Cuatro personajes que vivían en un laberinto, dos ratones y dos personas, salían a buscar queso para alimentarse. Mientras que los ratones encontraban nuevas estaciones de queso siguiendo sus olores, las personas se quedaban en la estación C sin darse cuenta que el queso se estaba acabando. Una de las personas decidió salir solo para encontrar nuevos lugares, dejando a su amigo aferrado a lo viejo. Al encontrar la estación N con queso, aprendió que no podía quedarse estancado en el pasado.