había enviado deliciosos escalofríos por mi espina dorsal. —Tienes que poner un pie frente del otro, cariño. —Presionó un beso en mi oreja y me dio un ligero empujón. Estaba en un estado de sobrecarga así que hice exactamente lo que él sugirió, sólo puse un pie delante del otro. Desperté en la mañana y quería quitarme la cabeza. Oh, hombre, me sentía como la mierda. Estaba tentada a cubrir mi cabeza con las sábanas y dormir todo el día, pero sabía que una vez empezara a correr me sentiría mejor. Me arrastré fuera de la cama, me vestí apresuradamente y salí del apartamento. Cuando llegué al puente Gapstow mi pie sólo se detuvo porque Trace estaba ahí, esperando por mí. De todos los días que el hombre podría haberse unirse a mí, eligió el día en cual me sentía como un perro ahogado. Cambió a mi dirección, sus ojos fundiéndose en mí. Una sonrisa tocó sus labios y se fue sobre mí. —¿Cómo te sientes hoy, Ember? …Como mierda. Hubo un constante impacto detrás de mis ojos y perdí un poco el balance pero el correr ayudaría a desintoxicar el alcohol que permanecía en mi sistema. —Me estoy sintiendo mejor. —Creo que el alcohol hizo que preguntara—. ¿Por qué te estás uniendo a mí esta mañana? —Supuse que probablemente necesitarías un poco de apoyo moral. —¿Cómo sabías que vendría hoy? —Me diste la impresión de alguien que no se da por vencida fácilmente.
  • 38. 38 ¿Cómo supo eso de mí? Me pregunté cuando me escuché ausentemente respondiendo. —Tienes razón. —¿No te importa, o sí? Estaba más que probablemente alucinante toda esta conversación, pero no había filo en su voz, como si estuviera realmente preocupado de que no lo quisiera aquí. Yo sólo he pensado en él todos los días desde que nos conocimos. Demonio, incluso había acosado al hombre. Sostuve su mirada antes de responderle con una franqueza impresionable. —Estaba siguiéndote el otro día. Un flash golpeó en sus ojos antes de responder. —Lo sé. —Estás bajo mi piel, Trace. —Él no dijo nada al respecto, pero la mirada en sus ojos hizo que las puntas de mis pies se estremecieran. De alguna manera mantuve esa chispa antes de ofrecer—: He estado esperando que me invitaras. A pesar de que estaba siendo inusualmente abierta, bajé mi cabeza cuando empecé a sentirme avergonzada. Tocó mi barbilla con su dedo y levantó mi mirada hacia él. —He querido. Inmediatamente traté de entender sus palabras. Él quería hacerlo, entonces, ¿qué lo detenía? Estuve muy tentada al preguntar pero decidí que no. Nos calentamos en silencio y corrí 5 millas con Trace, manteniendo el paso conmigo. Luego de calentar él dijo: —¿Irás por tu café? —Sí. —¿Te importaría si me uno? —Me gustaría eso. Empezamos el camino y no pude dejar de mirarlo desde la esquina de mis ojos. Él era realmente asombroso y el hecho de que estuviera aquí,
  • 39. 39 conmigo, hacía que mi corazón saltara. Empujé mi enamoramiento cuando su voz rompió el silencio. —Hay un club aquí que creo que tu amigo y tú tal vez disfrutarían. Se llama Nocturno y está en el pueblo. Tienen micrófono abierto todas las noches. Giré mi cabeza hacia él y sonreí. —Tendremos que darle un vistazo. —Si decides ir, ¿podrías avisarme? Me gustaría escuchar tu presentación otra vez. Una malvada emoción bordeó mi espalda ante la mirada de Trace. ¿Cómo hice para recuperar mi teléfono para guardar su número sin temblar? No sabía. Mi voz era apenas un susurro cuando contesté. —Lo haré. Llegamos a Starbucks y abrió la puerta para mí, ofreciéndome una sonrisa y diciendo: —Te veo luego, Ember. —Luego se fue. Llamé a Trace tres noches después y le dije en mensaje que Trent y yo iríamos al Nocturno. En el bar con Trent me encontré constantemente mirando la puerta. Había tenido unos días para pensar sobre la propuesta de Trace por eso le llamé, y no podía mentir, estaba sorprendida. Trace tenía la reputación de un jugador pero su comportamiento conmigo había sido de un completo caballero. Yo sabía que se acostaba con cualquiera, era obvio desde las miradas que las damas le daban, pero no durmió con esa belleza de Starbucks. No se detenía con una mujer y sin embargo yo lo había visto un par de veces y todavía parecía interesado en verme más. Era una contradicción caminante y ya que yo estaba encantada por él, este comportamiento al contrario sólo me hizo querer más. Fui apartada de mis pensamientos cuando Trent agarró mi mano. —Estamos listos.
  • 40. 40 No estaba hasta al punto de cantar, ya que no me quería exceder en el alcohol de nuevo, así que iba a acompañar las excelentes habilidades de Trent con la guitarra. Me instalé detrás del piano y me perdí en la música tan pronto mis dedos tocaron las piezas de marfil. Después de nuestro primer número, la multitud aplaudió tan fuerte que presentamos otro y luego otro. Cuando finalmente bajamos del escenario varias personas sacudieron nuestras manos y nos dieron sus tarjetas de visita para posibles actuaciones. Dos puntos al instante se abrieron para nosotros en el bar y bebidas frescas fueron entregadas. —Podría acostumbrarme a esto —dijo Trent cuando me sonrió antes de tocar mi vaso con el suyo. —Yo también. Pasamos la siguiente hora hablando y todo el tiempo me di cuenta de la bella morena en la barra del bar estaba mirando a Trent. Yo sabía que él la había visto, también, ya que estaba mirando hacia atrás. —Trent, ve a saludar. —No quiero dejarte aquí sola. —Voy a estar bien. Ve. Ella es bonita. Una sonrisa brilló en su rostro. —Lo es, ¿verdad? Bueno, voy a quedarme por aquí, donde puedo verte y no te vayas sin mí. —Sí, papá. Me dio un beso en la cabeza antes de que se levantara, agarró su cerveza, y caminó por el bar hacia la morena. Sonreí, observándolos durante un minuto, antes de volver la mirada hacia mi vino. Estaba decepcionada porque Trace no había llegado, pero en realidad no había hablado con él antes, sólo dejé un mensaje, y sabiendo que tenía una vida social muy activa, no fue realmente una sorpresa. Terminé mi bebida y vi que Trent y la morena se habían conectado. Yo estaba cansada de todos modos, así que iba a dar por encerrada la noche. Me dirigí a ellos y Trent sonrió mientras me acercaba. —Ember, está es Kelly.
  • 41. 41 —Hola, Kelly. —Era bonita con el cabello castaño y los ojos azules brillantes. Me sentí un poco tímida cuando me saludó, pero no parecía sufrir esa aflicción cuando estaba hablando con Trent. Esta observación trajo una sonrisa en mis labios. —Hola, Ember. Volví los ojos hacia Trent. —Me voy a casa. —Ok, te ayudaré a conseguir un taxi. —No, estoy bien. —¿Está segura? —Sí. Trent me dio un beso en la mejilla antes de susurrar: —Cuídate. —Sí, papá. —Fue un placer conocerte, Kelly. —Igual, Ember. Caminé por el club hacía la puerta principal y cuando di un paso en la fresca noche me detuve porque en la acera estaba Trace que acababa de estacionar su moto. No pude evitar sonreír; era totalmente involuntario. Vi como su pierna metida en un jeans giraba sobre su moto y me tomé un minuto para apreciar cómo los vaqueros estaban ajustados en los músculos de su muslo. Se volteó y por un segundo vi placer arder en aquellos los ojos. —Ember. —Trace. —Me perdí tu presentación, ¿no? —Sí. —¿Te vas?
  • 42. 42 —Así es. Él sonrió mientras se paraba justo en frente de mí. —Siento llegar tarde. —Agarró mi mano—. ¿Vienes conmigo? Yo estaba un poco nerviosa de si aceptar, ya que en realidad no lo conozco, pero mi instinto me decía que estaría a salvo con él y entonces me quedé con el instinto. —Sí. Me llevó a su moto antes de colocarme el casco en la cabeza. Se sentó a horcajadas sobre la bestia de negro y cromo, para que yo pudiera subir. —Apóyate en mí, Ember. Volamos por las calles con el aire fresco nocturno sintiéndose maravilloso contra mi piel antes de que nos detuviéramos en el estacionamiento de un restaurante veinticuatro horas. Bajé de la moto de Trace y quité el casco de mi cabeza entregándoselo para que lo colocara en el manubrio. Entrelazó nuestras manos y cruzamos las puertas. Se posicionó frente a mí y se quitó la chaqueta, mientras tomé un momento para estudiar la belleza de hombre que tenía delante de mí. Mis ojos se detuvieron en su brazo izquierdo y pude ver la representación de Hades y su reino del infierno con sus demonios ardiendo en las llamas del purgatorio. Era a la vez inquietante y hermoso. —¿Tienes hambre? Era cerca de las dos de la mañana y había comido alrededor de las cinco de la tarde de día anterior. Tenía hambre, pero antes de que pudiera contestar mi estómago lo hizo por mí con un ruido fuerte y largo. Traté de actuar indiferente sobre el rugido ensordecedor que hizo temblar nuestra cabina y esperaba que él no lo hubiera escuchado, pero cuando vi la sonrisa que se abrió en su rostro supe que lo había hecho. Ordenó suficiente comida para alimentar a un pequeño país. La camarera necesitó de otras tres ayudantes para depositar los platos de panqueques, huevos revueltos, tostadas francesas, croquetas de papa, salchichas y tocino, y me sentí culpable por desperdiciar tanta comida, pero no debía haberme preocupado por eso. Trace me sirvió en el plato suficiente comida para mí —una pequeña fracción de lo que había pedido— de la que era
  • 43. 43 suficiente para alimentar a un hombre de trescientas libras y procedió a comer todo lo demás. No quedó siquiera un huevo por comer. No quise decirlo en voz alta lo que estaba pensando, pero, sinceramente, no podía detenerme. —Nunca he visto nada como eso. Tú, literalmente, acabas de comer tu peso corporal en comida. Creo que puede haber roto un récord mundial. Deberíamos llamar a Guinness. Él se echó hacia atrás y sonrió. —Soy un niño grande. El comentario hizo que mis ojos inconscientemente lo evaluaran por encima de su excelente forma y tuve que estar de acuerdo, pero no era un muchacho, oh no. Era sin duda cien por ciento un hombre. Cuando mis ojos volvieron a él me estaba estudiando silenciosamente antes de preguntar: —¿Cuáles son tus intereses fuera de la música? —Me encanta leer. Me gusta viajar de un lugar a otro, a vivir un día en la vida de alguien más. Sonrió antes de preguntar: —¿Qué te gusta leer? —Estoy recorriendo los clásicos, leyendo ahora Jane Eyre de Charlotte Bronte. —Lo siento, te eché de menos esta noche. ¿Qué cantas? —No canto porque no bebo alcohol suficiente, así que acompañé a Trent en el piano. —¿No bebes suficiente alcohol? —Soy tímida para encontrarme sin la ayuda de alcohol. Me pongo demasiado nerviosa para levantarme delante de una sala llena de personas y cantar. —Es una lástima, porque tienes una voz preciosa, Ember.
  • 44. 44 Me sentía como un pavo real, ante el cumplido, y quería pavonearme con placer, pero fui alejada de esa tentación cuando Trace añadió: —Lo siento me perdí tu presentación. ¿Cuánto tiempo haces que tocas el piano? —Desde que era una niña. Fui criada por un padre soltero y aunque él me enseñó todo tipo de habilidades útiles ninguna de ellas se considera habilidades típicas femeninas así que me inscribió en clases de piano. Como sucedió, era una estudiante rápida. —¿Trent es tu novio? —Escalofríos pasaron por mi espalda con esta pregunta y probablemente era sólo mi imaginación, pero parecía muy interesado en mi respuesta. —No, él es sólo un amigo. Nos conocimos en el trabajo y descubrimos que ambos tenemos un interés por la música. —¿Dónde trabajas? —Clover. Me di cuenta de que algo brilló en sus ojos, parecía una reacción, pero luego cambió el tema. —Tú no eres local. —Él no lo estaba preguntando. —No, yo crecí en Fishtown, una pequeña comunidad en Filadelfia, fui a la escuela en UD4 y me trasladé aquí el verano pasado. —¿Por qué a la ciudad de Nueva York? —Soy aspirante a escritora y pensé que este era el lugar para estar. —¿Y tenías razón? —Sí, me gusta estar aquí. ¿Y tú, Trace? ¿Qué haces? Él pareció dudar por un momento antes de que ofrecer: —Soy un luchador amateur. Eso sin duda explicaba los moretones y las manos rápidas. Esperé que dijera algo más, pero no lo hizo. 4 UD: Universidad de Delaware.
  • 45. 45 En su lugar, se inclinó y tomó un mechón de mi cabello entre sus dedos pulgar e índice mientras sus ojos se posaban en los míos antes de decir: —Me alegro de que nos encontráramos esta noche. —Yo también. Trace me trajo a casa a las siete de la mañana y yo estaba tan cansada que apenas podía mantener los ojos abiertos. Pensé que sólo iba a dejarme, pero no, estacionó su moto en la acera y me acompañó hasta la puerta. —Realmente me divertí mucho esta noche, gracias —le dije. —Yo también. —Quería que me besara, casi fruncí los labios, pero entonces él dio un paso lejos de mí mientras metía las manos en los bolsillos de sus pantalones vaqueros. Tuve la sensación de que lo hizo para pararse a sí mismo de tocarme, pero yo quería que lo hiciera. En todos lados. —Buenas noches, Ember. —Buenas noches, Trace. Entré y me giré mientras una sonrisa se dibujaba en mis labios. Cerré la puerta detrás de mí y aunque no lo pude ver, de alguna manera supe que él se quedó allí hasta que oyó cómo puse el bloqueo en su lugar. Subí las escaleras hasta mi apartamento y me dirigí directo a una acalorada discusión entre Lena y Todd. Todd me vio y me habló entre dientes mientras saltaba junto a mí. —¿Estás bien, Lena? Sus ojos verdes miraron a los míos y parecía enfadado conmigo. ¿Por qué, por volver a casa? Siendo que eran las siete de la mañana, creía que les había dado el apartamento durante tiempo suficiente. —Estoy bien. Me voy a la cama. Y entonces ella también se enfureció. Dormí hasta las dos de la tarde y desperté con menos ganas aún de salir de mi dormitorio. Noté el movimiento en la otra habitación que indicaba que Lena estaba en casa, posiblemente Todd también, y no tenía sentido retrasar lo inevitable. Bajé de la cama y me dirigí al baño. Un poco más
  • 46. 46 tarde, entré en la cocina para encontrar a Lena sentada en la mesa con una taza de café enfriándose frente a ella. Estaba mirando por la ventana tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera me oyó entrar. —Hola, Lena. Su cabeza se sacudió en mi dirección antes de que ella se levantara y caminara alrededor de la mesa para envolverme en sus brazos. —Lamento haber sido una perra, Ember. —¿Estás bien? —Sí, Todd estaba borracho y molesto por perder una apuesta grande. —¿Una apuesta? —Sí, ya sabes: póker, billar, ponis. Le gusta jugar... y aparentemente Todd odiaba perder y se estaba exponiendo a sí mismo al fracaso ya que las probabilidades estaban en su contra en el juego. —¿Con qué frecuencia juega? Sus ojos eran como fuego verde en respuesta a esa pregunta benigna. —No muy a menudo. —Me di cuenta por la forma en que sus ojos se movieron que estaba mintiendo. —¿Es así cada vez que pierde? Ella no respondió, pero no era necesario. —En serio, Lena, creo que realmente deberías reconsiderar el tener una relación con él. ¿De verdad quieres involucrarte con un jugador impetuoso? —Él es más que eso. Sí, lo del juego es inquietante, pero es sólo una pequeña parte de lo que es. Me gusta, de verdad. Sólo dale una oportunidad, ya lo verás. Yo no era tan optimista y peor aún, me preocupaba que Lena pudiera descartar tan fácilmente lo que yo pensaba que era una señal de alerta grave acerca de la personalidad de Todd, pero ¿qué podía decir? —Está bien.
  • 47. 47 Más tarde ese día, mi padre llamó y el sólo escuchar su voz me levantó el ánimo. —Hey, Emmie, ¿cómo va la gran ciudad del mal? —Conquistada —fue mi respuesta estándar ridícula. —¿Cómo está Lena? —Ella está saliendo con un jugador, uno impetuoso. —¿Cuánto tiempo han estado juntos? —Acaban de comenzar a salir. —Los jugadores son muy difíciles, muchacha. Me parece que su relación es prematura que Lena debería dejar ir y salir de Dodge5 . —Esos son exactamente mis pensamientos, pero ella quiere intentarlo. —¿Siguen compartiendo una cuenta bancaria? —Sí, diferentes cuentas dentro de la misma cuenta, pero sí. —Si fuera tú movería el dinero, cariño, obtén tu propia cuenta. Querer hacer que funcione con un jugador podría hacer que Lena se la habilite y lo que un jugador necesita más que nada es dinero. Mierda, ni siquiera había pensado en eso. —Tienes razón. Lo haré el lunes por la mañana. —Emmie, he querido hablarte de esto por un tiempo. Sé que tú y Lena han sido cercanas desde que eran niñas en la escuela, pero creo que deberías buscar largo y tendido en su relación. —¿Qué quieres decir? —¿Tu timidez, como tú lo llamas? No creo que sea timidez en absoluto, niña, porque te he visto irte cara a cara con un equipo de hombres y mantener tu lugar. Creo que si pasaras menos tiempo con Lena, podrías encontrar que no eres tan tímida como piensas. 5 Salir de Dodge: Expresión utilizada para sugerir que se debe abandonar una situación mala y/o peligrosa.
  • 48. 48 —¿Qué significa? —Ella te socava, Emmie, empequeñeciéndote para parecer mejor. Tú aceptaste el papel de la sombra mientras ella era el centro de atención, y peor aún, te convenció de que las sombras están donde prefieren estar. Tuve que tomar asiento, porque era la primera vez que oía que mi padre no era fan de Lena. —¿Por qué nunca me lo dijiste antes? —Quiero que seas feliz y Lena parecía darte eso, pero tengo que admitir que empujé lo de UD en Temple porque quería que te alejaras de ella durante cuatro años. Piensa en tu tiempo en Newark, Emmie. Brillaste. Yo no había pensado en ello, pero tenía razón. —Ten cuidado. Lena vela por Lena y si llega el momento en que necesites que ella te guarde la espalda, yo no contendría la respiración esperando que lo hiciera. Tenía la terrible sensación en mi interior de que mi papá había dado en el clavo. —Lo haré, papá, y gracias por el consejo. —No hay problema, chica. Cuídate. Te amo. —Te amo, papá.
  • 49. 49 Capítulo 3 Traducido por Steffanie, Elena Ashb & Clarksx Corregido por bibliotecaria70 unes por la mañana me encontraba frente a mis finanzas no solo saque mi dinero de nuestra cuenta conjunta, sino que también me cambié a otro banco. Le expliqué a Lena que me inscribí en algún tipo de pagos electrónicos y me daban un descuento si me cambiaba de banco. Realmente esperaba que Todd pudiera dejar de apostar pero si no, me sentiría aliviada de que mi dinero estuviera a salvo. Más tarde esa noche tenía que trabajar. Clover estaba patrocinando otro evento benéfico, esta vez para mujeres y niños maltratados. El menú incluye el plato más popular y cada evento cuesta unos mil dólares el asiento. Pueden imaginarse mi sorpresa y confusión en algún punto de la noche al ver a Trace entrar. Me di cuenta cuando lo vi que realmente no sabía nada de él. ¿Qué es lo que hace para ganarse la vida para que pudiera pagar el precio de dos mil dólares para esta cena? Iba vestido con un hermoso traje negro claramente hecho a medida y aunque parecía elegante, no se podía negar el cuerpo duro y musculoso bajo él. El traje era acompañado por una camisa negro ceniza y una corbata de seda de colores, decir que lucía exquisito era no estar siendo justa con él. La mujer en su brazo es una rubia despampanante en un vestido plateado, con la espalda descubierta. Sus afilados rasgos insinuaban descendencia eslava. Estaba llena de decepción al verlo con ella, pero fue una buena revisión de la realidad. Ingenuamente esperaba que el desayuno de la otra noche pudiera haber sido el comienzo de algo, pero Trace no jugaba de esa manera y tenía que recordar eso. L
  • 50. 50 No me gustó, en realidad estaba molesta de que estuvieran sentados en mi sección, pero ya que el menú era fijo sólo tenía que llevarles sus bebidas y luego llevar sus platos de comidas. Cuando me acerqué, la cabeza de Trace se movió en mi dirección y luego sus ojos se encontraron directamente con los míos. —Hola, Ember. —Buenas tardes. Me alegro de verte, Trace. Mis ojos se movieron de él a su cita, que me miraba fríamente con ojos pálidos azules —¿Puedo ofrecerles algo de beber? —Patron, solo —dijo ella antes de volver su mirada a Trace. Decir que el aire era frío sería un eufemismo. —Dalmore, solo. Gracias, Ember. Miré hacia arriba y vi una sonrisa en sus labios y sonreí como respuesta involuntaria antes de que desapareciera para ir por sus bebidas. El resto de la noche fue de la misma manera. Su cita era una perra fría. Trace era afable y educado. Me pregunto por qué se sometía a una persona tan fría como ella. Los miré y me di cuenta de que su frialdad se dirigía únicamente a mí, lo que me pareció extraño teniendo en cuenta que yo solo era un miembro del personal de servicio. Una conmoción en toda la zona del comedor llamó mi atención. Reconocí al comensal, era un habitual y cuando estaba sobrio era encantador, pero cuando estaba borracho por lo general no podía detenerse después de una, dos o tres copas. Usualmente es colocado en mi sección porque aprendí a manejarlo. Después de beber su bebida número seis en realidad no estaba saboreando el whisky de cuarenta dólares porque Trent y yo podíamos agarrar sus bebidas y cortar el escoces con agua. Eso tuvo el efecto de que no se fuera en una espiral descendente, pero como cualquier persona que haya bebido demasiado sabía, una vez que el alboroto terminara comenzaría a desvanecerse, remplazado por el cansancio. Incluso tuve que llamar a la compañía de taxis para que llevaran al señor Forester a casa. Claramente,
  • 51. 51 Cindi no aguaba sus bebidas, ya que su voz se elevaba y su mano se movía. Caminé con determinación antes de detenerme justo en frente de él. —Ember, que hermosa chica, me alegro de verte. —Y usted, señor Forester. ¿Cómo estuvo la cena de esta noche? —Maravillosa, como siempre. Trent se acercó en ese momento con una nueva bebida y me la entrego a mí con un guiño. —Aquí tiene, señor Forester. —Eres demasiado buena para mí, Ember. —Tonterías. Tenía los ojos inyectados de sangre mirando a Cindi como si fueran de color rojo remolacha y retorciéndose las manos nerviosas ante ella. —No es tan buena como tú. —Es nueva, señor Forester, todavía está aprendiendo el oficio. —No es tan bonita como tú tampoco. Me sonrojé cuando me volví a Cindi y sonreí. —Me hare cargo por ti. Ella lucía como si le hubiera regalado la luna. —Gracias. Me quede con el señor Forester durante unos minutos hasta que conseguí que se calmara y luego tenía que ir a ver a mis otros clientes. —Ya vuelvo. Tengo que ir a comprobar mis otras mesas. —No tardes mucho, preciosa. Mientras me alejaba, no pude evitar sonreír, porque tan halagador como fue para mí oír esas palabras del señor Forester, sería mejor escucharlas de alguien que no tuviera sus tres hojas tiradas al viento.
  • 52. 52 La última mesa que visité fue la de Trace solo para encontrármelo sentado solo, en silencio mirándome. No podía dejar de mirar el asiento vacío frente a él, que debía ofrecerle. —Está en el baño de damas. —Por supuesto. ¿Puedo ofrecerte algo más? —Manejaste muy bien a ese hombre, Ember. —Crecí con trabajadores de puerto. —Él tiene razón, ¿sabes? Sabía que mi confusión era claramente visible en mi cara cuando le pregunte: —¿Razón en qué? —Tú eres preciosa. Antes de que pudiera conseguir devuelta mi cabeza por sus palabras, su cita volvió, y no debió gustarle la forma en que Trace me miraba porque ella cogió su mano mientras me miraba. —Él no es para ti, cariño, además está ocupado por esta noche, así que tendrás que buscarte a otro para que te quite la picazón. Sus palabras me molestaron, casi irracionalmente así que, y antes de darme cuenta me incliné sobre la mesa, y quede al nivel de los ojos de ella. —Tienes razón; no es para mí, porque cuando lo miro veo mucho más que un semental en celo. —Ante su mirada de indignación me volví con mis duros ojos azules antes de agregar—: Y si tuviera la suerte de llamar su atención te aseguro que no estaría de acuerdo con tenerlo por solo una noche. —Entonces coloqué la cuenta sobre la mesa y me fui. Tomé la fuerza de voluntad que no sabía que poseía al irme de la mesa de Trace y verificar al señor Forester pero, afortunadamente, la mesa estaba vacía. No sabía lo que me había poseído a decir lo que dije, pero con toda honestidad, no lamento lo que dije. Tome la carpeta de cuero negro para registrar el pago y tuve que enderezar mis rodillas para no hundirme en el suelo cuando me di cuenta de que Trace me había dejado el cincuenta por ciento de propina.
  • 53. 53 Pocos días después de mi representación inusual de temperamento en Clover, estaba corriendo en Central Park. Los árboles estaban empezando a cambiar de colores y el aire fresco me helo la piel. Mis pensamientos se dirigían a esos pequeños pecados de pastelitos, ya me estaba volviendo un poco adicta a esos pastelitos. Debido a lo que estaba haciendo podía disfrutar de uno esta tarde. ¡Sí! Estaba teniendo un momento fantaseando con ese pastelito en un plato y no estaba prestando atención a mi entorno. Me asusté cuando oí a alguien gritar y cuando me quise dar cuenta de que me estaban gritando a mí ya era demasiado tarde. Recuperé la concentración a tiempo de tener una colisión de frente con una bestia de perro, nosotros caímos al suelo, nuestros miembros distendidos. Trate de tomar aliento en mis pulmones cuando el perro se paró frente a mí en mi torpe posición. Luego me empezó a lamer con su enorme y húmeda y rosada lengua. Fabuloso. Volví la cabeza para evitar su lengua y fue entonces que vi dos botas negras, desaliñadas. Seguí las piernas unidas a las botas y tuve un momento de claridad ante mis ojos, eventualmente mis ojos se encontraron con unos azul acero. Miré por un momento a Trace, quien estaba sonriéndome, antes de rodar mis ojos a su amigo, y honestamente, ¿quién diablos estaba en el agua? Largo cabello negro enmarcaba un rostro de belleza pura; como sus ojos, que eran verdes como la hierba de verano, me miraban con humor. Cerré los míos y quise que la tierra se abriera y me tragara pero cuando abrí mis ojos todavía estaban ahí, sonriendo. Y luego Trace extendió su mano hacia mí. No pude evitar la pequeña emoción que se esparció a través de mí desde que Trace supo que yo corría esta ruta cada mañana. Este encuentro no era una coincidencia. ¿Y qué significa eso? ―Ember. Acepté su mano ofrecida cuando me ayudó a ponerme de pie. El perro estaba sentado al lado del chico, tan perfecto como tú lo quieras. No pude
  • 54. 54 evitar la mirada penetrante que di al perro que sólo hizo al amigo de Trace reírse en voz alta antes de que me ofreciera su mano. ―Rafe McKenzie. Gracias por detener a mi perro, incluso si tu método fue poco convencional. Estreché mis ojos y tuve que reprimir las ganas de sacarle mi lengua. ―Ember Walsh, y estaba más que feliz de jugar a la banda de frenado pero realmente deberías prestarle más atención a tu perro. ―Raramente se escapa. ―¿En serio? Así que hoy es una excepción. Vi su mirada de confusión solo mientras Trace empezaba a reír, quien tenía a Rafe mirando hacia abajo sólo para darse cuenta que su perro se había ido otra vez. ―Demonios. ―Todos giramos para ver como el gran manchón negro corría hacia el camino en la distancia. Cuando era joven mi trabajo a tiempo parcial era pasear perros y había aprendido la voz con la cual las bolas de pelo de cuatro patas eran más receptivas. ―¿Cuál es su nombre? ―pregunté. ―Loki. Puse mis dedos en mi boca y soplé un fuerte silbido que llamó la atención de Loki haciendo que se detuviera y se volviera en la dirección del sonido. ―¡LOKI, VEN! ―llamé en una voz de mando. Como magia, el perro trotó hacia nosotros, deteniéndose en frente de mí. Acaricié su cabeza antes de alcanzar su correa. ―Bienvenido, Loki. Volví mis ojos a Rafe y lo encontré estudiándome silenciosamente. Le di la cuerda mientras sonreía y le hablé como si me dirigiera a un niño de cinco años. ―Quieres aferrarte a esto realmente fuerte. Su rostro era inexpresivo por un momento y luego echó su cabeza hacia atrás y aulló de la risa antes de darse la vuelta a Trace.
  • 55. 55 ―Me gusta. Sonreí. ―Fue un gusto conocerte, Rafe. ―Moví mis ojos al perro y acaricié su cabeza―. Loki, sé un buen chico. ―Cuando mis ojos encontraron a Trace lo descubrí mirándome con una expresión que parecía como afecto―. Un gusto en verte otra vez, Trace. Extendió la mano y tocó con su dedo mi mejilla antes de dirigirla abajo a lo largo de mi mandíbula cuando susurró: ―Gracias, Ember. Estando tan cerca de él, mi pulso era errático, y sabía que lo vio cuando su dedo rozó contra el punto del pulso que brincaba en un ritmo espástico. Las palabras eran imposibles así que asentí en reconocimiento y luego di la vuelta sin una palabra y corrí, no caminé, lejos. Aún no estaba fuera del parque cuando mi teléfono sonó y cuando miré mi corazón saltó en un latido. ―Trace. ―Ember. ¿Estás libre esta noche? ―Sí. ―¿Voy por ti a las siete? ―Está bien. Colgué mientras una sonrisa se extendía por mi rostro cuando floté, no caminé a casa. Unas pocas horas después estaba en casa, limpiando el apartamento con una permanente sonrisa estampada en mi cara. Cuando Lena llegó a casa quise hablar con ella acerca de Trace pero cuando la miré supe que estaba de mal humor. Se estaba haciendo un poco incómodo el apartamento porque ella era constantemente una perra pero nunca sabía lo que iba a hacerle enojar. Se estaba convirtiendo en una completa extraña y sabía que la razón de eso era Todd. Me dije que no iba a decir nada, pero era mi amiga y no estaba
  • 56. 56 siendo mucho de yo si no decía nada. Me uní a ella en la cocina mientras ella buscaba a través del correo. ―¿Lena? Me miró y vi el humor detrás de sus ojos. ―¿Qué es lo que está pasando contigo? Has estado fuera de ti, francamente desagradable. ―No hay nada malo conmigo. Deja de ser tan sensible. Sentí que mi humor se agitaba mientras sostenía su mirada. ―Has sido una perra desde que empezaste a salir con Todd. Si él te ha hecho tan jodidamente miserable, ¿por qué sigues con él? ―Él no me ha hecho miserable. Lo amo. ―Apenas le conoces. Ella se apoyó en el mostrador con una mueca desagradable que cubrió su cara. ―¿Estás dándome consejos sobre relaciones? ¿La-chica-que-tiene-23-años- y-aun-es-virgen? ―¿Y eso no es ser una perra? ―No necesito tu permiso o tu aprobación, Ember. No te metas en mis asuntos. ―Está bien, siempre y cuando detengas la maliciosa mentira porque, francamente, Lena, tus asuntos realmente apestan. ―Y entonces me giré sin otra palabra y caminé a mi habitación. Trace fue muy puntual y estaba tan entusiasmado sobre nuestra cita como lo estaba yo, aunque estaba desalentada por la confrontación con Lena. Cuando tiré de la puerta para abrirle, parecía reconocer que algo estaba mal cuando preguntó: ―¿Estás bien? ―Sí, solo problemas con mi compañera de habitación. ―¿Quieres hablar acerca de eso?
  • 57. 57 ―No. Me estudió por un minuto antes de preguntarme: ―¿Estás lista? ―Lo estoy. Alcanzó mi mano y unió nuestros dedos. El calor del contacto se sintió realmente bien. Me condujo a su motocicleta y colocó su casco en mi cabeza antes de que se sentara a horcajadas sobre la moto para que pudiera subir. Me gustaba viajar con él, me gustaba tener una excusa para estar tan cerca de él. Cuando llegamos a la pequeña galería, me sorprendió agradablemente. ―Este artista es uno de mis favoritos —ofreció a modo de explicación. Me jaló hacia la pequeña galería y me dio un vaso de vino de un camarero que iba pasando antes de abrirnos paso a la primera pintura. El artista sin duda alguna era muy talentoso pero sus pinturas eran todas muy oscuras. En cuanto a su trabajo se puede casi ver a los demonios que atormentaban al hombre y cómo trató a través de la pintura exorcizarlos. En un momento de la tarde, Trace estaba estudiando una pintura particularmente inquietante que representa rostros, alargados en el terror. Los ojos eran huecos negros y la boca había sido pintada para mirar como si gritaran pidiendo ayuda, pero las palabras no salían. Estaba tan obsesionado con la pintura que él era ajeno a todos a su alrededor. Mirándole, lo que rompió mi corazón era la mirada en sus ojos, una mirada vacía que era muy similar a la de los ojos en la pintura. Me quedé mirándole y me di cuenta de que le gustaba seguir a este artista porque podía relacionarse con él. Trace Montgomery tenía sus propios demonios. Mis ojos se movieron hacia el brazo y al tatuaje, mientras las lágrimas quemaron la parte de atrás de mis ojos. ¿Qué secretos esconde? Me aparté de él para que no me viera mirándole y se movió al otro lado de la habitación. Vi que una mujer se le acercaba. Ella había estado mirándole toda la noche. Su mano se apoyó en su brazo, y bajó los ojos para que pudiera mirarle a través de sus pestañas. Estaba lanzando todas las vibraciones correctas, las que decían: Sí, puedes levantar mi falda y llevarme contra la pared. Lo
  • 58. 58 interesante fue la respuesta que Trace le dio. Para un jugador, él de manera muy eficaz la silencio antes de alejarse de ella. Sus ojos se encontraron con los míos a través del cuarto y una sonrisa se dibujó en sus labios cuando se dirigió hacia mí. Probablemente estaba leyendo demasiado en él, pero mi corazón dio una vuelta lenta y larga en el pecho. Se detuvo frente a mí y tuve el impulso más fuerte de envolver mis brazos alrededor de él y simplemente retenerlo. Tuve una terrible sospecha de lo que le faltaba en su vida, alguien que le ofrezca una sencilla comodidad. Había mucho más de Trace Montgomery que cumplía con su mirada y quise saberlo, todo de él. —¿En qué piensas? Sostuve su mirada y una sonrisa se dibujó en mis labios mientras mi corazón dolía. —Su trabajo es hermoso. Y muy preocupante. —¿Estás lista para irnos? —Lo estoy, si tú lo estas. Tomó mi mano y vinculamos los dedos mientras caminábamos desde la galería hacia su moto. Estábamos a mitad de camino por el aparcamiento cuando ambos escuchamos el sonido. Sonaba como un grito ahogado, pero el aparcamiento no estaba iluminado muy bien, así que era difícil ver algo. Trace estaba tenso a mi lado cuando me llevó de nuevo a la galería. —Espera aquí. —Antes de que pudiera decir nada se volvió y desapareció en las sombras. Me quedé allí durante unos pocos minutos cuando oí el sonido característico de la carne contra carne. No fue una elección consciente de que el sonido me estuviera siguiendo y fue entonces cuando vi a Trace. Él estaba golpeando a un tipo; su puño fue implacable mientras golpeaba el rostro del hombre. No podía moverme, no podía apartar los ojos de la vista y era debido a la mirada en el rostro de Trace. No podría describir el aspecto pero sacaba mi maldito miedo fuera. Entonces me di cuenta de la mujer, que estaba inclinada cerca de un coche y de inmediato corrí hacia ella.
  • 59. 59 —¿Estás bien? —Lo estoy, gracias a él. Volví la cabeza mientras que Trace dejaba caer al tipo que parecía haberse desmayado. Cuando sus ojos se encontraron con los míos vi un nivel de ira en él que daba miedo. Cuando habló, su voz era suave, pero amenazante. —Se suponía que te quedarías en la galería. —Quería ayudar. Vi como apretaba los puños y que estaba tratando muy duro de controlar su temperamento cuando dijo: —Debo llevarte a tú casa. En ese momento el dueño de la galería salió a ver qué pasaba. Trace se acercó a él, hablaban en voz baja durante unos minutos antes de que el hombre se acercara a la mujer y la ayudara a ponerse en pie. Otros dos salieron a velar por el hombre inconsciente para que no pudiera salir corriendo después de que volviera en sí. —Vamos a llevarte dentro y llamar a la policía. —Luego miró a Trace—. Te veré cuando regreses. He oído que la mujer le dio su agradecimiento a Trace, pero mirándole me di cuenta de que no estaba realmente allí. Lo que puso esa mirada vacía en sus ojos consumió sus pensamientos. Se acercó a mí y me cogió la mano mientras decía: —Esto no era lo que quería ver al final de la noche. —¿Por qué tiene que terminar? —le pregunté. Se detuvo y me miró y cuando me respondió, su voz era un susurro suave. —No voy a ser muy buena compañía. No pensaba, sólo actuaba por impulso, ya que me acerque a él y envolví mis brazos alrededor de su cintura. —Hiciste algo bueno aquí esta noche, Trace. Sentí su vacilación y luego envolvió sus brazos alrededor de mí y me mantuvo cerca. Cuando habló no había ira en sus palabras.
  • 60. 60 —Y tú hiciste algo estúpido entrando en algo a ciegas. —Actué sin pensar. Estaba preocupada por ti. Eso le hizo alejarse de mí para que pudiera mirarme con incredulidad. —¿Por qué? No entendía su pregunta. —¿Por qué me preocupo por ti? —Sí. —Actuó como si la idea fuera completamente increíble a lo que le contesté con toda sinceridad. —Porque me preocupo por ti. Él no dijo nada, se limitó a seguir mirándome como si tuviera seis cabezas. Sus brazos me apretaron llevándome tan cerca de él como fuera posible. —Debo llevarte a casa. —Gracias por esta noche, Trace. Sus labios me acariciaron a lo largo de mi mandíbula mientras me susurraba: —Gracias.
  • 61. 61 Capítulo 4 Traducido por GraceKelly, Clarksx & Vanehz Corregido por Aldebarán staba tumbada en mi cama con la siguiente lectura del día, pero realmente no podía concentrarme en el libro porque mi mente se mantenía girando en torno a Trace. No podía dejar de pensar en él. Sí, estaba tremendamente atraída por él, pero era la mirada vacía y perdida que había visto en sus ojos en la galería y la rabia que vi más tarde en el estacionamiento lo que ocupaba mis pensamientos. Había un lado oscuro en Trace Montgomery. Debía ser mi idea de mantenerlo alejado, pero, a pesar de su oscuridad, mi instinto me decía que había mucho más de él que el cruel, mujeriego impetuoso que se rumoreaba que era, que era un buen hombre debajo. Mi teléfono sonó y contesté sin mirar, pero era ridículamente feliz de escuchar a Trace en el otro extremo. —Hola, Ember. ¿Está ocupada? —Trace, Hola. No, no estoy ocupada. Se quedó en silencio por un momento antes de que dijera en voz baja, —Lo siento por la manera en que terminó la breve noche. —Está bien. ¿Estás bien? Tengo la sensación de que pasaban más cosas en el estacionamiento, bueno, más cosas que tú reordenándole la cara a ese bastardo enfermo. El silencio se reunió a esa pregunta y pensé que no me iba a responder, pero me sorprendió cuando dijo: —Sí, estoy bien. E
  • 62. 62 —No estoy pidiendo que compartas tu pasado conmigo, Trace, pero si alguna vez necesitas alguien con quien hablar, estoy aquí. Un calor entró en su voz cuando dijo: —Gracias, Ember. Hubo un silencio en la línea por unos momentos antes de que Trace preguntara: —¿Me preguntaba si esta noche pudiera compensarte por lo de anoche? —No hay nada que compensar, pero me gustaría verte. —Vístete casual y nos vemos a las cinco. —Nos vemos entonces. Puntualmente, a las cinco, el timbre sonó, abrí la puerta y me encontré a Trace de pie allí con una sonrisa en su rostro. Vestía vaqueros descoloridos, una camisa negra y chaqueta de cuero. La visión de él me había dejado sin palabras. Me las arreglé para llevar de regreso mis ojos a su rostro y vi una mirada caliente en sus ojos. —Te ves hermosa, Ember. Me sonrojé y sentí mi rostro quemarse, lo cual sólo hizo sonreír a Trace mientras alcanzaba mi mano. —¿Estás lista? —¿Dónde vamos? —Es una sorpresa. Le dejo tirar de mí por el pasillo mientras ofrecí. —Me gustan las sorpresas. Nos subimos a la moto y nos dirigimos fuera de la ciudad hacia los suburbios. Una media hora más tarde, vi luces en la distancia mientras una sonrisa apareció en mi cara. Aparcamos y me bajé de la moto, me quité el casco mientras Trace se paraba a mi lado. —La feria… ¿vamos a la feria? —pregunté y no me molesté en ocultar mi alegría dado que me encantaba la feria.
  • 63. 63 —Sí. —¿Cómo sabes que soy adicta a las ferias? —Lo supuse —dijo mientras metía la mano en la alforja y sacaba una caja con un par de botas negras Doc Marten, de mi talla. —No creo que a tus Convers les vaya muy bien. —¿Cómo sabes mi talla de zapatos? —Otra conjetura. Llevó sus manos alrededor de mi cintura y me levantó en el asiento de su moto. —Espera, Ember —dijo y yo me limité a mirar como esas maravillosas manos levantaron mi pie, retiraron las Converse deslizándolas y masajeando mi talón y el arco. Mis ojos se cerraron de puro éxtasis ante su toque. Sus dedos acariciaron cada centímetro de mi pie antes de que pusiera la bota y atara los cordones. Terminó y se trasladó al otro pie para prestarle igual atención. Contemplé la posibilidad de hacer un estudio científico respecto a la relación entre los mansajes en los pies y la pérdida de células cerebrales, ya que me sentía bastante fuera de mi mente en ese momento. —¿Lista? —Um. —Tuve suerte de no babear y poner los ojos en la parte posterior de la cabeza. Sonrió mientras buscaba mi mano para enlazar los dedos antes de halarme para levantarme. —¿Te importa si nos montamos primero en la rueda de la fortuna? Sonreí mientras mi corazón hipaba debido a que la rueda de la fortuna era mi absolutamente favorita. —No, en absoluto. Él pagó por los boletos y me ayudó a subir a la silla. Tan pronto como nos sentamos, envolvió su brazo alrededor de mis hombros y me atrajo. —¿Tienes frío?