La arquitectura de software ha evolucionado desde sistemas monolíticos en los años 60 hasta microservicios y contenedores en 2010, presentando ventajas como facilidad de desarrollo y desventajas como falta de flexibilidad. El proceso de desarrollo de software incluye varias etapas como identificación de problemas, análisis de requerimientos y diseño del sistema, donde los analistas juegan un papel clave. Además, existen diferentes tipos de arquitectura, como monolítica, microservicios y arquitectura orientada a eventos, cada una con características y desafíos específicos.