Este documento discute cómo dos mujeres de la Biblia, María y una mujer sunamita sin nombre, fueron bendecidas por Dios para bendecir a otros. María fue bendecida para ser la madre de Jesús a pesar de las dificultades, y la mujer sunamita mostró hospitalidad, contentamiento, paz y perseverancia a través de las cuales Dios la bendijo con un hijo. Ambas mujeres dejan un legado de cómo Dios usa nuestras bendiciones para bendecir a los demás.