La ciudad de Vizcaya, con sus 80 Kilómetros de costa y sus muchos puertos y
     playas ofrece al visitante la posibilidad de aprovechar de una apasionante
     experiencia de buceo. Nos sumergimos en las aguas del Mar Cantábrico y
                        descubrimos un mundo sorprendente.

 Dedes pecios en la cordelleras de Sopelana en Muskiz, que esconde en sus orificios congrios y
bogavantes. En Gorliz encontraremos bajo sus aguas azules arcos sumergidos repletos de
langos, centollos, gorgonias y nudibranquis. En Armintza con sus acantilados, cuevas. En
Matxitxako el pecio Mina Mari con unos 40 m de eslona yace sobre el fondo a unos 37m de
profundidad máxima. En su época fue un barco de mercancías. En los años sesenta varo con las
rocas, quedando a la deriva para hundirse y posarse sobre la arena.
Entre las localidades litorales de Lekeitio y Ondárroa,, atraviesa una abrupta franja costera
surcada por grandes acantilados y pequeñas calas rocosas con accesos más o menos
complicados. Estamos hablando sin duda de la región litoral más desconocida y remota de
Vizcaya, sin pueblos ni playas catalogadas como tales, con muchos rincones tranquilos donde
desconectar del bullicio y aprovechar de relajantes vistas al mar, observando las aves marinas, y
por supuesto bucear en Vizcaya.

Buceo en Espa?a

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    La ciudad deVizcaya, con sus 80 Kilómetros de costa y sus muchos puertos y playas ofrece al visitante la posibilidad de aprovechar de una apasionante experiencia de buceo. Nos sumergimos en las aguas del Mar Cantábrico y descubrimos un mundo sorprendente. Dedes pecios en la cordelleras de Sopelana en Muskiz, que esconde en sus orificios congrios y bogavantes. En Gorliz encontraremos bajo sus aguas azules arcos sumergidos repletos de langos, centollos, gorgonias y nudibranquis. En Armintza con sus acantilados, cuevas. En Matxitxako el pecio Mina Mari con unos 40 m de eslona yace sobre el fondo a unos 37m de profundidad máxima. En su época fue un barco de mercancías. En los años sesenta varo con las rocas, quedando a la deriva para hundirse y posarse sobre la arena. Entre las localidades litorales de Lekeitio y Ondárroa,, atraviesa una abrupta franja costera surcada por grandes acantilados y pequeñas calas rocosas con accesos más o menos complicados. Estamos hablando sin duda de la región litoral más desconocida y remota de Vizcaya, sin pueblos ni playas catalogadas como tales, con muchos rincones tranquilos donde desconectar del bullicio y aprovechar de relajantes vistas al mar, observando las aves marinas, y por supuesto bucear en Vizcaya.