Más de la mitad de los mamíferos salvajes de México se encuentran en algún nivel de riesgo de extinción debido a la destrucción de su hábitat y la caza furtiva. Los mamíferos marinos como las ballenas y delfines, así como los grandes carnívoros como jaguares, pumas y osos se encuentran particularmente en peligro. La aplicación de leyes más estrictas ofrece esperanza para la conservación de estas especies amenazadas.