María de Nazaret es reconocida como la madre de Jesús y, por ende, madre de Dios, simbolizando su rol fundamental en la fe cristiana. Su vida es un modelo de humildad, fe e intercesión, siendo venerada como madre y corredentora en la Iglesia Católica. A través de diversas escrituras, se destaca su importancia y las bendiciones que recibe del Señor, marcando su relevancia para los fieles a lo largo de generaciones.